-Borra esa sonrisa. Debes saber que Nozel está comprometido. – reveló haciendo que, en efecto, la sonrisa de Almiria se esfumara – Da igual si tú o yo lo queremos; él debe casarse con otra mujer por el bien del Reino y tú estás interfiriendo.

-¿De qué habla? – preguntó Almiria sintiendo una opresión extraña en su pecho.

-Nozel está comprometido con una chica perteneciente a una familia rica del Reino. Su compromiso se hará oficial en tres meses. – continúo Dorothy.

Si bien admitía que le gustaba ver el rostro consternado de la tal Almiria, lo cierto del caso es que a ella no le agradaba tampoco la decisión de Nozel de mandar la paz del Reino al demonio solamente por una mujer. Era muy irresponsable de su parte como Capitán.

-¿Desde hace cuánto está comprometido? – preguntó Almiria con seriedad.

-Mmm…Casi tres meses.

Tres meses…Osea que Nozel ya estaba comprometido cuando la invitó a salir y cuando le entregó la joya alegando tener sentimientos por ella.

-Escucha, Almiria. – continuó la bruja. – La paz de este Reino es más importante que cualquier cosa. Si realmente deseas ser un caballero mágico debes saberlo. Nosotros vivimos por la paz de este Reino, así que deberías alejarte de Nozel antes de que ocurra una guerra y personas inocentes se vean afectadas.

Almiria suspiró. Sentía una maraña de sensaciones en su cuerpo, pero lo que más resaltaba era un dolor en su pecho que le estaba cortando la respiración.

-No se preocupe, Capitana Dorothy. Eso no ocurrirá. – respondió Almiria aún cabizbaja.

Dorothy las sacó a ambas de su dimensión y se retiró confiando en que al menos esos dos iban a separarse.

Almiria se metió a un callejón y trató de tranquilizar sus emociones. Sentía que se asfixiaba por los pensamientos contradictorios en su interior. Por un lado, sabía que ella no era quién para reclamarle a Nozel, especialmente cuando su estadía en el Trébol se debía a una misión cuyo objetivo principal era traicionar al reino; pero por otro lado estaba ese dolor insoportable al sentirse burlada por el peli plata. Le parecía ridículo ya que ella no sentía nada por él, pero aún así lo mejor, era acabar con esa situación.

Desde el dichoso festival había estaba cuestionándose seriamente el cumplir con la tarea que Lord Morris le había encomendado. Admitía que, en el Trébol Mina estaría protegida y, sería estúpido de su parte entregarle a un hombre como él ese lugar.

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Casa Silva.

Nozel terminaba de revisar unos documentos en su oficina. Al finalizar, los guardó y volvió a sentarse echando la cabeza hacia atrás con pesadez. No quería admitirlo, pero el asunto de Almiria lo tenía estresado. Lo menos que quería era que ella se alejara de su lado, pero la situación del dichoso compromiso lo ponía entre la espada y la pared sin importar que haya tomado la decisión de quedarse a su lado.

De un momento a otro sintió un tirón en su enorme silla y al abrir los ojos se encontró directamente con un par oliva que lo miraban destellando furia.

-Hola. – saludó Almiria quien estaba sentada en el escritorio de Nozel mientras sostenía la silla de Nozel con uno de sus pies.

-A-Almiria…- exclamó Nozel con sorpresa. Ni siquiera sintió su presencia, y, su cercanía sumada a esa pose sugerente lo hicieron tragar duro. -¿Qué haces aquí? – preguntó el Capitán mientras se incorporaba.

La pelinegra sonrió. Se acercó al Capitán pasando sus brazos sobre el cuello masculino haciendo ademán de besarlo. Nozel, un poco anonadado por la actitud demandante de la chica se dejó hacer, ya había probado ligeramente esa forma provocativa de ser de la mujer. Cuando estaban a tan solo centímetros de los labios del otro, la oji oliva habló con firmeza:

-Estás comprometido.

Listo. A Nozel el seductor ambiente se le desboronó en segundos. La mirada furiosa de la mujer lo recibió.

-¿Quién te lo dijo? – preguntó sintiendo todo su cuerpo tensarse.

-Eso no importa. – respondió cortante la pelinegra mientras lo soltaba y se separaba abruptamente. – Vas a casarte y a pesar de ello estas cortejándome.

-Te lo puedo explicar…- habló Nozel mientras se acercaba a la chica, pero esta solo mantuvo firme su posición de rechazo.

-Dime algo…¿Estabas pensando en tener algo así como una esposa y a la vez una amante?

-¡Absolutamente no! – respondió Nozel ofendido.

Definitivamente las cosas no eran así, él no era esa clase de escoria.

-Entonces dime…- dijo acercándose nuevamente al Capitán - ¿Vas a mandar la paz de tu Reino al demonio por mí?

-No, no lo haré. – confesó el mayor de los Silva con seriedad. Luego de una pequeña pausa continuó. – Pero tampoco voy casarme ni pienso alejarme de ti.

Almiria le devolvió la mirada con extrañeza. ¿De qué rayos estaba hablando?

-¿D-Disculpa? – preguntó incrédula.

-Lamento no haberte dicho sobre el compromiso. Cuando lo acepté no te había conocido y nunca pensé que iba a toparme con alguien como tú en mi vida. Haz hecho que todo se ponga de cabeza y…eso me gusta, más de lo que creía, – mientras hablaba, el corazón de Almiria latía a mil por hora y el dolor que sintió en su pecho al principio fue rápidamente desplazado por un calor ardiente. – Buscaré la manera de mantener la paz de este Reino y de permanecer a tu lado. El señor Julius ya sabe mi decisión, sin embargo, él pide tu opinión.

-¿Mi opinión? – preguntó. Rápidamente cayó en la cuenta de que Nozel se refería a que ella debía decirles si estaba en la misma posición de Nozel.

Se separó del peli plata y suspiró.

-Te doy mi palabra, esto no es un juego. – habló Nozel al notar la evidente duda en la pelinegra.

-Tienes razón, no es un juego. Y justamente por eso que te pediré que te olvides de mí y aceptes ese compromiso. – respondió con seriedad la pelinegra.

Esta vez fue el turno de Nozel de reflejar sorpresa.

-¿De qué hablas? – preguntó mientras se acercaba a Almiria.

-Escucha, vine aquí para poder darle a Mina un mejor lugar donde vivir, y no voy a arriesgar eso por ti. ¿Crees que las personas de este Reino nos continúen recibiendo a sabiendas de que por mí su hogar será un caos? Además, créeme, no soy una buena persona y mucho menos una mujer a tu altura. – habló con firmeza, pero a la vez trataba de controlar las lágrimas rebeldes en sus ojos.

-El único que decidirá eso soy yo. – respondió Nozel contundente.

-No, no lo harás. – replicó Almiria. – No me interesa veme envuelta en un lío amoroso, ni mucho menos cuando la paz del nuevo hogar de mi hermana podría verse amenazado. No tienes ni idea de cuanto me estoy jugando por el bienestar de Mina.

Nozel sabía que la posición de Almiria en relación a su hermana era cien por ciento ciertas, pero lo que no le cuadraba aún era el hecho de que ella se catalogara a sí misma como una mala persona y que por lo visto, había algo que la pelinegra ocultaba.

-¿Por qué dices no ser una buena persona?

Almiria desvió la mirada.

-Porque no lo soy. A diferencia de ti yo…he hecho cosas de las que no me enorgullezco y créeme, no te conviene estar conmigo.

-Yo decidiré si me convienes o no. – replicó nuevamente Nozel. Ante el silencio de la pelinegra el peliplata entendió que, lo que ocultaba sin duda era algo difícil para ella y que era probable que tuviera miedo de decirlo. Pero, en el momento que decidió aceptar sus sentimientos por ella, también lo hizo de la vida que tuvo en su país de origen, fuese cual fuese, después de todo él no era quién para juzgarla. – Almiria…- la llamó tomándola por el rostro. – No me interesa lo que hayas hecho. Simplemente quiero estar a tu lado, y sé que el Reino peligra, pero confía en mí, lo solucionaré, solo necesito saber si tú también estarías dispuesta…

La cercanía entre ambos rostros sumada a la tensión palpable entre ambos hizo que se dejaran llevar por el remolino de emociones y se besaran. Un beso que inició lento y que poco a poco fue consumido por la pasión contenida de ambos. Nozel la tomó por la cintura y la alzó hasta hacerla llegar a su altura mientras la pelinegra acariciaba los cabellos plateados.

Mientras continuaban sumergidos en su ardiente beso, el sonido de una persona llamando a la puerta de la oficina de Nozel los interrumpió e hizo que se separaran.

Nozel maldijo por lo bajo mientras se acomodaba sus vestimentas. Almiria hizo lo mismo, pero aprovechó que Nozel se distrajo con la puerta para irse del lugar.

Abrió la puerta visiblemente molesto y ahí se topó con una de las empleadas de la Casa.

-D-Disculpe, Capitán…uno de los empleados comentó que parecía estar discutiendo con alguien, por lo que su hermano me pidió venir a verificar si todo estaba bien.

-Si lo está. – respondió Nozel para acto seguido cerrar la puerta.

Al voltear notó que la pelinegra no estaba en la habitación. Suspiró visiblemente frustrado y con su cuerpo aún cosquilleando por la montaña rusa de emociones que experimentó al lado de Almiria. No tenía palabras para describir las sensaciones que esa mujer le provocaba, simplemente lo enloquecía. Jamás llegó a esperarse de su persona el estar besando a una mujer de esa forma en su propia oficina. Pero para su sorpresa se encontró a sí mismo disfrutando de la situación, del beso y de tener a Almiria pegada a él mientras sus manos acariciaban su delicada figura.

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Luego del "incidente" en el baño, Mina hizo lo posible por mantener distancia con el Capitán Fuegoleon. Aún le avergonzaba muchísimo.

Pero, al pertenecer a su orden, sabía que mantenerse alejada iba a ser una misión casi imposible. Ese día en particular tendrían una misión al anochecer en compañía de la señora Mereoleona y del joven Leo. Estaba bastante nerviosa, honestamente, por lo que decidió visitar a su hermana para tratar de buscar consejo.

Cuando llegó a la base de los Toros Negros se sintió muy agradecida y reconfortada porque la pequeña Charmy la invitó a desayunar con el resto de miembros de la orden. Le pareció un detalle muy lindo y, una parte de ella se alegró de volver a sentirse incluida en una familia.

Rio con gusto ante las peleas de Luck y Magna, mientras este último no dejaba de repetir los "consejos" de su "Zora-aniki". La joven Vanessa la trató muy bien e incluso la mimó durante vario rato. Le llamó la atención que Noelle no se despegaba de Almiria mientras le repetía una y otra vez lo hermosa que era y que le encantaría que fueran muy amigas, a lo que su hermana simplemente sonreía y le acariciaba la cabeza de manera maternal. Le llenaba el alma que su hermana estuviera encontrando un lugar tan bello con ese.

Cuando toda la fiesta finalizó, ambas hermanas se alejaron para poder hablar con tranquilidad.

-Y bien, ¿de qué querrías hablar? – preguntó Almiria iniciando la conversación mientras se sentaba en el pasto.

Mina la miró nerviosa y sonrojada. No sabía por dónde empezar a abordar el tema.

-B-Bueno…es sobre el chico que me gusta. – soltó por fin.

Almiria levantó una ceja interesada.

-¿Sucedió algo?

-S-Si…¡pero no fue nada malo! – respondió de inmediato al notar las facciones de su hermana tensarse. – Fue más bien una situación vergonzosa y, es realmente incómodo estar en el mismo espacio que él. Sin mencionar que, desde ese incidente creo que me ha estado evitando. – respondió con los ánimos por el suelo.

Era cierto, luego del incidente, el capitán Fuegoleon había salido y, luego al volver por la noche, estuvo totalmente ausente durante la cena.

-Mina yo no quiero invadir tu privacidad, pero, ¿me podrías decir quién es la persona que te gusta? Quizá así pueda entender mejor la situación.

Mina miró dudosa a su hermana. Suspiró y habló:

-Solo no vayas a explotar ni nada, tienes que prometerlo. – advirtió. Al notar la señal de promesa de su hermana soltó sin más – E-Es el Capitán Fuegoleon.

Almiria solo abrió lo ojos con sorpresa. ¡Ese tipo era alrededor de ocho años mayor que su hermana! Mientras trataba de sopesar la confesión, a su mente vino el recuerdo de la conversación con la Capitana Dorothy de hacía dos días atrás.

-Ayyy Mina…- soltó esta vez mirándola con pesar.

-¿Qué sucede? – preguntó la castaña sin comprender.

-No sé bien lo que haya pasado entre ustedes, pero es probable que él no te esté evitando por esa razón.

-¿Entonces?

-Mina, escucha con cuidado…El Capitán Fuegoleon está comprometido. Él y el capitán de las Águilas Plateadas van a casarse con unas chicas de una familia rica del Reino. Su compromiso se hará público en tres meses o menos.

Almiria se lo dijo de la manera más delicada que pudo, pero a diferencia suya, Mina era más sentimental. Ella creía en el amor a primera vista, en el hilo rojo del destino y todas esas historias cursis, ¡y estaba bien!, Mina no merecía conocer el lado cruel de la vida, pero esto ya era algo que se salía de sus manos.

Notó como los ojos café claro se iban inundando en lágrimas hasta que Mina solo se abalanzó sobre ella y empezó a llorar desconsoladamente. Almiria solo atinó a abrazarla y consolarla; su pequeña hermanita sufría su primer corazón roto…Aunque ella no estaba en mejores condiciones.

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Natch observaba oculto entre las sombras la escena entre hermanas. Yami le había informado lo que se discutió con el Rey Mago y los capitanes Fuegoleon Vermillion y Nozel Silva. Ambos se estaban involucrando con las hermanas e incluso, en el caso de Almiria estaba saliendo con el capitán Silva de manera secreta. Aquello sin duda significaba un jaque para la pelinegra, por lo que solo era cuestión de tiempo para que él actuara.

Si las cosas continuaban por el mismo camino hasta ahora, sin duda podría sacarle a su compañera la información que necesitaba sobre la traición que ella debería cometer. Requería tiempo y paciencia, y él podría convencerla de actuar a su favor, solo necesitaba seguir recolectando las piezas correctas.

Por lo pronto, él haría un pequeño viaje de recolección de información.

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Mina se limpió las lágrimas luego de un rato. Se incorporó tratando de normalizar su respiración.

-Lo siento mucho Mina. – dijo Almiria mientras le daba un pañuelo.

-Está bien, hermana. Pero…a todo esto, ¿tú cómo sabías de eso? – preguntó Mina interesada.

Almiria se quedó en blanco. Si bueno, ella omitió en su totalidad decirle a Mina que estuvo saliendo con Nozel, ni que se besaron apasionadamente.

-B-Bueno…ammm yo…

Mina al notar el vano intento de su hermana por encontrar una excusa abrió los ojos con sorpresa y acusadoramente exclamó:

-¡¿Té involucraste con el Capitán Silva?!

-N-No…Si, o más bien, si y no. – respondió dudosa.

-¡Almirira!

-Escúchame. – carraspeó la pelinegra. – Si, él me pidió salir, pero solo fue para saldar su ayuda de la otra ocasión. Luego de eso él me pidió cortejarme y yo le dije que podía hacer lo que quisiese. Después me enteré de que se iba a casar y yo misma le dije que no quería continuar.

-Entonces, terminaste con él. – finalizó Mina desilusionada.

Le dolía. Era la primera vez que su hermana se abría a un hombre – y uno excelente como lo era el capitán Silva – y sucedía algo como eso.

-Mina de todas formas no era nada…

-Tu lo quieres…- afirmó Mina al notar las expresiones en su hermana. Almiria estaba enamorada…- Almiria tu de verdad lo quieres.

Luego de una pausa la pelinegra suspiró, sintiéndose vulnerable con la única persona que conocía esa parte suya, confesó:

-No soy lo que él necesita Mina y, la paz de este Reino podría verse afectada si él y yo tuviéramos una relación. Lo mismo ocurre con el Capitán Fuegoleon.

-Y-Ya veo. – murmuró con tristeza la castaña.

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Base de los Leones Carmesí.

Fuegoleon terminaba de supervisar que todo estuviera en orden para la misión la cual consistía en ir a investigar unas catacumbas antiguas donde se creía podría haber objetos de alto valor mágico para el Reino. Una vez que todo estuvo en orden dio la señal de salida para el resto de miembros de su orden. Mereoleona estaba al lado de Mina, quien terminaba de acomodar unas enormes correas en el felino gigante que los iba a acompañar.

Noto que la chica estaba más seria de lo usual y que, la interacción con su estúpido hermano era prácticamente nula; incluso no hacían contacto visual algo que a ella no le pasó desapercibido.

Durante el camino el silencio reinó hasta que llegaron al lugar. A Fuegoleon le extrañó de sobremanera que el lugar estuviera vacío ya que, un grupo de exploradores del Reino debían estarlo esperando según lo acordado.

Bob se adelantó y empezó a olfatear el lugar. Caminó inspeccionando la entrada hasta que se erizó y emitió un gruñido de alerta.

-Bob…- dijo Mina mientras se acercaba. - ¿Qué ocurre muchacho?

Al voltear la mirada, Mina notó los restos de lo que parecía ser un cuerpo desmembrado. Ahogó un grito despavorido y se echó hacia atrás alertando al resto.

-Creo que estos son los restos de uno de los exploradores. – comentó Mereoleona inspeccionando con cuidado el brazo visiblemente roído.

-Parce que la misión cambió de categoría. – comentó Fuegoleon. - ¡Escuchen! La misión ha cambiado. Un grupo deberá volver a la capital y dar aviso para que vengan a recoger los restos. Los demás entraremos. Nos dividiremos en dos grupos.

-¡Mina, conmigo! – ordenó Mereoleona.

Fuegoleon la observó como si su hermana estuviera loca. Él tenía pensado hacer que Mina volviera a la capital, era peligroso que estuviera ahí.

-¡Sí señora! – respondió la castaña de inmediato.

Tenía miedo, sí, pero como cabello mágico era su deber enfrentar a esa criatura que asesinó tan cruelmente a esas personas. Debía ser valiente.

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¡Hasta aquí el capítulo!

Estoy emocionada de ir avanzando poco a poco con ella. Como trabajo me es difícil actualizar seguido, pero mejor tarde que nunca jaja.

Abrazos y besos a Kaihraaa por su comentario. Llenas mi corazón de felicidad :D