Si había algo que caracterizaba a Danny, es que no era muy femenina y eso que era una chica. Desde que ella recordaba (y siendo consciente de su sexo) siempre se comportaba como un chico; le gustaba su cabello largo y siempre lo usaba en una coleta, pero si hablaban de su estilo para vestir… Toda su ropa era holgada y con estilos "masculinos", más que nada las playeras (equipos deportivos, videojuegos, bandas y superhéroes) y puros pantalones o shorts de mezclilla.
No le gustaba usar faldas o vestidos, pero cuando tenía que ir a algún evento formales (ejemplo, la reunión de la Universidad en Wisconsin y el baile de la escuela donde sus padres fueron a "cuidar" a los alumnos y Sam por accidente se transformó en un dragón a causa del amuleto de dragón). Incluso Sam trató de convencerla de que se probará algunos conjuntos de su ropa gótica, pero Danny se rehusó porque toda la ropa eran faldas o vestidos. Y con esa actitud, ya ni hablar del maquillaje…
Danny no supo porque de repente meditaba sobre su modo de vestir; creía que se debía a que Dash volvió a encerrarla en su casillero y Sam la estaba ayudando a salir... o tal vez fue porque vio varias propagandas en toda la escuela sobre un concurso de belleza.
—"Concurso de belleza 'Miss Princesa Adolescente'" —leyó la halfa en voz alta a sus amigos
—¿Concurso de belleza? —repitió emocionado Tucker, haciendo a un lado a su amiga sin cuidado—. ¡Éste tipo de concursos es para mí!
Danny y Sam rodaron los ojos ante la actitud de su amigo geek. La campana sonó y los tres amigos se encaminaron a su siguiente clase; las chicas se mostraron molestas con su amigo y el pobre chico ni sabía porque.
—Oigan ¿y a ustedes qué les pasa? ¿Por qué están enojadas?
—Debe de ser por tu actitud superficial, la cual hace que babes por cualquier cara bonita y no te des cuenta de su belleza interna, la cual es la que importa más —respondió Sam, con su usual tono sarcástico
Tucker frunció el ceño ante el comentario y ahora él se molestó. Miró a Danny buscando su apoyo, pero descubrió que la halfa estaba de acuerdo con la gótica.
—Son de esas veces que me pregunto porque no tengo un mejor amigo chico —refunfuñó para sí mismo
—Porque, como me dijiste una vez, "yo cubro ese aspecto" te diste por bien servido —le recordó Danny, pero esta vez con aire de ofensa
El tecnológico levantó las manos en señal de rendición y no le habló a las chicas sino hasta el final de las clases y yendo al auditorio porque la directora ordenó a los estudiantes ir ahí.
En el escenario estaba una lona a modo de letrero del concurso de belleza y dos personas paradas en medio del escenario viendo a los estudiantes entrar y tomar sus lugares. Los tres amigos se sentaron lo más apartados posible y Danny miró con curiosidad a esa personas.
Eran un hombre y una mujer, al verlos fijamente a la cara se podía notar que eran hermanos a la vez que tenían los mismos ojos azules, pero tenían rasgos diferentes: el hombre se veía muy serio, tenía cabello castaño oscuro y largo hasta los hombros, usaba un traje, zapatos y corbata negra y una camisa púrpura. En la solapa de su lado izquierdo tenía un amuleto verde fosforescente, el cual a Danny le pareció familiar.
En cuanto a la mujer, ella se veía más alegre. Tenía el cabello rubio y con perfectas ondas que caían hasta su coxis, usaba un vestido azul cielo con verde, guantes azules, un gran anillo verde fosforescente y un collar con un amuleto igual al de su hermano.
—Hola a todos, mi nombre es Dora Mattingly —se presentó la mujer con una gran sonrisa—, y él es mi hermano, Aragón —señaló al hombre, quien solamente saludó con un gesto galante de su mano—. Hemos venido a esta escuela para traerles el concurso de belleza "Miss Princesa Adolescente" —el murmullo y la risa de las chicas se escuchó en todo el auditorio, o bueno, de casi todas—. Chicas ¿sueñan con ser una princesas?
—¡Sí! —exclamaron todas las chicas emocionadas
—No —respondieron con aburrimiento Sam y Danny
—¿Con usar hermosos vestidos y joyas?
—¡Sí!
—No
—¿Con atraer a ese príncipe especial?
Eso último fue recibido por gritos de emoción de las chicas
—Me-nos
—Realmente odian este tipo de cosas ¿verdad? —preguntó Tucker al ver las expresiones de sus amigas
—¿Y cómo no hacerlo? —preguntó Danny recargando su barbilla en su mano—. Este tipo de concursos alientan a las chicas a preocuparse solo en la apariencia y hace a los chicos unos tontos por ver una cara bonita y sin cerebro
—Auch ¿eso no fue un poco duro?
—La verdad duele
La halfa volvió la vista al frente ignorando las expresiones de asombro de sus mejores amigos.
—El jurado será mi hermano Aragón y yo asesoraré a las señoritas que quieran participar para que tengan una apariencia y modales dignos de una princesas
Volvieron los murmullos y a las risas tontas emocionadas por las lecciones de princesas.
—Patéticas —murmuró Danny con fastidio
—Ahora le cedo la palabra a mi hermano —la Srta. Mattingly se hizo a un lado para dejar pasar al hombre
Danny notó que la mujer lo trataba como si fuera un príncipe o un rey.
«Raro»
El Sr. Mattingly tomó el lugar de su hermana. Miró a todos los presentes en el auditorio, posando su mirada en las chicas; Danny no sabía si fue su imaginación, pero le pareció que el Sr. Mattingly la miró más tiempo que las demás. A Danny le dio muy mala espina, podría jurar que sus ojos parecían los de un fantasma.
—Señoritas, este concurso tendrá una duración de tres días. Las chicas que quieran participar se hospedarán en el mejor hotel de la ciudad para que ahí mismo mi hermana Dora pueda darles las lecciones de princesa. Sé que mi hermana dijo que yo sería el único juez, pero el último día del concurso nos acompañará una persona muy importante y que accedió a formar parte del jurado, no les diré quién es porque es sorpresa.
»Así que las chicas que quieran participar les deseo mucha suerte, sé que alguna de ustedes será la esposa… ¡digo! La princesa ideal —terminó de hablar y todos los presentes aplaudieron
Tucker ya estaba deseando que el concurso empezará para ver a las chicas en traje de baño. Sam estaba dormitando por el aburrimiento. Danny también se estaba durmiendo, pero de repente escuchó la palabra "esposa" y reaccionó, también se dio cuenta que el Sr. Mattingly se corrigió enseguida.
«Esto cada vez se pone más extraño» pensó Danny frunciendo el ceño
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En la secundaria la emoción del concurso se notaba en todos los rincones. Faltaba una semana para que todo comenzará y las chicas ya estaban "practicando" sus tácticas de belleza.
Los chicos miraban embobados a las chicas, a tal grado que se lastimaban cayendo o chocando con todo lo que se les atravesaba. Sam y Tucker estaban recargados en los casilleros; el moreno con emoción y la gótica con fastidio.
—En estos momentos me alegra mucho que no te eligieran como juez —comentó Sam rodando los ojos
—Yo lo lamento —dijo Tucker con los brazos colgados y cara triste—. ¡De ese modo todas las chicas estarían locas por mí!
—Solo lo harían para sobornarte
—No me importaría ¡con tal de estar rodeado de hermosas chicas!
Sam se golpeó la frente y negó con la cabeza.
—¿Qué hacen, chicos? —ambos amigos voltearon a ver quién les habla
—Esperándote —respondió Sam, se separó del casillero y puso una mano en su cintura a la vez que arqueaba una ceja—. ¿Dónde estabas, Danny?
La halfa iba a contestar, pero la cortó otra voz.
—Vaya, nunca creí que te atreverías a hacerlo, Fenton —los tres amigos voltearon y vieron que era Paulina y su amiga Estrella—. ¿Perdiste una apuesta o es más bien un reto? De cualquier forma tú nunca podrás ganar. No eres una princesa, ni a doncella llegas —las chicas populares se rieron con burla y se fueron de ahí.
—Uh… ¿Danny? ¿De qué está hablando Paulina? —preguntó Sam confundida
—Pues…
—¿¡Qué!? —gritó de repente Tucker
Las amigas lo miraron preocupadas por su reacción; su amigo tenía su PDA en las manos y una clara expresión de sorpresa e incredulidad.
—¿Tucker? ¿Estás…?
—¿¡Es en serio, Danny!? —preguntó el momento señalando su amado aparato
Danny y Sam miraron la pantalla, era la lista de las participantes del concurso. Estaba la letra F y fue cuando las chicas lo vieron; Sam estaba boquiabierta mientras que Danny cerró los ojos con fastidio al verde descubierta.
La gótica le arrebató el PDA al técnico para asegurarse que había leído bien:
PARTICIPANTES DEL CONCURSO «MISS PRINCESA ADOLESCENTE»
F
.
.
.
Fenton, Daniela
Sam miraba al aparato y a la joven halfa aún sin poder creer lo que veía. Su mejor amiga, la que no se preocupaba por las apariencias… ¿¡Se inscribió en el concurso de belleza!?
Le devolvió su PDA a Tucker y miró a Danny exigiendo una explicación. La azabache suspiró resignada.
—La verdad sí tenía pensado decirles… pero no así. No me inscribí por la misma razón que las demás (superficialidad) sino que tengo un mal presentimiento
—¿Un mal presentimiento? —repitió Tucker confundido—. ¿De qué?
—Para empezar, esos hermanos me parecen muy extraños. Actúan como si fueran de la realeza; además, el Sr. Mattingly dijo "esposa" y rápidamente se corrigió diciendo "princesa". Por último, siento como si ya hubiera visto esos amuletos antes
—¿Amuletos? —preguntó Sam—. ¿Te refieres al que él tenía en su solapa y ella su collar?
—Exacto —confirmó Danny
Sam y Tucker meditaron las palabras de su mejor amiga; esa era la única explicación para que la halfa se inscribiera en el concurso.
—Pues a mí me parece una misión estilo «Miss Simpatía» —comentó Tucker—, solo la diferencia es que Danny es un poco más femenina
Ambas chicas lo miraron mal y le dieron un golpe en la cabeza entre las dos.
—Dejando de lado ese comentario —dijo Danny cruzándose de brazos—, tengo que aprender a "ser más femenina". Pero no creo poder hacerlo en unos días, además de que en mi guardarropa no hay nada de eso
En seguida a Sam se le ocurrió una idea; no le agradaba mucho, pero no tenían opción si querían que el plan de Danny pudiera llevarse a cabo.
—¡Samantha Manson, ahora sí enloqueciste! —reclamó Danny muy enojada
—En primer lugar NO me digas Samantha. En segundo lugar ¿tienes una mejor idea?
Los tres amigos estaban en la entrada de la casa de los Mandon. Sam y Tucker estaban agarrando a Danny de los brazos con fuerza con ayuda de los Guantes Fenton (uno cada uno) para así evitar que la halfa usará sus poderes fantasmas como vía de escape.
—¿¡Por qué rayos tenemos que pedirle ayuda a tu mamá!? ¡De entrada me odia o acaso no recuerdas la Orden de Restricción que puso contra mí esa vez de Freakshow!
—Te aseguro que en cuanto le diga todo no se opondrá y tendrá una mejor opinión de ti
—¡Sí, cómo no! ¡Mejor le pedimos ayuda a Jazz!
—Jazz no se inscribió, así que eso quiere decir que tampoco le interesa, y por ende, tal vez no quiera ayudar. Así que deja de resistir y entra
Danny soltó un mohín de resignación y se dejó arrastrar por sus mejores amigos a la casa de la gótica.
—¡Ya llegue! —avisó Sam
—¡Samy, querida! —respondió la Sra. Manson con alegría. Danny y Tucker miraron a Sam sorprendidos por la actitud de su madre, la aludida solamente rodó los ojos—. ¿Cómo te fue en la…? ¿Qué está haciendo Fenton aquí?
Danny miró a Sam con una clara expresión de «Te lo dije», a lo cual Sam la ignoró y se dirigió a su madre.
—Yo la invite, es que queríamos pedirte ayuda, madre
La Sra. Manson se sorprendió.
—¿Mi ayuda? ¿Para qué?
—Para arreglar a Danny. —respondió Sam. Su madre la miró con curiosidad, sabía que eso pasaría y lo bueno es que pensó de antemano que decirle—. Es que en la Secundaria habrá un concurso de belleza y Danny va a participar. Sé que preguntaras porque no participó también yo y es muy simple; no quiero perder nuestra amistad por culpa de ese concurso, ya sabes que este tipo de cosas hace que las chicas sean muy competitivas, por eso las dos acordamos que una de las dos participara mientras que la otra la ayudará en todo. Lo dejamos a la suerte y Danny ganó; pero entonces recordamos que ninguna de las dos sabe mucho de moda, etiqueta y todo eso, y por eso quisimos pedirte tu ayuda
Danny y Tucker se esforzaron por no mostrarse sorprendidos con las palabras de su amiga, pero si lo mostraron al ver la reacción de la Sra. Manson.
—¡Samy, querida, que emoción!
—¿Eh? —reaccionaron los dos adolescentes invitados
—¡Me alegra ver que la Srta. Fenton y tú al fin se interesen en la apariencia y en la etiqueta para finalmente convertirse en señoritas educadas y bien vestidas!
Tanto la halfa como la gótica se esforzaron en no demostrar su molestia por el comentario, mientras que Tucker trataba de contener la risa. La mujer abrazó a su hija y a su mejor amiga, las tomó de las manos y las llevó a su habitación, Tucker estaba por irse, pero enseguida Sam se soltó del agarre de su madre y regresó por su amigo técnico.
—¡Oye! —exclamó el moreno al verse atrapado por el cuello de su camiseta
—¿A dónde crees que vas, Foley?
—A casa, para empezar no sé qué hago aquí. ¡Yo no entiendo estas cosas de chicas!
—Pero eres la persona perfecta para darnos tu opinión y así saber que mejoras hacerle a Danny
Tucker solo se cruzó de brazos y haciendo un puchero se dejó llevar por su amiga.
Danny no sabía cómo salir de ahí, seguía sin agradarle la idea de que la mamá de Sam la ayudara con su "mejora" para el concurso, pero si quería que su plan funcionará tenía que resignarse. Llegaron a una habitación y Danny tuvo que morderse la lengua para no decir nada que molestara a la mujer; de no ser porque sus mejores amigos la metieron casi arrastras a la casa, pensaría que la habían metido en una especie de SPA.
«Ayuda» pensó Danny
—Bueno Daniela ¿qué te gustaría que hiciéramos primero? —preguntó la Sra. Manson con entusiasmo
—La verdad… No tengo idea
La mujer frunció los labios ante la respuesta, pero se le pasó al tener una idea.
Sam y Tucker estaban subiendo las escaleras, el moreno seguía molesto por estar metido en una nueva "actividad de chicas".
—Opinión masculina… —se quejó Tucker—. Solo van a enseñarle a Danny a ser más femenina, no es que vaya a hacerle un cambio total de imagen
—Conociendo a mi madre… Querrá arreglar a Danny como a intentado hacerlo conmigo desde pequeña
—¿O sea?
Llegaron a la habitación/SPA y al abrir la puerta los dos tenían expresión "Pocket face": la madre de Sam había arreglado a Danny más o menos igual al incidente de la audiencia de Sam de "Salvemos a las ranas", pero más pomposo.
—Esto… —respondió Sam a Tucker. Se volvió a su madre con expresión molesta—. ¡Mamá! ¿¡Qué le hiciste a Danny!?
—¿Por qué te alteras tanto, Samy? ¡Si tu amiga se ve muy bien!
La gótica miró a la halfa y pudo ver claramente en su cara que el conjunto no le gustaba y le estaba pidiendo ayuda. Sam respiró hondo para calmarse.
«Si quieres que algo salga bien, hazlo tú misma» pensó Sam
La dos Manson sacaron a Tucker de la habitación y pudieron manos a la obra. Casi todo el tiempo Sam y su madre discutían por cuál sería el mejor atuendo para Danny; la azabache interfirió para también dar su opinión.
Tucker estaba recostado en una silla roncando (del aburrimiento se quedó dormido) y solo se despertó cuando Sam lo tiró de la silla.
—¡Oye! ¿Y eso por qué? —reclamó Tucker, sobándose la cabeza
—Para despertarte. Realmente eres de sueño pesado —respondió Sam de brazos cruzados
—¿Y qué esperabas? Se tardaron mucho, se supone que iban a arreglar a Danny, no hacerle una cirugía plástica
—Ha, ha. Gracioso. En cuanto la veas vas a cambiar de opinión
—Ajá… Como no
La puerta se volvió a abrir, por ella salió la Sra. Manson. La dejó abierta y Danny salió; en cuanto Tucker la vio, abrió los ojos como plato y abrió mucho la boca por la sorpresa.
Su amiga llevaba un vestido azul marino de tirantes que le llegaba a las rodillas y unos zapatos de tacón bajo blancos. Su cabello estaba suelto y acomodado en perfectas ondas; apenas se notaba su maquillaje, ya que habían hecho que se viera natural.
—¿Danny? ¿Realmente eres tú? —preguntó incrédulo Tucker
—Traigo un vestido, gel en el cabello y tacones. Ya tengo hambre y sueño. Y sé defensa personal, así que no me molestes —respondió Danny molesta
La halfa no estaba acostumbrada a los tacones, dio un mal paso haciendo que se le doblara el tobillo y se cayera. Se puso de puso y se acomodo el cabello.
—Sí, es Danny —dijo Tucker tratando de contener la risa
—¡Realmente quedo bien tu amiga, Samy! —dijo feliz la Sra. Manson—. Con este estilo y los modales de una verdadera señorita, estoy segura de que Daniela ganará el concurso
Danny y Sam se sorprendieron; era la primera vez que la mujer llamaba a Danny por su nombre de pila. Al menos algo bueno salió de esto: ya no parecía una "mala influencia" para Sam.
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Muchas chicas de la Secundaria Casper llegaron al mejor hotel de la ciudad. Danny estaba en la acera de enfrente con una maleta al lado suyo; comenzaba arrepentirse de su plan, pero cuando algo la inquietaba no lo dejaba sin resolver.
—Tranquila Danny, lo harás muy bien —dijo Sam para animarla
Estaban usando los Comunicadores Fenton y Tucker había creado una mini cámara disfrazada de un broche de flor de cerezo para que sus amigos pudieran ver lo mismo que su amiga.
—Lo sé, Sam —respondió Danny, tratando de disimular en la calle—. Pero aun no tengo la confianza para hacer esto. ¿Qué haré si enseguida me descalifican? ¿Cómo rayos podré descubrir lo que pasa?
—Para eso te voy a ayudar, amiga. En cuanto quedes instalada como una participante más y quieran asignarte algún estilista, me recomendarás y así podré estar contigo. Tucker revisará las cámaras de vigilancia y el sistema de cómputo del concurso por si encuentra algo sospechoso.
—Además, no creo que esto pueda ponerse peor —comentó Tucker, metiéndose en la conversación
Danny tenía que admitir que se tranquilizo un poco. Respiró un par de veces para calmarse, tomó su maleta y se acercó al hotel. En el lobby ya había propaganda del Concurso de Belleza y había señales que indicaban a las participantes a donde ir. Se registró, dejó su maleta con un botones y siguió a las concursantes hasta un salón lleno de mesas y con meseros en todas partes. Era un desayuno de orientación para las participantes.
—Entrando a Barbielandia —murmuró Danny
Vio que muchas de las concursantes eran de catorce a dieciséis años. Iba a sentarse sola, pero un grupo de chicas (a las cuales no conocía) se apiadaron de ella y la invitaron a sentarse.
Cuando todas se acomodaron, llegaron los hermanos Mattingly. Dora tomó un micrófono y le hablo a las concursante.
—Buenos días, señoritas —saludo muy entusiasmada la rubia—. Me alegra ver que muchas señoritas realmente se interesaron en participar en este modesto concurso. Después del desayuno les darán en la puerta el itinerario sobre de las actividades que tendremos para convertirlas en princesas y cómo se llevará a cabo el concurso. Por ahora, disfruten de la comida y conózcanse entre ustedes. —dejó el micrófono en su lugar y fue a su mesa junto a su hermano.
El desayuno no estuvo tan mal para Danny. Todas las chicas se presentaron y hablaron sobre el concurso; la azabache no hablaba mucho, solamente asentía y contestaba con un simple "Sí", "No" o a veces con "Interesante", "Genial", etc. Terminaron y fueron saliendo, en las puerta les dieron los itinerarios, Danny se alegró de ver que durante el resto del día se los darían libre y mañana empezaría la "pesadilla". Les mostraron sus habitaciones, la azabache vio que tendría una compañera (para su suerte no fue nadie que ella conociera).
En una de las suites, los hermanos conversaban.
—¿Estás seguro en querer dejar que ella participe? —preguntó preocupada Dora a su hermano
—Sí, ya te lo dije muchas veces —respondió Aragón con fastidio—. Deja de preocuparte ¿quieres?
—Es que ella es una halfa y la verdad pienso que…
—¡Tu no estas aquí para pensar! —exclamó golpeando la mesa con su puño haciendo que su hermana se asustara—. ¡Tu único trabajo es preparar a estas jóvenes para que yo después escoja a la indicada! —respiró un par de veces para calmarse y continuó—. Aunque claro, debo admitir que tener a la única halfa hembra en esto también es bastante… interesante.
Se acercó a la ventana y miró por ella, pero sin ver un punto fijo. Había venido a ese mundo a buscar a la persona indicada para él; no obstante, ahora que tenía a una "participante peculiar" hacía que el asunto se volviera más entretenido para él.
«Y pensar que involucre al primer halfa, sin que éste sospechara, y ahora están los dos metidos en esto...»
Sonrió con malicia, haciendo que se vieran unos colmillos y sus ojos por un momento brillarán y se volvieron como los de un reptil.
