Disclaimer: How to Train Your Dragon no me pertenece, es propiedad de DreamWorks Animation, Dean DeBlois y Cressida Cowell. La historia sí es original y de mi autoría, pero su creación y respectiva publicación es por mero entretenimiento.


Capítulo 8

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Exhaló nerviosa observando la plaza central abarrotada de gente que sostenía carteles con los nombres y dibujos de ambos héroes. Había globos blancos, azules, violetas y negros por todos lados; el escenario frente a la multitud estaba decorado con cortinas de los mismos colores y en el centro un podio de madera repleto de micrófonos de las distintas televisoras aguardaba la entrada del alcalde de la ciudad.

Aun no podía creer que ella, Light Fury, junto con Night Fury, iba a ser reconocida como heroína después de lo ocurrido en el puente Frigg. A pesar de la inconformidad que algunos expresaban, la ciudad al fin comenzaba a aceptarla.

Cuando vio la noticia dos días atrás le sorprendió de sobremanera que la mencionaran y aunque por un momento estuvo indecisa sobre si debía asistir o no, al final optó por presentarse pues comprendió que esa oportunidad quizá nunca volviera a repetirse. Era la ocasión perfecta para ganarse la confianza y aprecio de las personas ahora que sus metas estaban más claras.

Ella no era Night Fury y jamás podría serlo, pero eso no significaba que no era buena en lo que hacía porque a pesar de sus fallos seguía siendo una heroína. Le había costado mucho comprender eso, pero ahora lo hacía y todo era gracias a las palabras de Tyre.

—Ty…—susurró pensativa con el viento agitando sus cabellos plateados.

Cientos de preguntas inundaron su mente luego de su última conversación con él, pero también muchas dudas fueron resueltas. Poco a poco todo se estaba aclarando, aunque no estaba segura si quería conocer la respuesta final que aclarara sus sospechas.

— ¡Concéntrate, Light Fury!—se reprendió agitando la cabeza para terminar de salir de sus pensamientos.

Fijó su vista nuevamente en la multitud que gritaba con entusiasmo ahora que el alcalde había hecho acto de presencia disponiéndose a comenzar con su discurso, mismo que ella se obligó a escuchar con atención.

¡Muchas gracias a todos por acompañarnos esta tarde!—saludó en primer instancia ahora que se encontraba frente a los micrófonos.

El alcalde de Berk era un hombre de cincuenta años, castaño y bronceado con un gran carisma que a todos parecía agradar a pesar de que eran pocas las veces en las que se mostraba en eventos públicos como el de ahora.

Como bien saben, hace exactamente cinco días ocurrió una de las peores catástrofes que han azotado a nuestra ciudad—continuó una vez que había conseguido que todos guardaran silencio—. Desafortunadamente el accidente en el puente Frigg dejó un saldo de seis muertos y cuarenta heridos, de los cuales ocho se encuentran en gravedad. Además de eso el puente quedó destruido casi en su totalidad—declaró leyendo rápidamente sus notas para dar los números exactos.

Ella conocía a la perfección esa información, había leído los reportes públicos una y otra vez hasta memorizarlos. A pesar de las palabras de consuelo de Night Fury y las de Tyre y sin importar cuanto ella lo había intentado, los recuerdos de esa noche seguían perturbándola y no estaba segura de que algún día aquello se acabara.

Suspiró obligándose a recobrar la compostura para después colocarse su capucha, debía estar lista para entrar a escena en cuanto el alcalde terminara su discurso.

Aún desconocemos las causas exactas que ocasionaron el incidente, pero den por seguro que seguiremos investigando hasta encontrar a los responsables—añadió rápidamente llevándose algunas ovaciones.

Hubo una nueva pausa que fue plagada por los aplausos de los espectadores que demostraban su agradecimiento. Mientras que ella, ajena a aquello, frunció el ceño recordando al que, sin duda, ocasionó el accidente.

Alejando esos pensamientos con rapidez, aprovechó el momento para escabullirse por las azoteas para así estar más cerca del escenario. Al detenerse en su nuevo sitio el nerviosismo amenazó con apoderarse de su cuerpo, analizó con la mirada los alrededores suspirando en busca de autocontrol para después devolver su atención al alcalde.

Pero ese no es el motivo por el que estamos aquí—le escuchó decir y optó por fijar su mirada en él, detallando el traje gris que vestía y sus movimientos cada vez que leía sus notas—… Lo cierto es que el accidente del puente pudo haber sido peor—no estaba segura, pero en su voz pudo percibir alivio y no tanto pesar—. Como lo escuchan, amigos míos, el resultado pudo ser peor de no ser por la intervención no sólo del cuerpo de bomberos y paramédicos—su corazón comenzó a latir con fuerza ante las palabras que estaban a punto de ser pronunciadas—, sino también de nuestros héroes ¡Night Fury y Light Fury!

Nuevamente hubo aplausos y gritos de entusiasmo que tan sólo lograron llenarla de emoción al sentir que estos, de alguna manera, iban dirigidos a ella.

Sin ellos Berk estaría perdido y es por eso que este día reconoceremos su valentía y heroísmo—declaró con la misma emoción el hombre—. Quizá aún existan muchas dudas sobre de dónde vinieron o por qué eligieron nuestra ciudad, pero si de algo podemos estar seguros es que sus intenciones son buenas. Ellos nos protegen, nos mantienen a salvo y por eso les estaremos eternamente agradecidos.

Había llegado su momento, retrocedió hasta el otro extremo de la azotea inhalando profundamente por última vez y preparándose para lanzarse al vacío en una improvisada entrada que esperaba resultara perfecta.

¡Por eso estamos aquí hoy! Para mostrarles nuestro enorme agradecimiento por proteger nuestra ciudad—exclamó alzando los brazos a la par en que continuaban las ovaciones—. ¡Así que démosles una cálida bienvenida a nuestros héroes!

Exhaló y comenzó a correr impulsándose todo lo que pudo para después dejarse caer hacia donde, por primera vez, las personas la esperaban con alegría.

Aterrizó con gracia sobre el escenario irguiéndose cuando las miradas de todos estuvieron puestas en ella. A su lado el alcalde aplaudía sonriente y caminaba en su dirección; y del otro lado, los representantes de los cuerpos de policía, bomberos y paramédicos, imitaban su acción de pie en sus lugares.

— ¡Light Fury! Gracias por estar aquí y por tu ardua labor—habló con cortesía tendiéndole una mano que ella aceptó temblorosa, ambos deslumbrándose cuando las cámaras comenzaron a capturar el momento—, ¿dónde está Night Fury?—le preguntó discretamente entre dientes tras acabar el saludo.

—No tengo idea, señor—susurró en respuesta y, una vez que recobró el control, añadió en voz alta—. Es un honor estar aquí, muchas gracias.

El hombre asintió satisfecho para después regresar al podio dispuesto a retomar su discurso. Pero cualquier cosa que dijera no fue escuchada por ella, pues su atención estuvo puesta en algo más o más bien en una presencia que, según sus instintos, no debía estar ahí.

Algo estaba mal…

—Ahora—carraspeó el alcalde una vez que la multitud volvió a guardar silencio, del otro lado del escenario una pareja uniformada apareció con unas cajas de terciopelo rojo en las manos—, es para mí un gran honor hacer entrega de las medallas del heroísmo a…

— ¡Cuidado!—exclamó ella empujándolo al suelo, siendo ella quien recibió un disparo en el hombro—, ¿se encuentra bien?—preguntó alerta y nerviosa ignorando el dolor de su herida.

—S-sí, gracias—logró pronunciar él y en su ahora pálido rostro se pudo notar el terror que la situación le provocaba.

Los gritos de la multitud, esta vez de pánico, no se hicieron esperar.

En pocos segundos el caos se había desatado. ¿Cómo fue posible que ocurriera aquello? ¿Quién había sido capaz de atacar en pleno acto público?

Quizá eso ultimo sí tuviera respuesta, sólo un nombre apareció en su mente y sin duda no auguraba nada bueno.

Ayudó al alcalde a ponerse de pie justo a tiempo para ser escoltado por unos policías que rápidamente lo sacaron del lugar. Mientras tanto ella, aturdida por los gritos de las personas que ya comenzaban a ser evacuadas entre el caos, buscó con la mirada al responsable del disparo, una proeza que se le dificultó cuando su visión se volvió borrosa.

Se llevó una mano a la herida, si bien había sido un roce ahora tenía un corte en el hombro que no paraba de sangrar.

—Esto es…—murmuró jadeante alcanzando a distinguir entre la sangre que manchaba sus dedos una peculiar sustancia verde que le resultó familiar.

Un estruendo y varios gritos la hicieron estremecer sacándola de sus pensamientos y obligándola a concentrarse en lo que ocurría a su alrededor.

Entre el caos generado por los civiles que corrían aterrados en busca de refugio y los policías que hacían lo posible por controlar la situación, fijó su atención en dos personas vestidas con un peculiar uniforme negro que permanecían de pie en el centro de la plaza observándola con una expresión que, si tuviera que adivinar, era de malicia.

Trató de enfocar su vista en ellos y adoptó una posición de defensa, sus dedos comenzaron a arder conforme el plasma se acumulaba en ellos.

—Night Fury…—susurró irguiéndose en su sitio con toda la fuerza que poseía en ese momento, un inminente combate estaba por comenzar—, ¿dónde estás?

*O*O*O*

Comenzaba a quedarse dormido cuando su teléfono timbró, buscó a tientas sobre la mesita de noche hasta encontrarlo y, frustrado, respondió la llamada sentándose sobre la cama.

—Por última vez, no pienso ir al evento, Astrid—fue lo primero que dijo, no necesitó leer el nombre en la pantalla para saber de quien se trataba.

¡Pues más te vale que lo hagas!—la escuchó gritar y, aunque no estaba seguro, percibió alerta y preocupación en su voz.

— ¿Qué está ocurriendo?—logró preguntar cuando esas emociones le fueron transmitidas obligándolo a levantarse de un salto y estremeciéndose cuando sus pies descalzos tocaron el suelo frio.

La escuchó jadear agitada, pero su apremiante voz no fue lo que aumentó su preocupación, sino más bien los gritos y estruendos que alcanzó a escuchar en la lejanía.

— ¡Astrid!—la llamó desesperado cuando no recibió ninguna respuesta a su pregunta.

Light Fury está herida—logró decir al fin destruyendo la poca tranquilidad y control que el azabache aún conservaba—… se está enfrentando a unos sujetos que también tienen súper-poderes.

No necesitó nada más.

Se acercó a grandes zancadas a su armario donde comenzó a buscar su traje de héroe.

— ¿Estás sola?—le cuestionó con el teléfono entre la mejilla y el hombro mientras comenzaba a desvestirse.

Storm estaba conmigo pero la he perdido entre el caos—confesó ella con pesar en la voz.

Cerró los ojos con fuerza sintiendo como su corazón se aceleraba y el aliento se le escapaba. Tres de las personas más importantes en su vida ahora corrían peligro y él, por un insignificante capricho, había ocasionado aquello. Era un idiota, si le permitían decirlo.

Detuvo sus acciones con rapidez sorprendiéndose al notar que había añadido a Light Fury a esa lista sin pensarlo.

—Voy para allá, manténganse a salvo—sentenció y acabó la llamada arrojando el teléfono hacia la cama para continuar con su labor de prepararse lo más rápido que le era posible.

Al llegar lo que vio no sirvió para tranquilizarlo en absoluto.

La mayor parte de las personas que antes llenaron la plaza ahora se encontraban refugiadas en los edificios cercanos desde cuyas ventanas se asomaban de vez en cuando, curiosos ante lo que ocurría en el exterior. Sólo unos cuantos civiles y policías rezagados se encontraban dispersos en el lugar.

Pero lo que realmente le importó y alertó fue ver a Light Fury enfrentándose a dos hombres que claramente tenían la ventaja. No le resultó difícil notar el agotamiento de la chica cada vez que respondía o esquivaba sus ataques.

Se detuvo un momento sobre una azotea, analizando la situación en busca de la mejor manera de solucionarla sin causar más daños. Odiaba tener que usar a Light Fury como un señuelo involuntario, pero necesitaba conocer a qué se enfrentaba antes de entrar en acción.

—Son hombres de Grimmel—dedujo en primera instancia reconociendo los trajes que ambos utilizaban: negros en casi su totalidad con botas militares y chalecos antibalas con detalles en las costuras y el cinturón del color que los clasificaba según sus habilidades.

Su teléfono vibró en uno de los bolsillos de su pantalón, por instinto lo sacó y leyó el mensaje en pantalla sintiendo como un poco de paz se instalaba en su corazón.

«De Astrid: La encontré, estamos fuera de peligro. Ten cuidado.»

Ahora sólo debía preocuparse por la última persona en su lista.

— ¿Qué clase de poderes tienen?—cuestionó en un susurro regresando el teléfono al bolsillo y concentrándose nuevamente en los enemigos que enfrentaban a la heroína.

Como si fuera una respuesta a su pregunta, el hombre fornido y azabache que se identificaba de azul liberó un grito que para nada era común. La potencia fue tal que, por un segundo, pudo visualizar la onda sonora que terminó por romper los vidrios de las ventanas.

—Thunderdrum—murmuró reconociendo tal ataque, alertándose poco después al ya no ver al segundo atacante con detalles rojos en su traje—. ¿Dónde está?

Nuevamente su pregunta fue respondida cuando este se hizo visible a espaldas de Light Fury disparándole una brillante sustancia verde que ella a duras penas logró esquivar.

—Changewing—dijo con pesar y desesperación comenzando a correr sobre los techos para, ahora sí, unirse a la batalla—. Maldición.

Se detuvo por un segundo antes de saltar a su rescate y observó por encima de su hombro, tenía el presentimiento de que alguien lo observaba pero no tenía tiempo de preocuparse por ello.

Lidiaría con las consecuencias de su decisión después, sin importar cuanto le costara eso.

*O*O*O*

Jadeó agotada trastabillando después del salto hacia atrás que la salvó de ser quemada por el ácido de su oponente. Sus oídos aun silbaban a causa del estruendoso grito del otro atacante y, por si eso no era suficiente, su visión seguía nublada por los efectos del veneno que minutos atrás entró a su sistema.

Odiaba admitirlo, pero no podía hacerse cargo ella sola.

Se irguió nuevamente sobre sus piernas temblorosas y preparó dos nuevos proyectiles en sus manos que no dudó en disparar hacia ambos hombres esperando que al menos uno recibiera el ataque.

—Demonios—gruñó cuando estos los esquivaron sin problemas para después contraatacar sabiendo que ella no tendría su misma suerte.

— ¡Atenta, Light!

Una nueva voz atrajo su atención justo a tiempo para ver al héroe de negro que la sujetó del brazo apartándola de los ataques enemigos. La sorpresa fue tal que no pudo mantener el equilibrio ocasionando que ambos cayeran al suelo.

— ¿Estás bien?—lo escuchó preguntar estando sobre ella con los brazos colocados a sus costados—, perdón por tardar.

—Night…—fue lo único que ella alcanzó a pronunciar tragando con fuerza y logrando al fin enfocar su mirada en él—, hablaremos sobre tu impuntualidad después—añadió para disminuir la tensión e incomodidad del momento—. Gracias por salvarme.

El encapuchado asintió para después levantarse tendiéndole una mano que ella no dudó en aceptar. Ahora que ambos estaban de pie, les resultó fácil visualizar a los dos hombres que ahora los rodeaban.

—Estás herida—señaló su hombro a la par en que adoptaba una posición de defensa.

—Sólo ha sido un roce—le restó importancia ignorando la sangre que empapaba la tela de su traje, pero entonces recordó con pesar: —Aunque creo que tenía el veneno de antes.

Lo escuchó murmurar algo, sin duda esa respuesta no le agradó, y por el rabillo del ojo pudo verlo buscar algo en su cinturón.

—Bebe esto—dijo tendiéndole un pequeño frasco con una sustancia violeta—, es el antídoto. Deberás sentirte mejor en un par de minutos.

Con un simple asentimiento acató su orden. Frunció el ceño al saborear el líquido que dejó una sensación de hormigueo en su boca y garganta. Semanas atrás sin duda no lo habría obedecido con tanta facilidad, pero ahora confiaba en él y eso le era suficiente.

—Yo me encargaré del gritón—continuó Night para después entregarle un nuevo objeto, esta vez tratándose de un cilindro de al menos cinco centímetros de ancho y diez de largo—, tú ve tras el otro y cuando logres acorralarlo lánzale esto—señaló el objeto que ahora estaba en sus manos.

— ¿Por qué debo ir yo tras el invisible?—gruñó pues consideraba que ese era el más complicado y peligroso de confrontar.

—Porque ese es tu elemento—respondió él con simpleza comenzando a alejarse hacia su nuevo objetivo—, así que enséñale quién manda—añadió observándola por encima de su hombro y guiñándole un ojo.

— ¿Cómo lo…?

Pero no tuvo tiempo de averiguarlo, Night Fury ya se había lanzado a atacar al hombre de azul y ella, imitando su acción, se giró en busca del escurridizo hombre de rojo aferrándose al cilindro que se suponía le ayudaría a detenerlo.

Después de una interminable búsqueda que no dio frutos, optó por rendirse dándose un minuto para recuperar el aliento. Sus fuerzas habían sido renovadas gracias al antídoto que Night Fury le dio, pero aun así no fue suficiente para encontrar y vencer a su oponente.

Cada vez que parecía estar cerca de atraparlo este simplemente desaparecía y luego, desde un punto completamente diferente, le disparaba su ácido.

Así que, en pocas palabras, se podía decir que Light Fury ya estaba harta.

Dirigió su mirada hacia el héroe de negro que continuaba combatiendo al hombre que no paraba de lanzar estruendosos ataques que él esquivaba sin dificultad. Al parecer ella era la única que estaba teniendo problemas en ese momento.

—Vamos, Light, desaparecer es tu fuerte—murmuró en un vago intento por animarse.

No podía dejar que ese sujeto le ganara, no cuando Night Fury había confiado en su fuerza y habilidad para vencerlo.

—Bien…—suspiró irguiéndose con energía renovada justo a tiempo para esquivar un nuevo proyectil de ácido cuyo origen fue la cornisa de un local frente a ella—, supongo que me uniré al juego.

Inhaló con fuerza relajando su cuerpo y, concentrando su energía en la punta de sus dedos, los chasqueó produciendo chispas violetas que se esparcieron por su cuerpo desapareciéndolo en cuestión de segundos.

Esa era su mejor habilidad y ahora la usaría contra su oponente. Porque si bien él también podía volverse invisible, Light Fury había descubierto un pequeño fallo que ella por fortuna no tenía.

Él necesitaba estar cerca de algún objeto para poder camuflarse. Es decir, no se podría ocultar en un lugar abierto y despejado.

—Lo que das se te devuelve—habló con voz burlona y llena de satisfacción cuando al fin sus bolas de plasma lograron golpearlo.

Al parecer no esperaba que ella también pudiera hacerse invisible, así que sin duda logró tomarlo por sorpresa.

—Vamos, ¿por qué no me sigues?—lo retó saltando por encima de él volviéndose visible nuevamente, confiando que iría tras ella según su plan improvisado.

Sólo necesitaba llevarlo hasta el centro de la plaza donde no había nada con lo que pudiera camuflarse y entonces podría derrotarlo.

*O*O*O*

— ¿Es que acaso nunca te cansas?—gruñó fastidiado el héroe tras esquivar un nuevo ataque sonoro y respondiendo con una potente bola de plasma que a pesar de dar en el blanco no logró derribarlo.

Definitivamente el Thunderdrum era un fuerte adversario.

— ¿Qué tengo que hacer para vencerte?—exclamó agitando sus manos para deshacerse el ardor que provocaba generar mucha plasma—, ¿acaso no te duele la garganta de tanto gritar?

Como respuesta a su pregunta, el hombre volvió a lanzarle una onda sonora que lo hizo retroceder aturdido.

—Muy bien—murmuró recobrando la compostura—, hagamos esto enserio, entonces.

Buscó en su cinturón hasta encontrar un par de esferas del tamaño de una pelota de ping-pong de color plateado, eran pesadas y con un pequeño botón apenas perceptible al tacto.

Tomó una de ellas presionando el botón y, cuando vio que este comenzaba a parpadear tornándose rojo, procedió a disparar con su otra mano una bola de plasma que el hombre esquivó.

—Tu error—susurró sonriente volviendo a disparar otra bola de plasma al mismo tiempo que lanzaba la esfera.

El plasma lo aturdió y la esfera explotó poco después envolviéndolo en una densa nube de humo que lo hizo toser. La distracción perfecta para poder acercarse y derribarlo a puño libre.

—Más suerte para la próxima, supongo—añadió cuando el humo se disipó y el hombre yacía inconsciente en el suelo a sus pies.

Se inclinó hacia él con un nuevo dispositivo en las manos, esta vez tratándose de unas esposas de un peculiar color verde.

—Con esto bastará—declaró ahora relajado tras colocárselas al hombre—. Me pregunto cómo le irá a Light Fury—suspiró reincorporándose y buscando a la chica con la mirada, sorprendiéndose cuando la distinguió en el centro de la plaza con su enemigo inmovilizado en el suelo gracias al dispositivo que le entregó que no era más que una red hecha con el mismo material de las esposas.

Sin pensárselo demasiado corrió a su encuentro y, si ella lo hubiera visto en ese momento, habría notado la sonrisa que se había apoderado de su rostro.

— ¡Bien hecho!—le gritó alegre cuando sus miradas se encontraron a pesar de que aún había varios metros separándolos.

A partir de ese punto todo ocurrió demasiado rápido.

Light Fury también se aproximó hacia él, pero ninguno logró alcanzarse porque un fugaz borrón verde impidió que ocurriera.

— ¡Night…!

Fue lo único que alcanzó escucharle decir antes de que se congelara al instante en su sitio cuan estatua.

— ¡Light Fury!—gritó él entonces, sintiendo como se le desgarraba la garganta y apresuró el paso hacia ella pero, nuevamente, el borrón verde se lo impidió.

Con un ágil salto logró esquivarlo, trastabillando al recobrar la compostura. Jadeó agitado ante la presencia que ahora tomaba lugar frente a él.

—Debo admitirlo—dijo con voz suave la mujer pelirroja cuyo traje verde militar le sirvió para identificarla como el borrón que los había atacado—, realmente me han entretenido. En especial tú—lo señaló frunciendo el ceño—, nos hiciste esperar bastante.

— ¿Quién eres?—preguntó con frustración e ira burbujeando en su interior.

Su único deseo en ese momento era llegar a Light Fury, pero esa mujer estaba justo en medio.

—No es importante—habló ella restándole importancia y comenzando a caminar a su alrededor, sabiendo perfectamente que él no lograría escapar—, aunque creo que ya te haces una idea—añadió divertida notando la falta de sorpresa ante sus anteriores ataques—. Así que, si quieres, puedes llamarme…

—Speed Stinger—finalizó él con las manos hechas puños en los costados.

—Chico listo—festejó falsamente encaminándose hacia la paralizaba heroína cuya mirada denotaba terror.

Cuando estuvo a punto de rozarle el rostro ahora desprovisto de su capucha, Night Fury se lanzó hacia ella con el único objetivo de detenerla. Estaba tan concentrado en eso que no se dio cuenta de la presencia que se encontraba tras él hasta que fue demasiado tarde.

Bastó con sentir su piel siendo atravesada y la sangre resbalando por su espalda baja para regresar la mirada por encima de su hombro, descubriendo a una persona encapuchada y vestida de negro apuntándole con una pistola.

Si Light Fury hubiera podido, la habría escuchado gritar su nombre nuevamente, pues cuando se giró para observarla pudo notar unas gruesas lágrimas rodando por sus mejillas ahora pálidas a causa de la parálisis provocada por la pelirroja.

—Maldición—masculló sin aliento cayendo de rodillas contra el suelo.

—Como verás, Night Fury, en este momento nosotros tenemos la ventaja—volvió a hablar Speed Stinger acariciando el rostro congelado de la albina bajo la mirada furiosa de él—. Pero descuida, no los mataremos aun. Al jefe no le gustaría eso.

Trató de levantarse pero sus piernas y brazos le fallaron, estaba claro que lo que le dispararon no era una bala común.

—Consideren esto el primer movimiento de Grimmel en el tablero—añadió caminando ahora hacia él, inclinándose lo suficiente para alzar su barbilla y obligarlo a verla—. Estaremos esperando con ansias el suyo—susurró para después soltarlo y dirigirse hacia donde los otros dos hombres, ahora libres de sus ataduras, la esperaban como fieles guerreros.

Mantuvo su mirada fija en ellos hasta que el cuarto atacante pasó por su lado. A pesar de su visión borrosa, alcanzó a distinguir una máscara cubriéndole la parte inferior del rostro y, cuando sus ojos se encontraron, se sorprendió al verlos resplandecer de un anormal color violeta. Pero eso no fue lo único que llamó su atención, pues había algo más importante… algo que sólo él notó y reconoció.

—Ese olor…—musitó sin aliento siguiéndolo con la mirada—. ¡Espera!—exclamó poco después cuando el grupo enemigo corrió entre los edificios dispuestos a escapar con ayuda de las sombras que estos les proporcionaban, aprovechando que la noche comenzaba a llegar—. ¡Maldición!

Con dificultad logró ponerse de pie luchando por estabilizarse y, sin importar la sangre que continuaba emanando de su herida ni mucho menos la heroína que intentaba recuperar el movimiento de su cuerpo, se lanzó a la carrera tras ellos.

— Night… Fury…—alcanzó a escucharla pronunciar con dificultad.

Pero era demasiado tarde pues su mente sólo pensaba en una cosa, así que con pesar la dejó atrás saltando hacia uno de los edificios con toda la fuerza que sus piernas le permitieron para poder ir tras su objetivo.

Era su olor, no había duda de eso y por ello debía alcanzarlo, sólo así podría confirmar sus sospechas.

Desafortunadamente el cansancio y su herida evitaron que lo lograra. Llevó a su cuerpo al límite hasta que este dejó de responderle haciéndolo caer irremediablemente contra el frio suelo de un callejón.

—Vamos…—jadeó apoyándose en sus manos luchando por mantener sus ojos abiertos—, levántate… No dejes que…—su cuerpo perdió la última fuerza que aún conservaba y sus ojos al fin se cerraron dándole la bienvenida a la oscuridad—… se vaya…


Un capítulo más que espero les haya gustado, la verdad a mí me encantó escribirlo e.e

Como pudimos ver ya han aparecido más personas con súper-poderes, ¡¿qué demonios significa eso?! Y, más importante aún… Night Fury parece haber descubierto algo, ¿qué creen que sea?

¡Demasiadas preguntas y ninguna respuesta! ¿Podremos obtener alguna en el siguiente capítulo?

Okay ya, mucha emoción…

Se suponía que en los días anteriores iba a actualizar La Última Esperanza pero tuve conflictos con el capítulo, así que opté por concentrarme en The Furies. PERO en los próximos días estará listo el de UE, lo prometo e.e

En fin…

A todos los que leyeron hoy... GRACIAS

Pdt: Les debo los anexos con información sobre los malvados enemigos que aparecieron en este capítulo, no los tengo listos entonces en el próximo capítulo se los doy.