Capítulo 6

La otra mirada

Hogwarts, Escuela de Magia y Hechicería.

"Otro año" pensó Harry. "Y el último" pensó suspirando. Ese año el subdirector y profesor de Defensa contra las Artes Oscuras era Snape. "LO que me queda" susurró amargamente. Todos se sentaron, y empezó la prueba de los del primer año. El sombrero lo puso Snape, y más de un alumno se sintió intimidado por él. Siempre que alguno le mandaban a griffindor, los de esta casa aplaudían, con un cierto nerviosismo; nadie sabía cuando Maiga. Todos estaban impacientes por conocerla. Ginny, que estaba al lado de Harry, sacó un cromo de Maiga y se lo enseñó a los que estaban a su alrededor: - Es lo único que sé sobre ella, bueno y que es la madrina de Harry.- dijo Ginny mirando nerviosamente a Harry y luego a todos. - Yo tampoco sé mucho de ella, he vivido con ella, pero es reacia a contar cosas. - Yo le pregunté a mi padre, y me dijo que la había conocido poco. Lo dijo con mucho misterio. Mi madre me contó que era muy simpática. Nada más.-dijo Ron quitándole importancia. Hermione después de comerse dijo:-Yo no os puedo ayudar, mis padres son muggles, aunque mi madre dice que el nombre de Maiga le suena. Tiene buena memoria para los nombres, pero no cae de que lo conoce. Yo le he dicho que se habrá confundido de nombre, pero ella insiste en que conoce el nombre. Se quedaron callados , ensimismados en la comida, expectantes a que su nueva jefa apareciera. Al rato, cuando todos habían terminado sobradamente, Dumblendore se levantó y dijo: - Por razones, que no pienso nombrar, la jefa griffindor no os será presentada hasta mañana. Así que, prefectos llevaros a los alumnos hasta sus cuartos. Los griffindors se sintieron más decepcionados, y Hermione nada más terminar el director de hablar, se levantó y como buena prefecta , se llevó ordenadamente (junto a Ron, que también es prefecto, tal vez difícil de creer, pero eso demuestra que los sueños se pueden cumplir) a los alumnos a sus cuartos. Harry se dirigió a su casa pensativo, pensando en el misterio del que se rodeaba su madrina. Y lo que había dicho Hermione, de que a su madre le sonaba el nombre de Maiga, eso era demasiado extraño para él. Se fue de la sala común a su cuarto, alejado por el ajetreo. Se sentó en la cama y sacó pluma, tinta y papel. En un principio no supo exactamente lo que iba a hacer. Cogió y escribió:

" Querida señora Granger:

Soy Harry Potter, el amigo de Hermione. Hoy estábamos hablando sobre mi madrina, Maiga Griffindor de la Rosa. Desearía saber de donde conoce el nombre, porque tal vez así puedo desentrañar el pasado de ella. Apenas la conozco y tal vez así pueda conocerla algo más. No diga nada a Hermione de esta carta, por lo menos no todavía.

Adiós Harry Potter PD: Gracias por todo. "

No estaba seguro de mandarla, pero decidió dársela a su fiel lechuza. Ésta aceptó alegremente el encargo. Cuando Ron entró, le dio la espalda y no le dijo lo que había hecho. Se acostó sin hablar con Ron, y rápidamente se durmió.

Primer día

Por la mañana se levantó, sobresaltado por culpa de una pesadilla, de la cual despertó porque le dolía un montón la cicatriz . Solo recordaba dos imágenes, la cara culebrina de Voldemort, y un claro, con árboles plateados cerrándolo. Por culpa del escozor de la cicatriz salió de su casa malhumorado sin hablar con nadie. Se dirigió al comedor, con un sentimiento de hambre. Entes de sentarse se puso a hablar con unos ravenclaws. Estaban todos menos Maiga. Cuando llegó, todos se callaron y se sentaron. Harry notó en su compostura un cierto signo de fastidio, y un movimiento de templanza. Vio durante un segundo a una Maiga, que parecía una gran sabia, vestida con las más bellas ropas, que eran burdas en comparación con ella. Seguidamente vio otra imagen, en que ella iba vestida como una dama guerrera. Vio un grandeza que en pocas personas había conocido. Ella se acercó a la mesa del comedor, donde habló lentamente, y todos la aplaudieron. Al terminar sonrió y se sentó. Así todos se volvieron a sentar, después de haber levantado para vitorearla, y continuaron con el desayuno. Se sintió desesperado, porque quería conocer el pasado de su madrina, de un pasado que ella no quería que conociera. No sabía porque ella no confiaba en él, porque era tan cerrada con él. Esperó impacientemente a que el correo llegara. Cuando éste llegó, su lechuza dejó un paquete junto a él. Lo guardó rápidamente y se fue fuera. Antes de salir vio a Maiga leyendo, con una expresión triste, un pergamino. Subió las escaleras y se sentó en los escalones de otra escalera cercana. Abrió el paquete, donde había una caja. Recordó haber visto cajas como esa en la casa de sus tíos. Era un CD. En la portada estaba Maiga. Llevaba en sus manos un violín. Cogió la carta que venía con el CD y leyó:

"Querido Harry: Me ha llegado tu carta ahora, y se me apareció de una forma extraordinaria de que la conocía. Me acordé que es unas de las violinistas más famosas del ámbito internacional.Este disco es de mi hermana, que también es violinista. Yo no conocía su faceta mágica. Bueno, te dejo que estoy demasiado cansada (es bastante tarde). Adiós

Granger"

Mientras leía esto, Lupin se acercó por su espalda y se sentó junto a él. Harry estaba ensimismado en sus pensamientos y no se percató de la presencia de Lupin: - Harry debes entender su postura. Harry sorprendido de la presencia de Lupin, dijo: -¿Qué postura? - Ha sufrido mucho. Se apartó al mundo muggle. Seguramente no te habrá dicho nada porque no está preparada para contártelo. No ha usado su magia en años y se siente insegura aquí. Para convencerla para que viniera aquí, hemos estado mucho tiempo tras ella. -Es que yo sé que algo me oculta. - Todos ocultamos cosas.-dijo sonriendo- No te preocupes, yo también sentí lo que sientes cuando éramos amigos en el colegio. - ¿Te lo contó? - Sí, pero fue algo muy difícil para ella. Éramos muy buenos amigos. Con ella tuve más relación que con tu madre, pero la quiero igual. - Aunque ahora ya no sois tan amigos, ¿no? - Hemos perdido relación, por culpa de los años. - ¿Por qué no intentas ser otra vez amigo suyo? - Lo voy a intentar... -¿Por qué no me lo contará? - Su secreto, es algo complicado de contar. Y complicado de entender. Sin quieres saber lo que es, pregúntaselo sin rodeos. - Se lo preguntaré... Pero, ¿por qué se recluyó? - Le pasaron muchas cosas desgracias en poco tiempo, y se deprimió mucho Algunas personas creyeron que estaba loca, que todo le había afectado demasiado. Decidió dejar de lado a los que la llamaban loca. Ni tus padres pudieron evitar que no volviera a nuestro mundo. Cuando murieron, se cerró más y la creyeron más loca. - ¿Por Sirius? -¡¿Cómo lo sabes?! - Me lo imaginaba, ella nunca se sentía traicionada cuando hablábamos de Sirius. - Harry, eres un máquina para descubrir las cosas.¡Ah! Debes saber una cosa. -¿Cuál? -Maiga te quiere mucho, ha luchado por ti un montón. Creo que ella aceptó el puesto de McGonagall para poder ser tu tutora aunque fuera un año. - Serán más, no pienso abandonarla tan rápidamente. Tendrá que echarme de casa. - Eso seguro, no podrá aguantarte por mucho tiempo. -¿Cómo que has vuelto? - Bueno, Snape me hará la poción. Siempre llevo algo encima, por si acaso. Si hay problemas me echan. - No creo que pase algo. - Eso espero. Se calló, se levantó y antes de irse dijo: -Ve a clase. No querrás llegar tarde como siempre, ¿no? Harry sonrió y se fue por la dirección contraria a la de su profesor favorito.