Segundo capítulo arriba! El próximo creo que podría estar el siguiente viernes.

Sigo escribiendo mis demás proyectos, pero este simplemente tenía que salir.


Capítulo 2

"Escombros"


La reina estaba flotando de regreso cerca de la Roca Lunar, no entendía nada. Parecía estar todo normal de vuelta. La espada no estaba cerca de ahí, cuando ella claramente la había visto salir volando cerca de ella. La general estaba corriendo hacia ella. Vagamente recordó que el último lugar donde la había visto fue en la habitación en donde retenían a Shadow Weaber y la habían tratado de seguir cuando levantó el vuelo. Tendría que confiar que Glimmer volvería pronto.

Todos en el sanctum de Hordak se levantaron del suelo confundidos. Bow y Glimmer estaban abrazados, se miraron y alrededor y saltaron felices. Catra se sostuvo la cara, recordando a medias su pelea con Adora.

Cuando se estaban recuperando, un destello blanco, cálido y enceguecedor, llenó la habitación. Era un espectro de She-ra, pero era una She-ra diferente. Parecía más grande, la forma de la tiara no era la misma y el cabello no flotaba como una segunda capa, sino que lucía largo y amarrado como una cola. Una She-ra mucho más brillante, como si Adora no terminará la transición. El espectro de luz miró a todos, uno a uno, una fracción de segundo pero no a Catra. Lo podían decir sólo por el movimiento de la figura, ya que ni siquiera había sombras que pudieran darle más familiaridad. Un presentimiento como hielo se instaló en el pecho de Glimmer. ¿Por qué She-ra no terminaba de materializarse? Después de la rápida mirada, la She-ra de luz levantó su espada, una mucho más delgada y estilizada, dio un paso adelante e hizo un desplante, que al fin rompió el portal, pero el rayo de luz de la espada fue tan poderoso que toda la estructura empezó a venirse abajo. En eso llegaron las demás princesas; Frosta, Perfuma y Mermista, listas para pelear y anonadadas ante la escena y el repentino colapso del Sanctum. Catra miró preocupada a su alrededor pero regresó la vista al espectro después de que rompiera la máquina del portal. Sus ojos más adaptables a los cambios de luz, percibían las sombras que los otros no podían. Esta She-ra tenía los mismos rasgos de Adora, llevados al siguiente nivel de belleza y mientras todo se venía abajo, al fin sus miradas se encontraron. Los labios brillantes se movieron pero Catra no fue capaz de escuchar nada. El estómago se le encogió. Algo estaba muy mal. Un gran escombro cayó a su lado y no le importó, al final los labios de luz se fruncieron en una sonrisa beatifica, levantó una vez más la espada y un destello mucho más poderoso llenó el recinto. Cuando el resplandor terminó, solamente la espada de poder estaba en el piso. Glimmer tenía los ojos llorosos. No, no podía ser.

Sus ojos se encontraron con los de Catra, que ya estaba intentando escapar con Hordak ahora que todo estaba derrumbándose mucho más rápido. Y por primera vez en la vida, desde que Catra viera a una princesa real y no a las animaciones exageradas de la Horda, sintió terror de una princesa. Un peso frío se le quedó estancado en la boca del estómago.

— Tenemos que irnos ya — Shadow Weaber los llamó a todos y se miraron confundidos un momento.

—¿Dónde está…? —

— Tenemos que irnos ya, Perfuma… — Bow corrió por la espada abandonada y Glimmer le tendió la mano a la hechicera. Y todos desaparecieron en medio de un vórtice de magia oscura y destellos púrpuras.

Bow no dejaba de llorar y tenía una expresión fría y determinada en el rostro mientras sostenía fuertemente la espada. Glimmer tampoco dejaba de llorar pero no podía dejar de hacer un puchero, intentando no romper en un llanto más desgarrador. La reina vio desde el ventanal del trono la explosión de magia y una vez más salió volando hacia la base de la Roca Lunar. Perfuma no entendía lo que estaba pasando pero una horrible sospecha se le estaba instalando en el pecho y comenzó a llorar calladamente también. Frosta y Mermista habían empezado a celebrar pero al ver la expresión de todos se callaron y miraban pidiendo respuestas. Angella arribó, abrazando a Glimmer antes de aterrizar incluso. Por sus mejillas rodaban lágrimas de alivio que rápidamente se convirtieron en algo más cuando vio a su hija aguantando el llanto.

— ¡Glimmer, estás bien! Todos están… No, no… — Miró a todos los presentes. Bow miraba al suelo con la espada apuntando al piso. Perfuma cada vez más consternada, Frosta haciendo eco de las lágrimas pero sin entender nada y Mermista cada vez más nerviosa, empezando a entender. — ¿Dónde está Adora? — Fueron las palabras que nadie se atrevía a decir. Y Glimmer por fin se rompió y Bow cayó de rodillas azotando el suelo con el puño.

— ¡Mamá, Adora lo hizo, Adora nos…! —

— Adora nos salvó… — La reina estrechó a su hija. Las tres princesas se abrazaron y comenzaron a llorar más.

— Adora… —

— ¡Todo esto es tu culpa! — La reina arremetió contra la hechicera y un destello de luz la mandó a volar, apenas tuvo tiempo de hacer un escudo.

— Adora hizo lo que tenía que hacer — Dijo con la voz fría y quebrada.

— ¡Adora no tenía que hacerlo! — La reina lloraba por la basura hordiana que se había vuelto una segunda hija. Adora podía ser un elemento feroz e implacable en la batalla, para después ser un niño descubriendo el mundo y sonreír maravillada.

— ¡Ella era como una hija para mí, ella hizo lo que tenía que hacer para cumplir con su misión! —

— ¿Una hija? ¿CÓMO TE ATREVES? La educaste solo para seguir órdenes, la torturaste toda su vida y le mentiste acerca del mundo. Sé todo lo que le hiciste pasar. A todos esos niños… — La reina extendió las alas y todos retrocedieron. Glimmer nunca había visto así a su mamá y le tuvo miedo, pero sabía que no era contra ella — General, llévenla de nuevo a su prisión —

— No puedes tenerme ahí por siempre, Angella —

— El concejo decidirá tu destino. Ahora desaparece de mi vista — Su mirada se suavizó y regresó a Glimmer, que se escondía en su pecho y seguía llorando.

— Fue mi culpa, yo la llevé, dejé que Shadow Weaber me convenciera — Dijo con la voz quebrada.

— No es tu culpa… Quiero que me digan todo, pero primero recarga, por favor —

Todos asintieron, y seguían llorando. Bow era el peor. No decía nada, no gritaba. Simplemente las lágrimas seguían corriendo por sus mejillas sin fin. Su mirada se había solidificado y sus ojos negros, no tenían ya ninguna de la calidez que siempre podías encontrar en ellos.

— Nosotros no le creíamos a Adora tampoco… Pero Entrapta ya había descifrado lo que estaba pasando en sus lecturas. La encontramos en Drill, ella nos dijo que la espada era la fuente de poder del portal, si la quitabamos del portal, todo regresaría a la normalidad. Pero nos advirtió que quien la sacara quedaría encerrado dentro del portal, entre dimensiones — Contó Glimmer una vez estuvieron en su habitación todos. Ella estaba envuelta en una manta, sentada sobre los cojines como los demás. Sus lágrimas habían desaparecido por un momento, pero sus ojos estaban rojos e hinchados y su voz era rasposa.

Perfuma seguía llorando en suaves espasmos, se sentía peor que cuando creyeron que Entrapta había muerto. Mermista había recuperado la compostura pero se veía sumamente triste. Y Frosta sollozaba en silencio.

— Adora luchó para que nosotros pudiéramos regresar a la normalidad y tener una oportunidad — Una nueva mirada llena de dolor y determinación brillaba en la reina. — Su sacrificio no será en vano —

Cuando todos terminaron de hablar, se retiraron y dejaron a la reina y su hija a solas. Bow se fue con Perfuma, ya que ella lo llamó. Se daba cuenta de lo afectado que estaba el arquero, no quería que se consumiera.

— Mamá… yo hice que Shadow Weaber nos llevará hasta allá… es mi culpa —

— Glimmer, yo no los escuché. No quise hacer caso… si los hubiera escuchado quizás podríamos haber reaccionado antes… No es tu culpa. No es culpa de nadie… solo de Hordak y sus ansias de poder. Tenemos que detenerlo. Glim… has tenido razón todo el tiempo. He pensado que he estado haciendo lo correcto. Replegandonos. Pero es hora de que eso acabe. No podemos seguir perdiendo a nuestros seres queridos. Tomaremos la ofensiva y entonces Hordak podrá temer de verdad a las princesas. Es hora de ser la reina que debería estar al lado de tu padre — Dijo lo último en un susurro.

Glimmer no podía creer lo que estaba pasando. Por primera vez desde la última Alianza de Princesas, tomarían la ofensiva.

Al siguiente día toda Luna Brillante rindió homenaje a Adora, Princesa del Poder y defensora de Etheria. Los soldados y guardias del castillo dejaban caer estoicos sus lágrimas. Perfuma levantó una estatua de Adora, sonriendo y saludando. Nadie lloraba a She-ra. Todos querían a Adora de vuelta, y sus corazones ardían con ansias de justicia. Aunque algunos más impetuosos, clamaban por sangre y venganza.

En cada reino se guardó luto por Adora y se guardó silencio sobre su destino, para no alertar a la Horda, que parecía estarse reponiendo del último ataque, pues habían permanecido muy quietos.

Más princesas se unieron a la Alianza, respondiendo al llamado de la Reina de Luna Brillante. Spinerella y Netossa no podían creer que no habían estado listas para apoyar en el momento de más necesidad cuando ellas habían creído siempre en la Alianza. Respondieron trayendo tropas desde su reino para apoyar la defensa y futura ofensiva en los Bosques Susurrantes.

Mystacor que se mantenía al margen, se levantó silenciosamente a la orden de la Gran Hechicera Castaespella. Los magos y hechiceros eran activos demasiados valiosos al frente. Las fuerzas se dividieron para que Mystacor pudiera seguir siendo un faro seguro, y lo suficiente para tener sanadores mágicos y efectivos de combate al frente.

La siguiente misión que encomendó la Reina fue recuperar la nave de los primeros perdida en el desierto carmesí. Huntara al enterarse no derramó ni una sola lágrima, pero su semblante se ensombreció con nubes de tormenta que prometían sangre y violencia. Prometió que todo el Desierto Carmesí apoyaría a la Alianza y suministrarán toda la inteligencia que fueran capaces, una vez recuperara el control de su hogar. Y a pesar de todo, la reina logró que Huntara prometiera piedad para todos los desertores que pudieran existir, así como Huntara misma había visto la verdad, así como Adora había tenido su segunda oportunidad.


El siguiente capitulo tiene mucha más emoción, supongo que solo necesitaba este puente.

Namaste.