En lo más profundo del bosque Everfree, la hermosa Princesa Luna se sentaba en el pasto alto mientras sus ojos se encontraban sobre Spike. La luna llena y brillante en lo más alto del cielo, servía como linterna no solo para la alicornio y el dragón que ella tomó bajo su ala recientemente, también para las demás criaturas que merodeaban el peligroso bosque.
Concentrándose profundamente, el dragón permaneció en silencio mientras la magia rodeaba su cuerpo, haciéndolo brillar con un aura verde.
–Así se hace, joven Spike,– lo animó Luna. –Concéntrate y deja que la magia salga del interior de tu cuerpo.– con esa combinación de las palabras de aliento de su maestra y su concentración, el aura que rodeaba su cuerpo se intensificó. Extendió su mano hacia un inerte pedazo de leña, y lo rodeó con su aura. Desafortunadamente, mientras intentaba levantar su brazo, se le dificultó mucho elevar un objeto de semejante masa.
Repentinamente, Spike consiguió levantar el objeto del suelo, aunque solo fue por algunos segundos antes de que el objeto volviera a caer. Aún así, Luna estaba impresionada con lo rápido que estaba avanzando su estudiante; apenas le había enseñado a Spike a sacar su poder mágico, por lo que sin importar que tanto podía durar haciéndolo, honestamente no esperaba que fuera capaz de levantar un trozo de leña de varias veces su peso.
–Me has sorprendido, mi querido estudiante.– dijo ella con una sonrisa. –Ten en mente que, cada objeto que intentes levantar con tu telepatía, conservará la misma densidad y peso que tiene fuera de tu agarre mágico. Una vez que tu mente sea lo suficientemente fuerte, serás capaz de levantar cosas más pesadas que esta rama.
Luna le instruyó para que levantara el tronco por más tiempo. Spike asintió, y continuó con su entrenamiento.
Recámara de Luna.
La mañana siguiente, Spike despertó completamente descansado, feliz de haber tenido su primera lección de magia. Esa felicidad no duraría, ya que recordó que ahora tendría que regresar a su vida de esclavitud y menosprecio. Aunque a decir verdad, no era tan malo; Starlight le haría compañía.
Tallando sus ojos, se sentó en el borde de la cama y echó un vistazo a la habitación; incluso en plena luz del día, el cuarto parecía estar perpetuamente bajo el oscuro manto de la noche con estrellas y una luna creciente adornando el techo. Volteó para ver un espejo de cuerpo completo con un conjunto de maquillaje, y junto a estos estaba un librero.
Este debe ser el cuarto de Luna. Pensó mientras se ponía de pie. Coincidentemente, tan pronto sus pies tocaron el suelo, la puerta se abrió, revelando una alicornio azul oscuro con una cálida sonrisa.
–Spike, mi fiel estudiante,– dijo Luna con su hermosa voz, haciendo que el dragón se sonrojara. –Vamos, el desayuno está servido.
Ella caminó con el bebé dragón montado en su espalda. Entraron al comedor donde los elementos junto con las demás princesas, Fancy Pants, Starlight, Sunburst, Thunderlane, Pockey Price, Applebloom, Sweetie Belle y sorpresivamente el Príncipe Blueblood se encontraban sentados. Luna caminó hacia su mesa, haciendo un gesto al dragón para que se sentara junto a ella.
Spike y los demás empezaron a comer y conversar animadamente. Twilight le contó a su hermano, su cuñada y a su mentora del nuevo hechizo que ella, Starlight y Trixie han estado aprendiendo, y eso le dio una idea a Cadence para cuando regresen al Imperio de Cristal. Spike le preguntó a Celestia por Discord, y ella comentó que estaba en el Imperio de los Dragones con el Señor de los Dragones Ember, principalmente molestándola y haciéndola enojar.
Rarity hablaba de la maravillosa velada que pasó la noche anterior, a lo cual Fluttershy y Pinkie se sonrojaron, recordando la "velada" que ellas pasaron con sus citas. Spike sintió una ira silenciosa, pensando en cómo Rarity eligió a un noble que no tenía mucho de conocer, en lugar de alguien que la ha amado por un largo tiempo. Rainbow y Applejack solo escuchaban, mientras que Sweetie Belle y Applebloom trataban de comprender lo que conversaban los adultos.
Blueblood por otro lado, pensaba como un niño malcriado haciendo una rabieta mientras veía al dragón púrpura sentado junto a la Princesa Luna. ¡Bah! Ya es lo suficientemente malo que esas seis estén aquí para arruinar el almuerzo, incluyendo a esa puta barata que está hablando con uno de mis mejores ponis. Pero tener a esa…esa…COSA en la mesa con nosotros, es simplemente inaceptable. No hay forma en que permita a esa vil criatura comer con la realeza. Los pensamientos de Blueblood se detuvieron cuando el dragón recibió un plato de ensalada cubierta de gemas.
–Tía,– el príncipe malcriado habló, mientras miraba con odio al dragón que estaba comiendo. –¡Esa criatura horrible no merece comer en la mesa con el resto de nosotros!– escupió su veneno mientras señalaba a Spike con su casco. –¡Una bestia como él merece estar en los jardínes comiendo del suelo!
Si las miradas mataran, Blueblood definitivamente estaría muerto. El príncipe era observado no sólo por uno, sino por todos los presentes en la habitación, siendo Luna la que lo miraba de la peor manera. Blueblood temblaba, sabiendo que un castigo sería inminente.
–Blueblood,– Celestia dijo en su usual tono relajado. –¿Cuántas veces te he dicho que no seas grosero con los invitados? Luna me dijo del pequeño incidente que aconteció anoche, y debo decirte que tienes suerte de que yo no estuviera ahí, porque si no…– su voz se escuchó más oscura y cargada de maldad, lo cual sorprendió a todos los presentes a excepción de Luna y Spike. –lo que mi hermana hubiera hecho no sería nada en comparación a lo que yo haría si alguien le hace algo a Spike.– Terminó la princesa del sol. Decir que Blueblood tenía miedo sería ponerlo en el más suave de los términos. Con algo de suerte, pudo contener su vejiga.
El ahora aterrado príncipe temblaba tanto que fácil podría haberse ido con todo y silla. Celestia miró a Spike, quien la miraba de vuelta. Ella se arrepentía profundamente de no haber respondido sus cartas. Si no fuera por esa estúpida reunión que iba a tener con los representantes de Griffinstone, le diría que se quedara para pasar el día juntos, como en los viejos tiempos.
Finalmente, la Princesa Celestia decidió cambiar el tema.
–Así que, Luna,– dijo la princesa del sol. –Twilight me informó que tomaste a Spike como tu estudiante personal. ¿Es eso verdad?
–Así es, querida hermana.– respondió ella, posando su ala alrededor de su estudiante. –Spike es de una rara raza de dragones que pueden usar magia tan bien como un unicornio. La única diferencia es que los dragones son extremadamente buenos manejando los elementos a su alrededor.– tan pronto como Luna terminó su explicación, Spike se escondió en su ala para evitar las miradas de los demás.
–Spike, ¿es eso verdad? ¡¿Puedes usar magia?!– una muy emocionada y joven alicornio preguntó, a lo cual Spike simplemente asintió. El no quería que nadie, en especial Twilight, se enteraran, puesto que tanto él como Luna sabían qué le pediría que use sus poderes para cosas tan ridículamente simples como levitar más de un libro, limpiar o cocinar más rápido, hacer la limpieza…
–Joven princesa Twilight Sparkle,– dijo la princesa de la noche en un tono moderadamente severo. –Spike no está listo para llevar a cabo las posibles tareas que le puedas pedir. Ahora mismo, él necesita enfocarse en sus estudios.– Spike volteó a verla, feliz de que hubiera alguien que lo salvara de la posiblemente más esclavitud que le esperaba al llegar al castillo de la amistad.
–Entiendo.– respondió la alicornio lavanda con respeto. Estaba decepcionada de que no podía usar los poderes de Spike para hacer la limpieza en el castillo, pero no quería desafiar la autoridad de Luna.
–¿Cómo planeas enseñar a Spike, Luna?– la princesa del sol preguntó mientras daba un sorbo a su taza de té.
–A través de sus sueños, hermana.– Luna respondió sin dejar de ver a su alumno. La princesa sonrió, mientras el dragón se acomodaba bajo su suave ala.
–Ya veo.– dijo Celestia para después regresar su vista a su taza de té.
–Y me gustaría contar con la ayuda de Starlight para sus estudios." Luna añadió, lo cual hizo que la unicornio se sonrojara.
Twilight se molestó un poco, pero no protestó. Aún cuando ella quería ser quien le enseñara, esto iba a ser una buena lección para Starlight.
Con esto, el desayuno continuó sin mayores problemas; tal vez sólo algunas miradas de cierta pegaso color cyan, pero nada grave.
Luego del desayuno, Las portadoras junto con Spike, las Cutie Mark Crusaders, Starlight Glimmer, Thunderlane y Pokey, abordaron el tren hacia Ponyville. Luna le encomendó a Spike dirigirse al bosque Everfree para obtener una información de Zecora acerca de su raza. Durante el viaje, todos bromeaban acerca de Blueblood y de cómo casi se moja del miedo y de las post-fiestas que tuvieron. Spike estaba dormido junto con Applebloom y Sweetie Belle debido a su aburrimiento y cansancio mental por su entrenamiento.
De vuelta en Ponyville, todos trotaron (Spike caminando) para salir del tren. Repentinamente, el estómago del dragón gruñó, llamando la atención de todos. Todos se miraron confusos, pues estaban seguros que habían comido una excelente comida en el tren. Una comida que, desafortunadamente, no fue suficiente para el dragón.
–Sabes, para ser pequeño, tienes un gran apetito. – comentó Applejack mientras cargaba a su hermana en la espalda.
–Como dije, son cosas de dragones,– Spike respondió con algo de molestia; no le gustaba repetir las cosas, puesto que eso solo le recordaba que nunca lo escuchaban. –Como sea, voy a ir a ver a Zecora. Las veo después.– Spike se fue de la estación a toda velocidad, pasando poni tras poni que salían o entraban de los vagones; mientras algunos lo saludaron, otros se preguntaban el por qué aún vivía entre ellos.
El dragón sabía el camino más seguro hacia la cabaña de Zecora, ya que lo había memorizado de entre todos los caminos en ese peligroso bosque. Spike tocó la puerta, pero no recibió respuesta alguna; era raro si tomamos en consideración que la cebra lo estaba esperando. Tocó una vez más, esta vez un poco más fuerte, pero tampoco recibió respuesta alguna. Estaba por tocar una tercera vez, cuando su estómago literalmente rugió por comida; esto hizo que el dragón se rodeara con ambos brazos y se inclinara ligeramente con dolor.
–Veo que a un dragón debo alimentar, por suerte sé lo que podrías necesitar.
Spike se dio la vuelta, viendo a la equina monocromática que vivía en la cabaña y vestía con su poncho café favorito. –Luna me contó de tu hambre voraz. Puedo aliviarla, usando un método eficaz.– el estómago del dragón rugió de nuevo, como si concordara con las palabras de la cebra.
Zecora puso su casco en el hombro de Spike. –Tu nueva maestra me contó de tu predicamento. Enseñarte a cazar lo resolverá, pero llevará tiempo.
Spike asintió, y siguió a la cebra chamán al interior del bosque, totalmente feliz de que su dolor finalmente iba a terminar.
Dentro del bosque Everfree
El interior del bosque era tan vivo como el exterior. Uno podía ver algunos conejos, jabalíes, y muchas otras criaturas tratando de conseguir alimento antes del anochecer. Algunos lobos de madera y mantícoras merodeaban buscando algo de comida también.
Spike miró a un jabalí solitario con su nariz enterrada en la tierra en busca de su comida favorita: trufas. El porcino de cuero café notó que un arbusto se movía de lado a lado, y cuando lo volteó a ver, se detuvo. El jabalí se puso en alerta máxima, temiendo que un depredador pueda tomar su vida para mantener la de él.
Se le quedó mirando por un par de minutos, esperando a que fuera algo más lo que lo movió. Luego de un momento, el jabalí regresó a su cacería, creyendo que era posiblemente algún conejo o un mapache.
Spike lentamente se deslizó fuera de su escondite entre los arbustos. Se movió con sigilo y por lo bajo, esperando para atacar a su primera presa y su primer comida como carnívoro. El jabalí estaba demasiado ocupado como para notar al dragón. En la cabeza de Spike, se repetía el consejo que le dio Zecora: Mantén tu mente serena, pues tu primera baja no será placentera. Spike tomó en consideración cada palabra, sabiendo que si bien está cazando, él podría ser cazado. Será mejor que mantengas baja la cabeza, de otra forma acabarás siendo tú la presa.
Spike bajó la cabeza y levantó la cola como un felino a punto de atacar. Un depredador debe saber camuflarse, o en cuestión de segundos, la cacería podría arruinarse. Esa era otra lección: debía camuflar su olor para poder atrapar a su presa o esconderse de otros depredadores.
El jabalí dejó de olfatear para dirigirse a su próximo destino y Spike miró esta oportunidad para atacar. Saltó encima del cerdo y clavó sus garras en el cuello. Instintivamente, el animal salvaje empezó a patear y a correr en un intento por sacárselo de encima. Eventualmente su esfuerzo dio frutos, pues logró patear al dragón. Spike aterrizó en el suelo, pero se levantó en sus cuatro garras; sus ojos brillaban como esmeraldas mientras se preparaba para atacar de nuevo.
Debes esperar el momento indicado para atacar, o tu presa podría escapar. Las palabras de Zecora se repetían en su mente. Spike sabía que debía esperar el momento correcto para tomar la vida de su presa. El cerdo una vez más atacó al bebé dragón, y Spike usó esta oportunidad para volver a subirse a su lomo. Rápidamente hundió sus garras en su piel, apretando fuerte para que esta vez no escapara. El flujo de sangre que sentía en sus garras era intoxicante. El jabalí chillaba de dolor, tratando desesperadamente de quitarse al dragón. Desafortunadamente, el agarre de Spike era muy fuerte.
Zecora enseñó a Spike a nunca hacer sufrir a sus presas, puesto que sólo hacía esto para alimentarse. Spike hundió sus colmillos en el cuello del animal; la fuerza de su mordida partió por la mitad su espina, poniendo fin a su vida.
El jabalí cayó al suelo y no volvió a moverse. Spike levantó la mirada y vio que Zecora había estado observando todo; no estaba aterrada o asqueada, puesto que la sabia yegua sabía acerca del ciclo de la vida y las reglas que esto conllevaba, el porqué las presas debían correr de los depredadores. Era el equilibrio del mundo.
Normalmente, Spike estaría asqueado y botaría el contenido de su estómago, pero nada de eso pasó. Spike se encontraba en otro mundo enteramente distinto, acababa de matar a un jabalí. La sangre fluyendo sobre sus garras y colmillos se sentía tanto bien como natural. Spike quería más, así que sin desperdiciar tiempo, empezó a devorar a su presa.
De vuelta en el Castillo de la Amistad.
–¿Dónde podrá estar?– preguntó una yegua color lavanda totalmente preocupada. –Se hace tarde y no aparece por ningún lado.– Celestia había bajado el sol hace horas, y la luna brillaba en lo alto del cielo. Twilight golpeaba sus cascos contra el suelo, preocupada de que su asistente estuviera en peligro o algo peor. Caminó hacia la puerta con intenciones de ir al Everfree, hasta que un casco la detuvo.
–Relájate, Twilight,– dijo Trixie, poniendo su casco alrededor de su novia. –Spike va a estar bien; es más, volverá cuando menos lo esperes.
Esto pareció haber calmado a la alicornio. Justo en ese momento, Spike apareció caminando por la puerta como si nada; tenía unos cuantos rasguños en el cuerpo y moretones en los brazos, pero fuera de eso se veía bien. Twilight se abalanzó sobre él con lágrimas de preocupación, envolvió al dragón con sus cascos en un fuerte abrazo.
–¡Oh Spike, ¿dónde has estado? Estábamos muy preocupadas.– Twilight lo soltó, sólo para mirar a sus brazos lastimados. –¿Qué pasó?– preguntó la yegua, aunque Spike sabía que a ella lo que le preocupaba era saber si iba a ser capaz de hacer el quehacer.
–Bueno…– Spike pensó en una buena excusa. –Fui con Zecora para un asunto de dragones, pero accidentalmente tomé el camino equivocado. – No era su mejor excusa, pero las ponis parecieron haberla creído. La verdad era que, Spike tuvo ciertas dificultades para cazar a su presa.
–Te lo dije, Twilight.– la poni maga le dijo a la princesa.
–Supongo que tenías razón.
Por las siguientes tres semanas, Spike ha estado yendo al bosque Everfree cada que su estómago le pedía algo que no fuera una comida poni; esto sucedía dos veces al día, pero Spike siempre se aseguraba de despedirse antes de partir.
A las demás parecía preocuparles esto, pero Twilight y Trixie le explicaron que Spike estaba yendo con Zecora para tomar una cura que lo ayudara con su dolor de estómago. Esto pareció convencer a las demás, por lo que dejaron el asunto.
Cierto día, Spike parecía estar llegando más tarde de lo usual, por lo que Twilight y Fluttershy fueron al bosque a investigar si aún estaba en la cabaña de Zecora.
La poni tímida estaba asustada al principio, pero recordó que su amigo se encontraba en algún lugar del bosque, por lo que reunió valentía y se adentró. No mucho después, la yegua amarilla escuchó el chillido de un venado seguido de total silencio. Fluttershy aleteó lo más rápido que pudo hacia la fuente del grito, y cuando llegó, lo que vio le heló la sangre.
En el suelo estaba una cría de venado con una pequeña criatura sentada encima. Para Fluttershy, parecía estar rezando, pero tras acercarse notó que de hecho la estaba devorando. La poni dio un pasó atrás, pisando una rama accidentalmente; el sonido llamó la atención de la criatura, la cual abrió los ojos al ver a la pegaso amarilla.
–¿F-F-Fluttershy?– dijo la criatura con una voz que la aludida encontraba extrañamente familiar.
–¿S-S-Spike?– la aterrada pegaso preguntó mientras el dragón se revelaba ante la luz de la luna. Ya más distinguible, Fluttershy vio a su amigo cubierto por la sangre del venado que acababa de matar.
–F-Fluttershy espera, puedo…– trató de hablar Spike, pero fue interrumpido por un grito de terror que lanzó la pegaso para después salir volando. No podía creer que Spike, el único dragón que conoce y que ella sabía que jamás mataría a una mosca, estaba en el bosque matando animales inocentes. ¡Debo avisar a Twilight! pensaba mientras lágrimas caían de sus ojos. Pasó junto a Rainbow, Applejack y las Cutie Mark Crusaders, quienes decidieron seguirla al ver la velocidad a la que iba.
Fluttershy pronto llegó al castillo de la amistad, donde golpeó la puerta tan fuerte como pudo. Cuando sus demás amigas llegaron con ella, Twilight abrió la puerta con total preocupación. –¿Lo encontraste?
–S-s-s-s-sí… p-p-p-p-pero… ¿puedo pasar?– Twilight se hizo a un lado para dejar pasar a sus amigas.
–¿Dónde está?– preguntó la alicornio a su amiga; notó cómo parecía que había visto un fantasma y cómo lágrimas empezaban a brotar de sus ojos. –N-no me digas q-que está…
–N-no Twilight…lo encontré…– tragó saliva pesadamente. –d-devorando una c-cría de venado…– Todos los presentes se sorprendieron, a excepción de Rainbow Dash, quien empezó a reír.
–¡S-sí, claro! Spike jamás haría algo como eso.– dijo mientras empezaba a descender. –Él sólo come gemas y dulces, no tiene lo que se requiere para matar algo.
Rainbow tenía un punto. Ella, Twilight y Rarity habían seguido a Spike cuando él quería aprender acerca de los dragones en la migración anual. Ellas recuerdan cuando esos tres dragones querían romper el pobre huevo de fénix y Spike se rehusó.
Twilight puso su casco bajo su mentón. –Tienes un punto, Rainbow, pero Luna le dijo a Spike que fuera a buscar más información acerca de los dragones con Zecora. Me pregunto si ella le estará enseñando algo…
–¿Cómo qué? Es demasiado pequeño para lastimar a un poni, jamás podría con un animal salvaje.– dijo la pegaso cian al momento en el que todos abrieron los ojos con sorpresa mientras apuntaban a la puerta. Al voltear a ver la causa de la sorpresa, la mandíbula de Rainbow cayó hasta el suelo. Frente a ellas estaba un pequeño dragón cubierto enteramente de sangre junto a Zecora; parecía lastimado al escuchar las acusaciones.
–Perdonen mi interrupción, pues molestar no es mi intención.– habló la cebra. –Pero tenemos un asunto que atender, o toda esta situación se puede malentender.
Twilight asintió. Ella, junto a Rainbow (luego de cerrar su boca) salieron a reunir a los demás elementos. Applejack llevó a las dos potrancas a la granja, donde su hermano y la abuela Smith las iban a cuidar; ahora que habían ganado sus cutie marks, las niñas no eran tan problemáticas como antes, pero Applejack no quería que vieran a Spike como lucía actualmente.
–Spike, antes de que las demás vengan, vé a lavarte para que no se sorprendan.– comentó Zecora. Spike asintió, y subió las escaleras para ir a asearse. Fluttershy estaba muy aterrada como para mirar a Spike a los ojos; ya no veía al tierno bebé dragón que una vez conoció, ahora veía a un monstruo.
Luego de un buen par de minutos, las demás portadoras más Trixie y Starlght, se sentaron en círculo con Zecora en medio. Spike estaba sentado tras de ella, pues no quería que las demás lo vieran, al menos hasta que este asunto se aclare. –Con Spike aquí, trataré de explicar sus acciones, para que después no haya confusiones. Spike, como todo dragón, tiene ciertos comportamientos, algunos de los cuales, pueden parecernos violentos. Unos son buenos, otros malos, otros lo mantienen vivo, aunque para los demás ponis no parezcan sanos. Lo que presenciaron, me apena decir, era necesario para que él pudiera sobrevivir.
–Detén tus caballos un minuto,– comentó Applejac, tratando de comprender las palabras de la cebra. –¿Estás diciendo que Spike necesita comer otros animales para poder vivir?– Zecora asintió.
¡Obvio! pensó Spike mientras veía con enojo a la poni granjera.
–Tiene que haber otra manera, digo, no todos los dragones son carnívoros.– comentó Rarity, aún sorprendida con lo que escuchó.
–Lo que dices es verdad, pues los dragones de casi todo se pueden alimentar. Pero llegará un momento en el que necesiten salir a cazar.
–Como la migración anual de dragones, cuando trataron de hacer que rompiera ese huevo de fénix.– mencionó Twilight, finalmente uniendo los cables.
–Así es, princesa, es justo como aquella ocasión, donde trataron de convencerlo de cometer esa vil acción. Pero no todo fueron juegos y bromas aquella vez, pues trataban de aprender a cazar en grupos sin timidez.– la cebra se aclaró la garganta. –Volviendo al problema en casco, si Spike no hubiese aliviado ese instinto, muchas vidas se habrían extinto. Su vida estaría en peligro por ponis que piden justicia, si se dejara llevar por su instinto otra vez, como en su ataque de codicia.– no necesitaba decir nada más. El cuarto estaba en silencio; si no hubiera comido carne no solo pudo haber muerto, sino que pudo haberse convertido en un monstruo de nuevo, solo que esta vez con la necesidad de comer en lugar de acumular cosas.
–Si no hay otra cosa que me quieran preguntar, me temo que me debo retirar. No porque quiera irme, desde luego, pero creo que dejé mi caldero sobre el fuego.– Con eso, Zecora se retiró del salón del mapa, dejando a las ocho yeguas totalmente sorprendidas.
Recámara del Príncipe Blueblood.
–¡¿Él hizo qué?!– preguntó una yegua color rosa pálido mientras se juntaba con el corcel blanco. Ambos estaban acostados en una cama king size, con una sábana de seda dorada que cubría sus cuerpos luego de una noche de pasión. Blueblood había terminado con la yegua azul que había llevado al baile, ya que en sus palabras, era "muy aburrida".
–Mató y devoró una cría de venado. La tía Luna está loca, ¿cómo se le ocurre seguir teniendo a esa lagartija entre nosotros?– preguntó Blueblood, abrazando con su casco a su pareja. –Incluso tuvo la astucia de tomar a ese pequeño demonio como su estudiante.
–¡Eso es horrible! ¿Qué pasa si se sale de control y empieza a atacar ponis?
–No te preocupes, preciosa, tengo un plan. Él estará con su maestra en Canterlot por las próximas dos semanas. Estoy seguro que un príncipe como yo puede mover algunas influencias.– los dos ponis desagradables rieron juntos. –Ahora, ¿que te parece si este encantador príncipe te hace su princesa?– preguntó Blueblood, para después arrojar las sábanas sobre ellos. Risas y gemidos se pudieron escuchar durante la noche.
Salón del trono, castillo de Canterlot.
Celestia se encontraba en su trono leyendo la carta que tanto ella como Luna recibieron. Decir que no estaba sorprendida era dejarlo en palabras suaves. Ni ella, ni su hermana se sorprendieron en absoluto. De hecho, esperaban que el Señor de los Dragones Ember se comunicara con Twilight para explicarle que Spike llegaría a una edad donde necesita comer carne, o puede acabar lastimando ponis en un ataque.
–Siempre supe que este día llegaría.– dijo Celestia, pensando en las repercusiones que esto tendría en su "hijo" si esto lo llegaran a saber los demás ponis.
–¿Cómo piensas que afectará esto en sus relaciones con los demás, hermana?– preguntó Luna, preocupada por el bienestar de su estudiante.
–Dudo fuertemente que lo vuelvan a ver igual, al menos por un tiempo. Solo espero que al pasar el tiempo, recuerden que sigue siendo el mismo dulce dragón que siempre ha sido.
–Espero que tengas razón, Tia.
–¿Alguna vez no he tenido razón, Lulu?
Luna rodó los ojos. –Bueno, está aquella vez cuando tú y Discord rastrearon a Tirek. Aquella vez cuando dijiste, y cito: "¡Soy una alicornio inmortal, no necesito del amor de nadie!" y terminaste enamorándote de Sombra sin decir nada hasta el incidente de la guerra del Imperio de Cristal. También está aquella vez cuando te comiste todos esos dulces en una competencia y te enfermaste por cuatro días…
Celestia se sonrojó con enojo. –¡Creo que ya dejaste claro tu punto, Luna!
La alicornio azul rio. –Está bien. De todas maneas, creo que es hora de que te retires por hoy, hermana.
La alicornio blanca asintió, y bajó de su trono. –Buenas noches, Lulu, y suerte con tu estudiante.
–Buenas noches, Tia.– respondió Luna, levantando una ceja preguntándose a qué se refería Celestia. –Oh, es cierto. Spike se sentirá horrible esta noche.
Celestia trotó por los pasillos, disfrutando el aroma a lavanda de las flores que Luna colocaba cada noche para ayudar a los sirvientes y guardias fuera de turno a dormir. En el camino a su habitación se topó con su sobrino, el Príncipe Blueblood, quien parecía esperar a alguien. Desafortunadamente, ese alguien era ella.
–Buenas noches, tía.– saludó el semental con una sonrisa.
–¿Qué planeas, Blueblood?– preguntó la aludida, sabiendo que no era nada bueno.
–No sé a qué te refieres.– su respuesta fue vaga y para nada convincente.
–Sí sabes.– Celestia respondió, empezando a perder la paciencia.
–Bueno, las noticias viajan rápido, querida tía. Escuché que esa lagartija a quien llamas "hijo" hizo lo que los ponis jamás harían. Digamos, comer animales.– dijo con una sonrisa. –Dime, ¿qué pensaría toda Equestria si se llegaran a enterar?
Celestia sintió un tic en el ojo. –¿Me estás chantajeando? ¿A mí, una de las Princesa de Equestria? Estoy segura que eso es considerado traición.
–Si pensabas que yo era un problema, tía, imagínate tenerme a mí y al resto de la nobleza como enemigos. De seguro no quieres eso. Porque si continuas con esa estúpida idea de compartir la armonía con las demás criaturas, incluyendo a esa…cosa que llamas "hijo", bueno… veamos cuanto dura el respeto que te tienen los nobles.– comentó el príncipe. –Y entonces tenemos el asunto de tus pequeños proyectos que incluyen a los dragones; sería una pena que la Princesa Twilight se enterara de quién es su mentora…
–Es cierto, eso sería una pena.– Celestia comentó con un suspiro mientras bajaba la mirada. –Pero también sería una pena si el antiguo Señor de los Dragones Torch y el Señor de los Dragones Ember se enteraran de quién puso la espada en el corazón de Inferno. Por si no sabes quién es, Inferno sería la madre de Ember, y era la pareja de Torch.– volteó a ver a Blueblood. –Así que, adelante, ve a decirle a Twilight y a los demás dragones acerca de mi hijo.
–¿Piensas poner a Equestria en riesgo?
–Si planeas sobornar a alguien, investiga un poco más, querido sobrino.– Dijo Celestia para continuar su camino, dejando atrás a un sorprendido príncipe.
Han pasado casi dos semanas desde que dejaron Ponyville para ir a visitar a los padres de Twilight en Canterlot mientras Spike visitaba a su madre, quien estaba más que feliz de hacer sus deberes a un lado para pasar tiempo con él. Aún continuaba sus lecciones con Luna; se estaba volviendo más bueno, ya podía controlar tres de los cuatro elementos.
Ese día, Spike y Twilight estaban en Donas Joe para degustar una deliciosa merienda. Spike estaba por comer su dona, cuando dos guardias entraron por la puerta del local.
–Spike el Dragón, por órdenes de la princesa, estás bajo arresto.– dijo el capitán.
–¿Bajo qué cargos?– preguntó Twilight, interponiéndose entre el guardia y el dragón.
–Asesinato en primer grado de una familia noble, e intento de asesinato hacia la Princesa Flurry Heart cinco días antes.
–¡¿Q-QUE?! ¡NUNCA HE MATADO A NADIE, LO JURO!– gritó el dragón. –¡Diles Twilight!
Twilight negó con la cabeza. –Está diciendo la verdad. El estaba en el castillo de Canterlot con la Princesa Luna.
–Tanto el asesinato de la familia noble como el intento de asesinato de la Princesa Flurry Heart ocurriero aproximadamente una hora después de que la Princesa Celestia bajara el sol. ¿Dónde estabas tú en ese momento?– uno de los guardias preguntó.
–Como Twilight ya dijo, estaba con la Princesa Luna en los jardínes.– Spike se defendió. Los guardias se miraron unos a otros antes de volver a ver al dragón.
–Lo lamentamos Spike, pero sólo seguimos órdenes.– dijo el guardia, obviamente no escuchando sus justificaciones. –¡Llevenselo, muchachos!– ordenó el capitán, al tiempo que los cuernos de los unicornios empezaban a brillar; un aura azul cielo cubrió al dragón, de pies a cabeza, levantándolo del suelo.
–¡TWILIGHT!– gritó con desespero. Esas fueron las últimas palabras que dijo antes de ser llevado al castillo. Twilight solo podía observar con horror mientras su hermano era arrestado por algo que él obviamente no hizo.
–¡NO TE PREOCUPES, SPIKE, LAS CHICAS Y YO TE LIBERAREMOS! ¡LO PROMETO!– le gritó para darle esperanzas.
Corte real de Canterlot.
La poca esperanza que el pequeño dragón tenía se transformó en desesperación. Fue arrestado por asesinato en primer grado y regicidio, lo cual lo confundía enormemente. Jamás ha lastimado a nadie de la familia real (ya que es parte de ella), mucho menos a su prima Flurry Heart, a quien él ama con todo su corazón.
Sus brazos estaban amarrados fuertemente, haciendo imposible su movimiento. Su boca estaba cerrada con un bozal, para que no pudiera escupir fuego. Era algo tan humillante el tener que sentarse en esa jaula tan pequeña como si fuera un animal salvaje esperando a ser puesto a dormir. Dentro de esa celda, los minutos parecían una eternidad.
A su alrededor había asientos en grupos de tres, con cuatro puertas en forma de círculo con cuatro asientos en el medio que eran destinados a la realeza. Parado al lado de la caja había un unicornio color crema con melena y cola verdes que vestía un traje azul y corbata. Su cutie mark era una báscula con un libro en un extremo y con el otro vacío.
Spike no pudo dormir para avisar a Luna; cada que lo intentaba, un guardia le golpeaba la jaula para despertarlo. Si tenía suerte, la princesa de la noche entraría al recinto para defenderlo.
Ponis empezaron a entrar al recinto, muchos de ellos mirando a Spike con odio y disgusto. La única excepción eran sus amigas, quienes lo veían con preocupación. Twilight ya les había dicho lo que pasó, y vinieron a defender a su amigo; si bien entendían que Spike era un carnívoro y necesitaba carne para vivir, no creyeron ni por un minuto cuando escucharon que fue culpado de matar a una familia y lastimar a Flurry Heart.
Repentinamente, Luna entró al recinto, mirando la jaula donde se encontraba Spike con furia. –¡¿Qué significa esto?!– preguntó, mientras las otras princesas entraban tras ella.
–Spike trató de matar a mi hija…– dijo Cadence, con una mezcla de tristeza y enojo.
–¿Es eso verdad, Spike?– pregunto Luna; ella no creía eso, pero quería escucharlo de boca del propio dragón, pues ella sabía lo unidos que eran Flurry Heart y Spike. Usó su magia para deshacer el nudo que sostenía el bozal.
Una vez libre, el dragón habló. –No, tienen que creerme, yo estaba con Luna cuando todo sucedió.
–¡Esta lagartija no dice más que mentiras!– habló un unicornio, pero pronto sintió un fuerte agarre en su cuello. El cuerno de Luna brillaba fuertemente, mientras su aura envolvía el cuello del poni.
–¡ORDEN!– gritó Celestia usando su voz real de Canterlot. –Luna, deja ir a Pendulum, ahora.– gruñendo, la princesa obedeció a su hermana.
–Si de verdad eres inocente explica, ¿cómo llegaron las huellas de tus pies y garras a la escena del crimen?– Preguntó Pendulum, luego de toser varias veces.
–N-no lo sé, ni siquiera conozco al poni del que me están acusando de atacar.
–O tal vez puedes estar en dos lugares a la vez, o puede ser que hayas aprendido a detener el tiempo.
Starlight intervino, habiendo tenido suficiente de estas calumnias. –Su alteza, Spike apenas empezó su entrenamiento mágico con Luna hace dos semanas. Lo que el fiscal sugiere es imposible para que un…dragón lo haga en tan poco tiempo. Solo usuarios de magia avanzados como Twilight o yo podemos hacerlo.
–Spike sonrió al ver a Starlight defenderlo, dandole esperanza en este predicamento.
–Es cierto.– confirmó Twilight.
–Además, él solo sabe usar magia elemental básica.– añadió Starlight.
–Si eso es cierto, Señorita Glimmer,– el corcel empezó a caminar alrededor de la jaula. ¿Cómo podemos estar seguros que el acusado no hizo un clon de él mismo por accidente y sin darse cuenta?– el fiscal miró alrededor, observando a algunos ponis murmurando entre ellos.
–Hacer un hechizo de clonación también requiere gran habilidad y concentración para dividir los flujos de magia de uno a la mitad.
–Admito que no tengo conocimiento para meterme a profundidad en el asunto de la magia como usted o la princesa. Sin embargo, ¿No está escrito en el párrafo uno de la sección cinco de Clonaciones Mágicas 101, que clonar a otra criatura viva sin seguir el procedimiento adecuado, puede resultar en una personalidad dividida en el sujeto a clonar?
–Bueno, sí-
–¿Y no fue usted quien perfeccionó el hechizo de tiempo de Starswirl para evitar que la Señorita Rainbow Dash obtuviera su cutie mark?
–Espere, ¿cómo sabe…– pero fue interrumpida de nuevo.
–No solo eso, pero ¿que tanto le tomó aprender el hechizo para remover cutie marks?
En este punto, Starlight empezó a temblar. Cubrió sus ojos con sus cascos antes de responder. –U-unos minutos…
–Ahí lo tienen.– Pendulum sonrió, seguro que tenía el caso en la bolsa.
–Bueno, ¿en qué otra cosa estás entrenando a esa lagartija, ¿comer ponis?– se burló Blueblood.
Luna borró su estúpida sonrisa al hacerlo levitar mientras lo sostenía del cuello con su magia. –¡SI LO LLAMAS LAGARTIJA UNA VEZ MÁS-
–¡Luna, basta!– Celestia demandó, y Luna aceptó a regañadientes. –Blueblood, si haces otro comentario como ese te voy a sacar del recinto.– la princesa volteó a ver a Starlight. –Starlight, ¿tienes algo más que agregar?
La aludida negó con la cabeza, sabiendo que Spike jamás habría podido realizar esos dos hechizos en tan poco tiempo.
–¡Hasta donde sabemos, los dragones aprenden de manera diferente!– gritó Pendulum. –Y las bibliotecas de Canterlot tienen una vasta cantidad de libros que hablan acerca de diferentes tipos de magia. ¿Cómo sabemos que no aprendió esos hechizos sin el conocimiento de los demás?
–No hay registro alguno de un dragón aprendiendo hechizos avanzados en poco tiempo. Además, si Spike fuera culpable, ¿hay alguna otra evidencia de los crímenes de los que se le acusa? ¿O basa todos sus argumentos en especulaciones?– preguntó Twilight.
–Los únicos dragones que conozco que pueden realizar hechizos avanzados son los Señores de los Dragones.– Celestia añadió. –Fuera de eso, ¿TIENE alguna otra evidencia contra el acusado?
–Así es, su majestad.– su cuerno brilló. Varias fotos aparecieron, en ellas, un dragón aparecía caminando, alejándose de un callejón; varias de sus partes parecían estar cubiertas de sangre. Algunas de las fotografías mostraban al cadáver con marcas de garras y mordidas. Otras imágenes lo mostraban con una potranca de alicornio rosa con melena púrpura y cola con una con una raya azul. La foto mostraba marcas de garras alrededor del cuello y costados de Flurry. La madre de la potranca miró con odio al dragón, haciendo que temblara de miedo.
–¡Es posible crear fotografías falsas, ¿sabe?!– gritó Starlight.
–Basta Starlight, es inutil. Aun cuando quiero creer que tienes razón, has perdido tu credibilidad, y esta corte no tomará más tus palabras en consideración.– dijo Twilight, haciendo que Starlight abriera la boca de la impresión, al escuchar tales palabras de su maestra.
–Como puede apreciar, el dragón fue visto caminando fuera del pasillo cercano a la biblioteca. Las siguientes fotos muestran las marcas de garras, y Spike fue el único dragón en la ciudad.
Luna no podía creer lo que escuchaba. ¿Cómo podían estos ponis hacer tales acusaciones contra un dragón tan dulce? Como dijo Starlight, con las nuevas actualizaciones tecnológicas y hechizos, pruebas falsas pueden ser creadas.
–¿Cómo podemos comprobar que no son falsas? A pesar de que la estudiante de Twilight ha perdido credibilidad, tiene un punto válido. ¿Cómo puede alguien tomar fotos del acusado sin que éste lo haya olfateado? Los dragones son conocidos por tener un excelente sentido del olfato.
–De acuerdo a las investigaciones, el olor de la sangre era tan fuerte que cubrió los demás olores.– Pendulum explicó.
–¡Eso es mentira!– gritó Spike. –¡Puedo oler perfectamente cuando estoy cazando!
–¡¿Así que reconoces que asesinaste a la familia noble?¡– preguntó Pendulum.
Spike apretó sus garras todavía atadas. –¡Nunca dije eso!
–Ya has dicho suficiente, Pendulum. Yo haré las preguntas.– comentó Luna, logrando controlar su temperamento.
Spike, la noche previa a tu encarcelamiento, ¿dónde y cuándo fue la última vez que comiste?– preguntó la Princesa, a sabiendas de que su estudiante era inocente.
–En el comedor del castillo, con usted, Celestia, Cadence, Twilight, Shining Armor and Flurry Heart. Comí una ensalada de gemas con camarón. Después, luego de mis lecciones de magia, fui con Twilight a Donas Joe para comer algo, y ahí fue cuando los guardias me arrestaron.– Todo estaba claro como el cristal para Spike. Luna también recordó eso, puesto que ella le estaba enseñando Telekinesis al dragón, con la cual estaba teniendo problemas.
–Ya que se aclaró eso, ¿Que hay de lo de Flurry Heart?– preguntó con calma la alicornio rosa. –¿Dónde estabas cuando la atacaron?
–¡Ya se los dije, estaba con Luna!– gritó el dragón; esto se estaba volviendo ridículo.
–Princesa, ¿puedo presentar un testigo?– preguntó Pendulum, quien apuntó a Blueblood.
El cuerno del unicornio empezó a brillar, formando una nube gris. Cerrando sus ojos, recordó la noche donde "encontró" a Spike.
Blueblood caminaba por el pasillo luego de tener una grata conversación con un delegado de Manehattan. Volteó en el ala este del castillo, y lo que vio lo dejó horrorizado: dos guaridas de cristal estaban tirados en un charco de su propia sangre. Tratando de ser valiente, corrió hacia los cadáveres y notó que tenían marcas de garras y colmillos, a pesar de usar armadura. Caminando hacia el ala, Blueblood casi vomita al ver la carnicería: partes del cuerpo por todas partes, mucamas con huecos y órganos regados por todo el pasillo.
Se dirigió hacia el cuarto donde estaba su "prima". Blueblood temía por su seguridad, por lo que entró rápidamente. El cuarto estaba hecho un desastre, y vio a una pequeña criatura con un bebé en sus brazos y sus labios acercándose a su cuello. –¡Alto!– gritó el príncipe, haciendo que la criatura lo volteara a ver. –¡Liberala ahora, demonio!– demandó, recibiendo como respuesta un gruñido. Usando su magia, le arrebató a la bebé y lanzó una esfera de energía, pero el demonio la reflejó y atacó con una que él mismo creó. No estaba muy claro, pero la criatura parecía ser púrpura, pequeña y bípeda, con placas verdes que se extendían desde su cabeza a su cola.
La nube desapareció, dejando al dragón boquiabierto. –¡Esa es la mentira más grande que jamás haya oído!– gritó Spike. –¡Yo amo a Flurry, jamás le haría daño! Cadence, no me digas que crees en las palabras de este payaso, ¿a lo que dice el dragón que salvó tu reino dos veces?.
–¿Payaso? ¡¿Cómo te atreves?! Debo informarte que soy muy respetado en Canterlot.– Blueblood dijo, levantando la naríz como el petulante que era.
–¿Respetado? ¡Eres el poni más odiado, el más detestado y el más grosero de toda Equestria!
–¡SUFICIENTE, USTEDES DOS!– Gritó Celestia, haciendo que ambos dejaran de discutir y le prestaran atención. –Si todo eso es verdad, traiga a Flurry Heart para ver si ELLA recuerda el incidente.
Las puertas tras Spike se abrieron y Sunburst entró, empujando una carreola con su magia. El unicornio no podía…creía que el héroe del Imperio de Cristal haya tratado de tomar la vida de una potrilla inocente.
Aunque Sunburst sabía que Spike estaba aprendiendo magia, creía imposible para un dragón que apenas estaba aprendiendo las bases, hacer todo de lo que se le acusaba.
El unicornio tomó a Flurry, quien sonrió al estar en su agarre. Sonrió al ver a su cuidador, pero su sonrisa se borró al momento que posó su vista en el dragón.
Usando su magia, la potrilla se aferró a su cuidador como si su vida dependiera de ello. Por si eso no fuera poco, creó una barrera mágica para separarla del dragón, muy para sorpresa de los presentes.
Estaba temblando, como si el dragón la hubiera traumatizado.
–¿No trató de matarla? Ahí lo tiene.– concluyó Pendulum.
–Damas y caballos, ahora que hemos escuchado las versiones de ambas partes, el destino de Spike el Dragón estará en manos de un jurado: Los elementos de la Armonía.– Celestia anunció, haciendo a Luna voltear la cabeza. –Creo que la Princesa Twilight Sparkle y sus amigas tomarán una buena decisión.
Sala de veredictos.
Dentro de un cuarto con una mesa de madera con seis sillas alrededor, estaban sentadas Twilight, Rarity, Rainbow Dash, Pinkie Pie, Applejack y Fluttershy mientras pensaban profundamente. Incluso con toda la evidencia sobre la mesa, era difícil pensar que su amigo era un asesino come ponis.
–No se si creer que quiso matar a Flurry Heart ya que es de Blueblood quien dijo haberlo visto.– comentó Rarity, rompiendo el hielo. –Pero los ponis que mató-
–Espera un momento, Rarity,– interrumpió Applejack. –¿Cómo sabemos que no lo están difamando?
–Bueno, como dijo el fiscal, los dragones aprenden de manera diferente, por lo tanto, es posible que Spike pudiera aprender magia avanzada en tan poco tiempo.– Twilight no quería creerlo, pero las palabras de Pendulum resonaban en su cabeza.
–¿Entonces le creen más a él que a Spike?– preguntó la granjera.
–Lo que digo es que tal vez haya algo más que lo que se ve a simple vista.
–¿Cómo qué, Twi?
–¡No lo sé, Applejack!– Twilight empezó a frotarse las sienes con sus cascos. –¡Todo esto está pasando tan rápido! El es…el es…
–Un M-monstruo.– habló Fluttershy.
Twilight empezó a observar las fotos. –Aún si es nuestro amigo…ha cambiado.
–Supongo que tienen razón…– dijo Applejack.
–Tienes razón, querida…no sé qué pasó pero Spike ha cambiado en más de un sentido– la unicornio blanca dijo. –Antes solía ayudarme con todo tipo de cosas, pero ahora pareciera que me está evitando como si fuera la peste…
–No solo eso, pero he notado que nos ha estado mirando con enojo últimamente.– dijo Rainbow, para después bajar la mirada. –¡Ah! ¡Ya no sé ni quién es!– La pegaso frotó su cabeza con confusión. –Aún es el dragón más genial para mí, pero Twilight tiene razón, ha cambiado.
–Entonces,¿ estamos de acuerdo que es culpable de los asesinatos?
–Definitivamente, querida.– habló Rarity con calma. –A pesar de lo que diga Starlight.
–Si no fuera por lo que ese tipo Pendulum dijo, aún pensaría que es inocente.– comentó Applejack.
–Y-yo también pienso que e-es culpable– dijo Fluttershy.
–Afróntalo, Pinkie, desde que Spike empezó a comer carne es un dragón totalmente diferente.– Mencionó Rainbow.
–Pero…pero Spike es nuestro amigo…– dijo Pinkie, empezando a sollozar. –Sí, tal vez coma carne, pero también ha hecho muchas cosas por nosotros, como cocinar, limpiar…
Applejack puso su casco sobre su hombro. –Lo siento Pinkie, pero ¿que tal si le hubiera hecho algo a Pound y Pumpkin cake? Sé que es difícil, pero todos estamos pensando en nuestras familias también.
–Entonces, ¿estamos de acuerdo?– Preguntó Twilight, obteniendo una respuesta positiva de todas.
–Su…supongo,– dijo Pinkie, cuya melena empezaba a alaciarse.
–Sí, querida.
–Honestamente, sí.
–Totalmente de acuerdo.
Fluttershy solamente asintió.
Con eso, las mane six salieron de la habitación, preparándose para dar su veredicto.
De nuevo en la corte, los presentes las esperaban pacientemente para escuchar la decisión que tomaron. Spike no pudo evitar empezar a temblar.
–Princesa Celestia, hemos tomado una decisión. Nosotras, el jurado, encontramos al acusado culpable de todos los cargos.
–¿D-D-De verdad crees eso, Twilight?– dijo Spike, con lágrimas saliendo de sus ojos. –Luego de todo lo que hemos pasado, ¿realmente creen en esas ridículas acusaciones? ¿De verdad creen que soy una amenaza?
–La evidencia está ahí, Spike. Es difícil creer, pero eres culpable.– dijo Twilight.
–Lo siento, compañero,– dijo Applejack, quitándose el sombrero. –Pero no me siento cómoda contigo cerca de la granja, siendo un depredador y esas cosas.– bajó la mirada con pena, pero tenía que ser honesta con el dragón.
–Lo lamento Spike, pero no creo que los Cake te quieran cerca de la dulcería.– añadió Pinkie. –Lo lamento.
–Uhm…y-y-y-y-yo…– dijo Fluttershy, para esconder su cara tras su melena. –creo que eres demasiado peligroso.– dijo con una voz tímida, pero Spike la alcanzó a escuchar.
–Yo también lo siento, Spikey.– comentó Rarity. –Pero perderé a mi clientela si se enteran que era amiga de un dragón asesino.– Típico. La poni modista estaba más preocupada por su estatus con unos nobles petulantes que del destino de quien siempre la amó.
–¡Tú te lo buscaste, Spike! ¡Este es tu destino por matar y lastimar ponis!– lo acusó Rainbow.
–P-p-pero…no he lastimado a nadie…– la voz de Spike se quebró. Se sentía traicionado; aquellos a quienes consideraba su familia y amigos se creyeron las mentiras antes de creer en su palabra.
–No gastes tu aliento en esa ridículas ponis, Spike, yo se que eres inocente.– comentó Luna, relajando un poco al bebé dragón.
–Quiero creerte, Spike, de verdad quiero, pero con toda esta evidencia encuentro muy difícil hacerlo.– Celestia cerró sus ojos. De verdad esperaba no tener que llegar a esto… pensó.
–Spike el Dragón…– comenzó a decir con una mirada fría.
–¡Tienes que creerme, madre, jamás lastimaría a nadie! ¡Por favor no me envíes lejos¡ Por favor, por favor POR FAVOR!
Desafortunadamente, las palabras de Spike cayeron en oídos sordos.
–Normalmente, atacar a un miembro de la familia real es considerado traición, y castigado con la pena de muerte. Sin embargo, ya que has estado al servicio de Equestria, no te van a ejecutar. En lugar de eso, debido a los crímenes que has cometido, ¡Te destierro de Equestria!– declaró. Los ponis sin corazón empezaron a celebrar…a celebrar esta perversión de justicia.
En este punto, Spike empezó a llorar a rienda suelta. Su miedo más grande se había vuelto realidad: ha sido desterrado del lugar donde nació, desterrado de los ponis que él llamaba familia y amigos, todo porque la sociedad lo veía como un monstruo. Luna no solo estaba sorprendida, sino también avergonzada de tener una hermana que arrojaría a un bebé dragón, a quien ella consideraba su hijo, a lo salvaje. Afortunadamente él había aprendido a esconder su presencia, garantizando su supervivencia
–¡Por favor reconsidera, madre!– Spike rogó.
–¿Por qué lo haría?– Celestia respondió con frialdad, sorprendiendo a Spike. –Entiendo que mates animales salvajes como cualquier dragón haría para sobrevivir, pero matar ponis no es aceptable. No tengo la obligación de ayudarte, y tampoco para seguirte criando.– apuntó su casco hacia él. –¡Eres un peligro para Equestria!
Spike no podía creer lo que escuchaba, su benevolente madre alicornio jamás le había hablado de esa manera. –Pero madre…
–¡No tengo nada más que decirte!
Lágrimas empezaron a caer de los ojos de Starlight; no podía creer que todo esto estuviera pasando.
–¿C-cómo pudiste hacer esto, hermana?– dijo Luna, rompiendo la jaula y poniendo a Spike en su lomo. –¿Cómo puedes desterrar a tu hijo de esa manera? Si no fuera por Spike, Sombra aún estaría vivo y estaríamos en guerra con el imperio de cristal. Sin Spike, aún seríamos enemigos de los dragones, sin Spike, los elementos jamás hubieran podido derrotar a Discord…
–Luna, por favor entiende, no tuve opción.– Celestia trataba de convencerla.
–¡Eso es mentira, hermana!– Luna gritó ante esa patética excusa. –¡Preferiste ignorar a tu propio hijo para poner las necesidades de esos estúpidos nobles antes que las suyas!
Luna volteo hacia las portadoras de los elementos. –Y ustedes, salvadoras de Equestria, no han hecho más que abusar del pobre Spike, sino que también lo han tratado como su mascota personal, ¡Me arrepiento de haberlas llamado mis amigas!
–¡Nunca hemos…– quería decir Twilight, pero fue interrumpida.
–¡SILENCIO, ELEMENTO DE LA MAGIA! ¡LOS VERDADEROS CRIMINALES SON USTEDES!
–¡Tía Luna, por favor basta! Podemos hablar de esto…– imploró Cadence, sin resultado alguno.
–¡CALLATE CADENCE!– gritó Luna, sorprendiendo a todos. –¡Tanto tú como Shining saben que Spike jamás le pondría una garra encima a Flurry¡ ¡¿Y aún así creen lo que dicen estos idiotas?!– el pelaje de luna empezó a oscurecerse, pero ella no lo notó.
–Hasta donde sé, todos ustedes son una miserable excusa de basura. Hice la promesa de quedarme junto a Spike sin importar qué, y planeo mantener esa promesa. Como co-gobernante y Princesa de Equestria, ¡Me exilio a mi misma de Equestria!
–¡Princesa Luna, no puede hacer esto!– exclamó Twilight. –¿Quién se encargará de la noche?
Luna ignoraba a la joven alicornio mientras su cuerno empezaba a brillar. Su pelaje se había vuelto completamente oscuro, mientras que sus ojos habían cambiado a un par de pupilas demoníacas. Sus piernas se alargaron , al igual que sus alas. Finalmente, su cutie mark cambió a un halo púrpura con una luna creciente. Ya no era la Princesa Luna, sino Nightmare Moon, el monstruo que se escondía bajo la cama de los potrillos. Antes de que alguien siquiera pudiera alcanzarla, la alicornio oscura había lanzado un hechizo, desapareciendo junto a Spike del lugar.
