–¡¿Perdón?!

El dragón púrpura miraba a Trixie con incredulidad y enojo. Si no era suficiente con saber que la colección de cómics de primera edición que él tanto atesoraba fue hecha pedazos, ¿ahora trataba de reemplazarlo?

–Pregunté, ¿qué le gusta comer a Twilight?– repitió la unicornio azul.

Starlight volteó a ver a Spike con cara de preocupación; no sabía mucho acerca de los dragones, pero sí sabía que si alguien se metía con sus pertenencias, usualmente acababa muerto.

Starlight solo podía tratar de imaginar lo que pasaba en la mente del dragón. Ella habló a duras penas por Spike, quién aún trataba de procesar la pregunta.

–Hot cakes de daffodil con tiras de tocino de heno, junto con una taza de café con una cucharada de leche.– Spike no dijo nada, pero asintió para confirmar las palabras de Starlight.

Trixie estaba tan emocionada que no fue capaz de notar la decepción de Spike, o su mirada de ira; eso era su desayuno favorito también, junto con su mezcla de cereales mágicos, por supuesto. La maga usó su magia para levitar los ingredientes para hacer el desayuno de Twilight.

Spike se dio la vuelta y caminó hacia la sala, la cual sorpresivamente ya estaba limpia. Mirando al reloj, se dió cuenta que eran las siete menos quince, y que Twilight no tardaría en despertar. Sin nada más que hacer, el dragón se subió al sofá y se hizo bola.

Es como si estuviera viviendo el fiasco de Owlowiscious de nuevo. Si llegara a huir otra vez…¿le importaría a Twilight y las demás?...Oh, no engaño a nadie, apuesto a que no notarían si hubiera un monstruo menos… El pobre dragón bostezó, mientras una lágrima caía por su mejilla al tiempo que Luna lo llevaba a la tierra de los sueños.

Starlight no pudo evitar sentirse culpable, ella fue quien le dijo a Trixie lo que a Twilight le gusta comer después de todo. La unicornio púrpura trotó hacia donde se encontraba su amigo, limpió su lágrima, y salió del castillo para tomar un poco de aire fresco. Luego compensaría a Spike.

Pasaron quince minutos hasta que Twilight finalmente despertó, siendo recibida por los rayos de sol y el delicioso aroma de un buen desayuno. La yegua lavanda trotó hacia el baño, peinó su melena y cola hasta que se alisaron, y bajó a la cocina.

Vio que el castillo estaba limpio, e intuyó que fue gracias a Spike. Mirando a su joven, pero arduo asistente que estaba dormido en el sofá, pasó sin hacer ruido para no despertarlo.

Twilight se preguntó quién estaba cocinando, si Spike estaba dormido; ella sabía que Starlight era una alumna excepcional, pero la cocina no era su fuerte. Entró a la cocina para encontrar a Trixie cocinando su desayuno favorito. Twilight sonrió ante el gesto, pero inmediatamente se sintió mal; Spike había hecho lo mismo ayer, pero ella lo rechazó. Sintió que debía compensarlo por eso, así que le dará el día libre.

Trixie se dio la vuelta y miró a su novia, quien ya había tomado asiento. Luego de su "sesión de estudios" de anoche, era bueno ver que Twilight había dormido bien. –¿Cómo te sientes esta noche, Twi?– preguntó, caminando con una torre de hot cakes en un plato y varias piezas de tocino de heno en otro.

–Para ser honesta, tuve el sueño más extraño: Yo, junto con mis amigas y la Princesa Celestia estábamos reunidas frente a una tumba; todas estábamos llorando, incluso la Princesa. De hecho, ella parecía ser la más afectada de todos. No podía leer la lápida, pero parecía ser…alguien muy cercano a nosotros.– Mientras Twilight acababa de hablar, Trixie se sirvió una porción de cada cosa y se puso a ponderar.

–Si me lo permites, ¿alguien faltaba en tu sueño?– preguntó, levitando sus cubiertos y tomando una pieza de sus hot cakes.

–De hecho, es algo que me preocupa porque…ahora que lo pienso, no recuerdo haber visto a Spike por ningún lugar.– Twilight miró hacia la sala, mostrando preocupación por su asistente. Por un segundo, llegó a considerar que lo estaba explotando, pero ya que Spike nunca se había quejado, se deshizo de la idea. Por ahora, se centraría en estar lista para el baile.

Justo entonces, un fuerte eructo acompañado de un destello color esmeralda asustó a ambas yeguas, quienes corrieron a ver de qué se trataba. Era sorprendente; Spike todavía estaba dormido aún después de eructar el pergamino. Tomándolo con su magia y quitando el sello real, Twilight lo abrió y empezó a leer en voz alta.

Mi más leal alumna, Twilight.

Mi hermana me informó que hizo arreglos para irte a recoger a tí, tus amigas y sus citas para esta noche. Los carruajes llegarán a las 16:00 para traerlas al castillo. Oh, y una cosa más: nadie podrá asistir sin una pareja, a excepción de Spike. Espero verlas pronto junto a sus acompañantes.

Sinceramente, Princesa Celestia.

Twilight y Trixie miraron la carta, y después a Spike, quien parecía no iba a despertar pronto. ¿Por qué era él la única excepción a esta regla? ¿No ha encontrado una cita aún? Como sea que fuese, las preguntas serían respondidas en el baile.

Twilight encendió su cuerno mientras rodeaba al dragón de un aura púrpura, levantándolo de su lugar y poniéndolo en su espalda. Afortunadamente pudo hacerlo sin despertarlo.

–Una vez que despierte, le preguntamos.– comentó Twilight a su novia, y entonces salieron del castllo. Su primera parada sería la Boutique Carrusel.

Boutique Carrusel

–Bromeas, ¿verdad? ¿Piensas que Spikey-wikey consiguió una cita en Canterlot?– Rarity preguntó con sorpresa luego de leer la carta. La pasó a las demás, quienes habían ido ahí para recoger sus vestidos. Eso último dejó de importarles, ahora todas veían al dragón durmiendo plácidamente en el sofá.

–Eso parece; ahí dice que él puede pasar sin una cita.– Respondió Applejack.

–Oh, vamos chica. ¿Qué lo hace tan especial que puede entrar al baile sin pareja? Digo, incluso Applebloom encontró una.– bufó Rainbow, sin poder comprender por qué la princesa había modificado las reglas.

–¡Oh! Tal vez es porque él salvó el Imperio de Cristal y ayudó a todos en la ciudad.– Pinkie inquirió. Pero aún no terminaba. –¡Oh! Y si no hubiera sido por Spike, Twilight habría abandonado la ciudad cuando Discord, bueno… nos puso en discordia.

–Ella…ella tiene un punto, Rainbow…Spike nos ha ayudado con muchas cosas, si no hubiera sido por él, nunca hubiera encontrado una cita…– Fluttershy dijo. Eso era verdad; Spike la ayudó a salir de su caparazón y la alentó a invitar a salir al corcel con el que se había enamorado.

Las yeguas voltearon a ver al dragón, quien estaba despertando de su corto sueño. No sabía qué era lo que pasaba, pero se preparó en caso de que el inminente fin estuviera cerca.

–Así que…– Twilight empezó. –¿Quién es ella?

–¿O él?– preguntó Rainbow con una voz que desbordaba malicia, lo cual por supuesto, le ganó las miradas desaprobatorias de las demás. –¿Qué? No es como que sea común que a una hembra le gusten los machos.– Eso le ganó el enojo de Starlight y una mirada triste de Fluttershy.

–¡Oh, cállate Rainbow Dash! No todas en el pueblo son igual que tú.– Rarity regañó a la yegua color cyan. –Ignorala, Spikey-wikey, Rainbow está molesta porque la gran mayoría de los corceles en la ciudad no se molestarían en hablar con ella, mucho menos invitarla a salir.

–¡Hey!– se quejó Rainbow.

–Como sea. ¿Quién es ella, querido?– preguntó la yegua blanca.

–¿Quién?

–Tu cita para el baile, por supuesto.– comentó Starlight, dándole un suave golpe al dragón en el hombro.

–¡Sí, Spike! ¡¿Quién es la yegua que te invitó?¡ ¡¿Quién es, quién es?!– preguntó la yegua rosa, saltando alrededor del dragón como si su vida dependiera de ello.

Spike rodó los ojos mientras bostezaba de nuevo. No era necesario ser un genio para saber que estas yeguas no lo dejarían en paz hasta que suelte la sopa. –No debería decirles, ya que no les importa, pero es la Princesa Luna.

Esa respuesta fue una total sorpresa para las ocho yeguas. Los ojos de Twilight, Trixie y Rarity parecían que se saldrían de sus órbitas. Applejack, Rainbow, Starlight e incluso Pinkie estaban sin palabras.

Applejack fue la primera en romper el incómodo silencio. –¿C-cómo pudo haberte preguntado? Si todas estábamos dor…– La yegua naranja se detuvo al recordar que la Princesa Luna es la gobernante de la noche y protectora de los sueños, lo cual le permitía entrar a los sueños de los demás.

–¿Estás diciendo que la Princesa Luna entró a tu sueño y te invitó?– preguntó Rainbow mientras flotaba en el aire.

–Sí. ¿Hay algo malo con eso?– respondió el dragón mirando a los ojos a la yegua cyan, desafiandola a insultarlo como siempre lo hace.

–No.– las yeguas dijeron al unísono. Sin poder soportar lo incómodo que se estaba volviendo la situación, las chicas empezaron a conversar entre ellas acerca de lo que harían en la fiesta. La conversación fue interrumpida cuando Rarity llegó con los vestidos de todas.

El de Rainbow era como el que usó para la gala: azul cielo con parches blancos que parecían nubes con un arcoíris conectándolas.

El de Pinkie era de color rosa y café en tonos pastel, con polvo brillante para simular un efecto de azucar.

El de Applejack era un vestido tipo country color lima, con un sombrero naranja que combinaba con el satín.

El de Fluttershy era amarillo con hojas verdes en la sección del medio, mientras que la parte de abajo era café como el tronco de un árbol.

Starlight declinó la oferta de Rarity de hacerle un nuevo vestido, ya que ella iba a usar el mismo que usó para la gala: un hermoso vestido morado oscuro con diamantes decorando las orillas.

El vestido de Twilight era color naranja y púrpura, decorado con estrellas que formaban la osa mayor.

Por último, el de Trixie era un vestido azul cielo con dos varitas mágicas a los lados; combinaban con su cutie mark y estaban decorados con brillantina.

Mientras las yeguas admiraban los vestidos de las demás, Spike tenía sus pensamientos centrados en su cita con Luna. ¿Un dragón saliendo con la princesa de la noche? Nadie lo hubiera imaginado.

Me pregunto ¿Qué usará ella? Spike se preguntó a sí mismo, y empezó a imaginarse a la hermosa alicornio azul usando un vestido que mostraba las estrellas, los planetas y la luna. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando un halo de energía púrpura envolvió su cuerpo, levantándolo del suelo y poniéndolo sobre la espalda de Twilight.

Creo que estoy empezando a odiar que haga eso. Pensó con enojo el unicornio.

Las ocho yeguas salieron del negocio de Rarity rumbo al spa para iniciar su proceso de embellecimiento. Aún así, no detuvieron su conversación.

–Así que, ¿ustedes también han estado teniendo estos sueños extraños?– preguntó Rainbow, entrando al jacuzzi con Applejack y Pinkie Pie. Mientras tanto, Twilight, Trixie, Starlight, Fluttershy y Rarity se arreglaban los cascos.

–Da miedo, ¿no? todas nosotras llorando en la tumba de un poni desconocido…– comentó Pinkie. Quiero decir, me hubiera gustado al menos haberle hecho una fiesta.

–Si me lo permiten, ¿acaso notaron que faltaba alguien en sus sueños?– inquirió Trixie mientras afilaban sus cascos.

–Es gracioso que lo preguntes; yo si noté que alguien hacía falta. Si tan solo pudiera recordar quién era…– comentó Applejack.

–¿De qué se trataba el sueño?– preguntó Starlight. –Digo, ¿por qué lloraban todas?

–Todas estábamos en un funeral bajo la lluvia en Canterlot.– comentó Twilight. –Estábamos junto con las Princesas, llorando frente a una tumba, pero no sabíamos a quién pertenecía. Aunque de hecho, parecía que era alguien muy importante para mí y para la Princesa Celestia. Luego del funeral, decidimos quedarnos mientras los demás ponis iban a casa.– comentó Twilight con cierta pena. –Celestia entonces me dijo que me fuera…dijo que no quería vernos a ninguna en Canterlot jamás.

–¿Crees que la Princesa se enojó con ustedes por algo?– preguntó Trixie.

–Tal vez…si tan solo supiera por qué…– Twilight cerró los ojos, preguntándose qué pudo haber hecho para ganarse el desprecio de la princesa que ella admiraba más que nadie.

–Oiga, ¿nadie notó que Spikey-wikey estaba ausente?– preguntó Rarity.

–Sí. No recuerdo haberlo visto.– comentó Rainbow.

–T-tal vez era el funeral de Spike al que fuimos…– Fluttershy comentó en voz baja. –El no estaba en mi sueño. ¿Ustedes creen que…?

Todas miraron a Spike con preocupación, mientras las empleadas del spa pulían las escamas del dragón.

Luego de pasar dos horas en el spa, las ocho yeguas mas el dragón fueron de nuevo a la Boutique de Rarity para recoger sus vestidos y fueron a prepararse. Spike estaba descansado, sus garras afiladas, sus escamas pulidas y estaba listo. Al momento que abrió la boca para decir algo, su estómago empezó a gruñir.

Las yeguas rieron; no sabían que el estómago de un bebé dragón pudiera ser tan ruidoso. Yendo a Sugar Cube Corner para comer un bocadillo, Twilight ordenó tres cajas de cupcakes, los cuales Spike se comió casi todos, solamente dejando tres. Aún así no era suficiente; cuando el grupo caminó hacia el castillo, el estómago de Spike gruñó más fuerte.

–¿No te vimos engullir tres cajas de cupcakes hace rato?– preguntó Twilight a su asistente, quien se sonrojó de la vergüenza.

Starlight se preocupó, preguntándose si al crecer, un dragón necesitaba más comida. Había leído que los dragones podían comer cualquier cosa, aunque su dieta estaba principalmente compuesta por carne y gemas.

–Tal vez es algo biológico en los dragones.– Spike no estaba seguro, pero su estómago lo convenció que necesitaba comer algo más que cupcakes. Una vez que regresaron al castillo, Starlight le trajo un tazón de gemas al dragón. Cuando las devoró, su estómago finalmente se calmó. Al menos por el momento.

Las siguientes tres horas, las tres yeguas y el dragón hicieron todo para estar listas para cuando el carruaje viniera por ellos. Tocaron la puerta, y Spike abrió para ver a Applebloom usando un vestido color verde limón que pertenecía a la abuela Smith cuando era potrilla. Junto a ella venían Applejack, Rainbow Dash, Pinkie Pie y un unicornio macho de cuero azul oscuro con melena plateada y cutie mark en forma de un seguro de alfiler llamado Pokey Price, Rarity, Sweetie Belle, que traía puesto un vestido que combinaba con su cuero, y Fluttershy junto con Thunderlane.

Spike se hizo a un lado para dejar pasar a los invitados, mientras que Twilight, Trixie y Starlight bajaban las escaleras ya portando sus vestidos. Pokey Price y Thunderlane conversaron acerca de cómo sus citas se veían hermosas con sus vestidos, y llegaron a un acuerdo de que todas se veían hermosas, ganando un beso en la mejilla.

La puerta sonó por segunda vez. Twilight abrió, viendo que se trataba de uno de los guardias reales que venía acompañado por Sunburst, el cuidador de la Princesa Flury Heart. Starlight corrió hacia su cita y amigo de la infancia para recibirlo con un cálido abrazo. Debido a que ningún poni podía entrar sin una cita, el unicornio tuvo que acompañarla en el carruaje.

–¡Sunburst!– Starlight casi grita, sin dejarlo ir. –¿Cómo estuvo el viaje desde el imperio? Confío que la pequeña Flurry no te está dando problemas, verdad?

El corcel naranja ajustó sus lentes con una sonrisa. –Ella está bien, Starlight, y su magia mejora cada día. Aunque es cierto que necesito un respiro de vez en cuando, y los abuelos de la princesa están más que felices de cuidarla por mi esta tarde.– Explicó Sunburst, algo contento de haber salido del castillo.

Las cosas empezaban a ponerse algo incómodas, ya que Starlight estaba abrazando a su cita más de lo que esperaba. –Uhm… ¿quisieras…?– preguntó el unicornio.

–¡Oh, lo siento!– dijo Starlight, completamente sonrojada.

–Buenos días, Princesa Twilight.– el guardia terrestre saludó con una reverencia. –Por orden de la Princesa Celestia, hemos venimos a escoltarlos al castillo de Canterlot.– el guarda se hizo a un lado para dejar ver cuatro carruajes, todos jalados por dos guardias pegasos. Twilight y las demás caminaron hacia los carruajes junto con sus citas, pero uno de los guardias se puso en el camino de Rarity. –Lo lamento, madame, pero la princesa nos dio órdenes estrictas de no dejar entrar a nadie sin pareja.– Rarity miró hacia ambos lados, sintiéndose estúpida por no haberse acordado que su cita estaba en Canterlot.

Debería dejarla aquí; la verdad se lo merece por haber tratado mis sentimientos como algo sin importancia con lo que podía jugar cada que quisiera, pensó Spike.

Pero su corazón amable no lo iba a permitir. –Ella es mi cita.

El guardia levantó una ceja, ya que le habían comentado que el dragón púrpura probablemente iba a ir solo. Pero entonces pensó que era posible que Spike hubiera conseguido una cita en el último minuto. Sin mucha importancia, el guardia los dejó entrar al primer carruaje junto con Applebloom y Sweetie Belle. Twilight, Fluttershy, Trixie y Thunderlane compartieron el siguiente, mientras que Applejack, Rainbow, Pinkie, Pockey junto con Sunburst y Starlight tenían el suyo propio.

Sin contar las ocasionales risas que venían de la parte de atrás, el viaje fue muy tranquilo. Spike posó su mejilla sobre su garra y observó el paisaje. Esto llamó la atención de Applebloom.

–Así que Spike, ¿finalmente tuviste las agallas de invitar a Rarity?– Preguntó Applebloom, lo cual hizo que Rarity se sonrojara de vergüenza.

–No. No le pregunté.– respondió el dragón, generando más dudas en ambas potrancas.

–¿Entonces no vas a ir al baile con mi hermana?– preguntó Sweetie Belle, mirando a su hermana mayor y después al dragón. –Si no le preguntaste, ¿con quién vas a ir?

–Sweetie Belle,– Rarity interrumpió. –Spike es la única excepción.

Pero Sweetie Belle no estaba satisfecha.

–¿Qué lo hace tan especial?– la potranca de cuero blanco preguntó.

–No pude encontrar una pareja a tiempo, y le informé a la princesa que no iría al baile.– Spike respondió con un suspiro.

Applebloom y Sweetie Belle se miraron la una a la otra, y se avergonzaron. –Lo sentimos, Spike…

–No importa…– dijo el dragón mientras desviaba la mirada. –Solo por curiosidad, ¿por qué no fuiste con el potrillo de la clase de baile? Y tú, ¿por qué no fuiste con Button Mash?– preguntó Spike. Rarity las volteó a ver, esto también se le hacía curioso a ella; era raro que no hubiera ido con el potrillo de su clase, parecían inseparables cuando él no estaba jugando videojuegos.

–Bueno, Tender Taps está haciendo un show en Vanhoover.– dijo Applebloom.

–Y Button Mash está castigado por quedarse jugando pasada su hora de dormir.– dijo Sweetie Belle, recordando con molestia.

En una hora los carruajes llegaron a Canterlot, justo a tiempo para ver el sol ocultarse para que la luna tome su lugar, indicando que la Princesa Luna ya estaba despierta. Spike sonrió al ver la luna, emocionándose al punto de querer saltar del carruaje y entrar al castillo. Abajo, ponis de todas las razas y colores hacían fila para entrar al gran salón de baile.

Al aterrizar en las puertas del castillo, un guardia nocturno trotó hacia los carruajes y abrió la puerta, tomando los tickets de cada poni y dragón. Ahora que tenían permiso para proceder, los carruajes entraron al patio, donde Spike y las demás bajaron de los transportes y caminaron hacia el castillo. Todas menos Rarity, quien se quedó afuera a esperar por su cita. Tal parecía que su pareja iba a ser Fancy Pants, lo cual Spike encontraba curioso; según él, Fancy estaba saliendo con Fleur Dis Lee.

Luego que Rarity le aseguró a las demás que las alcanzaría después, todas entraron al salón de baile, donde Twilight se emocionó de encontrarse a su hermano y cuñada.

–¡Shining Armor! ¡Cadence!– los llamó, obteniendo su atención.

–¡Twily!– el corcel blanco respondió, y él junto a su esposa caminaron hacia ella. Una vez cara a cara, Twilight y Cadence hicieron su saludo especial.

–Entonces, ¿quién es el corcel suertudo que te acompaña?– Preguntó su hermano.

–Oh, no es un corcel,– como si de una señal se tratase, Trixie emergió del mar de ponis y le dio un beso en la mejilla a su novia. Cadence rió, mientras que Shining quedó boquiabierto. No podía creer que su hermana era lesbiana. Era una enorme sorpresa para él, pero logró mantenerse sereno. En las filas del ejército había cientos de parejas gay; él mismo llegó a experimentar antes de conocer a Cadence.

–Es un honor conocer al príncipe y la princesa del Imperio de Cristal.– mencionó Trixie, haciendo una reverencia.

–Es un honor conocerte también…uhm…Trixie, ¿cierto?– preguntó Cadence, para luego mirar alrededor. –A propósito, ¿dónde está Spike? Me dijeron que estaría aquí.– dijo para después cerrarle la mandíbula a su marido. Con esa pequeña distracción, Shining comenzó a buscarlo también.

–No debe estar lejos,– Twilight comentó, justo al momento en que las luces bajaron de intensidad. Todos miraron a la puerta con atención al tiempo que su adorada y estimada gobernante, la Princesa Celestia, hacía su majestuosa entrada. Para complementar su belleza, usaba un vestido que combinaba con su melena que emanaba luz de aurora. Los presentes no podían dejar de preguntarse quién pudo haber diseñado un vestido tan exótico y hermoso.

–Buenas noches, mis queridos ponis,– comenzó a hablar con ese tono maternal que todo el mundo adoraba. Luego de un pequeño discurso para agradecer a los invitados por asistir, todos empezaron a golpear sus cascos contra el suelo, y la música empezó a sonar.

Applejack, Rainbow Dash, Pinkie Pie y Pockey Price bailaron al son de la música al más puro estilo de Ponyville, lo cual hizo que la mayoría de los nobles arrugaran la nariz en señal de desaprobación. Fluttershy y Thunderlane decidieron probar la comida, cuidadosamente preparada por los mejores chefs. Twilight y Trixie hablaban con Shining y Cadence acerca de cómo iniciaron su relación, pero se preocuparon al contarles del recurrente sueño que Twilight y las demás estaban teniendo.

–Ya veo…así que no soy la única…– una voz familiar comentó.

–¿Princesa Celestia?– Twilight volteó rápidamente para encarar a su tutora. –¿Quiere decir que…usted también ha tenido ese sueño?

–Desafortunadamente, así es. Es la forma de Luna de decirme algo que puede o va a pasar. Tan solo desearía que me dijera antes de que se salga de mis cascos…

Twilight puso su casco en su mentón. –A todo esto, ¿dónde está Luna?

–Está en los jardínes, y no desea ser molestada.

Jardínes de Canterlot.

Spike pasó entre el par de guardias nocturnos que custodiaban la entrada de los jardines, ya que ellos tenían órdenes para dejar pasar únicamente al dragón. El jardín se veía hermoso con la luz de la luna cayendo directamente sobre las rosas y otras flores que emanaban un brillo casi mágico. Recordó los tiempos donde solía jugar aquí, junto con Twilight, Celestia y Shining Armor, cuando no estaba en servicio.

Amigo, como extraño esos días… pensó con melancolía, pero fue repentinamente interrumpido. En ese momento, vio algo tan maravilloso que decir que era "hermoso" no solo sería quedarse corto, sino casi un insulto. Cerca de la fuente, y bañada en la luz de la luna, estaba sentada una alicornio color azul oscuro, usando un vestido de seda que brillaba como si tuviera estrellas en él. La alicornio esperaba pacientemente a cierto dragón.

–¿L-Luna?– Spike la llamó. Luna volteó para ver a su cita de pie a unos cuantos metros de ella; ella podría jurar que sus mejillas estaban coloradas.

–Bienvenido, joven Spike,– saludó la princesa ondeando su casco. Sin previo aviso, Spike caminó hacia ella y abrazó su pierna. Luna correspondió el abrazo envolviendolo con su ala. –Te ves bastante guapo esta noche,– ella remarcó, lo cual hizo que el dragón se sonrojara aún más.

–T-Tú te ves muy hermosa, princesa– dijo sin voltear a verla, lo cual hizo que la alicornio riera.

–Recuerda Spike, no hay necesidad de ser tan formal cuando estamos solos. Sólo llamame Luna.

–Okay princ…dijo, Luna. Spike se sentó en la fuente, y Luna se sentó junto a él.

–Dime, ¿cómo te sientes esta noche?– la princesa preguntó.

–A decir verdad, un poco hambriento.

–Bueno, por lo que he leído acerca de los dragones, estas entrando a una edad donde necesitas carne. Sé honesto conmigo, Spike, ¿has pensado en otros animales últimamente?– Luna mantuvo su ala alrededor del dragón en todo momento, dándole a entender que no estaba en problemas.

–Bueno…a decir verdad, han habido veces en las que me he preguntado, ¿a qué sabrán algunos animales pequeños como las ardillas y los conejos? Con algo de suerte, logro sacar esos pensamientos de mi cabeza.

–Bueno, tengo buenas noticias. Me he comunicado con Zecora en el bosque Everfree, y ha accedido a enseñarte a cazar.

–Un momento,– comentó el dragón. –¿Zecora sabe cazar?– preguntó con sorpresa.

–De hecho, en nuestra última reunión, Zecora me comentó que antes de llegar a Equestria, ella y su familia eran buenos amigos con una familia de dragones. Hicieron un acuerdo en el cual, ellos protegerían su aldea, a cambio de que las cebras curen a los pequeños y los enfermos. Creo que lo llamaron su "código de dragón".– Luna le guiñó un ojo, lo cual fue suficiente para hacer que Spike se sonrojara.

Lo que iba a decir a continuación, lo dejaría sin palabras.

–Spike, tú eres especial. Debimos decirte esto antes, pero eres una rara especie de dragón que…puede usar magia.

–Puedo…puedo usar magia…como madre y Twilight?

–Así es, y estaría más que contenta de tenerte como mi estudiante.– En este punto, Spike no pudo contener su emoción y empezó a saltar de alegría. Iba a aprender magia con la poni de sus sueños, la misma princesa de la noche. –Por supuesto, no podemos iniciar ahora, tenemos un baile al que atender, después de todo.

–Está bien, ¿cuándo podemos empezar?– preguntó Spike con emoción.

Luna rió al ver el hambre del conocimiento del dragón. –Esta noche, en tus sueños. Por ahora, vamos a divertirnos.

Spike asintió, saltando del borde de la banca y caminando hacia el salón. Luna lo vio por unos momentos, pensando en el fuerte dragón en el que podría convertirse con el debido entrenamiento. Pronto salió de sus pensamientos, para acompañar a su nuevo estudiante hacia el salón de baile.

De vuelta en el salón, Twilight, Trixie, Shining Armor, Cadence, Starlight, Sunburst, Fluttershy y Thunderlane bailaron al ritmo de la música de DJ PON-3, mientras que Pinkie y Pockey cantaban al son de la música. La gran mayoría de los nobles apretados se horrorizaron al oír semejante ruido, mientras que otros le restaron atención y empezaron a bailar. Rarity, junto a Fancy Pants y otros veinte ponis de clase alta salieron para conversar acerca de sus negocios, y para admirar el trabajo de Rarity, del cual Fancy realmente gustaba.

El baile en sí estaba yendo bastante bien. Todos, a excepción de los ponis de clase alta se estaban divirtiendo, y con los elementos de la armonía ahí, la fiesta solo se ponía mejor. Al menos hasta que cierto unicornio blanco entró, acompañado de una yegua unicornio azul oscuro. Ambos estaban asqueados al ver en lo que el baile se convirtió, y disgustados de ver lo que las seis yeguas que tantas veces habían salvado el reino habían provocado. La única diferencia era que la yegua blanca que él tanto odiaba no estaba presente, sólo estaban sus seis barbáricas secuaces. El príncipe tuvo suficiente, y golpeó sus cascos contra el suelo.

–¡YA ESTOY HARTO!– gritó con su voz real de Canterlot. Todos dejaron de hacer lo que hacían y voltearon a verlo. –¡Cómo se atreven ustedes…rufianes a arruinar este baile! ¡Todas ustedes deberían estar avergonzadas! Y tú…– apuntó su casco hacia Twilight, Rainbow, Applejack, Pinkie y Fluttershy. –Princesa Twilight, la puedo tolerar a usted. ¡Pero les dejé muy claro a mis tías que no quería a ninguna de sus amigas en este baile! ¿Y dónde está esa puta de Rarity? ¡Tengo unos asuntos pendientes con ella por lo que le hizo a mi hermoso saco en la gala!

En este punto, las portadoras de los elementos, junto con el antíguo capitán de la guardia real querían saltar hacia el vil príncipe. Cadence logró detenerlos a tiempo, señalando hacia la puerta por donde la Princesa Luna y Spike entraban al salón. La regente de la noche tenía a su cita en su espalda, lo cual era extraño para el dragón, ya que estaba acostumbrado a solamente hacerlo con Twilight.

Blueblood vio esto, e hizo una cara de confusión, enojo y asco.

–T-Tía Luna…– empezó a balbucear. –¿por qué dejas que esa…cosa monte en tu espalda?– apuntó su casco hacia Spike, sin hacer el más mínimo esfuerzo para esconder lo disgustado que estaba por la presencia del dragón. Luna levantó una ceja; no estaba sorprendida de ver a su sobrino molestarse al saber quién era su estudiante/cita.

–Te informo que estás insultando a mi cita, y a mi nuevo estudiante, sobrino.– respondió, sorprendiendo a todos.

Entonces es cierto, la Princesa Luna es la cita de Spike. Pero, ¿qué fue eso de nuevo estudiante? pensó Twilight, y sabía que sus amigas se preguntaban lo mismo.

–P-Pero, es un dragón…

–¿Y?– preguntó Luna.

–¡¿Q-Qué quieres decir con "y"?! ¡¿No te importa nuestra reputación?! ¡¿Tú reputación?! ¡¿Por qué dejas que esa cos…– Blueblood se detuvo al tiempo que un aura azul oscuro rodeaba su cuello, cortando su suministro de oxígeno. Estaba de suerte; si Celestia hubiera estado ahí, ella habría hecho algo peor.

–Si vuelves a insultar a mi estudiante una vez más, me aseguraré que todas tus pesadillas se hagan realidad, empezando por esa cosa entre tus patas.– La voz de Luna irradiaba ira, sorprendiendo a Spike y a todos los presentes. Shining y Cadence podrían jurar que vieron un parche de color negro en el cuero de su cuello. Mientras tanto, Blueblood respiraba profundamente al ser soltado del agarre de Luna.

Aterrizando en el suelo, tosiendo y sujetándose el cuello, el príncipe miró a su tía, cuyos ojos empezaron a brillar. –Ahora toma a esa puta barata y sal de mi vista,– Luna dijo con tal enojo que incluso los elementos sintieron miedo. Blueblood inmediatamente tomó a su cita y abandonó el salón. Luna volteó a ver a Spike, quien aún la miraba con sorpresa.

–Lamento que vieras eso.

Spike negó con la cabeza y le dedicó una sonrisa. –Está bien, Luna,– le aseguró mientras se bajaba de su espalda. –ese cretino se lo merecía.

Ella sonrió, y miró a los presentes aún sorprendidos. Algunos incluso asustados.

–Ahora…¡QUE EMPIECE LA FIESTA!– ella gritó, recibiendo como respuesta cánticos de emoción. Ella y Spike tomaron el centro de la pista, y Twilight, Trixie, Fluttershy, Thunderlane y las demás los vieron bailar hasta el amanecer. Era algo incómodo por la diferencia de tamaños, pero a nadie le importó. Esta era su noche y se iban a divertir.

No fue hasta las 2:00 A.M. que todos empezaron a irse. La Princesa Celestia hizo los arreglos para que Twilight y sus amigos se quedaran en el castillo. Twilight, Cadence, Applejack, Starlight, Pinkie y sorpresivamente Fluttershy usaron esta oportunidad para tener su propia "pos-fiesta" con sus parejas. Rarity se fue con su pareja hace ya un rato, y Applebloom, Sweetie Belle y Spike estaban dormidos.

Luna miró que el salón de baile ya estaba totalmente vacío, salvo por un par de potrancas y un bebé dragón que estaban dormidos en el suelo cubiertos de confeti y serpentinas. Luego de haber llamado cuidadosamente a una de las mucamas para que se llevara a las potrancas, la princesa de la noche tomó al dragón y lo levitó hacia su recámara real.

–Dulces sueños, mi estudiante.– le susurró, dejándolo sobre su cama y dándole un beso en la frente. –Desde ahora, empezaremos tu entrenamiento en las artes mágicas.