Mina observó la imponente base de los Leones Carmesí asombrada. Cuando decidió unirse a la orden del capitán pelirrojo no imaginaba que esta fuera tan…¿cómo describirlo? ¿De clase alta?

Fuegoleon reunió a los caballeros de su orden para presentar a la nueva recluta. Notó que Mina estaba nerviosa y por qué no, abrumada por la infraestructura de la base de los Leones Carmesí, pero aquello lejos de preocuparlo, lo hizo sonreír con autosuficiencia; eso solo era una pequeña pincelada de lo que él podía ofrecerle a través de su orden.

-¡Escuchen todos! – habló el mayor con su característica voz potente. – Esta señorita de aquí es oficialmente parte de nuestra orden; así que deberán ayudarla e instruirla en todo lo que necesite.

-E-Es un placer conocerlos. Mi nombre es Mina. – se presentó la castaña un tanto temerosa al notar que, todos los integrantes de esa orden eran hombres.

-¡Es un placer! Mi nombre es Leopold Vermillion. – se presentó Leo entusiasmado.

El Vermillion más joven había estado algo deprimido los días anteriores gracias a la noticia del compromiso de su hermano y, para variar, su propio plan de arruinar ese compromiso no había prosperado porque hasta el momento no encontraba a una joven de la cual su hermano se pudiera enamorar. Sin embargo, con esa bella señorita las cosas empezaban a jugarle a su favor.

Poco a poco el resto de caballeros mágicos se fueron presentando uno a uno tratándola con mucho respeto, algo que la tranquilizó. Estaba segura que Almiria pegará el grito al cielo cuando se enterara de su situación en la orden.

Mina sintió en su espalda una presencia muy imponente; lo primero que pensó era que se trataba de su propia hermana, pero al voltear se topó con una bella mujer que le llevaba casi una cabeza de altura. Era intimidante y su aura era demasiado parecida al de Almiria.

-Así que este año solo se nos unió una recluta. – comentó Mereoleona inspeccionando con la mirada a la joven castaña. – Sin lugar a dudas debemos levantar la reputación de la orden para el próximo año.

-Mereoleona…- habló Fuegoleon a modo de advertencia.

Notó como su hermana mayor se acercó a Mina y la revisaba de arriba hacia abajo. Tomaba sus brazos y los apretaba; su rostro lo movía de un lado a otro e incluso se atrevió a tomar una de sus piernas y levantarla haciendo que la pobre chica tambaleara.

-Jum…- exclamó. – Tienes un músculo decente para ser tan flacucha. – comentó soltándola.

Mina solo trataba de recomponerse de la situación tan bochornosa.

-G-Gracias…- respondió no muy segura.

-¡Bien! Tú entrenarás conmigo. – declaró sin más la leona. – Sin contarme, eres la única mujer en esta orden por lo que deberás ganarte tú lugar y superar a toda esta panda de debiluchos. ¡Vamos a demostrarles de qué estamos hechas las mujeres! – rugió con emoción la pelirroja soltando leguas de fuego.

Acto seguido, con una mano de leona tomó a Mina por la cabeza y la arrastró hasta su habitación.

El resto de miembros solo miraban la salida de la chica con una mezcla de pena, admiración, miedo y hasta molestia al haber sido subestimados. Fuegoleon apretaba su mano de fuego tratando de calmar la creciente molestia al notar como su hermana mayor había acaparado a la nueva integrante.

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Debía admitir que estaba impresionada. La base de los Toros Negros era más grande de lo imaginó. Cuando ingresó, el Capitán Yami la había presentado ante todos los miembros de su orden quienes la recibieron de forma acalorada.

-Awww, se siente genial tener más mujeres aquí; especialmente una mayor con quien pueda tomar. – excalmó Vanessa con emoción. Almiria detalló que la mujer andaba en ropa interior y con una botella de lo que parecía vino en su mano.

-Jajaja, tú eres muy fuerte; espero que luchemos pronto. – comentó Luck. Él asistió al examen por lo que vio el gran poder de la nueva miembro de la orden. Eso quería decir que podían tener una buena batalla.

Brincó asustada al notar a un hombre alto murmurar cosas que no alcanzó a entender. Solo notó su rostro pintado de blanco y negro. Después, divisó a otros miembros: una muy pequeña que comía sin parar se presentó como Charmy; otra joven de cabellos celestes se presentó como Grey mientras se cubría el rostro con sus manos; uno llamado Gauche no paró de hablarle una y otra vez sobre su hermana menor llamada Marie; el que se llamaba Finral empezó a coquetearle diciéndole que las mujeres maduras eran las mejores – lo golpeó por eso. Después, un eufórico de nombre Magna empezó a luchar contra Luck.

Al fondo vio a dos personas más tranquilas; el chico se presentó como Zora y la chica como Nero; al que se llamaba Asta ya lo conocía, no paró de cotorrear y hablarle durante todo el trayecto hasta la base sobre su sueño de ser Rey Mago y; finalmente la que más le llamó la atención fue la jovencita que la miraba con un toque de orgullo, pero de emoción a la vez…

-S-Soy Noelle Silva. – se presentó.

-¿Silva? ¿Cómo el capitán? – preguntó curiosa. A decir verdad, esos dos se parecían bastante.

-Si, si. Verás, Noelle y el capitán Nozel son hermanos. – le reveló Asta emocionado.

-¿Conoces a mi hermano? – preguntó Noelle genuinamente interesada. ¿Será que sus plegarias estaban siendo escuchadas y su nueva compañera podría impedir el compromiso de su hermano Nozel?

-Si, ya tuve el placer. – contestó algo incómoda Almiria recordando el escenario tan poco alentador donde conoció al hermano de su, ahora, compañera.

Noelle emitió un gritito emocionado. Mañana a primera hora iría a ver a su hermana Nebra.

-Bien, ya que todos le dieron la bienvenida…- habló Yami con su usual tono - ¡Henry! ¡Hazle un cuarto!

Un joven de cabellos blancos se asomó desde una ventana dentro de la sala y hablando de forma lenta y pausada movió el castillo haciendo que todo a su alrededor cambiara de forma.

-Esta base cambia mucho, debes tener cuidado para no perderte. – advirtió Noelle, al menos ellos ya estaban acostumbrados a los constantes cambios que Henry hacía, pero una nueva persona de seguro se llevaba unos cuantos golpes.

-Mi nombre es Almiria, es un gusto conocerlos y espero llevarme bien con todos. – se presentó la pelinegra sonriendo amablemente.

-Oi, ¿por qué con ellos si eres educada? Yo soy tu capitán, sabes. – se quejó Yami.

-Porque ellos no son molestos, usted sí. – respondió la chica

-Vaya Yami, parece que este año tendrás un nuevo dolor de cabeza. – comentó Nacht ingresando a la sala. Al notar el movimiento en el castillo salió a verificar lo que ocurría.

-Almiria, este es el vicecapitán Nacht. – presentó Asta con igual emoción.

El aludido solo movió la cabeza en gesto de saludo.

Luego de la presentación no pasó mucho; simplemente comió – Charmy la atiborró de comida – y luego se fue a descansar. Le llamó la atención que la hermana de Nozel no paró de seguirla, "a escondidas".

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Zona de magia cuantiosa, Volcán.

Mina, quien ahora vestía el típico uniforme de los Leones Carmesí, observaba incrédula aquél terrorífico lugar. Cuando la señora Mereoleona la visitó por la mañana del día siguiente le comentó que irían a unas aguas termales y ella, como toda una extranjera, desconocía qué era eso por lo que aceptó ir con ella. En su vida se imaginaba que iban a bañarse en lava.

-S-Señora Mereoleona estoy segura de que no puedo bañarme ahí. – comentó Mina con horror.

-¡JA! Tú no estás lista para eso aún. Lo que harás es desarrollar tu piel de maná.

La leona imbatida le explicó que la piel de maná consistía en un recubrimiento del órgano más largo de cuerpo con el maná; esto podía evitar ser perjudicada por diversos hechizos. Luego de esto, le mostró cómo hacerlo y, aunque al principio fue un poco difícil para ella, un rato después empezó a sentir como la magia blanca cubría su piel. Mereoleona sonrió. Era una chiquilla que aprendía rápido así que sin delicadeza la lanzó a la parte más activa de las faldas del volcán. Entrenarían todo el día hasta que perfeccionara el hechizo.

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Se había levantado temprano. Increíblemente, el capitán malandro ya le había asignado una misión en conjunto con Magna. Consistía en ayudar a una anciana dueña de un restaurante a bajar unas pesadas cajas con suministros.

Ambos caminaron cerca de una hora desde el centro de la ciudad hasta los suburbios. Estaba sorprendida por lo oculto que estaba, ya que debieron ir por miles de callejones e incluso pasar un mercado negro – sí, para su sorpresa había un mercado negro incluso – hasta que por fin llegaron.

-¿Dónde rayos estamos? Creo que ya no recuerdo el camino a casa. – se quejó Magna mirando en todas direcciones.

-Por aquí está mi local. Vengan. – informó la abuela guiándolos hasta una pequeña cabaña.

El local, para sorpresa de ambos caballeros, era bastante grande. Incluso estaba arreglado con magia para ser más grande adentro que afuera. El interior estaba adornado por una especie de restaurante iluminado tenuemente. Almiria notó que, justo en las zonas más oscuras apenas se podía divisar a personas que usaban máscaras para ocultar su identidad.

-Es un lugar es bastante oscuro. – comentó en voz alta más para sí misma, pero alcanzó a ser escuchada por la anciana.

-Bueno, qué puedo decir. Aquí vienen personas de todo tipo; especialmente aquellas que quieren vivir amores fugaces sin ser descubiertos. Es mi sustento. También hay habitaciones privadas, ya saben. Si algún día necesitan una escapadita, ya saben dónde venir. – finalizó la anciana guiñando un ojo coquetamente.

Magna y Almiria se miraron con sorpresa. Osea que de seguro ahí debía estar alguno que otro hombre o mujer casados con sus amantes.

-Gracias por la oferta. Por hoy solo venimos por la ayuda jaja. – contestó incómoda la pelinegra.

Afuera habían alrededor de trescientas cajas con productos que iban desde alimentos hasta ropas de cama y juguetes para pasar noches calientes. Ambos miembros de los Toros Negros suspiraron, iba a ser un largo día.

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Base de las Águilas Plateadas.

Nozel había terminado sus actividades de la mañana más temprano de lo que programó. Asignó misiones a sus subordinados, instruyó a los nuevos reclutas e incluso se tomó el tiempo de él mismo conocer sus habilidades y hacer recomendaciones de mejora. Ahora, se encontraba en su oficina con su hermana Nebra organizando las cuentas de su Orden – aunque él tenía planeado dejarle la cabeza de la familia Silva a Noelle, había decido que Nebra fuera quien tomara el mando de las Águilas Plateadas; dividir esas funciones era mucho más sano para sus hermanas. – cuando la puerta del estudio fue tocada. Al abrirse, Noelle apareció luciendo muy contenta.

-Nozel-niisama, Nebra-neesan. – saludó la más joven.

-Hola Noelle. – devolvió la fémina mayor sonriendo. – Ya casi terminamos esto he iremos de compras.

Ambas habían quedado en ir al pueblo de compras, ya que, según Nebra, estaba escasa de ropa y su gigantesco armario repleto de prendas necesitaba una actualización.

-No te preocupes. – respondió la ojivioleta sentándose.

Nozel notó que su hermana menor lucía inquieta. No dejaba de mover sus piernas de arriba abajo, y constantemente se apretaba las manos y sonreía.

-¿Hay algo que quieras decir, Noelle? – preguntó con voz grave el capitán.

La aludida dio un brinco en su lugar. La primera fase de su plan había sido un éxito; llamó la atención de su hermano mayor. Ahora la segunda…

-Lo siento Nozel-niisama. Es solo que hoy estoy muy contenta. Tenemos una integrante nueva en la orden, ¿sabías? – preguntó inocentemente.

-Sí, yo estuve ahí. – respondió el peliplata con desdén recordando que la nueva integrante se trataba de la mujer que a él le había llamado la atención, pero que lo ignoró olímpicamente yéndose con Yami.

-Ella es muy bonita, tiene un cabello negro muy lindo, parece una princesa. Y es tan eficiente que el capitán Yami le asignó hoy su primera misión con Magna. – informó la chica.

Nebra, que se sentía un poco fuera de contexto, miraba con extrañeza a Noelle. Ella también estuvo en el examen y recodaba perfectamente a la mujer de cabellos negros. Claro que era fuerte; la chica parecía haberse esmerado en demostrarlo, más no comprendía por qué su hermana la traía a colación.

Fue hasta que su hermano formuló una pregunta en particular que su cerebro unió las pistas y sonrió con complicidad hacia su hermana.

-¿Están en la ciudad? – Noelle asintió con la cabeza. – Ya veo. Bueno, era de esperar, yo hice lo mismo.

-Nozel-niisama, ¿por qué no nos acompañas a la ciudad? – sugirió Nebra prestándose para los planes de Noelle. – Las cuentas están prácticamente listas.

-Sería espléndido. – secundó la menor con emoción.

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Cuatro horas…Tardaron cuatro horas subiendo las dichosas cajas y acomodándolas. Almiria tenía un gesto de querer asesinar al que se le atravesara por el frente; estaba sumamente agotada, quería largarse de ahí e ir por algo de comer.

-Jaja, ¿no me digas que estás cansada? Y eso que Luck me dijo que eras muy fuerte. – comentó Magna mientras regresaban al centro de la ciudad.

-Que sea fuerte no quiere decir que esté acostumbrada a que me traten como mula de carga. – se defendió la pelinegra moviendo su cuello de un lado a otro tratando de menguar su fatiga.

-Bueno, alégrate. Después de aquí, estamos libres. – sonrió el pelinegro con complicidad. – Podemos hacer lo que queramos, ya después le daremos el informe al capitán Yami.

-Personalmente…

-¡Delincuente! ¡Almiria!

Una voz femenina que ambos reconocieron al instante los interrumpió. Almiria notó a la joven de nombre Noelle acompañada por dos personas más, una de ellas el dichoso capitán. Bueno, ellos eran hermanos después de todo.

-¿A quién llamas delincuente? – se quejó el hombre de lentes. En cuanto reparó en la presencia del capitán de las Águilas Plateadas, que lo miraba como si de un insecto se tratara, dejó su berrinche.

-Hola. – saludó la pelinegra sin mucha energía.

-Q-Qué sorpresa encontrarlos por aquí. – comentó Noelle. ¡Mentira! Ella se había encargado de averiguar dónde sería la misión de Almiria para arreglar un encuentro con su hermano. – Ella es mi hermana mayor, Nebra y, a mi hermano Nozel ya lo conoces.

-Es un placer. – saludó Nebra desde su posición.

-Igualmente. – respondió cortésmente.

- Veo que controla más su temperamento cuando no está con su hermana. – habló Nozel haciendo que Almiria lo fulminara con la mirada. Ambas peliplatas se observaron tensas.

-Al contrario, cuando ella no está soy más volátil. Especialmente cuando vienen a molestarme personas desagradables. – respondió Almiria con una sonrisa fingida.

Nozel sonrió con autosuficiencia. Las respuestas altaneras de esa mujer lo hacían arder por dentro; era algo así como una reacción domino. Él la provocaba, ella respondía y ambos sentían placer por el ácido que sus palabras manifestaban.

Noelle notando la inminente pelea, se metió entre ambos y habló:

-Jajaja…qué bien se conocen. – Ambos la miraron con extrañeza. - ¡Cierto! Almiria, ¿ya terminaste la misión? ¿Te gustaría ir de compras con nosotros? – invitó esperanzada la portadora de magia de agua.

-Si, ya terminamos; pero quisiera volver a la base. Estoy un poco cansada y tengo hambre, lo siento. – se disculpó la joven.

Ahora que Nozel reparaba, la pelinegra lucía un poco cubierta de manchas y, con el brazo cubierto por una manga se acariciaba lo que parecía un moretón. Imaginó que se lo hizo en su misión. Reconociendo que ese microscópico daño presentado por el cuerpo de la fémina lo hizo preocupar, habló:

-Yo los invitaré a comer. – sugirió.

Magna sonrió feliz. Pocas veces un capitán de otra orden, en especial el gran Nozel Silva, se tomaba esa clase de reparos en miembros de otras órdenes.

-¡Aceptamos! Hay un restaurante genial a tan solo dos cuadras de aquí. – comentó el pelinegro.

Al notar el entusiasmo del resto, Almiria suspiró derrotada. Estúpido día, estúpida misión, estúpida caja que le cayó encima y estúpido capitán.

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Nozel reparaba en el puesto de comida. Era un pequeño local con banquetas afuera colocadas para que los clientes consumieran los alimentos. A pesar de que el olor que provenía del establecimiento no le desagrada – de hecho era exquisito- el lugar en sí era…¿cómo explicarlo?

-¿Qué pasa? ¿El lugar es muy humilde para su majestad? – murmuró con burla Almiria cerca del oído masculino para después sentarse con aires altivos.

El resto imitó a la chica. Incluso Nebra se notaba cómoda ahí. Tragándose su orgullo pisoteado, el capitán se sentó al lado de Almiria – Noelle los acomodó de modo que quedaran en esa posición. – y pidió al mesero el menú.

-¿Sucede algo Almiria? – preguntó Noelle preocupada al ver que la chica parecía no comprender el menú.

-No conozco ninguna de estas comidas. De donde provengo no son comunes, así que no sé qué pedir. – confesó con honestidad.

-¿Qué rayos? ¿Qué acaso eres extranjera o algo? – preguntó irónico Magna.

-De hecho, lo soy. No soy nativa del Trébol. – reveló la pelinegra ganándose miradas de sorpresa colectiva.

-¿De dónde eres? – preguntó interesado Nozel. Una extranjera…rayos. Visualizaba otro conflicto interno. ¿Cuántas veces despreció a Yami por ser extranjero? Y ahora ahí estaba, interesado en una como un completo idiota.

-Eso no es de su incumbencia. – respondió de inmediato la pelinegra. Nozel la miró con frialdad. Esa mujer era como una versión de Yami 2.0; molesta, maleducada y…muy hermosa.

-B-bueno…podrías pedir…mmm. – Noelle trataba de buscar algo de conocimiento más popular.

-Al final del menú vienen platos hechos con mariscos. ¿Eso lo conoces? – preguntó Nebra.

Almiria volteó la boleta y sonrió. Claro que esos productos los conocía. Matra era un país pesquero después de todo.

-¡Claro que sí! Los adoro. – comentó entusiasmada.

Al final, ella terminó por pedir unos camarones asados con ensalada; Magna una mega hamburguesa del Trébol; Noelle y Nebra pidieron una ensalada con pollo y finalmente Nozel unas patatas fritas con carne de res.

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Capítulo 5 ¡up! Cada vez aumenta el número de lectores y lectoras, así que muchísimas gracias.