XII

Estiré un par de veces más los músculos de mi espalda. No había dormido todo lo bien que me gustaría durante la noche anterior debido a los nervios que sentía y había decidido levantarme con los primeros rayos de sol para preparar las cosas que pudiera necesitar durante el día. Según Hange, tendría que monitorizar a Eren y, como no sabía muy bien qué era lo que me pedía exactamente, decidí preparar una bolsa con diferentes materiales médicos para poder hacerle un chequeo completo si era necesario.

Me detuve para observar con detenimiento las estanterías repletas de medicamentos que había en el cuartel militar de Trost. Nos habíamos trasladado allí la noche anterior, desde donde, al parecer, sería mucho más corto nuestro viaje hacía el lugar en el que Eren y el resto de soldados se encontraban.

Pasé mi dedo por los botes, leyendo sus nombres y fui poniendo aquellos que me interesaban al fondo de mi bolsa, colocándolos cuidadosamente para evitar que se rompieran. Lo más probable es que no tuviera permiso para hacer algo así, pero ¿a quién le importaba a esas alturas? La Legión de Reconocimiento ya estaba en suficientes líos como para que en Trost se preocuparan porque nos habíamos llevado algunos materiales más de la cuenta.

Extendí mi mano para coger un medicamento que estaba en la parte de arriba de la estantería cuando escuché voces. Sentí que mi corazón se detenía y me frené en seco, intentando averiguar de quiénes eran las voces. Se trataban de hombres por el tono de voz, desconocidas para mí, hasta que escuché a Moblit. Mi estómago se retorció, nervioso ante la perspectiva de que me descubrieran ahí, pero, finalmente, me armé de valor para asomar mi cabeza de la habitación.

—¿Moblit? —pregunté al ver a un chico de pelo castaño de espaldas, a unos metros de donde yo me encontraba. Al darse la vuelta, comprobé que, efectivamente, era Moblit— ¿También te ha afectado a ti esta noche el insomnio? —sonreí, intentando ser simpática.

—Sí, no duermo mucho —respondió algo distraído—. _ _ _ _ —no tenía buen aspecto. Parecía bastante preocupado—, el Pastor Nick ha muerto.

—¿¡Que!? —si no me equivocaba, Hange Zoe me había explicado que el Pastor Nick podía tener las claves de la creación de las murallas. El hombre estaba bajo la custodia de la Policía Militar, así que no llegaba a comprender cómo había podido suceder algo así.

—Hay que avisar a Hange-san. Esto es grave.

Asentí. Cogí mi bolsa y le seguí tan rápido como pude hasta llegar a la habitación de nuestra capitán. Moblit golpeó la puerta de madera con fuerza hasta que una somnolienta Hange, aún en pijama, abrió la puerta. No hizo falta casi que le explicáramos lo que había sucedido, debió de intuirlo por nuestros ojos. Aquello despejó inmediatamente a mi capitán.

Desde que habíamos salido de Trost por la mañana temprano nadie se había atrevido a hablar. Moblit sostenía las riendas del caballo que arrastraba el carro que nos transportaba hasta la zona en la que Levi y el resto de reclutas nos esperaban. No podía evitar mirar de reojo a Hange, que tenía la vista fija en un punto en el infinito, ausente, seguramente pensando en todo lo que había sucedido en las horas previas a nuestra partida.

Cuando Moblit le comunicó a Hange la noticia, ésta cogió una bata, se puso unas zapatillas y salió como un estruendo de la habitación. Los dos la seguimos a trompicones por los pasillos del cuartel, intentado tranquilizarla sin mucho éxito. Al llegar allí, comprobamos que dos hombres de la Policía Militar custodiaban la puerta e impidieron a Hange la entrada. No obstante, la puerta de la habitación estaba entreabierta y la mujer pudo vislumbrar el cuerpo que había aún en el suelo. Pudo comprobar con sus propios ojos que, efectivamente, ese era el cadáver del Pastor Nick.

Mi capitán intentó dialogar con esos hombres y, aunque pareciera que no obtuvo éxito, pude presenciar por primera vez en mi vida cómo funcionaba Hange Zoe. Era verdaderamente impresionante la velocidad a la que trabajaba su mente. Yo ni siquiera me había dado cuenta, quizá porque acababa de llegar y me habían explicado la situación hacía solo unas horas, pero Hange había pillado en un renuncio a aquellos dos policías militares. Como bien me había explicado la mujer el día anterior, el Pastor Nick se encontraba bajo la custodia de la Policía Militar con una identidad falsa, pero uno de aquellos hombres había mencionado su tarea como religioso cuando se suponía que eso no debería saberlo. Por eso Hange lo tenía claro. La Policía Militar había matado al pastor Nick.

—¿Qué llevas en esa bolsa?

—¿Eh? —pregunté distraída. Hange estaba observando con curiosidad la bolsa llena de medicamentos y utensilios que había llevado conmigo desde Trost.

—La bolsa. ¿Puedo saber qué llevas ahí?

—¡Oh, sí! —di un respingo al comprender que Hange me estaba hablando a mí— Llevo materiales y algún medicamento. Me dijo que debía monitorizar a Eren y, bueno, como tampoco me explicó qué era lo que debía hacer, traje un poco de todo.

—Bien —Hange rio por primera vez aquella mañana—. Básicamente quiero que le hagas un chequeo completo, al menos por el momento. Quiero saber cómo está. Cuando empecemos con los experimentos con él, quiero que tras cada transformación vuelvas a comprobar esos niveles que has obtenido la primera vez y los apuntes todos en un cuaderno. Me gustaría saber cómo evoluciona. Tu tarea es básicamente asegurarte de que todo va bien con Eren Jaeger. Es posible que sea sometido a bastante sobreesfuerzo.

—¿Y cuándo podré hacerle ese examen médico?

—Lo antes posible. De hecho, tenía pensado que fuera hoy —enarqué ambas cejas. Eso era demasiado pronto y más si teníamos que explicar al resto todo lo acontecido con el Pastor Nick. Eso cambiaba todos nuestros planes y, por eso, en esos momentos, Eren Jaeger era la prioridad, pero también había que elaborar un nuevo plan, tarea que no era nada sencilla—. Te quedarás con el escuadrón de Levi. Tengo intención de empezar cuanto antes, si es posible mañana, así que necesitaría los datos ya. Después de la reunión te quedarás con ellos y examinarás a Eren.

—¿Está al tanto de esto el capitán Levi? —Hange me miró interrogante cuando realicé aquella pregunta. No la culpaba por ello, pero no me sentía muy cómoda estando cerca de él.

—Aún no. ¿Te preocupa que tenga algún problema con que estés tú?

—No es eso… —chasqueé la lengua— No se puede decir que nos llevemos muy bien. Digamos que la primera vez que nos vimos no empezamos con muy bien pie, así que no me tiene mucha simpatía.

—No creo que sea para tanto…

—Le llamé enano de mierda —hice una pausa—. Entre otras cosas.

Hange guardó silencio. Sus labios formaron una fina línea y yo miré para otro lado, avergonzada por contarle a la mujer mi actitud con respecto a Levi. Seguramente creería que no tenía disciplina, que era una grosera y que no debía estar en su escuadrón. Sin embargo, rebasando toda lógica posible, Hange rompió a reír a carcajadas. Yo la miré confusa, pues no entendía su actitud. Más bien esperaba una reprimenda por su parte. No estaba bien faltar el respeto a los superiores.

—Me caes bien —articuló finalmente la mujer.

—Yo… —dudé unos instantes— Pero, capitán, no está bien lo que hice. Ni siquiera me he disculpado. Creo que debería hacerlo, aunque cada vez que le veo la cara y la forma en la que mira al resto se quitan las ganas —me sonrojé. Otra vez había hablado más de la cuenta—. ¡Perdóneme! No debería…

—Está bien, está bien —Hange movió sus manos, indicándome que me tranquilizara—. En primer lugar, no hace falta que seas tan cordial. Puedes llamarme Hange —asentí—. Ahora, en segundo lugar, pocos son los que pueden decir que han llamado a Levi enano de mierda y han sobrevivido para contarlo. Eso solo puede significar que, en el fondo, le caes bien.

Parpadeé varias veces, confusa, y miré a Moblit. Aunque el chico nos daba la espalda, debió de escuchar nuestra conversación porque asintió, confirmando así lo que Hange decía. ¿Que le caía bien al capitán Levi? No podía dar crédito a lo escuchaban mis oídos. ¡Pero si parecía odiarme! Y, para ser sinceros, yo tampoco me esforzaba mucho por hacerle cambiar de opinión. Sin duda alguna, la gente de las Tropas de Reconocimiento no era para nada ordinaria.

Moblit detuvo finalmente el carruaje frente a una pequeña casa en medio de la naturaleza. Los tres nos bajamos y aseguramos el caballo, mientras esperábamos a que el resto del escuadrón hiciera acto de presencia. No tardaron mucho en llegar y, juntos, caminamos hasta la puerta de la casa, donde una jovencita de cabello rubio y grandes ojos de color azul nos invitó a pasar.

Observé con curiosidad la casa. Por dentro, era mucho más grande de lo que aparentaba por fuera. Tenía una gran mesa de comedor y una amplia cocina al fondo. Todo lucía impoluto a primera vista, sorprendente teniendo en cuenta que, durante esos días, un grupo de adolescentes se había estado encargando de acondicionar la casa para habitar en ella durante los próximos días. No es que dudara de ellos, pero, siendo sincera, a su edad, esas cosas eran algo más bien secundario para mí, especialmente si pasaba un tiempo a solas en una casa con mis amigos. Había otras cosas más divertidas que hacer.

—El capitán Levi ha llegado esta madrugada —informó el chico alto que me había hablado en Trost. Hange asintió y éste le señaló hacia el pasillo, donde una de las habitaciones tenía la puerta abierta.

—Quiero que vengáis todos. Esto es importante —añadió Hange mientras se adentraba en el pasillo, seguida muy de cerca por nosotros.

Levi esperaba sentado en la mesa de madera que había en la habitación. Sobre ella había una tetera y una cafetera y tazas colocadas frente a cada asiento. Las conté mentalmente, había una para cada uno de los que estábamos allí. Su escuadrón tomó asiento cerca suyo, mientras que Hange y el resto nos sentamos alrededor de una pequeña mesa de café sobre unos viejos sofás.

—Bueno… —Levi dudó durante unos instantes. Su rostro permaneció imperturbable, como siempre, pero noté cierto tono de disgusto en su voz— Debería haber sido suficiente tiempo —el moreno se observó la palma de su mano, que había estado escondida bajo la mesa. Su escuadrón se mostró interrogante y solo Eren dibujó una mueca en su rostro, como si supiera a lo que Levi se estaba refiriendo—. Como sea. Ya hablaremos del problema de la limpieza más tarde —contuve una carcajada por lo absurdo de la situación. Después de todo el drama que nos rodeaba, el primer problema para Levi era si había quedado polvo sobre los muebles. Su comportamiento me resultaba fascinante. Levi había sacado un pañuelo y se estaba limpiando la mano. Inconscientemente, miré a Hange. Tenía razón. Aquel tipo era un obseso de la limpieza. No obstante, me parecía una forma de lo más extraña para empezar una reunión—. Revisaremos la situación y estableceremos algunas instrucciones. Han sucedido muchas cosas, pero nuestro objetivo inicial no ha cambiado. En otras palabras, haríamos bien en tapar la abertura en la Muralla María. Si eso pasara, muchas cosas no importarían tanto. Incluso si la persona de tu lado se convirtiera en un titán.

—¡Sí! —asintió con determinación una jovencita con coleta.

—Incluso si un titán peludo fuera a por vosotros lanzando rocas.

—¿Eh? —preguntó enarcando una ceja el chico alto de pelo castaño. Sinceramente, yo estaba igual que él. ¿De qué narices estaba hablando el capitán Levi? ¿Es que se había vuelto loco?

—Oye, Armin —prosiguió el moreno—, antes de que llegara Hange estabas diciendo que, si las cosas iban bien, el muro podía ser tapado. Repítenos eso.

—El plan era usar las habilidades de Eren en forma de titán para tapar el agujero del muro. El muro, que parece que de alguna forma está hecho de los cuerpos endurecidos de los titanes, así que si la masa de cuerpos necesaria para tapar el hoyo fuera justo producida en ese lugar… Sí… Entonces algo así sería posible —el rubio hizo una pausa—. No habría necesidad de estar transportando continuamente largas cantidades de materiales en el vagón como en los planes anteriores. En otras palabras, podemos hacer planes para dirigirnos a la localización de la abertura, por la noche, cuando los titanes estén más inactivos por el clima o cualquier cosa. Si es solo a caballo, el camino desde el Distrito Trost hasta el Distrito Shiganshina podría ser realizado en una sola noche. Si estas ideas pueden ser realizadas, entonces el tiempo requerido para retomar la Muralla María sería menos de un día.

Un silencio sepulcral se estableció en la habitación. Me sorprendió escuchar la resolución con la que Armin Arlert hablaba. No parecía que se acabara de unir al ejército ni que tuviera solo quince años. Mostraba mucha más determinación que muchos de sus hombres más veteranos. Por otra parte, no pude evitar mirar a Hange de soslayo. La mujer mantenía la vista fija sobre su taza de café y no había dicho ni una sola palabra. ¿Qué estaría pasando por su mente?

—Pero como se esperaba y ahora que lo digo en alto, es como si intentara atrapar nubes —añadió Armin, agachando la cabeza.

—Si esas nubes pueden convertirse en algo, eso dependerá de este chico —los ojos de Levi se deslizaron hacia Eren, sentado a su derecha.

—Sí —respondió el castaño—. Lo entiendo.

—Ya lo escuchaste, Hange. Él quiere hacerlo —Levi se giró para mirar a mi capitán—. Entonces, recaerá en ti escoger el lugar adecuado para el experimento.

—Sí. Por supuesto. Mientras esté viva —Hange habló tras guardar silencio por unos segundos—. Esa será mi responsabilidad.

—¿Uh? —Levi no entendía de qué hablaba Hange, pero tanto yo como el resto de mis compañeros de escuadrón podíamos hacernos una idea de a qué se refería. Al fin y al cabo, el capitán Levi aún no estaba al tanto de lo que había sucedido aquella mañana.

—Actualmente, las Tropas Estacionarias están patrullando el muro con una movilización general. Eso requiere una absurda cantidad de esfuerzo personal. Debo decir que, por lo menos, la seguridad de las ciudades cerca de los muros se está perdiendo. A este paso, ni ellos serán capaces de mantener la paz. El Muro María debe ser retomado. Creo en eso ahora. Más que antes. Quiero que todo el mundo esté en paz lo antes posible. Quiero crear un mundo donde las personas puedan estar sin pelear los unos con los otros —explicó Hange—. Por lo tanto, no quiero perder el tiempo haciendo pruebas con el poder de Eren. Sin reservaciones esta vez. Por supuesto, debemos experimentar su habilidad de endurecimiento, al igual que las especificaciones de la transformación en titán. También está la asombrosa posibilidad de que él pudiera controlar a otros titanes. Si eso es posible, entonces la humanidad será capaz de revertir su situación actual. Esa es la razón por la que no puedo quedarme sentada, sin hacer nada. Tenemos que movernos rápido. Aún así… Quiero que Eren mantenga un perfil bajo por más tiempo.

El silencio volvió a invadir la habitación. El ambiente podía cortarse con un cuchillo y Eren fue el primero que se atrevió a hablar.

—¿¡Qué!?

—¿Pero por qué? —cuestionó Armin a continuación, sorprendido.

—Bueno… —Hange nos echó a los miembros de su escuadrón miradas de complicidad— La situación es más complicada de lo que pensábamos.

—Vamos… Estoy seguro que, desde que llegasteis aquí, habéis estado luchando por no cagaros encima, aun cuando estáis al borde de hacerlo —mis ojos se abrieron de par en par. ¿En serio estaba Levi diciendo lo que mis oídos estaban escuchando?—. Incluso tenéis esas caras ahora. Dime, Hange, por qué necesitáis seguir esperando para cagar —de verdad que no daba crédito. Sin duda alguna, no conocía en absoluto al capitán Levi, pero no dejaba de sorprenderme, especialmente la clase de lenguaje tan peculiar que utilizaba.

—El Pastor Nick ha muerto.

Directamente al grano. Las caras del capitán Levi y del resto de su escuadrón se desencajaron. No entendían muy bien lo que Hange acababa de decir. Era como si no pudieran procesar sus palabras.

—Esta mañana, dentro de los cuarteles militares del Distrito de Trost, el Pastor Nick fue hallado muerto. La causa de su muerte es incierta, pero él fue asesinado —prosiguió Hange—. Moblit y _ _ _ _ me despertaron esta mañana para informarme de lo sucedido. Cuando llegué a su habitación, intenté entrar, pero dos hombres me detuvieron. Aún así, pude ver su cadáver. Aquellos dos policías militares de la brigada real me dijeron que había sido un asesinato, seguramente producto de un robo, ya que, dada la situación en la que nos encontramos en los muros, mucha gente se está viendo obligada a robar. No obstante, sus uñas estaban arrancadas y habían golpeado su rostro en varias ocasiones. Los dos hombres intentaron disuadirnos, pero, finalmente, cayeron en mi trampa. Uno de ellos mencionó que era normal que la gente buscara cosas de valor, especialmente cuando es conocido por todo el mundo el valor del hierro utilizado por parte de la religión del muro para sus rituales —Hange hizo una pausa—. Yo le había llevado hasta allí alegando que era un amigo que había perdido su casa por los titanes. Le registré como un fabricante de sillas —frunció el ceño—. Habían sido ellos. Cuando tomé las manos del capitán de la primera brigada, Djer Sanes, la piel de sus nudillos estaba desgarrada. Nick fue torturado por la Policía Militar de la primera brigada militar y asesinado. Pensé que la religión del muro no dejaría vivir a Nick después de haber cooperado con las Tropas de Reconocimiento, por lo que oculté su verdadera identidad y lo escondí dentro del cuartel general. Y pensar que lo asesinaron usando a la Policía Militar… —Hange apretó los dientes con fuerza— Fui demasiado ingenua. Su muerte es mi responsabilidad.

Todos guardamos silencio. Me dolía ver a Hange así de destrozada. El poco tiempo que había pasado con ella me había hecho ver que era una mujer fuerte, pero la muerte del Pastor Nick había sido un duro golpe para ella.

—Tortura… —murmuró Armin— La Policía Militar torturó a Nick. ¿Habrán intentado averiguar cuánto nos habría dicho?

—En efecto —Levi dio un sorbo a su taza de té—. Se habrán estado preguntando si él había revelado la conexión entre el muro y la familia Reiss, al igual que el paradero de Eren e Historia.

—Por supuesto, desde los eventos de esta mañana, la situación ha sido informada tanto al comandante Erwin como a Pixis y al resto de las Tropas de Reconocimiento —intervino Moblit—. Ahora la Policía Militar está siendo monitoreada por nosotros. De esta manera, ellos no serán capaces de moverse libremente, pero, viéndolo de otra forma, ellos tienen numerosas formas de encontrar este lugar, ¿cierto? Ya no podremos saber quién es aliado y enemigo nunca más.

Aquello me hizo pensar. Recordé la manera de actuar de Maverick cuando vino a verme el día anterior, pero, sobre todo, sus últimas palabras. Me pidió que tuviera cuidado. Una gota de sudor frío recorrió mi frente. ¿Sabía ya Maverick que todo esto iba a pasar? ¿Me estaba advirtiendo? Me mordí el labio, intentando encontrar una respuesta. Definitivamente, tanto Maverick como Alphonse debían estar al tanto de nuestra situación, pero no sabía si mi amigo se había acercado a mí para intentar tantear el terreno o, simplemente, porque me tenía el suficiente aprecio como para preocuparse por lo que pudiera pasarme ahora que había cambiado de facción. Me masajeé las sienes. ¿Debía decirle esto a Hange? No... Seguramente sería una estupidez. Aquello no iba a cambiar nada ni iba revivir a Nick y dudaba que Maverick quisiera cooperar con nosotros, a pesar de la relación de amistad que nos había unido desde hacía muchos años.

—Cuando hoy veníamos aquí, nos dividimos y nos aseguramos de que no nos siguieran —continuó Dick—. Creo que este lugar no ha sido descubierto aún.

—Así que… —Levi miró de reojo a Hange— ¿Has estado pensando las preparaciones sobre los experimentos de Eren, Hange?

—Sí. Tan pronto como el poder del titán de Eren se hizo público, algo desde la central se ha estado moviendo desesperadamente para poner sus manos sobre Eren. De todos modos, después del alboroto de esta vez, su sentido de urgencia ha cambiado claramente. Han caminado en territorio nunca antes visto y no pensaron nada más que en dividir a los militares en dos campos. Cuando piensas en esta situación, normalmente, los camaradas de los enemigos de afuera, como Reiner y los otros, siempre han estado en la central. En otras palabras, lo que deberíamos temer en realidad es una fatal puñalada por la espalda mientras estamos ocupados mirando más allá del muro.

—¿Y qué? —cuestionó Levi— ¿Estás diciéndome que deberíamos esperar tranquilamente, tomando el té o algo?

—Aún hay muchas cosas que puedes hacer dentro, como coser —bromeó Hange, aunque ni a ella pareció hacerle gracia el chiste. No estaba de humor—. Por favor, solo por ahora.

—¿Solo por ahora? Eso es un error. Es lo opuesto. ¿Acaso crees que se darán por vencidos mientras el tiempo pasa? Eventualmente, encontrarán este lugar. Si solo huimos, mientras más tiempo pase, más seremos acorralados. Hange, normalmente, tú eres más astuta. Sin embargo, después de sentirte responsable por la muerte de Nick, te has vuelto una derrotista. ¿Cuántas uñas le arrancaron a Nick?

—¿Uh?

—Lo viste, ¿no? —insistió Levi— ¿Cuántas?

—No lo sé. Solo pude ver por un instante, pero, por lo que pude ver, todas sus uñas fueron arrancadas.

—Oh… Un tipo que hablaría, lo habría hecho con una uña, pero a un tipo que no va a hablar no le importa cuántas uñas le arranquen —Levi suspiró—. El Pastor Nick… Pensaba que solo era un idiota, pero él nunca se desvió de sus creencias hasta el final, ¿eh? Si las posibilidades de que Nick no haya dicho nada son altas, entonces, tal vez no se han dado cuenta de que las Tropas de Reconocimiento están monitorizando a la familia Reiss. Bueno… Como yo lo veo, ahora hay dos formas de seguir con esto: irnos antes de que nos apuñalen por la espalda o irnos después de eliminar al que intenta apuñalarnos por la espalda. ¿Cuál será la que escojas tú, Hange? ¿Irnos antes de que nos apuñalen?

Hange guardó silencio. Todos contuvimos el aliento esperando una respuesta. Su rostro, que lucía preocupación, de repente cambió y la mujer frunció el ceño, apretando con sus manos en los reposabrazos del sillón en el que estaba sentada.

—Ambas —respondió finalmente—. Hagamos ambas al mismo tiempo.

—Bueno… —Levi fue el único que se atrevió a decir algo— Eso es lo que diría Erwin también.

—Tendremos que comenzar a movernos cuanto antes —Hange se puso en pie. El resto del escuadrón la seguimos, pero, antes de moverse, clavó sus ojos sobre mí—. _ _ _ _, tú te quedas. Ya hemos hablado de lo que tienes que hacer, tienes instrucciones precisas. Mi opinión al respecto de lo que tienes que hacer no ha cambiado.

Asentí. No me sentía especialmente cómoda ante la perspectiva de tener que quedarme allí. Acababa de conocer a los miembros de mi nuevo escuadrón y ya me estaba separando de ellos para quedarme con varios adolescentes y un tipo de estatura reducida que me la tenía jurada desde hacía tiempo. Sin duda alguna, el resto del día iba a prometer.

Observamos a Hange y al resto marchar desde la puerta de la casa. La mujer tenía mucho que reflexionar. Con la ausencia de Erwin, era ella la que estaba al mando de la situación y debía asumir en esos momentos su posición como comandante, una tarea nada fácil. Cuando las siluetas de mis compañeros se perdieron entre los árboles, me giré hacia Eren.

—Necesito… Necesito que me acompañes, Eren —los ojos del resto de personas que se encontraban con nosotros se posaron sobre mí—. Hange me ha pedido que te monitorice. Es importante conocer tus constantes para saber que todo va bien y ver qué cambios se producen cuando comencemos los experimentos —Eren miró de reojo a su capitán, pero éste no dijo nada.

—Está bien.

Eren me guio por el pasillo hasta una de las habitaciones bajo la atenta mirada de Levi, que no nos quitó ojo hasta que cerré la puerta buscando algo más de intimidad. Eren tomó asiento sobre una de las camas y me observó con curiosidad. Yo dejé la bolsa con los utensilios sobre una de las mesillas y rebusqué en ella, no porque quisiera encontrar algo en especial, sino porque necesitaba pensar qué era exactamente lo que iba a hacer.

—Voy a hacerte un chequeo. Es algo rutinario, como los que nos hacían cuando éramos reclutas —comenté, sacando un cuaderno en el que iba a apuntar todos los datos—, así que no tienes nada de lo que preocuparte —sonreí—. Pero antes tendrás que quitarte esa camiseta —noté cómo el chico asentía, sus mejillas ligeramente sonrosadas.

Tenía pensado hacer un examen bastante completo a Eren. En primer lugar, le saqué un poco de sangre para analizarla y, por supuesto, para tenerla en caso de que necesitara una transfusión en un futuro.

—Creo que esto deberías hacérselo a todos —comentó Eren mirando para otro lado mientras yo cambiaba la primera bolsa y conectaba la segunda y última que pensaba extraerle.

Aquello me hizo reflexionar y pensé que Eren tenía razón, sería bueno hacer algo como eso con el resto de reclutas, pero para ello debía consultar antes con Levi, como su capitán que era. El único problema era que no tenía la suficiente confianza como para hablarle directamente y tampoco creía que fuera a encontrar el momento idóneo para hablar, sobre todo si nos quedábamos a solas.

Después, le medí la presión arterial a Eren, le realicé un examen dental y una audiometría. Luego, pasé a hacerle un examen de sus huesos, los medí y apunté todo lo necesario para poder calcular su densidad ósea. A continuación, comprobé sus reflejos y su respuesta a ciertos estímulos. Durante todas las pruebas, el chico se mantuvo muy reservado. Al principio, la situación era incómoda, pero finalmente se volvió mucho más natural. No podía evitar simpatizar con él. Conocía su historia, Hannes me la había contado durante aquellos largos días en el cuartel de Klorva y, por otra parte, resultaba extraño saber tanto de alguien a quien ni siquiera se conoce.

Finalmente, me puse con el examen oftalmológico. Tomé una pequeña linterna que apunté directamente a sus ojos con el objetivo de asegurarme de que todo estaba bien.

—Bien —puse mi dedo índice entre sus ojos—. Quiero que ahora te concentres en mi dedo y lo sigas con la mirada —lo moví de izquierda a derecha durante un par de ocasiones. Los bonitos orbes de Eren siguieron el movimiento que éste hacía en todo momento, así que lo regresé a su posición inicial para alejarlo y acercarlo de su nariz un par de veces más—. Está todo perfecto —apagué la linterna—. Estás como un roble —bromeé, acercándome hasta la bolsa para recoger todos los artilugios y muestras que había tomado del muchacho—. Puedes marcharte. Eres libre —añadí, al ver que permanecía sentado sobre la cama, con los brazos sobre sus rodillas.

—_ _ _ _ —me detuve y fruncí el ceño ligeramente cuando le escuché decir mi nombre. Algo no estaba bien con él.

—¿Pasó algo? ¿Te encuentras bien? —me acerqué rápidamente a él y le puse la mano en la frente. Había medido su temperatura corporal hacia unos instantes y estaba bien así que ese no era el problema— Te he sacado dos bolsas de sangre, quizá ese sea el problema. Deberías tumbarte.

—No. Estoy bien —Eren apartó mi mano con delicadeza—. Es solo que… Siento lo del otro día. El capitán Levi se enfadó contigo por nuestra culpa. No debimos ponerte en esa situación.

—No pasa nada —no sabía que todavía seguía dándole vueltas a lo de Klorva. No era para tanto—. Además, me importa bien poco lo mucho que gruña el capitán Levi —le guiñé un ojo, pero eso no pareció hacerle sentir mejor.

—Gracias.

—¿Por qué? —parpadeé confundida.

—Has hecho muchas cosas por mí.

—No he hecho nada, Eren —reí levemente—. Solo he hecho mi trabajo y tampoco ha sido nada del otro mundo.

—Puede, pero también sé que curaste la herida que le hice a Mikasa cuando me descontrolé en Trost —el castaño agachó la cabeza, dolido al recordar que había atacado a alguien de su familia.

—Solo fue un pequeño corte. Fue un accidente, Eren. Esas cosas pasan. Lo importante es que ella está bien y, por lo que veo, no te guarda ningún rencor. Estoy segura de que sabe mejor que nadie lo mucho que lo sientes. Por eso lo principal es saber cómo funcionan tus transformaciones. Así evitaremos que algo como eso vuelva a suceder.

—Es que... Bueno... No estoy seguro, pero creo que soñé contigo después de eso, del incidente de Trost —sus mejillas se sonrojaron—. Fue como si despertara de un largo sueño y tú estabas ahí, sonriéndome —Eren miró para otro lado, avergonzado. Yo me llevé una mano a mi boca para cubrirme la sonrisa que se estaba dibujando en mis labios en un intento por no hacerle sentir más vergüenza de la que ya sentía por confesarme aquello. Era adorable.

—Puede que estuviera allí —Eren giró su rostro rápidamente hacia mí—. Estuve viéndote en prisión. La Policía Militar me obligó a despertarte y eso hice. Te tomé de la mano y te tranquilicé, pero volviste a cerrar tus ojos rápidamente.

—¿Estuviste ahí?

—Así es. Yo siempre he estado de tu parte —sonreí—. Sé muchas cosas sobre ti. Hannes me lo contó todo. Me habló de lo maravillosos que eran tu padre y tu madre —Eren me miró con los ojos muy abiertos, pero, finalmente, me mostró una amplia sonrisa, pura y llena de inocencia. Aquello hizo que una calurosa sensación se instalara en mi pecho y, casi sin darme cuenta, extendí mi mano hacia su cabellera castaña para acariciarla. No obstante, a medio camino, me di cuenta de lo que iba a hacer y terminé revolviéndole el pelo, en un gesto no tan personal, pero igualmente cariñoso.

—¡Eh! —protestó el chico, arreglándose rápidamente su pelo. Yo reí. No sabía por qué, pero Eren me recordaba demasiado a mi hermano. Al igual que me sucedía con Ezra, sentía una imperiosa necesidad de protegerle. Por eso, en aquella habitación de una casa perdida en medio de la nada, me prometí a mí misma que jamás permitiría que el chico de ojos verdes que tenía frente a mí perdiera esa sonrisa. El mundo era un lugar cruel, eso él ya lo había descubierto, pero yo solo esperaba poder acomodarle el camino lo mejor que me fuera posible hasta que cumpliéramos todos nuestros objetivos.

—Quédate ahí tumbado, ¿de acuerdo? Voy a preprarte algo de comer y de beber. Necesitas recuperar fuerzas después de toda la sangre que te he quitado, aunque... Un momento... —me quedé pensativa— ¿Crees que los cambiantes, como tú, os recuperáis también de esto igual que del resto de heridas?

Eren parpadeó confuso. Por su expresión, podía adivinar que él tampoco tenía ni idea. El hecho de poder transformarse en titán era nuevo para él.

—No lo sé, pero lo que sí sé es que me muero de hambre —respondió finalmente, mostrándome de nuevo esa enorme y preciosa sonrisa.

—Está bien, está bien —emití una leve risita mientras me acercaba a la puerta y la abría—. Me parece a mí que tienes demasiado morro para ser un crío de quince años.

Antes de abandonar la habitación le saqué la lengua, lo que hizo reír al chico. A partir de ese momento, lo tenía más claro que nunca. Eren Jaeger y yo teníamos un largo camino por recorrer juntos.


¡Lo prometido es deuda! Aquí os dejo un nuevo capítulo antes de irme de vacaciones. Y bien larguito, por cierto :) La mayoría del contenido es canon, pero intentando al final dejaros una pizquita de contenido original. Mirad que a mí el personaje de Eren ni fu ni fa (no me entusiasma precisamente), pero creo que rayis y él congeniarían muy bien, ¿verdad? También tengo ya pensado lo que pondré en el siguiente capítulo y ains... No puedo aguantarme y os digo que, sí, habrá contenido canon del manga, pero también Levi y rayis empezarán a acercarse algo más. Estoy demasiado emocionada por ello jajaja

Mary-can: gracias por el comentario y me alegro de que te guste que rayis esté en el escuadrón de Hange ;)

Io-chan Ao-sama: omg... Tenías que haber visto mi cara cuando vi tu review. Es enooorme! Pero, bueno, me gustó que me fueras poniendo todo punto por punto jaja Maverick ha salido ya y tiene una relación muy bonita con rayis, pero ya veremos si con Alphonse pasa lo mismo *insertar risa malvada*. Por otra parte, el tema de Klorva aún no será desvelado, ya que Levi y rayis no se tienen mucha confianza, pero poco a poco los dos irán abriendo su corazoncito. Para empezar, en el próximo capítulo ya darán unos poquitos pasos más.

catherinearnshaws: Supongo que sí, que estaba claro que rayis pegaba más en el escuadrón de Hanji, pero esperaba que fuera más una sorpresa jajaja Como ya he dicho en la respuesta a otra review, Alphonse aparecerá más adelante y tengo planeado drama en torno a él y hasta ahí puedo leer xD En cuanto al capítulo del manga, omg... Yo veo imposible hacer teorías porque mi corazón dice una cosa y mi cabeza otra u.u No me gustaría estar en el pellejo de Levi.

Ahora sí, comienzan oficialmente mis vacaciones. Estaré todo el mes fuera de casa, pero, mientras los días que esté en España, os estaré leyendo jaja

¡Nos leemos!