Capítulo 2:

Se despertó en un cuarto extraño. El baúl se encontraba a los pies de la cama. Se levantó y observó el cuarto. Todo estaba puesto como si fuera él quien lo hubiera puesto. Incluso en un momento dudó si lo había ordenado él. Miró por la ventana y vio el bullicio que caracterizaba a Diagon. Sonrió feliz a la idea de una vida sin los Dursley. Por primera vez se percató en una foto que había en la mesita de noche. Estaban en parejas, sus padres y Sirius y Maiga.

Estaban todos muy jóvenes. Bueno, Maiga seguía casi igual. "Qué bien se conserva". Pensó también que podía haber sido novia de su padrino. Decidió ver a Maiga, cada vez sentía más deseos de hablar con ella.

La encontró sentada leyendo el Profeta. Nada más entrar, ella dejó el periódico y le dijo:

-Hola Harry. ¿Cómo estás?

- Bien, algo somnoliento. ¿Por qué no me despertaste al llegar?

-Porque estabas tan guapo dormido. Aunque no sé como no te despertaste. Te tuve que llevar con magia y había mucha gente. Y eso que estuve por tu cuarto ordenando. Eres un lironcete.

- Gracias, Maiga.

- ¿A qué no sabes que tienda está al lado de nuestra casa? Es mi preferida. Ve, yo te preparo el desayuno mientras.

Fue corriendo, con sospechas de saber que tienda era, era la de QUIDDICH, de la cosa que más le gustaba en el mundo entero. Entró con el corazón desbocado por la emoción del momento. Había en la mesa un zumo de naranja y un pastel.

- El mejor desayuno en semanas, Maiga, que como.

- Gracias, me vas a poner colorada.- dijo mientras seguía leyendo el periódico.

- Maiga, esa foto que me has puesto.

-¿Sí?

- Tú con Sirius Black...

-Sí, en esa época éramos novios. Era de la época del colegio. Uno de los últimos años.

- ¿Y por qué cortasteis?

- Bueno, discutimos y ... tu me entiendes, cosas de mayores- dijo escondiéndose en el periódico.- Mejor dejemos el tema.

-Vale- dijo Harry comprendiendo que le costaba hablar del tema.

Pasaron unas semanas felices. Ron fue a pasar unos días antes de que fuera su familia. Era para él la vida muy feliz. Tenía todo, amigos, familia(algo pequeña, sí) una casa en una parte nada muggle. Era feliz. Cuando vino Hermione, la felicidad se hizo más completa, porque tenía a su mejor amiga dándole consejos preocupada por él (éste es un rasgo básico de su personalidad). Simplemente era muy feliz. Bueno, sería perfecto, si pudiera estar con Ginny...



Por una vez en esos últimos años no quería ir al colegio. Estaba en su ambiente allí. Aunque sabía que Maiga le guardaba algún secreto. Además, parecía que le costaba trabajo expresar sus sentimientos. Cuando él la abrazaba, ella le abrazaba con unos movimientos torpes. Pero era sincera y cariñosa con él. Le estaba dando todo el cariño que le hacía falta.

Por lo visto era buena amiga de Hagrid, por eso lo de la carta.



Un día muy temprano Harry se puso a pasear por el callejón. Hacía un día muy bueno, algo fresco sí. Estaba paseando tranquilamente cuando alguien lleno de trapos

le cogió del brazo y le obligó a entrar en un callejón sin salida. Intentó coger la varita, pero el extraño le dijo:

- Soy Sirius.

-¿Qué haces aquí?-dijo ya tranquiliza

- He venido para saber como te encuentras y para ver a una persona.

- ¿A Maiga?

-Sí... ¡no! Bueno, sí. ¿Cómo lo sabes?

- Es lógico si fue una vieja amiga o algo más que eso.

- Te lo ha contado. Mira Harry, no le cuentes a ella jamás, lo que voy a decirte.

- Vale, te lo prometo.

- Sigo enamorado de ella. Llevo muchos años intentando no pensar en ella, pero pensaba y me ponía más furioso, no poder hacer nada por vengarte a ti y a ella. Bueno,¿cómo estás?

- Muy bien, me encuentro contento aquí.

-¿Y ella?

- Bien, me parece que lo ha pasado mal. También me esconde algo, estoy seguro.

-¿No te lo ha contado?

-No, por lo que parece no.

- Ella es la única que tiene derecho a contártelo, así que a mí no m preguntes.

Miró a Sirius. Nuca había visto en él esa mirada tan melancólica.

- Harry, me voy. Debo ir ya a Hogsmeade. Nos veremos en la gruta. Adiós.

Harry le cogió del brazo intentando detenerle:

-¿No vas a verla?

- Ya la vi- dijo él sonriendo- La vi cerca del Caldero Chorreante. Estaba muy guapa, como siempre. Adiós. Dale un abrazo, yo imaginaré que habré sido yo.

Y se fue. Dejó a Harry pensativo. Todo estaba trastocado para él. Estaba sabiendo cosas

que nunca hubiera pensado que podrían ser de sus seres queridos.

A Maiga le encantaba pasear, andar sin que nadie se fijara en ella, siendo una más en la masa de personas que había por allí. Pero hoy era diferente, sentía que alguien la observaba. En ese momento supo de donde venia la mirada. Miró a los ojos del extraño y supo que era Sirius. Lentamente se acercó a él. Éste no hacía ademán de moverse.

-¿Qué haces aquí?

-He venido a ver a Harry. Ya le he visto, y ahora quería verte a ti.

-Vete, por favor. Alguien podría reconocerte. No es nada seguro.

- Maiga, gracias por salvar a Harry de los Dursley.

-Llevo intentándolo desde hace años. Pero no querían porque creían que estaba perturbada. Porque dije que eras inocente.

-Maiga, ten cuidado. Estamos en un guerra. Tú eres lo que nos hace falta, pero Voldemort te odia demasiado.

- Gracias. Vete por favor, alguien podría verte. Adiós.- dijo marchándose ella.

-Adiós.

Cuando ella desapareció, él susurró, "Te quiero"





- Harry, no puedo ir contigo al Andén. Tengo que hacer algo muy importante.

- ¿El qué debes de hacer?

-Iré a San Mungo. Debo ver a mi madre.

-¿ A tú madre?

- Sí. Ella no murió hace años como mi padre, a ella la torturaron- dijo con los ojos llenos de lágrimas- Ahora está en un estado de shock. A veces piensa con normalidad, pocas veces. Y parece que quiere hablar conmigo- dijo enjuagándose las lágrimas.

Estaba muy tristona, y seria. Harry la veía muy seria vistiendo, y llevaba el pelo recogido. Levaba algo muy extraño en cada oreja. Como unas funditas, pero eran joyas. Sabía que ese detalle tenía algo que ver con lo que le escondía.

-Bueno, da igual. Iré con Ron. Casi siempre voy con él.-dijo sonriéndole para haber si así se olvidaba un poco ella del asunto.

- Ya sé que decírtelo el mismo día, pero es que recibí la lechuza esta mañana.

- No te preocupes. De verdad no pasa nada.

- Es que quería ir contigo. Bueno, vete al Caldero Chorreante. Los Weasley te esperan allí. Adiós, cariño.

Ella se fue por la chimenea pasando el fuego y diciendo el destino. Harry cogió sus cosa y se encaminó al Caldero Chorreante.



Hospital San Mungo

Odiaba aquel sitio. Lleno de gritos y alaridos. Le ponía la piel de gallina, el de acabar allí. Casi todos eran víctimas de los Death-Eaters. Incluso su madre.

El doctor Sinoué rápidamente la recibió.

-Señora de la Rosa. Su madre le espera.

Ella le siguió por el laberinto de habitaciones. Oía los grito y lamentos por doquier. Deseó irse, pero no debía. Llegó a la habitación de su madre. Entró y la vio sentada. Estaba delgada y demacrada, más de lo que estaba unos meses antes. Su porte distinguido había desaparecido. Su mirada estaba hueca, no como antes, que era cariñosa y dulce. Luchó contra las lágrimas. Esperó a que su madre se diera cuenta de que estaba allí. De pronto le miró y le sonrió:

-Cariño, ¿qué haces aquí?-dijo levantándose.

-Vengo a verte, me dijeron que querías hablar conmigo.

-¡Ah sí! Quería decirte..., déjame pensar..., ya recuerdo, acuérdate de llevar siempre las funditas. Tu padre siempre te lo decía. Podrías ser descubierta.

-Sí, mamá, no te preocupes.

-Otra cosita-hablando ya con un tono más serio- Tuve un sueño extraño, muy extraño. Estabas en Hogwarts y te pasaba algo.

-¿El qué mamá?

Su madre cerró los ojos y se sentó. Estuvo callada un buen rato. Cuando volvió a abrir los ojos le preguntó:

-¿Quién eres?

Maiga se desesperó.¿Por qué le pasaba eso a su madre?

-Soy alguien que te quiere mucho. Adiós, Lenya.

Se marchó. Corrió hacia fuera del hospital. Y se escondió fuera. Lloró como nunca había llorado.

Sabía que Voldemort(ella se atrevía a llamarlo por su nombre) se reía de su familia. Era la venganza a los Griffindor. Pero ella no estaba en casa. A su padre lo mataron de una forma no mágica. Le dispararon muchas flechas envenenadas. Con anema, un veneno malísimo. Se daba en Pociones en último año y su cura, por supuesto. Pero para su padre no sirvió. Y a su madre la torturaron por ser descendiente de Griffindor. Una venganza.

Decidió volver, en Hogwarts la esperaban.



Para:

-Diel: gracias, por lo de las frutas y verduras, me encanta. A tus preguntas se contestarán poco a poco. Algunas ya están. Sigue escribiendo.

-Tinuviel: me gusta que te guste. El cemento lo venden muy barato por aquí, te lo mandaré en un correo.

-Lucil: Eran cortos porque no encontraba el segundo capítulo.

-Paulika: No es una mortífaga. Lo de estar apagado es verdad, pero no soy Rowling(por ahora,) PEGOTE!!!!!!!!!