La Chica del Café

Capítulo 7


Ichigo estaba revisando el correo del día antes de empezar a trabajar, tenía demasiadas cosas en las que pensar y más reuniones por la tarde, además se acercaba el cumpleaños de Rukia y también tenía que asegurarse de que todo estuviera bien para ese día.

Y para añadir más presión a todo, habían dado las fechas de inicio de las campañas, por lo que todo se había convertido en un trabajo constante que no paraba.

Al final de toda la correspondencia había un sobre amarillo común, uno de esos que con años de experiencia Ichigo había aprendido a reconocer que no era algo "común". Lo abrió con cuidado y vació el contenido sobre su escritorio. La impresión lo dejó sin palabras por un momento cuando vio en su escritorio las dos pruebas de embarazo de Rukia, la que él había roto y una más, y varias fotos de ese mismo día de él en el auto, de la "chica del café" saliendo del lugar, y de él y ella dentro de la cafetería mientras hablaban.

Rukia le había dicho que se había hecho ambas pruebas en la cafetería pero las había tirado a la basura, lo que significaba que alguien los había seguido y hurgado en la basura cuando salieron de la cafetería.

Ese día había sido el único en el que ambos abandonaron el lugar por separado; ellos siempre llegaban por separado y se iban juntos después de consumada la fantasía.

Ichigo soltó una maldición mientras recuperaba el habla y trataba de recuperar el aliento ante lo que estaba frente a él. Todo estaba yendo demasiado lejos. Las cosas se estaban saliendo de control y eso era demasiado peligroso.

No había mensaje ni amenaza, por lo que podría ser de cualquiera, y eso solo empeoró la situación. Metió las fotos junto con las pruebas de embarazo en el sobre amarillo y empezó a pensar en lo que debía hacer, tenía que arreglarlo y tenía que darse prisa, porque obviamente los estaban vigilando.

Su teléfono sonó en ese momento con un mensaje de texto de Rukia diciéndole que iba camino a la cafetería e inmediatamente Ichigo le envió un mensaje diciendo que la recogería dondequiera que estuviera porque tenían un problema. Él era bueno para deshacerse de la gente, fingir que la chica desapareció no debería ser un problema.

Ichigo tomó su saco, el sobre amarillo y las llaves de su auto, le dijo a su secretario que reprogramara o cancelara todo lo que tenía para el resto del día y que si alguien preguntaba por él, que dijera que tenía un problema familiar.

Su teléfono sonó con otro mensaje de texto de Rukia, ella le envió su ubicación GPS en tiempo real e Ichigo pisó el acelerador para llegar a su esposa. Durante todo el camino hacia donde Rukia lo estaba esperando, Ichigo siguió pensando en quién podría ser el responsable de enviar ese sobre, y aunque todos sus pensamientos iban hacia Byakuya, internamente esperaba que no fuera él. Para Ichigo, probar que un imbécil estaba equivocado al pensar que él estaba engañando a su esposa era más fácil que confrontar a Byakuya cuando estaba molesto.

Rukia lo estaba esperando en un lindo parque con su peluca, un lindo vestido, unos zapatos planos y un bolso con correa larga, e Ichigo se estacionó cerca de ella, le envió un mensaje y tan pronto como Rukia lo leyó, levantó la vista a él.

— ¿Qué esta pasando? — preguntó Rukia apenas subió al auto, pero Ichigo le dijo que tenían que salir rápido de allí y cuando estuviera seguro de que nadie los seguía le explicaría lo que estaba pasando.

Ichigo pisó el acelerador tan pronto como Rukia se abrochó el cinturón de seguridad y condujo hasta que salieron de la ciudad. No se detuvo hasta que llegaron a un área de descanso en el camino, se aseguró de que no los hubieran seguido y miró a Rukia que esperaba una explicación.

— Tenemos un problema muy grande.

Sacó el sobre amarillo del bolsillo interior de su saco y se lo entregó para que ella pudiera ver el contenido. Rukia vio el contenido y se llevó la mano a la boca, ahogando una exclamación de sorpresa.

Después de mirar detenidamente las fotos, las rompió, volvió a poner todo en el sobre amarillo, sacó el encendedor eléctrico del auto, abrió la puerta y comenzó a quemar el sobre hasta que lo vio arder en el pavimento.

— ¿Quién crees que nos siguió? — Rukia preguntó luego del momento de silencio en el que ambos habían estado inmersos.

— No lo sé, pero espero que no sea tu hermano. — Ichigo apoyó la frente en el volante del auto. — La otra vez entró en mi despacho y empezó a revisar la agenda. No debí tomar la visita de Byakuya tan a la ligera.

— Si es él, probablemente piense que me estás engañando.

— Y seguro que me matará en cuanto me vea. — Ichigo completó la oración antes de golpear el tablero del auto con una mezcla de frustración e ira. — Te lo dije, Byakuya dispara primero e investiga después. Tenemos que encontrar la forma de decírselo antes de que te deje viuda.

— Se lo diremos esta noche. — Rukia sacó su teléfono y un segundo después se lo colocó en la oreja.

Ichigo la vio poner su mejor cara junto con una sonrisa antes de hablar, como si no estuvieran en problemas, y le dijo a Byakuya que lo invitaba a cenar esa noche porque tenían una gran noticia que darle y él tenía que ser el primero en saberlo. Un momento después, ella terminó la llamada y lo miró en silencio.

— Si sabe algo o lo sospecha, su voz no me dijo nada.

— Byakuya es tan expresivo como una piedra. — suspiró Ichigo, porque aunque todavía estaban en problemas, al menos tendrían tiempo hasta la cena para contarle a Byakuya sobre sus "travesuras de cafetería". Ichigo solo esperaba que fuera cualquiera menos Byakuya. — Vamos a casa y quítate la peluca, porque puede estar esperándonos y puede lastimarte al confundirte con mi "amante".

— Nope. — Respondió Rukia jugando con sus dedos. — Dijiste que sería la última fantasía y no podemos terminarlo así. Tiene que ser algo grande y bueno.

— ¡Rukia! Si vamos al café, ¡quizás nos estén esperando allí también!

— Pero tengo un antojo de fantasía. — Dijo Rukia tocándose el vientre, como si acabara de decir que tenía antojos de alguna comida exótica, e Ichigo solo la miró con los ojos entrecerrados ante esas palabras. — Además, ya estoy vestida, solo tienes que desvestirme.

— Si me van a matar por serle "infiel" a mi mujer, al menos lo voy a disfrutar. — susurró Ichigo antes de encender el auto y dirigirse a un motel.

El sexo de despedida fue bueno, malditamente bueno.

Rukia lo dejó hacer lo que él quisiera entre gemidos tan fuertes que Ichigo tuvo que meterle los dedos en la boca para que no hiciera tanto ruido. Él le dejó marcas en los hombros de besos y mordiscos, y en sus caderas estaban las marcas de su agarre cuando la hacía apoyarse en la cama, así como en sus nalgas cuando las apretaba demasiado.

Rukia no tuvo reparos en clavar sus uñas en la piel de Ichigo hasta donde llegaban sus manos o morder tanto como quisiera; casi lo ataba a la cama, pero Ichigo la detuvo. Esos juegos eran un placer exclusivo de su propio dormitorio.

No se detuvieron hasta que ambos estuvieron satisfechos y terminaron recostados en la cama, sudorosos, jadeantes y llenos el uno del otro.

— ¡Oh Dios! ¡Fue increíble! — Rukia jadeó con una sonrisa. Ichigo la miró y también sonrió, porque realmente había estado demasiado bien. — El riesgo de que te atrapen lo hace mejor.

Cuando ambos estuvieron vestidos y limpios, salieron del motel y ambos regresaron a la ciudad. Ninguno de los dos habló hasta que pasaron una parada de taxis y Rukia le pidió que la dejara salir del auto allí. Ichigo la miró fijamente, pero Rukia solo le guiñó un ojo de manera coqueta y volvió a señalar la parada de taxis, así que él se detuvo allí para que ella pudiera salir.

— Si va a terminar, tiene que terminar bien. — Rukia se acercó a él y lo besó de una manera tan intensa y apasionada que Ichigo la sujetó por un momento para que el beso durara el mayor tiempo posible. — Me quitaré la peluca en el taxi, lo prometo.

— Iré detrás de ti. — susurró mientras rompía el beso y dejaba que su esposa se bajara del auto para llamar un taxi.

Ichigo estacionó el auto en la calle frente a la parada de taxis, solo para asegurarse de que Rukia tomara el taxi y poder seguirla. Ella estaba haciendo fila con las otras personas y mientras esperaba, él sacó su teléfono para borrar los mensajes y la evidencia de esa fantasía.

Cuando levantó la vista, no pudo ver a Rukia en la parada de taxis, incluso salió del auto para ver mejor, pero no pudo encontrarla. Miró su teléfono esperando un mensaje de ella confirmando que estaba de camino a casa, pero el mensaje no llegó. Inmediatamente tomó su teléfono y la llamó, pero ella no contestó la llamada y eso le dio un mal presentimiento.

Recordó que lo último que ella le envió fue su ubicación GPS, por lo que rápidamente inició sesión en la aplicación y comenzó a rastrear a su esposa. Rukia se dirigía a la Mansión Kuchiki.

Ichigo no perdió el tiempo, regresó a su auto y se dirigió a la mansión Kuchiki lo más rápido que pudo. Mientras se dirigía a la casa de Byakuya, su teléfono sonó y la pantalla de control del auto mostró la característica "desconocido" indicando que era su cuñado llamando. Ichigo tomó la llamada con manos libres y la voz de Byakuya se escuchó a través de las bocinas del auto.

— ¿Tienes algo que decirme? Tengo a tu amante aquí. Ven ahora mismo, ya sabes las consecuencias. — La llamada terminó después de esas palabras.

Byakuya fue quien le envió ese sobre amarillo. Seguramente el auto tenía un rastreador y así fue como Byakuya encontró la cafetería.

— Byakuya, te juro que si la lastimas te mato. — Ichigo murmuró para sí mismo mientras se acercaba a la Mansión Kuchiki.

Al entrar a la mansión, Renji, uno de los hombres de Byakuya, lo golpeó en el estómago y lo arrastró hacia uno de los sótanos de la mansión. El hombre parecía bastante feliz de golpearlo pero Ichigo no se resistió a que se lo llevaran, sabía que era inútil y que lo golpearían de nuevo si se resistía. Lo mejor que podía hacer era dejar que las cosas fluyeran y llegar a Byakuya para explicarle las cosas antes de que lo matara.

En el sótano, Ichigo vio como tenían a la "chica del café" en una silla, amordazada y atada. Estaba inconsciente e Ichigo temía lo peor, si Byakuya le había inyectado alguna droga para sedarla, podría dañar al bebé.

La desesperación lo inundó por completo.

— Byakuya, de verdad espero que no la hayas lastimado o te vas a… — Ichigo no terminó de hablar, Renji le dio un puñetazo en el estómago, dejándolo sin aire y diciéndole que se callara.

Ichigo tosió y escupió un poco de saliva que sabía un poco a sangre.

— Por esta chica ordinaria. — Byakuya tomó su arma y apuntó a la chica. — No te conformas con engañar a Rukia, también dejaste embarazada a tu amante.

— ¡No! ¡Byakuya no la lastimes!

Ichigo gritó con pánico en su voz, tratando de hablar pero nuevamente Renji lo golpeó, esta vez en las costillas. Iba a matar a ese bastardo cuando lograra liberarse de él.

— Tal vez Rukia llore por ti por un par de días, pero no permitiré que su honor se manche así. — Byakuya quitó el seguro del arma. — Primero la chica, después tú. Tendrás el privilegio de ver morir a tu amante antes de unirte a ella y a tu bastardo.

— ¡Es Rukia! — Alcanzó a gritar Ichigo al ver como Byakuya apuntaba a la "chica del café" en la cabeza. Byakuya lo miró con esa clásica mirada inexpresiva, no bajó su arma pero tampoco disparó. — Es Rukia… usa una peluca… es Rukia.

Byakuya ordenó al otro matón que siempre estaba con él que se moviera y verificara si lo que Ichigo había dicho era cierto o no. El hombre se acercó a la chica inconsciente y tiró de su cabello un par de veces hasta que la peluca cedió, revelando la redecilla que mantenía su cabello real completamente sujeto. Byakuya bajó el arma en ese segundo e Ichigo se soltó del agarre de Renji, que se aflojó demasiado rápido, solo para llegar a donde estaba Rukia y tratar de despertarla, pero aún estaba inconsciente.

— Byakuya, ¿qué diablos le hiciste? — habló Ichigo mirando a su cuñado, quien no parecía entender lo que estaba pasando allí. — ¡No te quedes ahí parado! ¡Llama una ambulancia! ¡Byakuya, muévete!

Pero Byakuya no se movía, estaba congelado en su lugar al darse cuenta de lo que había estado a punto de hacerle a su hermana. Ichigo tomó su teléfono y llamó a emergencias para pedir una ambulancia.

— Mi esposa está desmayada y no reacciona, está embarazada. ¡Los necesito ahora! — Ichigo comenzó a hablar lo más rápido que pudo antes de colgar y ver a su cuñado. — Te juro que si le pasa algo a ella o al bebé…

Ichigo no terminó esa amenaza, sino que buscó algo para cortar las amarras que sujetaban a Rukia a la silla y le quitó la mordaza de la boca.

— ¿Bebé?

Esa palabra fue lo único que Byakuya pudo decir pero Ichigo lo ignoró, cargó a Rukia en sus brazos y salió de ese sótano para llegar a la sala de la mansión para esperar a la ambulancia. Los minutos que pasaron parecieron eternos para Ichigo, pero cuando por fin llegó el servicio médico atendieron a Rukia lo más rápido que pudieron antes de llevarla a la clínica de su padre.

Si en algún lugar Rukia pudiera ser atendida rápidamente, sería allí.