Aviso legal: Los personajes son de Stephenie Meyer, yo solo estoy tratando de realizar una historia con sus personajes.

Capitulo: 11

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La cara del tipo esta tan roja, que me parece que en cualquier momento va a estallar.

— Mientes. Sabías muy bien donde se encontraba Rosalie y te negaste a decirme — Suelta en un gruñido.

Niego con la cabeza. Trato de calmarme y parecer tranquila. Me molesta que él me acuse de ser una mentirosa. No lo soy.

— Oye, no te mentí cuando te dije que no sabia dónde se encontraba. Solo tenía su número de teléfono y no hice más que llamarle. Además ...—Ni siquiera he terminado lo que tengo que decirle cuando el tipo cobrizo da media vuelta y comienza a caminar a la cafetería. Me enfado. Oh, si, estoy muy enfadada porque me ha llamado mentirosa y me dejado hablando sola como una tonta. Me apresuró a bajar y aventar el casco sobre la motocicleta para darle alcance y dedicarle un par de insultos más antes de que me dé por satisfecha y me largué de aquí.

Cuando abro la puerta de la cafeteria él tipo ya está en la barra frente a Becca, la hija de la señora Cope. Becca por su parte le da una sonrisita coqueta mientras le pregunta que es lo que va a ordenar. Entonces mi enojo baja como por arte de magia. ¡Dios! soy tan estupida. No sé porque me estoy comportando de esta maneta. Se supone que soy una mujer adulta que debe mandar a un tipo desconocido a la mierda por llamarme mentirosa.No, espera. Soy una mujer adulta que debe tener la cordura suficiente para manejar la situación. Ahora tengo que buscar la manera de salir de aquí antes de que... Detengo las cosas en mi cabeza cuando echo una mirada al menú que de arriba y veo que hay tartas de manzana y piña. Amo esos dos sabores y no me iré de aquí hasta obtener una tarta de cada una; además de que será la excusa perfecta para salir de aquí. Me acerco a la barra y espero a que Becca termine de atenderlo. Sin embargo Becca no parece tener prisa y tarda más de lo habitual en atender a un cliente que solo ha pedido una botella de agua.

— ¿Todavía hay servicio ? — cuestiono en voz lo suficientemente alta para que ella pueda escucharme fuerte y claro.

La cabeza de Becca gira lentamente en mi dirección y me da una sonrisa claramente falsa .

— Claro. ¿Que te sirvo, Bells?

Hago una pausa y finjo que estoy echándole un vistazo al menú que está por arriba de su cabeza para después de algunos segundos decir:

— Quiero dos tartas para llevar: Uno de piña y el otro de manzana.

— ¿Solo eso? — cuestiona la hija de Sue sin nisiquiera mirarme.

— Sip.

Becca me da una mueca apenas perseprible, pero qué puedo identificar como molesta, pues eso le llevará más tipo que solo servir una bebida.

— Claro, Bella— dice ella. Le da un vistazo al cobrizo y le da una mirada cargada de insinuación.

Él cobrizo por su parte no parece notarlo, solo se aleja un poco al otro extremo de la barra, abre su bebida y da un largo trago en el cual estoy completamente hinoptizada cuando observo que su manzana de Adán sube y baja a cada trago que da.

¡Cielos!

¿Desde cuándo la cafetería de Sue estaba tan caliente?

El cobrizo se da cuenta de la mirada que estoy dándole, así que baja su bebida y me mira.

— ¿Estás siguiendome, Isabella Swan?

¿Qué? ¡Mierda!

Me maldigo mentalmente por no ser capaz de quitarle la mirada a tiempo. Pero no me acobardo porqué de lo contrario solo le daré a entender que me interesa... lo cual no es del todo cierto. Luego Ruedo los ojos y desvío mi mirada hacia otro lugar.

— Ya quisieras.

Él niega con la cabeza.

— En realidad no —dice, haciendo una pausa—, pero tengo que prevenirme ante una posible acosadora. ¿Estás acostándome , Isabella Swan?

" Solo ignoralo, solo ignoralo", me repido varias veces en mi mente. Otra vez estoy comenzando a enfadarme. ¡Dios! ¿ Qué tiene este hombre que me hace cambiar de humor tan repentinamente?

Me rio.

— Estás en un maldito pueblo en la nada, ¿ recuerdas? Aquí la gente suele encontrase a menudo. Así que tendrás que aguantarte o largarte de aquí.

El cobrizo levanta una de las comisuras de su boca.

— Dado que eres una buena mentirosa no sé si creerte o no — Levanta una ceja— . Pero por ahora fingiré que te creo, solo no te acerques tanto o llamaré a la policía

Aprieto mi mano en un puño ¡Maldito hijo de... " Tranquilizante Bella" , vuelvo a pensar para mis adentros.

—Engreído— suelto.

En ese momento la puerta de la cafetería de abre de golpe para dejándonos ver a una Rosalie Hale bastante desalineada y agitada.

— ¡Cielo santo, Edward! ¿Qué haces aquí? — cuestiona ella, acercándose hacia su novio para abrazarlo.

Desvío la mirada a la barra frente a mi para no mirar.

— Es lo mismo que me preguntó yo, Rose. ¿Qué estás haciendo en este pueblo en medio de la nada?— replica él.

No quiero escuchar, lo juro. Pero estoy lo suficientemente cerca de estos dos tórtolos que es imposible que no lo haga.

— ¿ Cómo es que me encontraste?— Rosalie pregunta.

— Tus padres me dijeron que venías a buscar a tu media hermana aquí. Rose, Lilian y Alfred están preocupados por ti, te fuiste sin decirles nada y no contestas las llamadas. Lilian en especial me ha pedido especialmente que viniera a buscarte. Oye, ¿Podemos hablar en privado? — dice esto último alzando su mirada de desconfianza en mi dirección.

En cambio yo sonrió y lo miro divertida.

— Como si me importara de lo que van a decir— mascullo por lo bajo. Pero parece que no hable tan bajo como creo, porque Rosalie nos mira de de hito en hito.

— ¿Ustedes dos discutieron? — cuestiona mientras levanta una ceja a su novio — . ¿De verdad ustedes dos...— Menea la cabeza de un lado a otro con incredulidad— . No te imagino discutiendo con Bella, Edward. Tú no eres así.

— Eso ahora no tiene importanci, salgamos de aquí y conversemos. A solas — dice. Toma a Rosalie del brazo e intenta jalar un poco de su brazo para que Rosalie pueda alejarse de de mi lado. Rosalie se niega y lo mira extrañada.

Lo que más odio en esta vida es cuando un hombre quiere imponer su voluntad ante una mujer. Su acción me enfurece y no lo pienso dos veces y coloco la mano en el brazo de Rosalie. Ella me observa con curiosidad.

— Oye. ¿Aún te interesa hablar conmigo?— cuestionó sin despegar la mirada de Rosalie. Al principio ella parece un poco perdida, pero después hay una extraña emoción en sus ojos. Ella sonríe y asiente un par de veces.

— ¡Sí! — exclama. Ahora es turno de ella de jalar al cobrizo hacia atrás.

Eso hace que una sonrisa de satisfacción adorne mi boca.

— Estoy libre pasado mañana. Espero que tu novio no se enfade.

Él tipo cobrizo suelta un gruñido molesto.

— Oh, no. Edward no es mi novio sino mi primo por parte de mi padre.

Sus palabras hacen que algo dentro de mi se renueva, no se que es, pero ahí está ese sentimiento. Me encojo de hombros para restarle importancia.

— Te llamaré más tarde para ponernos de acuerdo.

La cara de Rosalie no expresa más que felicidad.

— ¡ Claro! — exclama ella.

Becca llega en ese momento con mi pedido. Mero una mano a mis pantalones para tomar dinero y pagar mi pedido. Cuando lo hago, Becca mira con curiosidad en dirección a Rosalie y Edward quienes estan hablando en voz baja.

— Gracias Becca — le digo, tomando mi pedido y saliendo de la cafetería. Antes de salir por completo, le doy una miradita al cobrizo que me mira molesto.

Ahora no sé si meterme en este lío solo por llevarle la contraria al tipo atractivo que me cae mal, ha sido una idea buena o no.

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Amor desastroso

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Nos vemos el viernes