Valle rosa

Capítulo 2

Un ligero aire de paz y un helado viento matutino cubría por completo la academia de héroes número uno. Mientras que, en una habitación una sonora alarma sacaba del tranquilo sueño a un joven aspirante a héroe. El cual, para varia, no quería salir de la cama.

Y al contrario de lo que pudiese parecer. Midoriya nunca le había costado levantarse por las mañanas. Cuando se forjaba una rutina, la solía seguir al pie de la letra. Pero esa vez era especial.

Los recuerdos de ayer aun asaltaban su mente. No quería salir de la cama, aun se sentía arrepentido, aunque Mina dijese que no lo odiaba, él se odiaba a si mismo por caer tan bajo.

Incapaz de poder volver a dormir, Midoriya se paró de la cama. Siempre era el primero en levantarse, así que, con suerte podría desayunar en paz y despejar su mente con entrenamiento.

Midoriya salió de su habitación, se dirigió al elevada y bajo al primer piso, para preparase el desayuno.

..

.

Neblina.

Una espesa neblina cubría lo que parecía ser su habitación, mientras una cálida sensación invadía su cuerpo. Por alguna razón, el cuerpo de Mina se sentía muy ligero; su mente estaba algo confundida, complicándole el procesar el porqué de aquella neblina.

Los ojos de Mina giraron hacia un lado, encontrándose con unos brillantes ojos verdes frente a ella y una cálida sonrisa.

Mina abrió la boca, lista para preguntar porque él estaba en su habitación, pero antes de poder emitir sonido alguno, su boca fue interrumpida por un profundo beso.

La gran sorpresa la llevo a intentar romper aquel repentino gesto, lo cual le fue imposible, ya que, al instante sintió unos cálidos brazos que la rodeaban.

Aquel sentimiento aumento, mientras la sensación de sus labios rosando le nublaba la mente. Aquella sensación era parecida a la de ayer, solo que menos desesperada y más cargada de cariño.

Mas llena de amor.

Sus manos rodearon el cuello de Midoriya, mientras lentamente correspondía aquel beso.

Midoriya la empujo con gentileza, posándola sobre la suave cama, mientras lento pero constante, el amoroso beso evolucionaba un picaras caricias.

Su corazón comenzó a acelerarse, mientras se aferraba a la camisa de Midoriya. Aquellas caricias las recordaba, aquel sentimiento de lujuria que la invadió con tanta violencia comenzaba a nacer de forma más natural dentro de ella.

Mina deslizo sus manos hacia su pecho, mientras el beso se volvía más intenso.

En segundos Mina se había desecho de la camisa de su pareja, dejando al descubierto su marcado pecho. Sus suaves dedos paseaban juguetonamente por el pecho de Midoriya, sintiendo su calidez.

Mina pudo sentir el gruñido de Midoriya a través del profundo beso.

Quería escuchar más de esos gruñidos.

Como respuesta Midoriya también se deshizo de la blusa de Mina, revelando sus pechos desnudos.

Mina rompió aquel apasionado beso y soltó un ligero gemido al sentir las manos de Midoriya jugando con ella.

Se sentía muy bien.

Midoriya comenzó a depositar pequeños pesos por todo el cuello de Mina, dejando un camino hasta llegar a uno de sus pechos.

Un gemido más fuerte se escapó de sus labios al sentir la boca de Midoriya jugar con su pecho, lamiendo y mordisqueando su pezón.

Mina se aferró a las sabanas, mientras ligeros suspiros se escapaban de ella. Aquella sensación era tan placentera que no podía evitar desear más.

- Mina –

-I-Izuku~~ -

Quería más, se quería sentir más amada.

..

.

Los ojos de mina se abrieron rápidamente, encontrándose con una silenciosa y semi-oscura habitación.

Su cuerpo estaba cubierto de sudor y su respiración resonaba por todo el lugar. Aquel sueño había sido muy intenso.

Los sonidos, las sensaciones y los sentimientos habían sido tan reales que no parecía un sueño.

Sus ojos se encontraron con una pequeña alarma, no muy lejos de ella.

5:09 AM

Mina soltó un pesado suspiro. Sabía que no podría reconciliar el sueño, y si lo lograba, era probable que otro pervertido sueño viniera a su mente.

Resignada al sentir como el sueño escapaba de ella, decidió levantarse de la cama, tal vez aprovecharía y entrenaría un poco, así tal vez su mente dejaba de pensar en los vergonzosos sucesos de ayer, o del pervertido sueño que acababa de tener.

Mina salió de su cuarto y se dirigió al primer piso, esperando no encontrarse con Midoriya.

Aunque lo dudaba, después de todo era demasiado temprano.

..

.

Mina se quedó de piedra al llegar al comedor, pues sentado en una silla, con un plato de comida frente a él, una libreta y pluma en mano estaba el ultimo chico que esperaba encontrar, anotando algunas cosas, mientas murmuraba palabras sin sentido para ella.

¿Porqué de todos los chicos en el edificio tenía que estar despierto él?

En un instante sus miradas se cruzaron, mientras un pesado silencio reinaba entre ellos. Lentamente sus rostros se enrojecieron, los recuerdos de lo sucedido los asaltaron, provocando una incomodidad que parecía no tener fin.

- Bu-Buenos días Mina… san… - Midoriya se esforzó en mostrar una honesta sonrisa – Q-que raro, sueles ser la última en levantarse –

Por más vergüenza que sintiera, Mina seguía siendo una amiga y compañera de clase, inevitablemente se verían todos los días, así que tenía que esforzarse por no parecer nervioso frente a sus compañeros.

- Ejeje… Di-Digamos que… se me quito el sueño… - Los recuerdos de aquel sueño la hacían sonrojarse hasta las orejas – Y-y tu Izu…ku –

Midoriya se puso aún más rojo al escuchar a Mina pronunciar su primer nombre. Su corazón no estaba preparado para tantas emociones.

La vergüenza en Mina creció aún más. ¿De dónde había salido eso?, nunca le había llamado por su primer nombre…

Aquella vez lo llamo así.

. Y-Y-Yo… - Midoriya finalmente clavo su mirada en su plato de comida, incapaz de seguir mirando a Mina – Solo… Planeaba e-entrenar un poco… -

Mina hizo lo mismo, hundida en la vergüenza.

O-Ohh… ¿E-en serio?... Q-que admirable… siempre te estas esforzando más que los demás –

- Tengo que hacerlo… No quiero que nadie cercano a mi salga herido –

Lo último que Midoriya quería era que se repitiera los sucesos del campamento de entrenamiento o del primer ataque.

- No quiero que salgas her… -

En ese momento sus miradas se cruzaron, quedando en un profundo silencio, mientras la vergüenza invadía a Midoriya. Aquella frase había salido de él de la nada.

Esa conversación estaba siendo peor de lo que ambos creían, ahora ninguno podía mirar al otro a los ojos sin tropezar con las palabras o sonrojarse.

- B-Bueno… Y-Yo ire a intentar dormir… - Quería huir de ahí – T-tal vez sigua con mi propio entrenamiento más tarde -

Y sin pronunciar palabra alguna Mina se retiró, a paso veloz hasta el elevador.

No estaba preparada para hablar con Midoriya, no desde lo sucedido.

..

.

Lunes – 11:00

El inevitable día de clases había llegado al fin, un día que ambos deseaban no llegara, o al menos no hasta que pudieran mirarse a los ojos sin parecer tomates. Pero la vida continuaba, y eso incluían las clases en UA.

Luego de algunas clases básicas como legua o inglés, al fin había llegado la clase de All might, las cuales en su mayoría eran entrenamientos o pruebas de campo, rara vez teórico.

Tal vez un poco de entrenamiento despejaría la mente de ambos, por un momento.

- ¡Buenos días mis chicos! – Hablo un alegre All might, frente a la clase A – Hoy tendremos luchas amistosas en el gimnasio, así que alístense y ¡esfuércense al máximo! –

Toda la clase grito de emoción al escuchar lo que harían las próximas dos horas.

- Antes de que se vayan diré las parejas –

Toda la clase presto total atención a las palabras de su profesor, esperando el oír quien sería su pareja.

- Muy bien. Primero, Todoroki y Kirishima, Uraraka y Sero, Iida y Tokoyami –

La emoción en la clase aumentaba al escuchar sus parejas de lucha. Sin duda hoy sería una clase emocionante.

- Midoriya y Mina –

La frase de All might sorprendió enormemente a ambos. Sus miradas se cruzaron mientras un mismo pensamiento cruzaba su mente.

Oh no…

Porque, de todos los de la clase tenían que estar en pareja. Debía ser una mala broma por parte del exheroe número uno.

..

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Esparcidos por zonas estaban todos los estudiantes, listos para comenzar con su pelea, todos portando con orgullo sus trajes de héroes.

En un rincón del gimnasio estaban Mina y Midoriya, portando sus trajes, ambos sumamente nervioso.

Aunque estaban haciendo lo mejor posible para que no se notara la tensión entre ellos, aquella situación era demasiado incomoda.

-E-esforcémonos al máximo – Hablo Midoriya, intentando disipar la incomodidad.

- S-Si –

No tenía opción, tenía que seguir con la clase con normalidad. Pero ¿cómo se concentraría en luchar si apenas y podían cruzar miradas?

Midoriya apretó los puños, mientras dejaba que el poder lo llenara, comenzaría con el 15% y se impulsaría con el 20% de vez en cuando para esquivar y ganar velocidad.

Mina se puso en posición de combate, preparando su asido. El estilo de pelea de Midoriya era muy rápido y preciso. Tenía que pensar cómo hacer que disminuyera su velocidad.

Midoriya no perdió tiempo y dio un gran salto, tomando un poco de distancia mientras pensaba un plan.

En cambio, Mina, usando un ácido resbaladizo para girar con rapidez, sorprendiendo a Midoriya.

- Trama de ácido! –

De las manos de Mina salió gran cantidad de Acido, el cual se esparció por todo el suelo.

Midoriya miro con cuidado el suelo, notando que no había marcas de corrosión en el, debía ser un ácido muy débil.

Mina estiro sus brazos y lanzo un potente chorro de ácido, obligando a Midoriya a usar el 20% para moverse en el aire.

Al aterrizar por un momento casi cae al suelo, pues el suelo estaba sumamente resbaladizo. Un plan bastante bueno para dificultarle el movimiento.

Midoriya miro al frente, notando como Mina se dirija a él, deslizándose entre el ácido con suma habilidad y gracia.

Las manos de Mina se cubrieron de un duro acido, casi sólido y con un rápido movimiento lanzo una esfera hacia él.

Midoriya salto hacia un lado, luchando por acostumbrarse al acido del suelo.

Era más difícil de lo que imaginaba.

Midoriya estiro sus manos y lanzo cuatro presiones de viendo de sus dedos, los cuales iban directo a Mina.

- ¡Acido solido! –

Mina estiro sus manos, creando frente a ella un ácido casi sólido, el cual absorbió el ataque de Midoriya.

Midoriya salto hacia ella, intentando no perder mucha velocidad por el ácido.

Como respuesta Mina comenzó a desliarse por toso lados, intentando igualar un poco la velocidad de Midoriya, algo muy difícil.

Midoriya cambio bruscamente su curso en el aire, usando la presión de viento para dar pequeños saltos en el aire.

Iba demasiado rápido para esquivarlo.

- Acido solido –

Mina formo un pequeño escudo de ácido, preparándose para su ataque.

Midoriya se acercó con rapidez hacia Mina, y cuando estaba a pocos centímetros de ella, dio una fuerte patada, cambiando bruscamente su curso.

La tomo con la guardia baja.

Midoriya la tomo de los hombros y la derribo, ganando la pelea.

Midoriya apoyo sus manos en el suelo, acorralando a su oponente, mientras el sonido de sus pesadas respiraciones era lo único que alcanzaban sus oídos.

Por desgracia el suelo seguía resbaladizo.

Las manos de Midoriya perdieron agarre, resbalando y cayendo sobre Mida, de la peor forma posible.

Sus ojos estaban abiertos a más no poder, mientras sus rostros se ponían totalmente rojos.

Sus labios se habían unido, formando un pequeño beso.

El sabor y la suavidad de aquellos labios lo invadieron. Aquella sensación la recordaba, aquel sabor dulce.

Por instinto comenzó a mover sus labios lentamente, sintiendo con más detalle el sabor de Mina.

La mente de ambos se quedó en blanco por unos segundos, hasta que recordaron que estaban a media clase.

Midoriya se separó bruscamente de Mina, sumamente rojo. Sin saber cómo había comenzado a besar a Mina. Y aunque no era el momento de decirlo. No le había desagradado aquel beso.

Mina acaricio lentamente sus labios, recordando las delicadas caricias de Midoriya. El calor de sus labios aun permanecía en ella, como si siguiera unido a él.

Una serie de estruendos los sacaron de sus pensamientos, obligándolos a mirar su entorno. Por suerte nadie los había visto, pero eso no quería decir que no había sucedido.

..

.

Las clases habían terminado al fin, y todos los estudiantes se retiraron a los edificios. unos preparándose para hacer sus deberes y otros simplemente descansando en la sala.

Lo primero que hizo Midoriya fue ir a su alcoba y tirarse a la cama, no quería saber nada. Tenía que poner sus ideas en orden.

¿Por qué le tenía que pasar esas cosas a él? Un chico que, desde su infancia fue sumamente tímido y reservado, un niño para nada popular, con cero experiencias en el amor.

No sabía qué hacer, todo era nuevo para él. Tenía que pensar en cómo resolver esa situación.

Midoriya tomo su teléfono y comenzó a marcar un número que solía marcar cada cierto tiempo.

- … Hola Mamá –

..

.

Los días habían pasado con relativa normalidad, clase tras clase y ocasional entrenamiento de héroe, nada fuera de lo común, a excepción de ambos héroes. La tensión entre ellos no había cambiado, aunque hacían un buen trabajo fingiendo lo contrario.

Ninguno quería que su relación terminara así, pero ninguno sabía cómo solucionar el problema, ocasionando que su relación fuera a peor.

Mina no quería eso, esos días no paraba de pensar en Midoriya, no solo el cómo solucionar el problema, también cosas un poco más vergonzosas.

Aunque le diera vergüenza admitirlo, quería estar con él, y no como un simple amigo o compañero de clase.

Aquel beso en el entrenamiento la había dejado con una gran duda en su mente. Quería volver a sentir sus labios, quería volver a ver su tímida mirada.

Quería volver a sentir sus caricias.

El rostro de Mina se puso totalmente rojo al imaginar a Midoriya explorando su cuerpo una vez más, llegando más lejos aún que aquella vez.

Mina sacudió su cabeza, alejando aquellos pervertidos pensamientos de su mente. Primero tenía que averiguar cómo eliminar la distancia entre ellos.

Unos pequeños golpes en la puerta de su cuarto la sacaron de sus pensamientos.

Eran poco más de las 8, a esa hora la mayoría debía estar en sus cuartos.

- ¡Pasa! –

Debía ser alguna de las chicas, era lo más probable.

Sin decir nada la puerta se abrió, mostrando el tímido rostro de Midoriya.

- C-Con permiso –

De todas las personas que podían visitarla, ¿Por qué tenía que ser Midoriya?

El tímido chico entro al colorido cuarto de su compañera, recordando que solo había estado una vez ahí.

El hecho de estar en el cuarto de una chica, solos, le hacía temblar de vergüenza, y más siendo Mina.

- Mi-Midoriya, q-que raro recibir tu vi-visita – Su corazón estaba latiendo con fuerza.

El hecho de que Midoriya estuviera frente a ella, en su cuarto, completamente solos, le hacía querer morir de vergüenza.

- Y-Yo… Quería hablar contigo Mina –

No estaba usando honoríficos o le hablaba por su apellido.

Tal vez estaba bien si…

- Claro… I… Izuku… -

El rostro de Midoriya se puso aún más rojo al escuchar a Mina decir su nombre.

Es tan lindo cuando se sonroja

- Y-yo… he estado pensando mucho estos días… Sobre… l-lo que sucedió en e-el tren… -

Los recuerdos de aquel día aun le provocaban una gran vergüenza.

- Pe-Perdón por tardar tanto… Y-yo… siempre fui muy tímido desde niño… siempre abusaban de mí, así que… no tengo mucha experiencia en el a-amor… y eso – Comenzó a hablar, haciendo lo posible para seguir mirándola a los ojos – T-Tuve que pedirle consejos a mi madre y pensar mucho sobre… lo sucedido –

La seriedad con la que se había tomado las cosas sorprendido a Mina. Si bien ella también quería solucionar las cosas, en cambio de ella, Midoriya había estado meditando lo sucedido todos estos días.

- Ya sabes que no podría odiarte por lo sucedido, no a alguien como tú –

La sonrisa que le dedico hizo que el corazón de Midoriya comenzara a latir más rápido.

- Ca-cada vez que quería pensar en cómo hablar contigo… Como solucionarlo… Yo… Terminaba pensando más en ti que en que diría… -

El rostro de Mina se puso ligeramente rojo al escuchar eso.

Midoriya estaba sintiendo lo mismo, pero él no sabía descifrar aquellos sentimientos.

- C-creo que la solución es… ¡Tomar la responsabilidad! –

Midoriya cerró los ojos y grito lo que había meditado esos días. Aquella conclusión había llegado a él gracias a su madre. Aunque no podía decirle que había pasado, ella supo entender la situación en la que estaba su hijo, y su respuesta fue sencilla.

"Piensa en los sentimientos de ella. Toma la responsabilidad de lo que sea que haya pasado"

Era tan obvio que se sentía tonto por no haber pensado en eso antes.

El hecho de que aquella alegre chica estuviera asaltando sus pensamientos no era solo por lo ocurrido, era algo más, algo que había nacido a raíz de eso.

El rostro de Mina se puso aún más rojo al escuchar aquellas palabras. El sin duda sentía lo mismo que ella.

- No puedo sacarme de la mente lo ocurrido en el tren, o en el gimnasio… Aunque haya sido un accidente… Y-Yo… –

Antes de que siguiera hablando Mina sujeto la mano de Midoriya, provocando en él un pequeño sobresalto al sentir su suave tacto.

- No tienes que seguir – Dijo, con una amorosa sonrisa – Para ser honesta, he estado pensando… Y sintiendo lo mismo que tu… Yo… También quería solucionar todo, quería que nuestra relación dejara de ser tan incómoda, y aunque llegue a la misma conclusión… simplemente no tenía el valor para verte a la cara… Porque cada vez que lo hago… -

El corazón de ambos comenzó a latir a gran velocidad, golpeando su pecho tan fuerte, que casi podían escuchar los latidos del otro.

Mina cerro fuertemente los ojos, llenando su corazón de coraje. Midoriya había dejado sus nervios a un lado y había decidido hablar con ella, debía hacer lo mismo.

Mina extinguió la distancia entre ellos, plantando un beso en los indefensos labios de Midoriya.

La sorpresa de sentir los suaves labios de Mina rosar los suyos lo hizo dar un salto de sorpresa, pero, lentamente su mente comenzó a perderse por aquel sentimiento, aquella sensación que había extrañado.

Midoriya abraso con ternura a Mina, acercándose más ella. Mientras la peli rosa acariciaba el suave cabello de Midoriya, hipnotizada por aquel inexperto baile.

Lentamente ambos rompieron aquel beso, con sus miradas perdidas y sus labios a centímetros de distancia.

Un fugaz pensamiento paso por la mente de Midoriya.

Midoriya empujo con gentileza a Mina a su cama, mientras volvía a mantener distraído sus labios.

Aquel insoportable calor volvió a apoderarse de su cuerpo, solo que esta vez era diferente. Era mutuo.

Imitando un poco sus acciones de aquella vez, Midoriya profundizo aún más el beso, introduciendo su lengua en el interior de Mina, acariciando la indefensa lengua de Mina, provocándole un sinnúmero de sensaciones placenteras.

La mente de ambos se quedaba en blanco mientras más tiempo pasaba. La agresividad de Midoriya la estaba volviendo loca.

Midoriya abandono los labios de Mina y comenzó a dejar profundos besos por su cuello, arrancándole más de un suspiro a la sensible chica.

- I-Izuku… N-No… H-Ha sido un problema e-esconder las marcas de la última vez –

Poco caso le hizo y continúo dejando marcas de besos por todo su cuello.

Mina se estaba volviendo loca, el solo sentir los labios de Midoriya besar su cuello le hacía morderse el labio por el placer, si iba más lejos terminaría perdiendo la cabeza.

Midoriya detuvo un momento su apasionado acto para ver a Mina un momento. Quería ver el rostro de la chica que le gustaba.

- Pu-Puedes ser muy rudo cuando te lo propones – Hablo pícaramente.

Mina deslizo sus manos a su blusa y comenzó a quitársela, revelando sus rosados pechos.

La mirada de Midoriya se clavó en ella, mirando con detalle los bien formados pechos de Mina.

- Pu-Puedes tocarlos… S-si quieres – Dijo, con el rostro sumamente rojo.

Midoriya trago saliva y sujeto sus pechos con ambas manos, provocando que un ligero gemido se escapara de Mina.

Las manos de Midoriya comenzaron a acariciar lentamente sus pechos, sintiendo la suavidad y el calor entre sus manos. La voz de Mina no podía evitar escapar al sentir los dedos de Midoriya jugar con sus rosados pezones. Aquel torpe jugueteo la volvía loca.

Por un momento una pequeña idea paso por la mente de Midoriya.

Quería seguir escuchando a Mina.

Midoriya se acercó a uno de sus pechos y comenzó a lamerlo con especial atención, arrancándole un fuerte gemido a la delicada chica.

Mina no se esperaba aquel osado movimiento, la lengua de Midoriya jugaba con su pezón mientras una de sus manos acariciaba el otro.

Midoriya miro hacia arriba, encontrándose con el enrojecido rostro de Mina, con los ojos cerrados y evitando emitir mucho ruido, pues no sabía que tan delgadas eran las paredes.

Mina sujeto a Midoriya de los hombros y lo empujo, quedando encima del sorprendido chico.

- No es justo que sea la única avergonzada – Hablo, con una mirada picara.

Sin perder tiempo Mina se deshizo de los pantalones de Midoriya, revelando un hinchado bulto, escondido en su ropa interior.

Mina arranco la ropa interior de Midoriya, mostrando su imponente miembro, totalmente erecto.

El rostro de Midoriya se llenó de vergüenza al ser expuesto. Podía sentir la mirada de Mina en su parte baja.

El tamaño del pene de Midoriya no concordaba con el tímido rostro que tenía.

Mina sujeto con ambas manos el miembro de Midoriya, arrancándole un gruñido de placer al sentir las suaves manos de Mina tocando su miembro.

Era tan caliente, podía sentir como palpitaba con más fuerza cuando movía las manos. Midoriya debía sentirse muy bien.

Lentamente comenzó a mover sus manos de arriba abajo. El torpe vaivén de Mina le hacía sentir un gran placer. Podía sentir la respiración de ella chocar contra su descubierto miembro.

- Mi-Mina~~ -

El calor dentro de ella comenzó a hacerse más fuerte conforme la desesperada voz de Midoriya se escapaba. Escucharlo gruñir su nombre, dominado por el placer le excitaba.

Un pervertido pensamiento cruzo su mente.

Mina acerco su boca y comenzó a darle pequeños lengüetazos al duro pene de Midoriya, el cual no pudo evitar soltar suspiro de placer al sentir la suave y resbaladiza lengua de Mina lamiéndolo.

Mina comenzó a lamer con ímpetu todo el miembro de Midoriya, sintiendo directamente su calor y el latido de su corazón.

Era salado y savia raro, pero, por alguna razón no lo encontraba desagradable. Al contrario, ver como Midoriya se retorcía de placer le provocaba un extraño sentimiento de satisfacción.

Midoriya sujeto los delgados cuernos de Mina y comenzó a mover sus caderas, sintiendo aún más placer. No podía aguantar más, la boca de Mina se sentía muy bien.

Modoriya saco su miembro justo antes de llegar al orgasmo, salpicando de semen todo el rostro y pecho de la sorprendida Mina.

Midoriya quedo hipnotizado al ver el rostro de Mina, manchada por aquel liquido blanco, intentando limpiarse el rostro con las sabanas.

Antes de que Mina pudiera decir algo Midoriya la empujo a la cama, invadiendo sus labios con un profundo y apasionado beso.

Tomaría toda la responsabilidad y se haría cargo de aquella hermosa chica frente a él.

Sin darse cuenta ya se había desecho de la última prenda que cubría a Mina, dejando al descubierto su rosada y mojada vagina. Sin separar sus labios Midoriya comenzó a acaríciala, provocando que un ruidoso gemido se escapara de los atrapados labios de Mina.

La sensación de Midoriya revolviendo su interior con tanto ímpetu le provocaba un enorme placer.

Las manos de Mina se aferraron a la espalda de Midoriya, mientras el placer aumentaba al sentir como los dedos de él entraban en ella, provocando más placer aún.

- Izuku~~… Más… Lento… Yo… - No podía resistir más.

Mina arqueo su espalda con fuerza, mientras su cuerpo llegaba al orgasmo.

El cansado cuerpo de Mina se desplomo en la cama, su agitada respiración invadía por completo la habitación.

Pero Midoriya quería llegar aún más lejos.

Un pequeño escalofrió recorrió su espalda el sentir algo duro chocando con la entrada de su vagina. Era Midoriya.

- Mina… - Pronuncio, con una agitada voz.

- Solo… Ve lento –

También lo deseaba, quería saber cómo se sentía ser invadida por la hombría de Midoriya. Lo deseaba.

Con cuidado Midoriya empujo su pene en la entrada de Mina, a pesar de estar empapada, era difícil meterlo. Cuando la cabeza al fin entro, un pequeño quejido se escapó de Mina.

No dolía tanto como creía, pero el dolor estaba ahí.

- Si te duele yo…-

- E-está bien – Respondió rápidamente – Solo… me sorprendió un poco –

Confiando en sus palabras Midoriya metió lentamente su miembro, hasta que llegar a la base.

El interior de Mina se sentía increíblemente bien. Era apretado, húmedo y caliente. Podía sentir como su interior lo apretaba con fuerza.

Midoriya se acercó a Mina y comenzó a besarla en los labios, para hacer que olvidara un poco en dolor de su primera vez.

Mina lo abrazo con fuerza y correspondió el tierno gesto, el calor de Midoriya y aquel amoroso gesto mitigaba un poco el dolor y hacia saltar su corazón.

Muy lentamente Midoriya comenzó a moverse, cuidando de no hacer movimientos bruscos.

Mina se aferraba a la espalda de Midoriya, mientras sentía como su miembro entraba y salía de ella. Podía sentir una ligera sensación de placer entre el dolor, placer que comenzó a incrementar lentamente.

Midoriya se acercó a ella y comenzó a lamer sus pechos, intentando hacerle sentir por lo menos un poco de placer.

Los quejidos de dolor de Mina lentamente comenzaron a ser remplazados por gemidos cargados de placer.

El dolor se estaba extinguiendo, y las embestidas de Midoriya comenzaba a ser cada vez más placenteras.

Las caderas de Midoriya comenzaron a ir cada vez más rápido al notar que el dolor se había ido casi por completo.

En pocos minutos sus caderas envestían sin piedad el interior de Mina, mientras ella mordía el hombro de Midoriya, intentando no soltar gemidos muy fuertes, pero era inútil, el dolor se había ido y cada golpe era traducido en grandes holeadas de placer.

- ¡Izuku! – El placer en su cuerpo desbordaba.

- ¡Mina… Yo…! –

Midoriya se aferró a la cintura de Mina y dio una última embestida, terminando dentro de ella.

- Aaahhh~~ - Una última oleada de placer recorrió su cuerpo.

Ambos se desplomaron en la cama. Sus respiraciones sonando al unisón y sus cuerpos cubiertos de sudor.

Lentamente Midoriya saco su miembro, provocando ligeras holeadas de placer a Mina.

Sin darse cuenta se había corrido dentro de ella, algo realmente peligroso, ya que ambos aun eran estudiantes, y de primer año.

- … Te amo Mina – Un poco tarde, pero era mejor que no decirlo.

Una pequeña risita se escapó de ella al escuchar la tímida voz de Midoriya.

- …. Creo que… Si, definitivamente también te amo – Hablo, con una sonrisa de oreja a oreja.

..

.

Aunque ambos hubieran preferido dormir esa noche juntos, mañana había escuela, y sin darse cuenta ya eran casi las 10. Además, si alguien lo veía salir del cuarto de Mina en la madrugada, sin duda sospecharían.

Al llegar a su cuarto Midoriya se desplomo en la cama y enterró su rostro en la almohada. No podía creer lo que había hecho. Aunque aquel acto había sido mutuo, lo último que esperaba cuando decidió hablar con Mina era que todo se tornara de esa forma.

Aun podía sentir el calor de su interior.

- Además de eso… -

Había terminado dentro, sin duda había una posibilidad de que terminara embarazada.

Si quería seguir repitiendo aquel pervertido acto, tenía que ser más cuidadoso.

El solo hecho de pensar que volvería a ver el cuerpo desnudo de Mina lo había enrojecerse hasta las orejas.

- … Una novia… -

Debía admitir que esperaba enamorarse de alguna de sus compañeras a lo largo de su estancia en UA, pero nunca imagino que fuese de la rosada chica hiperactiva.

Aunque no podía negar que era muy linda. Y le gustaba su alegre personalidad.

Midoriya decidió dejar de pensar en Mina por un momento para irse a dormir, que mañana tenía escuela, y aun no sabía cómo fingiría normalidad frente a todos.