CUENTO DE AMOR
"¿Cómo fue que conociste a Mónica?"
No le gustaba decir mentiras pero como quería restregarle en la cara que ella lo había elegido a él a pesar de su compromiso con Andrés.
Sabía de ella. No había muchas familias en San Pedro con título nobiliario. Las Altamira era una familia caída en desgracia y deudas. Todos en el pueblo sabían de la joven Mónica, comprometida con su noble hermano Andrés. La veía en la plaza y en la playa con su traje de colegiala, su cabello rubio y ondulado y sus ojos azules.
Le gustaba pensar que si él se hubiera atrevido antes la hubiera enamorado ya que en ese entonces era ingenua y sensible.
En una de las veces que Juan fue a visitar a Mónica aprovechó de que Doña Catalina estaba cabeceando para poder hablarle abiertamente.
"Andrés me preguntó en Campo Real de cómo fue que nos conocimos"
Mónica se sorprendió por lo que dijo "¿En serio?, ¿Qué le dijiste?"
"No le dije nada. En primera porque no tiene ningún derecho de hacerme esa clase de preguntas y en segunda porque no teníamos en ese momento una historia preparada"
La joven se ruborizó y tartamudeó "E- Es ver- verdad"
"¿Has escuchado lo que dicen en el pueblo?" le preguntó Juan a Mónica.
"Sí, dicen que me voy a casar contigo porque es seguro que me comprometiste"
"¿Y no te molesta que te digan eso?"
"No"
"No mientas"
Mónica suspiró "Me molesta que piensen que soy una persona indecisa, caprichosa e ingenua porque vieron en un corto periodo que pasé de ser una mujer comprometida a una mujer abandonada, enclaustrada en un convento y después regresar a comprometerse ahora con Juan del Diablo. No soy tan banal como Aimée. Yo no soy así" dijo Mónica alzando la voz provocando que su mamá se despertara. Los dos se quedaron callados y mirando a Doña Catalina esperando que volviera a dormir.
Cuando vieron que volvía a cerrar los ojos y a tener una respiración tranquila volvieron a hablar.
Juan le gustaba ver esa Mónica que reclamara, se defendiera, el esperaba verla más en ese tipo de arranques que le mostraban su verdadera personalidad. Una mujer luchadora, guerrera. No podía evitar pensar que quería besarla.
"Mis amigos ayudarán a esparcir mi versión de cómo fue que nos comprometimos" le dijo Juan a Mónica mientras tomaba su mano
"¿Es en serio, qué les dijiste que contaran? De seguro es la historia entre tú y Aimée y sólo cambiaron los nombres"
"No. Nadie creería que tu hiciste cosas como las que hizo tu hermana"
Eso le molestó a Mónica pero Juan no se dio por aludido
"¿Entonces?"
Juan tomó sus dedos y comenzó a acariciarlos. "Nos conocimos en la playa. Tú estabas dando un paseo y cuando te vi no dudé en perseguirte. Al preguntar tu nombre me dijiste que eras una mujer comprometida y me dejaste con la palabra en la boca"
"Creo que si hubiera sido capaz de hacer eso" le dijo ella con tristeza
"¿Y crees tú que eso me hubiera detenido?" Le susurró quedo a Mónica para hacer que ella se acercara a él. Sus manos se estaban entrelazando "La segunda vez que me acerqué a ti fue afuera de la iglesia. Para ese entonces ya sabía quién eras. Nos miramos y me ibas a volver a rechazar pero te dije que a Dios no le gustaba que la gente fuera mala con el prójimo. Me ofrecí acompañarte a tu casa y no me rechazaste. Sabía que estabas prometida con Andrés pero eso no importaba. Quería saber si lo que decían en el pueblo era cierto, que eras un alma caritativa. Lo cual sé que es verdad."
"¿Qué sucedió después?" Le preguntó Mónica como una niña a la que le contaban un cuento antes de dormir.
Juan esbozó una sonrisa. A veces le sorprendía la inocencia de Mónica.
"Te dejé en tu casa y besé tu mano. Con la promesa silenciosa de volver a buscarte. Después de eso les pedí a mis amigos que te cuidaran y me avisaran cuando salías de tu casa para buscarte y verte. Fue en un paseo a la playa que te dije que me iría a un viaje largo, pero que volvería. Te pedí que me esperaras pero me dijiste que estabas prometida y me enojé porque peleaba con un rival que para mí era invisible, mientras que yo estaba aquí contigo, yo era real. Te molestaste y te ibas a ir pero tomé tu mano, te abracé y te besé"
"No puedo creer que hicieras eso"
"Y yo no puedo creer que no me rechazaste" En ese momento tomó su rostro y la besó queriendo mostrarle como la hubiera besado en esa historia ficticia.
"Me fui de ese viaje esperanzado, que sabía que aunque era un don nadie, un descastado sin apellido tú no me rechazabas, tenía posibilidades de que te quedaras conmigo" Para ese entonces Mónica se había recargado en él, dormitando cómo si estuviera soñando.
Juan no se movió, le gustaba sentirla cerca de él sin ataduras y convencionalismos de la gente rica. El ensueño no duró mucho tiempo. Doña Catalina había despertado de su siesta y al verlos así gritó ¡Pero ¿Qué estás haciendo Mónica?!"
La joven despertó asustada y al ver el rostro de Juan tan cerca de ella se ruborizó "Perdón, yo…"
"No se preocupe Doña Catalina, yo ya estaba por irme" dijo Juan con el tono de mando y molesto con ella por haberle llamado la atención a la inocente joven.
"Te acompaño" le dijo Mónica. La mamá de ella al pendiente.
Estaban los dos en la puerta despidiéndose y aprovechando que Lupe interrumpió a Doña Catalina Mónica aprovechó para darle a Juan un beso rápido en la boca.
"Muchas gracias por la historia, quisiera que fuera real"
"Mónica" gritaba su mamá
"Ya voy" le respondió ella. "Nos vemos Juan"
"Vendré mañana" le dijo Juan con esa mirada penetrante característica de él
"Aquí estaré" contestó Mónica
Fin
