Disclaimer: How to Train Your Dragon no me pertenece, es propiedad de DreamWorks Animation, Dean DeBlois y Cressida Cowell. La historia sí es original y de mi autoría, pero su creación y respectiva publicación es por mero entretenimiento.
Capítulo 16
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—Estás a salvo, Hiccup—repitió la albina, con los ojos fijos en los suyos; esos que ahora se encontraban derramando lágrimas sin control.
El castaño se estremeció a causa del llanto y ella lo abrazó por instinto, permitiendo que ocultara el rostro contra su hombro. Continuaron por un par de minutos en esa posición, hasta que Hiccup recuperó el control de sus emociones, siendo el primero en alejarse.
—¿Toothless está vivo?—fue lo primero que logró preguntar, su voz estaba ronca y repleta de temor—. ¿Él… está bien?
Una ligera sonrisa se formó en los labios de la heroína mientras asentía, calmando las dudas del joven.
—Me envió a buscarte—explicó con calma, poniéndose de pie lentamente—, vine a llevarte a casa.
Casa. Una palabra que no había escuchado en mucho tiempo y cuyo significado le había parecido inalcanzable, pero que, finalmente, podía rozar con sus dedos.
No tenía idea de qué sentir en ese momento; por un lado, estaba feliz y aliviado de ser liberado, pero había otra parte en él que era invadida por el miedo. ¿Qué pensaría su familia al verlo luego de tanto tiempo, y cuando escucharan todas las cosas que se vio obligado a hacer? ¿Cómo los vería a los ojos? ¿Cómo esperaba recibir el perdón de Tyre, si ni siquiera él podía perdonarse por herirlo? ¿Cómo podría recibir un abrazo de Astrid… si no cumplió la promesa que le hizo?
La respuesta era simple, jamás podría hacerlo…
Porque si bien era cierto que Grimmel tenía el control de sus acciones, él fue consciente de cada cosa que hizo. En su mente seguían vivos los recuerdos de todas las personas a las que lastimó, y entre ellos estaban su hermano y la chica frente a él. Esas imágenes nunca desaparecerían y sus consecuencias tampoco.
—Hey…—lo llamó ella, trayéndolo de vuelta a la realidad—, todo estará bien—le volvió a prometer y, aunque lo intentó, esta vez no pudo creerle.
A través de su mirada, Light Fury comprendió todo aquello que lo abrumaba; el miedo y la culpa que lo consumían lentamente, el mismo que había visto en Night Fury… y que, por un tiempo, también existió en ella.
—Escucha—volvió a hablar, carraspeando en busca de las palabras correctas—, lo que sea que haya ocurrido, no tiene importancia en este momento—extendió una mano en su dirección—. No estás solo; y nada de lo que hayas hecho puede ser suficientemente malo, para no recibir el perdón de tu familia.
Los ojos esmeraldas volvieron a conectarse con los suyos, el miedo y la culpa seguían opacándolos.
—No eres el único que se siente culpable—agregó con un poco más de determinación; su mano continuaba alzada, esperando ser correspondida—, y debe ser ese mismo sentimiento lo que te ayude a levantarte, después de todo, nunca es demasiado tarde para cumplir tus promesas.
Por un segundo el miedo se dispersó, permitiendo que la luz regresara a su mirada y, con ese mismo impulso de confianza, Hiccup tomó su mano, aferrándose a sus palabras y la nueva esperanza que estas le brindaron.
—Vamos—dijo ella, sonriendo—, salgamos de aquí y reunámonos con tu hermano, ¿te parece?
Esta vez él asintió convencido y, tras levantarse con su ayuda, se dejó guiar hacia la salida de la prisión que, por tanto tiempo, lo había mantenido lejos de su hogar.
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Cerraron la nueva puerta tras ellos, jadeando aliviados. No habían avanzado mucho por el corredor, cuando escucharon a varios guardias acercándose. Por fortuna, Hiccup reconoció el área en la que se encontraban y eso les facilitó encontrar un escondite.
—¿Se fueron?—susurró el castaño, obteniendo como respuesta una señal de silencio por parte de la heroína.
Light Fury permaneció con el cuerpo contra la puerta, escuchando atentamente los sonidos del exterior. Las voces y pasos se fueron alejando, creando un ligero eco que desapareció segundos después, anunciándole que finalmente se encontraban a salvo. Suspiró con alivio y giró para encararlo.
—Se fueron—respondió al fin y él asintió, relajando sus hombros.
La habitación en la que se encontraban era pequeña, pero ordenada. Gracias a la iluminación, el castaño finalmente pudo observar con claridad a la heroína frente a él. No usaba el traje ajustado de siempre que cubría todo su cuerpo; en esta ocasión vestía uno que dejaba a la vista sus piernas y brazos, aunque estos se encontraban protegidos por una capa corta que rozaba sus muslos. El antifaz también era diferente, más pequeño y sin detalles violetas.
No sabía mucho sobre Light Fury, tan sólo la vio una vez, la noche en que los atacó a ella y a su hermano. Pero recordaba cómo lucía con el traje blanco y la capucha que ocultaba su rostro; y, más importante aún, recordaba sus ojos azules plagados de miedo cuando la gente de Grimmel apareció, un sentimiento negativo que se transformó en determinación; la misma que caracterizaba a su hermano y que, de alguna manera, él se encargó de destruir cuando le disparó. Y esa era la segunda cosa que jamás podría olvidar: La mueca de dolor en el rostro de Tyre, sus ojos apagándose y la sangre resbalando por su espalda.
Pero lo peor había ocurrido la noche anterior, cuando lo obligaron a atacarlo de frente. Ese pequeño instante en el cual sus miradas se encontraron, abrió viejas heridas que creyó desvanecidas. Su expresión rota, la decepción y culpa, fueron demasiado para él y, aunque intentó salvarlo, sólo pudo observarlo en silencio mientras caía inconsciente y derrotado. No pudo evitar que fuera capturado, ni detener las interminables torturas a las que Grimmel lo sometió. Y, aún más importante, no pudo evitar que su corazón se rompiera hace tres años, cuando su falsa muerte cayó sobre su familia. Porque fue por su culpa que Tyre se marchó, cayendo en la desesperación y soledad, y eso jamás podría perdonárselo.
Suspiró para despejar su mente, luchando contra la presión en su pecho, mientras se recargaba tambaleante contra una de las mesas en el lugar. No quería continuar pensando en eso, al menos no en ese momento. Alzó el rostro nuevamente hacia la heroína, descubriendo que no era el único que había inspeccionado a su acompañante con la mirada.
A diferencia de él, Light analizó con cautela su aspecto en busca de heridas. Por fortuna no había daños graves, tan sólo un par de moretones y quemaduras. A pesar de lo que había creído al principio, su físico no era el de alguien que fue prisionero por tres años. Su ropa estaba un poco sucia y húmeda de sudor; vestía una camiseta gris sin mangas, que dejaba al descubierto sus brazos y las tenues cicatrices que los recorrían. Su cuello también tenía algunas marcas, similares a las que se obtendrían luego de una mala inyección.
Realmente no entendía qué le había ocurrido y por qué todos creían que había muerto. Ni siquiera sabía si era correcto indagar en eso; pero estaba segura de que, quisiera o no, lo iba a descubrir muy pronto.
Apartó su mirada cuando percibió la incomodidad del castaño, deshaciéndose de su propio nerviosismo al sentirse observada.
—¿Tienes idea de dónde estamos?—le cuestionó para calmar el ambiente.
Esta vez fijó sus ojos en las mesas y estantes repletos de armas, en su mayoría desconocidas, descubriendo que la respuesta a su pregunta era muy obvia.
—Es un almacén de armas—habló Hiccup, con una voz más fluida, aunque insegura—. Si usamos esa computadora—señaló la máquina en el rincón—, quizá podemos buscar una nueva ruta de escape.
—¿Cómo es que sabes todo esto?—preguntó la albina, rindiéndose ante la curiosidad.
El castaño volvió a suspirar. Sus piernas temblaron, obligándolo a reafirmar su agarre sobre la mesa. Un sabor amargo se apoderó de su garganta, mientras tragaba con fuerza al recordar, otra vez, sus vivencias pasadas. Cerró los ojos, temiendo que volvieran a tornarse violetas, cuando sintió los residuos del veneno reactivarse en sus venas.
No quería volver atrás, no podía caer de nuevo bajo el control de Grimmel.
—Creo que ya debes saber—inició con dificultad, negándose a observarla—, que no soy un simple prisionero—un sudor frío recorrió su espalda, estremeciéndolo; no deseaba continuar, pero sabía que era necesario—… A veces podía salir—exhaló, abriendo finalmente sus ojos para encararla, mientras su corazón latía con fuerza—. Conozco el camino desde mi celda hasta el elevador que lleva al estacionamiento subterráneo, este almacén y el laboratorio en el otro corredor.
Ella asintió en silencio y el castaño agradeció que no preguntara algo más. Y es que, con lo poco que Light sabía, era suficiente para entender que no era un tema del cual él estuviera listo para hablar.
—¿Crees que podamos salir por el elevador?—preguntó Hiccup, después de un rato en silencio, para cambiar la conversación.
—No lo sé—respondió tras pensarlo por un momento—, probablemente nos estén esperando allá abajo; Night debía escapar por ahí, además ya debieron notar que no estás en tu celda—explicó sin salir del trance pensador en el cual se había sumido—. Aunque esa parece ser la ruta más corta hacia la salida.
Hiccup asintió, reincorporándose con una ligera dificultad. Su cuerpo comenzaba a recuperarse luego del pequeño ataque de pánico que tuvo y ahora, con la mente un poco más despejada, estaba decidido a contribuir. No podía dejar que Light Fury se encargara de todo; además, aunque aún tenía miedo de encontrarse con su hermano, era algo que realmente necesitaba hacer. Con ese pensamiento claro, se dirigió a la computadora, encendiéndola ante la mirada expectante de la albina, y comenzó a buscar en ella algún mapa que les otorgara una ruta de escape segura.
—Debemos apresurarnos—mencionó de pronto Light, tras comprender las nuevas intensiones del castaño.
A pesar de que su nueva faceta era inesperada y confusa para ella, confiaba que, de alguna manera, encontraría algo para poder salir de ahí con vida. Deseaba que la confianza que ahora se reflejaba en los ojos del castaño continuara presente hasta el final, y para lograrlo debía esforzarse; no importaba cuán cansada se sintiera, no se detendría hasta que estuvieran a salvo. Así que, contagiada por ese sentimiento, regresó a la puerta para vigilar mientras él hacía su trabajo.
Tuvieron que pasar un par de minutos en silencio, para que el castaño finalmente volviera a hablar.
—Lo tengo—susurró con una ligera emoción, atrayendo la atención de la heroína que no tardó en aproximarse a él—, encontré un plano del edificio—señaló la pantalla cuando ella estuvo a su lado.
—¿Hay alguna salida?
—Ah, algo así—contestó rápidamente, para después retomar su explicación; señalando un punto específico del mapa—. Nosotros nos encontramos aquí.
—Estamos en el ala este—interrumpió ella con pesar, analizando las palabras de Hiccup.
—¿Es un problema?
—Sí—suspiró, apoyando las manos contra la mesa y encorvando el cuerpo; su energía comenzaba a agotarse nuevamente, provocándole mareos—. Para poder entrar, cree una distracción en esta zona, así podríamos escapar por el oeste.
—¿Qué clase de distracción?—preguntó él, con un deje curioso.
—Hice explotar algunas cosas—respondió con simpleza, irguiéndose nuevamente—. Para este punto ya debieron descubrir el engaño, no será fácil salir sin ser vistos.
Hiccup asintió pensativo, devolviendo su mirada al monitor cuya luz se reflejó en sus ojos.
—Bueno, suponiendo que Toothless logró escapar según el plan, eso sólo nos deja en problemas a nosotros—carraspeó, dando por terminada esa pequeña conversación y recobrando la seriedad.
—¿Qué propones?—indagó ella, nerviosa.
—Es un riesgo ir por el corredor—inició, observándola de reojo y señalando una nueva área del mapa—, quizá podamos usar esto. Son conductos de ventilación—explicó y después señaló la pared junto a ellos—, justo como ese; son lo suficientemente grandes para que pasemos por ellos. En lugar de bajar, podríamos subir.
—¿Podremos llegar a la azotea?—cuestionó pensativa, con la mirada fija en el monitor.
—Sí, hay una ventila de escape en el techo, todos los conductos desembocan ahí—reveló, recorriendo la ruta con un dedo—. Una vez arriba, podemos utilizar las escaleras de emergencia.
—No, el resultado sería el mismo—interrumpió ella. Hiccup la analizó con la mirada en busca de una respuesta más clara o, al menos, algún indicio de seguridad—. El edificio tiene tres pisos, estamos en el segundo—comenzó a explicar, ignorando su mirada y concentrándose en sus pensamientos—. Hay un par de edificios cerca, la distancia no es mucha; creo que puedo saltar de una azotea a otra contigo en mi espalda.
—¿Crees o estás segura?—insistió él de repente, pues no había encontrado nada que le brindara confianza en sus palabras.
—Lo importante es que podremos escapar—determinó la heroína, irguiéndose y avanzando hacia la ventilación en la pared.
Claramente, Hiccup no pudo contradecir esa respuesta, por lo cual no le quedó otra opción más que apoyar su idea. Al final, lo único que podía hacer era creer en ella.
Le dio un último vistazo al mapa y apagó la computadora, repitiendo mentalmente la ruta que debían seguir para llegar a la azotea. Mientras Light Fury abría la ventilación, él se escabulló hacia uno de los estantes, buscando entre ellos algo que le fuera de utilidad.
—Hora de irnos—alzó la voz Light, atrayendo su atención hacia la ventilación.
—Espera—detuvo, justo cuando ella se preparaba para entrar al conducto.
Inhaló con fuerza, armándose de valor para continuar. Su anterior decisión aun no era olvidada, no podía dejar que ella cargara con toda la responsabilidad; en especial porque ahora que se habían acercado un poco, había notado el cansancio y la tensión de su cuerpo. Sin duda la situación era difícil para ambos, él también estaba agotado luego de su última sesión de tortura; pero si ella no mostraba debilidad, entonces él tampoco debía hacerlo.
Sí, Light Fury era la heroína, pero si algo había aprendido al convivir con Tyre, era que incluso los superhéroes necesitan ayuda de vez en cuando.
—Necesito que me ayudes con algo—confesó con decisión, sentándose sobre la mesa y subiendo con cuidado su pantalón para dejar al descubierto una de sus piernas.
Al principio Light no entendió a lo que se refería, pero cuando la luz se reflejó en la pierna del castaño, supo que algo no estaba bien. No había piel en esa extremidad, tan sólo una rustica prótesis de metal unida a su rodilla.
Ahora entendía por qué caminaba con torpeza.
Hiccup tragó con fuerza al sentirse observado, removiéndose incómodo en su lugar, para después continuar.
—Necesito cambiarla—señaló su pierna izquierda—, el escape será más fácil si uso esa—mostró un maletín negro sobre la mesa y lo abrió para dejar al descubierto una prótesis de última generación que, a simple vista, parecía una pierna robótica—. Sólo me dejan usarla cuando quieren que cumpla con alguna tarea—relató con cierta amargura que logró disipar rápidamente.
—Espera—detuvo, pidiendo su permiso con la mirada para poder acercarse y tocarla—. ¿Va unida a tu cuerpo?—cuestionó con sorpresa, inspeccionando la extremidad, deslizando sus dedos sobre el metal frío.
—Se enlaza a mi sistema nervioso y músculos; eso facilita el movimiento—asintió con cierta inquietud, mientras la alzaba para que pudiera observarla mejor—. Es fácil conectarla gracias a la placa en mi rodilla, pero…
—Al hacerlo te va a doler—concluyó ella con un suspiro, apartándose para encararlo—. Sería como darte una descarga eléctrica que te paralizará un rato.
—No tengo otra opción—determinó, intentando mantener la calma. Se repetía una y otra vez que era lo mejor—; si uso esta—movió su pierna izquierda mientras suspiraba—, haré nuestro escape más difícil, no podemos arriesgarnos.
La mirada de Light Fury cambió lentamente mientras lo encaraba, eso bastó para que Hiccup descubriera que, a pesar de no estar completamente de acuerdo, iba a apoyar su decisión. No podían darse el lujo de tardar más tiempo en salir de ahí y eso Light lo sabía muy bien, pues el límite que le había dado a Night se estaba agotando y el enemigo podía encontrarlos en cualquier momento.
—Bien—exhaló rendida, sin apartar la mirada—. Difícil o no, prometí que te sacaría de aquí, y eso voy a hacer—tomó con delicadeza la prótesis robótica que él le mostraba—. Dime cómo conectarla.
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Se detuvieron cuando llegaron al final del pequeño túnel de metal. El lugar estaba muy oscuro, pero gracias a la visión nocturna de Light, les fue fácil seguir el camino correcto.
—¿Puedes ver algo?—cuestionó Hiccup tras ella, con cierta inquietud.
—Parece que está despejado—anunció, viendo a través de la reja de ventilación que les impedía el paso—, pero necesito salir para confirmarlo.
Con ayuda de su fuerza logró retirar la reja y la dejó sujeta a la parte inferior, para que no cayera y alertara a todos con el ruido.
—Quédate aquí y espera mi señal—indicó, preparándose para salir.
Se abrió paso con sigilo a través de la abertura, inspeccionando los alrededores en busca de algún guardia y, una vez en el exterior, inhaló con fuerza, preparándose para continuar.
Si acaso había un enemigo en la azotea, no podía permitir que la vieran pues eso arruinaría su plan de escape. Así que, usando la poca energía que aún conservaba, chasqueó sus dedos para encender un par de llamas violetas que ascendieron sobre sus brazos hasta cubrir todo su cuerpo, desapareciéndolo al instante.
—Así que tienes invisibilidad—alcanzó a escuchar el susurro de Hiccup, sorprendiéndose al identificar un sentimiento de emoción en su voz.
Le sonrió, aunque sabía que no podía verla y, tras una última advertencia de quedarse ahí, se marchó con cautela para revisar el lugar.
Debía apresurarse, no sólo porque ya habían pasado los quince minutos prometidos, sino porque su cuerpo no resistiría más presión. Realmente estaba agotada y fingir lo contrario había empeorado su condición, cada vez le costaba más respirar y mantener los ojos abiertos. Usar su invisibilidad de nuevo tampoco había ayudado, pero no tenía otra opción.
Se recargó contra la pared que resguardaba las escaleras y el ascensor, luchando por recuperar el aliento, mientras inspeccionaba el otro extremo de la azotea. Un ligero sentimiento de alivio se extendió por su cuerpo al ver que el lugar estaba vacío. Desafortunadamente, esa paz se desmoronó cuando un proyectil de ácido sobrevoló su cabeza, obligándola a agacharse.
—¿Creíste que no te detectaría?—exclamó la voz de un hombre, a la par en que este aparecía frente a ella, deshaciendo su propio camuflaje—. Apestas a piel quemada y puedo escuchar tu respiración.
Un nuevo ataque fue disparado en su dirección y esta vez al esquivarlo, no pudo evitar que su invisibilidad se desvaneciera, dejándola a merced del Changewing que, ansioso por la revancha, se lanzó contra ella.
—Estamos en mi territorio—declaró mientras arremetía con varias patadas que Light difícilmente logró evadir—, no podrás ganarme.
—Ya veremos—respondió ella jadeante, saltando hacia atrás para alejarse.
Preparó un proyectil de plasma y lo disparó hacia él, rogando que su puntería aun fuera buena. Por fortuna, aunque el ataque carecía de suficiente potencia, logró golpearlo en un costado, obligándolo a detenerse para recuperar el equilibrio. Fueron un par de segundos que ella aprovechó para generar más plasma violeta.
—¡No lo harás de nuevo!—sentenció el hombre castaño, corriendo nuevamente hacia ella mientras le lanzaba ácido, haciéndola retroceder hasta acorralarla contra el generador de energía.
La frialdad de la pared metálica le provocó escalofríos cuando entró en contacto con su piel. Intentó buscar una vía de escape, pero el Changewing ya se encontraba frente a ella y, sin previo aviso, la sujetó del cuello, alzándola un par de centímetros.
—Se acabó el juego, Light Fury—murmuró contra su oído, causándole nuevos escalofríos.
Lentamente, la poca fuerza que aún conservaba comenzó a desvanecerse. Sus pulmones, al igual que la piel, ardían a causa del esfuerzo y el fuego en su interior; le exigían descansar y ella estaba dispuesta a concedérselos.
—Vas a decirme donde están los demás—amenazó el castaño, aumentando la presión en su cuello—, o tendré que quemarte.
Como afirmación a sus palabras, el letal líquido verde resbaló contra su cuello, sacándole un potente grito de dolor. El calor de su fuego no era nada, comparado con el ardiente ácido que intentaba derretir su piel.
Hizo un último intento por liberarse, pero fue en vano; su cuerpo estaba a punto de rendirse. Y lo habría hecho, de no ser por la ayuda de Hiccup.
Cuando el castaño escuchó el forcejeo, no dudó en salir de su escondite para ayudarla. Al principio se le dificultó, ya que su cuerpo seguía adormecido debido al cambio de prótesis, pero la adrenalina que le otorgó la nueva situación fue suficiente para recomponerlo. Por un momento, se sintió de vuelta a la noche de hace tres años; el mismo sentimiento de querer ayudar se apoderó de él, la diferencia era que, esta vez, la persona en peligro no era su hermano.
A pesar de ello, por un momento su mente le jugó sucio y, al encontrar a Light Fury apresada por el Changewing, no pudo evitar ver a su hermano reflejado en ella. La adrenalina se convirtió en ira, impulsándolo hacia la espalda del enemigo para después apuntarlo con el arma que había recuperado del almacén. Sus ojos, por un segundo, se tornaron violetas al presionar el gatillo.
Cuando la bala impactó contra el hombro del Changewing, este soltó a Light de inmediato mientras se retorcía de dolor y caía junto a ella. A pesar de la sorpresa, Light logró arrastrarse lejos de él, sujetándose el cuello herido. Estaba confundida y sin aliento, pero aun así fijó sus ojos llorosos en el castaño que, tembloroso, se aproximó a ella.
—¿Estás bien?—logró preguntarle Hiccup, cayendo de rodillas a su lado, con la mano aferrada a la pistola y la respiración agitada.
La albina logró asentir, llevando sus manos a la de él para calmarlo. Lentamente, su agarre se aflojó al igual que la tensión en sus hombros. Cuando finalmente recuperó el control de sus acciones, sus ojos esmeraldas resplandecieron una vez más con seguridad.
Quizá ese sentimiento era fingido, pero fue suficiente para ambos.
—Qué suerte que tomé mi pistola del almacén—musitó tras una exhalación, guardando el arma en su cinturón.
—Esas… balas…—intentó pronunciar ella, reconociendo el proyectil que alcanzó a distinguir en el cargador que sobresalía de su bolsillo.
—Sí…—suspiró él, evadiendo su mirada; sabía a lo que se refería, pero mantuvo la serenidad para no preocuparla—. Supongo que ya estamos a mano.
Esta vez se levantó sin ningún problema, manteniéndose firme en su posición mientras le extendía una mano para ayudarla a levantarse. Los ojos azules lo observaron con duda justo antes de aceptarlo.
—¿Segura que podrás continuar?—cuestionó, siendo ahora el preocupado, cuando ella finalmente recuperó el equilibrio.
—¿Bromeas?—respondió Light con voz ronca, regalándole una sonrisa confiada; se irguió para mostrarse fuerte una vez más a pesar del dolor de su cuerpo—. Podría hacer esto todo el día.
Con gran sorpresa, ahora fue Hiccup quien sonrió, aunque en el fondo su preocupación aumentó. Sabía que Light estaba en su límite, pero ya no había nada que pudiera hacer para ayudarla; tan sólo rogar a los dioses para que resistiera hasta que llegaran con su hermano.
—Vamos—agregó la albina, avanzando hacia la cornisa—. Night nos está esperando.
Light inspiró con fuerza, dándose un momento para llenar sus pulmones con aire nuevo. El viento helado refrescó su piel, ondeando su capa quemada. Los demás edificios no se encontraban iluminados, por lo cual perderse en la oscuridad sería fácil. Se giró para encarar al castaño, sonriéndole una última vez.
—Gracias por salvarme—pronunció con suavidad, sobresaltándolo.
—Creo que eso debería decírtelo yo—respondió él, nervioso.
Una breve risa escapó de los labios femeninos.
—Dímelo cuando salgamos de aquí.
Ahora que su mente estaba más despejada, pudo asimilar las acciones del castaño al ayudarla momentos atrás. Aún estaba sorprendida y había mucho que no conocía sobre Hiccup Haddock; pero bastó con verlo a los ojos, para saber el tipo de persona que era y, por ende, estaba segura de que podía confiar en él.
Finalmente había comprendido por qué Night Fury había sido mejor héroe que ella; porque con Hiccup ayudándolo y cuidando su espalda, no había nada que no pudiera hacer… Nada a lo que temerle. Y eso era lo que los volvía diferentes.
¿DV publicando dos veces en el mismo mes? ¿A caso es un milagro? Puede ser e.e Quise actualizar una vez más, antes de volver a la universidad.
Ahora… ¿Qué les ha parecido? Al principio me costó conectar con Hiccup, ya que no lo había trabajado en esta historia más que en dos capítulos (y no tenía mucha participación). Pero creo que quedó bien al final… tuve que cambiar varias cosas del borrador mental en el proceso xD
Y bueno, no siento que fuera muy profundo, la situación no permitía tanto sentimiento u.u pero el siguiente sí lo tendrá. Les daré un pequeño adelanto: Reencuentro de los hermanos Haddock y Hiccstrid. Con eso dicho, preparen sus pañuelos, por precaución xD
En fin…
A todos los que leyeron hoy... GRACIAS
