En este capítulo los protagonistas son Maiga y ...
Capítulo 4
------------------
Hogwarts, Escuela de Magia y Hechicería
Maiga
-----------
Todo iba como siempre. Bueno, no. Ese año había muchos cambios. Snape ya era profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Sorprendentemente, el de Pociones, era ... ¡Lupin! Cuando Harry le vio se contentó un montón, porque era uno de los mejores profesores que había tenido, por no decir el mejor. Y Snape también era subdirector."Lo que me queda"pensó Harry. Se celebró la prueba, y no apareció Maiga. Empezó la cena y tampoco vino. Muchos griffindors estaban nerviosos por ver a su jefa, a la que solo la habían visto en los cromos de las ranas, que casi todos coleccionaban.
Cuando pasó un buen rato esperando Dumblendore dijo:
-Por razones, que no pienso nombrar, la jefa de griffindor no os será presentada hasta mañana. Así que, prefectos, llevaros a los alumnos a sus cuartos.
Mucha gente(griffindors) estaban decepcionados, pero también soñolientos así que no se quejaron, y se fueron a sus cuartos sin rechistar.
Maiga estaba muy nerviosa. Aunque sabía que ya no vería a los alumnos por su tardanza, volvería a ver Hogwarts, el escenario de los años más felices de su vida. Nada más estar delante de la puerta, le dieron la bienvenida. Todos los profesores fueron a saludarla. Todos estaban allí, incluso él. Le dieron la mano como bienvenida, pero cuando él se la dio su corazón se desbocó, y sólo pudo decirle:
-Encantada de verle, Profesor Snape.
Sabía que había sonado algo seco, pero ¿cómo se debía portar con él, después de todo lo pasado? Dumblendore fue el último en saludarla, pero eso no le impidió en llevársela inmediatamente de a su despacho. Ya en él, le hizo sentarse en un sillón. Después de sentarse él, le dijo:
-Maiga, ¿tienes hambre?
-No, gracias. Lo siento por faltar pero me entretení en San Mungo.
-No te preocupes, es normal, sabía que algo tardarías. ¿Cómo está tu madre?
-Regular tirando para mal. Está empeorando por momentos y yo no puedo hacer nada.
-Maiga, puedes hacer mucho. Siento decir que lo de tu madre no tiene remedio. Pero puedes ayudar a que no ocurra a nadie lo que a ti te pasa. No parece muy satisfactorio, pero puede ser tu cometido, o uno de ellos.
-Gracias, Albus.- se calló un momento, como para recuperar una compostura perdida.-Vi a Sirius en Diagon.
- Viene hacia aquí seguramente.
-Sí, y menos mal que se pudo escapar. No sé como pudo aguantar allí.
-Sabes bien por que. Por Colagusano y por ti, pero por cada uno por cosas muy diferentes.
Ella le miró con cierta melancolía. Se levantó y suavemente dijo:
-Yo le amé una vez. Ahora solo le quiero, es mi mejor amigo. Yo amo a otra persona, pero sé que él ya no siente nada por mí. Buenas noches Albus, necesito pensar. Tengo demasiadas cosas en la mente.
-Buenas noches Maiga.-dijo con un bostezo.
El castillo estaba semiluminado. Decidió dar un paseo por él, ahora era profesora y no tenía que darle explicaciones a nadie. Paseó por los pasillos observando a los personajes de los cuadros medio dormidos. Entró en la biblioteca, vacía de los murmullos para llamar la atención de la bibliotecaria. Observó a una de las mejores bibliotecas, con un finis Africae propio (la sección prohibida), en la que más de una vez había entrado y visto los libros. La gata, por llamarla de una forma agradable, se le cruzó por su camino y le miró desafiante , pero sabía que no podía hacerle nada. Decidió volver por el mismo camino, pero tuvo que dar rodeos para no encontrarse cara a cara con Snape, y sabía que le iba a costar mucho esfuerzo el de vivir tan cerca suya, pero debía conseguirlo. Llegó a su dormitorio, todavía tenía que deshacer las maletas. Suspiró, porque deseaba descansar. Pero decidió sacar lo que necesitaba para las clases y se durmió.
Primer día
------------------
Se despertó por una pesadilla, era algo muy barroco y confuso, estaba todo muy oscuro. No recordaba nada él, y cuanto mayor era su intento de recordar, todo se volvía más nubloso. Decidió ponerse ropa de colores grisáceos claros. Estaba algo nerviosa, como una chiquilla . Salió de su habitación, sabiendo que aún quedaba un buen rato hasta que los alumnos se dirigieran al comedor. Pero a ella le gustaba dar paseos sola, acompañada de su íntima amiga, la soledad.
Cuando vio que era una buena idea el irse al comedor, se encaminó hacia allí. Cundo llegó al comedor, ya estaban todos los alumnos y profesores, eso sí, de pie y hablando. Cuando ella entró, se callaron y se sentaron(menos lo de Slytherin, que tardaron mucho más tiempo para dar el cante). Eso le hizo sentirse algo incómoda, pero intentando no mostrar su fastidio, se dirigió a la mesa de los profesores, para sentarse. Cuando llegó, Dumblendore se levantó y no permitió que se sentara:
-Jóvenes alumnos, da igual de que casa seáis, os presento a la nueva jefa de Griffindor y profesora de Transformaciones.-cuando dijo primero, los Griffindors se pusieron a aplaudir y a vitorear. Ella se sonrojó ligeramente y dijo:
-Gracias por esta bienvenida. Espero que no tengamos nunca problemas entre nosotros. Por mi parte no habrá. –los griffindors volvieron a aplaudir, y los Slytherin hicieron muecas de desagrado, y Malfoy se puso a imitarla. Ella se dio cuenta, pero no le atribuyó importancia. Se sentó y así empezó el desayuno.
Al rato llegó el correo. Una hermosa lechuza oscura dejó un grueso pergamino en sus brazos. Cuando leyó la carta, sintió una gran punzada, era de Sirius, y era la carta más bonita que había leído, y eso le dejó en la desesperación, porque ella ya no era la misma que amaba a Sirius. Cuando levantó la vista, sintió que alguien le miraba y decidió enfrentarse a esa mirada. Era Snape y le miraba con aquella melancolía que le dedicó la última vez que le vio. Ella le aguantó la mirada, pero se cansó y se marchó, sin mirar a nadie, a clase.
Por culpa de esa mirada recordó la última vez que le vio, el día que más le necesitaba, el día en que descubrió que sus padres habían muerto. Ella había estado el día anterior con él, todo el día y lo había pasado estupendamente, pero cuando vio a sus padres muertos, se sintió fatal y deseó morir. Y cuando más le necesitó más le defraudó él, y entonces sí que murió, y pudo resucitar, pero pagando demasiado caro, pagando algo tan caro que hizo que se quedara ella con una única cosa, la cosa más pobre que se puede tener: LA SOLEDAD.
Snape
----------
Era su primer año como subdirector y profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Una misión suya ese año era el de poner a los nuevos alumnos el Sombrero Seleccionador. Ese año era bueno, porque tenía lo que deseaba. Aunque Lupin era otra vez profesor, pero le daba igual estar con él. Le importaba más que Maiga estuviera allí. Pero no había llegado aún, y eso le ponía nervioso. Terminó la cena y no apareció. La gente esperó, pero Dumblendore les mandó a los cuartos. Cuando todos los profesores se iban a marchar a sus cuartos, un elfo doméstico se acercó al director y le dijo que Maiga estaba llegando a la puerta. Abrieron las puertas y allí estaba. Estaba tan guapa como siempre. Cuando fue a saludarla ella se portó de una forma muy fría. Normal, había pasado muchas cosas entre ellos. Deseaba hablar con ella, pero se la llevó Dumblendore a su despacho. Todos los profesores se fueron, y los elfos domésticos hicieron disminuir las luces, y él se quedó esperando. Tras un rato esperando, decidió sentarse tras una columna, en un lugar oscuro. Tras otro rato, por fin salió ella. Iba a acercarse a ella, pero se paró, no sabía porque, pero sabía que no era conveniente, el de hablarle en ese momento. Decidió patrullar por el castillo, esa noche no quería dormir. Patrulló por todo el castillo, y no vio ninguna vez a Maiga, y sospechó que le evitaba. Empezó a sentirse fatal, le quería un montón, pero sabía que lo suyo era imposible. Se reprimió las lágrimas, y siguió caminado.
Snape estaba ya en el comedor cuando ella llegó. Todos se callaron y se sentaron, incluso él, como si fuera por un resorte. Ella siguió hacia delante. Cuando Dumblendore la presentó, toda la mesa griffindor aplaudió y vitoreó. Se fijó que se había sonrojado, y había puesto un gesto de vergüenza que conocía muy bien. Cuando dijo ella unas palabras, volvieron a aplaudir, y sus slytherin hicieron muecas de desagrado, y le comprendió, porque él habría hecho lo mismo, pero le repateaba por igual, pero no les llamaría la atención, nunca lo hacía. Cuando llegó el correo, vio que ella recibía una carta. Ella cuando terminó de leer la carta le miró, y vio como su bella mirada se estaba quebrando. Entonces se marchó y él vio como se marchaba la única persona que había amado.
Galatea : Espero que te guste.
Lira: No tengo tiempo.
Nimbrother: A ver si nos cambiamos el nombre.
Irene: JIJIJI
A las demás espero que os guste.
Capítulo 4
------------------
Hogwarts, Escuela de Magia y Hechicería
Maiga
-----------
Todo iba como siempre. Bueno, no. Ese año había muchos cambios. Snape ya era profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Sorprendentemente, el de Pociones, era ... ¡Lupin! Cuando Harry le vio se contentó un montón, porque era uno de los mejores profesores que había tenido, por no decir el mejor. Y Snape también era subdirector."Lo que me queda"pensó Harry. Se celebró la prueba, y no apareció Maiga. Empezó la cena y tampoco vino. Muchos griffindors estaban nerviosos por ver a su jefa, a la que solo la habían visto en los cromos de las ranas, que casi todos coleccionaban.
Cuando pasó un buen rato esperando Dumblendore dijo:
-Por razones, que no pienso nombrar, la jefa de griffindor no os será presentada hasta mañana. Así que, prefectos, llevaros a los alumnos a sus cuartos.
Mucha gente(griffindors) estaban decepcionados, pero también soñolientos así que no se quejaron, y se fueron a sus cuartos sin rechistar.
Maiga estaba muy nerviosa. Aunque sabía que ya no vería a los alumnos por su tardanza, volvería a ver Hogwarts, el escenario de los años más felices de su vida. Nada más estar delante de la puerta, le dieron la bienvenida. Todos los profesores fueron a saludarla. Todos estaban allí, incluso él. Le dieron la mano como bienvenida, pero cuando él se la dio su corazón se desbocó, y sólo pudo decirle:
-Encantada de verle, Profesor Snape.
Sabía que había sonado algo seco, pero ¿cómo se debía portar con él, después de todo lo pasado? Dumblendore fue el último en saludarla, pero eso no le impidió en llevársela inmediatamente de a su despacho. Ya en él, le hizo sentarse en un sillón. Después de sentarse él, le dijo:
-Maiga, ¿tienes hambre?
-No, gracias. Lo siento por faltar pero me entretení en San Mungo.
-No te preocupes, es normal, sabía que algo tardarías. ¿Cómo está tu madre?
-Regular tirando para mal. Está empeorando por momentos y yo no puedo hacer nada.
-Maiga, puedes hacer mucho. Siento decir que lo de tu madre no tiene remedio. Pero puedes ayudar a que no ocurra a nadie lo que a ti te pasa. No parece muy satisfactorio, pero puede ser tu cometido, o uno de ellos.
-Gracias, Albus.- se calló un momento, como para recuperar una compostura perdida.-Vi a Sirius en Diagon.
- Viene hacia aquí seguramente.
-Sí, y menos mal que se pudo escapar. No sé como pudo aguantar allí.
-Sabes bien por que. Por Colagusano y por ti, pero por cada uno por cosas muy diferentes.
Ella le miró con cierta melancolía. Se levantó y suavemente dijo:
-Yo le amé una vez. Ahora solo le quiero, es mi mejor amigo. Yo amo a otra persona, pero sé que él ya no siente nada por mí. Buenas noches Albus, necesito pensar. Tengo demasiadas cosas en la mente.
-Buenas noches Maiga.-dijo con un bostezo.
El castillo estaba semiluminado. Decidió dar un paseo por él, ahora era profesora y no tenía que darle explicaciones a nadie. Paseó por los pasillos observando a los personajes de los cuadros medio dormidos. Entró en la biblioteca, vacía de los murmullos para llamar la atención de la bibliotecaria. Observó a una de las mejores bibliotecas, con un finis Africae propio (la sección prohibida), en la que más de una vez había entrado y visto los libros. La gata, por llamarla de una forma agradable, se le cruzó por su camino y le miró desafiante , pero sabía que no podía hacerle nada. Decidió volver por el mismo camino, pero tuvo que dar rodeos para no encontrarse cara a cara con Snape, y sabía que le iba a costar mucho esfuerzo el de vivir tan cerca suya, pero debía conseguirlo. Llegó a su dormitorio, todavía tenía que deshacer las maletas. Suspiró, porque deseaba descansar. Pero decidió sacar lo que necesitaba para las clases y se durmió.
Primer día
------------------
Se despertó por una pesadilla, era algo muy barroco y confuso, estaba todo muy oscuro. No recordaba nada él, y cuanto mayor era su intento de recordar, todo se volvía más nubloso. Decidió ponerse ropa de colores grisáceos claros. Estaba algo nerviosa, como una chiquilla . Salió de su habitación, sabiendo que aún quedaba un buen rato hasta que los alumnos se dirigieran al comedor. Pero a ella le gustaba dar paseos sola, acompañada de su íntima amiga, la soledad.
Cuando vio que era una buena idea el irse al comedor, se encaminó hacia allí. Cundo llegó al comedor, ya estaban todos los alumnos y profesores, eso sí, de pie y hablando. Cuando ella entró, se callaron y se sentaron(menos lo de Slytherin, que tardaron mucho más tiempo para dar el cante). Eso le hizo sentirse algo incómoda, pero intentando no mostrar su fastidio, se dirigió a la mesa de los profesores, para sentarse. Cuando llegó, Dumblendore se levantó y no permitió que se sentara:
-Jóvenes alumnos, da igual de que casa seáis, os presento a la nueva jefa de Griffindor y profesora de Transformaciones.-cuando dijo primero, los Griffindors se pusieron a aplaudir y a vitorear. Ella se sonrojó ligeramente y dijo:
-Gracias por esta bienvenida. Espero que no tengamos nunca problemas entre nosotros. Por mi parte no habrá. –los griffindors volvieron a aplaudir, y los Slytherin hicieron muecas de desagrado, y Malfoy se puso a imitarla. Ella se dio cuenta, pero no le atribuyó importancia. Se sentó y así empezó el desayuno.
Al rato llegó el correo. Una hermosa lechuza oscura dejó un grueso pergamino en sus brazos. Cuando leyó la carta, sintió una gran punzada, era de Sirius, y era la carta más bonita que había leído, y eso le dejó en la desesperación, porque ella ya no era la misma que amaba a Sirius. Cuando levantó la vista, sintió que alguien le miraba y decidió enfrentarse a esa mirada. Era Snape y le miraba con aquella melancolía que le dedicó la última vez que le vio. Ella le aguantó la mirada, pero se cansó y se marchó, sin mirar a nadie, a clase.
Por culpa de esa mirada recordó la última vez que le vio, el día que más le necesitaba, el día en que descubrió que sus padres habían muerto. Ella había estado el día anterior con él, todo el día y lo había pasado estupendamente, pero cuando vio a sus padres muertos, se sintió fatal y deseó morir. Y cuando más le necesitó más le defraudó él, y entonces sí que murió, y pudo resucitar, pero pagando demasiado caro, pagando algo tan caro que hizo que se quedara ella con una única cosa, la cosa más pobre que se puede tener: LA SOLEDAD.
Snape
----------
Era su primer año como subdirector y profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Una misión suya ese año era el de poner a los nuevos alumnos el Sombrero Seleccionador. Ese año era bueno, porque tenía lo que deseaba. Aunque Lupin era otra vez profesor, pero le daba igual estar con él. Le importaba más que Maiga estuviera allí. Pero no había llegado aún, y eso le ponía nervioso. Terminó la cena y no apareció. La gente esperó, pero Dumblendore les mandó a los cuartos. Cuando todos los profesores se iban a marchar a sus cuartos, un elfo doméstico se acercó al director y le dijo que Maiga estaba llegando a la puerta. Abrieron las puertas y allí estaba. Estaba tan guapa como siempre. Cuando fue a saludarla ella se portó de una forma muy fría. Normal, había pasado muchas cosas entre ellos. Deseaba hablar con ella, pero se la llevó Dumblendore a su despacho. Todos los profesores se fueron, y los elfos domésticos hicieron disminuir las luces, y él se quedó esperando. Tras un rato esperando, decidió sentarse tras una columna, en un lugar oscuro. Tras otro rato, por fin salió ella. Iba a acercarse a ella, pero se paró, no sabía porque, pero sabía que no era conveniente, el de hablarle en ese momento. Decidió patrullar por el castillo, esa noche no quería dormir. Patrulló por todo el castillo, y no vio ninguna vez a Maiga, y sospechó que le evitaba. Empezó a sentirse fatal, le quería un montón, pero sabía que lo suyo era imposible. Se reprimió las lágrimas, y siguió caminado.
Snape estaba ya en el comedor cuando ella llegó. Todos se callaron y se sentaron, incluso él, como si fuera por un resorte. Ella siguió hacia delante. Cuando Dumblendore la presentó, toda la mesa griffindor aplaudió y vitoreó. Se fijó que se había sonrojado, y había puesto un gesto de vergüenza que conocía muy bien. Cuando dijo ella unas palabras, volvieron a aplaudir, y sus slytherin hicieron muecas de desagrado, y le comprendió, porque él habría hecho lo mismo, pero le repateaba por igual, pero no les llamaría la atención, nunca lo hacía. Cuando llegó el correo, vio que ella recibía una carta. Ella cuando terminó de leer la carta le miró, y vio como su bella mirada se estaba quebrando. Entonces se marchó y él vio como se marchaba la única persona que había amado.
Galatea : Espero que te guste.
Lira: No tengo tiempo.
Nimbrother: A ver si nos cambiamos el nombre.
Irene: JIJIJI
A las demás espero que os guste.
