LA INMACULADA SANTA MONICA

Molesta.

La joven condesa lo molestaba adonde fuera que lo viera en Campo Real. Todo con tal de proteger a su antiguo prometido. ¿Y él qué?, ¿Acaso tenía que tragarse el orgullo, el coraje y la desdicha de haber sido burlado por una mujer? No le iba a hacer caso.

Tomaría a la traicionera de su hermana y se la llevaría de ahí para hacerla sufrir y hacerla pagar. Algo que ninguna de esas dos condesas sabían.

Se debió haber dado cuenta antes. Aimée era coqueta y fría, le levantaba el ego el saber que él había ido por ella, ahora notaba la falsedad de sus palabras. Mientras que la otra hermana lo quería correr de la hacienda, le molestaba que ella no le demostrara miedo como antes. En su mente volvía a escuchar: "retírese, su presencia me repugna". Esa ocasión lo dijo molesta y con miedo pero ahora, ahora le suplicaba, rogaba pero con coraje y mirándolo a los ojos. Ya no le temía. Quería molestarla, hacerla sufrir: "¿Cómo puede defender el honor de un hombre que la cambió por otra?" Esa frase logró su cometido, la hirió en lo más profundo. La vio sufrir e irse de ahí. Qué bueno, por fin lo dejaría en paz, no era la primera mujer que insultaba para que lo dejara tranquilo. Pero…

La sensación no se iba. Estaba que lo llevaba el demonio, no encontraba a sus amigos, Aimée lo seguía correteando y a Mónica la había herido, ¿Por qué no se defendió antes? Le dejó que la insultara y ¿él por qué lo hizo? Ella no tuvo la culpa de ser la hermana de una cualquiera.

Después de eso la volvió a ver, iba directo hacia él, por fin le diría algo del insulto de seguro, no estaba de humor de escucharla pero se lo merecía, que le dijera lo que tenía que decirle pero que lo dejara en paz. Sin embargo…

Volvía a abogar por alguien más. "…Echar a la calle a unos pobres ancianos" escuchó que decía ella ¿Cuándo le iba a reclamar ella?, ¿Cuándo se iba a defender? Y después ¿Iba a ir a defenderlo ante Doña Sofía? Ya no iba a poder soportarlo "Antes que nada, quiero pedirle una disculpa por lo de esta mañana. Como verá de caballero no tengo más que la ropa. Pero déjeme decirle que si yo la hubiese tenido a usted, solamente volviéndome ciego, sordo o imbécil la hubiese dejado por otra" La volvió a dejar sin palabras y la vio ruborizarse. Eso, por alguna razón le agradaba.

Molesto

¿Por qué se sentía así? La iban a casar con Alberto, pobre de ella. Le había dicho que se iban a aprovechar y ahí estaban las consecuencias, Aimée se volvería a salir con la suya. A él no le importaba, debería no importarle. Aun así…

Desde aquella ocasión que Andrés fue por Mónica el comenzó a sentir celos y resentimiento. Todo eso era dirigido a su medio hermano. Por fin tenía una conversación sincera con la joven y el tonto ese los interrumpía y luego indirectamente lo acusa de querer aprovecharse de la joven condesa.

Estaba listo para contestar pero Mónica volvió a entrometerse, ¿Por qué seguía defendiendo a Andrés? Y luego ella se fue detrás de él. Ella prefirió irse con Andrés que quedarse con él ¿Por qué? Sus pensamientos le hacían muchas preguntas a una Mónica imaginaria ¿Por qué lo escoges a él y no a mí? Entonces…

Ella le abrió una posibilidad de tener el apellido que le correspondía. Con tal de taparle el ojo al macho Doña Sofía le daría ese apellido y a Mónica como un bono. La lujuria e indiscreción de Aimée traía sus beneficios ya que haría que su hermana se casara con él para que no se siguieran viendo. No se iba a sentir mal por aprovecharse de la situación. Se lo había advertido a Santa Mónica.

Si, era una santa e iba a ser suya.

Fin