XVIII

Esperé pacientemente de cuclillas en uno de los tejados. Me coloqué un mechón de pelo rebelde, suelto de la improvisada coleta que me había hecho aquella mañana y que, sin la ayuda de Historia, había sido un completo fracaso. A lo lejos, a unos metros de distancia, podía ver a Levi y Nifa sobre una casa cercana. La chica miraba por una especie de catalejo, seguramente informando a Levi sobre la situación. Las instrucciones del comandante Erwin que nos había transmitido la noche anterior habían sido muy claras, pero no podía evitar sentirme en tensión. Presentía que algo no estaba bien.

El plan comienza hoy —había empezado Nifa su explicación después del incidente entre Levi e Historia, enseñándonos varios papeles con las indicaciones—, cuando Eren e Historia sean entregados por la Corporación Reeves a la Primera Brigada de la Policía Militar. Ésta le dará todo a la Corporación Reeves, desde la ruta hasta las paradas de descanso. Nosotros tomaremos ventaja de eso. Por lo tanto, vamos a entregar a Eren y a Historia a la Policía Militar —la atmósfera era tensa. Podían salir muchas cosas mal de aquel plan—. Y luego, por medio de la Corporación Reeves, los rastrearemos hasta el lugar al que se los hayan llevado, hasta su destino final. Y por destino final el comandante se refiere a Rod Reiss —Nifa sacó un dibujo que colocó en la pared para que todo el mundo lo viera. Se trataba de un hombre mayor, calvo y de ojos grandes y redondos, como los de Historia—. El padre biológico de Historia y, actualmente, la mayor autoridad dentro de los muros. De acuerdo a todos los miembros de la Policía Militar que hemos capturado, todos los oficiales de alto nivel hasta la casa Fritz están bajo su mando.

Las bocas de todos se abrieron de par en par. La casa Fritz era la familia real o, al menos, la que creíamos que hasta la fecha que era la verdadera familia real. El hecho de que los Reiss hubieran renunciado al trono, pero manejaran los hilos desde las sombras resultaba muy perturbador.

Nifa prosiguió con su explicación. El objetivo de aquella misión era capturar a Rod Reiss y, para ello, en aquella ocasión usaríamos a Historia y Eren como cebo. Erwin Smith quería respuestas. Deseaba saber qué había tras la creación de las murallas, por qué la humanidad debía vivir confinada en ellas, por qué se había privado a los hombres del avance y el desarrollo tecnológico, por qué se mentía a la población. Hasta ese momento, ninguna de esas preguntas se había pasado por mi mente hasta aquellas últimas horas. Por eso sentía que un nuevo mundo, desconocido, se extendía frente a mis ojos.

Finalmente —prosiguió Nifa, finalizando la explicación del plan, que suponía el cambio del orden actual, demostrando la mentira que suponía tener a la casa Fritz como la familia real y coronar en su lugar a Historia—, seremos capaces de avanzar y sellar el muro María.

Aquella misma noche, Eren e Historia habían sido apresados por la Primera Brigada de la Policía Militar. En el proceso, Dimo Reeves había sido asesinado o, al menos, era esa la información que nos había llegado. Desde entonces, no sabíamos nada de su hijo, de quien suponíamos que había huido horrorizado tras presenciar la muerte de su padre.

Aunque nosotros permanecíamos en silencio, esperando pacientemente sobre los tejados, a lo lejos escuchábamos el griterío de las calles. Se estaban repartiendo carteles con la cara de Levi e información detallada sobre cada uno de nosotros y yo solo esperaba que Mikasa, Armin y el resto de sus compañeros estuvieran bien. Yo, por mi parte, me encontraba de compañera de Dick, mientras que Keiji estaba abajo, escondido en uno de los callejones. Las instrucciones eran claras: matar o dejar que te maten. Aferré el mango de una de mis espadas con la mano, apretando con tanta fuerza que mis nudillos se volvieron de color blanco.

Ninguno de nosotros podía conciliar el sueño. A unos metros de la casa, Keiji, Nifa, Dick y yo pasábamos las horas, intentando despejar nuestras mentes.

¿Creéis que arrebatarle la vida a alguien está bien? —pregunté de repente, apoyándome en el tronco de un árbol cercano. Me crucé de brazos. Necesitaba hacer aquella pregunta, pues no dejaba de pasar por mi mente la posibilidad de encontrarme en dicha situación, en la que las únicas opciones son matar o ser matado.

Dick, que sostenía un rifle para apuntar a la fila de latas que habíamos colocado en unos troncos para así mejorar nuestra puntería de cara al día siguiente, disparó sin miramientos. Una de las latas de conservas voló en el aire y cayó a unos metros de distancia.

¿En serio soy la única que se lo cuestiona? —enarqué una ceja.

No, no eres la única —me respondió Nifa mientras se acercaba a recoger la lata para colocarla de nuevo sobre el tronco de madera—. Pero nos han preparado para esto.

Nos prepararon para acabar con los titanes. No con personas —fruncí el ceño.

El objetivo no es arrebatar vidas porque sí —intervino Dick, entregándome el rifle para que, en esa ocasión, fuera yo la que probara puntería—. No mataremos a nadie a no ser que sea la última opción que tengamos. Ese no es nuestro estilo, por mucho que los de la Primera Brigada sí quieran acabar con nosotros.

Tragué saliva mientras me colocaba en posición. Respiré hondo, reteniendo el aire en mis pulmones y ajusté la puntería. Apreté el gatillo, pero la lata no se movió ni un milímetro. Fallé. Emití un leve gruñido, frustrada ante mi falta de concentración. Podía sentir cómo mis brazos temblaban.

¿Estás preocupada por Moblit? —me preguntó Nifa, mirándome con cierto aire de preocupación en su expresión. Mis labios se abrieron ligeramente, sorprendida.

¿Qué? —mi mirada se dirigió directamente a Keiji— ¿Qué les has dicho exactamente?

Nada —el chico se rio—. Solo les he contado lo de antes.

Rodé los ojos. No era lo que él se pensaba, ni mucho menos. ¿Es que no tenía nada más en lo que ocuparse que meter las narices donde no le llamaban?

¿En serio? ¿Moblit? —Dick sonrió de medio lado y pude notar por el rabillo del ojo que Nifa se había llevado una mano a la boca, seguramente escondiendo su risa.

¿Y qué tiene de malo? —ya comenzaba a molestarme aquello y fruncí el ceño.

De todos los hombres que hay en la legión, jamás habría pensado que podrías fijarte en alguien como Moblit —confesó Nifa.

¿Alguien como Moblit?

Bueno… Digamos que no es el tipo de novio que querría para mí —Nifa se rascó la nuca avergonzada—. Vive en un estado constante de nervios por culpa de la capitán. Es hasta contagioso.

Es entregado —corregí, colocándome de nuevo en posición—. Y es una buena persona.

Se preocupa por ti y quiere protegerte. Es normal que digas eso —Keiji se cruzó de brazos.

Fruncí el ceño de nuevo. Guiñé mi ojo izquierdo y tomé aire de nuevo, aguantándolo en los pulmones. Recordé la petición de la madre de Moblit, su deseo de que cuidáramos el uno del otro teniendo un trabajo tan peligroso y, además, recordé mi promesa. Rocé con mi dedo el gatillo, moviendo ligeramente el rifle antes de apretar y disparar. Con un sonido seco, la bala pegó en el centro de una de aquellas latas, haciéndola saltar por los aires.

Llegado el momento, lo haría —tendí el rifle hacia Nifa o Keiji para que uno de los cogiera. Ambos me miraron atónitos—. Mataría a alguien mañana mismo si eso significara que yo voy a seguir viviendo.

Porque no podía permitirme morir. Sabía que Moblit nunca se lo perdonaría, no cuando le había prometido que todo estaría bien.

La atmósfera se sentía pesada. Por el rabillo de mi ojo, a mi derecha, estaba Dick, de cuclillas sobre el tejado. Agudicé los sentidos, pues todo estaba tranquilo. Quizás demasiado. No había nada de movimiento a nuestro alrededor y, aunque eso me inquietaba, una parte de mí se alegraba de que todo estuviera saliendo con suficiente normalidad.

Como miembro del escuadrón de Hange, Levi me había dado las mismas instrucciones que al resto de mis compañeros y, como tal, debía ir con el grupo. Notaba que no le hacía especial ilusión que me encontrara allí y me había dejado bastante claro aquella madrugada que no quería a alguien que atrasara la misión. No quería verme dudar. Y no iba a hacerlo. Durante la noche anterior había reflexionado mucho y había comenzado a comprender que debía hacer sacrificios si deseaba seguir cumpliendo objetivos junto a las Tropas de Reconocimiento. No sería un trabajo agradecido, tendría remordimientos, pero era mejor que no verlo para contarlo. Tenía a mi madre y a mi hermano que me esperaban en casa. Ellos merecían un mundo mejor y un sistema que asegurara su seguridad y unas condiciones de vida medianamente normales.

BANG

Me vi sacada a la fuerza de mis pensamientos. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho. ¿Había sido eso un disparo?

BANG

¿Era ese el cuerpo de Nifa, caído sobre el tejado de enfrente? ¿Pero dónde estaba Levi?

BANG

Mi cara se vio salpicada. Fueron cuestión de segundos, los suficientes como para girar levemente mi rostro y ver el cuerpo de Dick, inerte sobre el tejado en el que estábamos, sus sesos esparcidos y parte de ellos en mi rostro. Mis ojos se abrieron de par en par, horrorizada ante semejante escena, pero no grité, sino que me arrastré hasta llegar a la chimenea.

BANG

Una bala rozó mi oreja izquierda. Me apoyé contra la chimenea, mirando a mi alrededor y buscando algún sitio en el que poder refugiarme. ¿Qué estaba pasando? ¿Habían muerto todos? ¿Dónde estaba Levi?

Busqué con la mirada. Sobre el tejado de al lado vi la figura de un hombre, que, por el momento, me pareció desconocida. Estaba justo de espaldas a mí, por lo que éste no podía verme y yo no podía apreciar su rostro. No obstante, rápidamente reconocí el sombrero que portaba sobre la cabeza y mi mente viajó unos días tras, a Trost. El mercado. Mi respiración se agitó y entré en pánico. Conocía a aquel hombre.

—Sigues siendo igual de escurridiza.

Giré levemente mi cabeza hacia la derecha al escuchar una voz a mi espalda. Asomado por la chimenea, había un joven de pelo largo recogido en una coleta. Estaba diferente, más adulto y con los rasgos algo más marcados, pero seguía siendo él.

—A-Alphonse… —murmuré, sintiendo cómo mi corazón se detenía.

—Me alegro de verte, _ _ _ _ —sonrió con inocencia—. Siento que nuestro encuentro haya tenido que ser tan corto —añadió, apuntándome con una pistola.

...

—Están metiendo los ataúdes en el carro. Ya no hay duda —informó Nifa mientras miraba a través de un pequeño catalejo.

—Si no son unos pervertidos a los que les va dormir con cadáveres, esos son los militares de la Primera Brigada y dentro de los ataúdes están Eren e Historia.

—Por poco les perdemos de vista, ¿eh? —Nifa sonrió— Es una suerte que calculara que pasarían por esta calle y se les ocurriera adelantarse, capitán.

—Mmm… —Levi reflexionó unos segundos— Pero hay algo extraño. Son más diestros de lo que ha sido hasta ahora la Primera Brigada —sus ojos se movieron hacia un tejado cercano, donde Dick y _ _ _ _ esperaban instrucciones, tal y cómo les había ordenado—. Adivinaron que Reeves estaba confabulando con nosotros, así que piensan como yo —hizo una pausa—. O, mejor dicho, él piensa como yo.

—¿Él? —Nifa apartó su ojo del catalejo para mirar al moreno sorprendida.

—¿Conoces a Kenny 'El destripador'?

—¿Qué? —los ojos de Nifa se abrieron de par en par— ¿Aquel asesino en masa de la capital? Dicen que degolló a más de cien policías militares que intentaban capturarle. Pero solo es una leyenda muy popular de hace varias decenas de años.

—Ese hombre existe y es todo verdad.

—¿¡Qué!?

—Cuando era un crío, viví durante un tiempo con él.

—¿P-Por qué me sale ahora con eso, capitán? Me extraña que esté para bromas en un momento así, capitán.

Pero no lo estaba.

Levi guardó silencio, dejando que Nifa siguiera con su trabajo. Nadie le creería, pero todo lo que sabía lo había aprendido de Kenny 'El destripador'. Había influido en su forma de pensar. De él aprendió que debía seguir sigilosamente en grupo, por delante y por detrás, desde un lugar alto y con buena vista.

—¡Nifa! —gritó al divisar por el rabillo de su ojo una figura acercándose.

BANG

Levi extendió su brazo hacia la derecha para empujar a Nifa, pero ya era tarde.

BANG

Levi se agachó, esquivando la bala. De un salto, se metió detrás de la chimenea, escuchando una serie de disparos más. Intentó mantener la calma, pero resultaba difícil cuando pudo ver, no solo la cabeza de Nifa destrozada por la bala, sino que también podía ver desde aquella distancia el cuerpo de Dick sobre el tejado de la casa contigua. En el callejón seguramente estaría el cadáver de Keiji, pero faltaba alguien sobre aquel tejado. Sus ojos se abrieron de par en par y sintió los latidos de su corazón en las sienes. ¿Dónde se había metido esa idiota? ¿Es que se había marchado? ¿Es que quizás conocía aquella emboscada? ¿Les había traicionado? La idea de una huida por su parte hacía que su estómago se retorciera, furioso.

—¿Qué tal, Levi? —Levi conocía a la perfección aquella profunda voz— Cuánto has crecido.

Levi tensó la mandíbula. Tras escuchar un par de pasos sobre las tejas, la figura de Kenny cruzó el aire. El hombre le apuntaba con dos pistolas, sujeto al tejado por un gancho que salía de su cinturón, lo que le permitió llevar a cabo aquella maniobra.

—Tú tampoco has cambiado —Levi desenvainó sus espadas—, Kenny —y las lanzó contra él.

Aquello pilló desprevenido a Kenny. Una de las espadas golpeó en su mano izquierda, por lo que se vio obligado a soltar el arma si no quería perder la extremidad al ser cortada por la afilada hoja. Apretó los dientes con fuerza y, sin dudar, apretó el gatillo de la pistola que sujetaba con la derecha. Levi se agachó, quitándose en el proceso su capa para despistar visualmente a Kenny. Y surtió efecto. La bala pegó en la chimenea, desprendiendo algunos fragmentos de piedra que cayeron sobre Levi.

Aprovechando la confusión, Levi se movió. Sin embargo, sus ojos se posaron momentáneamente sobre el cuerpo de Nifa, inerte sobre el tejado. La parte superior de su cabeza estaba destrozada y un hilo de sangre se deslizaba por el tejado, cayendo gota a gota contra el suelo. Sintió náuseas. Nifa era joven y le habían arrebatado su futuro.

—Así que huyes, ¿eh?

Levi maldijo por lo bajo. Kenny era capaz de adivinarle todos y cada uno de sus movimientos. ¿Cómo demonios era posible? Y, más importante, ¿cómo es que alguien como él estaba en la Policía Militar?

Saltó del tejado, usando los ganchos para desplazarse entre los edificios. No obstante, su atención se vio atraída por algo de movimiento que captó a su izquierda. ¿_ _ _ _?, pensó al ver cómo una capa, con las alas de la libertad a la espalda, placaba a otro soldado. Sí… Tenía que ser ella. Una parte de él se sintió aliviado. Porque estaba bien. Porque la había juzgado. Ella no les había traicionado. Estaba luchando por vivir. Pero fue entonces cuando se dio cuenta de que se había distraído. A su espalda, le perseguían varios policías militares.

Ese desgraciado le había tendido una emboscada.

...

Mientras Alphonse sacaba la pistola para apuntarme con ella, mi cuerpo actuó por su cuenta. Mis piernas tomaron impulso, extendí mis bazos hacia el frente y plaqué a Alphonse. Caí sobre él, quien intentó zafarse de mi cuerpo. Yo era mucho más ligera que él, así que no le costaría trabajo apartarme con un solo manotazo. No obstante, mi mente y mi cuerpo se movían a tanta velocidad que era incapaz de procesar qué era lo que estaba haciendo.

Con un gesto rápido de muñeca, me desabroché la capa y la coloqué sobre la cara de Alphonse para que no pudiera ver con exactitud dónde me encontraba. A continuación, tomé la mano que sujetaba el arma, intentando arrebatársela, pero el cerró su puño alrededor de ella con fuerza. Los dos forcejeamos durante varios segundos, disparando la pistola en varias ocasiones. Las balas volaron en varias direcciones mientras los dos rodábamos por el tejado.

Alphonse se puso rápidamente en pie aprovechando que había conseguido una posición algo más ventajosa y tomó de su cinturón, lo que supuse que sería otro cartucho de balas. Haciendo uso del tiempo que aquella acción me permitía ganar, le propiné una patada voladora que golpeó en su mano. El arma, ya cargada, salió despedida hacia la izquierda, quedando al borde del tejado de la casa sobre la que estábamos peleando. Alphonse me maldijo, aunque no podía escuchar nada que no fueran los propios latidos de mi corazón, desbocado por la adrenalina.

Los dos dudamos por unos instantes e, intentando utilizar mis buenos reflejos, me moví hacia mi derecha. Di un salto para alcanzar el arma y ponerle de una vez por todas fin a aquello, pero, como si Alphonse pudiera leer mi pensamiento, fue él quien, en aquella ocasión, realizó un placaje. Sentí cómo mis costillas crujían y tosí por la fuerza empleada. Había sido una estúpida. Cuando éramos reclutas, habíamos peleado muchas veces. Debía haber aprendido que, si algo se le daba bien a Alphonse, era analizar a sus oponentes y prever lo que estos iban a hacer a continuación. Seguramente todavía se acordaba de que mi punto fuerte eran los reflejos y supo adelantarse a mi movimiento.

Ahora era él el que estaba sobre mí. Colocó ambas manos sobre mi cuello y comenzó a ejercer fuerza sobre él con sus pulgares. Abrí la boca, intentando que el aire entrara en mis pulmones, pero me resultaba imposible. Me estaba asfixiando.

—Has jodido mis planes —farfulló entre dientes—. Se suponía que debía ir con el resto a por el enano ese del capitán Levi, pero tú tenías que resistirte. Joder, _ _ _ _. Dame un respiro.

Mis pataleos eran inútiles. De mi garganta solo salían una especie de gruñidos ahogados, roncos, que indicaban el daño que sus manos estaban produciendo en mi garganta. Extendí ambos brazos hacia los lados, sintiendo cómo iba perdiendo fuerzas y mi visión comenzaba a ponerse borrosa. Palpé con mi mano derecha en el tejado, buscando algo a lo que aferrarme, algo que me diera una simple señal de que podía seguir con vida. Porque no pensaba morir. No estaba en mis planes morir aquel día y mucho menos en aquel lugar.

Aferré con fuerza una de las tejas. Tiré de ella al sentir que estaba floja y terminó por desprenderse. Sacando fuerzas de donde ni siquiera las tenía, golpeé a Alphonse con ella en la cabeza. Aquello hizo que el chico me soltara emitiendo un gruñido de dolor. Se retiró de encima mío y yo rodé por el tejado, dando bocanadas de aire y llevando mis manos a mi cuello dolorido. A mi lado, Alphonse estaba a cuatro patas, con una mano justo en el lado en el que le había golpeado, la sangre deslizándose entre sus dedos.

Me sentía agotada, pero también sabía que aquello no era suficiente. Alphonse estaba dispuesto a acabar conmigo. Era una persona completamente distinta. No era el chico que había conocido hacía cinco años cuando comenzamos nuestra formación y, por eso, no sentía que me uniera a él ninguna especie de lazos.

A duras penas me incorporé. La pistola seguía en el mismo sitio, al borde del tejado. Solo tenía que dar dos zancadas y sería mía. Así todo iba a acabar. Di la primera, pero, a la segunda, Alphonse me derribó de nuevo.

—¿Adónde crees que vas? —sus ojos estaban abiertos de par en par, redondos, y llenos de un odio que no llegaba a comprender.

Alphonse me sujetó del brazo, pero, con agilidad, me deshice de su agarre. Ambos nos quedamos de pie, uno frente al otro, en posición de ataque. De repente, Alphonse sonrió de medio lado y corrió hacia la pistola. Él estaba algo más cerca del arma que yo. Pero no iba a rendirme tan fácil. De un salto y le propiné una patada en la espalda. Inmediatamente, Alphonse se dio la vuelta, dirigiendo su pie contra mi cara, pero me agaché lo justo para que éste solo me rozara. Lancé un puñetazo que Alphonse detuvo agarrándome la mano y apretó con fuerza. Tensé la mandíbula, resistiendo el dolor que sus uñas me producían al clavarse contra mi carne y me lancé hacia atrás cuando levantó su pierna para darme un rodillazo en el estómago. Rodé hacia atrás, habiendo esquivado el golpe, pero, al incorporarme, me percaté de que le había dejado espacio suficiente para coger la pistola.

Sin pensarlo dos veces, activé mis ganchos, clavándose en el tejado de al lado. Tenía todas las de perder en aquella ocasión y era momento de huir. Si me movía de forma errática entre los edificios, sería mucho más difícil para Alphonse apuntar y disparar. Salté al vacío y giré en el aire, soltando los ganchos para girar hacia la derecha.

BANG

Escuché el disparo a mi espalda, pero no me había dado. ¿Verdad? Oí un ruido metálico. En unos segundos, escuché una pequeña explosión y sentí un dolor punzante en mi muslo derecho. Intenté darle a mi equipo más gas para impulsarme, pero era inútil. No funcionaba. Entré en pánico al ver la nube blanca de vapor que ascendía por mi lado derecho. Estaba a una altura considerable e iba a caer al suelo. Extendí mis ganchos para aferrarme al menos a uno de los tejados e intentar agarrarme, pero reaccioné tarde y caí, golpeando la parte superior de mi cabeza contra el filo del tejado. Un suspiro se escapó de mi boca. Aturdida, extendí los brazos, intentando agarrarme a algo, pero me deslicé y sentí que caía al vacío. Sin embargo, mi cuerpo no llegó a tocar nunca el suelo.

Tosí al sentir un fuerte impacto en el abdomen. No obstante, en seguida noté el fuerte brazo de alguien cargándome sobre su hombro. Mi cabeza estaba boca abajo y lo único que podía apreciar era la espalda de la persona que me había rescatado en el aire. Intenté levantar la cabeza para ver de quién se trataba, pero estaba mareada por el golpe en la cabeza y sentía ganas de vomitar por el incesante dolor en mi pierna. El ruido de varios equipos tridimensionales estaba por todas partes y, aunque deseaba defenderme, temerosa de que pudiera tratarse de alguien de la Policía Militar, estaba tan aturdida y confusa que me resultaba imposible.

Sentí más disparos y, después, el sonido que hace la carne al ser cortada. De repente, la persona que me llevaba como si fuera una especie de saco me agarró con ambos brazos y me cambió de posición. Pasó uno de sus brazos por debajo de mis piernas y el otro por mi espalda, sosteniéndome de frente. Levanté los ojos, notando cómo todo se movía a mi alrededor, pero, aun así, fui capaz de distinguir el mentón de Levi. Era él el que había evitado que cayera contra el suelo desde el tejado. Él me había salvado.

—Tú, bastarda —dijo, mirándome de reojo—. Ni se te ocurra morir en mis brazos.

—La gente no muere por esto, idiota —articulé a duras penas, luchando por mantener el conocimiento. No sé si sería por el golpe en la cabeza, pero me pareció que las comisuras de los labios de Levi se curvaron ligeramente hacia arriba.

De repente, Levi se posó sobre algo. Aunque se había detenido, seguíamos en movimiento. Noté el ruido de las ruedas y los cascos de caballos contra el asfalto.

—¿Capitán?

¿Era esa la voz de Armin?

—No persigáis al carro de los ataúdes.

—¿Qué?

—Descubrieron nuestro plan por completo —informó Levi—. Abandonad a Eren y a Historia por ahora. La meta del enemigo es usar a esos dos como carnada y luego eliminar a las Tropas de Reconocimiento aquí, de un solo golpe. Definitivamente habrá enemigos esperándonos adelante —Levi me dejó cuidadosamente en el carro, obligándome a permanecer tumbada—. Armin, ve hacia el lado izquierdo y toma la ruta más corta hacia las llanuras.

—¡Sí!

—Sasha y Connie están a cargo de llevarse los caballos lo más rápido posible.

—¡Sí! —gritaron ambos al unísono.

—Jean, prepárate para una pelea de disparos en el carro.

—Yo le ayudaré —balbuceé, incorporándome en el carro.

—Tú no.

—¡Estás herida! —exclamó Jean al ver, seguramente, el hilo de sangre que caía por mi frente y mi equipo de maniobras tridimensionales destrozado.

—Estoy bien. Ha sido solo un golpe tonto. Puedo pelear.

Había estado practicando tiros la noche anterior, habían asesinado a sangre fría a mis compañeros y habían estado a punto de matarme a mí. Iba a hacérselo pagar. Me puse en pie, pero, tan pronto como lo hice, el mundo dio vueltas a mi alrededor y perdí el equilibro. Antes de caer hacia atrás, Levi me sujetó de nuevo, agarrándome de la cintura con delicadeza. Mis piernas fallaron y me aferré a su cuello, apoyando mi cabeza contra su pecho. A pesar del ruido, a pesar de que nos estaban pisando los talones, me pareció escuchar los latidos de su corazón y, lentamente, sentí que todo lo que me rodeaba se desvanecía.

—¡_ _ _ _! —aquella era la voz de Armin o, al menos, eso me parecía, puesto que sonaba lejana.

—Idiota —aquella era la voz de Levi, sin ninguna duda.

Eso fue lo último que escuché antes de perder el conocimiento.


¡Hola, hola! ¡Feliz año a todos! Regreso con un capítulo un poquito más corto de lo normal, pero espero que os haya gustado. Hay mucha acción y, decidme, ¿qué os ha parecido ese momento con Levi? Muajajajaja Sé que a más de una le va a gustar xD También espero que todo haya quedado claro. Las dos partes en cursiva son flashbacks y, además, hay una pequeña parte del capítulo narrada por Levi. Ha sido una pequeña sorpresita.

catherinearnshaws: Ahí tienes a Kenny. Toda su parte ha sido canónica, pero en un futuro pondré cositas de mi cosecha. Y hasta ahí puedo leer. He avanzado bastante con mi fanfic del Jearmin jaja Estoy ya escribiendo el capítulo 11 y creo que rondará los 20 capítulos en total. Estoy, en general, bastante orgullosa de lo que estoy escribiendo. No soy muy de parejas en SnK, pero la relación de esos dos me encanta, ya sea de una forma romántica o más amistosa.

Kurt Skellington: Wattpad últimamente va fatal -.- A mí me pasa lo mismo y más de una vez no me muestra los capítulos enteros. Pero, en fin, suerte que los puedes leer también por aquí.

Io-chan Ao-sama: Moblit y rayis tendrán una relación especial. Ella, evidentemente, estará enamorada de Levi, pero Moblit es su amigo, es alguien que la cuida, que se preocupa por ella y alguien en quien sabe que puede confiar y alguien a quien siempre va a tener a su lado. ¿Qué Moblit pueda sentir algo más por ella? Eso lo dejo a vuestro criterio. Pero, esperad, porque habrá más cosas entre estos dos en un futuro. Tengo muuuuchas cosas planeadas que sé que os van a dejar con la boca abierta xD

ktsblack31: Estáis todas muy sorprendidas por lo de Moblit, pero me alegro de que os guste jajaja Ay Kenny... No sabe lo que ha provocado entre Levi y rayis ;)

Como veis, no he podido actualizar antes y me ha llevado un mes subir este capítulo, pero he estado muy liada. No sé cuándo subiré el siguiente, pero ya sabéis que, aunque tarde, siempre actualizo. Me gusta mucho escribir esta historia :)

¡Nos leemos!