Cartas y Amores
Por: Azalea
***
CapÃtulo 2
Tercer año: Pelea y Atravesar
***
Touya
No creà que el segundo semestre de mi último año de preparatoria empezarÃa asÃ. Tan mal.
Según Don Quijote, los caballeros andantes creÃan que si al primer intento no tenÃan éxito en una empresa (*), entonces debÃan seguir de largo, porque no era para ellos. Se llama destino. Pero en mi caso, tenÃa nombre y apellido: Nakuru Akizuki.
Llámenme raro, pero no me gusta conocer a alguien de la forma en que la conocà a ella. Colgada a mi cuello. Y apareciendo en el momento menos indicado.
Algo estaba por empezar. Y no eran sólo las clases.
Yukito
Me sentÃa raro cuando empezó ese año empezaron las clases. Mejor dicho... extraño. Y lo peor es que me sentÃa extraño conmigo mismo. Como si algo hubiera cambiado en mÃ. No podÃa explicármelo, asà que me lo guardé. SentÃa como si un ciclo empezara. Como si una etapa empezara...
¿Cómo explicar algo asÃ? Ni a To-ya pude decÃrselo, ya que parecÃa tener sus propios problemas.
Buena forma de empezar el año, ¿no?
Touya
Para la mitologÃa grecolatina, los hombres estábamos a merced de los dioses y sus caprichos. No servÃa pelear, porque tarde o temprano terminarÃan sucumbiendo ante lo inevitable de su destino. Me acordaba de eso cada vez que en mis intentos por decirle todo a Yuki, Akizuki aparecÃa y lo arruinaba todo.
No tenÃa caso negármelo. No era coincidencia. Akizuki sabÃa perfectamente cada vez que yo estaba a solas con Yuki e intentaba contarle. E interrumpÃa a propósito en el momento justo. Sé que lo hacÃa adrede, aunque ella lo negara.
Noté de inmediato que Akizuki tampoco era humana. ParecÃa ser lo mismo que Yukito, sólo que ella sà estaba consciente de su condición.
Y para colmo de males, Yuki empezó a estar somnoliento todo el dÃa, comer muchÃsimo más sin quedar satisfecho nunca y lo que me dio el ultimátum, comenzó a desaparecer. Literalmente.
Jamás olvidaré aquel primero de enero. Cuando habÃa quedado de acompañarnos a papá, Sakura y a mà al templo y no apareció. No recuerdo haber tenido un presentimiento tan malo como el que tuve en ese momento. SabÃa que algo le habÃa pasado... y sólo pensaba en lo peor: que no volverÃa a ver a Yuki. No podÃa soportarlo. No volver a ver su amigable sonrisa, no volver a sentir su tan tranquila presencia, no volver a escuchar las tiernas y amables palabras que siempre tenÃa para mÃ... no pude soportarlo. Y a pesar del inmediato alivio que sentà al encontrarlo aun en su casa, este se desapareció igual de rápido al ver cómo estaba ahÃ, desmayado en la entrada. Lo que pasó después entre que recuperaste y volviste a perder el sentido, sigue en mi cabeza como un borroso recuerdo. Sólo que en ese momento fue un aviso de lo que pasarÃa si no hacÃa algo rápido.
Yo no serÃa otro Edipo u Odiseo cualquiera: darÃa pelea. Aun si esa pelea era contra el destino.
Yukito
Una vez leà que al empezar la adolescencia, por un breve periodo se está siempre con sueño. No recuerdo haber pasado por eso. A menos que la adolescencia me llegara a los 17.
Aunque nunca habÃa tenido problemas en la escuela, ese año se me acumularon todos. Y sólo eran regaños por quedarme dormido en clases o llegar tarde por la misma razón. A pesar de que algunos dÃas tenÃa el mÃnimo de actividad fÃsica como para cansarme, siempre me morÃa de sueño. Siempre. Y no encontré forma para evitarlo. Igual que con la comida. Siempre comà harto, pero de pronto sin importar cuánto comiera no lograba quedar satisfecho. Ni aun comiendo el doble de lo habitual. Y todos podÃan darse cuenta. Pero lo que más me preocupó fueron los repentinos desmayos que empecé a sufrir a menudo. Eso, y algunas lagunas mentales. HabÃa veces en que no recordaba que habÃa hecho minutos atrás, e incluso no sabÃa cómo habÃa llegado a algún lugar a veces. Como la vez e que cuando 'desperté' estaba en casa de los Kinomoto sin saber cómo habÃa llegado y porqué estaba ahÃ, frente a Sakura quien tuvo que recordármelo, aunque 'explicármelo' se parece más a lo que sentà en ese momento.
Me pasó algo similar cuando el compañero de Sakura, Hiragizawa, me ayudó cuando me desmayé en el lado de la primaria, aunque no recordaba cuándo me habÃa pasado para allá.
Era de esperarse que cosas asà no pasaran desapercibidas para los demás. Especialmente To-ya, quien sé que estuvo muy preocupado aun sin decirlo. Me miraba de forma distinta, como si fuera a desaparecer en cualquier momento, cuando estabamos juntos. Y me pedÃa que no me fuera de su lado. Que yo supiera, no iba a irme a ningún lado. Al menos no por mi propia voluntad. ¿Qué era lo que él sabÃa sobre todo esto y yo no?
"¿Aun no te das cuenta? Entonces yo me quedaré con él". Esas palabras de Akizuki me dijo una vez más no dejan de repetirse en mi cabeza una y otra vez. No, aun no me doy cuenta de qué es lo que me pasa. Pero lo haré.
Esta será una de las etapas más difÃciles por las que deberé atravesar.
**************************************************************************** ************
Nota:
*: Empresa en el sentido de aventura o misión, no como compañÃa o ese estilo de cosas.
Por: Azalea
***
CapÃtulo 2
Tercer año: Pelea y Atravesar
***
Touya
No creà que el segundo semestre de mi último año de preparatoria empezarÃa asÃ. Tan mal.
Según Don Quijote, los caballeros andantes creÃan que si al primer intento no tenÃan éxito en una empresa (*), entonces debÃan seguir de largo, porque no era para ellos. Se llama destino. Pero en mi caso, tenÃa nombre y apellido: Nakuru Akizuki.
Llámenme raro, pero no me gusta conocer a alguien de la forma en que la conocà a ella. Colgada a mi cuello. Y apareciendo en el momento menos indicado.
Algo estaba por empezar. Y no eran sólo las clases.
Yukito
Me sentÃa raro cuando empezó ese año empezaron las clases. Mejor dicho... extraño. Y lo peor es que me sentÃa extraño conmigo mismo. Como si algo hubiera cambiado en mÃ. No podÃa explicármelo, asà que me lo guardé. SentÃa como si un ciclo empezara. Como si una etapa empezara...
¿Cómo explicar algo asÃ? Ni a To-ya pude decÃrselo, ya que parecÃa tener sus propios problemas.
Buena forma de empezar el año, ¿no?
Touya
Para la mitologÃa grecolatina, los hombres estábamos a merced de los dioses y sus caprichos. No servÃa pelear, porque tarde o temprano terminarÃan sucumbiendo ante lo inevitable de su destino. Me acordaba de eso cada vez que en mis intentos por decirle todo a Yuki, Akizuki aparecÃa y lo arruinaba todo.
No tenÃa caso negármelo. No era coincidencia. Akizuki sabÃa perfectamente cada vez que yo estaba a solas con Yuki e intentaba contarle. E interrumpÃa a propósito en el momento justo. Sé que lo hacÃa adrede, aunque ella lo negara.
Noté de inmediato que Akizuki tampoco era humana. ParecÃa ser lo mismo que Yukito, sólo que ella sà estaba consciente de su condición.
Y para colmo de males, Yuki empezó a estar somnoliento todo el dÃa, comer muchÃsimo más sin quedar satisfecho nunca y lo que me dio el ultimátum, comenzó a desaparecer. Literalmente.
Jamás olvidaré aquel primero de enero. Cuando habÃa quedado de acompañarnos a papá, Sakura y a mà al templo y no apareció. No recuerdo haber tenido un presentimiento tan malo como el que tuve en ese momento. SabÃa que algo le habÃa pasado... y sólo pensaba en lo peor: que no volverÃa a ver a Yuki. No podÃa soportarlo. No volver a ver su amigable sonrisa, no volver a sentir su tan tranquila presencia, no volver a escuchar las tiernas y amables palabras que siempre tenÃa para mÃ... no pude soportarlo. Y a pesar del inmediato alivio que sentà al encontrarlo aun en su casa, este se desapareció igual de rápido al ver cómo estaba ahÃ, desmayado en la entrada. Lo que pasó después entre que recuperaste y volviste a perder el sentido, sigue en mi cabeza como un borroso recuerdo. Sólo que en ese momento fue un aviso de lo que pasarÃa si no hacÃa algo rápido.
Yo no serÃa otro Edipo u Odiseo cualquiera: darÃa pelea. Aun si esa pelea era contra el destino.
Yukito
Una vez leà que al empezar la adolescencia, por un breve periodo se está siempre con sueño. No recuerdo haber pasado por eso. A menos que la adolescencia me llegara a los 17.
Aunque nunca habÃa tenido problemas en la escuela, ese año se me acumularon todos. Y sólo eran regaños por quedarme dormido en clases o llegar tarde por la misma razón. A pesar de que algunos dÃas tenÃa el mÃnimo de actividad fÃsica como para cansarme, siempre me morÃa de sueño. Siempre. Y no encontré forma para evitarlo. Igual que con la comida. Siempre comà harto, pero de pronto sin importar cuánto comiera no lograba quedar satisfecho. Ni aun comiendo el doble de lo habitual. Y todos podÃan darse cuenta. Pero lo que más me preocupó fueron los repentinos desmayos que empecé a sufrir a menudo. Eso, y algunas lagunas mentales. HabÃa veces en que no recordaba que habÃa hecho minutos atrás, e incluso no sabÃa cómo habÃa llegado a algún lugar a veces. Como la vez e que cuando 'desperté' estaba en casa de los Kinomoto sin saber cómo habÃa llegado y porqué estaba ahÃ, frente a Sakura quien tuvo que recordármelo, aunque 'explicármelo' se parece más a lo que sentà en ese momento.
Me pasó algo similar cuando el compañero de Sakura, Hiragizawa, me ayudó cuando me desmayé en el lado de la primaria, aunque no recordaba cuándo me habÃa pasado para allá.
Era de esperarse que cosas asà no pasaran desapercibidas para los demás. Especialmente To-ya, quien sé que estuvo muy preocupado aun sin decirlo. Me miraba de forma distinta, como si fuera a desaparecer en cualquier momento, cuando estabamos juntos. Y me pedÃa que no me fuera de su lado. Que yo supiera, no iba a irme a ningún lado. Al menos no por mi propia voluntad. ¿Qué era lo que él sabÃa sobre todo esto y yo no?
"¿Aun no te das cuenta? Entonces yo me quedaré con él". Esas palabras de Akizuki me dijo una vez más no dejan de repetirse en mi cabeza una y otra vez. No, aun no me doy cuenta de qué es lo que me pasa. Pero lo haré.
Esta será una de las etapas más difÃciles por las que deberé atravesar.
**************************************************************************** ************
Nota:
*: Empresa en el sentido de aventura o misión, no como compañÃa o ese estilo de cosas.
