Phantom se dio la vuelta para admirar su trabajo. Shining y Cadence ya no estaban, habiendo dejado a su única hija sola. Bueno, estaría sola, pero ahora tiene a Phantom y a su grupo de amigos quienes la mantendrán a salvo.
Starlight y Sunburst regresaron a la habitación. –Sabes, aunque ella entiende tu dolor, llegará el día en el que llegará a odiarte.– Sunburst advirtió.
–Estoy muy al tanto de eso…y estaré preparado para cuando ese día venga.– Phantom suspiró. –Cuando sienta remordimiento por la pérdida de su hermano y quiera desquitarse conmigo, déjenla. Si ella quiere matarme de la manera más dolorosa y lenta, déjenla. Sé lo que hice, y aunque se tenía que hacer, me siento terrible por haberle quitado a su familia.– El dragón rió por lo bajo, admirando la ironía de sus acciones. –Cada vez me parezco más a ella, ¿verdad?
Nightmare no pudo evitar el admirar cuanto ha crecido su estudiante. Se ha convertido tanto en un líder, como en un asesino de ponis. Ocasionalmente, Phantom compartiría la misma actitud que tenía en su juventud, pero también desarrolló una actitud carismática y suave, la cual le demuestra a Flurry Heart. La yegua consideró la pregunta que hizo el dragón; aunque ella fue encerrada en la luna, podía sentir su dolor.
–No, claro que no.– la diosa trotó hasta estar junto a Phantom, recargando su rostro en su hombro afectivamente. –Te he enseñado bien.
Esto era cierto; gracias al entrenamiento al que lo sometió Nightmare, Phantom tenía una gran inteligencia que lo convertía en un excelente estratega. No duda en mostrar su lado salvaje contra quienes él quiere cobrar venganza, al igual que no duda en mostrar su deseo de vengar a su familia de sangre. Gracias a esto, Phantom logra mostrar en batalla una ferocidad que logra romper mentalmente a sus enemigos. Adicionalmente a su carismática y encantadora personalidad, su estudiante había crecido para mostrar una de las personalidades más fuertes que hay.
–Sí, cuando ellos, como que, se rompieron y tú les diste opciones, y entonces ellos cometieron suicidio al saltar por la ventana, y-y-y…– Pinkie seguía divagando, hasta que Nightmate cerró su boca usando su melena.
–Concuerdo contigo, Pinkie, aunque también me siento mal por haberle arrebatado a Flurry a su único hermano.– Starlight bajó la mirada y guardó un momento de silencio, aunque sólo duró unos segundos.
–Todo esto fue posible porque tengo a la mejor maestra del mundo.– las palabras de Phantom hicieron que las mejillas de Nightmare se pusieran rojas. –Y también tengo buenos amigos.– añadió con una sonrisa. –Y no te preocupes, Starlight, estoy seguro que tú y Sunburst serán excelentes guardianes para Flurry Heart.
–G-Gracias, Phantom, pero en serio deberíamos irnos antes de que vengan los guardias.– mencionó Nightmare, sabiendo que tan efectivos podían llegar a ser los guardias reales.
El dragón asintió, echando un último vistazo a la postal frente a él: la falta de ocupantes, el piso ensangrentado, los pedazos de vidrio de la ventana esparcidos por el suelo, y a los antiguos ocupantes manchando el suelo de afuera pintándolo de un nuevo color. Phantom rió, imaginando el horror y las mentiras que van a inventar de esto para hacer la situación más escandalosa.
Starlight y Sunburst estaban seguros permaneciendo en el Imperio de Cristal, ya que ninguno de los guardias sobrevivientes sabía de su alianza con Nightmare. Podrías seguir cuidando de Flurry Heart en paz.
Con una sonrisa y brillantes ojos, todos desaparecieron en un destello púrpura que emanó del cuerno de Nightmare.
Castillo de Twilight.
La princesa Twilight, como siempre, estaba leyendo un libro llamado "Cómo criar a un bebé dragón." Le dijo a Trixie que sus vidas estaban en peligro, y que ese tipo Phantom iba a ir tras ellas y sus amigas para matarlas. Trixie no quería creer al principio que este poni, por alguna razón, quería matarlas a ellas y a Twilight. Esto fue hasta que una nube de polvo verde apareció por la ventana, condensándose en un trozo de papel y algo que parecía un pedazo de carbón. Twilight tomó el papel y, con temor, lo empezó a leer.
Querida Princesa Twilight.
Adjunto a esta carta está el cuerpo del bebé no nacido de tu hermano Shining Armor, y la Princesa Mi Amore Cadenza.
Luego de leer esa oración, Twilight bajó la mirada con horror. –E-E-Esto…esto es…– empezó a temblar, para después votar el contenido de su estómago.
Sabrás quién soy yo a su tiempo. Aunque, muy pronto, el resto de Equestria lo sabrá. Como sea, como ya sabes, voy a ir por ustedes, todas, empezando con la yegua que le teme a los dragones. Por cierto, si escuchas la noticia de que fui yo quien mató a tu hermano y a Cadence, esa es una más de las mentiras que Celestia ha esparcido. Y no te preocupes, tu querida sobrina, la Princesa Flurry Heart aún está con vida. Tienes mi palabra que nunca la voy a lastimar; de hecho, aún está viviendo en el Imperio de Cristal con sus cuidadores: tu antigua estudiante, Starlight Glimmer, y Sunburst.
Sinceramente, Phantom.
Posdata: No trates de correr o esconderte porque te voy a encontrar. Tengo ojos y oídos por TODAS PARTES.
Luego de leer la carta, ambas yeguas se quedaron en un estado que si alguien lo describiera como shockeadas, sería decir poco. Twilight ni siquiera sabía quién era ese tal Phantom, no sabía por qué haría algo tan vil.
–¿Qué hacemos ahora?– preguntó Trixie, temblando de miedo.
–Corre. Si este tipo Phantom viene para acá, quiero que estés segura.
–No…ya perdí mi amistad con Starlight Glimmer, entre otras cosas. ¡Pero no voy a dejar a mi novia sola con ese monstruo! ¡Voy a permanecer a tu lado pase lo que pase!– la yegua golpeó su casco contra el suelo de madera. Twilight no dijo nada, solo abrazó a su novia.
–Haré lo que tenga que hacer para protegerte a tí y a los demás.– le aseguró Trixie.
Imperio de los Dragones.
El Señor de los Dragones Ember actualmente estaba ocupada discutiendo asuntos de negocios con Obsidian.
–Para ser franca, Señora, los negocios están yendo tan bien que prácticamente se están manejando solos. No puedo darme el lujo de tomarme unas vacaciones.– Comentó Obsidian, haciendo reír a Ember. –Se sorprendería lo mucho que ha cambiado Phantom estos últimos siete años.
Ember asintió. –No me sorprende, viniendo de ese clan.
Al lado de Obsidian estaba un poni de cristal, usando un elegante traje negro. Este corcel era uno más de los Zodiacos: Emerald Wind.
Emerald Wind era un portavoz excepcional, que se vió involucrado con los motines en el Imperio de Cristal. No solo porque Phantom salvó el imperio, el poni de cristal lo ha admirado desde que era un potrillo. El fue uno de los ponis que orquestaron las protestas contra Shining Armor y Cadence.
Debido a la intervención de Celestia, muchos quienes participaron en los motines fueron encarcelados. Emerald fue uno de los ponis que lograron escapar. Aunque huyó del imperio, su carisma atrajo la atención de Starlight Glimmer, quien después de encontrarlo, lo invitó a unirse a su equipo. Pronto fue enlistado como uno de los Zodiacos y fue asignado al equipo de negocios internacionales liderado por Obsidian, particularmente con el Señor de los Dragones Ember, quien gustaba de hacer negocios con el corcel.
–Perdone mi interrupción, su majestad, pero ¿cuál es ese clan del que habla?– Emerald preguntó educadamente.
Ember abrió los ojos con sorpresa; pensaba que con todos estos años trabajando con Obsidian, ella le habría contado todo acerca de los dragones. –Por supuesto, los ponis no lo saben ¿verdad? Hay muchos clanes en la cultura de los dragones, son como las familias para ustedes los ponis. Yo desciendo del clan de los dragones de fuego, y Obsidian desciende del clan de los dragones de roca. Phantom desciende del clan de los dragones místicos.– Ember explicó.
–¿Dragones místicos?
–El clan de los dragones místicos es un clan conocido por su magnífica habilidad para controlar la magia.– Explicó Obsidian. –De hecho, leyendas dicen que ellos fueron una de las primeras doce criaturas en descubrir el origen de la magia.
Justo en ese momento, un destello de luz apareció. Ember, Obsidian y Emerald voltearon a ver, para descubrir que se trataba de Phantom y los demás.
–¿Cómo les fue?– preguntó Obsidian.
–Perfecto. Shining Armor y Cadence están muertos, y tengo a Flurry Heart con Sunburst y Starlight. Me aseguraré de enviar una carta a Celestia; si llega a mandar a alguien a recogerla, exhibiré su cabeza como trofeo frente al castillo de cristal.– al terminar, Phantom soltó un bostezo. –Ahora si me disculpan, creo que llegó la hora de retirarme.– Con eso, Phantom salió de la sala del trono para descansar.
Al día siguiente.
Todos estaban sensibles por la trágica muerte de Shining Armor y Cadence; ponis en toda Equestria lloraban la pérdida de la familia real. Los seis elementos de la armonía estaban sentadas en primera fila; estaban consolando a Twilight y sus padres, quienes tuvieron la difícil tarea de decirles lo que había hecho Phantom.
Sunburst y Starlight fueron al funeral también. Además de Pinkie, ningún otro poni sabía de su alianza con Phantom, lo cual les permitía actuar normal con los demás.
La misma Celestia trataba de consolarlos, y les aseguraba que ese tal Phantom sería aprehendido. Sin embargo, Twilight advirtió a la princesa que Phantom había amenazado con matar a aquella que más le temía a los dragones. Esto confundió a Celestia, puesto que había muchísimos ponis que le temían a esas "horrendas bestias". Y Phantom no hacía más que reforzar ese temor. Entonces, se dieron cuenta de quién hablaba Phantom, la única yegua que le tenía un enorme miedo a los dragones: Fluttershy.
Tres semanas después.
Aunque Phantom seguía libre, no habían rumores ni pistas de su paradero. Nadie sabía siquiera cómo lucía. Los ponis que no le habían jurado lealtad estaban preocupados. Incluso los guardias más fuertes estaban preocupados por los mencionados ataques que iba a hacer al castillo o a Fluttershy, pero nada ocurría.
Lo único que ese tal Phantom hizo fue enviar una carta, mencionando que no intentaran ir por Flurry Heart, a menos que quisieran morir. Aún así, él sabía que Celestia no jugaría con la salud de Flurry.
Mientras el sol se ponía, los ponis se preparaban para regresar a sus hogares o para irse a la cama. Dentro de la morgue, dos guardias se preparaban para cambiar turno. El unicornio gris con melena negra abrió la puerta para dejar pasar una fuerte ráfaga de viento.
–Night Point.– un terrestre color durazno con una melena color naranja y blanca saludó a su compañero.
Night Point se quedó parado como una estatua, inmóvil, representando lo que era ser un buen soldado. Esto no hacía más que incomodar a su compañero. Luego de llamarle varias veces, el soldado decidió ir hacia Night Point y obtener directamente una respuesta de él. Tocando gentilmente su hombro, cerró sus ojos y sonrió, esperando aliviar las tensiones con eso. Seguido, escuchó el sonido de algo como un trapo mojado cayendo al suelo. Abrió los ojos, y vio con horror la cabeza de su compañero en el suelo con la misma expresión seria. El guardia no sabía qué hacer en ese momento, solo miraba la situación sintiendo un vacío en su estómago. No se esperó un toque en su propio hombro, mucho menos que este toque fuera de una garra.
–Hola, marioneta…– el guardia se dio la vuelta para encarar una figura alta y oscura. –Dime, ¿qué estás mirando?– la figura preguntó burlonamente, como si estuvieran mirando una obra de teatro y a él se le hubiera olvidado su nombre. La figura extendió sus alas vampirescas, haciendo temblar al unicornio.
–E-E-Estoy mirando el cadáver…¡¿Q-Qué quieres?!
–Despedirme de la pareja real que fue asesinada hace un mes.– respondió la figura, enseñando sus garras afiladas. El guardia tembló más, temiendo por su vida.
–Si quieres saber dónde están los cuerpos, están al final del pasillo, ¡Por favor, no me mates!
–Agradezco la información. Sin embargo, me has visto, y no puedo dejarte vivir. Ellos no merecen saber quién soy todavía.– Phantom concentró su magia en su mano para hacer un hechizo de viento, y lo disparó hacia el unicornio, haciendo un corte limpio en el cuello.
Mientras caminaba por el pasillo, las antorchas que alumbraban despedían un siniestro brillo al reflejarse con sus escamas. Se dio cuenta que estaba en el lugar de descanso de los regentes de cristal. Sus ojos escanearon los alrededores en busca de cualquier trampa mágica en el mausoleo. Pronto, se encontró con una vista impresionante: una habitación alta con flores y joyas adornando el lugar. Había un candelabro hecho de oro colgando sobre el ataúd, con el suelo y las columnas que sostenían todo hechas de mármol blanco. Todo esto no era nada comparado con el ataúd, el cual estaba hecho de oro y tenía incrustadas las gemas más finas que Phantom jamás haya visto.
Aún siendo un dragón, y aunque cada fibra de su cuerpo le decía que comiera todo lo que pudiera, Phantom no era un tonto. Gracias al intenso entrenamiento de Nightmare, era capaz de sentir la magia que irradiaba de cada pieza de joyería y cada mueble en la cripta. Incluso el suelo tenía un hechizo de detección.
Furioso y decepcionado, Phantom se tomó cinco, tal vez ocho minutos antes de que los guardias vinieran para ser masacrados horriblemente. Phantom caminó lentamente hasta el contenedor, y con un simple movimiento de su mano, destruyó todas las trampas que había en la habitación.
Echó un vistazo adentro y miró los dos cadáveres frescos de los antiguos regentes del Imperio de Cristal. Un semblante de rabia se posó en su rostro al ver a la feliz pareja. Con un aliento de fuego se habían ido; habían sido transportados a donde debían estar. Con eso, esperó por unos minutos hasta que pudo escuchar el lejano sonido metálico que hacían las armaduras de los soldados. Una sonrisa se formó en su rostro mientras extendía las garras. –Oh, esto será divertido.
Cuatro días fue lo que le tomó para no solo infundir el miedo en los corazones de los ponis, sino que también para darles una razón de tener miedo. Apareció primero en el encabezado de las noticias: "¡La tumba de los Príncipes de Cristal robada! La llamativa tinta no le hacía ningún favor a la noticia; no solo remarcaba que los cadáveres de la familia real estaban desaparecidos, sino que también mencionaba cómo un pelotón completo de soldados fue masacrado. Solo uno permaneció vivo. Los ciudadanos llegaron a la conclusión de que Phantom era el perpetrador, y no tardó mucho para que la noticia acerca de ese individuo se esparciera por toda Equestria.
Lo más perturbador de la noticia era la entrevista con el único sobreviviente desde una cama de hospital.
–Llegamos y vimos un dragón con armadura negra sentado en, uh…al borde del ataúd, esperando a que llegáramos…y cuando finalmente llegamos, fue una pesadilla. ¡Él se rió! Se rió en la cara de 50 de los soldados más fuertes y mejores entrenados de toda Equestria. ¡Fue horrible, no éramos nada comparados con…esa bestia! Atacamos todos juntos, apuntando nuestras lanzas y espadas, y no fue suficiente. Seis guardias cayeron antes de que pudiéramos siquiera tocarlo. Peleó garra a casco contra cada poni terrestre, esquivó los ataques mágicos de los unicornios y maniobró para esquivar a los pegasos mientras exclamaba que éramos más débiles que los elementos de la armonía, incluso más débiles que sus maestros. ¡¿Qué mierda decía!? ¡Éramos lo mejor de lo mejor y le tomó menos de cinco minutos derrotarnos! ¡Mierda!
Esa no fue la peor parte. Lo peor, fue cuando un reportero le preguntó cómo hicieron para derrotar al dragón.
–¡¿Derrotarlo?! ¡¿Estás loco?! ¡Cincuenta de los mejores guardias de toda Equestria fueron asesinados como si nada! Y él apenas nos vio como muñecos de trapo. Yo alcancé a sobrevivir gracias a mi armadura, y muy, muy apenas. No sé si él creyó que yo había muerto porque me pasó de largo como si no estuviera. Algo dentro de mi me hizo gritarle, y él volteó para encararme…nunca he estado tan aterrado en mi vida. Sus ojos fríos me miraban, pero juro que sentía su mirada penetrandome; para él, yo no era nada más que una mosca que podría aplastar en cualquier momento. Lo único que dijo fue que dijera lo que vi, y entonces desapareció en una llamarada. No era fuego normal, era blanco. Luego que el fuego se extinguió, él ya no estaba.– El artículo fue un éxito de ventas en todo el reino.
En la pequeña villa de Ponyville, una pegaso gris con mirada bizca y cutie mark de burbujas, volaba por el cielo como siempre hacía. Todo parecía normal, a excepción de los rumores que decían que los cuerpos de la familia real habían sido robados. La pegaso aterrizó en el cúmulo de nubes que era el hogar de Rainbow Dash. La pegaso dejó los papeles junto con las cartas (la mayoría era fan mail de Scootaloo) antes de irse volando.
Rainbow abrió la puerta para ver a Derpy irse volando en un patrón de zig zag. No dandole importancia, tomó los papeles y se metió a la casa. Puso el correo basura en la mesa cerca de la puerta, y se sentó en el sofá a leer el periódico.
–Así que es verdad, pero…¿quién…?– habló mientras seguía leyendo. Si estuviera bebiendo café, o algún otro líquido, seguro lo hubiera escupido sobre el periódico. En su lugar, sus ojos magentas se abrieron del tamaño de platos. –¡E-E-EL DERROTÓ A CINCUENTA DE LOS MEJORES GUARDIAS DE EQUESTRIA COMO SI NO FUERAN NADA!– la yegua color cyan gritó, y seguido de eso salió como cohete por la ventana en dirección al castillo de la amistad.
Aterrizó al pie de las puertas del castillo. Normalmente Rainbow entra como si nada o se mete por las ventanas cuando tiene un chisme jugoso que contar. Sin embargo, hace muchos años, la visión de una yegua amordazada siendo atacada con juguetes sexuales por Twilight y Trixie aún estaba quemada en la memoria de Rainbow Dash hasta estos días, y esto la hizo jurar nunca entrar como si nada de nuevo. Empezó a golpear frenéticamente la puerta. –¡TWILIGHT, SÉ QUE ESTÁS EN CASA, POR FAVOR ABRE! ¡TIENES QUE VER ESTO!– gritó la yegua color cyan, y Twilight salió con su melena despeinada.
–¿Qué es lo que quieres, Rainbow?– preguntó Twilight, dejando escapar un bostezo. Twilight, como princesa recientemente coronada, tenía mucho trabajo, y apenas podía dormir un poco.
–¡Tienes que leer esto!– gritó Rainbow, poniendo el periódico en la cara de Twilight. Usando su magia, empezó a leerlo, y palideció al leer lo que Phantom había hecho. –N-N-N-No puede ser…
Rainbow rodó los ojos, mirando cómo cincuenta de los mejores guerreros del reino no pudieron contra un simple dragón. –Pff, gran cosa. El pequeño bastardo tuvo suerte.– dijo la pegaso mientras batía sus alas. –Quisiera ver que Phantom hiciera eso conmigo y con AJ. ¡No sería competencia para nosotras!– fanfarroneó. Estaba aterrada, más de lo que jamás ha estado en su vida.
Twilight golpeó su casco contra su frente, preguntándose el porqué había hecho amistad con una poni que claramente estaba fuera de sus cabales. –Okay, número uno: este Phantom no es un dragón pequeño; los reportes dicen que es al menos el doble de alto que Luna. Dos: Obviamente es un dragón que puede usar magia, como Spike. Tres: este dragón derrotó a cincuenta de los mejores soldados de Celestia.
Rainbow suspiró, sabiendo que Twilight tenía razón y que estaría mintiéndose a sí misma si dijera que ella y AJ tenían alguna oportunidad contra Phantom. –Está bien Twi, iré a decirles a AJ y a Pinkie de esto.– y con eso, despegó del suelo, dejando su famosa estela arcoíris detrás.
Después, en Sweet Apple Acres, luego de saludar a la familia Apple, Rainbow les dio las noticias. AJ y Big Mac quedaron boquiabiertos de la impresión al escuchar que Phantom venció a los mejores soldados de Celestia. No era necesario decir que empezaron a prepararse para irse de ese lugar.
–La muerte de Shining Armor y la Princesa Cadence fueron solo el principio, y creo que ese tipo Phantom va a ir por Shy hoy en la noche.– mencionó Applejack, quitándose su sombrero.
–AJ, quiero que tomes a Apple Bloom, Cheerilee y la abuela Smith y huyan. Yo me quedaré aquí a lidiar con ese tal Phantom.– comentó Big Mac.
Applejack era muchas cosas: una granjera, una trabajadora ardua, el elemento de la honestidad, pero más importante, era una hermana. Dejar a su hermano enfrentarse a ese monstruo él solo no era algo que ella haría.
–No creo que ese plan resulte. De todas formas él nos encontrará si corremos, Mac. Si nos quiere a mi y a Dash, aquí nos tiene, pero le vamos a dar la pelea de su vida si muestra su rostro por aquí.– respondió Applejack. Su voz sonaba tan llena de confianza que casi convence a su hermano. Casi.
–AJ, ¿estás…?– Applejack lo interrumpió.
–¡Vamos Big Mac, andando!¡Solo porque Phantom está tras de nosotros no quiere decir que ustedes también tengan que salir lastimados!– respondió la granjera. Big Mac quería decirle lo estúpida que era su idea de dejarla sola, pero cualquier objeción que tenía planeada no llegó a ser más que un pensamiento. Un segundo después, Applejack dejó su fachada y mostró lo asustada que estaba, lo mucho que quería correr. Sin embargo, esto no hizo más que convencer a Big Mac para quedarse.
–Por favor, Mac…solo corre…yo estaré bien…–imploró, prácticamente llorando.
Ella sabe que esto es el final… pensó Big Mac, mientras Applejack desviaba la mirada. Applejack sabía que tan pronto como Phantom llegara, su tiempo se habría terminado.
–¡Solo váyanse, yo puedo cuidarme sola!– gritó firme, segura y valiente, como la vieja Applejack. –Tienes a Apple Bloom, la Abuela Smith y Cheerilee, cuida muy bien de ellas.– su mirada reflejaba determinación. –¡Si regresas, te juro por má y pá que te voy a enviar al tártaro yo misma, ¿entiendes?!
La carreta fue llenada sin rechistar, Rainbow ayudó a llenarla lo más rápido que pudo. Applejack se estaba despidiendo, Apple Bloom, siendo la más joven y aún siendo inocente, preguntó el por qué tenían que irse. Nadie le respondió. Preguntó por qué Rainbow y Applejack tenían que quedarse, y tampoco respondieron. Ella sabía cuando debía quedarse callada, y ese era el momento.
–Adiós a todos.– Applejack se mantuvo serena, solamente por el bien de Applebloom.
–Applejack,– la llamó Rainbow. –¿Puedes poner a Scootaloo en la carreta?– preguntó con ojos de ruego mientras sostenía a la potrilla dormida en sus brazos.
–Claro que sí, amor.– respondió la granjera, tomando a la potrilla y poniéndola cuidadosamente en la carreta.
Big Mac empezó a tirar de la carreta sin mirar atrás, puesto que si lo hacía, sabía que se regresaría para quedarse en la granja.
¡Tengo que hacerlo! ¡Es su último deseo, maldita sea! ¡No debería ser así! Big Mac estaba destrozado; siempre pensó que Applejack sería quien lo enterrara a él puesto que él creía que ella viviría muchos más años. Y sin embargo, estaba arrojando a su hermanita a la boca del lobo. Por un segundo, Big Mac se detuvo, pensando en regresar y ayudar o hacer algo, en lugar de huir.
–¿Estás bien, Big Mac?– Preguntó Applebloom; su ignorante e inocente voz hizo que el poni rojo saliera de su trance y empezara a caminar de nuevo.
–¿Estás segura que esto es lo correcto?– preguntó Rainbow. –Pudiste irte con ellos.
–Él nos hubiera encontrado de todas formas. La ira de Phantom es hacia nosotras, y quiero pensar que no irá tras de ellos. Debo admitir que nos merecemos esto, si no hubiéramos tratado a Spi…– Rainbow la interrumpió.
–¡No merecemos esto! ¡Ni siquiera pienses que las acciones de ese…monstruo están justificadas!– gritó Rainbow. Applejack la miró; sus cansados ojos y melena despeinada reflejaban cómo se sentía con todo esto.
–¿Recuerdas el día en el que huyó al bosque Everfree, pensando que Twi había conseguido un nuevo asistente?
–¿Eso qué tiene que ver?
–Spike pensó que había perdido su lugar, no como asistente, sino como una criatura viva. Todos se encariñaron más rápido con ese búho que con él. ¿Puedes imaginar lo mucho que debió doler? Él se sentía menos que una mascota, no era más que un extra, una escoba en la esquina de la habitación que sólamente usas cuando hay un desastre.– Applejack miró hacia el horizonte. –Puedo pensar en muchas más ocasiones en las que lo hemos tratado mal.
–¡Eso no tiene nada que ver! ¡¿Y qué si lo tratamos mal un par de veces?!
–No estás entendiendo, Dash.– Applejack suspiró. –Casi lo matamos y a él no le importó, pero es verdad. Él se adentró a una cueva llena de perros diamante sin pensarlo para salvar a Rarity. De hecho, él siempre ha estado ahí cuando lo necesitamos…pero no puedo pensar en una sola vez en la que nosotras hemos estado ahí para él. Y de verdad me refiero a ahí, no luego de un gran evento en el que pusimos nuestro corazón y alma, sino a solo estar ahí y conversar. Conocemos a Spike desde hace años, y solo puedo recordar unas pocas veces en las que nos sentamos a hablar.– lamentó la granjera. –La peor parte es que, cuando él más nos necesitaba, nosotras lo ignoramos.
Rainbow quería decir algo, pero fue interrumpida por Applejack.
–Eso es lo que pienso. No digo que reconociendo nuestros errores ayude en algo, pero creo que entiendo cuanto lastimamos a Spike. ¡Pero ni pienses que voy a dejar a ese Phantom ganar tan fácil!– finalmente terminó, sin voltear a ver a Rainbow Dash. Mientras ambas caminaban hacia el granero, Rainbow pensó en las palabras de su novia.
Tiene razón, amigo, ¿por qué no lo defendí? Rainbow se regañó mentalmente mientras cerraba la puerta.
Eran las seis de la mañana, tres días después de que la tumba de los gobernantes del Imperio de Cristal fuera saqueada. El bello día fue interrumpido por un desgarrador grito de terror que resonó en todo Ponnyville.
No tomó mucho tiempo para que la policía llegara, y menos tomó para que se dieran cuenta de por qué tal grito fue hecho; era una vista pesadillesca, algo salido del mismísimo tártaro: la pareja real estaban colgando del balcón del castillo de la amistad. Sus entrañas habían sido removidas con un enorme corte en el abdomen, y estaban en el suelo debajo de ellos. Su sangre pintaba un horrible mural acerca de un poni pequeño y débil rodeado por animales, con una cabeza cercenada a un lado.
Media hora después, Rarity, Applejack, Rainbow Dash y Pinkie Pie llegaron al castillo de Twilight. No podían creer el estado en el que estaba su amiga; la joven alicornio era un desastre, abrazada a su novia mientras lloraba desconsoladamente luego de ver a su hermano y cuñada de semejante manera.
–Twilight, ¿estás bien?– preguntó Pinkie. Muy para su sorpresa, su amiga le respondió con una tremenda bofetada en el rostro.
–¿Estoy bien? ¡¿Estoy bien?! ¡Mi hermano y mi niñera están colgados de sus propias tripas en el balcón, ¿y tú me preguntas si estoy bien?! ¡La peor parte es que no se quién en su sano juicio es responsable de esto, maldita poni rosa demente! ¡¿QUIÉN EN NOMBRE DE CELESTIA ESTARÍA BIEN?!
A pesar estar sorprendidas por oír a gritar a su amiga de esa manera, su repentino cambio de actitud no era el problema en ese momento. –Mira, Twilight, sabemos que esto es duro, pero Fluttershy está en problemas. Lo que le pasó a tu hermano y a la Princesa Cadence es horrible, pero lo que sea que Phantom esté planeando hacer con Fluttershy es mucho peor.– dijo Applejack.
La ira dentro de Twilight murió al instante; incluso Trixie la miraba como si estuviera loca.
–¿Qué te hace pensar que Phantom va a atacar hoy?
Las cinco yeguas se separaron en Ponyville tan rápido como pudieron, todas menos Pinkie, quien se quedó atrás "en caso de que Phantom estuviera en el área". Las demás se preguntaron qué hacía Pinkie, pero ella señaló hacia un edificio y desapareció. Las chicas lo atribuyeron a que era "Pinkie Pie siendo Pinkie Pie" y se fueron.
Les tomó de seis a siete minutos llegar a la cabaña de Fluttershy para encontrar la puerta frontal destrozada, las ventanas rotas y sangre por todo el suelo.
Cuando las yeguas entraron a la cabaña, lo que vieron les heló la sangre: Fluttershy se mecía en una de las esquinas; sus alas estaban rotas, su cutie mark estaba desollada, una de sus piernas había sido destrozada, la sangre de sus animales pintaba las paredes, y los restos estaban esparcidos en el suelo pudriéndose. En el centro de la habitación había un cuerpo calcinado, el cual reconocieron al instante como el cuerpo de su esposo, Thunderlane. La yegua estaba apenas viva, cantando una extraña canción.
–I watch you change
Into a fly
I looked away, you were on fire
I watch you change
In you.
Like you never.
Had wings.
And you feel so alive,
I watch you change
I took you home
I set you on the glass
I pull off your wings
And I laugh
I watch you change
In you
Like you never
Had wings
Feel so alive
I watch you change
I gave you a cross
I hand you the knife
To cut me away–
Las cinco cuatro yeguas se quedaron mirando a la poni que había perdido todo, hasta que no pudieron hacerlo más.
–¡Shy!– Rainbow fue la primera en reaccionar, tomando a la destrozada yegua entre sus cascos. –¡Vamos amiga, dime qué pasó!
–S-S-S-S-S-S-Spike y-y P-Pinkie…– Las yeguas se sorprendieron al oír esos nombres. –E-Ellos me dejaron vivir… ¿Por qué no me mataron?– Fluttershy abrió los ojos, y Rainbow se encontró solamente con su reflejo. Los ojos de Fluttershy estaban vacíos, sin la más mínima chispa de vida. Lo que había pasado ahí fue tan fuerte que traumó a la yegua posiblemente de por vida. –Fue anoche…yo estaba durmiendo tan cómodamente…hasta que…
Cabaña de Fluttershy, siete horas antes.
Fluttershy y su esposo estaban abrazados en la cama luego de tres horas de haber hecho el amor. Ambos estaban exhaustos y necesitaban descansar, pero dentro de cuarenta y cinco minutos escucharon un ruido proveniente de la cocina.
Vivir en una cabaña tenía muchas ventajas: reclusión, privacidad, pero lo más importante, vivir cerca de los animales. Esto era imperativo. Thunderlane sabía que el sonido de un animal significaba varias cosas, desde animales fornicando hasta pesadillas. Pero Fluttershy conocía mejor, y sabía que era un chillido de miedo.
Luego de que su esposa le pidiera ir a revisar, Thunderlane trotó escaleras abajo. El pegaso gris no notó nada fuera de lo ordinario, pero el chillido no se detenía. De hecho, se hacía más fuerte a medida que se acercaba a la puerta principal. Tocaron la puerta tres veces, haciéndolo cagar ladrillos.
–¡¿Hola?! ¿Hay algún poni en casa?– Una voz rasposa habló desde el otro lado. –¡Necesito ayuda!
–Mira, es tarde. Si es urgente le hablaré a Fluttershy, si no, no estés molestando.– el corcel gris dijo con desánimo; no tenía ganas de lidiar con visitas a altas horas de la noche.
–Oh, es importante, muy importante.– la voz detrás de la puerta comentó. Thunderlane suspiró y abrió la puerta, sólo para ser recibido por un puño cubierto de escamas directo al rostro. El golpe rompió la nariz del corcel, enviándolo hacia el otro lado de la habitación.
Phantom entró a la cabaña, seguido por Pinkie Pie y después por su mentora, Nightmare Moon. Los tres invitados miraron a su alrededor, mirando varias fotos de animales, Fluttershy y su esposo, sus amigas y varios muebles.
Phantom tronó sus nudillos mientras centraba su atención hacia el corcel, quien cubría su rostro con sus cascos. Thunderlane tendría una probada del entrenamiento al que Phantom fue sometido por Midnight una vez que el dragón comenzara la disfrutable tarea de propinarle una golpiza. Nightmare se puso cómoda sentándose en uno de los sofás, disfrutando el espectáculo.
–Iré por Shy; no puedo esperar a ver su cara una vez que te vea, Phantom.– y con eso, la yegua rosada subió escaleras arriba para atraer a la pegaso amarilla.
Pero esto no pasó desapercibido por los animales, quienes querían hacer algo para salvar a su cuidadora; querían sacarla de la cabaña, decirle que huyera y que no mirara atrás, pero el miedo se los impidió. Phantom se encontraba moliendo a golpes a un apenas consciente Thunderlane, mientras al mismo tiempo tenía en su mira a los animales, plantando visiones de sus cuerpos mutilados y calcinados en sus mentes. Sin embargo, Phantom dejó a uno de ellos escapar; su cola esponjada desapareció al momento en el que subió las escaleras.
A pesar del constante dolor, Angel forzó su cuerpo a llegar a donde estaba Fluttershy más rápido que Pinkie. Tomó las sábanas y las tiró en un intento de despertarla. –Deja dormir a mamá un rato más…– Angel se golpeó la frente con la pata y saltó a la cama, pateando a su dueña para levantarla. Con molestia, Fluttershy abrió los ojos y miró que algo andaba mal. Thunderlane ya se había tardado, y aún peor, había sonidos provenientes de abajo que ella jamás había escuchado. Lo peor era que se escuchaba que alguien se acercaba a la habitación. La pegaso miró a su conejo, quien apuntaba a la ventana en un intento de decirle que escapara.
–No, Angel, hasta que mi Laney esté a salvo.– dijo mientras se levantaba de la cama. El conejo saltó sobre su cola y jaló lo más fuerte que pudo, pero era demasiado tarde puesto que Pinkie ya había llegado.
–¿Pinkie? ¿Qué haces aquí?
–Traigo a Gummy. Sus dientes están empezando a crecer y tiene hambre. ¿Tienes algo de carne que le pueda dar?
–Hm…creo que tengo un poco, déjame revisar. Oh, ¿sabes qué está haciendo Laney?
La yegua rosada rió. –Está afuera, ya sabes, cansado.– Fluttershy asintió y caminó escaleras abajo detrás de su amiga.
Nightmare escuchó pasos viniendo del piso de arriba, y el dragón sonrió maliciosamente. Sosteniendo al ahora golpeado corcel de su melena, se escondió en la oscuridad. Phantom observó a la poni color chicle bajar de las escaleras seguida de la yegua tímida. La última miró con sorpresa y terror dos figuras que la esperaban en la oscuridad.
–Debiste de haber escuchado a Angel…– dijo el dragón mientras era observado por los ojos llenos de terror de la pegaso. Esta se dio cuenta que el dragón tenía algo en su mano, y se horrorizó al darse cuenta que se trataba de su esposo, quien estaba en un estado deplorable debido a la golpiza propinada por Phantom. Fluttershy trató de volar hacia él, pero Phantom utilizó su mano libre para mandarla a volar hasta que se estrelló contra una pared. –Nightmare, ¿serías tan amable?
Nightmare sonrió mientras su cuerno se iluminaba, creando una barrera a prueba de sonido en la cabaña.
–¡P-P-Pinkie, toma a Gummy y a Angel y salgan de aquí!– gritó la pegaso, pero en lugar de huir, la poni rosa la miró con una perturbadora sonrisa de oreja a oreja.
–Tontita, no tengo a Gummy. Lo que te dije arriba fue una mentira para hacerte bajar, ¡al fin tendrás el honor de conocer a Phantom!
Fluttershy no podía creer lo que oía. Miró a la yegua rosa, y luego al dragón púrpura.
–P-P-P-Pinkie…¿P-Por qué?– la yegua amarilla preguntó mientras se ponía en sus cascos traseros para tratar de minimizar el dolor. –¿Y p-por qué estás con Spike?– preguntó. La yegua escuchó un gruñido al tiempo que sus palabras dejaron sus labios.
–Tómate tu tiempo para pensar, y la respuesta eventualmente llegará a ti. Después de todo, cuidar de los animales es tu pasión, ¿no es así? Tú…mejor dicho, nosotras lo matamos siete años atrás. Ahora se llama Phantom.– Pinkie explicó.
Phantom se acercó a la temblorosa yegua; ella quería tomar a su golpeado esposo y huir de ese lugar para alertar a las demás sobre Phantom y Pinkie, pero sus alas no responden. –Oye, Shy,– la llamó el dragón con una sonrisa. –Me gustaría cantarte una canción. Phantom se aclaró la garganta y empezó a cantar. –I watch you change,– Phantom señaló hacia el ahora semi inconsciente marido de Fluttershy.
–Into a fly.– Phantom dirigió su mirada a Thunderlane, mientras la pegaso miraba horrorizada.
I turn away,– Thunderlane se levantó lentamente; debido a la golpiza, se balanceaba de lado a lado como un ebrio.
–I look away. You were on fire.– Una luz verde pasó de sus garras hacia el pegaso maltrecho. En menos de un segundo, Thunderlane se prendió en llamas; su cuero gris se volvió negro, su piel herbía y sangre empezaba a salir de sus piernas.
–I watch you change.– Phantom cantó mientras empezaba a caminar alrededor de la aterrada yegua. Thunderlane miraba abajo, mirando sus piernas derretirse mientras la peste de su piel quemándose inundaba el aire. No podía gritar, no sentía dolor, las llamas eran tan intensas que habían quemado sus nervios.
–In you. It's like you never had wings. And you feel so alive. I watch you change.– las llamas consumieron todo, quemando su piel hasta que no quedó nada.
El dragón sonrió y se posicionó detrás de la pegaso, empezando a cantar con una voz más profunda. Su diabólica sonrisa no ayudó a calmar los nervios de la ya traumada Fluttershy. Lo había quemado hasta dejarlo en los huesos, lo achicharró e hizo que su piel cayera pedazo por pedazo. Fluttershy no era doctora, pero incluso ella sabía que había sido instantáneo; el momento en el que las llamas se extendieron, él ya estaba muerto.
–I took you home.– Fluttershy tembló, sintiendo como las garras de ese monstruo la tomaban por sus piernas traseras, moviéndose alrededor de su flanco y acercándose cada vez más a su feminidad. La yegua estaba paralizada de terror; Phantom había hecho muchas cosas horribles en el pasado, pero esto…esto era sin duda lo más bajo, incluso para él. Un tosido proveniente del sofá la hizo salir de su parálisis. Ella pudo jurar que escuchó a Phantom reír bajo la mirada asesina de Nightmare.
–I set you on the glass.– Usando su magia, un aura verde envolvió a Fluttershy y la levantó del suelo. Una vez más empezó a temblar, sintiendo al dragón tomarla por la base de las alas.
–I pull off your wings.– Phantom cantó con un susurro. Y como la canción decía, Phantom le arrancó las alas, llenándose de sangre la cara. Fluttershy gritó tan fuerte que fácilmente pudo haber despertado la ciudad entera de no ser por el hechizo de Nightmare.
–Then I laugh.– en un ataque de locura, Phantom, Nightmare y Pinkie rieron como potrillos. El aura verde se desvaneció, dejando caer a la ensangrentada yegua al suelo con un golpe seco. Todo lo que podía ver a su alrededor era muerte. Debía salir de ahí y buscar ayuda. Con la poca fuerza que le quedaba, inició la agonizante tarea de arrastrarse para salir. Pero parecía no tener sentido cuando Nightmare, Pinkie y Phantom se dieron cuenta de lo que estaba haciendo. Pinkie abrió la puerta para darle un respiro de aire fresco, para darle una esperanza de acabar con esta pesadilla. Phantom extendió su mano hacia la puerta en señal de que era libre, mientras que Nightmare permanecía en el sofá mirando con placer la salvaje obra frente a ella.
La asustada pegaso se arrastró hacia la puerta, y estando a solo centímetros de la libertad, Pinkie azotó la puerta frente a ella. Fluttershy miró con horror como la única oportunidad de escapar de esta horrible pesadilla se esfumaba frente a sus ojos. Phantom se reía despiadadamente mientras que Nightmare reía por lo bajo. Pinkie reía descontroladamente mientras rodaba en el suelo.
–D-D-D-Despierta Fluttershy, no es real, es solo una pesadilla.– La aterrada pegaso cubrió sus ojos, esperando despertar en su cama junto a su querido Thunderlane. Eso era lo que debía ser, eso es lo que era, solo una pesadilla, ¿cierto? Cuando despierte, Thunderlane estaría durmiendo a su lado, roncando y estaría dispuesto a escuchar la pesadilla que tuvo. Desafortunadamente, el destino es cruel, y la realidad es dura.
–Oh, lo siento…¿aún sigues aquí? Esto es una pesadilla, es cierto…pero es muy real. Y creo que sé como puedo demostrartelo.– Con un gruñido, Phantom dio un pisotón con fuerza sobre la pierna de la yegua tímida, rompiendo los huesos con el impacto. De nuevo gritó de dolor para después voltear a ver a su agresor, de lo cual después se arrepintió, pues en sus ojos no había más que odio por ella y sus amigas.
Phantom la tomó de su cola y la arrastró cuatro metros lejos de la puerta. El monstruo de escamas púrpura entonces caminó hasta la cocina, mientras Nightmare veía a Shy con una mirada vacía; no había felicidad, no había odio, no había tristeza, no había nada. Pinkie, por otra parte, la miraba con decepción.
–Pinkie…¿por qué lo estás a-ayudando?– Alcanzó a decir la pegaso.
–Oh, no lo sé,– la yegua rosa respondió con sarcasmo, poniendo su casco bajo su barbilla. –Tal vez tenga algo que ver con que ¡ÉL ERA INOCENTE!– gritó Pinkie. –A diferencia de ustedes, yo tuve las bolas suficientes para ir a pedirle disculpas. Sufrí por el dolor que él pasó, y tú, de todos los ponis, deberías saber lo que es matar para seguir viviendo.– Fluttershy no dijo nada, solamente miró hacia abajo con vergüenza. –Quiero decir, Spike nunca mató o comió ponis, ¡Y ni tú ni mis antiguas amigas lo defendieron!
Momentos después, Phantom regresó con un cuchillo de cocina y un escalpelo tomado del botiquín personal de Thunderlane. El mover sus garras alrededor del flanco de la yegua pareció haber generado una reacción en Nightmare, un rápido vistazo a su flanco y por donde pasaban las garras del dragón. Fue solo un instante, pero duró lo suficiente para que Fluttershy lo notara. Estaba por decir algo, hasta que un intenso dolor la interrumpió.
Phantom comenzó a cortar su cutie mark; un corte delgado justo debajo de la epidermis, pero lo suficiente para dejar un charco de sangre debajo de la yegua.
–¿Sabes lo que esta cutie mark quiere decir, Fluttershy?– preguntó Phantom mientras sus garras cortaban con precisión quirúrgica. –La mariposa es una extraña criatura, no tiene sentido de peligro inminente. Si alguien se mueve, volará para huir, puesto que si no lo hace puede ser aplastada o devorada, y morir. Pero si tuvieras, digamos, una flama, entonces la mariposa volaría hasta esta sin pensarlo dos veces. ¿Por qué una mariposa que huye ante una improbable amenaza vuela directo a su muerte? ¿Sabes lo que significa?– Sus palabras salieron con cinismo y desprecio.
–Significa que mi estudiante te dará una opción.– la alicornio oscura finalmente habló. –La opción de huir lejos, o ser devorada como tus animales. Pronto ellos serán la cena de Phantom, y tu decisión determinará si serás parte del banquete, o una invitada a la cena.
–Fluttershy parpadeó una, dos, tres veces antes de hablar. –¿Qué?– fue lo único que pudo decir.
–Es simple: o comes con Phantom, o Phantom te comerá a ti.– Pinkie sonrió mientras su melena se alisaba una vez más.
–¿¡Quieres que me coma a mis propias criaturas!?– preguntó con horror. Normalmente se sorprenderían al escuchar ese tono proviniendo de ella, pero en ese momento no podía importarles menos.
Los tres asintieron mientras Phantom dirigía su mirada hacia el conejo de Fluttershy, Angel. –Y vas a empezar con él.– dijo el dragón mientras tomaba al conejo por su cola y se lo daba a Fluttershy. –¿Te digo algo? Si lo cocinas, su sabor combinará con su actitud. Nunca te lo dije, pero ese conejo me causó muchos problemas mientras lo cuidaba junto con las demás mascotas. ¿O quieres que lo haga yo?
Fluttershy finalmente se rompió. Angel era la primera criatura que cuidó; su actitud arrogante y temperamental escondía la lealtad y cariño que el conejo realmente sentía hacia su dueña.
–No lo haré…– dijo Fluttershy.
–Está bien, empezaré a quitarle la piel, sacarle las tripas y a sazonarlo.– comentó Phantom, no haciendo caso a las palabras de Fluttershy.
–¡Dije que no lo haré!
–Lo se, te oí la primera vez.– Phantom gruñó.
–¡Entonces deja ir al Conejo Angel!– Fluttershy demandó. No lo notó, pero en la frente de Phantom una vena resaltó en señal de ira. Solo Nightmare podía darle órdenes así.
–Has malentendido todo, Fluttershy. Verás, Phantom va a comerse a tus mascotas, partícipes en la actividad o no. Y te sugiero que lo hagas…a menos que quieras morir con ellos.– Nightmare comentó. –Pero si necesitas un incentivo más para disfrutar el festín, imagina a Phantom está en lo correcto respecto al orden en el que las va a comer. Luego de matar a su presa, comenzará a drenar sus fluidos, luego la va a desollar. Pero si se siente…¿cuál era el término?... "cruel" entonces la va a quemar viva y la mirará volverse ceniza.
–Eso lo aprendí a la mala; Estaba cocinando un coyote con mi fuego, pensé que ya estaba muerto, pero de pronto este empezó a patalear, aullar y ladrar.– dijo Phantom mientras cortaba zanahorias y manzanas para luego ponerlas en una olla. –Nightmare, ¿Podrías explicarle?
–Phantom entonces procederá a cortarles la yugular, rápida y eficientemente. No les dolerá, al menos no por mucho. Los nervios vivos van a seguir operando aún luego de morir. Para los animales, será como cortarse y ahogarse al mismo tiempo.– Nightmare continuó explicando los horrendos detalles al tiempo que Phantom inhalaba aire.
–¡DETENTE!– imploraba Fluttershy, pero sus súplicas cayeron en oídos sordos mientras Phantom exhalaba un pequeño torrente de llamas verdes. –¡NOOOO!– gritaba la pegaso, viendo como el dragón no paraba hasta quedarse sin aire mientras el conejo chillaba y se retorcía de dolor.
–¿Dijiste algo, Fluttershy?– Phantom preguntó tan despreocupadamente como si estuvieran charlando en el parque. –Lo siento, no te oí con esos chillidos de conejo quemándose.
Fluttershy saltó y le arrebató el escalpelo de las manos al dragón, y después lo apuntó directo a su cuello. Nightmare instintivamente se levantó para ayudar a su estudiante, mientras que Pinkie sacó de quién sabe dónde su cañón de fiestas y lo apuntó hacia la pegaso.
–No se preocupen, damas, Fluttershy sabe que esa cosa no va a cortar sobre mis escamas. Aquí es donde se pone bueno…– dijo siniestramente el dragón mientras les aseguraba a sus acompañantes que Fluttershy no podía hacer nada.
Con lágrimas bajando por sus mejillas y una mirada de impotencia, Fluttershy caminó como pudo hasta llegar al lado de su conejo. –Lo siento mucho, Conejo Angel…esta es la mejor opción…– Incluso con todo el dolor que estaba sintiendo, Angel encontró la fuerza para desafiar a sus agresores moviendo su cabeza hacia adelante y hacia atrás. Incluso él sabía que esta era la salida más fácil, pero solo para él. Él conocía a Fluttershy tan bien como Phantom, él le había dado una tarea imposible. Sin más opciones, le cortó la cabeza y tiró el escalpelo.
–Entonces empezaré con el castor.– Los ojos de Fluttershy se abrieron mientras las palabras de Phantom entraban en su cabeza. –Aún así, esa fue una acción muy noble de parte de Angel, ¿no es así, damas?
–Ese conejo fue un gran amigo para Fluttershy, y merece respeto por sus acciones.– Comentó Nightmare.
–Será recordado…por siempre…– Pinkie bajó la cabeza y se quitó un sombrero vaquero que no tenía hace unos momentos. –Es suficiente.– dijo mientras lanzaba el sombrero hacia atrás.
–Detente…detente…por favor…por favor…– Fluttershy imploraba.
–Sabes, Fluttershy, de las seis, tú fuiste la que más me ofendió. ¿Por qué? Por tu miedo a los dragones…sobre todo a mí. Ahora mismo estaría muerto de no ser por Nightmare y las demás. Se supone que eres el elemento de la bondad, y aun así me diste la espalda junto con las demás. ¡Como experta en animales, tú debías saber que los dragones comen carne mejor que las demás!– Phantom dio un pisotón que sacudió la cabaña e hizo una breve pausa.
–¡No puedes culpar a otro poni más que tú! ¡No importa cuanto implores, no me voy a detener! No me detendré hasta que esa campesina ignorante esté muerta, hasta que la machorra esté muerta, hasta que esa puta esté muerta, hasta que Trixie esté muerta, ni siquiera cuando Twilight esté muerta. Todas y cada una de ustedes van a sufrir de mi propia mano.– apretó sus garras, prácticamente sintiendo la sangre de las traidoras.
–Ustedes me dejaron para morir, no cuando me fui, sino mucho antes. A nadie le importó, nadie se molestó. ¿Comprendes por qué te estoy dejando vivir? Porque pretendes que te importa, ¡Porque te dio miedo hablar y huiste como la maldita perra llorona que eres!– Fluttershy tembló mientras Pinkie asentía. –Es en parte eso, pero en realidad, es porque quiero hacerte sufrir. Quiero que te sientes en la esquina a esperar tu turno mientras ves a tus amigas morir.– Phantom terminó con una sonrisa.
–¿Sabes lo que harás cuando termines de matar a todos tus animales?– preguntó Pinkie. –¡Vas a aferrarte a las demás! ¡Es un hecho! Incluso ahora que ya lo sabes, aún las ves para tener un lugar entre ellas, para estar rodeada por ellas y sentirte segura. Pero eso no hará más que lastimarte. Las vamos a matar, a todas, y tú vivirás lo suficiente para verlas sufrir, para verlas implorar por sus vidas, para verlas morir. Y todo porque creciste asustada de alguien que nunca jamás, ni en un millón de años, siquiera pensará en lastimar un poni.– Pinkie terminó mientras Phantom recuperaba su compostura.
–Es gracioso, pude haber muerto pensando que todos estos años, ustedes me veían como un amigo. Pero entonces me habría encontrado con la misma desgracia que mis hermanos, mis hermanas y mis padres. No solo por haberme dejado morir, sino por haber muerto a cascos de quien les dio muerte a ellos.– Phantom dijo. Nightmare no podía evitar sentir emoción, le encantaba ver a su alumno actuar así. –¿Lo sabías?
–¿S-S-S-Saber qué?
–Quién mató a mi familia, por supuesto.
–No, Celestia dijo que tu huevo fue abandonado.
–¡MENTIRAS! ¡CELESTIA TE LLENO LA CABEZA DE MIERDA ¿Y FUISTE LO SUFICIENTEMENTE ESTÚPIDA PARA CREERLE?!– rugió Phantom, tratando de recuperar su compostura.
–Fluttershy, sabes que los dragones pueden ser muchas cosas: asesinos, acaparadores, monstruos, pero sobre todo, son seres vivos por una razón. ¡Un dragón nunca, y me refiero a NUNCA, abandonaría su huevo! La verdadera razón es muchísimo más vil que lo que yo he hecho. Celestia ordenó a sus soldados matar a mis padres para robar sus huevos y experimentar con ellos, excepto el mío. Algunas veces los mataba y reanimaba según ella estuviera de humor. Donde yo maté un poni sin nacer, ella mató cientos, sino es que miles de dragones o más.
–¿Sabes cuanto odio puede generar un "qué tal si"? ¿Qué tal si hubiera vivido con mis padres? ¿Qué tal si Twilight no hubiese eclosionado mi huevo? ¿Qué tal si mis padres no me hubieran querido? Estas son preguntas que florecieron en mí mientras vivía entre ustedes, pero en todo ese tiempo…nunca se me ocurrió que pude haber tenido hermanos, mucho menos que pude haber tenido cinco. Imagina, pude haber sido el hermano mayor, pero no podría hacer nada porque todos fueron asesinados. Todos y cada uno hasta que mi estúpido huevo fue llevado al Instituto Mágico para Unicornios Superdotados…– Phantom pausó por un momento. Pinkie estaba por ir a consolarlo, pero Nightmare se lo impidió.
–Ni siquiera debería estar con vida, mi huevo estaba muerto cuando Twilight tuvo su examen…estuve muerto mucho antes de siquiera tener un nombre. ¿Qué tal si hubiese permanecido muerto?– el dragón terminó. Fue en ese momento que Fluttershy se dio cuenta de lo que hacía el dragón; estaba reuniendo a sus animales en un punto central en la casa. –Tienes diez minutos para matarlos a todos.
Hospital de Ponyville.
La historia que Fluttershy les contó no era fácil de creer. Phantom, o Spike, como lo conocían hace años, la dejó vivir para que ella les dijera que no se detendría hasta que todas estuvieran muertas, sino que también la obligó a comerse a la mayoría de sus criaturas. Las demás trataban de convencerla que estaba a salvo ahora.
–Eso no es todo…– la traumatizada yegua habló. –Él me dio la oportunidad de matarlo… de clavar un cuchillo en su espalda como hicimos hace siete años…t-t-traté, pero no pude hacerlo. Él, Pinkie y Nightmare se fueron luego de eso. Pero antes de irme, Pinkie me dijo que era nuestra culpa que Spike se haya vuelto así, y que él nos habría perdonado si nos hubiéramos disculpado…y e-entonces cantó esa canción de nuevo…
Luego de intentar consolar a la pegaso por unas cuantas horas, todas regresaron al castillo de Twilight. Cuando la puerta se cerró, Twilight fue la primera en desmoronarse y comenzó a llorar mientras Trixie la abrazaba para consolarla, pero Twilight la empujó. ¡No podía creerlo! ¡Spike!... el dragón con quien ella creció y que ella había tratado como un hermano menor había desaparecido…y había sido remplazado por ese…monstruo que se hace llamar Phantom. Y para hacer las cosas peores, Pinkie estaba de su lado.
¿Él es el monstruo? ¿Acaso pusiste atención? ¿No escuchaste lo que Celestia le hizo a su familia? ¿A su especie? ¡¿Estás tan obsesionada con ser la buena del cuento que no ves las cosas aún cuando están frente a tus narices?! ¡Si nada de esto hubiera pasado él estaría muerto y olvidado en menos de una semana! Y mírate, vaya hermana mayor, ignorando a tu hermanito obligándolo a trabajar como mula por querer salir a jugar con tus amigas. ¿Sabes qué es lo peor? Cuando más las necesitó, ustedes le dieron la espalda. ¡Él no es el monstruo! ¡Ustedes lo son!
–Twi, esto debe de ser duro para tí, pero tenemos que afrontar la realidad, Spike vendrá por nosotras y tenemos que estar listas. Ya envié a Big Mac y las demás a Manehattan para que no los encuentre.– AJ comentó, poniendo un casco en su espalda.
–¿Duro para mí? Twilight levantó una ceja. –¡¿DURO PARA MI?! ¡SPIKE TORTURÓ A FLUTTERSHY, LA HIZO COMER A SUS PROPIOS ANIMALES, QUEMÓ A S ESPOSO, Y PARA HACERLA PEOR TAMBIÉN MATÓ A MI HERMANO Y A MI CUÑADA! ¡¿CÓMO MIERDA ESTO NO ES DIFÍCIL PARA LAS DEMÁS TAMBIÉN?– la joven princesa gritó, haciendo que las demás retrocedieran. –¡SE SUPONÍA QUE ÉL ERA MI RESPONSABILIDAD! ¡MI PRIMER AMIGO!...mi hermanito…– la voz de Twilight se rompió luego de decir esas palabras. Había fallado, como amiga, como guardiana, y más importante, como hermana.
–Debí haberlo defendido. Debí haber ido a rogar por su perdón como fue Pinkie. Debí de haberme disculpado por la manera en la que lo traté.– La princesa se lamentaba mientras las demás la abrazaban.
Salón del trono de Canterlot.
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Celestia leía los últimos reportes acerca del paradero de Phantom y Nightmare Moon. Ya era malo saber que el dragón que ella una vez llamó hijo y ese asesino fueran el mismo, pero lo que era peor era saber que el elemento de la risa, Pinkie Pie, estaba en sus filas. Solo podía imaginar cuantos más estaban bajo su mando.
Celestia había mandado a numerosos escuadrones alrededor de Equestria para encontrarlo, pero todo resultó ser en vano, puesto que siempre volvían con los cascos vacíos. Podían revisar el Imperio de Cristal, pero la carta amenazaba la vida de Flurry Heart, y no podía darse el lujo de averiguar si hablaba en serio o no.
La princesa del sol miró por la ventana hasta que una nube de humo verde entró hasta ponerse frente a ella, interponiéndose momentáneamente entre ella y su vista perfecta del reino. La nube comenzó a moverse en círculos, danzando maliciosamente hasta materializarse finalmente en forma de tres cutie marks y un pergamino. Celestia instantáneamente reconoció de quiénes eran esas cutie marks, dos de ellas eran extremadamente cercanas a ella, mientras que la tercera era de la dama de honor de una magnífica boda. Pensándolo dos veces, Celestia tomó el pergamino y lo desenrolló.
Querida perra del sol:
Una menos, faltan cuatro más. Oh, y en caso de que te preguntes, no he matado a Fluttershy aún. Lo haré a su tiempo, pero no creo que importe, los elementos de la armonía ya no sirven de todas maneras. Por cierto, yo no enviaría guardias a protegerla si fuera tú… ¿Recuerdas lo que pasó anteriormente? Y antes de que se me olvide, hagamos esto un poco más divertido: Ni Nightmare ni yo estamos en Equestria, pero algunos de mis espías sí.
Sinceramente, Phantom.
