Ch. 16 Altas Expectativas

LUNES

-¿Qué haces aquí?- Preguntó fríamente sin voltear a verla.

-Hijo, te vez bien- Le dijo regalándole una deslumbrante sonrisa.-Tenía muchas ganas de verte.- le dijo con tanta calidez que no pudo seguirla ignorando.

-Pues yo no- Mintió, la había extrañado y se odiaba por eso. Ella vio a través de su mentira y sintiéndose valiente se acercó para acariciarle la mejilla. Terry adivinando sus intenciones le detuvo la mano en el aire.

- ¿Qué, has venido a decirme que ya terminaste con tu… novio? – Preguntó cortante soltándole la mano en un rudo ademan. El rencor de un viejo dolor asomaba en su mirada.

- No es así, lo mío con él es serio. Permíteme que te explique.- Le suplicaba con la voz entrecortada.

-Entonces ya has elegido. Ahora te puedes ir.- No pudo ocultar la decepción en su voz y ese signo de debilidad lo hizo enfurecer aún más. Como siempre que se sentía vulnerable, se cubrió con el escudo del sarcasmo.

-Te he estado buscando desde el primer día, hijo por favor, llevo más de un año sin verte.- Le suplicó de nuevo al ver un destello de duda en sus ojos.

-¿En verdad? ¿A caso has tenido tiempo para pensar en mí mientras te revuelcas con tu amante?- Una sonora cachetada fue su respuesta.

-No te permitiré que me hables así- Le dijo con ojos llorosos mientras intentaba controlar el temblor en sus labios. Él empuñó sus manos con rabia.

-Un golpeteo en la puerta interrumpió su intento de reunión.-Señor Graham lo esperan para el ensayo.- le avisó el hombre detrás de la puerta.

-Pensé que había sido muy claro en mi carta. Como veras estoy muy ocupado como para lidiar contigo en estos momentos.- Dijo tajante, terminó de abotonar la chaqueta del vestuario y dio media vuelta para salir del camerino. –Ya conoces la salida.-Se detuvo a medio andar y agregó

- Ya no te preocupes de que alguien se vaya a enterar que tienes un hijo. En lo que a mí respecta nunca he tenido madre.- Espetó con voz que destilaba dolor y odio a partes iguales.

-Terry- fue lo único que alcanzó a escuchar antes de que su madre se desplomara en el banquillo del tocador, hecha un mar de lágrimas.

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*-¡Oh! Si esta carne tan sólida pudiera ablandarse y mezclarse con el rocío…

-¡Oh, Cielo y Tierra! ¿Debo recordarlo? Vamos, ella se mostraba tan amorosa con él como si hubiera crecido esa necesidad de su pasión. Y a pesar de eso, en un mes ... -no quisiera pensar en eso-. ¡Fragilidad, tu nombre es de mujer! En un corto mes y antes de gastar los zapatos con que ella acompañó el cuerpo de mi pobre padre, como Níobe, bañada en lágrimas ... ella, sí, ella misma ... ¡Oh Dios! Una fiera, incapaz de razonar y discurrir hubiera mostrado aflicción más durable ... y se ha casado… se ha casado…- Terry se detuvo abruptamente, se le cortó la línea del pensamiento.

-Terry ¿Qué pasa? Ibas muy bien. Apenas vamos en el segundo acto por favor a retomar-

-Sí lo siento- Dijo sintiendo fastidio consigo mismo, prometiéndose mayor concentración. Pero nuevamente se había equivocado.

-Nos tomaremos un descanso- Anunció Robert levantando murmullos de preocupación por parte de los presentes.- He dicho que nos tomamos un descanso, vamos ¿No escucharon?- preguntó algo irritado. Lentamente se fueron retirando del escenario, todos excepto Terry.

-Lo siento Robert- Dijo apenado por su falta de concentración.

-Yo sé que te sabes las líneas. Pero te necesito aquí, no en donde quiera que esté tu mente. Tomate un respiro y regresa preparado para un largo ensayo.- Le dijo palmeando su hombro. Terry asintió y saliendo se dirigió a la azotea.

Encendió un cigarrillo y llevándoselo a los labios recordó la última vez que había visto a su madre.

Flashback

Había regresado de su fallido encuentro en la colina de Pony. Llegar le había tomado más tiempo de lo normal, ya que no se decidía a regresar a Broadway y en su camino se había detenido en cada cantina con la que se topaba, era demasiada la pesadez en su corazón. Necesitaba desesperadamente ser escuchado por alguien a quien le importara. Maldita sea necesitaba de un abrazo en el cual perderse y sollozar cual niño herido. Quería sentirse amado por alguien y su abatimiento era tal que no le importaba admitirlo. Sin pensarlo más se dirigió a casa de su madre.

-Lo siento señor no puede pasar. La señorita Baker esta ocupada- Le había dicho el joven mozo en la puerta quien se veía nuevo, en el cargo ya que Terry no lo reconoció.

-¿Y tú quién eres? ¿Dónde está Marie? Déjame pasar.- Dijo arrastrando las palabras al tiempo que lo empujaba entrando en la casa. En dos zancadas ya estaba en la sala -¡Madre, mamá!- le gritó con desesperación y necesidad a todo pulmón. Lo único que quería era perderse entre sus brazos cual chiquillo, desahogarse y sentirse confortado.

-¿Terry, hijo, que pasa?- Le preguntó su madre saliendo apresuradamente de su alcoba. Extrañada por el sentimiento percibido en la voz de su hijo.

Terry le dirigió una mirada cargada de añoranza, sus expresivos ojos le transmitieron su carencia acumulada a través de los años. Ella instintivamente le extendió esos brazos maternales llenos del calor tan largamente deseado.

El intoxicado joven se acercó a la escalera y las lágrimas empezaban a brotar de sus zafiros quebrados por la emoción apenas contenida. De repente tropezó en el primer escalón y al levantar la mirada alcanzó a ver un abrigo masculino colgando en el perchero que no había notado antes. Se llenó de súbita cólera recordando aquella vez que la había buscado en diciembre unos años atrás. Por primera vez reparó en la vestimenta de Eleonor la cual constaba de su ropa de cama y a menos que se encontrara enferma, no había más que un motivo para vestir de esa forma a las 3 de la tarde.

Hecho una furia subió los escalones de dos en dos.- ¿Con quién estas? - preguntó destilando veneno, pasándola de largo. El dolor de necesitarla se había transformado repentinamente en total desprecio.

-¡Espera hijo ven!- gritaba detrás de él que se dirigía a su recámara, tratando desesperadamente de darle alcance. Terry pateaba la puerta con todas sus fuerzas, queriendo probar de alguna manera que se equivocaba al pensar mal de su madre. Embistió una vez más con la adrenalina al tope y logró sacar la puerta de su marco. Entro desesperado y enorme fue su decepción al ver la cama revuelta y una corbata tirada en el piso.

Soltó una risa maniaca cargada de ironía, dándole rienda suelta a la bestia -¿Qué es lo que me vas a decir? ¿Que te vendes al mejor postor? Eres una ramera cualquiera. Al fin te muestras como eres americana indecente.- Marie la ama de llaves compañera de toda la vida de su madre al fin había hecho acto de presencia.

-¡Terry!- Eleonor abrió los ojos en signo de devastadora incredulidad ante las palabras de su hijo. El histérico joven aventaba todo a su paso rompiendo botellas de perfume y enseres de arreglo personal por todos lados.

-¿A quién escondes? Ya se dirigía al closet cuando fue interceptado por el mayordomo y el chofer.

-¿Cómo te atreves a llamarle así a tu madre? Llévenselo de aquí -les indicó Marie a quien Terry nunca había escuchado dirigirse a él de esa manera.-Enciérrenlo en el desván hasta que se le pase la borrachera-

-¡Suéltenme par de imbéciles, que no saben que soy Terrence Graham Grandchester el futuro duque de Grandchester! ¡No necesito de nada ni de nadie! – Terry soltaba golpes y patadas pero entre los dos hombres lo sacaron a rastras llevándolo escaleras abajo. Estando ahí alcanzó a tirar una lámpara de pedestal ocasionado un estruendo tal que distrajo por un momento a sus captores. Acto seguido se dio a la fuga maldiciendo la estupidez de haberse presentado en esa casa, donde de nueva cuenta había sido rechazado, reemplazado, traicionado comprobando así que no tenía cabida en ningún lugar.

Corrió lo más que pudo, hasta donde pudo, hasta donde las lágrimas que corrían por sus mejillas finalmente se secaron.

Fin del Flashback

-¿Cómo es que vienes a quererme dar explicaciones cuando todo está más claro que el agua?- tiró la colilla del cigarrillo aplastándola con su zapato. Apenas podía creer en su idiotez de quererse sentir amado por su madre. Siempre que se mostraba vulnerable acababa con el corazón hecho pedazos. Al agacharse para recoger la colilla, se le salió la armónica de su bolsillo, como en señal de protesta a sus pensamientos.

Sonrió sintiéndose reconfortado al saber que Candy estaba de nueva cuenta en su vida. –Lo sé pecosa, tu si has aceptado mi corazón. Te extraño amor, desearía poder hablar contigo-Archie había quedado en mandarle instrucciones seguras para que pudieran establecer una línea de comunicación ante su negativa de hacerlo a través de Albert. Se llevó la armónica a los labios para interpretar una vieja melodía que esta ocasión estaba cargada de nuevas promesas.

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MARTES

"Terruce Graham Regresa a los Escenarios"

La estrella fugaz de Romeo y Julieta regresa de nueva cuenta a la compañía Stanford. Esta vez en el papel protagónico de la obra considerada como la más importante del afamado dramaturgo William Shakespeare "Hamlet".

Fuentes cercanas a la compañía han confirmado que el Español Thomas Hightower y su prometida la ex actriz Susanna Marlowe han firmado contrato con la compañía Kensingston. La misma que cuenta con actrices de la talla de Eleonor Baker.

Se rumora que fue a causa del regreso del propio Graham el que la pareja haya sido obligada a tomar esta importante decisión. Abandonando así la tan anunciada puesta en escena que se supone recuperaría la credibilidad de la tan abatida compañía Stanford.

Parece que a Robert Hathaway no le quedó más remedio que volver a confiar en el voluble Graham para que lo sacara del atolladero.

Esperamos que en esta ocasión si pueda terminar exitosamente la temporada. Ya ni que decir de las expectativas sobre su actuación. Recordaremos que mucha fue la decepción cuando el joven Terrence abandonó la obra de Romeo y Julieta después de tan solo un mes de haberse estrenado con una única y magistral actuación por parte de él.

Hay quienes están convencidos de que este sin lugar a dudas será el papel más importante en la vida del joven. Esta será su oportunidad de aclarar los rumores que aseguran que su caída en desgracia se debió al abandono de su amada prometida –La señorita Marlowe- y el dolor ocasionado por su separación y no a su falta de talento e irresponsabilidad.

Hay que tomar en cuenta que Terrence Graham prometía mucho al inicio de su carrera, sobre todo con su papel del rey de Francia en el "Rey Lear". En realidad es el recuerdo de esta actuación y la función de estreno de los enamorados Romeo y Julieta el único hecho tangible de una verdadera carrera en el arte histriónico por parte de Graham. Se le pudo perdonar hasta cierto punto lo deplorable de su performance a causa del accidente sufrido por su entonces bella novia.

Señor Graham en esta ocasión le aseguro que el público no será fácil de complacer ni tan pronto a absolverlo de culpa, así que esta vez me permito a hablar por mis lectores cuando le exijo concentración absoluta y compromiso, pero sobre todo respeto para con su audiencia.

De antemano elevamos una plegaria al cielo, intercediendo en nombre de Robert Hathaway para que su fortuna, su fama y sobretodo su credibilidad como productor y director en Broadway no se vean afectadas a causa de una interpretación mediocre. Aunque mucho me temo que peca de inocente al creer de nuevo en el incipiente talento del mismo actor que le ocasiono estar en la precaria situación en la que se encuentra al tener que reembolsar muchas de las entradas cuando dicho actor fue protagonista.

Lo cierto es que será necesario esperar hasta la noche del estreno inclusive un tiempo prudencial después de éste –dados los antecedentes previos- para emitir algún tipo de dictamen sobre su acierto o su fracaso. Señor Terrence Graham, definitivamente no quisiera estar en sus zapatos ya que el peso y las vidas de toda la compañía Stanford recaen sobre sus hombros. Espero que pueda con la presión de esta responsabilidad y que corresponda a la confianza depositada en usted. Es injusto que el legado de toda una carrera de triunfos de un actor consagrado como lo es Robert Hathaway penda de un hilo. Crucemos los dedos para que el joven Graham no vuelva a claudicar a primera de cambios.

Jerry Fritzherbert

Susanna Marlowe no podía dejar de sonreír, la jugada le estaba saliendo a la perfección. Al principio le había costado trabajo convencer a Thomas de que lo mejor era cambiarse de compañía. Ella conocía las limitaciones de su "prometido" y había tomado la decisión de salir de ahí lo antes posible. Sin querer había escuchado a Terry repetir el famoso monólogo de "Ser o no Ser" al quedarse solo recogiendo la escenografía después de un ensayo. Recordándole lo magistral de sus habilidades histriónicas. No se iba a arriesgar a que la hicieran menos, bueno, que los hicieran menos a ella y a Thomas. Así que había recurrido a sus encantos para lograr que los contrataran a ella como narradora y a Thomas como protagonista de la competencia, en una obra de corte ligero y divertido, donde estaba segura que Hightower podría brillar alejándose de los sombríos dramas de Shakespeare "La Importancia de Llamarse Ernesto"

Además de todo había encontrado la manera de vengarse de ambos. De Robert al haberse atrevido a contratar a Terry de nueva cuenta sin darle su lugar a ella aunque fuera por derecho de antigüedad. Sabía que estando ahí, era inevitable el regreso de Terry a los escenarios, pero de esta forma sería ella la que de alguna manera controlaría el cuándo y el cómo y la clave de que se volviera a estrellar estaba precisamente en esos dos factores.

-Veremos Terry que tanto aguantas la presión- Dijo riéndose burlonamente al momento que le pagaba a un mozo para que se escabullera al camerino de Terry dejándole una copia del periódico incluyendo una nota por parte de ella.

Terry ajeno a la bomba mediática que acababa de estallar se encontraba repasando sus líneas. Después del ensayo general, el cual gracias una vez más al recuerdo de su Tarzán Pecosa había logrado sortear sin mayor problema. Había decidido sumergirse por completo en el papel y se quedaría a dormir en su camerino.

Una carta de despedida había sido deslizada por debajo de la puerta de su apartamento.

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MIERCOLES

Robert Hathaway había dado la orden de esconder todos los periódicos de la vista de Terry. En el ensayo del día anterior había estado algo falto de concentración y lo que menos necesitaba en esos momentos era que se preocupara por la prensa amarillista.

La bomba había estallado de la peor manera posible. Había tenido la idea de controlar un poco lo que se filtraba a la prensa al decir que su decisión de contratar a Terry había sido con el propósito de darle el protagónico desde un principio, pero eso ya no sería posible. Apenas podía creer el tamaño de traición que le habían jugado esos dos. A Thomas no lo conocía tan bien era un poco engreído pero no le había dado la impresión de ser mala persona, pero de Susanna jamás se lo hubiera imaginado. Hasta ahora era que se daba cuenta que tal vez Karen había tenido razón las múltiples ocasiones en que le había advertido de su doble cara. Ahora tenía que hacer lo posible por proteger a Terry de la exposición innecesaria a la prensa.

Sin embargo, se dio cuenta de que todos sus esfuerzos habían sido en vano al escuchar el estruendoso ruido de un bote siendo pateado implacablemente. – ¡Maldita Mustia!- se escuchó el grito de rabia, al tiempo que unos fuertes pasos se acercaban a su oficina.

-¿Pero que se ha creído ese pedazo de imbécil?-Preguntó Terry enfurecido refiriéndose al reportero mientras que abría la puerta y volvía a cerrarla con un fuerte azotón.

-Este Fritzherbert se nos adelantó a la noticia. Tenemos que dar una rueda de prensa en donde demostremos un frente unido y aclaremos que somos un equipo que confiamos de manera absoluta el uno en el otro. Si esos dos decidieron irse fue por voluntad propia no porque nadie los echara. Nos aseguraremos de que se coman sus palabras. Maldita sabandija este tal Jerry es de la peor calaña de sanguijuela. Es de esos que se las dan de muy serios y solo siembran veneno. Lo malo es que tiene muchos seguidores. ¡Vamos hijo! Hay que dar la cara.-

-Espera Robert aquí mencionan algo sobre tu estado financiero. ¿Qué tan cierto es eso?-

-Nada Terry son habladurías de ese tipo- Dijo tratando de desestimar la realidad. Obviamente Terry vio más allá de su actuación.

-¿Porque no me habías dicho nada?- Preguntó en tono apesadumbrado, sintiéndose como el absoluto culpable de la situación.

-Porque no había nada que decir, de que sirve que te ponga más presión de la que ya tienes con el estreno encima. No Terry, te quiero enfocado, haciendo lo que mejor sabes hacer. Así es como puedes ayudarme, ayudarnos a todos- Agregó finalmente aceptando algo de lo que se decía sobre el estado de la compañía. Al momento que salía del despacho.

Terry se detuvo un momento para analizar la situación. La suerte estaba echada. Así que era verdad. Lo que se decía de que Robert había tenido sus esperanzas y su dinero puestos en esa obra. Terry se sintió apabullado con el peso que caía sobre sus hombros. Sintió muchas ganas de hablar con Candy, de escuchar su voz para así lograr tranquilizar un poco la inquietud que la información obtenida en ese corto lapso de tiempo le había ocasionado. Incluso sentía ganas de hablar con Archie, de desahogarse con él, pero por lo pronto no sería posible contactarse ni con uno ni con otro. Le tocaba enfrentarse a esa jauría de lobos sedientos de sangre que le representaba la prensa. Y a decir verdad no sabía si se sentía preparado para tal encuentro. La ansiedad empezó a hacer presa de él. Tuvo que aferrarse al escritorio para tratar de calmarse y respirar ya que no se había percatado en qué momento se le había agitado la respiración.

- Oye Terry, te estamos esperando ya están los buitres esos reuni.. ¿Pero qué te pasa estás bien?- Le preguntó Karen al joven que se encontraba inclinado hacia adelante, aferrado con ambas manos al escritorio. La cabeza entre sus brazos extendidos, inhalando profundamente.- El asintió, sin decir palabra. La bella castaña lo observaba preocupada, por un momento pretendió acercarse pero Terry levantó su mano para impedírselo. -Ya estoy bien gracias- le dijo volteando a verla a través de sus brazos y haciendo un esfuerzo se enderezó. Una leve capa de sudor cubría su rostro.

-Tal vez deberías refrescarte un poco antes de salir. - Le dijo señalando el baño dentro de la oficina de Hathaway.- Yo los entretendré un poco más- Le dijo con una sonrisa para tratar de calmarlo.

Terry asintió y se dirigió al baño. Observó su reflejo y mojando un poco sus manos se refrescó la frente. Pasó las manos por su cabello acomodándolo un poco y se siguió hasta descansarlas en su nuca masajeando ligeramente el cuello. No sabía lo que le estaba pasando. Jamás se había puesto tan nervioso de tener que encarar a la prensa. Además de que desde el primer ensayo se había sentido algo torpe y ansioso. Era verdad que había deseado regresar al teatro, subirse a las tablas. Pero pensó que tendría mucho más tiempo para prepararse. La última vez que de verdad había actuado, había sido cuando vio a Candy en aquella carpa maloliente y de eso hacía ya más de un año.

Con su solo recuerdo empezó a sentirse mejor. Ella era su bálsamo. Sabía que sí ella estaba con él nada podría salir mal. Sonrió en el espejo y este le devolvió el reflejo de un hombre enamorado.

-Aquí estas de nuevo pecas, inmiscuyéndote en mis pensamientos- Su imaginación voló hacia los recuerdos de aquél sueño intensamente líquido y sonrió mordiéndose el labio.-Vaya traviesa, será mejor que te salgas ya de esa deliciosa línea de pensamientos o los buitres tendrán que esperar hasta que termine de liberar mi necesidad de ti nuevamente- Sintiéndose divertido y más seguro salió dispuesto a comerse el mundo entero con Candy a su lado aunque en este momento solo fuera en su pensamiento.

-¿Es verdad que los Hightower –Marlowe fueron humillados para que renunciaran?-

-¿En dónde está tu lealtad Robert?-

-¿Graham en donde estuviste todo este tiempo? ¿Realmente estás listo para regresar?

-¿Por qué no nos dices de una vez en cuales funciones piensas actuar bien para no perder nuestro tiempo ni desperdiciar nuestro dinero?

-¿Te estas vengando de Susana porque te cambió?

-Hemos venido a aclarar varias situaciones, entre ellas el rumor que dice que el señor Hightower y la señorita Marlowe han sido obligados a salir de la compañía. Eso es totalmente falso. Ellos decidieron irse por convenir así a sus intereses. Para mayor explicación deberán hablarlo directamente con ellos. Yo les reitero que les deseo lo mejor y que tengan éxito en sus respectivas carreras.- Dijo Hathaway con voz firme.

-Ahora en cuanto al regreso de Terruce Grandchester les aseguro que confío plenamente en su talento. Les recuerdo que una obra de teatro no la hace una sola persona señores. Esto es trabajo en equipo y así trabajaremos hombro con hombro los tramoyistas, los de intendencia, los encargados de vestuario, los actores y todos los demás involucrados para que todo salga como siempre ha sido en la compañía Stanford con el compromiso que nos ha caracterizado desde nuestros comienzos.-

-Bueno Robert, tal vez en tu caso así sea, aunque no se puede decir lo mismo de todos los actuales miembros de tu compañía.-

-¿Se refiere a mí? Debe saber entonces que si he regresado ha sido porque amo profundamente al teatro. Sé que no lo he demostrado como se debe. Es bien sabido que soy hombre de pocas palaras. Sin embargo he venido a tomar absoluta responsabilidad de mis actos y a ofrecerle una disculpa a mi audiencia por los errores cometidos.-Dijo esto al tiempo que se ponía de pie para inclinarse hacia adelante en una venia a manera de disculpa, ante los atónitos ojos de los presentes, quienes por primera vez desde que iniciara la conferencia habían guardado silencio absoluto ante tal muestra de humildad por parte del joven actor- Estoy aquí para demostrar con acciones que respaldo lo que digo. Les pido que no juzguen a esta compañía ni la condenen por mis errores del pasado. El señor Hathaway solo ha tenido la mejor disposición para conmigo y no pienso fallarle. Nos vemos en el estreno- Dicho esto, se dio media vuelta para retirarse del salón.

-Una cosa es segura, el chico tiene pantalones- Alcanzó a escuchar a un reportero mientra abandonaba la habitación.-

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La brisa del mar siempre le había traído buenos recuerdos. Siempre veía a sus padres cuando viajaba en barco. Recordaba la vez que nostálgicos pero aliviados de alejarse de la tristeza provocada por la muerte de Anthony se habían embarcado al viejo continente. Candy había sido reunida con ellos en el puerto de Londres. Sin embargo, era la primera vez que viajaba el solo, sin su inseparable compañero de viajes y aventuras. Nadie había ido a despedirlo y nadie lo recibiría tampoco. De igual manera ya nada lo ataba. No podía dejar de apreciar la ironía de estar partiendo desde New Jersey en un** trasatlántico de pasajeros, como si se tratara de un viaje de placer.

Había entregado su alma entera en ese beso. No se había guardado nada. En un momento de debilidad lo había apostado todo en esa reunión creyendo que sería posible lograr un resultado diferente, un resultado feliz. Qué tontería, él, después de todo pertenecía a los Andrey. Ese clan que al parecer estaba destinado a ser maldito en el amor. Las parejas en ese clan o se morían jóvenes o se secaban por dentro quedándose solos. Él no estaba dispuesto a cumplir al menos con una de esas maldiciones.

Gracias a Dios Candy no llevaba la misma sangre por sus venas, gracias a Dios él había podido ayudarle. Grandchester se encargaría ahora de hacerla felíz. Había cumplido con su promesa. Estaba listo para dejarlo todo atrás. Meses de investigación y entrevistas con los heridos en batalla al fin habían dado frutos. Debía reconocer que el principal motivo por el que se embarcaba y había decidido cambiar drásticamente el rumbo de su vida seguía intacto, aunque se hubiera interrumpido momentáneamente por su encuentro con Terry. No se arrepentía, bien había valido la pena para ayudar a un amigo.

-Al menos ellos serán felices juntos ¿Y yo?, yo seguiré con mi búsqueda hasta dar con mi hermano o moriré en el intento.-Suspiró pasando sus manos por su ahora corta cabellera.

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Hasta aquí por el momento chicas, ya se descubrió parte del plan de Archie así como la forma en que Terry se enteró de la relación de su madre. ¿Que tal la jugada de la Gusana?

Ya sé me faltaron dos días para el estreno pero ya se están cocinando ;-)

Nos seguimos leyendo!

Gracias por estar! Elby8a ;-)

*Extracto sacado del monólogo de Hamlet a su madre.

**Durante la Primera Guerra Mundial hubo escasez de transporte y el ejército utilizó Trasatlánticos normalmente utilizados para pasajeros, para transportar tropas a Europa.