Cuando lograron separar a Alba y a Sin Nombre, una tenía los ojos rojos y la otra lloraba en el suelo.

-Eres más agradable cibernéticamente-espetó Sin Nombre.

-Y tú eres una falsa-contestó Alba. Alba iba a quitar el chat, cuando vio algo que la hizo enmudecer-. ¡¡MÃ