Disclaimer: How to Train Your Dragon no me pertenece, es propiedad de DreamWorks Animation, Dean DeBlois y Cressida Cowell. La historia sí es original y de mi autoría, pero su creación y respectiva publicación es por mero entretenimiento.
Capítulo 6
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— ¿Tyre?—repitió con la voz rota, lo sintió acercarse dudoso hacia él.
Su cerebro le gritaba que debía salir de ahí lo más pronto posible pero su cuerpo no parecía dispuesto a responder, por instinto había logrado ponerse de pie, pero después de eso solo pudo mantenerse estático en su sitio. Ni siquiera se atrevió a mirarlo por encima de su hombro, haber escuchado su voz fue suficiente para desarmarlo por completo.
Es verdad que le había prometido a Astrid intentar ver a sus padres, pero sin duda no pensaba que una reunión con ellos ocurriría tan rápido. Definitivamente no estaba listo para encararlos, en realidad quizá nunca lo estaría.
—Tyre, mírame—habló el hombre con un poco más de potencia—, por favor.
El nuevo volumen de su voz lo hizo estremecer, aunque en el fondo aun podía percibir la tristeza y desesperación de antes.
Exhaló con fuerza, lamentándose internamente por lo que estaba por hacer. Las palabras que Astrid le había regalado se repitieron en su mente como un apoyo a la decisión que no estaba seguro si había sido correcta tomar.
Con paso lento y tembloroso comenzó a girarse para encarar al hombre castaño y robusto que se mantenía estático buscando su rostro con la mirada. Una mirada verde que pareció iluminarse cuando al fin se conectó con la suya dejando escapar gruesas lagrimas que terminaron por perderse en su corta barba trenzada.
—Hola…—fue lo único que atinó a decir cabizbajo, por alguna razón se sentía como un niño a punto de ser regañado.
Notó entonces el aspecto demacrado de su padre, las ojeras negras y las arrugas en su frente; su cabello castaño antes brillante ahora estaba opaco y salpicado de canas, incluso podía jurar que había adelgazado un poco. Se preguntó entonces si su madre estaría en la misma condición.
—Hola, hijo—le respondió el hombre reduciendo la distancia que los separaba.
—No—detuvo rápidamente él retrocediendo un par de pasos—, por favor… no te acerques más.
En el rostro de su padre pudo notar como sus palabras lo hirieron obligándolo a abandonar cualquier otro intento por avanzar hacia él.
—Sabía que tarde o temprano podría encontrarte aquí—dijo en su lugar tratando de mostrarle una sonrisa—. Nunca perdí la esperanza de que volvieras.
El azabache bajó la mirada, sentía como su cuerpo dejaba de responderle y sus rodillas temblaban ante la debilidad que le provocaba estar frente a su padre.
—Vengo aquí todos los días después de trabajar—comenzó a relatar para después avanzar en su dirección alertándolo nuevamente y obligándolo a apartarse aún más, sólo entonces notó que él no era el objetivo esta vez—, también vengo con tu madre los fines de semana, para ella aun es difícil—continuó mientras se inclinaba ante la lápida y depositaba un ramo de flores junto a las de él.
— ¿Por qué me cuentas esto?—se atrevió a preguntar intentando que su voz no sonara irritada pues realmente no deseaba seguir hiriéndolo.
—No lo sé—confesó Stoick encogiéndose de hombros—. Supuse que quizá te importaría—añadió tras levantarse para poder encararlo nuevamente—. Después de que vimos que Night Fury regresó, supe que sería cuestión de tiempo para que vinieras, así que visitar a Hiccup también se convirtió en visitarte a ti.
—No lo merezco—murmuró apartando la mirada de la suya, no podía soportar continuar así, no podía seguir escuchando esas palabras tan cargadas de sentimiento y cariño.
Como él había dicho, no las merecía.
—Ty…
— ¡No!—detuvo desesperado, sus manos convertidas en puños en sus costados—, ¿acaso no lo entiendes? ¡Es por mí que él está ahí!—exclamó señalando la fría tumba entre ellos—. Si yo no hubiera sido tan imprudente… Si yo no hubiera permitido que se involucrara… Hiccup no estaría ahí.
—Hijo, eso no fue…
—No digas que no fue mi culpa—advirtió, en sus ojos podía sentir como las lágrimas comenzaban a acumularse—, porque sí lo fue.
Con la mirada borrosa vio como su padre se acercó a él, pero esta vez y sin comprender por qué, no se apartó y se dejó abrazar por él. Un abrazo que solo su padre le podía dar.
Sin duda pudo haberlo evitado, su cerebro le gritaba que se alejara, que acabara con todo eso y se marchara. Pero debía ser honesto, realmente necesitaba ese abrazo así que, en contra de todos sus instintos, terminó correspondiéndolo al rodear la fornida espalda del hombre con los brazos, permitiéndose ocultar el rostro en su hombro inhalando su olor, ese que tanto había extrañado y que nunca olvidó.
—Ambos tomaron sus decisiones esa noche—dijo entonces con voz tranquila estrechándolo con más fuerza, como si en cualquier momento fuera a desvanecerse—, lo que ocurrió después de eso, Ty… definitivamente no fue tu culpa.
Lo dijo, las palabras que tanto odiaba y que ansiaba dejar de escuchar. Pero, por alguna razón, que él las pronunciara calmó un poco el dolor en su interior.
No respondió, no pudo hacerlo y, en el fondo, tampoco quería.
—Vuelve a casa, Ty…
Esa sugerencia bastó para romper la armonía y la paz que crecía entre ellos. En pocos segundos dio por terminado el abrazo para volver a alejarse de él aunque en ningún momento logró evadir su mirada.
—No hay necesidad de que sigas haciendo esto—continuó con calma—. No soportaríamos perderte a ti también.
Retrocedió. La desesperación y el dolor nuevamente se apoderaron de su cuerpo.
—No puedo hacerlo—reveló entonces sacando la voz más firme que logró conseguir—. Volví para terminar lo que comencé… se lo prometí a Hiccup.
— ¿Y después…?—insistió Stoick igualmente desesperado—. ¿Qué pasará después? Tyre…
—Night Fury cumplirá con su deber—evadió haciendo un enorme esfuerzo por no derrumbarse ante la mirada destrozada de su padre—. Eso es lo único que importa.
— ¿Y qué hay de Tyre Haddock? ¿A caso él no importa?—exigió una respuesta, había comprendido a donde quería llegar el azabache y sin duda no se lo iba a permitir.
Abrió la boca para responder, pero el inesperado ruido de unas sirenas atrajo su atención hacia la calle por la cual pudo distinguir un grupo de patrullas y ambulancias pasar a toda velocidad.
Algo malo había ocurrido.
—Debo irme—declaró comenzando a retroceder.
El castaño asintió en silencio, sabía que no importaba lo que dijera, no lograría hacerlo cambiar de opinión… al menos no en ese momento.
— ¡Ty!—lo volvió a llamar cuando este ya se alejaba por el camino hacia la salida del cementerio—. Considera volver, por favor—pidió al verlo detenerse, pero no tuvo ninguna respuesta, tan sólo un asentimiento cargado de duda—. Y… si necesitas algo, lo que sea, no dudes en llamarnos—otro asentimiento—. Ten cuidado…
Y se fue…
El corazón del hombre se comprimió y el aliento se le escapó en una fuerte exhalación que terminó por hacerlo caer de rodillas frente a la tumba de su hijo.
—Hiccup—pronunció con voz temblorosa, nuevas lagrimas comenzaron a correr por su rostro—, por favor no lo dejes solo. Te necesita más que nunca—suplicó y fijó su mirada llorosa en la lápida donde estaba grabado el nombre del joven—. No permitas que haga una locura.
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Cuando la noche terminó por caer, Night Fury apareció saltando de un edificio a otro camino a un peligro inminente y con un sólo pensamiento en la mente: Salvar a todo aquél que esté a su alcance.
Ni siquiera se había detenido a averiguar cuál era la situación que estaba por enfrentar. Después de haber escuchado y visto a la policía y bomberos movilizándose rumbo a una misma dirección, no dudó en que debía hacer lo mismo.
Mentiría si dijera que no se sintió agradecido de poder usarlo como excusa para escapar de su padre, y mentiría aún más si intentara fingir que la conversación que tuvo con él no continuaba afectándolo.
—Eres Night Fury ahora—se dijo en un intento por recobrar el control de sus pensamientos—, olvídalo y concéntrate en tu deber.
Con esa orden autoimpuesta aumentó su velocidad y con cada salto que dio comenzó a sentir como la fuerza regresaba a su cuerpo.
Ahora con sus emociones bajo control logró distinguir en la distancia un ágil destello blanco que no tardó en reconocer y que se apresuró a seguir dispuesto a alcanzarle.
— ¡Light Fury!—exclamó cuando sólo unos metros los separaban, notó como la encapuchada se estremeció ante su llamado disminuyendo la velocidad y permitiendo que al fin lograra estar a su lado—. ¿Sabes qué es lo que ha ocurrido?
—Night Fury…—pronunció ella con un toque de incomodidad que rápidamente desapareció—, hubo un accidente en el puente Frigg, desconozco la magnitud.
Esa revelación lo inquietó. El puente Frigg era de los más transitados en la ciudad, un accidente en él, por más pequeño que fuera, representaba un gran problema.
—Debemos apresurarnos para ayudar—declaró reanudando la carrera junto a ella.
—Sí—concordó con obviedad dejándolo nuevamente atrás—, eso es lo que pretendo…
Negó por lo bajo su actitud impulsándose para saltar a un nuevo edifico cuando de pronto sintió una nueva presencia, una que sin duda no representaba nada bueno y lo confirmó en cuanto vio aquello…
— ¡Cuidado!—exclamó alerta para atraer la atención de la encapuchada.
Esta, confundida volteó hacia un costado sorprendiéndose al ver como un proyectil de gran tamaño iba en su dirección. No tenía a donde ir, se encontraba en caída libre hacia la azotea de un edificio, esquivar el ataque era prácticamente imposible así que hizo lo único que se le ocurrió en ese momento y, con un rápido movimiento, disparó una bola de plasma que al impactar con el objetivo terminó por explotarlo generando una pequeña nube de humo violeta.
Jadeante aterrizó con torpeza sobre la azotea, apoyándose en sus rodillas por un momento para después recobrar la compostura.
— ¿Estás bien?—interrogó Night Fury tras llegar a su lado, en su voz y mirada pudo notar una sincera preocupación.
—Sí—logró responder ahora erguida en su sitio—, ¿qué demonios fue eso?
El de traje negro negó con la cabeza, estaba tan confundido como ella al respecto, aunque en el fondo tenía sus sospechas sobre una posible causa o más bien causante.
—Hay que admitirlo—dijo entonces una voz desconocida que no hizo más que ponerlos alerta—, haz mejorado con el pasar de los años, Night Fury.
El nombrado se estremeció y no tardó en adoptar una posición defensiva que no hizo más que preocupar a la heroína, por lo que imitando su acción, se preparó para combatir a quien fuera que la había atacado primero.
Fue entonces cuando lo vieron. De las sombras emergió un hombre vestido con un ostentoso traje de cuero, avanzaba con gracia y modestia con los brazos cruzados tras su espalda y la afilada barbilla en alto. Cuando estuvo a una corta distancia, retiró la capucha que mantenía oculto su rostro dejándolo al descubierto al igual que su corto cabello canoso.
—Ha pasado mucho tiempo—continuó hablando con un peculiar y presuntuoso acento—, ¿no es así?
— ¿Quién es?—cuestionó en un susurro la chica viendo de reojo al héroe que, sin duda, conocía al recién llegado.
— ¡Oh, qué descortés de mi parte!—exclamó el hombre palmeándose la frente con fingida preocupación—. No hemos tenido el honor de conocernos, señorita Light Fury—continuó para después hacer una reverencia en su dirección—. Soy Grimmel Grisly, el mejor cazador del viejo y nuevo mundo.
— ¿De qué habla?—preguntó esta vez dirigiéndose completamente al joven a su lado.
—No escuches nada de lo que te diga—fue lo único que él le dijo, su mirada permanecía fija en Grimmel—, es un manipulador.
El hombre rio ante aquello y comenzó a caminar alrededor de la pareja con la misma tranquilidad y gracia de antes.
—Chico listo, realmente has madurado—felicitó dándole poca importancia—, pero ¿será suficiente?
—Déjate de estupideces, Grimmel—gruñó Night Fury.
Realmente no pensó que se toparía con el hombre tan pronto, mucho menos el mismo día en que vio a su padre por primera vez después de tres años alejado. Sin duda había sido un día lleno de emociones, en su mayoría negativas.
—Qué carácter—murmuró con un exagerado estremecimiento—, no me digas que sigues molesto por lo de hace tres años—recordó deteniéndose frente a él y llevándose una mano a la barbilla pensativo—. ¿Cómo se llamaba tu amigo? ¿Iker? No, no… era algo como Hi…
— ¡Basta!—gritó molesto, no iba a permitir que pronunciara su nombre, no después de todo el daño que les había ocasionado—. Sé lo que intentas y no va a funcionar—añadió con un poco más de calma evadiendo sus provocaciones—. No soy el mismo de antes.
—Puede ser…—concedió volviendo a llevar sus brazos tras su espalda—, pero una bestia siempre será una bestia y como tal es inevitable que siga sus instintos.
—No entiendo qué está pasando…—murmuró Light Fury después de un rato en silencio.
Había estado escuchándolos discutir mientras intentaba descifrar lo que todo aquello significaba, pero sin duda no había funcionado en lo absoluto pues las dudas y temores no hicieron más que aumentar con cada frase que ambos pronunciaban.
— ¿En serio no le has explicado nada?—le reprochó al héroe—. Vaya que eres un mal compañero—murmuró ganándose una mirada molesta por parte de ambos encapuchados para después dirigirse a la chica—. Como dije antes yo soy el cazador y ustedes, queridos jovencitos, son mi presa.
Sus sentidos se pusieron alerta cuando un nuevo proyectil fue disparado en su dirección desde una ballesta en manos del hombre. Gracias a que ahora se encontraba de pie en una azotea pudo esquivar el ataque sin problemas a la par en que disparaba una potente bola de plasma que, para su sorpresa, Grimmel evadió con la misma facilidad que ella.
— ¡Déjala fuera de esto, Grimmel!—escuchó gritar a Night Fury justo antes de que se lanzara a atacar directamente al enemigo—. El problema es entre tú y yo.
—Es ahí donde te equivocas—contradijo esquivando cada golpe que era dirigido hacia él como si se tratara de una inusual danza—. He esperado años para este momento, para al fin tenerlos a ambos.
— ¿De qué está hablando?—cuestionó la chica cada vez más confundida.
Pero Night Fury no respondió, en su lugar reanudó su ataque decidido a derribar a Grimmel.
Golpes y plasma eran dirigidos hacia el hombre que no hacía más que inmutarse, provocando el descontento del héroe que sólo lograba agotarse cada vez más. Light Fury al ver esto y a pesar de no estar segura de sí era correcto o no, se aproximó a ayudarlo comenzando a atacar con la misma intensidad.
—Esto comienza a tornarse interesante—confesó el cazador apartándose de un salto—, desafortunadamente se agotó el tiempo—tomó un pequeño cilindro que colgaba de su cinturón y, con sólo oprimir un botón, este comenzó a liberar un gas verde mientras era lanzado en su dirección.
Con esa distracción no resultó muy difícil derribar a ambos héroes que, desorientados por los efectos del gas, cayeron al suelo debilitados.
— ¡Suéltala!—logró pronunciar sin aliento Night Fury viendo como el mayor alzaba a su compañera por el cuello.
Quiso levantarse para ayudarla pero su cuerpo no respondió, el gas comenzaba a disiparse aunque el daño continuaba activo. Con los ojos llorosos notó como ella intentaba liberarse de su agarre.
—Podría capturarlos justo ahora—susurró el hombre acercando el rostro de la chica al suyo—, pero… ¿qué tendría eso de divertido? Tarde o temprano el secreto oculto en sus almas será mío.
Los ojos azules de la encapuchada resplandecieron confundidos. En esta ocasión no tenía la fuerza suficiente para preguntar el significado de esas palabras.
—Consideren esto como el comienzo del juego—añadió entonces dejándola caer al suelo con brusquedad pues sabía que los efectos del gas comenzaban a agotarse.
—Grimmel…—masculló Night Fury logrando ponerse de pie al fin.
Cualquier vago intento por llegar hasta él se vio detenido por el fuerte estruendo de una explosión. Alertas, ambos héroes se giraron en esa dirección aterrándose cuando distinguieron entre la oscuridad el resplandor del fuego creciente.
—Eso…—intenta decir Light Fury con temor levantándose con dificultad—, eso fue ¡en el puente Frigg!—exclama corriendo temblorosa hacia el borde de la azotea.
— ¡Grimmel!—grita el chico colérico corriendo en dirección contraria a ella, su único objetivo era capturar al responsable de todo aquello.
Su molestia y desesperación generaron en él una arrogante sonrisa que no dudó en mostrarle mientras retrocedía hacia las mismas sombras de las cuales había salido minutos atrás.
—Hasta la próxima…—se despidió con una reverencia antes de desaparecer—. Toothless…
Esa palabra, esa única palabra fue suficiente para detener al héroe. Su respiración se agitó dejándolo sin aliento, las rodillas le temblaron y el corazón le latió con fuerza.
—Night Fury—el llamado preocupado de la chica se escuchaba tan lejano en su cabeza—, debemos irnos…—insistió cada vez más ansiosa—. ¡Night Fury!
Ella no entendía la razón de su estado actual y no planeaba buscarle una explicación en ese momento, no cuando vidas inocentes corrían peligro.
—Necesitan ayuda—dijo entonces cuando la mirada verde del chico encontró la suya—, no puedo hacerlo sola—confesó mordiéndose el labio nerviosa y sonrojada.
Eso fue suficiente para hacerlo recobrar el control de su cuerpo. Era la primera vez que ella le hablaba de esa manera y, por lo que pudo ver en sus ojos, supo que lo decía con total honestidad.
Le dio un último vistazo al rincón oscuro donde Grimmel había estado, gruñendo por lo bajo al ya no sentir su presencia, para después girarse y avanzar hacia la encapuchada de pie sobre la cornisa a espera de que él la siguiera.
Suspiró y, junto a ella, reanudó su marcha apresurada hacia el puente donde el peligro habitaba y los inocentes aguardaban por su ayuda.
Ya tendría tiempo después para darle sentido a lo que había ocurrido, en ese momento lo único que importaba era salvar a quienes estuvieran en riesgo. Aun así, a pesar de comprender eso, no podía evitar repetir las últimas palabras que el cazador le dedicó.
Toothless…
Con cada salto que daba y mientras más cerca se encontraban del puente, los ruidos y gritos de las personas ahogaron la voz que repetía esa última palabra, esa voz tan familiar y necesitada.
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Cuando arribaron al lugar se dieron cuenta de la magnitud del problema. Un accidente producido entre un automóvil y un autobús habían ocasionado que el tráfico se detuviera y varios autos más colisionaran entre sí, pero eso no había sido lo peor pues de alguna manera la resiente explosión provocó que la estructura del puente se dañara y ahora este comenzaba a colapsar.
Policías, bomberos y paramédicos hacían todo lo posible por sacar a los civiles de ahí, pero eran demasiados y muchos aún se encontraban atrapados en sus vehículos.
El tiempo se agotaba y vidas inocentes seguían en peligro.
— ¡Capitán!—exclamó el encapuchado de negro aproximándose al jefe del cuerpo de bomberos que parecía ser el encargado de controlar la situación actual—. ¿Qué ha ocurrido?
—Night Fury, me alegra que llegaras—dijo rápidamente el hombre de rostro bronceado y un reluciente casco rojo—… igual tú, Light Fury—añadió dudoso al ver a la heroína—. Realmente necesitamos ayuda en este momento. Nos es imposible acceder a algunas personas atrapadas, el fuego se extiende y el puente colapsa.
—Déjenoslo a nosotros—tranquilizó el héroe analizando la situación con la mirada; los gritos y el crepitar del fuego inundaban sus oídos—, encárguense del resto y déjenos lo más difícil, solamente mantengan listos a los paramédicos.
— ¡Cuenten con ello!—asintió con renovada energía el bombero comenzando a gritar órdenes a su equipo que no tardó en movilizarse.
—Andando, Light Fury—apresuró él adentrándose entre el humo y el fuego hacía el peligro.
Pero la chica permaneció estática por un momento, confundida debido al cambio tan repentino del héroe que parecía haber olvidado por completo el anterior encuentro con Grimmel, ¿cómo logró reponerse tan rápido? No le había costado demasiado tomar el control de la situación para entrar en acción, esa fuerza y confianza… Quizá era por eso que todos lo apreciaban y admiraban más que a ella.
— ¡Light Fury!—su voz la hizo regresar a la realidad, una donde se encontraba en medio del caos con el héroe a escasos metros frente a ella extendiendo una mano en su dirección.
Exhaló con fuerza controlando sus revueltas emociones para retomar la marcha hacía él y así, juntos, terminaron perdiéndose entre el humo.
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Los gritos de auxilio resonaban en todo lugar aturdiéndola, nunca había estado en una situación tan delicada y de alto riesgo como esa y sin duda eso la ponía nerviosa.
—Cuida donde pisas—aconsejó Night Fury viéndola de reojo por un instante—, la estructura está débil y puede derrumbarse en cualquier momento.
Ella asintió llevándose una mano a la cabeza donde una leve punzada comenzaba a presentarse. El daño provocado por el gas de Grimmel y el caos en el puente eran demasiado para ella.
— ¿Estás bien?—indagó el chico sin dejar de caminar entre los autos en busca de personas a las cuales ayudar.
La albina intentó imitarlo, revisando cada vehículo al que se acercaba. Carraspeó con disimulo debido al humo que había estado respirando, sorprendida ante el hecho de que este parecía afectarle cuando en el pasado no había sido así. ¿Qué le ocurría a sus poderes?
—Trata de relajarte y respira con calma—sugirió entonces como si supiera exactamente lo que le ocurría—. El gas de antes debilitó nuestros poderes, el efecto acabará en algunos minutos.
—A ti no parece causarte problema—dedujo y tenía razón, él ya no parecía afectado por ese gas.
—No es la primera vez que lo inhalo, he aprendido a sobrellevarlo—explica con simpleza abriendo a la fuerza la puerta de un auto para liberar al conductor que aclamaba por su ayuda—. Y no es por ofender pero…
—Tienes más experiencia que yo usando tus poderes—terminó por él ayudándolo con el joven herido—, lo entiendo.
Night Fury asintió tranquilo al notar como ella parecía acostumbrarse a su compañía, quizá ese fuera el comienzo de su amistad…
—Llévalo con los paramédicos—pidió entonces dando un cambio total a la conversación y entregándole al joven pelirrojo que sostenía en brazos, dispuesto a continuar su marcha—. Hay otra persona por allá—señaló un punto entre la oscuridad y el humo—, iré a buscarlo mientras tú te encargas de él.
Asintió dudosa sujetando al herido que parecía estar a punto de perder la conciencia en sus brazos y vio al héroe alejarse apresurado de su lado. De la misma manera, ella regresó en sus pasos en busca de algún paramédico que pudiera hacerse cargo del pelirrojo mientras en su mente se preguntaba cómo fue que Night Fury logró escuchar a esa nueva víctima antes que ella.
—Más años de experiencia—se respondió a sí misma fijando la mirada en las luces azules y rojas que alcanzaban a divisarse en la lejanía.
*O*O*O*
No le tomó mucho tiempo encontrar a quien había estado llamando por ayuda. Se trataba de una joven pareja que, al igual que la persona anterior, estaban atrapados en su auto.
El chico castaño era a quién había escuchado, pudo notar su rostro manchado por lágrimas y la sangre que escapaba de un corte en su cabeza. A su lado estaba una chica igualmente castaña completamente inconsciente sobre el asiento del pasajero con sangre resbalando por su rostro y empapando su cabello.
No había sido difícil deducir que ese lado del auto recibió todo el impacto del choque.
—Ayúdala, por favor—suplicó el castaño con mirada llorosa cuando este rompió el cinturón de seguridad y lo ayudó a salir por la ventana abierta del vehículo.
—Tranquilo, ambos estarán bien—le dijo con voz serena sentándolo en el suelo para después proceder a abrir la puerta del copiloto con ayuda de su gran fuerza—. Los voy a sacar de aquí.
Con esa misma fuerza rompió el cinturón de seguridad y, temiendo los efectos negativos que eso pudiera causar, tomó con delicadeza a la chica entre sus brazos apoyando su cabeza suavemente sobre su hombro.
— ¿Puedes caminar?—le preguntó al chico inspeccionando su estado en busca de heridas graves—. ¿Te duele algún lado?
Este negó limpiándose el rostro con el antebrazo para después levantarse tembloroso. Night Fury asintió tranquilo y comenzó a avanzar con la chica en brazos siendo seguido de cerca por él, sirviéndole de apoyo de vez en cuando.
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Al llegar con los paramédicos rápidamente depositó a la castaña en una camilla permitiendo que estos comenzaran a atenderla al igual que al chico que en ningún momento se apartó de su lado.
—Gracias, Night Fury—repetía una y otra vez con mirada llorosa—. Muchas gracias.
Él se limitó a asentirle y sonreír para después girarse hacia uno de los paramédicos.
— ¿Light Fury vino aquí?—le cuestionó sin dejar de buscar a la heroína con la mirada.
—Hace unos minutos—respondió la joven uniformada con el cabello negro y rizado atado en una coleta alta—, dejó a un herido y después se marchó a la última zona sin revisar.
—Iré a buscarla—decidió apresurándose para partir—, puede necesitar ayuda.
—Tenga cuidado—aconsejó ella con cierto temor—, algunas partes del puente han comenzado a derrumbarse en la dirección que ella tomó.
—Una razón más para apresurarme a encontrarla—sentenció y, tras un rápido agradecimiento por su ayuda, se marchó.
*O*O*O*
Podía jurar que escuchó el llanto de un niño cerca de ahí, el humo era más denso en esa área y el fuego había consumido la mayor parte de los autos que, para su fortuna, parecían estar vacíos.
Intentaba concentrarse y aplacar los ruidos externos para así poder dar con el niño, pero el eco de las voces en la lejanía y el crujir del pavimento que temblaba bajo sus pies eran suficientes para acabar con su paciencia.
—Relájate y respira con calma—se repitió las palabras que Night Fury le dijo con anterioridad intentando seguir sus indicaciones mientras continuaba avanzando.
Poco a poco la voz del niño se hizo más fuerte permitiéndole seguirla sin problemas, aterrándose cuando notó la gravedad del asunto. El auto en el que el niño y su padre se encontraban estaba deslizándose lentamente por una abertura en el puente y, con cada movimiento que alguno de ellos hacía, el equilibro se rompía ocasionando que el auto continuara inclinándose hacia el vacío.
— ¡Tranquilos!—exclamó deteniéndose frente al auto, sintiendo como el suelo se agrietaba con su peso—, los sacaré de ahí, sólo mantengan la calma.
La parte trasera en la que se encontraba el niño era la zona que colgaba por la abertura y eso sólo la preocupó aún más. No importaba a quién sacara primero, terminaría rompiendo el contrapeso y el auto caería al vacío con uno de ellos dentro.
—Tengo que quitar el auto de ahí—murmuró pensativa tratando de encontrar una solución—, pero acercarme demasiado y moverlo podría dañar aún más la estructura.
—Light Fury…—escuchó al hombre azabache hablarle con voz agotada, a simple vista se podía ver lo mucho que sufría no sólo por las graves heridas en su cuerpo sino por el riesgo en el cual se encontraba su hijo—, sálvalo a él.
Ahogó un grito tras eso último y no pudo evitar sentir como sus ojos comenzaban a picar. Su respiración se agitó y los recuerdos de su propia experiencia en una situación similar regresaron de golpe a su mente.
—Por favor, sálvalo a él—repitió desesperado.
No podía hacerlo, no podía salvar sólo a uno de ellos. Debía encontrar una manera.
Pero contrario a sus deseos, el puente pareció responderle de la peor manera posible al continuar derrumbándose alrededor del auto que se hundía cada vez más. El tiempo se agotaba y debía tomar una decisión.
—Por favor…
Con pesar y lágrimas en los ojos asintió a su suplica, su cuerpo tembló mientras se aproximaba a la parte trasera del auto cuidando sus pisadas para no afectar más la estructura. El llanto del niño y la voz suave del padre que intentaba calmarlo fueron lo único que escuchó en ese momento y la razón por la cual su corazón latió con fuerza y dolor en su pecho.
Se inclinó lo suficiente para estar más cerca de la sección trasera y sujetó la puerta abollada arrancándola de un tirón para después lanzarla lo más lejos que pudo. Con la misma rapidez arrancó el cinturón que apresaba al pequeño azabache que ahora la observaba con unos llorosos ojos azules.
—Ve con ella—le pidió su padre girando su rostro para verlo quizá por última vez—, te mantendrá a salvo.
El niño asintió dudoso para después deslizarse lentamente hacia la chica de blanco que mantenía sus brazos extendidos en su dirección. El auto se estremecía con cada movimiento, pero aun así continuó y, cuando estuvo lo suficientemente cerca, Light Fury lo tomó para sacarlo con calma y seguridad en un intento por evitar que el auto cayera.
Sintió las pequeñas manos aferrándose con fuerza a su cuello y las lágrimas mojando su ropa, pero esto dejó de importarle cuando vio la sonrisa satisfecha del padre que, con un suspiro, le agradeció en silencio por su ayuda.
— ¡Light Fury!—escuchó el llamado del héroe que recién llegaba al lugar.
Nada dudosa se giró hacia él avanzando con toda la rapidez y equilibrio que se permitió para después entregarle al niño que no parecía querer soltarla.
— ¡Rápido, tómalo!—exclamó apresurada para después devolver su atención al auto que ahora sin equilibrio se deslizaba con mayor rapidez por la abertura.
Sin pensarlo demasiado se lanzó a su captura sujetándolo por el frente con toda la fuerza que aún conservaba, pero el estado del concreto no le ayudó en nada y el auto continuó descendiendo.
— ¡Light Fury!—volvió a llamar pero esta vez con desesperación aferrándose al niño que llevaba en brazos—, ¡le quitas estabilidad al suelo y se agrieta! ¡Apártate!
— ¡No lo haré!—se reusó viendo de reojo como este retrocedía para alejarse de las grietas que comenzaban a perseguirlo—. Tengo que salvarlo—añadió esta vez observando al hombre frente a ella que sangraba sin parar y respiraba con dificultad.
Este, al sentirse observado, abrió los ojos para conectarlos a los suyos.
—Déjame…—le indicó con voz débil—, protege a mi hijo y salgan de aquí.
Su mirada rendida y suplicante la hizo jadear desesperada, la voz insistente de Night Fury en la distancia y el llanto del niño que no dejaba de llamar a su padre inundaron sus oídos derrumbando el poco control que aún tenía, consiguiendo que las lágrimas comenzaran a resbalar por sus mejillas.
La imagen de su propio padre inconsciente y sangrante junto a ella en un auto se apoderó de su mente. Y cuando el suelo bajo sus pies comenzó a desmoronarse el terror la embriagó.
— ¡Light Fury!—gritó nuevamente el héroe aterrado.
—Suéltalo—pidió el hombre herido y ella únicamente se limitó a negar en silencio.
Pero quisiera o no al final terminó haciéndolo.
Todo ocurrió tan rápido que ni siquiera tuvo tiempo de pensar.
El suelo terminó por derrumbarse, el auto se resbaló de su agarre y cayó al vacío frente a ella, quien casi cae también de no ser por la fuerte mano que la sujetó del brazo atrayéndola en su dirección con rapidez.
—Debemos irnos—escuchó en la lejanía la voz de Night Fury—, ya no es seguro aquí.
Lo observó con la mirada nublada mientras este la obligaba a ponerse de pie y la hacía caminar sin dejar de sujetar su brazo, esta vez con un poco más de suavidad. Con su otro brazo cargaba al pequeño que no dejaba de llorar desconsolado contra su hombro.
—Todo estará bien—susurró el héroe viéndola de reojo y apresurando el paso al sentir como el suelo continuaba agrietándose y temblando.
Pero ella no respondió y, por el contrario, en su mente contradijo una y otra vez sus palabras.
Nada iba a estar bien.
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Golpeó el borde del muro de protección de la azotea en la que ahora se encontraban, ligeras grietas aparecieron bajo su puño debido a eso. Estaba frustrada, dolida y aterrada; todas esas emociones juntas la hacían perder el control.
—Pude haberlo salvado—murmuró retirando su capucha revelando su cabello plateado y trenzado.
Después de asegurarse de que no había más personas atrapadas, dejaron el resto en manos de las autoridades y se marcharon. No había sido muy difícil para Night Fury darse cuenta que la heroína ya no soportaba continuar en ese lugar y, aunque no quisiera admitirlo, comprendía la razón.
—Debiste dejarme hacerlo—declaró con mayor potencia al sentirlo cerca.
—No lo ibas a lograr—negó él deteniéndose a su lado.
— ¡Ese niño perdió a su padre y es mi culpa!—exclamó encarándolo, permitiendo que su mirada llorosa y molesta fuera apreciada por él.
Para su sorpresa, Night Fury rio con amargura y se quitó la capucha dejando al descubierto sus revueltos cabellos negros que comenzaron a danzar con la brisa nocturna.
—Hay una cosa que debes comprender, Light…—dijo entonces, su voz sonó tranquila y reconfortante al pronunciar su nombre de esa forma tan familiar—, lo más difícil de este trabajo es que no siempre puedes salvar a todos—pronunció ahora con un deje de pesar, por un momento deseó apartar la mirada cuando sintió que sus ojos comenzaron a picar, pero no se lo permitió y, por el contrario, exhaló con fuerza para después continuar—. Concéntrate en salvar uno a la vez, a todos aquellos que sí estén a tu alcance.
—Entonces qué—insistió ella respirando con dificultad, sintiendo como el calor de su cuerpo incrementaba producto de la ira y desesperación que la dominaban en ese momento—, ¿debo fingir que nada pasó? Porque no va a funcionar.
—Al contrario, Light, has de esa caída tu fortaleza—continuó él tomando sus manos de improvisto, y para sorpresa de la chica, comenzó a acariciar sus nudillos en un intento por relajarla—. No somos invencibles, no somos dioses… tenemos límites—relató sereno con los ojos fijos en las manos de ambos, sonriendo levemente cuando notó que ella al fin comenzaba desaparecer la tensión de su cuerpo—. Lo único y lo mejor que podemos hacer es aprender a vivir con ellos, sobrellevar el daño y convertirnos en algo mejor.
— ¿Alguna vez… te pasó?—cuestionó temerosa buscando su mirada y, por alguna razón, se aferró al agarre que él le otorgaba—. Fallar al intentar salvar a alguien.
Cuando al fin sus ojos se encontraron, pudo verlo sonreír amargamente de nuevo.
Quizá había estado mal preguntar.
—Sí—respondió sin más—, un par de veces. Uno de ellos era alguien importante para mí.
— ¿Cómo lo superaste?—preguntó ahora con un poco más de seguridad, tratando de no dejarse llevar demasiado por la curiosidad ante esa revelación—. ¿Cómo te deshiciste del dolor y la frustración?
—No lo hice. Sentir todo eso no está mal, seguimos siendo humanos después de todo—confesó apartando sus manos de las de ella dejando una sensación de soledad en ambos—. No fue fácil, pero logré convertir esos sentimientos en fortaleza; el miedo de volver a fallar me permitió mejorar. Pensar en las personas que no pude salvar sólo me debilitaba, así que empecé a concentrarme en todos aquellos a los que sí pude salvar—relató con seguridad
Sus ojos resplandecieron al igual que los de ella cuando posó las manos sobre sus hombros otorgándole un apretón amistoso
—Esa es la única manera Light Fury. Siente pena, dolor, grita, enójate, llora… saca todo lo que llevas dentro y no te contengas, sólo así te sentirás mejor.
Como si sus palabras fueran una orden, por las mejillas de la albina comenzaron a resbalar gruesas lágrimas que no se detuvo a limpiar.
En un acto de reflejo y ya sin detenerse a cuestionar el por qué, Night se acercó a ella y la rodeó con sus brazos, temiendo por un momento su rechazo, hasta que ella dejó caer la cabeza contra su hombro donde se permitió llorar al sentirse apoyada y envuelta por el calor ajeno.
Sus gritos de frustración fueron ahogados por el cuerpo masculino mientras una mano acariciaba con delicadeza su cabeza, enredando sus dedos entre el cabello platinado.
Ese fue su primer acercamiento, su primera muestra de apoyo mutuo… La primera prueba del destino compartido con el que cargaban y la última pieza que Light necesitaba para terminar de aceptar y perdonar a Night Fury.
¡Y se acabó! ¿Qué les ha parecido este capítulo? Tuvimos muchos momentos llenos de emoción, ¿no creen? Reencuentro padre e hijo, ¡el villano al fin hizo acto de presencia! ¿Se imaginaban que sería Grimmel? Y… ¿qué me dicen de esa escena final de Night x Light? Honestamente yo la amé.
Y, ¿notaron la referencia de la frase de Night? Debo decir que es mi frase favorita de todos los tiempos en cuanto a superhéroes se trata e.e Para quienes no la conozcan, la frase resaltada pertenece a la película de Spider-Man: Into Spider-Verse (¡Súper recomendada!)
¿Qué más me falta por decir? ¡Dos cosas! Primero, al final dejaré otra pequeña sección de anexos y, lo segundo es…
No habrá capítulos nuevos en las próximas semanas.
Así como anuncié en el capítulo de "La Última Esperanza" que publiqué hace unos días, actualmente me encuentro en cierre de semestre y entre proyectos, exámenes y todo lo demás, no he tenido tiempo suficiente para dedicarle a los fics. Este capítulo y el de UE los revisé muy apresurada así que es probable que tengan algunos detallitos que arreglar, también ya me agoté todos los capítulos que tenía de reserva de este fic y pues no tengo tiempo para escribir el que sigue.
Entonces no me queda otra opción más que pausar todo, dedicarme a la universidad y después retomar la escritura en vacaciones. Y realmente lo lamento, saben que odio fallarles, pero en esta ocasión no hay otra manera. E igual, no esperarán mucho, al semestre le quedan dos semanas más (realmente no puedo creerlo) así que este año no se acaba sin que tengan más capítulos primero. ¡Prometido!
A todos los que leyeron hoy... GRACIAS
Anexos:
»Stoick y Valka: De ellos solo quiero resaltar que sus aspectos siguen siendo los de la animación, solo que el aspecto de Stoick es menos vikingo para ser un poco más moderno, no sé si me doy a entender. Y bueno, Valka sigue igual, quizá con el cabello un poco más corto. En cuanto a sus edades ambos tienen entre 40 y 50 años.
»Arik e Yvette, padres de Astrid: Arik:Del noruego que significa "para siempre o solo, jefe".Yvette:Del escandinavo que significa "Arquera".
Descripción básica: En la animación no nos han dado mucha información sobre los padres de Astrid, así que le di estos nombres. Por otro lado, físicamente sabemos que el padre es pelirrojo y la madre es rubia. Sus edades también rondan entre los 40 y 50 años
»Grimmel Grisly: Es exactamente igual al de la película, incluyendo su traje y sus armas. Tampoco tiene una edad a poco iremos conociendo más sobre él, así que no coman ansias y desde ya pueden odiarlo.
»Puente Frigg: Frigg es una variante de Frigga, una de las diosas mayores en la mitología nórdica, esposa de Odín, reina de los Æsir y diosa del cielo.
No sé por qué se le puse ese nombre, simplemente se me ocurrió.
En cuanto a la forma del puente, es un puente colgante como el Golden Gate, solo que un poco más pequeño. (No puede haber héroe sin una escena en un puente colgante).
