Nota de la autora: Aiya!! Este es mi primer fic, asà q no sean malos
conmigo. A mi me gusta bastante, ya tengo mucha história escrita, pero aún
asà si quieren incluir algún personaje, dar ideas o incluirse ustedes
mismos...decÃdmelo en un review ^^
Derechos: Los derechos de Harry Potter són de J.K. Rowlin, asà q no me demanden.
Harry Potter y la orden del fénix
Reencuentros
Esa noche Harry no podÃa dormir, estaba pensando en la cama. Faltaba tan solo una semana para que fuera su quinceavo cumpleaños, pero la cosa no podÃa ir peor, Voldemort habÃa cometido varios asesinatos, sobre todo en paÃses del Mediterráneo y en concreto Francia y España.
Per Cornelius Fudge todavÃa no habÃa abierto los ojos. Hágrid le enviaba cartas desde diferentes partes del mundo, al igual que Sirius, que parecÃa tener mucho trabajo.
- ¡Harryyyyyy! ¡El desayuno está listoooooooo!
Al final se deberÃa haber dormido.
En mesa, Vernon se levantó.
- Debo anunciar una cosa muy importante.
¡Vaya sorpresa! Por esas fechas, Vernon Dursley siempre tenÃa algo importante que decir.
- Nos iremos una semana a Mallorca para hablar con varias personas que podrÃan hacerme la comanda de mi vida, y tú, Harry, no vendrás-
Estas últimas palabras las marcó sÃlaba por sÃlaba fuerte y lentamente y tirando todo el agua de su interior por medio de su boca.
- La hija de la señora Fig., Arabella, se ha ofrecido voluntaria para cuidarte.
Arabella Figg, Arabella Figg... ¿De qué le sonaba ese nombre? PodrÃa ser que la señora Figg le enseñara una foto de ella. ¡Un momento! ¿No era ese uno de los nombres que Dumbledore dijo a...?
- ¡Claro, eso es!
Y ante la mirada sorprendida del clan Dursley, subió corriendo a su cuarto. HabÃa una lechuza esperándole.
Querido Harry:
¿Estas bien?, ¿Te duele la cicatriz?, ¿Ha ocurrido algo extraño? Me enteré de que Arabella irá a vigilarte unos dÃas, ¡No te separes de ella!. Haz caso a todo lo que te diga.
Estoy escondido en España, en los Pirineos, donde más muertes ha habido, es raro que no vayan a por ti, tengo una sospecha, aunque muy irreal, pero todo puede ser. Lupin tiene un muy mal presentimiento, y en eso él nunca se equivoca.
Sirius
Esta carta no le gustó nada a Harry. ¿Por qué Sirius no se lo contaba todo?
Al dÃa siguiente, cuando bajó, ya estaban las maletas preparadas.
- ¿Cuándo os vais?- preguntó por educación.
- Nada más llegue la señorita Figg...
En ese momento llamó una mujer de treinta y algo años de aspecto agradable.
- Buenos dÃas.
- ¿Necesitará algo?
-No, gracias.
- Bueno, adiós.
Al cerrar la puerta, Arabella se quitó el vestido dejando a la vista una hermosa túnica.
- ¡Uf! Ya se han ido, no me gustan nada de nada, igual que no me gusta llevar ropa muggle. Debes ser Harry, yo soy Arabella, auror, aunque veo que Sirius te ha hablado de mÃ. Por cierto, déjame leer la carta.
Harry no se habÃa dado cuenta de que llevaba la carta de Sirius en la mano.
- Curioso, yo también tengo una sospecha, en el mismo sitio, no puede ser coincidencia, aunque es casi imposible.
- ¿El qué?
- Que Voldemort persiga a alguien que no existe.
- ¿Seguro que no existe?- Harry estaba pensando en Colagusano.
- Sé en lo que piensas, pero la persona de la que te hablo, lo mas seguro es que no naciera, pero de todas maneras enviaré una carta a Dumbledore.
Cuando terminó se dirigió a Harry.
- Vayamos por partes, lo tengo todo planificado. Me quedaré aquà hasta el dÃa siguiente de tu cumpleaños. Avisa a tus amigos que de aquà dos dÃas iremos al Diagon Alley. Este año no podrás ir a casa de tus amigos, asà que el 1 de Septiembre pasaré a recogerte. Se me olvidaba, el 31 de Julio haremos una fiesta.
Todo esto lo dijo de carrerilla, Harry estaba abrumado. Pronto comprobó que Arabella era fantástica, ¡Hasta le dejaba volar!. Incluso hacer los deberes de Snape era divertido con ella.
- Harry, despiértate ya, que de aquà media hora tenemos que estar delante de Gringotts.
¡No se acordaba! Después de batir el récord Guinnes de velocidad en vestirse, arreglarse y comer, montaron en el coche de Arabella, en el cual no fueron menos rápido. Al terminar, Harry comprendió porqué a Hágrid no le gustaban los vagones de Gringotts.
- ¡Si que has tardado Harry! Te veo mucho más alto.- Exclamó Hermione.
- SÃ, casi me alcanzas- puntualizó Ron exagerando, porque él estaba altÃsimo.
- Usted debe ser Molly Weasley y usted Arthur Weasley.
- Y usted Arabella, encantada.
- Lo mismo digo, por cierto, ¿no falta una pelirroja?.
- ¡Es verdad!- exclamó Harry.- ¿Dónde está Ginny?
- Está en...ja,ja,ja, en...- Empezó Fred.
- En casa de...ja,ja,ja, en casa de...- Intentó continuar George.
Los gemelos ya no paraban de reÃr. Ron sonrÃo y continuó.
- Está en España, en casa de una amiga.
Ron también empezó a reÃrse, Harry estaba desconcertado.
- No le veo nada gracioso en eso.
- Que en esa misma casa también está el novio de Ginny.- Dijo Hermione
En ese punto las risas de los gemelos y la de Ron se oyeron más fuertes.
¿Ginny novio? ¿Y no se lo habÃan dicho? ¿Porqué Hermione siempre se enteraba de todo y él de nada?
- Bien, de aquà ha media hora nos encontramos todos aquà delante.- Dijo el señor Weasley.
Después de que Harry fuera a Gringotts fueron a comprar sus cosas y a por unos helados.
- Por cierto, no os habÃa dicho que me han hecho perfecta, todavÃa no me tocarÃa , pero después de las pruebas no oficiales de los TIMOS han decidido que puedo ocupar ese puesto.
- Felicidades Hermione.- exclamó Ron.- Para algo eres la más inteligente de Hogwarts.
- Felicidades.
- Harry, te noto preocupado. ¡Harry!, ¿me escuchas?
- ¿Qué?
- Que te noto preocupado.
- No me pasa nada.
- Hermione tiene razón, suelta Harry, somos todo oÃdos.
- Fijaos en la carta que me envió Sirius.
Harry les contó la reacción de Arabella y la conversación que habÃan tenido luego.
- Si que es extraño, no le veo la lógica por ningún lado. ¿Para que persigue Tú-Ya-Sabes-Quien a una persona inexistente.
- ¿Si esa persona no existiera crees que el Innombrable la buscarÃa?
- Entonces, ¿porqué escondieron su nacimiento?
- Piensa un poco Ron, pues por los mismos motivos por que Quien-Ya-Sabes la busca.
- ¿Y cuales son esos motivos, sabelotodo?
- Ni idea.- acabó haciéndose la sorda.
- Tengo curiosidad por una cosa, Hermione,- interrumpió Harry.
- ¿Qué?
- ¿Al final fuiste a Bulgaria con VÃktor Krum?
Hermione pareció animarse un poco.
- SÃ, me fui las dos primeras semanas de Julio. Su familia es muy simpática y Bulgaria es un lugar muy bonito. Me lo pasé muy bien con VÃktor, ¡incluso me enseñó un poco de búlgaro!
Ron parecÃa que iba a explotar, viendo como estaban las cosas, decidió cambiar de tema.
- Por cierto, el dÃa de mi cumpleaños haré una fiesta, estáis todos invitados.
- ¡Que bien!
- SÃ muy bien.
- ¿Porqué te has puesto asÃ, Ron?
- Déjalo Hermione, ya se le pasará.
- Te gusta Hermione- dijo Harry apártandolo un poco mientras Hermione compraba unos libros.
- No me gusta- contestó colorado y mirándola de reojo.
- Vamos...se sincero conmigo.
Ron no le hacÃa caso, se habÃa quedado embobado mientras se ponÃa una greña a su lugar.
- Es linda- murmuró como hipnotizado.
- VÃste, ¡te gusta!- exclamó triunfal.
- ¿DecÃais?
- Nada importante, te lo juro- el rojo de la cara de Ron era incluso más intenso que su cabello.
HabÃan llegado a Gringotts los últimos, asà que se despidieron y se fueron a sus casas.
Los dÃas que quedaban hasta su cumpleaños los pasó organizando la fiesta, pensando en la carta de Sirius y practicando quidditch.
El dÃa del cumpleaños los primeros en venir fueron los Weasley.
- Harry, tengo una noticia estupenda, Dumbledore te deja venir todo el mes a mi casa.
- ¡Es fantástico, Ron!
En ese momento entró Hermione.
- ¿Ron te lo contó?. Dumbledore pensará que no hay peligro, ¡eso es magnÃfico!
- Vaya, los invitados sorpresa se retrasan.- murmuró Arabella.
- ¿Invitados sorpresa?
- Vaya, se me escapó. Por ahà vienen.
Por la ventana se veÃa la silueta de un hombre de proporciones gigantes con un perro, también enorme y un hombre que se parecÃa terriblemente a...
- ¡¡¡Son Lupin, Sirius y Hágrid!!!- gritó Harry.
Al entrar, lo primero que hizo Sirius fue comprobar que nadie les perseguÃa, luego volvió a su apariencia normal.
- Bien, ya estamos todos, ¡ahora tocan los regalos!- dijo Arabella.
Todos los regalos fueron fantásticos. Ron le regaló una caja con accesorios para la Saeta de Fuego, Hermione una caja que sólo podÃa abrir su dueño y se hacÃa grande por dentro.
Hágrid le hizo unos pasteles, que Harry decidió dejar para otro dÃa. Pero lo mejor fue el regalo de Sirius y Lupin: una moto voladora.
Después de un rato de bailar, hablar y hacer carreras en escoba y utilizar la moto, llegó la hora de comer.
- Ahora toca el pastel.- informó Arabella.
En ese momento entró una lechuza, era de color blanco con manchas doradas que traÃa un sobre que Harry leyó en voz alta.
Querido Harry:
No te conozco ni tú a mÃ, soy la amiga de Ginny. Te escribo en nombre de los cuatro, ya sabes, Ginny, Jhon, yo y uno más. Te escribo yo porque... porque me gusta mucho escribir y porque sÃ. Te enviamos esta carta para decirte que el regalo lo estamos preparando, probablemente lo acabaremos hoy, te gustará muchÃsimo. Cuando esté hecho te enterarás enseguida, ¡saldrá en la portada del Profeta y todo!. Al principio Ginny no querÃa, porque digamos que comporta ciertos riesgos, pero de esta manera mato tres pájaros de un tiro. Te hacemos un regalo, ayudo a una persona y descubro ciertas cosas.
La amiga de Ginny.
- Lo único que espero es que no se metan en lÃos.- murmuró Hágrid.
- A mi me parece que ya están de lleno en él.- contestó Lupin.
- Lo más importante es que no hagan nada ilegal.- dijo Molly Weasley.
- Esperas demasiado.- concluyó Hermione.
- ¡La fiesta continúa!- gritó Arabella.
La fiesta continuó, Harry no se acordó de la carta en todo el dÃa hasta que se fueron todos.
- Arabella, ¿Cuál crees que será el regalo?
- No quiero ni pensarlo.
- Asà que tienes una sospecha...
- Pero no te la pienso decir si no me dan permiso, cosa que no ha pasado. Y si quieres despertarte pronto para ir a casa de los Weasley, mejor acostarte pronto, que ya es media noche.
La verdad es que Harry tenÃa sueño asà que no tardó en hacerle caso.
Derechos: Los derechos de Harry Potter són de J.K. Rowlin, asà q no me demanden.
Harry Potter y la orden del fénix
Reencuentros
Esa noche Harry no podÃa dormir, estaba pensando en la cama. Faltaba tan solo una semana para que fuera su quinceavo cumpleaños, pero la cosa no podÃa ir peor, Voldemort habÃa cometido varios asesinatos, sobre todo en paÃses del Mediterráneo y en concreto Francia y España.
Per Cornelius Fudge todavÃa no habÃa abierto los ojos. Hágrid le enviaba cartas desde diferentes partes del mundo, al igual que Sirius, que parecÃa tener mucho trabajo.
- ¡Harryyyyyy! ¡El desayuno está listoooooooo!
Al final se deberÃa haber dormido.
En mesa, Vernon se levantó.
- Debo anunciar una cosa muy importante.
¡Vaya sorpresa! Por esas fechas, Vernon Dursley siempre tenÃa algo importante que decir.
- Nos iremos una semana a Mallorca para hablar con varias personas que podrÃan hacerme la comanda de mi vida, y tú, Harry, no vendrás-
Estas últimas palabras las marcó sÃlaba por sÃlaba fuerte y lentamente y tirando todo el agua de su interior por medio de su boca.
- La hija de la señora Fig., Arabella, se ha ofrecido voluntaria para cuidarte.
Arabella Figg, Arabella Figg... ¿De qué le sonaba ese nombre? PodrÃa ser que la señora Figg le enseñara una foto de ella. ¡Un momento! ¿No era ese uno de los nombres que Dumbledore dijo a...?
- ¡Claro, eso es!
Y ante la mirada sorprendida del clan Dursley, subió corriendo a su cuarto. HabÃa una lechuza esperándole.
Querido Harry:
¿Estas bien?, ¿Te duele la cicatriz?, ¿Ha ocurrido algo extraño? Me enteré de que Arabella irá a vigilarte unos dÃas, ¡No te separes de ella!. Haz caso a todo lo que te diga.
Estoy escondido en España, en los Pirineos, donde más muertes ha habido, es raro que no vayan a por ti, tengo una sospecha, aunque muy irreal, pero todo puede ser. Lupin tiene un muy mal presentimiento, y en eso él nunca se equivoca.
Sirius
Esta carta no le gustó nada a Harry. ¿Por qué Sirius no se lo contaba todo?
Al dÃa siguiente, cuando bajó, ya estaban las maletas preparadas.
- ¿Cuándo os vais?- preguntó por educación.
- Nada más llegue la señorita Figg...
En ese momento llamó una mujer de treinta y algo años de aspecto agradable.
- Buenos dÃas.
- ¿Necesitará algo?
-No, gracias.
- Bueno, adiós.
Al cerrar la puerta, Arabella se quitó el vestido dejando a la vista una hermosa túnica.
- ¡Uf! Ya se han ido, no me gustan nada de nada, igual que no me gusta llevar ropa muggle. Debes ser Harry, yo soy Arabella, auror, aunque veo que Sirius te ha hablado de mÃ. Por cierto, déjame leer la carta.
Harry no se habÃa dado cuenta de que llevaba la carta de Sirius en la mano.
- Curioso, yo también tengo una sospecha, en el mismo sitio, no puede ser coincidencia, aunque es casi imposible.
- ¿El qué?
- Que Voldemort persiga a alguien que no existe.
- ¿Seguro que no existe?- Harry estaba pensando en Colagusano.
- Sé en lo que piensas, pero la persona de la que te hablo, lo mas seguro es que no naciera, pero de todas maneras enviaré una carta a Dumbledore.
Cuando terminó se dirigió a Harry.
- Vayamos por partes, lo tengo todo planificado. Me quedaré aquà hasta el dÃa siguiente de tu cumpleaños. Avisa a tus amigos que de aquà dos dÃas iremos al Diagon Alley. Este año no podrás ir a casa de tus amigos, asà que el 1 de Septiembre pasaré a recogerte. Se me olvidaba, el 31 de Julio haremos una fiesta.
Todo esto lo dijo de carrerilla, Harry estaba abrumado. Pronto comprobó que Arabella era fantástica, ¡Hasta le dejaba volar!. Incluso hacer los deberes de Snape era divertido con ella.
- Harry, despiértate ya, que de aquà media hora tenemos que estar delante de Gringotts.
¡No se acordaba! Después de batir el récord Guinnes de velocidad en vestirse, arreglarse y comer, montaron en el coche de Arabella, en el cual no fueron menos rápido. Al terminar, Harry comprendió porqué a Hágrid no le gustaban los vagones de Gringotts.
- ¡Si que has tardado Harry! Te veo mucho más alto.- Exclamó Hermione.
- SÃ, casi me alcanzas- puntualizó Ron exagerando, porque él estaba altÃsimo.
- Usted debe ser Molly Weasley y usted Arthur Weasley.
- Y usted Arabella, encantada.
- Lo mismo digo, por cierto, ¿no falta una pelirroja?.
- ¡Es verdad!- exclamó Harry.- ¿Dónde está Ginny?
- Está en...ja,ja,ja, en...- Empezó Fred.
- En casa de...ja,ja,ja, en casa de...- Intentó continuar George.
Los gemelos ya no paraban de reÃr. Ron sonrÃo y continuó.
- Está en España, en casa de una amiga.
Ron también empezó a reÃrse, Harry estaba desconcertado.
- No le veo nada gracioso en eso.
- Que en esa misma casa también está el novio de Ginny.- Dijo Hermione
En ese punto las risas de los gemelos y la de Ron se oyeron más fuertes.
¿Ginny novio? ¿Y no se lo habÃan dicho? ¿Porqué Hermione siempre se enteraba de todo y él de nada?
- Bien, de aquà ha media hora nos encontramos todos aquà delante.- Dijo el señor Weasley.
Después de que Harry fuera a Gringotts fueron a comprar sus cosas y a por unos helados.
- Por cierto, no os habÃa dicho que me han hecho perfecta, todavÃa no me tocarÃa , pero después de las pruebas no oficiales de los TIMOS han decidido que puedo ocupar ese puesto.
- Felicidades Hermione.- exclamó Ron.- Para algo eres la más inteligente de Hogwarts.
- Felicidades.
- Harry, te noto preocupado. ¡Harry!, ¿me escuchas?
- ¿Qué?
- Que te noto preocupado.
- No me pasa nada.
- Hermione tiene razón, suelta Harry, somos todo oÃdos.
- Fijaos en la carta que me envió Sirius.
Harry les contó la reacción de Arabella y la conversación que habÃan tenido luego.
- Si que es extraño, no le veo la lógica por ningún lado. ¿Para que persigue Tú-Ya-Sabes-Quien a una persona inexistente.
- ¿Si esa persona no existiera crees que el Innombrable la buscarÃa?
- Entonces, ¿porqué escondieron su nacimiento?
- Piensa un poco Ron, pues por los mismos motivos por que Quien-Ya-Sabes la busca.
- ¿Y cuales son esos motivos, sabelotodo?
- Ni idea.- acabó haciéndose la sorda.
- Tengo curiosidad por una cosa, Hermione,- interrumpió Harry.
- ¿Qué?
- ¿Al final fuiste a Bulgaria con VÃktor Krum?
Hermione pareció animarse un poco.
- SÃ, me fui las dos primeras semanas de Julio. Su familia es muy simpática y Bulgaria es un lugar muy bonito. Me lo pasé muy bien con VÃktor, ¡incluso me enseñó un poco de búlgaro!
Ron parecÃa que iba a explotar, viendo como estaban las cosas, decidió cambiar de tema.
- Por cierto, el dÃa de mi cumpleaños haré una fiesta, estáis todos invitados.
- ¡Que bien!
- SÃ muy bien.
- ¿Porqué te has puesto asÃ, Ron?
- Déjalo Hermione, ya se le pasará.
- Te gusta Hermione- dijo Harry apártandolo un poco mientras Hermione compraba unos libros.
- No me gusta- contestó colorado y mirándola de reojo.
- Vamos...se sincero conmigo.
Ron no le hacÃa caso, se habÃa quedado embobado mientras se ponÃa una greña a su lugar.
- Es linda- murmuró como hipnotizado.
- VÃste, ¡te gusta!- exclamó triunfal.
- ¿DecÃais?
- Nada importante, te lo juro- el rojo de la cara de Ron era incluso más intenso que su cabello.
HabÃan llegado a Gringotts los últimos, asà que se despidieron y se fueron a sus casas.
Los dÃas que quedaban hasta su cumpleaños los pasó organizando la fiesta, pensando en la carta de Sirius y practicando quidditch.
El dÃa del cumpleaños los primeros en venir fueron los Weasley.
- Harry, tengo una noticia estupenda, Dumbledore te deja venir todo el mes a mi casa.
- ¡Es fantástico, Ron!
En ese momento entró Hermione.
- ¿Ron te lo contó?. Dumbledore pensará que no hay peligro, ¡eso es magnÃfico!
- Vaya, los invitados sorpresa se retrasan.- murmuró Arabella.
- ¿Invitados sorpresa?
- Vaya, se me escapó. Por ahà vienen.
Por la ventana se veÃa la silueta de un hombre de proporciones gigantes con un perro, también enorme y un hombre que se parecÃa terriblemente a...
- ¡¡¡Son Lupin, Sirius y Hágrid!!!- gritó Harry.
Al entrar, lo primero que hizo Sirius fue comprobar que nadie les perseguÃa, luego volvió a su apariencia normal.
- Bien, ya estamos todos, ¡ahora tocan los regalos!- dijo Arabella.
Todos los regalos fueron fantásticos. Ron le regaló una caja con accesorios para la Saeta de Fuego, Hermione una caja que sólo podÃa abrir su dueño y se hacÃa grande por dentro.
Hágrid le hizo unos pasteles, que Harry decidió dejar para otro dÃa. Pero lo mejor fue el regalo de Sirius y Lupin: una moto voladora.
Después de un rato de bailar, hablar y hacer carreras en escoba y utilizar la moto, llegó la hora de comer.
- Ahora toca el pastel.- informó Arabella.
En ese momento entró una lechuza, era de color blanco con manchas doradas que traÃa un sobre que Harry leyó en voz alta.
Querido Harry:
No te conozco ni tú a mÃ, soy la amiga de Ginny. Te escribo en nombre de los cuatro, ya sabes, Ginny, Jhon, yo y uno más. Te escribo yo porque... porque me gusta mucho escribir y porque sÃ. Te enviamos esta carta para decirte que el regalo lo estamos preparando, probablemente lo acabaremos hoy, te gustará muchÃsimo. Cuando esté hecho te enterarás enseguida, ¡saldrá en la portada del Profeta y todo!. Al principio Ginny no querÃa, porque digamos que comporta ciertos riesgos, pero de esta manera mato tres pájaros de un tiro. Te hacemos un regalo, ayudo a una persona y descubro ciertas cosas.
La amiga de Ginny.
- Lo único que espero es que no se metan en lÃos.- murmuró Hágrid.
- A mi me parece que ya están de lleno en él.- contestó Lupin.
- Lo más importante es que no hagan nada ilegal.- dijo Molly Weasley.
- Esperas demasiado.- concluyó Hermione.
- ¡La fiesta continúa!- gritó Arabella.
La fiesta continuó, Harry no se acordó de la carta en todo el dÃa hasta que se fueron todos.
- Arabella, ¿Cuál crees que será el regalo?
- No quiero ni pensarlo.
- Asà que tienes una sospecha...
- Pero no te la pienso decir si no me dan permiso, cosa que no ha pasado. Y si quieres despertarte pronto para ir a casa de los Weasley, mejor acostarte pronto, que ya es media noche.
La verdad es que Harry tenÃa sueño asà que no tardó en hacerle caso.
