El sol de Celestia se elevó por el horizonte, marcando el inicio de un nuevo día. Los rayos del sol se filtraron a través de la habitación de Twilight, haciendo que la alicornio púrpura se retorciera entre las sábanas en un intento de exprimir hasta lo último que pudiera de sueño antes de iniciar su día. Eventualmente se levantó; no por los rayos de sol, sino por un delicioso olor de hot cakes caseros. Spike estaba escaleras abajo cocinando el desayuno, como siempre hacía. Twilight salió de su cuarto y trotó escaleras arriba hacia el baño para prepararse para su día.

Sus pensamientos estaban en su yegua especial, Trixie, y en sus planes para verse en Sugar Cube Corner para desayunar. Normalmente, no habría manera que Twilight se resistiera al trabajo de su asistente número 1, en especial su cocina, pero era o quedarse en casa y comer la deliciosa comida de Spike, o ir con su novia. La yegua lavanda caminó hacia la puerta principal, habiéndose decidido por lo segundo.

–Spike, voy a salir un rato.– dijo mientras abría la puerta con su magia. –Ten el castillo limpio para cuando regrese.

–Vamos, Twi, ¿qué hay del desayuno? Hice tu favorito: hot cakes de daffodil con tiras de heno.– El dragón púrpura asomó su cabeza por el marco de la puerta, vistiendo un delantal rosa con un corazón en medio. Twilight se aguantó la risa; siempre era tierno ver a su asistente con ese delantal.

–Voy a comer en Sugar Cube Corner, solo ten listo el lugar para cuando vuelva ¿si?– sin darle tiempo al dragón de protestar, Twilight cerró la puerta, dejando al dragón solo.

Spike trató de mantenerse calmado, viendo cómo sus esfuerzos de pasar tiempo con su hermana mayor fueron en vano.

Primero madre no contesta mis cartas. Ahora, por primera vez, Twilight rechaza mi desayuno. ¡Como quisiera tomar cada maldito libro de este lugar y volverlo cenizas! Spike pensó, soltando un suspiro de enojo.

Starlight entró a la cocina y notó que Spike había hecho hot cakes, lo cual hizo a su estómago gruñir. –Hola Spike, eso se ve delicioso.– dijo para después servirse un plato y empezar a degustar.

Spike sonrió, agradecido que al menos alguien apreciara su esfuerzo. La vida en el castillo no era tan mala desde que Starlight llegó; ella es una de las pocas ponis que no lo tratan mal. Aun así, Spike odiaba el hecho de que las demás han estado tratando de evitarlo últimamente.

Primero, Twilight lo quería fuera para una de sus "sesiones de estudio de todo el día" o su pijamada de solo chicas. A veces, ella lo manda a chupar faros para salir con sus amigas a divertirse mientras que él se queda en el castillo para limpiar.

Applejack le dijo que él era demasiado débil para cosechar manzanas y por eso lo quería fuera de su granja. También decía que era peligroso ya que podría incendiar la granja si Celestia enviaba una carta. También le dejó muy en claro que no fue para nada útil cuando trató de cumplir con su código de dragón.

Pinkie, por otro lado, aceptaría gustosa su ayuda para cuidar a los gemelos Cake. Desafortunadamente, los Srs. Cake mostrarían preocupación ante esto, lo cual haría que Spike rechazara su oferta.

Rainbow Dash, siendo la perra que es, se burlaba de Spike por "ser un debilucho que no puede volar". Y aún cuando él era "cool" en palabras de Rainbow, no lo era lo suficiente para juntarse con la autodenominada "mejor voladora de Equestria".

Rarity explotaba los sentimientos de Spike para su propio beneficio, como cargar sus bolsas de compras, o ir a buscar gemas. Luego que acabaran de recolectar gemas, Rarity le daría una pequeña como pago por su ardua labor. No se le ha olvidado la diminuta gema que le dio por cuidar a su gato Opalescence. Spike solía pensar que Rarity era la indicada, pero ella solo se estaba aprovechando de su amor para obtener lo que quería. De hecho, luego de la última pijamada de Twilight, él decidió evitarla completamente.

Y entonces estaba Fluttershy, la más amable de todas sus amigas (y por ende su título: Elemento de la bondad). Cada que él iba a su casa, ella le prepararía té, escucharía sus historias de cómo se siente solo, las cartas a Celestia, y de sus constantes pesadillas. Ella le decía a Spike que nadie lo abandonaría, ni siquiera la princesa. Desafortunadamente, Spike sabía que, en lo más profundo de ella, germinaba una semilla de miedo hacia los dragones adultos. Algún día él crecerá para convertirse en uno, o al menos será un dragón adolescente cuando ella ya no esté. Lo peor es que, desde que Fluttershy empezó a salir con Thunderlane, él es prácticamente lo único que lo que habla la pegaso.

Aparte de Starlight, parecía que las únicas que querían juntarse con él eran las Cutie Mark Crusaders: Applebloom, Sweetie Belle, Scootaloo y Babs Seed cuando venía al pueblo. Desafortunadamente, las aventuras de las potrancas se han reducido desde que obtuvieron sus Cutie Marks debido a un incidente con Diamond Tiara y su madre.

El dragón púrpura suspiró una vez más antes de empezar a trabajar en los trastes. Otro día de limpiar este maldito castillo…¡por millonésima vez!

Spike no pudo evitar pensar que viviría mejor si estuviera en el Imperio de Cristal; después de todo, ellos lo veían como un héroe, e incluso había una estatua para probarlo. Además, Thorax estaba viviendo ahí, fue reconocido como un ciudadano luego que él lo defendió. Sunburst también se ha vuelto cercano al dragón, luego que este los ayudó a él y Starlight a dejar atrás sus diferencias y ser amigos de nuevo. Honestamente, Spike no sabía que lo detenía de marcharse.

Luego de horas de reorganizar, desempolvar, fregar, trapear y barrer, Spike finalmente había terminado sus deberes y se fue a descansar al sofá, cansado de todo su trabajo. El pequeño dragón cerró los ojos, dejando que su mente caminara hacia el mundo onírico. Pero su relajante sueño fue drásticamente interrumpido por el abrir de una puerta.

Spike se quejó y luego volteó a ver a su hermana/esclavista Twilight, entrar al castillo seguida de su novia unicornio de cuero azul cielo. Debido a su amistad con Starlight, Spike no odiaba a Trixie tanto como antes. Sin embargo, tampoco la ha perdonado del todo por lo que hizo durante el exilio de Twilight.

Vaya suerte… Ya es malo que Twilight me rechaze, pero ahora…ahora trajo a esa perra, excusa de unicornio arrogante al castillo.

–Spike,– Twilight lo llamó. Poniéndose una máscara para ocultar sus furiosos pensamientos (como siempre lo ha hecho), Spike se volteó para ver a una muy feliz Twilight parada frente a él, y a su lado una muy nerviosa Trixie mirando de derecha a izquierda. –Spike, como ya sabrás, Trixie y yo hemos estado saliendo por un rato, así que…he decidido dejarla quedarse en el castillo.

–Estoy segura que seremos los mejores amigos, pequeño drago-digo, Spike.– dijo Trixie con una sonrisa. Spike no le hizo mucho caso, en su lugar miró de reojo a la unicornio azul. No sabía si estar feliz por Twilight, o preocuparse por tener una boca más que alimentar. No le molestaba cocinar para Starlight, ya que ella a menudo se ofrecía a ayudar y elogiaba sus platillos, pero Trixie era otra historia.

Finalmente, el dragón bajó del sofá y caminó hacia la puerta. –Voy a salir.– dijo sin mucho ánimo.

–Oh, uhm…okay, diviértete Spike.– dijo Twilight, despidiéndose del dragón. Lo que no sabía Spike era que, tan pronto como estuviera fuera de su rango de audición, Trixie se abalanzó sobre Twilight, enviándola al suelo. Sonrojadas, ambas yeguas cerraron sus ojos mientras se besaban, dejando que la pasión tomara el control.

Sus corazones latían rápido, todo en lo que podían pensar era en la otra; su sabor, su olor, el sonido que sus cuerpos hacían al frotarse. Twilight estaba feliz de haber encontrado una poni con quién compartir su vida.

–¿Estás pensando lo que Trixies está pensando, Sparkle?– preguntó en un tono lujurioso. Lamió la punta de su cuerno, obteniendo un gemido por parte de la yegua lavanda.

–Un momento,– el cuerno de Twilight brilló, creando no una, sino dos barreras a prueba de sonido: una afuera del castillo, en caso de que algún poni pasara, y otro en la habitación, así Spike no las podría oír si decide regresar.

–Estoy lista, hermosa.– dijo Twilight con una voz sensual; el solo pensar en lo que estaba a punto de hacer con la yegua de la que se enamoró, en el suelo, justo en ese momento, con las puertas del castillo sin seguro, la excitaba más. No le importaba quién llegara a entrar y las descubriera, Twilight iba a seguir.

Twilight gemía y arqueaba la espalda mientras Trixie presionaba sus labios contra su pelaje, bajando cada vez más. Cuando Trixie alcanzó su objetivo entre las piernas de Twilight, posiblemente todo el pueblo hubiera oído el gemido de placer de no ser por la barrera a prueba de sonido.

Mientras tanto, el sol de Celestia estaba todavía en el cielo, dando tiempo a los ponis de comprar lo necesario antes de que caiga la noche. Spike caminaba en la acera, pasando al lado de ponis sonrientes.

De todas las cosas que pudieron haber pasado,Twilight está saliendo con Trixie. Twilight está saliendo con la poni que la desterró del pueblo. ¡ESTÁ SALIENDO CON LA PONI QUE ME USÓ COMO PELOTA DE BALONCESTO Y LA DESTERRÓ DEL PUEBLO! Spike gritaba en su cabeza. Aún así, tenía que recordar que Trixie fue la primera amiga que hizo Starlight por su cuenta.

No era una sorpresa saber que se iba a mudar; sabiendo que él no tenía voz en esa decisión, no le importó mucho.

Mientras caminaba por la acera, una voz familiar de cierta unicornio blanca lo llamó. –Spike, querido,– Rarity lo llamó, cargando siete bolsas de compras con su magia.

Genial, como si este día no me hubiera cojido lo suficiente. ¿Por qué no vas a molestar a alguien más? maldito intento de puta de clase alta.

–¡Te he estado buscando por todas partes!.

Spike apretó las garras; odiaba cuando la yegua le mentía de esa manera. No, no lo estabas, solo necesitabas a tu dragón estúpido para que cargara tus bolsas, maldita puta malagradecida.

–De verdad necesito ayuda con mis compras.– dijo levitando seis bolsas hacia él. Spike suspiró y las tomó, sabiendo que necesitaba hacer esto. Spike no quería ayudar a una poni que no sintiera lo que él sentía, mucho menos que se aprovechara de su enamoramiento para hacerlo obedecer su voluntad. Pero él era eso: el asistente número 1.

Por varias horas, el par caminó tienda tras tienda por todo Ponyville comprando cosas inútiles que solo idiotas de clase alta comprarían. El par caminó de regreso a la boutique; Rarity sostenía tres bolsas con su agarre mágico mientras que Spike llevaba suficientes bolsas para bloquear su línea de visión. La yegua blanca abrió la puerta y dejó entrar al dragón, quien dejó las bolsas en el suelo y se dirigió de vuelta a la salida. Rarity lo notó y lo hizo levitar con su magia; Twilight también hacía esto, y francamente, lo detestaba.

–¿Spike?– dijo Rarity en un tono maternal. –¿A dónde crees que vas? aquí tengo el traje que nunca te molestaste en recoger.– Spike parpadeó varias veces; se había olvidado totalmente del baile. Dio un suspiro de resignación, sabiendo que no lo dejaría ir sin el maldito traje.

–Ya pues, ¿dónde está?– preguntó, no queriendo ir a esa pérdida de tiempo que llaman baile. Rarity dejó al dragón en el suelo y trotó escaleras arriba para traerlo, y regresó con un traje brillante que combinaba con su esquema de colores. Spike se puso el traje y caminó hacia el espejo triple; no pudo evitar posar con él, tenía que admitir que el traje se veía bien. –El traje me queda perfecto, Rarity.– dijo con una sonrisa. En realidad, hacía lo mejor que podía para no destrozar el traje y quemarlo.

–Spike, debí habértelo preguntado antes, pero he notado que me has estado evitando últimamente. ¿Qué sucede?– preguntó la unicornio con preocupación. La sonrisa de Spike se borró ante la interrogante, notando lo ignorante que era la yegua que alguna vez amó.

Porque ya no siento nada por tí…o mejor aún, porque yo estaba atrapado en el castillo mientras tú y tus amigas jugaban en el sol. ¡AHORA DEJAME IR!

Sin embargo, Spike contuvo su ira y respondió calmadamente –Porque no voy a ir al baile.

–¿Quieres decir que no encontraste una cita?– Rarity preguntó.

No, estúpida, nadie en Equestria quiere ir al baile con un monstruo como yo. Spike pensó con enojo, pero sacudió su cabeza.

–Lamento escuchar eso, Spike. Te habría preguntado pero ya tengo una pareja.

Sí, claro. De nuevo, ella mentía. Ella ya había dejado en claro que no tenía intenciones de salir con él aún si estuviera disponible. Le importaba demasiado la opinión de los estúpidos nobles que iban a ir al baile. Por supuesto, Rarity se ha vuelto algo famosa con sus nuevas boutiques, pero eso es punto y aparte.

–Honestamente prefiero quedarme en casa…a solas este día de los corazones y los cascos.–Spike admitió con la mirada baja. De verdad no tenía a nadie para llevar al baile; incluso sus yeguas de apoyo tenían pareja…

Spike tomó el traje y lo dobló perfectamente antes de ponerlo bajo su brazo. –Gracias de nuevo.– dijo mientras caminaba tristemente hacia la puerta. Rarity lo llamó de nuevo, pero él la ignoró mientras cerraba la puerta y caminaba hacia el castillo de vuelta.

Madre no contesta mis cartas, Twilight y mis "supuestas amigas" me están evitando, Rainbow es una perra y Rarity me sigue usando…

Spike contuvo sus emociones; sabía que si deja a su dragón interior tomar control y le dice sus verdades a las demás, sus pesadillas se volverían realidad. Solo esperaba que la Princesa Luna lo viniera a visitar en la noche para llenar el vacío en su corazón.

La compañía de Luna estas últimas semanas parecía haber mejorado su humor; recordó lo que ella le dijo, que nunca se sentiría solo en su presencia.

Spike finalmente llegó al castillo y llamó a Twilight; en lugar de una respuesta, obtuvo un fuerte olor que lo guió hacia el cuarto de la poni lavanda. Añadiendo al olor, Spike encontró una mancha en su cama. Honestamente, Spike no quería saber que había pasado; hasta donde sabía, él tendría que limpiar eso después. Mirando a su alrededor, Spike confirmó que Twilight no se encontraba en su habitación.

El dragón caminó escaleras abajo y estaba por sentarse en el sofá, cuando vio un pergamino sobre este. Lo tomó y lo empezó a leer.

"Querido Spike:

Trixie y yo fuimos a estudiar al laboratorio, así que por favor no te acerques.

También pusimos una barrera a prueba de sonido por si las cosas se ponen ruidosas.

Con cariño, Twilight."

"Posdata: Espero que no te enojes, pero Trixie accidentalmente destruyó tu cuarto mientras probabamos un nuevo hechizo, así que deberás dormir en el sótano. Aunque apreciaría si fueras un buen dragón y limpiaras el desastre."

Spike apretaba firmemente la carta, sin creer lo que estaba leyendo. Enrolló de nuevo el pergamino y lo dejó en el sofá, junto al traje que le había hecho Rarity. Caminó hacia el closet, donde tomó un trapeador y una cubeta para luego empezar a limpiar el suelo otra vez.

El sol de Celestia se ponía en el horizonte, abriendo paso a la luna y las estrellas de la Princesa Luna. Spike estaba en la cocina preparando una ensalada. La puerta del cuarto de Twilight se abrió, y cuatro pares de cascos empezaron a sonar camino hacia la ahora limpia biblioteca.

Twilight y Trixie caminaban lado a lado; sus caras brillaban luego del evento en el que ambas tomaron parte luego de la ausencia de Spike. Cuando ambas entraron a la cocina, vieron que Spike estaba ocupado picando lechuga, zanahoria, pimientos, cebolla y ajo. También notaron que usaba su delantal rosa, haciendo que ambas soltaran una ligera risa. Ambas concordaban que el dragón se veía lindo usando ese delantal, pero dejaron de reir cuando notaron que Spike las miraba con furia.

–Supongo que se divirtieron. – Dijo el dragón, forzando su mirada hacia las verduras que estaba picando. Ambas yeguas se sonrojaron y asintieron.

Ambas hablaron acerca del efecto de un hechizo en el que Twilight ha estado estudiando, y para sorpresa de la poni lavanda y el dragón púrpura, Trixie dio una explicación detallada de los efectos de dicho hechizo en el cuerpo y mente de un poni. También comentó que lo había usado en ella misma una vez.

Luego de la cena, ambas yeguas fueron al cuarto principal para "estudiar" los efectos del hechizo. Spike, por otro lado, se despidió y estaba por bajar las escaleras, cuando una voz la detuvo.

–Hey, Spike.– Starlight lo llamó.

–¿Sí, Star?

–¿Quieres dormir en mi habitación esta noche? No quisiera que durmieras solo en el sótano, especialmente con las voces de esas dos resonando por todo el castillo.

Spike sonrió y asintió, sintiéndose felíz de que alguien se preocupara por él. Mientras ayudaba a Spike a traer sus cosas del sótano, Starlight no pudo evitar pensar en qué demonios pensaba Twilight cuando lo mandó a dormir ahí, al igual que se preguntaba cómo destruyó su habitación.

Luego que Spike se acostó en su canasta, volteó a ver a Starlight, quien dormía en la cama contigua. Esto era mucho mejor, sobre todo porque estaba durmiendo con alguien que se preocupaba por él. Sintiendo sus ojos pesados, Spike dejó que el sueño lo tomara.

Jardínes de Canterlot.

Con su imaginación en control de donde sus sueños lo lleven, Spike se encontraba sentado en la fuente de los jardínes. Levantó la mirada hacia las miles de estrellas mientras esperaba por quien había prometido visitarlo en sus sueños.

El dragón se dio cuenta que, ya que esto era un sueño, podía hacer lo que quisiera. Poniéndose creativo, apuntó su dedo hacia las estrellas y empezó a dibujar, yendo de una estrella a otra mientras completaba la imagen: una representación infantil de él, Luna, Thorax, Ember y Starlight.

–Veo que te diviertes,– dijo una voz familiar, haciendo que cayera a la fuente. Una vez que se recuperó de la impresión, miró a la regente del reino de los sueños reírse de él.

–No es gracioso, Luna…– dijo Spike, poniéndose rojo.

–Discúlpame,– dijo ella mientras ofrecía su casco para ayudar al dragón. Spike no podía estar enojado con ella; también empezó a reírse un poco luego que salió del agua. De todas formas, esto no era malo comparado con el agua helada en la que cayó cuando estaban empacando el invierno. Spike sonrió mientras Luna hacía aparecer una toalla, tallandolo con cuidado y secandolo por completo.

–Así que, ¿cómo has estado, joven Spike?– preguntó Luna al terminar de secarlo.

–Honestamente, no muy bien.– Spike respondió, mirando a la alicornio azul. –Twilight rechazó el desayuno que hice para ir a comer con Trixie, quien es su novia ahora, Rarity me sigue utilizando para hacer sus compras, y tuve que limpiar el castillo dos veces.

Cuando Spike terminó de contarle a la princesa lo que le sucedió ese día, su sonrisa se desvaneció. Ella odiaba que lo usaran como un esclavo; él era listo, educado, divertido, un poco sarcástico, pero sobre todo era una criatura viva, como ellas también lo eran.

Pero quienes la hacían realmente enojar (a falta de un mejor término) eran Twilight y Rarity.

Twilight, la protegida de su hermana y hermana mayor/mejora amiga de Spike, lo rechazaba para pasar el tiempo con su poni especial a quien llevó a casa para hacer el amor, y dejar al pobre Spike que limpiara sus desastres.

Y Rarity, quien se suponía representaba la generosidad, jugaba constantemente con las emociones del dragón y lo hacía cargar bolsas casi el doble de su tamaño.

Luna trató de permanecer calmada lo mejor que pudo; sin importar lo mucho que deseaba salir del reino de los sueños e ir a darles una lección a ambas ponis, había prometido al jóven dragón hacerle compañía en sus sueños, asegurándose que no siguiera el camino que ella tomó hace mil años.

Por lo que parecieron horas, ambos permanecieron sentados al borde de la fuente. Ninguno dijo una palabra, solo disfrutaron de la compañía del otro.

–Spike,– habló Luna. –Debo preguntar ¿quién será tu acompañante para el baile de mañana?

Spike bajó la mirada. –Nadie en Ponyville quiere ir conmigo.– respondió con tristeza.

–No dejes que eso te desanime,– dijo Luna con un tono maternal mientras con su ala abrazaba al dragón. –Eres el dragón más dulce que hay. Jamás olvides eso.

Spike solo pudo asentir ante las amables palabras de la diosa de la noche. –Okay…

Luna sonrió. –Dime, ¿te sentirías mejor si yo te acompaño?– preguntó. Luna podría jurar que vio como los ojos del dragón se iluminaban con felicidad. Un dragón acompañando a una princesa es algo que jamás se ha visto, pero no importaba. La expresión de Spike lo decía todo: ¡SI! ¡OH DULCE GRACIA DE LAS ESTRELLAS EN EL CIELO, SI!

–Uh, claro…digo, si tú quieres…– respondió el dragón, apenas teniendo el coraje para mirarla a los ojos. Luna rió, su dulce voz derritiendo el corazón del dragón. La regente de los sueños se levantó, extendiendo sus alas.

–Excelente. Un carruaje llegará por tí y tus amigas al castillo. Oh, y Spike,– Spike la volteó a ver mientras ella se preparaba para volar. –Esperaré por tí en los jardínes.– Guiñó su ojo al bebé dragón, quien se volvió a poner rojo. Spike pensó que eso sería todo, no esperaba que Luna trotó hacia él y le plantara un tierno beso en la mejilla. Su rostro se volvió tan rojo como la cutie mark de Applejack, lo cual hizo reír a Luna. El avergonzado dragón se despidió de Luna, quien desapareció con un destello.

Habitación de Starlight.

Spike despertó junto a Starlight en total silencio; había paz, pero algo le decía que la parejita feliz del castillo aún no terminaba su "investigación". Posó su garra sobre la mejilla donde la princesa lo beso, y se preguntó ¿estaré enamorado de Luna? hasta que la luz de la mañana lo interrumpió.

Spike bajó de la canasta y caminó hacia la cocina para hacer el desayuno…solo para encontrar a Trixie cocinando. –Uh, Trixie, ¿puedes cocinar?

–La Gran y Poderosa Trixie ha aprendido muchas cosas en sus viajes. La cocina es de hecho una de esas cosas.– Trixie presumía mientras Spike olía un aroma que, para su sorpresa, olía muy bien. –Y…me quiero disculpar por lo que te hice cuando regresé a Ponyville.

–Oye, agua bajo el puente. Además, no eras tú misma.–dijo Spike mientras se sentaba en la mesa. –Si Twilight y Fluttershy te pueden perdonar, entonces creo que yo también.

–De todas formas, ¿cómo fue que tú y Twilight empezaron a salir?– preguntó Trixie, quien iba entrando y tomó asiento junto a Spike.

–Fue, de hecho, luego de que nos vimos en una de las citas que Fluttershy programó hace unas semanas. Hemos estado tomando las cosas despacio desde entonces.

Starlight levantó una ceja. Ellas eran amigas, y seguido se ponían al día. Por esto, se le hizo raro que lo mantuvieran en secreto. ¿Podía ser que querían que fuera sorpresa? ¿Era esto una lección de amistad acerca de aceptar a otros? –Está bien, pero ¿qué clase de magia usaron para destruir el cuarto de Spike?– Esto era algo que el dragón también quería saber.

–Oh, eso, uhm…yo y Twilight estábamos practicando un hechizo interdimensional, y acabamos invocando a un demonio…se salió de control y de alguna manera acabó entrando al cuarto de Spike. Para no hacer el cuento largo, no acabó bien.

Entendiendo que fue un accidente, Spike y Starlight asintieron. –Está bien.

–Y posiblemente acabamos destruyendo por accidente tus cómics mientras tratábamos de atrapar al demonio. – Trixie sonreía con vergüenza. –Como sea, Spike,– decía Trixie con total normalidad, mientras el dragón la veía con ojos abiertos de incredulidad. –¿Qué le gusta comer a Twilight?

–¡¿Perdón?!