Creo que éste es uno de los capítulos que más me he demorado en terminar, y no por falta de inspiración, sino de tiempo. Como ha sido casi fin de año, he tenido que presentar mis trabajos finales, luego vinieron los exámenes finales, después fin de curso, después Navidad y ahí no más Año Nuevo.

Lamento mucho haber tardado taaaanto ; ( Realmente lo siento. Pero espero que éste capítulo sea de su agrado. Creo que está un poco largo.

Advertencia:

Éste capítulo tiene contenido sexual. No es apto para niños. Si no te agrada pues tal vez sería mejor si no lo leye... ESPERA UN MOMENTO, yo quiero que lo lean... tal vez si cuando llegaras al lugar en cuestión leyeras con los ojos cerrados... ¡¡¡¿¿¿COMO QUE ESO NO SE PUEDE HACER??!!! Chesss!!! Y ahora ¬¬! Pues... lee y si no te gusta como va la cosa, pues... no sé (Oops...) Pero OjO, yo avisé!!!


Capítulo 3: Por Siempre

Kaoru había dejado de respirar. Su corazón latía tan rápida y fuertemente que era lo único que ella podía oír. Todo lo demás no existía para ella. Su mirada no se apartaba de los hermosos ojos violetas que la miraban desde unos metros de distancia, ojos a los que ella hubiera podido contemplar por siempre.

Por siempre…

Las palabras resonaban en sus oídos una y otra vez. Palabras que ella misma había pronunciado alguna vez en una oscura habitación mirando esos mismos ojos violeta.

¿Ella?

Kaoru tragó saliva y trató de retroceder, pero había perdido el control de sus movimientos, sus piernas no se querían mover.

Pudo sentir tibias gotas correr por sus mejillas. Todas las emociones que había intentado acallar y destruir volvían a ella más fuertes y poderosas que nunca.

Su mirada estaba nublada por las lágrimas, pero Kaoru se negaba a parpadear por temor a que la figura que ahora veía desapareciera como tantas otras veces.

Sus manos sudaban, su cuerpo temblaba. Su cabeza daba vueltas intentando encontrar una explicación lógica a lo que sus ojos veían y a lo que su corazón sentía.

Pero tenía miedo.

Intentó moverse una vez más, y esta vez consiguió reunir la suficiente fuerza de voluntad para apartar la mirada. Parpadeó un par de veces con la cabeza agachada, tratando de despejar su mente de las imágenes que ahora aparecían más fuertes y claras que nunca. Respiró profundamente. Lo siguiente que atrajo su atención fueron sus cuadernos y libros delante de ella.

Kaoru vio al muchacho mirándola preocupadamente, pudo notar sus labios moviéndose pero ella no llegaba a entender las palabras que él estaba formando. Lo único que ella podía escuchar era el desenfrenado latido de su corazón.

Levantó los brazos casi automáticamente para recibir sus cosas.

Solo pensaba en huir. Huir de los recuerdos que asaltaban su mente. De las tan extrañas y a la vez familiares emociones que plagaban su corazón.

Dio la vuelta sin decir nada y corrió a las escaleras bajándolas rápidamente.

Pero no había bajado más que unas cuantas gradas cuando una voz la detuvo.

Su voz.

La reconocería en cualquier lugar.

Y aunque en lo único que pensaba era que todo era un error. Que se estaba volviendo loca, que tenía que salir de allí lo más pronto posible, lo que él le dijo hizo que todo su cuerpo se detuviera de golpe. Las palabras resonaban en su cabeza y su corazón, retumbando dentro de ella, produciendo ecos que acallaron el horrible latido de su corazón.

'Lo prometiste'.

Eso fue lo que él dijo.

Kaoru volteó lentamente y aun más lentamente levantó la mirada hacia él.

Kenshin estaba parado en la grada más alta mirándola fijamente con una expresión llena de temor, soledad, esperanza…¿amor? con solo un par de metros entre ambos

Ella lentamente asintió con la cabeza, pero no rompió el contacto visual entre ambos. Sus latidos aumentaron con cada paso que Kenshin daba al acercársele.

Kenshin empezó a bajar las gradas lentamente hasta llegar a ella, luego también muy lentamente levantó los brazos y la rodeó atrayéndola hacia él.

Ella no se movió y se dejó abrazar por él. Kaoru cerró los ojos. Podía recordar un momento en el tiempo en el que Kenshin la había abrazado exactamente igual que ahora, uno de sus más terribles sueños, el que hizo que su vida diera un giro de 180º, la noche en que él le dijo adiós en medio de luciérnagas.

Las lágrimas corrían por los ojos de Kaoru de la misma manera en que cayeron aquella noche, sus músculos se relajaron al respirar de su aroma. Olía exactamente igual a como ella recordaba.

"Lo prometiste", repitió él en un susurro, "Y me juré a mí mismo que cuando nos volviéramos a encontrar no te dejaría ir". Kaoru ahogó un sollozo ante la confesión, y más lágrimas brotaron de sus ojos, pero el miedo se había extinguido. Levantó ella sus brazos lentamente y se aferró a su espalda fuertemente. Si esto era un sueño, entonces no quería despertar. No iba a despertar.

Los estudiantes los miraban extrañados y Katsu era uno de ellos. Sólo unos minutos antes estaba pidiéndole a esa hermosa chica que saliera con él a bailar y ahora ella estaba abrazada al amigo de Sano. ¿Qué demonios sucedía? El no lo sabía. Pero tenía la impresión de que esa chica no saldría con él el fin de semana.


No podía dejar de mirarla. Parecía un sueño hecho realidad. Sus ojos seguían tan brillantes y azules como antes. Su largo cabello negro era exactamente como él lo recordaba y brillaba bajo las luces eléctricas de la sala en donde se encontraban.

Kaoru tampoco podía dejar de mirar a Kenshin. Después de que por segunda vez Kaoru dejara caer sus cosas, pero ésta vez en medio de las escaleras al abrazar a Kenshin, Katsu los había interrumpido, primero con una suave aclaración de la garganta, después trató con algo que se asemejaba a una fuerte crisis de asma, para finalmente sujetar a Kenshin por el hombro y tirar con todas sus fuerzas de él. Fue una suerte que Katsu se hubiera agachado a recoger las cosas de Kaoru o hubiera tenido terribles pesadillas ante la mirada 'dorada' que le lanzó Kenshin.

Ninguno de los dos había querido separarse, no vaya a ser que de pronto despierten solo para comprobar que su otra mitad era solo una dulce ilusión.

Kaoru había decidido entonces que necesitaban un lugar tranquilo para conversar, lo que tachaba la cafetería como posibilidad. Kenshin sugirió su departamento, pero quedaba a más de media hora, mientras que el de Kaoru solo estaba a 10 minutos.

Y allí habían pasado las últimas horas. Al principio un poco incómodamente, mirándose de reojo, aun desconfiando que la persona que tenían al lado realmente estuviera allí. Kenshin ayudó a Kaoru ha servir el té para luego ponerlo sobre una mesilla en medio de la pequeña sala de estar, y ambos se sentaron luego sobre el sofá, uno al lado del otro, sin poder mirarse directamente a los ojos.

El silencio era un poco incómodo, pero no duró mucho, ambos tenían tantas preguntas, y tanto que decir. No recordaban quien dijo qué primero, pero ambos ya estaban entablando una animada conversación como si dos muy buenos amigos se encontraran después de algún tiempo separados.

"Mamá es psicóloga, pero no trabaja. Se dedica a la casa, papá es capitán militar. A veces es un poco obsesivo con la protección personal, pero se preocupa bastante por mi hermano y por mi." Comentaba Kaoru mientras que tomaba un poco del té que habían preparado.

"¿Tu hermano? Aoshi, ¿verdad?"

"Si, ¿lo conoces?"

"Solo del pasado. Shinomori Aoshi, okashira de los Oniwabanshu, ¿no lo recuerdas?" preguntó Kenshin extrañado.

"¿O... Okashira?" Kaoru recordaba haber soñado con su hermano un par de veces. Pero eran solo imágenes confusas y muy lejanas, extrañas sensaciones de deja-vu que a veces la invadían. Pero ahora, sabiendo que todo ello era verdad, era como si una luz se encendiera en la oscuridad. Los vacíos se llenaban rápidamente. Bastaba que Kenshin mencionara a alguien y Kaoru podía empezar a recordar todo lo que antes había sabido de esa persona.

Aoshi, Yahiko, Sano, Megumi, Misao, Tae, Tsubame, Gensai y muchos más nombres ahora formaban parte de lo que alguna vez había sido el pasado de Kaoru. Y ahora los recuerdos eran claros y concisos.

Ella se burló de Kenshin al enterarse de que ahora él era el maestro de Yahiko. Sonrió al saber que el mocoso era el hermano menor de Sano. Rió hasta casi caerse al suelo cuando Kenshin le contó que Sano y Megumi eran pareja. E interrogó a Kenshin sobre cada minúsculo detalle acerca de Misao. Después de todo ésta vez ella quería tener a 'su' hermano.

Kenshin le contó también sobre su padre, bastó la sola mención de la palabra 'shishou' para que Kaoru recordara todo sobre él. Se sintió muy triste cuando Kenshin le dijo que había fallecido, a ella le hubiera gustado mucho volverlo a ver.

"Pero me gustaría que conocieras a Tomoe, ¿te acuerdas de ella?" preguntó Kenshin mirando a Kaoru fijamente. Pudo notar la manera en que ella repitió el nombre una y otra vez sin pronunciar palabras, tal como lo había hecho para recordar anteriormente. Vio como sus ojos azules se agrandaban al fijarse en un recuerdo remoto, e inmediatamente pudo ver como su rostro, hasta entonces alegre y animado se transformaba en uno nervioso y preocupado.

Tomoe su, su esposa? ¿Ella también está aquí? ¿Kenshin la conoce? ¡Baka! Claro que la conoce, ¿sino porque me pediría que la conociera? ¿Ver a Tomoe? Apuesto a que es hermosa, será su... ¿novia? O tal vez su... esposa? pensó Kaoru.

"Am..." respondió Kaoru sin atreverse a ver a Kenshin a los ojos. Pero es que por un momento había pensado que ambos podrían continuar juntos, no como antes, cuando ella solo le dijo lo que sentía cuando ya no había nada que se pudiera hacer, cuando su suerte estaba echada, pero ahora ambos tenían un largo futuro por delante, y todas las emociones que hasta hace unos días habían sido terriblemente confusas y frustrantes habían cambiado por la esperanza de que ahora todo sería realidad. Ahora, solo unas pocas horas después de haberlo vuelto a ver simplemente no se podía imaginar seguir con su vida sin él. 'Pero si él ya tiene a alguien, lo mejor que puedo hacer es sonreir... por él. Cualquier cosa por él, incluso hacerme a un lado si es necesario.'

"Claro que me gustaría conocerla... ¿ella es tu n-novia?" preguntó Kaoru cautelosamente.

"¿¡Oro!? Novia?" Kenshin sonrió, por un momento Kenshin creyó que Kaoru había considerado que en el pasado él había sido un terrible asesino, y recordado la atrocidad que había cometido al matar a su esposa, y que Kaoru ahora ya no quería seguir con él, pero al escuchar la palabra 'novia', no pudo evitar sentirse aliviado. Sonrió, así que eso era lo que había puesto a Kaoru tan pálida. Oh koishii...

"Iie Kaoru-dono, Tomoe es mi hermana."

Kaoru levantó la vista inmediatamente. "¿Hermana?" preguntó desconcertada. O sus recuerdos estaban mal o él estaba jugando con ella. Kaoru lo miró dudosa, no sabiendo, pero queriendo creer lo que él le decía.

"¡Hai! Mi hermana mayor. Bueno... no es realmente mi hermana, pero mi padre se casó con su madre cuando yo era pequeño y desde entonces hemos vivido todos juntos como una familia. Eso hasta hace como 6 años que fue cuando ella se casó y se mudó. Vive en Kyoto. Pero me gustaría que la conocieras, sé que le vas a agradar." Respondió Kenshin sonriendo tranquilamente.

Kaoru sintió un gran peso dejándola. No era su hermana biológica, pero era su hermana al fin. Por supuesto que le gustaría conocerla. Siempre había querido hacerlo, claro que recién recordaba eso, pero eso era lo de menos.

Y ya que el tema había salido a colasión, pensó Kaoru...

"Así que... ¿tienes novia?" preguntó Kaoru esperanzada mientras cruzaba los dedos mentalmente.

Kenshin sonrió ampliamente mientras le contestaba que no. Que feliz se sentía ahora de no tener una. Oh había tenido algunas en el pasado, sobre todo cuando pasaba por etapas de depresión en las que creía que nunca encontraría a Kaoru o pensaba que él estaba loco ya que nadie podía recordar la vida pasada. Pero no duraba mucho con ellas, ninguna era lo que él estaba buscando. Y no era que él no lo intentara, era solo que después de un par de salidas todas le parecían mujeres tontas y sin sentido y estar con ellas solo lo hacían sentir más solo que nunca, al igual que extrañar las conversaciones que tenía en el pasado con su Kaoru-dono. Como era que sin palabras ella podía saber que era lo que le ocurría y la manera en que sus ojos brillaban cada vez que ella lo miraba.

Y no había cambiado, ella aun tenía el mismo brillo en sus ojos.

"Mm... ¿y tú?" preguntó Kenshin también, sin dejar de sonreír. Sinceramente no le importaba. No estaba dispuesto a separarse de ella ahora, así tuviera que pelearse contra todos los chicos de Yokohama. Y su resolución se había intensificado al ver su reacción cuando le pidió que conociera a su hermana.

Kaoru jugaba con sus manos, enredando sus dedos nerviosamente. "Pues... no, no tengo pareja actualmente..."

Kenshin dejó de sonreír por un momento y la miró aun más atentamente que antes. Estaba nerviosa, como asustada. Actualmente repitió Kenshin para sí mismo.

"Tenías novio en Yokohama ¿verdad?" preguntó Kenshin cautelosamente.

Kaoru dejó de mirar sus dedos y lo miró directamente a los ojos. El que él mencionara a Tomoe había hecho que recordara cosas que antes ella no sabía. Y ahora podía atar cabos fácilmente. ¿Como pude ser tan idiota de no darme cuenta? se repetía una y otra vez. Pero ya nada podía hacerse. Lo hecho, hecho estaba. Y lo mejor que ahora ella podía hacer era afrontar las consecuencias. No es que hubiera hecho algo imperdonable... pero...

"Recuerdas" empezó diciendo Kaoru, "¿recuerdas a ... Enishi?"

Kenshin la miró sin entender. Claro que lo recordaba, ¿como no lo iba a hacer? ¿Pero que tenía que ver aquel sujeto con Kaoru? Un segundo después Kenshin abrió los ojos hasta ponerlos tan grandes como platillos de té.

"¿Tu... tu novio era Enishi!!" más que pregunta, terminó en una fuerte exclamación.

"Ha...hai" respondió Kaoru con un suave susurro. "Pero yo no sabía... no recordaba, ahora si lo hago, es por eso que cuando mencionaste a Tomoe, me acordé de la época en que me hablaste de ella, y porque lo hiciste, y , y entonces recordé el Jinchuu, y a, a Enishi. Pero terminé con él hace tiempo, mucho antes de venir a Tokyo"

Kenshin suspiró. Al menos ya no seguía con él, eso era ya un alivio. "Terminaste con él? ¿Puedo preguntar por que?" Kenshin se había puesto serio, si Enishi la había lastimado de alguna manera, ya se encargaría él de hacérselo pagar.

"Ahh, bueno..." contestó Kaoru mientras se sonrojaba. Se aclaró la garganta antes de seguir, "Es que él, verás, él... llegó tarde a una de nuestras citas..."

Kenshin la miró sorprendido. "¿Solía llegar tarde siempre?" preguntó Kenshin. La impuntualidad era un terrible defecto, y anotó mentalmente, jamás llegar tarde a una cita con Kaoru.

"Ammm pues..." Lo sabía, sabía que tendría que preguntar... MOU!

"Pues no, solo llegó tarde esa vez." Respondió con un susurro.

Kenshin la miró aun más sorprendido. Ahora si que no comprendía nada. "¿Kaoru-dono?" preguntó Kenshin dudoso.

Kaoru suspiró. Lo mejor sería ser sincera de una buena vez. Si Kenshin conservaba aunque sea la mitad de las habilidades deductivas de las que tenía en el pasado no le sería difícil sumar dos más dos, y llegar a la conclusión de que nadie termina con nadie solo porque llegó tarde a UNA cita. Era absurdo.

"Kenshin, tu sabes que hasta esta tarde todo lo que había ocurrido en el pasado para mi no habían sido más que vívidos sueños, ¿verdad? Ya hemos hablado de eso... el problema fue, que bueno, Enishi y yo íbamos a salir por la noche a cenar, y esa tarde, después de mis clases fui a mi casa y me dormí por un rato. Esa tarde soñé... pues, soñé que tu te ibas a Kyoto a pelear contra... Shishio se llamaba ¿no?, bueno pues Enishi llego esa noche un poco después de las 8 y cuarto, habíamos quedado en vernos a las 8 así que el único pretexto que se me ocurrió para no salir esa noche fue que él había llegado demasiado tarde y que yo ya no tenía ganas de salir. Al día siguiente ya me había inventado mejores pretextos para terminar con él."

Una de las razones por las que Kaoru se sentía enloquecer por sus sueños, era que la hacían actuar extrañamente. Había días en los que se despertaba radiante de felicidad, solo porque en sus sueños algo bueno había ocurrido. ¿Que importaba que en la vida real hubiese desaprobado un examen, cuando en sus sueños habían salvado la vida de alguien? Pero también ocurría al revés. Mientras que Kaoru en sus sueños no quería levantarse del futón porque Kenshin la dejó para ir a Kyoto, en la vida real, Kaoru fingió gripe y malestar para no salir de su habitación. No le importó perderse del cumpleaños de su mejor amiga, o responder el teléfono cada vez que Enishi quería hablar con ella por la forma abrupta en que habían terminado.

Kenshin la miró tristemente, se le acercó y la rodeó con su brazo atrayéndola hacia si. Kaoru lo abrazó también, apoyando su cabeza en el pecho de Kenshin y dejándose abrazar por él.

Kenshin acarició su cabello suavemente, por fin pudiendo hacer lo que había deseado desde hacía tanto. Kaoru suspiró contenta, aquella extraña sensación de vacío que había rodeado su vida desde que tenía memoria estaba ahora completo, como si siempre hubiera esperado por este preciso instante.

"¿Kenshin?" llamó Kaoru acurrucada entre los brazos de Kenshin.

"¿Hai, Kaoru-dono?" contestó él sin prestar mucha atención, estaba mucho más atento al suave aroma a sakura que siempre había caracterizado a Kaoru. Y si, allí estaba, el perfume llenando sus sentidos y lo relajandolo.

"¿Podrías olvidar el dono?" preguntó Kaoru.

"¿¡Oro?!" La mente del pelirrojo aun intentaba descifrar lo que ella quería decirle. ¿Dejar el dono?.

"¡Kenshin no Baka! Nadie usa esa palabra ahora. Icluso en Meiji odiaba que me llamaras así, pero ahora no tienes escusa." Contestó Kaoru fingiendo molestarse. Se separó de su abrazo y lo miró fijamente. Con las manos en las caderas y el ceño fruncido.

Kenshin sonrió, la verdad es que se podía decir que lo hacía automáticamente. Ni siquiera hubiera notado que lo estaba usando si ella no se lo hubiera dicho. Pero ahora que ella sacaba el tema a colación, pues él tenía que admitir que a él tampoco le gustó mucho aquella palabra. En Meiji tuvo sus razones para usarla, lo que deseaba entonces era mantener su distancia para con ella. Ahora todo aquello había cambiado, lo ultimo que quería era que algo los separara.

Kenshin acarició con su dedo índice la nariz de Kaoru, haciendo que ella perdiera en un segundo toda la pose de mujer molesta y haciéndola reír alegremente. "Y como quisieras que te llamara?" preguntó él alegremente. Le encantaba verla tan feliz, había esperado tanto por eso.

Kaoru lo miró divertida, se le venían muchas palabras a la mente pero no creía que él usara ninguna de ellas, mejor empezar por lo básico.

"Qué tal solo Kaoru? O Kaoru-chan? O cualquier otra manera, pero definitivamente nada de san o kun o bueno, nosé..."

"Bien, entonces que sea solo Kaoru, dejame ver... Kaoru, Kaoru, Kaoru... suena bien."

Kaoru rió, el Kenshin de ahora era diferente al del pasado. Tal vez debido a que ahora, ya no tenía que soportar la carga de la guerra y las muertes, ni tampoco lo que le ocurrió a Tomoe.

Kaoru se le acercó más y apoyó otra vez su cabeza en el pecho de Kenshin. Él no se quejó, con sus brazos rodeó otra vez a Kaoru, mientras apoyaba su cabeza sobre la de ella y le susurraba: "No has cambiado, y eso me alegra, no pienso dejarte ir esta vez."

Kaoru dejó de reír. Si. Definitivamente ya no quedaba nada del sessha en este Kenshin, Y eso hacía que todas las pesadillas y esperas valieran la pena. Ladeó la cabeza y miró esos hermosos ojos violeta. Era cierto que ahora Kenshin tenía el pelo corto, pero seguía siendo tan rojo como antes e igual de desordenado. Había deseado saber que se sentía enredar sus dedos por allí, y ahora ya no tenía porque contenerse.

Su pelo era tan suave como lo había imaginado. "¿Y quien dice que quiero irme? Estoy bastante confortable exactamente donde estoy" dijo ella sonriendo tentadoramente.

Kenshin no desaprovechó la ocasión como tantas veces en el pasado, se agachó hacia ella y tomó sus labios con los suyos. Dulce, fue la primera impresión que tuvo.

Kaoru enredó aun más sus dedos entre su cabello, profundizando más el beso. Cuando sintió la suave presión de su lengua, queriendo entrar dentro en su boca, no se negó en lo absoluto. Era todo tan delicioso.

Kenshin iba a desfallecer. Enredaba su lengua con la de ella, y en lo último que pensaba era en respirar. Pero lamentablemente es algo que todos deben hacer.

Cuando se separaron ambos estaban sin aliento. Pero solo necesitaron de un par de segundos para re- abastecer sus pulmones y volver a juntar sus labios.

Kenshin abrazó posesivamente a Kaoru sin dejar de besarla, atrayéndola así sí.

Kaoru no se negó y poco a poco terminó recostada sobre el sofá con Kenshin sobre ella. Ella tenía un brazo rodeando a Kenshin por la cintura y la otra acariciando su cabello como siempre había querido hacerlo. Mientras que Kenshin había logrado soltar su cabello del collette que lo sujetaba y también enredaba sus dedos en la sedosas hebras negras.

Kaoru giró un poco, haciendo que su espalda quedara justo en la esquina del sofá con Kenshin apoyado contra ella, y una de las piernas de él entre las suyas.

Kaoru no podía pensar, lo único que tenía en claro era que Kenshin estaba cerca, y que eso se sentía increíblemente bien. Todo su cuerpo temblaba deseoso de sentir más del calor que el cuerpo de él estaba proveyendo, necesitando sentir más lo que podía sentir hasta ahora.

Y Kenshin no estaba mucho mejor. Había creído que un simple beso alejaría cualquier duda que Kaoru pudiera tener de que él no la quería, pero ahora solo pensaba en lo suave que era su piel, en la forma en que ella se acomodaba para soportar su peso, aceptando todo lo que él quería ofrecerle.

Kenshin besó el suave cuello de Kaoru, con su lengua acariciaba el mismo lugar succionando suavemente, era como si el cuerpo de Kaoru fuera una droga para él y ahora que lo había probado ya no podía separase.

Kaoru susurró el nombre de Kenshin casi inconscientemente. Sentía su cuerpo latir con cada caricia y con cada beso. Sentía las manos de Kenshin subir y bajar a lo largo de todo su cuerpo. Un débil gemido de placer se escapó de sus labios cuando Kenshin rozó uno de sus senos.

Kenshin la escuchó, y el débil sonido desató en él un fuego incontrolable. Deseaba volverla a escuchar. Oírla decir su nombre de aquella manera en que sólo ella podía hacerlo. Escucharla gemir de placer por EL, para EL. Volvió a tocar su pecho, ésta vez apretando más fuerte pero gentilmente.

Kaoru volvió a gemir, más fuerte que antes. El sudor corría por su rostro y la parte baja de su vientre latía rápidamente. Las sensaciones que ella ahora experimentaba eran nuevas pero bien recibidas. Nunca antes había dejado a nadie llegar tan lejos, pero todo pensamiento racional la había dejado con el primer beso, y ahora lo único de lo que era consciente era de las manos de Kenshin sobre su cuerpo, haciéndole sentir cosas increíbles y fabulosas, y ella no deseaba que se detuviera. En realidad lo único que quería era MAS.

Y Kenshin lo sabía. Había esperado mucho tiempo para poder tenerla entre sus brazos. Nunca creyó que las cosas irían tan rápido entre ellos, pero eso no le importaba ahora. Solo pensaba en lo bien que se sentía estar justo en esa posición, casi sobre ella, con una pierna entre las de ella, una mano entre sus cabellos, sus labios entre los suyos y la otra mano sobre su pecho. Y que bien se sentía, pero podía darle más, mucho más.

Dejó de besarla y levantó la cabeza para mirarla directamente a los ojos. Su respiración era agitada, y sus ojos brillaban intensamente hasta casi el punto de parecer dorados, sin dejar de verla para notar cualquier signo de que debiera detenerse metió la mano con la que la había estado acariciando dentro de su polo y se lo quitó lentamente. Kaoru no pareció negarse en lo absoluto. Ahora Kenshin estaba viendo directamente el brassier blanco que cubría algo que él deseaba ver y sentir directamente.

Kaoru sentía su piel hervir, con cada mirada y con cada gesto. Era muy de Kenshin el pedir permiso antes de avanzar, y eso era exactamente lo que sus ojos le pidieron antes de quitarle el polo. Kaoru no tenía dudas sobre lo que ocurría, deseaba que sucediese, lo necesitaba. Cuando Kenshin terminó de quitarle la prenda y dejó al descubierto su ropa interior no pudo evitar sonrojarse.

Kenshin la miró un instante dudoso, no sabía si debía continuar o no. Lo último que quería era tomar algo que Kaoru no estuviera dispuesta a dar por sí misma, pero todas las dudas se esfumaron cuando ella misma se quitó el brassier dejándole ver lo que ningún otro hombre (a excepción quizá de su padre) había visto jamás.

Kenshin tragó saliva y sintió un temblor recorrer todo su cuerpo, desde el cuello hasta los pies y finalmente regresar para situarse en la parte media, haciendo que sus pantalones se abultaran notoriamente. Sonrió. Ella era mucho más hermosa de lo que recordaba, no lo pensó dos veces antes de sumergirse entre ambos pechos y besar justo el centro, para luego brindarle toda su atención a uno de ellos. Su lengua rodeaba el pezón, succionándolo suavemente, y mientras lo hacía sus oídos se sentía recompensados al escuchar los sonidos que dejaba escapar Kaoru.

Ella estaba completamente perdida entre las caricias. Sentir su lengua sobre su pezón era la sensación más extraña y deliciosa que jamás antes hubiera tenido o siquiera imaginado.

Kenshin más sentir que oír cada una de las palabras, casi incoherentes que escapaban de los labios de Kaoru, mezclados con suspiros y exclamaciones de satisfacción y deseo. Todo aquello hacía que su sangre hirviera, y estaba tan concentrado en darle a Kaoru placer, que no sintió la puerta del apartamento abrirse, ni tampoco al hombre con ojos como de lobo acercarse y pararse justo detrás de él hasta que fue demasiado tarde.

Fin

Notas de la Autora: -Ejem- No sé que decir, juro que no sé quien escribió los últimos párrafos, ¿hace calor verdad? Ohhh bien, lo admito. Si, fui yo. Es que Kenshin es taan sexi!! Hohohohohohoho!!!!! (con orejitas de zorro y todo).

Aún no empiezo el siguiente capítulo, pero tengo planes, muchos planes... Muahahahaha!!!!! A alguien por aquí le gustaría ayudarme con un poquito de edición en mi siguiente capítulo??? No es mucho. Solo corregirme si es que uso demasiado algunas palabras. Sé que tengo ese defecto terrible. No sé si alguien pueda ayudarme. Escríbanme!!! Ya saben que siempre respondo. Odio cuando alguien no contesta mails!!!!

Muchas gracias a todos los que me apoyaron con mails!!! Muchas, muchas gracias!!!

Y ahora...

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