—Bien, esto es todo —finalizó Aizawa a pocos segundos de que la campana sonase—. Suerte y todo eso... —agregó con un largo bostezo y dispuesto a retirarse.

El característico timbre marcó el final de las clases; por fin había llegado el deseado día.

—¡¿Qué Pokémon escogerás?! —se podía escuchar la alegre voz de algunas chicas que se habían levantado a comentar lo que harían después.

La escuela Pokémon U.A. preparaba durante tres años a los alumnos que se inscribían en ella para que, una vez graduados, dieran comienzo a su futura aventura.

La mayoría de los veinte estudiantes de una de las clases se encontraban conversando alegremente mientras recogían sus cosas y, algunos, decidían formar equipos para emprender el viaje que realizarían juntos.

—¡Midoriya-kun, Uraraka-san, es un placer poder viajar a vuestro lado! —se podía escuchar la voz de Iida con gran ilusión y ciertas lágrimas de felicidad.

—¡Será divertido! —exclamaba Ochako con una sonrisa.

La mayoría se separarían y recorrerían su propio camino, pero otros seguirían juntos y dispuestos a embarcarse en las nuevas aventuras que les esperaban.

Cada joven con un ideal diferente, con un sueño que cumplir y nuevas metas por alcanzar... y Bakugou Katsuki era uno de esos.

No tenía pensado viajar con nadie pues sería un retraso y una molestia en su camino. Bakugou deseaba convertirse en maestro Pokémon y derrotar a All Might, el actual entrenador más poderoso de toda la región.

—¡Hey, Bakugou!

Pero, para su buena suerte, no podría deshacerse de ciertos chicos que se le habían acercado desde que estaba en primero.

—¡Oye! ¡¿No tendrás pensado irte así sin más, verdad?! —volvió a reclamar el molesto sujeto.

Kirishima Eijirou era como una garrapata. Desde el primer año se le había pegado y le seguía a todas partes junto a otro chico que era mucho peor.

—¡Vamos, Bakugou! ¡Sabemos que quieres viajar con nosotros! —agregó otro rubio con una sonrisa traviesa que hizo enfadar bastante a Katsuki.

Kaminari Denki.

Ese era peor; definitivamente le sacaba de sus casillas.

Pero, por más que intentase negarlo, se había acostumbrado. Se había acostumbrado a la persistencia de esos dos idiotas y el cómo se mantenían a su lado siempre.

—Haced lo que os salga de los huevos —sentenció con rabia, cogió sus cosas y se largó sin despedirse siquiera del resto de sus compañeros con los que había pasado aquellos tres años.

Una vez graduados, podían dirigirse al laboratorio del Profesor N.13 para recibir a su primer Pokémon y todo lo necesario para comenzar una aventura.

—¡No puedo esperar! —exclamaba Eijirou con una gran sonrisa.

—¡Lo mejor es que nuestro tutor ha sido Aizawa! —siguió Kaminari alegremente—. ¡Ya sabes, es el As de la Pirámide Batalla!

Bakugou fruncía el ceño cada vez más al ser rodeado por aquellos dos tipos; uno a cada lado suyo. Gritaban y hablaban felizmente de todo lo que habían pasado en U.A. y lo que les esperaba por conocer.

Definitivamente, Katsuki no sabía cuánto más podría soportar lo hiperactivos que estaban siendo esos dos.

—¡Hey, Bakugou! ¿Qué Pokémon piensas elegir? —inquirió Kirishima con curiosidad.

Eran como moscas que no dejaban de moverse a su lado y que, encima, podían hablar.

[...]

La región de Musutafu. Sin lugar a duda, un sitio al que miles de entrenadores acuden por el simple hecho de la gran diversidad de Pokémon que hay. Desde Kanto hasta Alola, la variedad de criaturas que habitan en la región impresiona a la gente y llama la atención de diversos turistas. Gimnasios, concursos, competiciones, Liga Pokémon y el Frente de Batalla son algunos de los objetivos que la gente tiene en mente.

—¡¿Quieres ser coordinador Pokémon?! —exclamó Kirishima con una sonrisa al escuchar la respuesta de Kaminari.

—¡Es que son geniales! —siguió Denki con entusiasmo—. ¡Puedo lucirme junto a mi Pokémon mientras muchísima gente nos ve! ¡Es alucinante!

Ambos jóvenes se hallaban en la puerta de la casa de Bakugou esperando a que este saliera para llevárselo al laboratorio Pokémon. El momento de ir a por su inicial había llegado y estaban demasiado ilusionados al respecto.

—¡KATSUKI, NO TE OLVIDES LA TIENDA DE CAMPAÑA! —se pudo escuchar un grito dentro de aquel hogar.

—¡YA LO SÉ, MIERDA!

—Oh, ahí está —comentó Kirishima al reconocer con gran facilidad aquellos gritos.

La puerta se abrió y se pudo ver a un amargado salir con una mochila llena de cosas y una gorra; tenía el ceño demasiado fruncido.

—¡Muy buenas, Mitsuki-san! —saludaron Denki y Eijirou al ver salir a la madre de Bakugou.

—¡Ah, hola chicos! —respondió con alegría mientras se dirigía hacia su hijo para jalarle con brusquedad de la mochila—. ¡Gracias por cuidar a este mocoso insoportable! —agradeció mientras mantenía sujeto al rabioso rubio.

—¡No hay de qué! —respondió Kirishima.

—¡Déjalo en nuestras manos! —siguió Kaminari con una sonrisa traviesa.

—¡SUÉLTAME, MIERDA! —se quejaba Bakugou haciendo el intento de soltarse de su madre.

—¡En fin, os deseo mucha suerte en vuestro viaje! —siguió Mitsuki soltando de una vez a su amargado hijo—. Si os causa algún problema, llamadme y me lo llevo de regreso al pueblo —finalizó señalando a Katsuki.

—¡Sí! —respondieron Kirishima y Kaminari con una sonrisa cómplice.

Bakugou solo maldecía mientras apretaba los dientes. Sabía perfectamente que si soltaba algún insulto como "Vieja bruja", su madre se lo llevaría de vuelta a casa en contra de su voluntad.

—¡Buen viaje! —se despidió con cierta alegría; su hijo por fin se iría de casa.

[...]

—¡I-Izuku! ¡¿De verdad llevas todo?! ¡¿N-No te arrepientes?! Ya sabes que puedes quedarte conmigo todo el tiempo que quieras y...

—M-Mamá, no te preocupes... —trató Midoriya de tranquilizar—. Me estás avergonzando... —murmuró con nerviosismo al notar cómo Uraraka e Iida parecían estar controlando su risa por detrás.

[...]

Kirishima y Kaminari rodeaban alegremente al amargado Bakugou mientras hablaban con gran ilusión sobre la aventura que iban a comenzar.

Lo que más ansiaban era elegir a su primer Pokémon, el cual recibirían al llegar al laboratorio del Profesor N.13, conocido por entregar el inicial a los jóvenes que querían emprender una aventura por primera vez.

Para empezarla tenían dos opciones: comenzar llevando un Pokémon recibido por parte de alguien (ya sea un familiar o amigo) o dar inicio con el Pokémon que entregaría el Profesor. En el caso del trío de chicos que se aproximaban hacia al laboratorio, habían optado por la segunda opción.

—Todavía no sé cuál escogeré... —comentaba Denki cerrando los ojos y bastante pensativo.

—¡Yo ya lo tengo claro! —agregó Eijirou con una sonrisa.

No tardaron demasiado en llegar al laboratorio, el que, para su desgracia, estaba lleno de bastante gente. Habían jóvenes por todos lados y una larga fila de inexpertos entrenadores que parecían estar esperando a recibir su primer Pokémon.

—¡Maldición! —se quejó el alegre rubio al ver todo lo que tendrían que esperar.

—Supongo que es normal —suspiró el pelirrojo pasando una mano por su nuca—. La mayoría son también de U.A...

Katsuki se limitó a chasquear la lengua y posicionarse en la fila junto a sus compañeros.

La espera valdría la pena de no ser porque hubo algo que llamó su atención; un característico cabello verde resaltaba entre la multitud que salía del laboratorio.

"El puto Deku..."

Aquello enfadó a Bakugou.

Ver cómo Izuku salía del laboratorio con un Pokémon en brazos y seguido por Uraraka e Iida, los cuales también tenían un Pokémon diferente junto a ellos, era algo que molestaba a Katsuki.

—¿Ese no es Todoroki? —comentó Denki mientras señalaba con el pulgar el sitio por el que pasaba un joven de cabello bicolor que tenía un Squirtle en su espalda; por un segundo, le pareció ver que aquel Pokémon tortuga llevaba gafas de sol.

—Eso parece. Pensé que estaría con el grupo de Midoriya, qué raro —agregó Kirishima al ver que Shouto se alejaba en solitario—. Y hablando de Midoriya... —prosiguió notando la presencia de un trío de amigos que se acercaba.

—¡Hey! —saludó Kaminari al darse cuenta también.

—¡Buenas tardes, chicos! —exclamó Iida mientras se ajustaba las gafas y sujetaba con la otra mano a un pequeño Treecko.

—¡¿También venís a por vuestro primer Pokémon?! —exclamó Uraraka con ilusión; en los brazos llevaba un Bulbasaur que había comenzado a morderle suavemente la mano izquierda.

—¡Por supuesto! —respondió Kirishima cerrando un puño y con decisión.

Mientras Tenya, Ochako, Denki y Eijirou conversaban alegremente sobre la aventura que iban a empezar, Midoriya se mantenía algo al margen mientras trataba de evadir con nerviosismo la mirada de cierta persona.

—Deku —la voz de su amigo de la infancia le sobresaltó un poco.

—H-Hola, Kacchan...

—¿En serio? ¿Un Torchic? —agregó frunciendo el ceño y mirando mal al pequeño Pokémon que llevaba Izuku en brazos.

—Sí...

—Si crees que vas a poder superarme, estás...

Pero Bakugou no pudo terminar de hablar al sentir cierto dolor por algo demasiado caliente en su cara; el Torchic de Midoriya había usado Ascuas y, ahora, estaba mirando bastante mal al rubio amargado.

¡Torchic chic! (¡Jódete!) —gruñó el pequeño pollo naranja.

Básicamente, ese Pokémon tenía la personalidad de Bakugou.

—¡T-Torchic! —trató Izuku de regañar cada vez más nervioso por cómo se estaba comenzando a enfadar Katsuki.

Si no fuese por las voces del resto de sus compañeros, aquel rubio no hubiese dudado ni un solo segundo en arremeter contra Izuku y su pollo naranja que escupía fuego.

—¡Midoriya-kun, es hora de irnos! ¡Si queremos llegar a la primera ciudad en menos de una semana, tenemos que agilizar y organizar mejor nuestro tiempo para poder...

—¡Chicos, nos vemos! —se despidió Ochako interrumpiendo la charla de Tenya y dispuesta a adelantarse.

—¡Claro! —respondieron los jóvenes con alegría.

—B-Bueno... —comenzó Midoriya evadiendo la mirada de Bakugou—. Nos vemos, Kacchan —se despidió pasando rápidamente por el lado de Katsuki, para unirse al resto de sus compañeros de viaje, sin siquiera mirarle a los ojos.

El rubio apretó los dientes con rabia al recordar nuevamente el rostro de Izuku. Le enfadaba el hecho de que el de cabello verde quisiera ser lo mismo que él y, por tanto, llegar a derrotarle. La simple idea de siendo vencido por Deku era algo imposible; algo que impediría a toda costa y sin importar el qué.

"Ese inútil nunca podrá ganarme."

—¡Hey, Bakugou! —la voz de sus molestos compañeros llamaron su atención.

La fila para recibir a su primer Pokémon cada vez avanzaba más rápido y su turno se aproximaba.

[...]

To Be Continued...


Próximo capítulo:

«Un pequeño gusano»

Fecha de publicación:

• Miércoles 20 de Junio 2018


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