La verdad sobre tú y yo :
Capítulo 2 – Los recuerdos de Yukito.
Tôya y Yukito estaban desayunando en la cocina, Sakura apenas empezaba a abrir los ojos en su cama.
Sakura está tumbada de lado, Kero le grita al oído con todas sus fuerzas para que se levante. Esto hace que la niña finalmente se sobresalte, y que al moverse bruscamente aplaste con su cuerpo al animalito.
- ¡Sakura, levántate que me asfixioooo ...! - dice Kero exaltado.
- ¡"Oeee", lo siento Kero...! ^^U – Sakura al final se despierta.
Sakura se viste y baja a toda prisa a la cocina a desayunar. Cuando llega ve que los chicos aún están comiendo tranquilamente.
- Buenos días Sakura – le dice Yukito sonriendo.
- Ya lo ves Yuki, las mañanas son tan ruidosas en casa por culpa del monstruo – dice Tôya, mirando de reojo a su hermana.
- Un día le voy a dar una ... – piensa Sakura enfadada.
- Venga Sakura, come rápido ... – dice Tôya.
Sakura se pone los patines y las protecciones a toda prisa, y Tôya sale fuera y coge su bicicleta.
Los tres ya están fuera de casa.
- Yukito, sube detrás de mí en la bicicleta – dice Tôya.
- ¿Estas seguro? – dice Yukito sonriendo.
- Sí ...
- Oh, vaya ... Qué suerte tiene Tôya – piensa Sakura.
Tôya monta en la bicicleta con Yukito detrás, Sakura va patinando a su lado.
- ¿No es muy pesado para ti esto Tôya? – dice Yukito.
- Claro que no ...
Yukito se pone a pensar en la noche de ayer, en lo que dijo antes de dormirse, tal vez Tôya ni le oyó ...
Sakura y los chicos se separan; la niña se encuentra con Tomoyo en la puerta de la escuela y los chicos van hasta su instituto.
Ya en el instituto, Tôya deja la bicicleta en el sitio de siempre. Los dos chicos se dirigen a clase.
Tôya no se aleja más de unos centímetros de Yukito, por miedo a que Yukito tropiece con algo, y si por él fuera dejaría que Yuki se cogiera de su brazo y todo.
Los chicos están subiendo unas escaleras dentro del instituto, cuando Tôya parece ver el cuerpo de Yukito translúcido como el de un fantasma por unos instantes. Una sensación de miedo recorre el cuerpo de Tôya en esos momentos, se queda petrificado.
- ¿Tôya, te ocurre algo? – dice Yukito, desde unos peldaños más arriba.
- Yo ... – Tôya no sabe qué decir, y se queda mirando hacia Yukito.
De repente pasan más compañeros de instituto por las escaleras, corriendo. Uno de ellos le da una fuerte palmada a Tôya en la espalda y le dice que se den prisa en ir a clase.
En la escuela, Tomoyo le pregunta a Sakura sobre si no se dio cuenta nadie cuando salió de casa a atrapar la carta.
- No Tomoyo, yo creo que nadie se dio cuenta. Porque los dos cenaban cuando salí y ... – dice Sakura.
Tôya y Yukito están ya empezando las clases. El profesor da permiso a Tôya para que ayude a Yukito a seguir las clases (ya que Yukito no ve casi nada sin gafas).
- Tsukishiro, ven a coger tu trabajo – reclama el profesor.
- Sí – responde Yukito.
- Yuki, yo puedo ... – dice Tôya, con intención de recogerle el trabajo.
Pero Yukito ya se ha levantado y se dirige hacia la mesa del profesor. Recoge el trabajo y se dirige tranquilamente hacia su sitio, pero de repente ...
- ¡Yuki! – grita Tôya, levantándose de la silla.
Yukito se ha desmayado antes de llegar a su pupitre y ha caído al suelo. El profesor indica a Tôya que lleve a Yukito a la enfermería.
Los compañeros de clase se sorprenden un poco, pero piensan que seguramente Yukito se marea por no llevar gafas.
En la enfermería, Tôya pone a Yukito en la cama y se sienta en una silla al lado. La enfermera toma la tensión y la temperatura a Yukito y abre las ventanas de la enfermería para que el chico sienta el aire.
- ¿Se ha encontrado mal últimamente Tsukishiro? – pregunta la enfermera a Tôya.
- No, que yo sepa – contesta Tôya, mirando con tristeza a Yukito.
- Puede que los exámenes le hayan agotado un poco – dice la enfermera.
- Supongo – responde Tôya, con la mirada fija en Yukito.
- No tiene fiebre, pero tiene la tensión baja. Será mejor que le dejemos descansar – recomienda la enfermera.
Tôya asiente con la cabeza.
La enfermera sale de la sala, y Tôya sigue mirando a Yuki. De repente, el cuerpo de Yukito vuelve a hacerse transparente.
Tôya no puede aguantar eso de nuevo ...
- ¡¿Qué demonios te ocurre Yuki ...?! – grita Tôya, agarrando la sábana al filo de la cama con las dos manos.
El viento pasa con fuerza a través de la ventana, un frasco de cristal cae de una mesa en la enfermería.
Tôya agarra a Yukito, le abraza, como intentando retenerlo junto a él con todas sus fuerzas.
Tôya se separa de Yukito, y se dispone a salir de la enfermería ...
- Será mejor que descanses ahora Yuki, luego volveré – dice Tôya, desde la entrada de la habitación.
Acaban las clases y Tôya vuelve a la enfermería ... Pero Yukito no está ahí.
- ¿Yuki...? – dice Tôya examinando la habitación.
Sale de ahí, y corre por los pasillos buscándole.
Finalmente sale del instituto a toda prisa y se dirige a la casa de Yukito en la bicicleta. En la cabeza de Tôya no deja de surgir la imagen de un Yukito parecido a un fantasma ...
Cuando Tôya llega a la casa de Yukito, salta de la bicicleta y la deja en el suelo de cualquier manera. Golpea la puerta de la casa y alguien le abre la puerta ...
- ¿Tôya, qué haces aquí? – dice Yukito sonriendo.
- ¿Se puede saber por qué no me has esperado? – dice Tôya.
- ¿Hoy no tenías entrenamiento de fútbol? – dice Yukito, con cara de no entender nada.
Tôya se queda sorprendido, algo raro parece ocurrirle a Yuki ...
- Pero Yuki ... Hoy no tengo entrenamiento, ya lo sabes. Tendrías que haberme esperado ...
- Ah, lo siento Tôya. Pasa un momento, te prepararé un té para disculparme – dice Yukito tranquilamente.
- De acuerdo ... – dice Tôya, antes de soltar un suspiro.
Tôya está en el suelo, frente a una mesa, mientras Yukito prepara algo en la cocina.
Aparece Yukito con una bandeja llena de pastas y con dos tazas de té.
Yukito se sienta en el suelo, y dispone todo en la mesa.
- Yuki ... ¿Te acompaño a recoger tus gafas luego? – dice Tôya, con la taza de té en sus manos.
- Oh, es cierto ... ¿Dónde están mis gafas, tú lo sabes? – dice Yukito.
- Pero Yukito ... ¿No recuerdas que se rompieron? – dice Tôya con cara preocupada.
- ¿Fue en clase de gimnasia? – dice Yukito.
- No – dice Tôya muy serio.
- Bueno, no importa, luego iré a por otras ... – dice Yukito feliz como siempre.
- ¿Recuerdas algo de lo qué ocurrió ayer? – dice Tôya.
- Creo que no – dice Yukito.
- ¿Y lo de que hoy te desmayaste? – pregunta Tôya, con la mirada fija en Yukito.
Yukito niega con un gesto de su cabeza.
- Tan sólo recuerdo algo de ayer ... – dice Yukito con semblante tierno.
- ¿Qué recuerdas Yukito?
Yukito se queda pensativo; tan sólo recuerda que le confesó su cariño a Tôya y él no respondió nada.
- No importa, me duele la cabeza, necesito descansar ... – dice Yukito, con gesto de estar cansado.
Yukito se levanta, con intención de irse de la habitación.
- Lo siento Tôya, será mejor que te vayas ahora – dice Yukito, de espaldas a Tôya.
Tôya se levanta y se acerca a Yukito.
- Yuki, yo siempre he sabido que no eres como los demás.
- ¿De verdad? – dice Yukito cabizbajo, que sigue de espaldas a Tôya.
- Pero yo ... – farfulla Tôya.
Tôya se levanta y le dice algo a Yukito :
- Yuki, si me necesitas estaré en casa.
Yukito sigue de espaldas a Tôya.
- De acuerdo, gracias Tôya.
Yukito oye el ruido de la puerta de la habitación al cerrarse, y al cabo de unos pocos segundos se va hasta su habitación.
Tôya piensa, camino de su casa que si supiera que le ocurre a su amigo haría lo que fuera por ayudarlo.
Yukito está tumbado en su cama. Abre un cajón del mueble que tiene junto a la cama y saca algo de dentro.
Yukito tiene ahora un libro entre sus manos. El libro tiene las tapas duras y de color marrón oscuro; el título es "Un sueño inacabado".
Yukito empieza a leer el libro; se queda dormido con el libro sobre el pecho y empieza a recordar ...
(flashback)
- Tsukishiro acaba de llegar a esta ciudad y a partir de ahora asistirá a esta escuela.
- Me llamo Yukito Tsukishiro y yo ...
Muchos compañeros de clase intercambiaban risitas al ver nervioso al nuevo alumno, menos un chico que miraba muy serio hacia Yukito.
- Tsukishiro, puede sentarse en el sitio que hay al lado de Kinomoto – dice el profesor señalando el sitio.
- Sí.
Yukito se sienta en el sitio junto a Tôya y le saluda :
- Hola Kinomoto – dice sonriendo.
- Puedes llamarme Tôya ¬¬ - dice Tôya.
- Continuaremos leyendo "Un sueño inacabado" en voz alta.
- ¿Tsukishiro, quiere leer desde la página doce? – dice el profesor.
- Ése libro aún no lo tengo , yo ...
Tôya le pasa el libro a Yukito, mientras mira hacia la ventana.
Yukito le guiña un ojo a Tôya, y se pone a leer :
El emperador se disponía a encontrarse con ella. La hechicera le esperaba bajo los árboles de cerezo.
La hechicera se había enamorado del emperador, pero tenía miedo de que el éste no pudiera corresponderle.
Durante el tiempo que se había hecho pasar por cortesana, el emperador no había sido desagradable con ella. Pero no sabía si algún día él podría quererla de manera sincera, tanto como ella lo quería (...).
- Muy bién Tsukishiro, siga Yoshida – dice el profesor.
Yukito suspira aliviado y le devuelve el libro a Tôya (éste sonrie al coger el libro).
(fin del flasback)
Yukito despierta; necesita ver a Tôya hoy mismo.
Hasta al cabo de tres horas no fue a casa de Tôya. Cuando estaba frente a la entrada, se abrió la puerta.
- Yuki ... – Tôya le ha abierto la puerta, y está serio frente a él.
De repente, Yukito recordó esa frase del libro :
Pero no sabía si algún día él podría quererla de manera sincera, tanto como ella lo quería.
Yukito empezaba a sentir un escalofrío en su cuerpo, pero Tôya se acerca a él ...
Tôya besa en los labios a Yukito.
En esos momentos el corazón de Tôya se descubría, sin necesidad de palabras.
[Continuará]
