Bueno... Este capítulo me tuvo llorando una semana entera. Las cosas no van a mejorar pronto.
Enjoy?
Capítulo 3
"Mentira"
Glimmer, Bow, Perfuma y Huntara pusieron rumbo al Desierto Carmesí con semblantes sombríos y escasas risas.
Había pasado tan solo una semana y la Horda no había tenido gran actividad, más que mantener sus territorios y las habituales patrullas. Perfuma usó la fuerza de su dolor para levantar un muro de potentes y gruesas raíces con pinchos en todo el rededor de Plumeria, ya que su reino era el siguiente en territorio después de Luna Brillante que dependía de las defensas que ofrecían los Bosques Susurrantes. Ahora se veían más sombríos y habían empezado a circular rumores de bestias ocultas que acechaban, de presencias que jamás aparecían así voltearas repetidamente sobre el hombro.
También había ayudado mucho a Bow, que había recuperado la calidez en su mirada después de todo un ciclo de meditaciones guiadas. Su dolor era causado por haber dejado que todo recayera en los hombros de su amiga de nuevo.
Nadie había visto a Swift Wind desde ese día y Perfuma tenía dadas órdenes acerca de que cualquiera que lo viera atacando los manzanos lo detuviera para hablar con él. Pero simplemente parecía haberse esfumado. Igual que Adora.
Cuando arribaron al lugar donde debía de estar la nave, descubrieron que ya no estaba. Huntara los guió hábilmente en el desierto hasta dar con un puesto de avanzada de la Horda. Se pusieron a pelear en cuanto los vieron. Los soldados hordianos se replegaron ante la nueva ferocidad de las princesas. Huntara normalmente atacaba para incapacitar pero ahora no se estaba conteniendo para romper huesos y corazas por igual.
Perfuma había descubierto el sistema de raíces de los cactus, que para ella eran igual de fuertes que los lazos de amistad que los unían a todos, y apresaba a docenas de soldados a la vez. Y ella sola estaba logrando ganar el terreno de la pelea para recuperar la nave. Hasta que apareció Catra.
Con sus garras empezó a cortar sin mucho esfuerzo las raíces de Perfuma, en cuanto Bow lo visualizó, su mirada se endureció y advirtió a Glimmer, que con un grito de batalla se lanzó contra la gata, que se mostró sorprendida por la ferocidad con la que Glimmer estaba atacando.
— ¿Hoy estamos enojadas, verdad, Chispitas? —
— ¡Cállate, Basura Hordiana! ¡No te atrevas a decir nada! O serán las últimas palabras que salgan de tu asquerosa boca! — Catra rió con verdadero humor.
— ¿Se despertó del lado incorrecto de la cama la dulce princesita que hoy quiere sangre? — Catra estaba disfrutando mucho la pelea. Por una vez Glimmer le estaba representando un reto. Pero no podía esperar por su verdadera rival — ¡Traeme un verdadero reto, ya me cansé de jugar! ¿Dónde está su adorada She-ra? —
Los ojos de Glimmer primero se abrieron con sorpresa, pasaron pronto por el shock de dolor y al fin adquirir una determinación sarcástica y cruel, junto a una sonrisa torcida y triste. Bow la estaba apoyando con sus flechas contra Catra, y cuando escuchó el intercambio, no pudo evitar empezar a llorar de nuevo, como no había dejado de hacerlo. Pero Bow no ocultaba sus lágrimas, las llevaba con dignidad y su dolor, no lo volvía impiadoso, pero sí mucho más certero y frío. Catra se confundió con la reacción de los rebeldes.
Y tuvo que saltar con celeridad cuando desde el flanco Huntara arremetía contra ella. La ex hordiana la recordaba bastante bien. La que había secuestrado a Adora para empezar, la que había sublevado a las pandillas del desierto. Varios soldados acudieron a ayudar a su comandante, y fueron abrumados por los músculos de la mujer guerrera y su bastón de combate. Catra vio salir sangre de un casco aplastado por el puño de Huntara.
Todo estaba pasando muy rápido. Perfuma aprovechó la leve distracción de Catra para volver a fortalecer sus raíces y a levantar la nave, con toda la fuerza de la que era capaz.
— ¡No te atrevas a decir su nombre! — Gritó Bow.
— ¡No te atrevas a mencionar a la pequeña! — Rugió Huntara.
Ahora Catra estaba más confundida y lo enmascaró con una mueca de rabioso reto.
— ¡Sé que la última vez no fue la mejor, pero no es para tanto, princesitas! —
— ¿No lo entiendes? Se rió amargamente Glimmer — La mataste — Dijo con la sangre fría que el vacío interno da. ¿Qué más daba? En su retorcida y malsana manera, Glimmer sabía que la gata sentía algo por Adora, y que ese era un lugar que ni Glimmer ni Bow podrían jamás alcanzar, pero con los meses había parecido que al menos lo podían paliar y ayudar a Adora a concentrarse en otras cosas. A lo mejor, lograban desestabilizar a la Comandante de la Horda.
Una inexpresiva máscara cayó sobre la faz de Catra. Ya no dijo nada más. De unas cuantas patadas y saltos, evadió a todos y se perdió entre los soldados que huían temerosos ante las raíces que estaban desprendiendo cascotes por todo el cañón. En una de las cuasi cuevas aledañas, un dispositivo cayó al piso.
La verdadera Catra se llevó una mano a la boca y con la otra se abrazó a sí misma. Antes de terminar de contener el primer sollozo, ya estaba de rodillas en el piso. No podía ser cierto. Tenía que ser una mentira. Esa estúpida princesa siempre la había odiado, le tenía celos, porque jamás podría usurpar su lugar en el corazón de Adora. Tenía que ser una mentira.
Pero eso explicaría la inteligencia que habían estado recibiendo de las patrullas. Movimiento de tropas, ceremonias, estatuas de She-ra y Adora por todo el territorio Rebelde. La Horda creía que eran debido solamente porque los había salvado. Eso explicaría la fría actitud de los soldados rebeldes. También explicaría las lágrimas del chico Flecha.
Mentira.
Todo una mentira.
Mentira.
Para joderla.
Mentira.
Porque sabían que el portal habría sido el final de la Rebelión. Estaban desesperados.
Mentira.
Glimmer se veía todo, menos desesperada.
Mentira.
La obligaría a hablar. Iría a sacar a Adora de su brillante y suave escondite.
Mentira.
Scorpia veía anonadada todo. Murmurando que todo estaba mal, que era un desastre.
Mentira.
El espectro de luz de She-ra. Su recuerdo. Lo último que había visto de ella. ¿Qué decía? Ahí estaba de nuevo. "Te amo… Se feliz." Ahora su propia mente le mentí dentro de ella sabía que no era mentira. No quiso verlo, no quiso entenderlo.
Mentira.
¿Cómo iba a ser feliz si no existía más su única razón?
Todo, mentira.
El dispositivo seguía dando imagen en el suelo. Fuera de cuadro, pero podía ver como las princesas festejaban su victoria sobre la Horda. ¿Cómo se atrevían a mentirle y después festejar?¿Esa era la famosa integridad de la Rebelión?
¡Mentiras!
— ¡No, Catra, espera…! —
Pero Scorpia no podría jamás detener a un gato asustado y herido.
¡MENTIRA!
Vio a DT correr hacia ella pero ni siquiera lo miró en verdad. Siguió corriendo hasta llegar al cañón principal. La cara llorosa y rabiosa de Catra fue lo primero que vio Glimmer cuando cayó pesadamente al suelo con la gata encima. Sus hombros y antebrazos ardiendo de los rasguños que Catra le había plasmado cuando se le avalanzó. Su mueca confusa pasó a una sonrisa amarga de satisfacción al ver el dolor en la Comandante.
— Estas mintiendo, maldita sea. ¡Es mentira, Glimmer! — Glimmer ni siquiera estaba segura de que Catra supiera su nombre — ¿Dónde está Adora? — y apuntó sus garras a la cara de Glimmer, mientras crecían ante su vista. Pero la princesa Comandante estaba impertérrita.
Gruesas vainas terminadas en punta, el sonido del arco tensando y el sonido del bastón siendo desplegado las rodearon rápidamente. Los tres estaban a la expectativa del siguiente movimiento de Catra. Pero Catra sólo tenía ojos y sentidos para Glimmer. Por primera vez los ojos púrpura y los heterocromaticos se fundían.
A lo lejos Scorpia venía corriendo, muy agitada.
Catra seguía con los ojos clavados en la mirada de Glimmer. Intentaba contener las lágrimas, pero al mantener la mirada, éstas empezaron a caer sin control. Su mueca era un rugido mudo, pero conforme pasaban los segundos, el cruel regocijo de Glimmer se fue suavizando al punto de querer empezar a llorar también, y la furia y negación de Catra empezaron a cambiar al horror y la incredulidad. Su mano que desplegara las garras contra la garganta de Glimmer, perdió su firmeza, las garras se envainaron a una longitud menos preocupante y cuando un sollozo subió a su garganta, la tomó por la armadura y la levantó para encararla.
— Dime que no es cierto — Casi imploró.
Glimmer no dijo nada. Solamente dos lágrimas rodaron.
— ¿Por qué te mentiríamos? — Fue Perfuma la que le respondió, replegando solo un poco las vainas. Scorpia se detuvo solamente a pocos pasos tras ellos, temiendo por su amiga, totalmente rodeada. Al ver la reacción de Perfuma, Bow también aflojó un poco el arco, pero no dejó de apuntar. Huntara no cedió ni un poco. Scorpia preparó las tenazas y la cola plantando mejor los pies.
La voz de Perfuma era suave pero contundente, llena de tristeza.
Catra la miró, jamás habían hablado. Y miró la cara feroz de algo muy parecido al rencor.
— Deberías estar feliz, Catra, al fin lo lograste. Te deshiciste de She-ra… y de Adora — Catra soltó horrorizada a Glimmer ante sus palabras. De nuevo se llevó las manos al rostro y Scorpia bajó las tenazas mientras se le rompía el corazón, en empatía con su comandante.
— Glimmer… — Bow pensaba que eso era demasiado, incluso para Catra.
— ¡Es su culpa, Bow! No puedes defenderla — Catra se alzó y se alejó unos pasos retrocediendo. Entonces Bow acudió a ayudar a Glimmer y Perfuma atrapó en sus vainas a Catra, quien muy tarde intentó escapar. No podía con todo. Cayó de rodillas y Huntara de nuevo apuntó a su garganta con la punta filosa de su bastón.
— Serás llevada a Luna Brillante y serás juzgada por tus crímenes — Estableció la princesa.
— ¡No! — Scorpia reaccionó rápido.
Sin esperar nada más, cargó contra todos, logró picar a Bow, evadir a Huntara y sostener a Catra sobre su hombro, que no le importaba nada.
— Todo estará bien, gata montes — Pero sus palabras no tenían ningún sentido.
La mirada fría e inmisericorde de Glimmer fue lo último que Catra se llevó.
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Namaste
