Casa Silva.

Nozel atendía sus actividades como capitán con normalidad, sin embargo, de vez en cuando su mente se desviaba en la noche anterior al lado de la pelinegra. Le daba algo de vergüenza admitirlo, pero se encontraba feliz por el hecho de que Almiria aceptara su cortejo. Honestamente no recordaba cuándo había sido la última vez en que se había sentido de tal manera… Quizá cuando su madre vivía, pero, luego de eso solo había estado sumergido en la penumbra. Más, ahora con ella, su mundo entero se estaba poniendo de cabeza y eso le gustaba.

Miró la fotografía que se tomó con sus hermanos luego de que los cuatro lograran reconciliarse y suspiró. Los amaba, claro que sí, pero estaba cansado de la rutinaria vida a la que se había auto sometido, por lo que a estas alturas solo deseaba experimentar algo diferente en su vida, y quien sabe, a lo mejor Almiria le traería eso.

La puerta de su oficina fue tocada suavemente. Cuando dio el permiso divisó a Nebra quien no traía muy buen semblante.

-Nozel-niisama…tienes visita. – informó la Silva dejando ver a la Capitana de los Pavorreales Coral a su lado.

-Dorothy…- comentó Nozel con sorpresa. Era extraño que ella visitara su orden.

-¡Hola! – saludó la peli violeta con su usual ánimo.

-Con permiso. – dijo Nebra para retirarse.

Miró una vez más la puerta cerrada antes de dejarlos por completo. Quizá estaba siendo paranoica, pero se le hacía extraño que la capitana visitara a su hermano justo al día siguiente de que este tuviera una cita. En efecto Noelle le había dicho todo lo relacionado a su hermano mayor y la miembro de los Toros Negros. Solo rogaba a su madre que aquello no fuera un futuro problema.

-¿A qué debo tu visita, Dorothy? – preguntó Nozel.

-Ayyy…tan frío como siempre, Nozel. Esa no es forma de tratar a tu compañera y amiga de la infancia. – se quejó la bruja mientras se sentaba en el enorme sofá.

-Dudo que estés aquí para quejarte de mi forma de ser. – respondió de inmediato el peli plata.

Su relación con Dorothy era…complicada. Si bien se conocían desde la infancia, el carácter alegre y risueño de la bruja siempre le chocó un poco, más eso no repercutió en que con el paso del tiempo se convirtieran en camaradas. Incluso fue a la única persona a quien pudo revelarle el secreto de su maldición.

-Tienes razón, no estoy aquí para eso y como veo que no estás de humor, por lo que iré al grano. – dijo mientras se sentaba. – Dime Nozel, ¿estás involucrado con una subordinada de mi querido Yami? – preguntó sin rodeos.

Nozel tensó sus facciones. ¿Cómo sabía eso Dorothy? Tenía la completa certeza de que ni Noelle ni Solid habían dicho algo, y Almiria fue clara al establecer que su inminente relación no fuera de conocimiento público.

-¿Y qué si así fuera? – respondió no abandonando su postura dura.

En cuanto procesó las palabras de Nozel, Dorothy sintió una punzada en su pecho. Ella nunca había dicho nada, pero siempre había estado enamorada del peli plata, solo que prefirió callar al saber la situación familiar tan compleja que rodeaba a su compañero. Aún así, trato de apoyarlo tanto como pudo; pero por lo visto, su propia decisión de mantenerse al margen fue a la vez su verdugo.

Suspiró tratando de controlarse, ella no solo estaba aquí para confirmar los sentimientos de Nozel, sino también para protegerlo:

-Vine a advertirte, es posible que tú o la chica estén en peligro. – informó con seriedad.

-¿A qué te refieres? – preguntó el capitán alerta.

-Eh, detente ahí, no lo digo por mí. Sino por ese sujeto Víctor Vermillion. Verás…

Flashback

Por la mañana, Dorothy se encontraba entrenando con unos cuantos reclutas de su orden. El señor Julius había sido enfático en que las y los capitanes deberían tratar de forjar una relación más cercana con los miembros de su orden, y, aunque ella era una muy buena capitana, si no obedecía le quitarían estrellas a su orden y no podía darse tal lujo.

El sonido de las ruedas de un carruaje le llamó la atención e hizo que interrumpiera su entrenamiento. Notó que una persona bajó del vehículo y que se trataba de Víctor Vermillion, el noble que propuso el matrimonio entre Nozel y Fuegoleon.

Se acercó cautelosa puesto que aquella visita era anormal.

-Señorita Dorothy, lamento haber interrumpido su entrenamiento. Le traje esto con ocasión de mi visita. – habló Víctor entregándole una canasta rellena de repostería.

-Gracias, supongo. – respondió entregándosela a una de sus pupilas. - ¿A qué debo su visita?

-Sin rodeos, lo que se espera de un capitán de su alcurnia. Sin embargo, me temo que se trata de un tema delicado, por lo que prefiero discutirlo en privado.

Acto seguido, Dorothy lo guio hasta su oficina. Una vez allí, pidió que les trajeran té y galletas. Ese tipo no le agradaba en lo absoluto, pero estaba ahí por alguna razón y la averiguaría.

-¿Y bien, señor Vermillion? – preguntó la peli violeta bebiendo de su té.

-Muy bien…Vine a corroborar una información. Una fuente confiable me informó ayer por la noche que divisó al capitán Nozel Silva con una mujer perteneciente a la orden de los Toros Negros, ¿es eso cierto?

Dorothy guardó silencio por unos segundos, así que no había sido la única en espiarlos.

-No sé de qué habla. – respondió sonriendo. – Nozel no es la clase de persona que anda ventilando su vida privada por ahí. Y, puede que solo la estuviera ayudando.

-Veo que lo conoce muy bien. Pensé que lo sabría.

-Pues pensó mal. – respondió la oji color comiendo un dulce. – Quizá fue algún error de su fuente.

-Si, puede que lo fuera. – respondió Victor sin creer las palabras de Dorothy. Él sabía que los capitanes tenían una relación muy estrecha. – Sin embargo, no está demás advertir que tenemos un acuerdo y, que si Nozel Silva está faltando a él no tendremos reparo en tomar acciones. Espero también que el Capitán Fuegoleon no esté en las mismas condiciones.

-¿Acaso está amenazando a Nozel o Fuegoleon? – preguntó la peli violeta molesta. Sobre su cadáver dañarían a Nozel.

-¡Claro que no! Jajaja…Pero…no le garantizo que la mujer salga ilesa en caso de que sea cierto. – amenazó Victor mientras se retiraba de inmediato.

Endflasback.

-Es más que claro que sus intenciones eran que te lo dijera. – habló la bruja mirando a Nozel.

La capitana se echó para atrás al notar el incremento en el poder mágico de su compañero. Nozel empezaba a emanar su maná haciendo que la habitación temblara.

Víctor Vermillion amenazaba con dañar a Almiria por su culpa…

-Dorothy…- habló cuando logró calmarse. – Informa al señor Julius y a Fuegoleon sobre eso. Dile que cortejaré a la subordinada de Yami, esa es mi decisión final y que aplastaré a Víctor Vermillion si la llega a tocar. – pidió Nozel.

Dorothy abrió los ojos con sorpresa. Nunca en su vida había visto un aura tan aterradora en Nozel, ni siquiera cuando la señora Accier murió, mucho menos que amenazara a otro miembro de la realeza. No había duda de que su amado estaba muy enamorado de esa chica.

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Base de los Leones Carmesí.

Mina se encontraba en su habitación sentada en el suelo. Luego de hablar con su hermana, tomó el valor suficiente para por fin terminar esa canción que había escrito gracias a todos los sentimientos que sentía por el capitán Fuegoleon.

-¡Listo! Ahora solo falta mostrársela a Almiria. Estoy segura de que ella le dará los toques finales y será perfecta. – comentó para sí misma emocionada.

Suspiró. Se sentía extraña, pero ahora que aceptó sus sentimientos, sentía un peso menos encima. Dispuesta a salir nuevamente hacia la base de los Toros Negros, decidió darse un baño primero, estaba sudorosa ya que ese día estaba más caluroso de lo normal.

Sacó sus vestimentas y se encaminó al baño. Al abrir el tubo, notó que el agua no salía, así que decidió preguntar. Gracias al cielo encontró a Leo cerca del pasillo de su habitación.

-¡Leo! – lo llamó.

El menor de los Vermillion se acercó alegre.

-Oh, ¡Hola, señorita Mina! – saludó el pelirrojo.

-Vamos, te dije que me llamaras Mina…- respondió la castaña sonriendo. – Quería hacerte una consulta. ¿Sabes por qué no hay agua?

-¡Oh, si! La tubería que abastece este lado explotó en la mañana. Creo que no estabas y por eso no te enteraste.

-¡¿Qué?! Eso no es bueno…- comentó preocupada la castaña.

-Pero no te preocupes. Si necesitas ducharte, puedes ir a mi habitación, yo debo entrenar con mi hermano, así que te la presto.

Mina se sonrojó. Eso no era correcto, de verdad que no, pero si Leo afirmaba que podría ir, le tomaría la palabra.

En cuanto su compañera aceptó, Leo la guió hasta su habitación e hizo la mímica de retirarse. Verán…él tenía un elaborado plan el cual consistía en hacer que su hermano y Mina tuvieran un encuentro, ¿cómo decirlo? ¿Intenso? O bueno, al menos así lo imaginaba.

Por la mañana reventó la tubería de la sección donde se encontraba la habitación de Mina y se aseguró de que el personal tardara en arreglarlo. Luego, al verla llegar, pasó varias veces cerca de su habitación para poder "toparse" con ella hasta que lo logró. Ahora bien, en el siguiente paso le ofrecería su baño ya que, él tenía que ir a entrenar con su hermano mayor, pero, se ocultaría hasta que Fuegoleon los fuese a buscar a su cuarto y ahí, ¡pam! Ambos se iban a encontrar y enamorar el uno del otro.

Simplemente maravilloso, él era un genio.

Caminó por los pasillos hasta que vislumbró a su hermano rumbo a su cuarto. Sonrió, todo había salido a la perfección. Ahora solo debía irse al jardín a esperar.

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Fuegoleon se dirigía rumbo a la habitación de Leo. Habían quedado en entrenar desde hace más de media hora y su hermano menor no daba indicios de aparecer. Era extraño, Leo nunca fue de tener esa clase de comportamientos, pero supuso que siempre había una primera vez para todo. Al llegar notó que la puerta estaba sin seguro por lo que ingresó. Escuchó el ruido de la regadera y sonrió…

-Así que aquí estabas Leo…- murmuró mientras se acercaba y, con un movimiento rápido corrió la cortina de golpe. Shock…A Fuegoleon le tomó un segundo darse cuenta de que esa persona no era Leo sino más bien…- M-Mina…- habló a duras penas.

Mina abrió los ojos con sorpresa. En cuestión de segundos – que para ambos fueron eternos – la chica se sonrojó completamente; trató de cubrir su cuerpo dentro de lo que podía y después solo gritó.

Fuegoleon se quedó absorto mirando el curvilíneo cuerpo desnudo y no fue hasta que sus oídos se llenaron del grito despavorido de la castaña que reaccionó quitándose su capa y entregándosela para que tratara de cubrirse.

Minutos después, Mina salió del baño totalmente avergonzada ya con su ropa puesta. Demás está decir que no podía ver a su capitán a los ojos por la vergüenza.

-Yo…realmente le pido disculpas, Mina. Mi actitud fue totalmente inapropiada. – habló el pelirrojo desviando la mirada con su rostro aún sonrojado.

-E-Está bien. Sé que fue un accidente. – respondió la castaña.

-Quizá no sea de mi incumbencia, pero ¿qué hacía en la habitación de Leo?- preguntó Fuegoleon en cuanto su cerebro proceso, además del cuerpo desnudo de su subordinada, el hecho de que estaban en la habitación de su hermano menor. Su hermano que en teoría tenía una novia…Su tono dejó ver un atisbo de celos impropio de su persona.

-¡N-No es lo que parece! – se apresuró a decir la castaña. – La tubería de mi habitación explotó esta mañana y aún no la arreglan. El joven Leo me lo informó y me prestó su baño, es todo. – respondió sumamente apenada.

Lo último que le faltaba era que el capitán pensara que entre ella y Leo ocurría algo más que una relación de amistad.

-Y-Ya veo. – respondió nervioso. Por todos los cielos, él era un capitán, cómo osaba actuar tan infantilmente. – Le reitero mis disculpas, Mina.

La castaña se inclinó con respeto y salió apresurada de la habitación sintiendo su corazón corriendo a mil. Quería que la tierra se la tragara.

Cuando estuvo a solas, Fuegoleon suspiró cansado. La imagen del cuerpo femenino empapado por el agua tibia no salía de su mente; solo hasta que sintió un bulto en sus pantalones decidió retirarse a su habitación para tratar de resolver el problema. Eso sí, se sintió de la peor manera ya que se trataba de su subordinada - ¡su ardiente subordinada! – respondió su mente de inmediato.

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Castillo del Rey Mago.

-Mmm…ya veo. Así que esa fue la respuesta de Nozel. – comentó Julius mientras sostenía su mentón pensativo. Al frente, Dorothy y Damnatio lo miraban expectantes. - ¿Tú qué opinas? – preguntó dirigiéndose al pelinegro.

-Primero debemos hablar con los dos para tener un panorama más amplio de la situación. Ya después debemos analizar cómo proceder. No arriesgaremos la estabilidad del Reino por algo que puede ser una simple atracción. – respondió contundente el portador de la balanza. Admitía que la actitud del capitán Silva le sorprendía ya que era impropio en él, pero, el hecho de que le interesara una mujer no debía por qué amenazar la paz en el Trébol. Aún estaba la opción de que la hiciera su amante.

-Si, tienes razón. Dorothy, ve y díselo a Fuegoleon también. Infórmale a él y a Nozel que se presenten aquí mañana temprano. Y también a Yami.

-Sí señor… - respondió la bruja retirándose.

Mientras caminaba rumbo a la base de Los Leones Carmesí resoplaba molesta. Todo ese problema era culpa de la subordinada de Yami; el Reino y Nozel podrían verse afectados por su simple presencia. No lo permitiría…

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A la mañana siguiente, los tres capitanes se encontraban frente al Rey Mago. Julius los miraba con seriedad. Suspiró para después hablar:

-Bien, Fuegoleon y Nozel ya lo saben, ¿cierto? – preguntó el rubio. Ambos capitanes asintieron. – Verás Yami, lo que sucede es…- acto seguido el ojiazul le detalló el asunto de la amenaza y la posición de Nozel.

Fuegoleon se mantuvo al margen ya que, a diferencia de Nozel él no estaba oficialmente saliendo con nadie, pero definitivamente la imagen de Mina lo hizo caer en cuenta de que su situación no era tan diferente. Luego de que Dorothy lo informó, pensó toda la noche sobre su sentir sobre la castaña. Entendía a la perfección que no era correcto el hecho de que estuviera sintiéndose atraído por alguien que estaba bajo sus órdenes, pero admitía que luego de su encuentro en el baño se le hacía difícil ignorar que, en efecto estaba desarrollando sentimientos por Mina. Y ese simple hecho hacía que la castaña se convirtiera en un potencial blanco y peligrara.

Cuando Julius terminó su relato, el pelinegro empezó a reír estrepitosamente:

-¡Lo sabía! ¡Bujajaja! Al fin el Señor Brillitos está haciendo algo incorrecto, ¿eh? – se burló el extranjero para bochorno de Nozel.

-Esto no es un juego, Yami. Mis intenciones con tu subordinada son serias. – habló Nozel. Aquello era bizarro, parecía más bien…

-Entiendo…Entonces, ¿pides mi permiso para andar con Almiria? Siento que piden la mano de mi hija. Y si Fuegoleon también está aquí ¿quiere decir que te gusta la otra mocosa?

Cuando el pelirrojo sintió las tres miradas sobre su persona respondió:

-Admito que no me es indiferente.

Nuevamente las burlas del pelinegro no se hicieron esperar.

-Solo espera que Almiria se entere…Te va a degollar…- se burló recordando la actitud sobreprotectora de la pelinegra.

-Yami, debemos solucionar este asunto. Por favor. – habló Julius.

-Bien…ustedes se preocupan demasiado. ¿Qué van a hacerles daño? Nozel, si tus intenciones son serias entonces deberías confiar en la fiera – dijo refiriéndose a Almiria con el apodo que le había puesto – Esa chica es ridículamente fuerte por sí sola y si llegan a tocar a su hermana, aunque sea un pelo, se convierte en un demonio. Estoy seguro que le patería el trasero a cualquiera.

-Bueno, Yami tiene un buen punto. – intervino Julius – Estoy seguro que durante el examen de caballería solo logramos ver un fragmento de su poder; sin mencionar el hecho de que absorbe el poder mágico de otros.

Era cierto. La preocupación que sintió por la seguridad de Almiria hizo que su mente se nublara por completo. Dejó de lado que, en efecto, la pelinegra debía tener un nivel como el los capitanes y, sumado a eso, estaba el hecho de que tenía no solo su protección sino a los Toros Negros de su lado.

-Aún así eso no quita el hecho de que nuevamente estaríamos ante un problema interno en el reino. – habló Damnatio quien se había mantenido en silencio. – Sería poner en riesgo la estabilidad del reino por un par de…

-¿Extranjeras? – finalizó Yami con seriedad.

-Damnatio, ambos son caballeros mágicos ahora. Son parte del Trébol. – comentó Julius hastiado. – De todas formas, estamos obviando un punto importante. La opinión de ambas.

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Almiria caminaba con tranquilidad por las calles del Trébol. Recién terminó una misión simple, por lo que, con suerte, tendría tiempo para ver a su hermana. La última vez que se vieron – donde le reveló que estaba enamorada de un chico – también le comentó algo sobre una canción e incluso quedaron de verse por la noche, pero Mina no fue a la base. Esperaba que no estuviera ocupada.

Al doblar, sintió una presencia siguiéndola por lo que se puso en alerta. Era un ataque que venía desde su izquierda. Con un ágil movimiento esquivó un ataque que desconocía, sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos se encontró a sí misma en un espacio color rosa y lleno de peluches entre otra serie de cosas cursis.

-¿Dónde rayos estoy? – se preguntó a sí misma mirando con desgano el empalagoso lugar.

-¡Yuju! – la chillona voz de Dorothy llamó su atención. – Bienvenida.

-Es la capitana de los Pavos Reales Coral…- comentó Almiria algo extrañada. – Disculpe, capitana Dorothy, ¿qué es este lugar?

-Es una dimensión creada con mi magia. Aquí nada entre o sale si no es mi deseo. – explicó la peli violeta risueña.

-Entiendo…pero, ¿qué hago aquí y por qué me atacó? – interrogó extrañada la pelinegra.

-Quiero hablar contigo y necesitaba un lugar donde nadie nos molestara.

-Muy bien. – Almiria suspiró, algo no andaba bien. - ¿Sobre qué?

-Dime, ¿estás saliendo con Nozel Silva? – preguntó sin rodeos la bruja, pero esta vez, Almiria notó que su sonrisa se esfumó.

La oji oliva abrió los ojos con sorpresa. ¿Cómo sabía sobre eso? Si acaso Nozel abrió la boca juraba que lo mataba.

-Tomaré eso como un sí. Aunque no es necesaria tu respuesta, los vi en el festival. – respondió la capitana restándole importancia a la respuesta.

-¿Nos espiaba? – preguntó incrédula Almiria.

Dorothy se mordió la lengua. Abrió la boca de más.

-Eso da igual. Lo importante aquí es, que debes alejarte de Nozel.

-¿Por qué? – respondió Almiria encarando a la capitana. - ¿Acaso tiene sentimientos por él? No me diga que está aquí enfrentándome por algo como eso.

-Eso no es tu problema. – respondió Dorothy de inmediato.

-Tomaré eso como un sí. – afirmó Almiria sonriendo.

-Borra esa sonrisa. Debes saber que Nozel está comprometido. – reveló haciendo que, en efecto, la sonrisa de Almiria se esfumara – Da igual si tú o yo lo queremos; él debe casarse con otra mujer por el bien del Reino y tú estás interfiriendo.

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¡Hello! Me alegra saber que la historia está teniendo a tantas personas leyéndolo :D Me motivan a continuar y, este capítulo va con dedicatoria especial para diegomejiasobsu que lo agregó a sus favs.