La despedida fue poco emotiva. Los Dursley muy contentos se despidieron con
una gran sonrisa. Harry ni siquiera los miró. Maiga los miraba sorprendida.
- Harry, vamonos anda.
Él asintió y la siguió dispuesto a salir de allí. Ella se dirigió llevando el baúl, como si fuera una pluma, a un Land Rover. Él la siguió con una sensación extraña en el estómago, no felicidad, sino algo mayor.
-Dile adiós a esto.- le dijo.
-Adiós.-dijo él secamente.
Arrancó nada más despedirse. Conducía muy rápidamente y le daba algo de miedo, porque una cosa es ir en escoba y otra es ir en un coche que no lo llevas tú. Ella al ver que estaba muy callado, para romper el hielo, le dijo:
-Bonita lechuza, Hedwing,¿no?
-Sí. ¿Cómo lo sabes?
-Ella me lo ha dicho. Conozco a los animales. Soy un animago.
-¿Sí?
-Si, uno de los pocos de este siglo. Por eso Mc Gonagall me eligió para el trabajo.
-¿De qué hablas?
- Mc Gonagall se ha retirado y me ha elegido a mí como sucesora tanto dando clases como en la jefatura de Griffindor. Desde siempre tuve una buena relación con ella. Era hablar con un igual.
- ¿Y en qué te conviertes?
- En halcón. Me encanta, vuelo por doquier con tranquilidad. Pero en bosques muggles no, ya me han disparado un par de veces. Son unos bárbaros, con esas cosas.
Harry se quedó entonces callado y miró algo cabizbajo. Ella se dio cuenta de inmediato :
-¿Qué te pasa Harry?
-Nada... bueno, ... ¿por qué no has venido antes?
- Harry...-dijo sin dejar de mirar la carretera-No me dejaron. Muchas veces lo pedí al Ministerio, pero me decían: "Lo siento Maiga, pero no puede ser"- dijo imitando una voz masculina.- No me dejaron, porque decían que estaba perturbada por la muerte de mi padre y la de los tuyos. Me han dejado este año, justo un año antes de que te puedas valer por ti solo. Pero más vale tarde que nunca,¿no?
Él sonrió. Sabía que por un verano podría ser feliz. Miró a los asientos de atrás y vio unas cuantas ranas de chocolate, cogió una y se la comió, y vio la estampita, era de Maiga.
- Maiga sales en una estampita de las de las ranas.
- Si, ya lo sé. ¿Qué pone? Nunca las había visto, me lo habían dicho los fabricantes.
- Maiga G. de la Rosa. Se le dio la Orden de Merlín Primera clase, por salvar a un grupo turístico mago, de un gran dragón, cuando fueron a un bosque lleno de ruinas magas, en Austria. Su naturaleza es diferente y es una gran maga.
- Lo de gran maga es una exageración. Soy buena, pero sólo eso. Cambiando de tema, nuestra casa está en pleno callejón Diagon, a donde llegaremos dentro de un rato.
-¿En Diagon?
- Sí, era una casita que tenía mi abuela, es muy confortable. Creo que te gustará. Otra cosa, fui a ver a la Señora Wesley, le dije que mandara a su hijo, y vendrá la semana que viene.
-Esto es maravilloso, Maiga. Estoy cansado-dijo bostezando- me voy a dormir.
- Harry, vamonos anda.
Él asintió y la siguió dispuesto a salir de allí. Ella se dirigió llevando el baúl, como si fuera una pluma, a un Land Rover. Él la siguió con una sensación extraña en el estómago, no felicidad, sino algo mayor.
-Dile adiós a esto.- le dijo.
-Adiós.-dijo él secamente.
Arrancó nada más despedirse. Conducía muy rápidamente y le daba algo de miedo, porque una cosa es ir en escoba y otra es ir en un coche que no lo llevas tú. Ella al ver que estaba muy callado, para romper el hielo, le dijo:
-Bonita lechuza, Hedwing,¿no?
-Sí. ¿Cómo lo sabes?
-Ella me lo ha dicho. Conozco a los animales. Soy un animago.
-¿Sí?
-Si, uno de los pocos de este siglo. Por eso Mc Gonagall me eligió para el trabajo.
-¿De qué hablas?
- Mc Gonagall se ha retirado y me ha elegido a mí como sucesora tanto dando clases como en la jefatura de Griffindor. Desde siempre tuve una buena relación con ella. Era hablar con un igual.
- ¿Y en qué te conviertes?
- En halcón. Me encanta, vuelo por doquier con tranquilidad. Pero en bosques muggles no, ya me han disparado un par de veces. Son unos bárbaros, con esas cosas.
Harry se quedó entonces callado y miró algo cabizbajo. Ella se dio cuenta de inmediato :
-¿Qué te pasa Harry?
-Nada... bueno, ... ¿por qué no has venido antes?
- Harry...-dijo sin dejar de mirar la carretera-No me dejaron. Muchas veces lo pedí al Ministerio, pero me decían: "Lo siento Maiga, pero no puede ser"- dijo imitando una voz masculina.- No me dejaron, porque decían que estaba perturbada por la muerte de mi padre y la de los tuyos. Me han dejado este año, justo un año antes de que te puedas valer por ti solo. Pero más vale tarde que nunca,¿no?
Él sonrió. Sabía que por un verano podría ser feliz. Miró a los asientos de atrás y vio unas cuantas ranas de chocolate, cogió una y se la comió, y vio la estampita, era de Maiga.
- Maiga sales en una estampita de las de las ranas.
- Si, ya lo sé. ¿Qué pone? Nunca las había visto, me lo habían dicho los fabricantes.
- Maiga G. de la Rosa. Se le dio la Orden de Merlín Primera clase, por salvar a un grupo turístico mago, de un gran dragón, cuando fueron a un bosque lleno de ruinas magas, en Austria. Su naturaleza es diferente y es una gran maga.
- Lo de gran maga es una exageración. Soy buena, pero sólo eso. Cambiando de tema, nuestra casa está en pleno callejón Diagon, a donde llegaremos dentro de un rato.
-¿En Diagon?
- Sí, era una casita que tenía mi abuela, es muy confortable. Creo que te gustará. Otra cosa, fui a ver a la Señora Wesley, le dije que mandara a su hijo, y vendrá la semana que viene.
-Esto es maravilloso, Maiga. Estoy cansado-dijo bostezando- me voy a dormir.
