Ch.10
"Un Picnic Para Julieta"
¿A qué te refieres? Como crees que voy a hacer eso?
"Bah! No sería la primera vez que te desvistes ante mí" dijo soltando de nuevo una sonora carcajada al reírse de la indignación en la cara de Candy.
"¿Pero qué…? ¿Cómo te atreves?" Terry disfrutaba ver como se le subían los colores al rostro ya que sus pecas se hacían más evidentes.
"No te emociones pecas, solo que te costará mucho trabajo sentarte en el piso para compartir el picnic ¿No lo crees?"
"Terry eres imposible ¿A caso pretendes que me quede en paños menores?"
"En lo que a mí respecta, no tendría problema alguno, pero mira hacia allá" Le dijo señalando al biombo para distraerla a ella y a sí mismo de los acalorados pensamientos que agolpaban su mente teniéndola tan cerca. Todo este tiempo habían permanecido ella recostada sobre él, apoyando sus manos sobre su pecho y el acunando su cintura para evitar que ella se cayera. Aunque su gran vestido no les permitía tener mayor contacto, sentía el calor que le provocaba el tenerla de esa manera.
Candy podría haber permanecido perdida en esos zafiros que una vez más le reiteraban la emoción que los invadía al estar frente a ella pero siguió la dirección que le indicaba.
"Ahí encontraras algo que te servirá" cerró su agarre en torno a la cintura de la chica y en un rápido movimiento la sentó a su lado en el sillón, se puso de pie y la tomó por las manos dándole un tirón para ayudarla a levantarse. Luchaba contra el deseo de volverla a atraer hacia él especialmente al percibir que sus pequeños labios carnosos estaban levemente hinchados a causa de sus previas caricias.
La nerviosa chica se dirigió hacia el hermoso biombo de pavorreales y casi suelta un gritito de emoción al ver una réplica de su antiguo vestido de Julieta del Colegio San Pablo. Eso quería decir sin lugar a dudas que aquellos bellos recuerdos que tan celosamente guardaba en su corazón, habían sido igualmente importantes tanto para Terry como para ella.
El bello joven soltó un suspiro al verla desaparecer tras el biombo. Cerró brevemente sus ojos al tiempo que se mordió su labio inferior rememorando los besos intercambiados. Decidido, tomó la llave del bolsillo de su chaleco y echó seguro a la puerta, no queriendo por ningún motivo ser interrumpido en ese tan anhelado reencuentro.
Acto seguido se terminó de quitar la peluca, ya que los bigotes habían desaparecido en algún lugar del jardín en medio de su beso. Depositó su saco en una esquina del sillón y se sentó a la espera de su amada.
Los minutos pasaban y ella no salía, de repente la escuchó soltar un grito de frustración.
"Por todos los cielos! Esto es imposible!"
"¿Qué pasa, todo bien?"
Candy no podía creer lo que estaba a punto de pedir, pero no le quedaba de otra. Si quería y estaba dispuesta a llevar a cabo esa maravillosa fantasía tendría que hacerlo.
Valorando, sopesando las implicaciones que aquella situación supondría. Su cuerpo le respondió con una taquicardia que la hizo tomar profundas respiraciones para intentar calmarse un poco. Tocó su frente con el dorso de su mano retirando el leve sudor que se había acumulado ahí ¿A quién estaba engañando? Estaba harta de extrañarlo, cansada de no tenerlo cerca. Así que con un poco de inseguridad le contestó.
"Ven por favor, necesito que me ayudes"
Terry agradeció el no estar frente a ella en esos momentos ya que su rostro se transformó inusualmente reflejando su asombro.
Si lo pensaba bien era lógico, de seguro había recibido ayuda de una o dos doncellas para ponerse aquel vestido. Esa situación era algo que él en toda su minuciosa planeación no había previsto.
-Con paso lento, un tanto temeroso de sus propias reacciones se acercó al biombo. Aun antes de llegar a ella, se detuvo a preguntar.
"¿Estas segura?" Candy estuvo a punto de decirle que no, que desde que empezó la noche no había estado segura de nada excepto de que lo quería sentir cerca. El solo hecho de escucharlo dudar, como preguntándole si estaba consciente de lo que le estaba pidiendo, le basto para reiterarle que podía confiar en él.
"Si, ayúdame por favor o jamás podré hacerlo yo sola"
Terry cerró los ojos echando la cabeza hacia atrás y cerrando sus ojos por un momento maldiciendo su omisión con respecto al guardarropa siendo un experto en ello por sus cambios de vestuario. Continuo su paso hasta quedar frente a la espalda de ella y la infinita línea de infames botones causantes de ponerlo en ese predicamento. Al sentir su cercanía a Candy se le crisparon los finos bellos de la piel. La chica se volteo un poco para verlo y le dirigió una mirada que le transmitía confianza, dándole a saber que estaba segura de lo que le estaba pidiendo. Levantó sus manos para despejar los pocos rizos que habían escapado de su peinado y que traviesos caían sobre el cuello de su vestido. Los dedos del joven temblaron un poco antes de tocar el primer botón. Después, un poco más seguro siguió con la línea que descendía hasta la cintura. Procurando no tocarla por miedo a no poderse contener, trago saliva con dificultad.
"Listo" Candy saco sus brazos de las delicadas mangas de encaje y volteando de nuevo a verlo le hizo otra tortuosa petición.
"Necesito que me aflojes un poco la cintas, me cuesta trabajo respirar" él se acercó de nuevo a la bella chica. Se le seco la boca al reparar en sus hombros desnudos y vislumbrar el tan anhelado camino de pecas que descendía desde el lóbulo izquierdo y entonces se dio cuenta que desde su posición alta que le proporcionaba su tamaño en comparación con la pequeña estatura de la rubia, podía ver su pecho subir y bajar agitadamente bajo el apretado corsé. Era una visión sublime para Terry. Esto lo llevó a separar levemente sus labios para aspirar un poco de aire, el cual empezaba a fallarle cada vez más ante su creciente excitación.
"Candy.. yo…" Ella lo interrumpió.
"Solo un poco por favor, confío en ti"
"Pues no deberías" la reprendió soltando un resoplido.
Ella le sonrió nerviosa, inocentemente pícara pues no se imaginaba, no había manera en la que ella pudiera saber el suplicio por el que lo estaba haciendo pasar. Hizo lo que se le pidió, esa pecosa tenía su voluntad enredada como un hilo en su dedo meñique.
La separación entre los senos de la chica se hizo más evidente permitiéndole ver un poco más del escote. Fue demasiado, se moría por tocar esa nívea piel salpicada de esas divertidas e incitantes pecas que tanto adoraba. Ella a su vez sentía la calidez de su aliento sobre su piel expuesta, provocándole un extraño calor que nacía en su vientre y se extendía a través de todo su ser. De repente se le alteraron los sentidos. El se le acerco más. Ella sintió como se le erizaba la piel. Terry casi la tocaba con su pecho por la espalda sintiendo como se les entrecortaba la respiración a ambos. Entonces, depositó un tierno pero electrizantemente lento beso, en el pecoso hombro izquierdo.
"Te espero allá" le dijo al tiempo que se retiraba dándole espacio para que terminara de vestirse.
"No es momento, no es momento" Se seguía repitiendo como en un mantra, mientras reunía toda su fuerza de voluntad para no sucumbir ante la tentación de tomarla entre sus brazos y cubrirla de deliciosas caricias de pies a cabeza para fundirse con ella. En ella. Reticente se alejó hacia el sillón.
Candy se tuvo que detener de la pared para no caerse al sentir que la voluntad le regresaba de golpe al cuerpo, al menos por el momento.
"¿Pero que te pasa Candy? Como ya te dijo él tienen mucho de qué hablar. Y ¿Si él seguía amando a Susanna? O tal vez había alguien más y…. Ah! Ya déjate de tonterías y sal de una buena vez".
Terry tenía la cabeza entre ambas manos "Concéntrate, estas aquí para aclarar las cosas. Debes apegarte al plan. Si como no, jamás he podido hacer eso cerca de Candy." Sonreía reconociendo esa verdad indiscutible. Todo con ella era fresco, ligero, disfrutable.
"Lista" Dijo dando la vuelta y sonriendo al recordar la última vez que se vistió de Julieta. El ánimo festivo la invadió, al fin y al cabo era su cumpleaños y esto que Terry había armado se asemejaba a una verdadera celebración, más allegada a su estilo. No podía sino deleitarse ante el hecho de que él realmente la conocía.
Terry se llenó de maravillosos recuerdos, de repente se sintió más ligero al transportarse a esa época en la que sus cargas y penas no se habían apilado junto a sus errores hasta casi aplastarlo. Una época en la que solo bastaba una sonrisa proveniente de esa alma jovial de la ninfa frente a él para disipar cualquier mal que lo aquejara.
Tomándola de la mano la invito a sentarse sobre la manta en el piso. "Bienvenida bella Julieta" le dijo con esa deslumbrante sonrisa que llegaba a sus chispeantes ojos que de nueva cuenta se llenaban de vida.
"Gracias mi muy amable…" iba a decir Romeo pero al reparar en el atuendo de Terry cambio de idea. "Caballero sureño" le dijo riendo y tomando su sombrero para agitarlo en los aires "Yihaa!" pego un gritito simulando al de un vaquero con su ganado.
"Vaya, así que a parte de mona pecosa eres vaquera jajjaaj"
"Ehh?" dijo un poco ofendida, pero luego recapacitó "Oh vaya, nunca lo había pensado, pero tengo suficiente experiencia con el manejo de la cuerda y los animales de rancho" dijo guiñándole un ojo y sacando su lengua.
"Traviesa mona pecosa vaquera jajaja" se carcajeaba Terry como hacía mucho que no lo hacía, haciéndolo sentir cada vez más él mismo.
"Gracias Terry, por ayudarme con lo del baile hace rato" quiso aclarar para no retomar la deliciosa tensión experimentada tras el biombo.
"No te preocupes, fue un placer" Lo dijo sonriendo pícaro. Luego añadió "Ya imaginaba yo que una mona pecas como tú tendría algunos problemas al bailar" No quiso aclararle que había visto como Elisa le encargaba a uno de los mozos que pusiera deliberadamente aquél dobles en la alfombra. No tenía ganas por el momento de darle más vueltas al asunto. Ya se había encargado su pequeño amigo de darle un escarmiento a la petulante pelirroja. Aunque consideraba que ese incidente con el ratón no se acercaba en lo más mínimo a una verdadera lección ganada a pulso por años de malas pasadas a su bella pecosa.
"Oye, tomé clases para hacer un buen papel. Además debes saber que la profesora me felicitó en mis vueltas" dijo fingiendo un gesto de presunción elevando un poco su respingada naricilla.
"Ah! Ya veo y ¿De casualidad estamos hablando de la misma profesora que te enseño a hacer las reverencias?" Le preguntó en tono burlón tratando de suprimir inútilmente una sonrisa traviesa que ya se asomaba en la comisura izquierda de sus labios.
A Candy se le borró el anterior gesto de suficiencia de su rostro, se mordió ambos labios y lo volteó a ver con ojos de haber sido atrapada en algo.
"Si, ¿por qué?" preguntó con fingida sorpresa. ¿Cómo sabía que esas tontas reverencias no le salían bien?
"Me lo imaginé, con esto constato que realmente no se puede confiar en la experiencia de esa profesora, ya que tus reverencias requieren de mayor práctica. Supongo que es la regla para las monas" Entrecerró los ojos anticipando el ataque el cual no se hizo esperar. Candy fingiendo enojo le aventó la peluca que fue lo primero que encontró, la cual fue atrapada con agiles reflejos por parte del inglés.
"Sabes, realmente no es tan difícil. Si flexionaras un poco más tus rodillas lograrías hacer tus reverencias con mayor elegancia"
"¿Tu como sabes? ¿Ahora resulta que eres experto en el tema?"
"Por supuesto que soy experto. He presenciado suficientes reverencias como para saber hacerlas correctamente. " Dijo con su característico tono engreído.
Candy recordó que Terry había sido educado desde temprana edad para ser un duque, alguien de la realeza, por lógica sabia más del tema de etiqueta que todo lo que ella podría haber aprendido en el poco tiempo de su preparación para ese baile, sobretodo, tomando en cuenta que la mayor parte del tiempo mientras recibía las dichosas clases se la pasaba observando los arboles deseando escaparse para poder trepar en ellos. De momento se le ocurrió una travesura.
"Pero, si las sé hacer bien mira" dijo haciendo un torpe intento de reverencia.
"Hay pecas, creo que te salió mejor allá afuera, digo no lo tomes a mal realmente solo un ojo entrenado como el mío podría haberse dado cuenta de tus evidentes fallas". Dijo burlándose de ella.
"A ver a que ahora si me sale" De nueva cuenta cometió errores al inclinarse de más.
"Mira debes bajar pero tratando de no inclinarte." Le dijo al tiempo que demostraba lo que le decía.
"¡Ah! ya entendí, ¿Así?" Preguntó ella al momento que trataba de contener la risa con todas sus fuerzas.
"No, esta vez fíjate bien en la manera que flexiono las rodillas y como la pierna izquierda debe deslizarse hasta casi tocar el piso por completo." Le explicaba al tiempo que llevaba a cabo las instrucciones que le daba. "Es importante que tu espalda se mantenga recta" Continuaba muy concentrado en su tarea.
Esta vez a Candy se le escapó una leve risita que ya no pudo seguir reprimiendo, detonando así en francas risotadas, haciendo que Terry callera al fin en la cuenta de su juego.
"Pequeña pecosa traviesa, ahora verás" Lo dijo al tiempo que comenzaba a corretearla por toda la habitación alrededor de la mesilla de centro. Al fin la atrapó- Pues a causa de la risa Candy perdió su acostumbrada ligereza- A punto estaba de robarle un beso, cuando, repentinamente un ruidoso rugido proveniente del estómago de Candy cortó de tajo la emoción del momento. La chica se sonrojó furiosamente. De verdad tenía mucha hambre. El inglés fascinado volvió a reír.
"Vaya, me alegra ver que no has perdido tu buen apetito" dijo soltándola y acercándose a la canasta. De esta extrajo unos típicos sándwiches ingleses elaborados con pepinillos y crema de queso.
"Espero te gusten, eran mis preferidos de niño"
"Mmm.. están deliciosos, de verdad te agradezco" Dijo engullendo el bocadillo al tiempo que ya tomaba otro más. Terry se deleitaba viéndola disfrutar de los aperitivos que él mismo se había esmerado en preparar. Realmente había extrañado mucho su compañía, más allá del amor que le profesaba eran esos pequeños detalles de familiaridad en donde se sentía tranquilo, en paz, se sentía que pertenecía, que era parte de algo especial. Imposible de repetir con alguien más.
De la canasta sacó una botella y un par de copas de cristal, en ellas vertió el contenido y entregándole una a Candy le dijo "Vamos a brindar" La rubia recordó la vez que lo vio actuar perdido en la carpa y dudó por un momento en tomar la copa que se le ofrecía. Finalmente optó por no romper la magia del momento.
"Por que tengas un muy feliz cumpleaños Candice White… Andrey" el ultimo apellido lo pronunció con cierta reticencia.
"Te agradezco, desde ya, gracias a tí será inolvidable" La pecosa llevo la copa a sus labios y se sorprendió gratamente al darse cuenta de que el contenido era jugo de moras y no vino, como había pensado.
"¿Pasa algo Candy?" le pregunto el joven al observar su gesto de sorpresa.
"Ah! Este, bueno, me agrada que no haya sido vino lo que contenía la botella." Comentó sin reparar realmente lo que había dicho.
"¿Por qué lo dices?" Terry sintió un escalofrío de repentino temor recorrerle la espalda. Así que sí hablarían. Bueno a eso había ido ¿no? A aclarar las cosas entre ellos y esta era precisamente una de las situaciones que deseaba aclarar con ella. No era momento de acobardarse y retroceder, sino todo lo contrario.
"Bueno es que…" bajo la mirada apenada no hubiera querido tocar ese tema con él y menos en ese momento, pero simplemente se le escapó.
"Últimamente lo he evitado. He tenido algunas malas experiencias. Pero.. eso tú ya lo sabes Candy. Ya sé que estuviste ahí. Lo sé porque te reconocí. Aun a pesar de mi estado inconveniente supe que eras tú. Quise mentirme a mí mismo pensando que solo había sido una visión como muchas otras veces, pero en lo profundo de mi alma sabía que había sido verdad, que en realidad estuviste ahí."
"Me vió, en realidad lo hizo, su madre tenía razón el me reconoció. Yo hubiera querido..Pero, él Susanna.. no era el momento" pensaba la alarmada chica.
Él estudiaba las reacciones de ella. Era un experto en expresiones faciales y no era que Candy en realidad supiera ocultar sus pensamientos. Ese era uno de los motivos por los cuales la amaba. Sabía que podía confiar en ella para siempre hablarle con la verdad. Se le notaba la inquietud en el rostro, como si quisiera preguntarle algo y no se atreviera. Con su silencio lo instaba a continuar. Bueno, había llegado ya la hora de las confesiones.
"Después de nuestra separación en Nueva York trate de cumplir con la promesa que te hice al quedarme al lado de Susanna, pero me resulto muy difícil. Sobre todo por el papel que debía interpretar todas las noches. No lograba contactar con esa parte de mí que se suponía era la esencia del personaje. Me encontraba en un predicamento. Para interpretar bien mi papel debía encontrar el prodigio del amor todas las noches y eso implicaba que yo transmitiera a la audiencia ese sentimiento de estar enamorado."
Candy volteó a verlo, él se encontraba con la mirada perdida en algún rincón de aquella habitación así que ella pudo contemplar su hermoso perfil sin temor a ser descubierta. Ya sin la caracterización de la peluca o los bigotes. Parecía algo ensimismado, como si realmente no le estuviera hablando a ella. De repente le pareció como si tuviera más edad de la que tenía realmente, le pareció más maduro, no solo de apariencia, si no del alma. A Candy le daba la impresión de que algo había cambiado en él. Necesitaba averiguar qué era.
Ambos estaban sentados sobre la cobija, Terry estaba recargado sobre la parte baja del sofá. Tenía la pierna izquierda estirada y la otra doblada, su codo derecho apoyado en la rodilla con la otra mano apoyada en el piso y seguía mirando al mismo punto fijo en el techo. Candy con su cuerpo volteando hacia él, simplemente no podía quitarle los ojos de encima.
"El AMOR"- Ella estremeció con la sola mención de la palabra salir de la boca de él. El joven actor continuó aun sin voltear a verla - "Esa sensación de momentánea locura que te hace quererla compartir con todo el mundo. Quieres gritarle a los cuatro vientos que estas sin lugar a dudas experimentando por primera vez esa exaltación maravillosamente indescriptible. Que percibes esa sensación de unas dulces caricias que te entibian el corazón al tocar tu alma y sentirte merecedor de despertar tan bellos sentimientos en alguien que te corresponde. Alguien que quiere estar contigo porque te reconoce más allá de lo físico. Alguien por quien estas dispuesto a darlo todo con tal de que sea felíz." En ese momento al fín volteó a verla tomándola por sorpresa con sus cobaltos que le transmitían amor y dolor por igual.
"Justo ahí, eso era lo que no podía soportar sentir cada noche."- No sabes cuantas veces estando en la última escena, con aquél elixir en la mano, hubiera querido que la receta del apotecario surtiera el efecto deseado en mí.-Este pensamiento se lo guardó para sí, pero no por eso dejo Candy de percibirlo sintiendo una punzada en su corazón y experimentando unas enormes ganas de tomarle el rostro entre sus manos y cubrirlo de besos para borrarle aquella inquietante expresión.
El reflexivo joven volteo su cuerpo para quedar frente a ella. Era para él de suma importancia verla a los ojos, en esos momentos. No quería perder detalle de sus reacciones ante lo que estaba a punto de decirle. Ella entendió que no debía interrumpirlo, lo entendió como siempre lo había comprendido, de esa manera silenciosa en la que habían compartido varios atardeceres comunicándose más allá de las palabras, primero en el San Pablo y después en Escocia.
"Cuando hice la audición para esa parte debo confesar que no me representó mayor esfuerzo ya que realmente estaba enamorado. Incluso en el estreno yo pensaba en tí al hacer mi representación. Después de que te fuiste, tomó todas mis fuerzas y mis habilidades histriónicas el poder salir a escena cada noche. El tratar de hacer creíble ese personaje implicaba que recordara aquellos momentos felices que habíamos pasado juntos y me dolía Candy.- Se remontó a aquella época y sintió el escozor de las lágrimas agolpársele en los ojos que amenazaban con escabullirse por sus mejillas - En verdad me dolía abrir mi pecho para tratar de encontrar en mi corazón esos sentimientos. Sentía tanto pecosa, lo sentía todo. Era como abrir una herida todas las noches y pretender que cerrara mágicamente, como si pudiera apagar el interruptor de mis emociones. Empecé a tomar para mitigar, para entumecer ese dolor y al principio funcionaba. Pero caí en un estado…Un día ya no fui capaz de soportarlo más y huí tenía que salir de ahí sentía que me asfixiaba. Susanna y su madre no lo hacían más fácil. Yo sabía que le debía mi vida pero la promesa que te hice, de ser feliz, jamás tuve la intención de cumplirla. Ese fue el verdadero motivo por el cual fallé en mi papel de Romeo ¿Cómo podría hacerlo si para ser feliz requería entrar en contacto con mi corazón y éste se había ido contigo a Chicago?"
Candy no sabía en qué momento lo había tomado de las manos. Ni en que momento era que sus lágrimas habían comenzado a brotar de los ojos de ambos. Pero al sentir su cercanía aunado al corazón que quedaba finalmente expuesto, vulnerable ante ella no había otra cosa más que hacer y siguiendo sus previos impulsos, le tomó el rostro entre sus pequeñas manos y lo besó.
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Hasta aquí por lo pronto, espero haberlas dejado al igual que nuestros rebeldes con el corazón estrujado.
contesto sus amables y muy valorados reviews.
Reviews ch 10
Candy Grandchester: Que bueno que ya se aclararon tus dudas en cuanto a la secuencia. Me gustaría saber un poco más que fue lo que te pareció confuso para poder arreglarlo. Me encanta que te parezca interesante y que te guste. Aquí sigo dándole continuidad, eso tenlo por seguro ;-)
Sundarcy: Hola hermosa, pues te confieso que también para mi es deslumbrante cada vez que Terry sale a escena ahh lo que este hombre provoca en mí. La verdad es que con solo leer la escena del beso te podrás dar cuenta cuanto lo amo. Bueno y también con el contenido que acabas de leer en este 10 capítulo.
Tampoco a mí me cae muy bien Annie, pero como bien dije antes no me gustan los personajes sosos y planos y aquí vamos a sacarles sus trapitos al sol a todos jaja así que espero te guste el enfoque que le daré.
Ya sé que las dejé en ascuas, que te puedo decir, me gusta el drama jaja pero por esto mismo quise compensarlas regalándoles un capítulo puramente C&T ;-)
Bueno Neil y Eliza todavía tienen mucho por hacer en esta historia al igual que la Gusana. Así que ya se irán revelando sus intenciones.
AyameDV: Que bueno linda que viniste a dejarme tu punto de vista. Créeme que valoro mucho que te hiciera un campito para dedicarme unas líneas.
¿Esa última frase lo mejor? Jajja no sé si ofenderme o sentirme alagada. Naaa! No te creas por supuesto que es muy buena la frase al puro estilo Grandchester, travieso, picante y arrogante como el solo. Por esto y mucho más lo amamos.
Fíjate que a varias personas les sorprende el hecho de que Archie sea quien haya estado ahí para Terry cuando más necesitado estaba de sentir el apoyo de alguien. Obviamente por sus constantes peleas y evidente rivalidad. Pero analizando la situación, estos dos tienen mucho en común. Ambos han sufrido abandono y grandes pérdidas y por si fuera poco los dos terminaron en la historia original con parejas por las que sentían todo excepto amor y de alguna forma a causa de la misma persona. Por esto y otras situaciones en mi cabecita loca Archie es el personaje más indicado para entender el proceso por el cual Terry estaba pasando en ese momento.
Ya sé que sufres linda, pero si hablamos de demonios internos no puedo pretender tapar el sol con un dedo. No le estaría siendo fiel a la historia que me interesa contar. Pretender que Terry cayó, se tropezó y tan solo se raspó un poquito no es válido. Siento que yo no estaría respetando la evolución y riqueza del personaje. Te Reitero que soy tan Terrytana que al Bombón inglés lo amo con todos sus errores tal cual es.
Yo también me reía de imaginarme las caras de la Eliza al sentir al ratón recorrerle la pierna y quien sabe que más. Pobrecito ratoncito jajaj. Ya veremos qué pasa con esos Leagan y la nueva parejita "IT" de Broadway. Por lo pronto espero que hayas disfrutado de este nuevo capítulo.
Invitados 1y 2: Me encanta que les parezca Hermosa, interesante y bonita mi historia. Bueno a veces se me atraviesan otras cosas ó como dice mi amiga AyameDV las musas se desaparecen de repente, pero tengan por seguro que aquí seguiré actualizando. Espero hayan disfrutado de esta nueva entrega.
Gissa Graham: Excelente verte, jajaj leerte por acá. Sé que todavía hay muchas dudas con respecto a ciertas ambigüedades, pero créeme que no dejaré ningún cabo suelto. No te quejes que casi no te tocó esperar ehh!
Terry completamente hundido, así es él cuando está dejándose llevar por su lado más oscuro. Como Hathaway reflexionó sobre Terry en el capítulo de Regreso a Broadway. Su cualidad de gran actor apasionado, también denota su gran repertorio de dolor, del cual extrae para transformarlo en algo indescriptiblemente bello. Dirán que estoy loca, y acertarán jaja pero para mí a Terry Grandchester no se le quita, ni se le pone absolutamente nada. El así tal cual es "ES" y punto y así me robó el corazón.
Me alegra que mi relato te esté pareciendo cada vez mejor. Ojalá te guste lo que viene.
Chicas, muchas gracias a todas las que le dedican un poco de su tiempo a esta novata locamente apasionada de Terry. Ya sea en silencio o con algún breve comentario.
Gracias por estar! Nos seguimos leyendo.
Elby8a ;-)
