Desde la conversación con Mina, su estrés había empezado a aumentar ligeramente. Cuando Lord Morris le encomendó aquella misión desconocía por completo cuáles iban a ser los alcances de la misma, e incluso que en el Trébol iba a toparse con la clase de personas que hasta el momento se había encontrado. Especialmente, ese hombre, Yami Sukehiro.
Al enterarse de su nombre, sus alarmas se dispararon, pero con el paso del tiempo no notó anormalidades ni actitudes sospechosas en el capitán. Sin embargo, ahora que Mina había traído a colación el tema, empezaba a sentirse incómoda y curiosa. No iba a quedarse con los brazos cruzados; empezaría a recolectar información sobre su capitán y si existían motivos ocultos detrás de su nombre, ya que en su vida solo lo había escuchado una vez.
Flashback.
Siendo aún más pequeños el trío de hermanos, una noche Almiria se despertó luego de escuchar los gritos de sus padres que discutían desde el primer piso de la humilde cabaña en la que vivía. Se levantó en completo silencio buscando con la mirada a su hermana Mina – quien para ese momento tenía alrededor de cuatro años – encontrándola profundamente dormida con su inseparable peluche de pez. También buscó la figura de su hermano, pero caso contrario no lo encontró dormido.
Con cautela, salió de la habitación y caminó por el oscuro pasillo. El sonido de las olas golpeando el muelle rompía con el lúgubre silencio y a pesar de la tenue luz que se colaba por las rendijas del techo, el ambiente era tenebroso.
Almiria siguió caminando despacio, se dio cuenta que estaba cerca cuando el volumen de los gritos aumentó.
-¡Es que la que no entiende soy yo! – gritó desesperada su madre.- Día y noche me reclamas por como trato a esas niñas, ¡pero tú esposa soy yo!
-¡Ellas no tienen la culpa, mujer! – respondió igual de furioso su padre. – Es increíble que ni siquiera cuidarás de una niña pequeña, Sami y Almiria debieron hacerlo por ti y ese odio que sientes.
-¡Claro que las odio! – respondió de inmediato la mujer de cabellos grisáceos. En cuanto sus infantiles oídos procesaron la revelación de su madre, Almiria sintió su corazón romperse en mil pedazos. - ¡¿Cómo no odiarlas si arruinaron nuestra vida?! Sami tenía tan solo cinco años cuando trajiste a esta casa a la primera mocosa luego de haberte revolcado con esa vagabunda; y por si fuera poco; tres años después traes a una segunda mocosa porque también me fuiste infiel. ¡¿Qué esperas que sienta? ¡Son tus estúpidas hijas, no mías!
Al escuchar esto último, Almiria abrió los ojos impactada mientras las lágrimas empezaban a aparecer. Ella tenía siete años cuando se enteró que, en realidad, los tres eran hermanos de diferente madre.
-¡Ya sé lo que hice! – respondió el hombre de cabellos negros. – Y lo volvería a hacer una y mil veces. ¡Mírate! Estas vieja, no eres atractiva. Al menos Yami, la madre de Almiria, era mejor que tú. He tenido que buscar consuelo en otras mujeres porque tú solo sirves para hacer los quehaceres. ¡De no ser por Sami ya me hubiera largado hace mucho!
El sonido de un objeto cayéndose interrumpió la discusión. Ambos cónyuges se miraron, para de inmediato, subir con cautela. No había nadie en el pasillo, solo un viejo candelabro en el suelo que seguramente el viento que se filtraba había botado.
Pero aquello, fue todo lo contrario. Almiria prestaba atención a la discusión tratando de controlar su llanto y de no hacer ruido con sus pequeñas manitas; tan ensimismada estaba que no notó cuando Mina salió de la habitación. La pequeña castaña traía entre sus brazos al pequeño pez, pero este se le atoró en una estilla del mueble y al jalarlo, botó un viejo candelabro.
Almiria volteó su mirada y palideció al notar a su hermana menor con lágrimas en sus ojitos. Se preguntó a sí misma si acaso Mina habría escuchado también, pero, no tuvo tiempo de pensar, las pisadas de sus padres subiendo las escaleras la asustaron aún más. Si las encontraban ahí, de seguro habría muchos problemas.
Por fortuna, una sombra veloz las tomó a ambas y con velocidad las llevó de vuelta a la habitación. Su hermano Sami había estado detrás de un pasadizo escuchando la conversación también. Le dolió en el alma saber aquella terrible verdad, pero lo que más le dolía era que su madre tratara a sus hermanas de esa forma. Aunque ahora comprendía la verdad, seguía pensando que era injustificado.
-Acuéstense y finjan que están dormidas hasta que se vayan. – ordenó Sami.
Almiria, aún llorosa se cubrió con la cobija y trató de quedarse lo más quieta posible. Mina solo la imitó. El crujido de la puerta abriéndose la puso tensa, pero luego de unos minutos de silencio nuevamente fue cerrada.
A pesar de todo, Almiria nunca dejó de preguntarse por ese nombre, "Yami". Su verdadera madre se llamaba Yami.
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Ese día los Toros Negros tenían una tarea especial. Ir y encontrar una hierba que crecía en el bosque cercano a la base. Para aquello se dividieron en parejas; en su caso, le correspondió ir con Noelle.
La menor de los Silva caminaba emocionada porque iba en conjunto con el posible interés romántico de su hermano – aunque hasta el momento solo se habían tratado como perros y gatos – pero a su vez, algo molesta debido a que Asta decidió acompañar a Nero y no a ella.
-Pareces algo molesta, Noelle. – comentó Almiria rompiendo el silencio.
La albina brincó en su sintió y de inmediato balbuceó cosas que la pelinegra no entendió del todo. Únicamente alcanzó a entender un "Bakasta".
-E-En fin…- finalizó la chica de coletas. – S-Sabes que el festival de las estrellas es mañana, ¿verdad?
-¿Mañana? – preguntó paranoica la pelinegra. – Creí que faltaban más días. – se quejó frotándose las cienes.
-¿No te gustan los festivales, Almiria? – preguntó Noelle curiosa.
-No es eso. El Capitán Yami me pidió que le ayudara con un puesto de comida, pero también me pidieron una cita. – confesó inconscientemente.
-¡¿Una cita?! – exclamó Noelle exaltada. Oh no, eso era un problema. ¿Cuál insecto rastrero estaba tratando de robarle a su futura cuñada? Si se trataba de Finral lo iba a moler a golpes.
-Si. Pero en realidad solo estoy pagando una deuda, es todo. – trató de aclarar la chica al notar su error.
-Oh, jaja…Ya veo. Sí eso pasa. – comentó Noelle nerviosa. – S-Sabes algo, olvidé que tenía algo que hacer jaja…me tengo que ir, ¡adiós! –
Noelle salió disparada del bosque sin ni siquiera darle tiempo de decir ni una palabra. De corazón Almiria esperaba que no dijera nada frente al resto de miembros de la orden ya que sería un dolor de cabeza estar dando explicaciones y, odiaría las burlas del capitán Yami si se enteraba de que saldría con "Brillitos", como él le llamaba.
El ruido de unos arbustos la alertó. Una presencia que identificó a la perfección la hizo sudar frío.
Una enorme serpiente se deslizó por su espalda hasta que llegó a su hombro y se transformó en un hombre de cabellos negros y cuerpo delgado.
-Hola, princesita. – saludó el hombre en su oído.
-Jask…- respondió Almiria tensándose al instante. - ¿Qué diablos haces aquí? – increpó en voz baja mirando a su alrededor. Debía cerciorarse de que estuvieran solos. – Alguien puede vernos.
-Sabes lo impaciente que es el amo. – respondió sin más el pelinegro. – Hace un mes no te reportas y ya empezaba a extrañarte.
-Ya sé que no me reportado, pero es que no es fácil. Este reino es muy distinto.
-¿En serio? Por lo que pude ver que ya tienes una amiguita. – sonrió burlón sacando la lengua viperina. – A mi me parece que todo va muy bien. Incluso escuché sobre una cita…Me preguntó cómo se pondrá el amo.
Almiria lo miraba fríamente. Sin importar que fuesen compañeros, ella y Jask se odiaban el uno al otro, por lo que su mirada asesina era lo único que siempre recibía.
-Eso no es nada. Es parte de mi plan. Se trata de una persona de alto rango aquí. Puedo sacarle toda la información posible, especialmente las debilidades de este reino. – respondió de la manera más calculadora refiriéndose a Nozel.
-Ya veo. – respondió reptando hasta quedar sentado en el pasto. – Entonces, ¿no has obtenido nada durante todo el mes? Sabes que si llego con las manos vacías y lo único verídico es que tendrás una cita, el amo de inmediato explotará.
Almiria suspiró derrotada. Aún no quería enviar su informe porque esperaba obtener más información en su cita con Nozel, pero Jask por desgracia tenía un buen punto.
-Escucha. La información que extrajiste del tipo era totalmente verídica. Aunque aún me falta saber la razón, quien dirige este reino es un niño. Al principio pensé que se trataba de alguien poderoso; pero después escuché que se debió a un ataque que debilitó al reino. Ese hombre está débil, no creo que sea un obstáculo.
-¿Y qué hay de los capitanes y caballeros? – preguntó interesado Jask. Capturar al rehén invasor no fue fácil, de no ser por la estúpida de Almiria estuvo a punto de escapársele.
-De ellos no tengo noticias tan alentadoras. Son fuertes. Tanto como tú o yo y nos superan en número. Además, entre todas las órdenes aparentemente hay miembros muy fuertes a quienes será difícil vencer. Es un reino que ha sufrido constantes guerras, por eso está preparado. Lord Morris debe prepararse muy bien y reunir a personas fuertes. – informó.
Jask cambió su gesto por uno de total seriedad. Podía odiar a Almiria por quitarle su lugar, pero la princesita nunca mentía; por lo visto no sería tan fácil adueñarse del Reino del Trébol.
-Está bien. Le informaré al amo. Solo espero que tengas más noticias pronto. Para mi es un completo fastidio estar viajando. – se quejó.
Acto seguido se transformó en serpiente y se encaminó de vuelta a Matra. Almiria suspiró con pesadez mientras volvía a la base luego de asegurarse de que nadie los hubiera escuchado.
Silencioso, Natch simplemente se mantuvo escuchando la conversación. Así que la nueva recluta en realidad se trataba de una espía. Aunque su primer pensamiento fue asesinarla – porque él no iba a permitir que el reino de su querido hermano fuese atacado nuevamente – decidió ser precavido. No sabía quién era el enemigo y lanzarse sin preparación era peligroso. Además, Yami le había comentado que esa mujer debía estar a su nivel o incluso, se atrevía a apostar que al de la señora Mereoleona ya que en los exámenes apenas demostró una fracción de su poder.
Empezaría a seguirle los pasos a esa mujer, pero en esta ocasión, él mismo juzgaría si merecía la muerte o no.
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Base de las Águilas Plateadas.
Nozel estuvo todo el día preparando documentos y entrenando a los miembros de su orden. Se estaba centrando en Solid, quien le pidió ayuda para fortalecerse ya que no quería quedarse atrás. Noelle era muy fuerte, era la segunda más fuerte después de su persona, Nebra no se dio por menos y entrenaba con su hermana cada que podía, por lo que el mediano de los Silva, quería estar a la altura.
Cuando recién terminaban su entrenamiento, Noelle llegó en su escoba. A Nozel le pareció extraño ya que solía venir los fines de semana o bien, de día por medio.
-¡H-Hola! Veo que entrenaban, qué bien. – saludó de inmediato la chica.
-No puedo ser opacado ni por ti ni por Nebra, Noelle. – respondió Solid sonriendo feliz. Aunque él fue uno de los que más la trató mal, fue sin duda el que más se esmeró por ganarse el perdón de su hermana menor.
-Sé que lograrás ser muy fuerte, Solid-niisan. – respondió la ojivioleta contenta.
-¿Qué te trae por aquí, Noelle? – preguntó con su habitual tono serio Nozel.
-B-Bueno…jaja es que, mañana es el festival. – comentó Noelle.
-Lo sabemos. – respondió Solid sin entender.
-¿Hay algo que quieras para ese festival? – nuevamente preguntó el mayor de los Silva pensando en que quizá su hermana estuviera pensando en algún vestido nuevo.
-Si y no. – respondió confundiendo a ambos varones. – La cosa es…¿ustedes creen que una cita en el festival sea romántico?
Ambos jóvenes la miraron con asombro. Aunque sabían de los sentimientos de su hermana por Asta, esta solo solía ser abierta con Nebra y, honestamente, eso de pedir consejos amorosos a ellos era extraño.
-Yo supongo que sí, el ambiente el agradable. – respondió Solid.
-¡Lo sabía! Ese tipo es un enemigo. – exclamó la chica mirando el suelo con determinación.
-Noelle, ¿quieres explicarte? – increpó el peliplata cansado de estar sin contexto. - ¿Tendrás una cita mañana?
-No yo no. – respondió automáticamente. – Pero necesito arruinar una. La nueva compañera, Almiria, tendrá una cita mañana con un tipo y debo impedirla.
Noelle corrió hacia la Casa Silva con la esperanza de picar a su hermano. En su fantasía, Almiria estaba con el tipo y ¡pam! Su hermano Nozel llegaría opacándolo haciendo que la pelinegra se enamorara de él y se olvidara del dichoso compromiso.
Al entender mejor, Nozel quiso darse contra un pilar. Él no había comentado nada de la cita y, por lo visto la pelinegra tampoco. A pesar de que ahora sí lo dijo, según notaba, ocultó que fuera con su persona. Gracias a eso, a Noelle se le metió en la cabeza que saldría con un desconocido y quería arruinarla.
Qué dilema. Si no le decía a Noelle que era con él, la tendría molestando e incomodando al pensar que se trataba de un desconocido, pero en cambio, si se lo decía, igualmente la tendría encima porque estaba seguro tendría curiosidad. Desde la ocasión anterior, él notó las claras intenciones de sus hermanas – no por nada era uno de los capitanes más inteligentes del Trébol – solo que por respeto y tomando en cuenta su próximo compromiso no dijo nada.
Finalmente se decidió por confiar en que su hermana entendería.
-No deberías arruinarle su cita. – advirtió. – Ella…saldrá conmigo. – reveló carraspeando mientras trataba de contener su imperturbable postura.
-¡¿Qué?! – preguntaron atónitos ambos jóvenes.
-¿Hablas enserio Nozel-niisama?- preguntó Noelle emocionada.
-Pero hermano, ¿tu compromiso? – secundó Solid.
-Cálmense. Si, hablo enserio y, no he olvidado el compromiso. Simplemente es una cita de agradecimiento. En su misión anterior le salvé la vida. Así que no hagan alborotos que puedan generar habladurías. – explicó el ojivioleta tratando de controlar a sus hermanos.
Les explicó que parte de mantener aquello en secreto era justamente por la cuestión del compromiso. Incluso ese detalle se lo estaba ocultando a Almiria. La pelinegra le interesaba, no era un estúpido adolescente, sabía bien lo que sentía; y a pesar de que tenía el apoyo de Julius, quería primero conocerla mejor antes de mandar la paz del reino a la basura. Su plan era sencillo, si lograba conocerla bien y enamorarla, no aceptaría el compromiso, si no lo hacía, cumpliría con su deber.
Iba a ser un proceso lento, lo admitía, más por el carácter tan fuerte que tenía esa mujer, pero, más bien eso era lo que le gustaba. Sentía un cosquilleo en su cuerpo cada vez que estaba cerca de ella y su cuerpo esperaba ansioso la adrenalina que prometían los momentos a su lado. Especialmente cuando se ponía como una fiera. Con ella experimentaba sensaciones que le hacían sentir más vivo que nuca y poco a poco se empezaba a hacer adicto a ellas.
-¡Oh, eso es perfecto! – exclamó Noelle. – Aunque…el Capitán Yami le ordenó ayudarla con el puesto de comida y…esta mañana trajo una gran cantidad de calamares, creo que será difícil venderlos.
Ahora que Noelle caía en cuenta…¡El Capitán Yami podía arruinar la cita de su hermano!
-No te preocupes, yo solucionaré eso. Por ahora solo mantengan esto en secreto.– ordenó Nozel volviendo a sus quehaceres pero maldiciendo internamente a Yami por tan inesperada intromisión.
