Corazón de Melón (Amour Sucré) y todos sus personajes son propiedad de ChinoMiko.
Advertencias: BL, OoC, Semi AU, posible lenguaje vulgar. Notas al final.
SHOWTIME
Capítulo 3: Amigos y enemigos.
Desperté con un sobresalto a causa del sonido de una sirena de ambulancia que se perdía entre las calles de la Gran Manzana.
―Esta no es mi habitación― fue lo primero que pensé en voz alta al distinguir entre la oscuridad el techo recién pintado y por un segundo me alarmé. Después recordé que no estaba que no estaba en mi departamento en París ni en Amoris Ville, ni mucho menos en la casa de mi abuela…
El reloj digital que tenía en el buró, con sus tintineantes números rojos, marcaba las 6:16 am. Un pequeño cálculo me hizo darme cuenta que había dormido poco menos de cuatro horas. Pensé en quedarme otro rato echado en cama y volver a conciliar el sueño, pero por desgracia no era el tipo de persona con control sobre cuánto dormir: normalmente una vez que abría los ojos era difícil cerrarlos, por lo que me desvelaba muy seguido. Por suerte tenía suficiente estamina como para prescindir de los fármacos nocturnos.
Me levanté y me dirigí a mi escritorio, dispuesto a continuar mi investigación. Había dejado la laptop en modo de suspensión, así que una simple tecla bastó para que encendiera rápidamente.
Ya había pasado una semana desde que comencé a trabajar en Estados Unidos. Siete días en los cuales me hubiera gustado tener cero contacto con Castiel, pero desde que asumí el cargo de manager y lo dimos a conocer, me mensajeaba diariamente preguntando qué haríamos a continuación, un ruego silencioso por lo desesperado que estaba por trabajar.
Y también sentía la presión y burla de Maxwell al no encontrar nada para Castiel.
La situación era más grave de lo que pensaba. Maxwell Connor solo me había dicho brevemente que últimamente su reputación había caído y que había dejado su empresa anterior en medio de un escándalo. Castiel le había admitido, y grandes rasgos confirmó el hecho. Pero cuando me di cuenta que me estaba costando volverlo a poner en la mira del público, sabía que no esa no era toda su historia.
Por eso los primeros tres días investigué sobre él en Internet e indagué la razón de la caída repentina de su popularidad. Problemas con sus exnovias, no únicamente de la única que tenía constancia. La estafa de su manager, un hombre que no vale la pena mencionar. Rumores que habían lanzado en su contra sumado a los actos vandálicos que hizo en diferentes lugares con un par de copas encima. Se hablaba de él en diferentes sitios webs amarillistas, casi siempre coronando las listas de Top 10 de las peores celebridades del año, Celebridades con las que nadie quiere trabajar o Te contamos los secretos más oscuros que orillaron a algunos a retirase del medio ¡Entérate! Por supuesto que sus fans terminarían decepcionándose de él.
Los cientos de fansites en su honor estaban cada vez más desiertos. Uno en especial llamó mi atención, al autodenominarse Fan Club Oficial. Había una especie de enciclopedia dedicada a él en su totalidad. Año de debut, discografía, datos personales, sabían incluso su talla de zapato. En serio.
Encontré un apartado bastante peculiar, una exhaustiva investigación a sus relaciones. Cuando clickeé allí, me dio una lista de aproximadamente treinta nombres de mujeres, algunos de los cuales había escuchado alguna vez.
El primero de todos lo conocía perfectamente, pues lo oí diariamente por algunos cuantos años escolares. Debrah Mackenzie. Dudé en leer más al respecto, pero mi curiosidad ganó y abrí el enlace.
Debrah Mackenzie
Ex vocalista del grupo Nightmare of Stars, y el amor más grande de Castiel Eyheralde.
Deslicé hasta el final de la página, y descubrí que se podían dejar comentarios.
Anon0102 escribió hace 2 años: Zorra
YellowCutie escribió hace 2 años: Es una maldita perra.
CastAddict escribió hace 1 año: WTF?! Kien dijo que es el amor de su vida! Admin borren eso!¡!
StarGirl escribió hace 1 año: No sé ustedes, pero me pregunto qué pasó realmente entre ellos. Digo, solamente tenemos la versión de Debrah, Castiel jamás salió a confirmar algo.
2fab4u escribió hace 1 año: ReplyStarGirl Castiel tampoco desmintió nada :rolleyes:
StarGirl escribió hace 11 meses: Reply2fab4u No me refería a eso…
2fab4u escribió hace1 1 meses: ReplyStarGirl :rolleyes:
Los comentarios se extendían más de mil, y no me sorprendí al ver que las mismas personas que le insultaban eran las mismas que, años atrás la alababan a ella y a su relación con Castiel. Por supuesto que su teatro se iba a caer en algún momento. Pero más que sentir alegría, sentía lástima por ella. No guardé odio en realidad, ¿quizás rencor por arruinarme mi reputación ante la única persona que me importaba en aquel tiempo? Han pasado tantos años que no sé cómo sentirme al respecto.
A lo largo de este tiempo, y en medio de esta vida en el mundo del espectáculo, he aprendido que es muy común el mentir, engañar y utilizar a las personas para obtener lo que quieres. Así que una adolescente sedienta de fama como ella no le importó mentir sobre mí, engañar a Castiel y utilizarlo para su propósito. Pero lo que mal empieza, mal acaba. Y en su caso todo terminó con ella desapareciendo del medio.
Volví a la página y revisé vagamente las demás: modelos, actrices, cantantes, socialité. La lista de celebridades que habían tenido algo que ver con mi representado seguía y seguía.
Cuando terminé de leer cada apartado, sin encontrar algo relevante, me dieron nauseas. No debía inmiscuirme en la vida privada de Castiel de este modo, pero tampoco se me antojaba sentarme a conversar con él en un café y hurgar en su pasado, uno en el que no existía yo. Todo esto me confirmo que no fui más que un pasatiempo, un experimento, algo para saber qué se sentía.
Quizá el rencor que sentía hacía Mackenzie por pensar que el fin justifica los medios había menguado hacía tiempo. Pero no es así en el caso de Castiel.
Lo nuestro nunca tuvo un nombre definitivo. No éramos simples amigos, porque los amigos no se besan cada que tienen oportunidad. Tampoco estábamos en una relación de noviazgo, nunca nos dijimos cursilerías ni un trillado «te amo», aunque yo, embriagado por hormonas adolescentes, había albergado ese deseo. Éramos ¿amigos con derecho? No, no. Los amigos con derecho incluyen favores sexuales que nosotros nunca concretamos, por más cerca que estuvimos de hacerlo.
No tuvo una etiqueta ni un principio definido, aunque sí un final. Simplemente un día nos encontrábamos besuqueando en su habitación y al siguiente me decía que la chica a la que todo el Instituto adoraba le había confesado sus sentimientos, y yo contesté con un Ah, vale.
Todo terminó cuando supe que en realidad lo estaba manipulando y él prefirió creer en su novia antes que en mí. Lo demás es historia. Ella lo dejó, y él se sumió en una total depresión. Cambió su personalidad, ¿o debería decir que su verdadera personalidad salió a flote? Incluso se tiñó el cabello de un espantoso color rojo intenso. Su look de chico malo lo hizo realmente popular, pero rápidamente alejaba a todos por sus tratos agrios. A todos, excepto a mi hermana, claro. Nunca se imaginó que el chico del que estaba enamorada desde la infancia había metido su lengua hasta la garganta de su querido hermano mayor.
No volvimos a hablar como antes, y yo me cansé de insistir en mi inocencia. Solo me dirigía a él para lo más esencial, cosas que mi puesto como delegado principal lo requería. Siempre terminaba mal. Lo 'nuestro' nunca regresó y finalmente él decidió seguirla como su perro fiel. Cosa que también terminó mal. Y ahora, henos aquí, con él como una estrella en peligro de desaparecer y yo haciendo todo lo posible porque no pasara eso. Qué ironías.
Los otros días había tratado de concertar diversas citar en programas de televisión, en especial en canales de música, pero siempre me respondían el clásico «no nos llames, nosotros te llamamos». Un rechazo bastante amable. El reto era aún mayor, pues al ser yo mismo completamente desconocido en el medio estadounidense, no tenía ningún contacto que me facilitara el trabajo.
Así, solo tenía un par de opciones por las qué comenzar. Terminé de escribir un e-mail para un show nocturno, esperando tener más suerte esta vez. Justo cuando oprimí el botón de enviar, mi celular vibró, indicando un mensaje.
Abuela 6:41 am [Mira lo que dibujó Will]
Venía con una imagen adjunta. Unos rayoneos hechos con crayola naranja que formaban un gato. Sonreí y teclee mi respuesta agradeciendo el dibujo, que terminé estableciendo como fondo de pantalla.
Las dos únicas razones que podían haberme dejado atado a Francia eran precisamente mi abuela con su edad avanzada y múltiples problemas físicos, y William, con sus cuatro añitos e inexperiencia en el mundo.
Suspiré. Él era un niño bien educado pero tenía muchísimo miedo al mundo exterior. No soportaba estar encerrado en el jardín de niños, pero tampoco le gustaba estar fuera de casa. Únicamente se sentía seguro con mi abuela, o conmigo mismo. De esa manera, ella se había hecho a cargo de él por su madre ausente. Ni si quiera sabe que me fui de su lado. Cree que regresaré en algunos cuantos días.
Con mi culpabilidad en mente, y sin ganas de ser considerado, envíe un mensaje a Castiel. Reunión en TRE, 9:00 am. Me contestó inmediatamente con un ¿Sabes qué hora es?
Lo ignoré.
-showtime-
Igual que la vez anterior, ni bien había llegado al edificio de TRE, cuando me obligó a acompañarlo a desayunar en el mismo lugar de antes.
―Tenemos tres opciones, Eyheralde ―le dije, una vez que tomaron el pedido. Él se reclinó en su asiento, expectante.
―Suelta.
―Primero ―con mis dedos iba enumerando la lista―. Obra de beneficencia ―Castiel rodó los ojos―. Segundo, entrevista. Y tercero reinventarte.
Chasqueó la lengua.
―¿No tienes más ideas? No sé, conciertos, una gira, ¿algo que no tenga que ver directamente con mi persona?
―Organizar una gira cuando no tienes material nuevo, y peor aún, tu anterior equipo de trabajo te abandonó por completo, sería una pérdida total. ¿Qué tu anterior manager no te habló de eso?― Me di cuenta de mi error de inmediato, al tocar un punto sensible, pero Castiel no dijo nada. Me aclaré la garganta, antes de continuar―. Te sugeriría un nuevo CD, pero eso llevaría tiempo. ¿No escribes tus propias canciones, verdad?
Fue notoria la incomodidad que sintió.
―No.
―Entonces, necesito contactar a los autores con los que hayas trabajado antes. Si no están afiliados a una empresa en específico, serán bien recibidos en TRE. Mientras tanto, podemos seguir con alguna otra opción.
Saqué un lapicero de mi maletín y la agenda que tenía exclusivamente para Castiel, un cuaderno de tapa dura en color café oscuro. La mayoría de los managers utilizaban agendas electrónicas, pero me resultaba más práctico mantener mis notas en formato físico.
―Hay alguien que escribía mis canciones ―me dijo, prestando más atención al paisaje que las ventanas ofrecían que a mí.
―¿Quién?
Se tomó su tiempo para contestar.
―Lysandro.
Me quedé perplejo, y tardé un par de segundos en reaccionar.
―Espera ¿qué?―así de la nada, me soltó que aún tenía contacto con su mejor amigo del instituto― ¿Lysandro Ainsworth?― asintió y desvió su mirada a las paredes.
―Peeeero nos peleamos.
―No sé por qué no me sorprende ―el comentario fue suficiente para fulminarme con la mirada. De todas formas anoté el nombre―. Digamos que no eras bueno haciendo amigos. Intentaré contactar con él, me parecía una persona realmente razonable así que si es por motivos profesionales supongo que no se opondrá a trabajar. ¿Se encuentra en Nueva York?
―No tengo ni idea.
Fruncí el ceño ante su poca cooperación.
―Entonces escribe tus propias canciones ―le sonreí cínicamente y ahora fue su turno para fruncir el ceño, una coreografía que repetíamos una y otra vez. Decía un comentario para molestarlo y el ponía cara de fastidio y a la inversa. Algo así como en los días de Instituto, pero sin los gritos, peleas e intentos de golpe, nos frenábamos por la tregua que teníamos ―Bien ―proseguí―. Buscaré a alguien. Entonces… ¿Obras de caridad?
Arrugó la nariz.
―Una vez intenté hacerlo pero salió todo mal. Además, desde esa vez me pareció detestable hacer buenas obras a cambio de fama y publicidad.
―Me muero de curiosidad por saber cómo pudiste arruinar algo tan sencillo como ayudar a otros, pero por esta vez te doy la razón. ¿Rein…? ―Ni si quiera me dio tiempo de terminar cuando protestó.
―Y ni si te ocurra cambiar algo de mí.
La forma en que me lo dijo me recordó al adolescente rebelde que fue en Sweet Amoris. No pude evitar reírme.
―¡Por favor, que te veías mil veces mejor con el cabello negro! ―le dije, aún riendo. Pero cuando él no dijo nada, yo me di cuenta de lo que había hecho. Acababa de insinuar que me gustaba su aspecto natural. O que había una parte de él que me gustaba, en general. Estaba a punto de decirle que olvidara eso último, pero por suerte, recibí la llamada de un número desconocido. Con una señal le indiqué a Castiel que esperara un momento mientras me alejaba a contestar.
―¿Señor Nathaniel R.? ―sonó la voz de un hombre, yo contesté afirmativamente―. Mi nombre es Michael Kang. Soy productor ejecutivo del programa El Gran Espectáculo de Emmet Ventura ―inmediatamente reaccioné al escuchar el nombre―. Hemos recibido su propuesta y la estamos considerando positivamente. Queremos a Castiel Eyheralde en nuestro show.
―Muchas gracias, será un gran placer estar con ustedes.
―Le enviaré los detalles vía e-mail.
Cuando terminó la llamada, regresé a mi lugar.
―Entonces nos queda únicamente una entrevista ―dije, tomando un sorbo al café.
―¿Conseguiste algo? ―La mirada que me dio estaba esperanzada. Yo sonreí.
―El Gran Espectáculo de Emmet Ventura.
-showtime-
Por la mirada que Castiel me dio deduje que la idea no le había agradado del todo, pero estaba tan desesperado, que valía la pena intentarlo. Cuando Maxwell me enfrentó para confirmar la participación en dicho programa, únicamente soltó una carcajada y me deseó buena suerte. Aunque sé que lo dijo sarcásticamente.
El Gran Espectáculo de Emmet Ventura era un programa de variedades y como su nombre indicaba, el anfitrión era Emmet Ventura, un hombre con un humor bastante extraño pero adorado por el público; tanto así que era la transmisión nocturna más vista en Estados Unidos. Por mi parte, había visto un par de programas de él, y aunque podía ponerse bastante pesado, al tener gran sintonización podíamos utilizarlo para aumentar la popularidad de Castiel.
Se había agendado la participación de Castiel para dentro de tres semanas. Una hazaña que parecería increíble. Normalmente para este tipo de programas se hace una lista de espera de mínimo dos meses, sumado a las negociaciones pueden ser otros dos más. Lo más probable es que alguien canceló y buscaban con urgencia un reemplazo, lo que nos cayó de maravillas.
Únicamente tendría que presentarse, tocar alguna de sus canciones más populares y contestar un par de preguntas sobre el material nuevo en el que se suponía ya había comenzado a trabajar. Una participación de no más de diez minutos. Así se crea la expectación entre sus fans y el verlo de nuevo en cámara nacional confirmaba que el problema con su manager anterior no le había afectado tanto.
-showtime-
El estudio de grabación se encontraba agitado, como se esperaba de cualquier show en vivo. Al fondo se encontraban unas gradas en las que ya estaban sentadas las personas que serían el público de esa noche.
Había llegado con más de una hora de antelación, solo. Castiel me había asegurado que llegaría por su cuenta. El corazón no me había parado de latir tan fuerte a causa de los nervios; me sentía otra vez manager primerizo, y prácticamente lo era en el mercado norteamericano. Tomé una bocanada de aire.
―¿Nathaniel R.? ―la pregunta de un hombre joven quien estaba dando indicaciones a los que supuse eran camarógrafos, me sacó de mis pensamientos. Asentí y ellos se dispersaron―. Me alegra conocerlo finalmente. Soy Michael Kang. Hablamos por teléfono.
Lo reconocí como el productor ejecutivo del programa. Era un hombre alto, casi como Castiel. Sus ojos rasgados ―así como su apellido― confirmaron su ascendencia coreana. Piel ligeramente bronceada y cabello negro. Él parecía más una celebridad que es mismísimo Emmet Ventura.
―Señor Kang ―estreché su mano―. Un placer. Me temo que el señor Eyheralde no ha llegado.
―Llámame Michael, por favor ―sonrió y mostró sus dientes perfectamente blancos, como si fueran de un comercial de dentífrico. ¿En serio él era únicamente de la producción? Su imagen tenía potencial para estar frente a las cámaras. Asentí a su petición, mientras que le daba la misma libertad para con mi nombre―. Oh, no hay problema ―me dijo, refiriéndose a Castiel―. Es muy común que tengan ese tipo de caprichos. Mientras no llegue faltando diez segundos, no nos pondrá en aprietos.
Me reí y en seguida comenzó una conversación amena, el nerviosismo inicial iba menguando poco a poco. En un momento determinado, hizo un comentario sobre el ridículo peinado de Ventura, quien estaba afinando detalles con una maquillista, a lo que me reí olvidando por qué estaba allí en primer lugar. Estaba bastante enfrascado en su conversación que no me di cuenta que Castiel había llegado hasta que estuvo a mi lado.
―Oh, llegaste ―fue lo único que se me ocurrió decir, él no contestó nada.
―¡Castiel Eyheralde! ―al parecer Michael estaba contento de verlo, y ambos nos libramos de la preocupación de que el susodicho no llegara―. Por fin te conozco en persona. Es un placer tener a una estrella de tu nivel en nuestro show. Soy Michael Kang.
Ambos estrecharon las manos. Castiel contestó con un mmmsíigual. Le di un codazo y me clavó su mirada de enojo. El productor no se dio cuenta por mirar su rolex.
―Nathaniel, ya tenemos el tiempo encima ―me dijo―. Te sugiero que lleves a Castiel a su camerino para que se prepare.
―Claro, gracias Michael.
Ambos nos alejamos en la dirección que me mencionó, y mientras caminábamos, Castiel comenzó a hablarme en nuestra lengua materna.
―¿Lo conoces?
―Más allá de las llamadas que intercambiamos, no ―le contesté en el mismo idioma, sin saber a qué venía la pregunta, o porqué ahora le dio por hablar en francés.
―Entonces sí puedes llamar por nombre a un completo desconocido, pero a mí no me puedes llamar Castiel.
Fruncí el ceño. ¿Me estaba reclamando por hacer mi trabajo?
―Ese completo desconocido es quien te está dando tu trabajo. No sé cómo habrás manejado esto antes, pero es de vital importancia dejar una buena impresión para futuras ocasiones. Ahora quédate aquí a ver qué pueden hacer contigo.
En el camerino ya estaban dos maquillistas bastante amables. Cuando les presenté a Castiel, se mostraron entusiasmadas pero no tanto como cualquier fanática que gritaría y saltaría como demente por estar en la misma habitación que Castiel Eyheralde. Eso me alivió.
―Déjenlo presentable, chicas ―bromeé con ellas y me dispuse a retirarme, pero él me detuvo.
―Espera ¿Y mi guitarra?
―Arthur está con eso.
―No confió en él ―Y yo tampoco, quise decir, pero no habría por qué preocuparlo. De igual manera, tenía pensado ir a supervisar a mi compañero. Aún así, quise reafirmar la petición silenciosa de Castiel.
―¿Quieres que vaya a revisar entonces?
Chasqueó la lengua antes de responderme otra vez en francés.
―Quiero que hagas tu trabajo y dejes de hacer amiguitos.
¿Qué demonios le pasaba?
-showtime-
El instrumento que Castiel usaría, una guitarra acústica, se había enviado con anterioridad. Puesto que su equipo de trabajo anterior pertenecía a su antigua empresa, prácticamente llegó a TRE con las manos vacías. Cuando fui a solicitar una lista de los trabajadores disponibles, Maxwell me interrumpió diciendo que Arthur se haría cargo con gusto.
Por el momento él bastaría, pero era urgente buscar a su staff adecuado. No creo que Clark sepa tocar batería, teclado, hacer mezclas y estar a cargo de las luces todo al mismo tiempo.
-showtime-
Deliberadamente me salté la parte donde Castiel cantaba una versión instrumental de la última canción que tuvo reconocimiento. No quería tener que volver a escuchar su voz cantando.
Cuando estábamos en Sweet Amoris, a él y a Lysandro se les había ocurrido la maravillosa idea de ensayar sus canciones en el sótano del instituto después de clases (yo sé que toooodo había sido idea de Castiel para hacerme la vida imposible). Normalmente era Ainsworth quien se dedicaba a cantar y Castiel se limitaba a la música, pero cuando el primero desaparecía, únicamente quedaba el otro con su voz y su guitarra. Y al no haber ningún bullicio de por medio, aquellas suaves notas llegaban hasta la sala de delegados, rompiendo mi corazón. A mis dieciséis años la consideré como una tortura terrible que únicamente logré superar cuándo él se fue No quería hurgar sentimientos pasados al oír su voz, por lo que me refugié en el baño.
Regresé justo cuando estaban ovacionándolo de pie, por la magnífica interpretación. En seguida comenzó la entrevista. Yo me situé a un lado de Michael.
―Castiel, Castiel, Castiel…―Emmet Ventura rió y aplaudió. Las arrugas de su rostro se marcaron por la mueca―. ¡Amigo! Es un gusto volver a saber de ti.
Irradiaba bastante energía para ser un hombre rondando los sesenta años.
―Es… bastante agradable ―respondió Castiel. La amabilidad nunca había sido una cualidad que lo definiera, pero debo decir que se estaba esforzando. Un par de días antes había tenido una conversación severa con él, para que dejara su carácter explosivo por unos cuantos minutos. Contra todo pronóstico, estaba haciendo caso a mis palabras.
―Y cuéntame, ¿qué has hecho de tu vida?
―Bueno ―Castiel sonrió y más de una suspiró por la reacción―. Actualmente estoy trabajando en un nuevo proyecto que…
―No, no, no ―el anfitrión le interrumpió haciendo ademanes exagerados―. No nos interesa eso, ¡queremos saber de tu vida amorosa! ¿Verdad amigos?
―¿Qué? ―dijimos Castiel y yo, al mismo tiempo. El público estalló en aplausos y risas. Le dirigí una mirada interrogante a Michael, a quien también le parecía divertida la situación.
―No te preocupes―me dijo― Suele bromear con estos temas. Pronto lo cambiará.
―Ya sabes ―prosiguió Ventura una vez que los aplausos cesaron―. Después de probar que tu apariencia de chico malo no es solo para publicidad, más de una dama te busca, ¿no?
Vi a Castiel cerrando el puño por sobre su pantalón y temí lo peor; pero este se relajó en seguida y sonrió.
―No creo que eso me interese por el momento. Actualmente mi música ocupa un papel fundamental en mi…
―¿Y qué me puedes contar de Debrah? ―soltó la bomba y esta vez Castiel explotaría.
―¿Qué?
Me alarmé.
―Michael ―le dije, serio. Él seguía riendo―. Esto no estaba en el contrato.
―¿A no?
―¡No! Especificamos que ese tema quedaría vetado ―era prácticamente la única condición que había imputado Castiel.
Al ver lo grave de la situación llamó a uno de sus asistentes y le dio indicaciones de ir a corte comercial.
―Oh, vamos ―insistió Ventura, pero Castiel estaba cada vez más cerca de estrangularlo―. ¡Queremos saber qué pasó entre ustedes! ¡Oh! Pero tendremos que esperar hasta que vuelva del corte comercial ―dijo con fingida pesadumbre, pero inmediatamente se repuso―. No se pierdan esto amigos ¡a continuación tendremos fuertes declaraciones sobre la pareja favorita de todos! No cambien el canal.
Las cámaras dejaron de grabar, los micrófonos se apagaron. Solo alcancé a ver que Ventura se acercó a decirle algo al oído de Castiel.
Lo siguiente sucedió como en cámara lenta. Emmet Ventura riendo, Castiel por el contrario furioso se levantaba y su puño iba directo a la mejilla del hombre. Se escuchó un grito. Dos camarógrafos corrieron a auxiliar al afectado, mientras que se necesitó a más de tres personas para detener a Castiel que no paraba de forcejear.
Y cuando volteé en dirección al público, lo último que deseaba ver eran por lo menos tres cámaras de teléfonos móviles grabando la escena.
Ya saben que yo tardo mil años en actualizar :'D Pues bueno, nuevo capítulo, nuevos personajes, ¿algún avance entre Castiel y Nath? ;D Espero que les haya gustado.
Como siempre, mil gracias a Guest 1, Lizz, Casti, y AmanthaB por sus comentarios. Fangirleo bastante cada vez que los leo jajajaja.
Por cierto, tengo otro fanfic con temática CastNath, se titula Cuidado con lo que deseas, por si quieren pasar a leer algo más de ellos :D
También me pueden encontrar en mi página de fb Akeehl, por si quieren pasar a saludar o leer cosillas relacionadas a mis fanfics. El link se encuentra en mi perfil.
¡Es todo por esta ocasión, nos leemos!
