Disclaimer:
Los personajes principales no me pertenecen si no a sus respectivos autores Kyōko Mizuki e Yumiko Igarashi. Esta historia producto de muchos traumas infantiles ocasionados por dichas autoras es sin fines de lucro y solo para mi liberación de los mismos y espero entretenimiento de uds.
Ojo: Me baso en una mezcla del anime y el manga SIN pretender seguir al pie de la letra la cronología. La historia se origina un poco antes del frustrante final del anime y manga que todos conocemos. La bendita fiesta en "La Colina de Pony". A partir de ahí me deslindo de cualquier linea del tiempo que pueda existir.
Encuentro Fortuito del Destino
"Hoy me desperté en medio de la penumbra sin saber qué hora era o siquiera tener noción de en dónde me encontraba. Al ir tomando conciencia me daba cuenta de que mi alma sollozaba."
"Sentí el hueco profundo que llevo en el centro de mi pecho lleno de dolor y de ponzoña que me carcome por dentro."
"Ayer me desperté sollozando y maldiciendo tu recuerdo. Tú, tan inalcanzable, tan ignorante e indiferente ante mi profundo dolor."
"¿Ayer? Ayer para mí no es pasado. Para mí el ayer no quedo atrás porque lo vivo cada día desde tu partida. Desde que solté mi abrazo y te deje ir. El ayer me duele tanto como hoy. Hubiera sido mejor morir bajo aquellas luces que cayeron en el teatro ya que justo ahí acabo mi vida junto con mi esperanza."
"¡Maldita sea! ¡Qué pobre excusa de existencia! Tantos sacrificios estúpidos hechos. ¿Para qué? Yo nunca se los pedí. ¿Actor o títere? ¿Cuál es la diferencia? Es el juego que me toco jugar. Inútil existencia la de este ser indigno de cualquier caricia o gesto amable."
"En un tiempo pensé que podría sacudirme la maldición de la duquesa, aquella que me propinaba desde niño con cada gélida mirada y su boca llena de veneno -"Bastardo indigno, no mereces ni el aire que respiras"- Cuanta verdad encerraban sus palabras. En ese entonces tenía el coraje, la pasión para ignorarlas pero hoy, el destino me ha probado equivocado y a ella le ha dado la razón."
Tales eran los pensamientos del otro hora exitoso actor de Broadway, mientras vaciaba el contenido de su copa con el ya tan familiar líquido ámbar acariciando su garganta. Era un pobre intento para acallar sus pensamientos. Para silenciar a "esa voz" que tanto se regodeaba de su dolor. Cada vez le costaba más trabajo diferenciarla de la suya propia. Debía pues saciar su sed a como diera lugar.
Habían pasado ya ocho meses desde la última vez que había ido a buscarla a "Su Colina de Pony" Al saberse libre de Susana lo primero en su mente había sido ir por ella, pero ¿En qué condiciones la había encontrado? Entre los brazos del hombre con el cual había compartido su techo. Ese hombre al que él consideraba su único amigo y ahora descubría había llegado al fin a ocupar "Su" lugar en el corazón de Candy.
Pero que tonto había sido, que estúpido se sentía de haber confiado en él. ¿Desde cuándo era que aquél supuesto "amigo" se había decidido a conquistarla? ¿Con cuanto cuidado habría fraguado su plan? El magnate de los Andrey no había vacilado en utilizar sus influencias para hacerla su protegida y posiblemente a estas alturas….
Terry sentía asco de solo imaginarse las sucias intenciones de Albert para con "SU" Candy. En su mente intoxicada sentía que la habían criado como a un caballo para que estuviera a la altura de quien finalmente se proclamaría como su dueño.
Pero ¿Que podía esperarse de alguien que seguramente había planeado hasta fingirse enfermo con tal de estar con ella? ¿Amnesia? ¿Qué clase de enfermedad era esa? Qué conveniente "enfermedad" que no podía ser cien por ciento comprobable.
Ahora se reprochaba así mismo el no haber puesto objeción al saber que Candy vivía con Albert cuando había estado en posición de reclamar.
Recordaba la carta que ella le mandara explicándole el estado melancólico y vulnerable de su paciente. Seguramente había sido todo parte de una elaborada estratagema.
Su desolación se había incrementado cuando se había enterado por los periódicos de la verdadera identidad de Albert. El engaño, la deshonestidad de aquél hombre era lo que más le dolía.
Cuantas veces se habría reído de él al confesarle sus más profundos sentimientos en el Zoológico de Londres.
"Carajo incluso llegué a pensar en él como el hermano mayor que hubiera querido tener. Tanta confianza me inspiraba".
"Habrase visto semejante pedazo de imbécil. Claro tan necesitado de atención pobre duquecito"
Se burlaba la vocecilla en su mente.
Todo aquello se le antojaba al joven como parte de alguna tragedia griega ó de alguno de sus libretos de teatro.
Terry se encontraba ya en la tercera botella de la tarde, sentado en una mesa del rincón de aquel bar en Baltimore. Llevaba ya meses así con esa malsana rutina de auto recriminación. Su aspecto desaliñado daba fe de su comportamiento irresponsable y autodestructivo.
Lo peor de todo era que él mismo con su decisión de quedarse con Susanna no había hecho más que ayudar a Albert en su plan
"Cállate ya!"
- Gritó enojado el joven inglés dirigiéndose a la voz que lo atormentaba tomándose otro vaso mas de whiskey -
"¿Que te sorprende si fuiste tú quien la empujo a sus brazos, ya sabias que no la merecías, Tú, indigna excusa de existencia"
- Le decía aquella voz atormentándolo. -
"No es verdad, mientes, Yo sé que ella me amó, me ama". –Se corrigió - "Ella me creyó digno de su amor"
- Peleaba Terry consigo mismo en voz alta. En un arrebatado movimiento de su mano lanzó las botellas vacías al suelo. Esto provocó un estruendo tal que llamó la atención de todos los ahí presentes.
El incidente había captado sobre todo la atención de un cliente muy peculiar logrando así distraerlo del ensimismamiento en el que lo dejaran las noticias que acababa de recibir.
Después de aquella información había reafirmado sin lugar a dudas la decisión de cambiar el rumbo de su vida.
Llevaba ya rato escuchando las incoherencias que de repente gritaba aquél borracho en la esquina más oscura de la cantina.
Por momentos aquella voz le sonaba familiar aunque no lograba ubicar de dónde, hasta aquél momento.
-"Terrius ¿Eres tú?"- Dijo un joven alto de cabellera castaña ceniza y elegante vestir que contrastaba con la sucia taberna de mala muerte en la que se encontraban. A leguas se veía fuera de lugar.
El joven retiro con un movimiento de su mano un mechón de su lacia sedosa y bien cuidada cabellera que había caído en su frente y con un tono de poca disimulada arrogancia prosiguió.
-"Terrius Grandchester, pero mira nada más ¿En dónde nos venimos a encontrar?" Dijo dirigiendo sus ojos color miel hacia el chico de larga cabellera.
Por un momento Terry pensó que ese hombre que se dirigía a él era parte de su imaginación producto del estado de ebriedad en el que se encontraba.
A medida que aquél personaje se le iba acercando pudo constatar que se trataba ni más ni menos que de Archibald Cornwell, su antiguo compañero del colegio San Pablo.
-"Cornwell, que bien que estas aquí así ya podremos brindar por nuestra amistad ¿No te parece?"-Dijo arrastrando las palabras-
"Aunque ¡Ah! espera si mal no recuerdo, nunca hemos sido amigos ¿No es cierto?" Espetó con sarcasmo.
-"En eso Grandchester tienes toda la razón pero a juzgar por tu estado tan deplorable quizás haga una excepción. En nombre del honor"
- Esto último lo agregó Archie con tono que denotaba evidente preocupación.
Si bien nunca habían llevado buena relación siempre habían actuado entre ellos de la manera más honorable posible.
Apenas podía creer que ese guiñapo de ser humano era Terrius Grandchester.
Con su cabello largo hasta la cintura calléndole pesado y sucio sobre la cara como formando una cortina con la cual cubrir su vergüenza.
Delgado al extremo parecería quebrarse con el aire. Los ojos orgullosos de antaño, eran ahora meras lagunas con la mirada perdida enmarcados por profundas ojeras.
Archie había escuchado acerca de la mala reputación del aristócrata ingles en el colegio más no imaginaba que a estas alturas de su vida siguiera por la misma senda.
Hacía tiempo se había enterado por los tabloides de su prolongada ausencia del teatro. En su momento llegó a pensar que aquella faceta de actor de Broadway habría quedado en el pasado dada la naturaleza voluble de su ex compañero.
Pensó que tal vez habría regresado a Inglaterra para cumplir con las exigencias de su noble linaje. Por ende nunca habría podido imaginar toparse con él de aquella forma y en ese lugar.
Terry estaba acostumbrado al rechazo, incluso al desprecio. Pero nada jamás lo preparaba para la amabilidad o inclusive la preocupación hacia su persona y mucho menos por parte de su interlocutor.
En su mente confundida eso solo podía traducirse en pena o lástima y él no sería objeto ni de una ni de la otra. Así que el tono de Archie no hizo más que encender la rabia que se reflejó en sus ojos con la llama de la ira brillando en ellos, incitándolo a sacar lo peor de sí.
"Archibaldo ¿A qué debemos el honor de tu visita? ¿Qué te ha hecho rosarte con la plebe? Ten cuidado no te vayamos a ensuciar tu elegante vestir."
"Puedo ver que ya ni tu hermano se siente obligado a soportar tu compañía ó es que a caso ¿Ya rompieron con su insoportable simbiosis fraternal?"
Evidentemente Terry no estaba enterado del fallecimiento del mayor de los Cornwell.
Por un momento Archie quiso anunciárselo para ponerlo en su lugar, pero creyó innecesario seguir malgastando su tiempo en alguien que estaba más que claro que no quería la ayuda de nadie.
"Y pensar que antes te llegué a creer un digno adversario. Todas sus lágrimas derramadas por tí han sido absolutamente innecesarias"
- Pensó para sí el joven Cornwell recordando con amargura aquél amor que nunca había sido correspondido.
Según sentía había sido en mayor parte por causa del hombre que tenia frente a él. Había roto el corazón de Candy de una manera tan cobarde y efectiva que la había dejado imposibilitada para volverse a abrir al amor. Tristemente lo había comprobado ya de primera mano.
Al traer a su mente tan dolorosos recuerdos no pudo más que responder tratando de apaciguar su orgullo herido.
"No vales la pena, realmente constato que no la mereces" -Le dijo pues con desprecio dándose la vuelta para retirarse sin darle mayor importancia a aquél encuentro.
Acto seguido Terry se abalanzó sobre él queriéndolo moler a golpes pero en su estado Archie pudo esquivarlo fácilmente haciéndolo caer al suelo. Si embargo eso no lo hizo desistir en lo absoluto.-
"Ven nena pela conmigo ¿A caso sigues pensando que me puedes ganar?"- le gritoneaba tratando de provocarlo.-
"Hay que pena, ahora no tienes a tu segundo de abordo contigo para que demuestre su valor y te haga el quite. Realmente tenía ganas de volver a ver su traje de protección"
-Esto último lo dijo soltando una sonora carcajada al recordar la última vez que Stear había pretendido reelevar a Archie en una pelea fallando estrepitosamente.
Archie se volteó a verlo con una cruza entre pena y total desprecio ante la sorna con la cual se dirigía a Stear.
Se acercó al chico y con decisión lo tomó por las solapas de la maltrecha gabardina para ponerlo de pie.
Su primera intención fue propinarle un buen golpe que le borrara aquella expresión socarrona de la cara, pero se contuvo al reparar en el precario estado en el que Terry se encontraba.
Sorprendiéndose de la facilidad con la que lo había puesto de pie lo jaloneó hasta llevarlo frente al espejo detrás de la barra de aquella cantina –
"Mírate de una buena vez Grandchester. No eres ni la sombra de aquel aristócrata engreído pero valeroso con el que crucé golpes en más de una ocasión"
- Le decía mientras con una mano lo tomaba por la barbilla y con la otra la frente para sostenerle la cara, obligándolo a enfrentar su reflejo en el espejo. -
"¿Cuándo fue la última vez que te comportaste como tú? ¿Cuándo fue la última vez que te viste realmente al espejo y te diste cuenta del patético ser en el que te has convertido?"
"¿Y así piensas que mereces su amor? ¿Cómo crees a caso que puedes llegar a hacerla feliz? ¿Qué tienes que ofrecerle? Ya ni siquiera eres actor."
"Más te hubiera valido regresar a Inglaterra y rogarle al duque para que te ayudara, ya que esta más que visto que por tu cuenta no has podido hacerte cargo ni de ti mismo."
-Sus palabras atestaron un fuerte golpe en el punto más vulnerable de Terry quemándolo por dentro.-
"¿A caso crees que no lo sé ya?"
- Haciendo acopio de toda su fuerza logro zafarse del fuerte agarre de Archie y tomando un vaso lo lanzó con toda su ira hacia el espejo rompiéndolo en mil pedazos.
En ese momento Archie alcanzó a ver en los ojos de su antiguo compañero algo similar a una súplica de ayuda disfrazada de indignación.
El dueño del establecimiento tomó un bate de baseball de atrás del mostrador dispuesto a todo en contra de Terry,
"Esta ha sido la última que te paso pedazo de idiota. Todavía me debes lo que has bebido desde ayer y más te vale que tengas para pagar tus arranques de cólera, borracho de mierda!"
-Pero Archie le hizo un movimiento con su mano -
"Por favor le ruego que disculpe los inconvenientes"
-Le dijo al hombre sacando un fajo de billetes de su cartera y depositándolos en la barra. Acto seguido se dirigió a Terry el cual tenía el rostro hundido entre sus manos. Los últimos rayos del atardecer bañaban su derrotada silueta.
"Ven, hay ya que salir de aquí. Vayamos a un lugar más privado"
-Le dijo sin pasar por alto a dos tipos de mal aspecto que no les quitaban la vista de encima.-
"No necesito tu maldita lastima"
- Dijo intentando ponerse de pie para alejarse de Archie pero solo logró tambalearse. Sintió que todo le daba vueltas y de no haber sido por el joven Cornwell quien alcanzó a sostenerlo hubiera caído estrepitosamente al suelo.-
"¡¡Déjame en paz te digo!! ¡Tú nunca me has caído bien!!"
-Exasperado Archie lo tomó por los hombros y lo aparto de él.-
"Bien!! Pues tú, a mí, tampoco,!!"
-Dijo atestando un certero golpe en el rostro del joven inglés haciéndolo perder el conocimiento.-
Hasta aquí por lo pronto agradezco a las que siguen esta historia dándole una oportunidad a mis locos desvaríos de principiante. Recuerden que sus comentarios son mi retroalimentación en especial me dan a saber si voy bien o me regreso ;-)
Les vuelvo a reiterar mi compromiso de seguir hasta el final así seamos 2 chícharos me sentire alagada de que me dediquen su valioso tiempo.
Nos Seguimos Leyendo!!
Elby8a
