No deberíamos hacerlo en público, pero eres demasiado obstinada y yo demasiado perezosa
Rainbow Dash pasó las manos por el hermoso cuerpo de Fluttershy, sus dedos trazando delicadamente la esbelta figura de su amante en un toque sensual y acaramelado que fascinaba a ambas. Sus labios unidos en un ferviente beso cada vez menos tierno y más como uno hambriento y vulgar, con respiraciones agitadas y una actitud como si cada una quisiera sobreponerse sobre su pareja de alguna forma.
Fluttershy había sometido a Rainbow contra el césped debajo de las gradas, disfrutando de sus labios y sus esfuerzos por tratar de quitársela de encima. Esto no era más que un juego, para ambas no había nada que les gustara más que jugar coquetamente con sus personalidades contrariadas. Y aunque Rainbow Dash lo negaría sin dudar, amaba la manera en que Fluttershy la mantenía pegada al suelo mientras arremetía su boca contra la de ella en un esfuerzo por silenciarla.
El par tuvo que separarse cuando el calor aumentó y el aire se volvió pesado, inmediatamente Rainbow apartando la mirada en un casi fingido desinterés por el abrupto corte en su beso. Fluttershy sonrió complacida por la reacción de su novia y se rio en voz baja mientras daba a Rainbow un pequeño beso en la comisura de la boca, tentando a la futbolista de rogar por más.
—¿Ya terminaste? —preguntó Rainbow con una mirada plana sobre Fluttershy—. Tengo que volver a casa.
—No, no he terminado —Fluttershy respondió a pocos centímetros de a boca de Rainbow—. Y no me interesa lo que tengas que hacer después. Cuando tenga suficiente de ti, te lo haré saber.
—¿Eso pasará algún día? —Rainbow preguntó con el rostro sonrojado—. Lo espero con ansias.
—Jamás. Me perteneces y te tendré junto a mí hasta el día que muera.
—Qué mal —Rainbow sonrió.
—Aw, qué lindo
Fluttershy se levantó de golpe, golpeándose la cabeza contra las gradas. Una grosería escapó de sus labios mientras se masajeaba y miraba con odio a la persona que las interrumpió, mirada que se intensificó en cuanto notó que era Pinkie Pie luciendo esa tonta sonrisa. Quería gritarle, pero estaba demasiado cansada como para siquiera hacerle una seña obscena, así que prefirió un enfoque pacífico.
—¿Qué haces aquí, Pinkie? —la irritación verberando su voz era advertencia suficiente para que cualquier se marchara. Pero para Pinkie no aplicaba la misma regla—. ¿Cómo nos encontraste?
—Eso fue muy fácil —respondió Pinkie bufando su respuesta—. Aquí vienen todas las parejas a besarse… o eso hacían antes de que las echaran.
—¿Y?
—Y solo quería saber cómo están —dijo volviendo a esa enorme sonrisa—. Han estado muy distantes de nuestras demás amigas desde que comenzaron a salir, así que me preguntaba si todo está bien entre nosotras.
Fluttershy suspiró, sus ojos dieron un giro exagerado en un intento de no gritarle a la chica de cabello rosado. No estaban en términos precisamente malos con ninguna de sus amigas, pero si seguían así pronto serían solamente sus examigas. Tampoco es como que le importara, su máxima prioridad era Rainbow Dash.
—No tengo ningún problema con ustedes, además de lo increíblemente molestas que se han vuelto en estos días —respondió, sentándose a un lado de su novia quien estaba acostada—. Ahora, para evitar que eso crezca, ¿por qué no te largas? Vete a hacer cualquier tontería recurrente como siempre.
—Ah, pero Fluttershy —Pinkie Pie habló decaída—. Hace mucho que no hablamos, las extraño. Ya sé, vamos al centro comercial por algo delicioso…
—Paso —interrumpió Rainbow Dash, levantando la mano perezosamente—. Suena aburrido y cansado.
—Pero solo tenemos que caminar hasta…
—Uf, de solo pensarlo me está dando sueño —replicó cerrando los ojos—. ¿Shy, por qué no la corres para seguir con lo nuestro?
—Hasta que tienes una idea con la que estoy de acuerdo —Fluttershy sonrió maliciosamente, acercándose a Pinkie Pie.
Rainbow silbó viendo lo lejos que volaba Pinkie después de que Fluttershy la lanzara. No recordaba cuando fue que su novia se hizo tan fuerte, pero definitivamente estaba de acuerdo con que Fluttershy resolviera todos sus incordios con violencia, casi la volvía más atractiva a sus ojos. Casi.
—Buen lanzamiento, nena —dijo volviendo las manos detrás de su cabeza—. Debiste hacer eso desde el principio.
—Lo sé, pero es una de nuestras amigas. Quería saber si tenía algo interesante que decir —Fluttershy dijo colocando las manos en sus caderas—. Aunque de Pinkie Pie nunca se puede tener nada.
—Ja, dale algunos puntos por insistente —Rainbow dijo con una suave sonrisa—. Me recordó un poco a ti, simplemente no pueden aceptar un no como respuesta.
Sin previo aviso y de la nada Fluttershy se colocó encima de Rainbow Dash, sentada sobre sus piernas en una posición comprometedora. Fluttershy bajó lentamente hasta que sus rostros estuvieron a centímetros el uno del otro; sin embargo, apenas había indicios seductores en las expresiones de la chica amarilla, más bien hubo una mezcla entre una sonrisa irónica y furiosa.
—¿Me estás comparando con Pinkie? —preguntó.
—Sí —respondió sin titubear—. ¿Eso te molesta?
—Algo así, quiero decir, no deberías hacer esa clase de comparaciones, Dashie —Fluttershy movió sus manos lentamente por el abdomen de su novia—. Me hace creer que estás pensando en otras mujeres… y odio que pienses en otra persona que no sea yo.
—Y si lo sigo haciendo, ¿qué va a pasar? —Rainbow retó sonrojándose al tacto de Fluttershy—. ¿Me vas a golpear?
—Jamás te golpearía. No me atrevería a lastimar tu lindo cuerpo —Fluttershy susurró.
Una de sus manos jugó con el borde del pantalón de Rainbow, levantándolo ligeramente para que el frío aire se deslizara dentro en contraste con el calor de su cuerpo. Rainbow contuvo el aliento cuando una de las manos de Fluttershy se aventuró un poco más allá y se movió peligrosamente cerca de su ropa interior, estando a solo centímetros de tocarla.
—Pero puedo hacerte sentir avergonzada de tantas maneras que no tengo necesidad de nada más.
Una vez dicho, la vista de Rainbow Dash se desvaneció como si hubiera recibido un golpe distinto en las partes más sensibles de ella.
