Ha pasado ya una semana desde el incidente en la cabaña de Fluttershy; la pobre yegua pasa sus días recluida en su habitación de Sweet Apple Acress luego que Applejack le ofreciera quedarse. Esto, más que nada, porque Fluttershy no podía soportar el regresar a la cabaña donde alguna vez vivió feliz y tranquila.
La pobre pegaso quedó tan traumada que no podía dejar de cantar esa horrible canción que le enseñó Phantom. Lo más horrible era que, dado que sus piernas habían quedado tan horriblemente destrozadas que jamás podría caminar, y sus alas fueron arrancadas, estaba prácticamente inmóvil, requiriendo ayuda constante.
Twilight, Rainbow Dash, Applejack, Rarity y Trixie tenían que prepararse para la batalla contra Phantom, si es que se podía considerar una batalla y no un intento de alargar sus vidas. Quienes estaban trabajando más duro, eran Applejack y Rainbow Dash.
Applejack, por su parte, sabía lo que le esperaba y estaba dispuesta a aceptar su destino. Sabía que le había hecho cosas horribles, sabía que tenían bien merecido lo que él les fuera a hacer, pero no lo iba a dejar matarla sin darle pelea.
Sabía que debí haber ido a disculparme cuando tuve oportunidad.
Rainbow Dash, por otra parte, no iba a dejar a Phantom salirse con la suya. Tan testaruda como siempre, estaba convencida de que esta venganza no tenía fundamentos y que no merecían lo que les iba a pasar. No podía procesar la idea de que Phantom estaba ahí afuera preparándose para matarlas sin piedad por algo tan insignificante, mucho menos la idea de que Pinkie, quien fuera una de sus mejores amigas, se había aliado con él.
Mantenía su faceta de poni ruda, desinteresada y extrovertida con los demás, pero muy dentro estaba aterrada porque lo que Phantom había hecho en el Imperio de Cristal, lo que le hizo a Fluttershy y a la guardia de élite no era más que una prueba de que él era un monstruo con el objetivo de destruir a aquellos que lo lastimaron y usaron. Él quería destruir a aquellos que no le mostraron consideración y afecto, a aquellos que no apreciaron sus esfuerzos. Pero sobre todo, a aquellos que lo traicionaron. Aún si ella pensaba que no se lo merecía, sabía que él tenía razón.
Twilight y Trixie pasaban casi cada momento del día entrenando para la batalla que estaba por venir. Practicaban hechizo tras hechizo que pudieran dominar. Incluso, algunos de los hechizos eran de magia oscura que el mismo Rey Sombra había usado en sí mismo, todo para tener una mínima posibilidad de enfrentarlo.
Twilight a menudo le rogaba a Trixie que se fuera, ya que Phantom no tenía nada contra ella fuera de unos "problemas menores" que no eran suficiente justificación para matarla. Pero Trixie siempre se rehusaba, diciendo que prefería sufrir una horrible y agonizante muerte pero estar a su lado, a huir como una cobarde y lamentarse por el resto de su vida. Starlight fue la primera amiga de la yegua azul y la quería con todo su corazón, y esa era la verdad.
Rarity siguió haciendo vestidos. Sin embargo, estos carecían de visión. Sabía que Phantom iría por ella; pensó muchas veces que ella sería la última en caer ante la garra de Phantom. Se sentía feliz sabiendo que su hermanita estaba lejos, viviendo con sus padres, lejos del peligro. Mientras tanto, Fancy Pants estaba en un viaje de negocios.
Sin embargo, sus pensamientos fueron interrumpidos por una nube de polvo verde que entró por su ventana. Ella, como las demás, sabía que sólo podía significar una cosa. El polvo se materializó en un pergamino. Rarity estaba temblando mientras el miedo se apoderaba de ella cada vez más; esperaba que lo que fuera que contenía el pergamino no fuera malo. Usando su magia, lo tomó y leyó su contenido.
Puta blanca, machorra y campesina:
Si están leyendo esto, quiere decir que mi mensaje no fue muy claro. Cuando dije que no huyeran, eso incluía a sus familias también. Podría decirles como fue que descubrí en donde están sus familias, en caso de que lo hayan olvidado, la emperatriz Nightmare Moon es la diosa de la noche, lo cual significa que puede entrar en los sueños. Tienen suerte que le dijera que no entrara en sus mentes y los torturara. Una vez dicho esto, les aseguro que Big Mac, Cheerilee, Applebloom, Scootaloo y Sweetie Belle están bien. Tristemente, AJ, la Abuela Smith no logró sobrevivir. Murió mientras intentábamos capturarlos. Creeme cuando te digo que la muerte de la Abuela de verdad me entristece, ya que me llevaba muy bien con ella. Y me duele matar a Big Mac, ya que además de los otros ponis, él era el mejor cuando se trataba de noche de juegos. Como sea, espero verlas esta noche.
Sinceramente: Phantom.
–No…él…Spike viene…– susurró al tiempo que el pergamino caía al suelo, haciendo eco en la boutique.
Castillo de Canterlot
Celestia se encontraba sentada en la sala del trono en completa soledad. No tenía ningún guardia con ella, puesto que les ordenó que nadie la molestara; tenía muchas cosas en las que pensar. Y ¿cómo no? Cuatro días antes, tres semanas y media luego de la muerte de Shining y Cadence, el Imperio de Cristal se volvió un verdadero caos. Los "ultranacionalistas del Señor Oscuro" fueron tomando el imperio poco a poco, casi la mitad de su ejército estaba allá para calmar a esos tales ultranacionalistas La otra mitad estaba dividida a lo largo del reino con la tarea especial de resguardar a los elementos. Incluso cuando Phantom le dijo que no enviara más guardias para proteger a Twilight y las demás, no lo iba a dejar ganar tan fácil.
Spike. A quien ella alguna vez llamó hijo. Recordó el día en el que lo miró recién salido del huevo, todas esas atrocidades que ella cometió contra su familia, contra su especie, y contra él. Desde el momento que lo adoptó, todo eso se esfumó y fue reemplazado por un genuino sentimiento materno. Pocos sabían de su relación.
Celestia no pudo evitar sonreír. Todos esos días que ella regresaba a su recamara exhausta luego de un largo día de leyes, tratados y nobles estúpidos, el bebé dragón estaba ahí, sentado en su cama esperándola con una sonrisa en sus labios y esa risa que solo un bebé puede producir. Todas esas veces que él la llamaba mami, todas esas veces que él dijo que la protegería, que él estaría ahí para ella, que la amaba con todo su corazón…la hizo sonreír más y más. Y aún así, no podía recordar el día en el que todo cambió.
–Soy tan estúpida.– Celestia se dijo a sí misma. –¿Dónde fue que me equivoqué? Todo iba tan bien, tan perfecto…– una pequeña risa escapó de sus labios. –Finalmente tenía a mi bebé, el bebé que siempre quise, yo era feliz, Spike era feliz y…y entonces fallé…fallé como hermana, como gobernante, y más importante, como madre.
Celestia apretó los dientes con furia. –Ahora muchos ponis van a sufrir por mi estupidez e incompetencia…todo porque no pude ser una madre amorosa con mi propio hijo...mi hijo, quien estaba muriendo por dentro.– por primera vez desde el regreso de Luna, lágrimas empezaron a caer del rostro de la regente del sol.
Casa de Rainbow Dash en Cloudsdale, 21:34
Dentro de la mansión de nubes que era la casa de Rainbow, la pegaso se retorcía en su cama. No podía dormir, no luego de lo que Phantom le hizo a su amiga de la infancia, no luego que él secuestrara al hermano mayor de AJ, Cheerilee y las CMC. No luego de las constantes pesadillas que tiene al dormir. Pesadillas de AJ muriendo en sus cascos o con sus piernas arrancadas por un monstruo que ella una vez llamó "amigo". Se sentó en la cama cubierta de sudor, no podía seguir con esto. No podía seguir estando sola. Ella conocía al único poni que podía ayudarla. Necesitaba estar con su pareja, AJ.
Dash bajó de su cama y salió disparada por su ventana hacía Sweet Apple Acress. Volando lo más rápido que podía llegó en poco tiempo, aterrizando frente a la puerta y notando que había una luz encendida. Al momento en el que tocó el suelo, miró cerca de diez figuras salir de los arbustos para comenzar a rodearla.
–¡Muéstrense!– Rainbow demandó, y casi al instante, un pequeño régimen de guardias se reveló ante ella, seis pegasos y cinco unicornios. –¿Quiénes son ustedes?
–Somos guardias enviados para protegerlas por orden de la Princesa Celestia.– un guardia pegaso contestó.
–Pensé que Spike había dicho que no quería pelear contra más guardias.
–Así es, pero nos hemos ofrecido para protegerlas.– un unicornio comentó. –No vamos a dejar que ese monstruo venga y mate a los elementos de la armonía así como así; si las quiere matar, deberá pasar por nosotros primero.
–P-Pero…– comenzó a decir Rainbow, pero fue interrumpida.
–Por favor no diga nada, solo vaya adentro con la señorita Applejack.
Antes de que Rainbow pudiera contestar, los guardias desaparecieron de su vista, dejándola sola. Soltando un suspiro, el elemento de la lealtad voló hasta llegar al cuarto de AJ. Al llegar a su destino, Rainbow encontró a su amada sentada al borde de la cama. Applejack solo miraba fijamente al suelo, sin haberse percatado de la presencia de su novia.
–¿AJ?– preguntó Rainbow mientras trotaba hasta llegar hacia ella. Para su sorpresa, la yegua naranja saltó de la cama hacia ella para atraparla en un fuerte abrazo. No tomó mucho para notar que su novia estaba llorando.
–Y-Yo…yo…– Applejack trataba de hablar. –Las pesadillas…desde que recibimos esas cartas, he estado teniendo pesadillas. Ví a Big Mac, su poni especial y a mi hermana atados…
–Cálmate y respira.– Rainbow trataba de consolarla.
–Él m-me preguntó si los amaba a ellos más que a tí, y no supe qué contestar…– era obvio a quién se refería Applejack con "él". La vaquera seguía llorando mientras continuaba con su explicación. –L-Los mató a todos…lentamente…diciendo que yo nunca los amé…
Rainbow frotó la espalda de Applejack con su casco. –Shh, ya pasó, solo fue un mal sueño.– dijo Dash, calmando a su novia. En todo el tiempo en el que la pegaso ha conocido a la granjera, jamás la había visto tan asustada.
–Dash…no quiero estar sola esta noche…
–Nunca estarás sola. Además, tienes a Fluttershy, ¿cómo está ella?
–La pobre sigue igual, no ha parado de cantar esa horrible canción, pero fuera de eso está bien.
Rainbow asintió y se recostó. AJ hizo lo mismo y le dio un suave beso que la pegaso Cian le regresó, el cual rápidamente subió de tono mientras sus lenguas empezaban a pelear. Ambas yeguas se acercaron más a la otra, acortando la distancia entre sus cuerpos. AJ rompió el beso y movió sus labios hacia abajo, haciendo temblar a Rainbow cada vez que su cuero era besado mientras AJ lentamente llegaba a su destino: la flor prohibida de su amada, la cual se humedeció al sentir los calientes labios de la poni que tanto amaba.
Rainbow empezó a jadear, sentir el cálido aliento de su novia en su parte más íntima la hacía emocionarse más. –A-Apple…– dijo mientras soltaba un gemido al sentir la lengua de Applejack masajeando su clítoris, creando una niebla en la cabeza de Rainbow que la separó de la realidad. No le importaba si Phantom aparecía por la puerta y las mataba en el acto, todo lo que ella quería era estar con AJ, darle placer, demostrarle que aunque este fuera un mundo oscuro y frío, no estaba sola.
Rainbow gimió más fuerte al sentir el casco de AJ frotando su clítoris. –-P-Permíteme, AJ.– dijo Rainbow, permitiendo a la granjera poner su cuerpo sobre el de ella y exponiéndola a la vista más maravillosa que jamás haya presenciado, la vista con la que ha soñado desde que conoció a la poni naranja. Sin desperdiciar tiempo, enterró su lengua profundo en la feminidad de la vaquera, saboreando sus jugos y sintiéndola temblar su cuerpo. Rainbow disfrutaba todo de ella: desde su sabor, hasta el ligero aroma a manzana que inundaba su nariz cada que estaba con ella. Quería más. Quería saborear cada centímetro de su cuerpo. Introdujo su lengua más profundo e hizo suspirar de placer a su amada.
–¡Ah, Dashie!– Gimió AJ, sintiendo la lengua de su amante en acción, haciendo que sus paredes se apretaran ante la repentina intrusión, haciendo que RD aumentara el ritmo.
El placer en ambas aumentó al mismo tiempo en el que AJ tomó el clítoris de RD completamente en su boca, haciendo gritar a RD. –¡AH SÍ! ¡MÁS RÁPIDO AJ! ¡JUSTO AHÍ! – para después hacer lo mismo a la yegua naranja. Con un último gemido, ambas yeguas soltaron sus jugos en los labios de la otra, sintiendo el sabor de sus orgasmos.
Recuperándose un poco, AJ se acomodó de nuevo para quedar junto a Rainbow y besarla apasionadamente, ambas sintiendo el sabor de sus propios jugos mezclados.
–¿Lista para la verdadera diversión, terroncito?– preguntó la aún caliente granjera. RD asintió y movió sus caderas hasta que quedaron a la par de las de su novia, frotando su flor contra la de ella.
Afueras de Sweet Apple Acress
Un grupo de guardias estaba alerta de cualquier posible amenaza. De acuerdo a la carta que uno de los elementos había recibido, Phantom iba a atacar a tres de los elementos esta noche. Se estaban preparando para la pelea, afilando sus armas, calentando los músculos, y haciendo todo lo posible para estar preparados. Lo que no sabían era que Phantom había anticipado esta pequeña resistencia, y había enviado a algunos de sus allegados para lidiar con ellos.
Los guardias miraron a dos figuras acercarse, una era una unicornio joven, y la otra era un grifo ya entrado en años. Por la armadura que portaban, podían darse cuenta que trabajaban para Phantom, y se lanzaron al ataque. Esto resultaría ser un error fatal.
Para ellos.
Arriba de Sweet Apple Acress
Phantom y los demás miraban todo desde la lejanía. Los dos extraños, quienes fácilmente acabaron con los guardias de Celestia, eran parte de Los Zodiacos, entrenados por Midnight Blossom. Sus nombres eran Goldbeck y Ruby Bandit respectivamente.
Ruby Bandit era una joven unicornio que le hacía honor a su nombre, ya que venía de una familia de ladrones. Phantom se topó a sus padres husmeando en una cabaña en el bosque. Al momento en el que vieron al imponente dragón, empujaron a su propia hija hacia él y huyeron. Por supuesto, Phantom no la lastimó, en lugar de eso la tomó bajo su ala. Durante su entrenamiento, el cuerpo de Ruby fue modificado con la magia oscura de Nightmare Moon, y fue entrenada por Midnight en el arte del combate casco a casco. Aun cuando fue adoptada por Phantom, aún conservó algo de su avaricia. También aprendió, por las malas, a nunca tomar las pertenencias de los camaradas, mucho menos de un dragón.
Goldbeck era un viejo pero poderoso emisario de Griffinstone, y era uno de los grifos más respetados del país. Él, muy como Ruby, fue entrenado en el arte del combate cuerpo a cuerpo cuando su país estaba en una situación no muy estable. Aún cuando sus plumas empezaban a pintarse de gris por la edad, sus habilidades de combate estaban aún más afinadas gracias a sus años de experiencia.
A pesar de su enorme lealtad hacia Phantom, Goldbeck aún amaba el dinero. Aún así siempre ponía la misión primero y la recompensa después. Ruby, por otro lado, estaba más interesada en las gemas.
–Procuremos que esta cacería de tesoro sea rápida.– Goldbeck mencionó mientras tomaba un saco de bits de uno de los guardias derrotados.
–Sí. Phantom detesta cuando nos tomamos nuestro tiempo.– Ruby usó su magia para abrir el saco del otro guardia, solo para llevarse una decepción al encontrarse únicamente cuatro tristes monedas.
–¿Ya terminaron? Tenemos una misión que cumplir.– Phantom, junto con Pinkie y Starlight aparecieron de las sombras.
–Mis disculpas, señor. ¿Nos demoramos mucho?– preguntó Goldbeck.
–No. Aunque sí se tomaron un par de minutos.– el dragón miró a uno de los guardias vencidos. –Pensé que les dije que "se encargaran" de los guardias.– Phantom cruzó los brazos, esperando una explicación.
–Y eso hicimos,– comentó Ruby. –Solo que…– antes de que pudiera terminar, tres guardias más (dos pegasos con alas de murciélago que portaban la armadura dorada del ejército de Celestia y un pegaso blanco de melena rubia) rodearon al pequeño grupo.
Nightmare volteó para ver a Phantom, Pinkie y Starlight, quienes estaban completamente sorprendidos. Los guardias rápidamente soltaron sus armas e hicieron una reverencia.
–¿Qué significa esto?– preguntó Nightmare, claramente confundida.
–A partir de este momento,– hablaron los tres al mismo tiempo. –Ofrecemos nuestra lealtad hacia usted.– se quitaron los cascos y rompieron el hechizo de ilusión, revelando que todos eran guardias nocturnos.
–Pensé que Celestia había desmantelado la guardia lunar.– Phantom gruñó.
–Lo hizo, señor Spi-digo, Phantom.– uno de los guardias se corrigió a tiempo. –Muchos de esos traidores se unieron a la guardia solar. Pero algunos de nosotros, leales a usted y a nuestra legítima princesa, decidimos ayudarlo desde las sombras en el castillo. Somos pocos, pero estamos a su disposición.
Nightmare, Phantom, Pinkie y Starlight compartieron la misma mirada de sorpresa. No se lo esperaban, y no estaban dispuestos a dejar ir semejante ayuda.
–Si dicen la verdad, no les importará que analice sus recuerdos.
Por un momento, los tres guardias se quedaron quietos mientras la melena de Nightmare se ponía alrededor de sus cabezas. Luego de diez segundos, los dejó ir con una sonrisa.
–Dicen la verdad, y eso nos complace.– dijo la alicornio. –Vayan a informar al resto que la guardia lunar ya no existe. ¡Desde esta noche serán conocidos como La Guardia de la Oscuridad!
–Goldbeck, Ruby, pueden regresar al imperio para asistir a Zecora.– ordenó Nightmare. Los Zodiacos se marcharon con los tres guardias detrás de ellos. Nightmare necesitaba figuras fuertes para su revolución, y esa chica había mostrado una determinación que le pareció fascinante.
Phantom sonrió y colocó su garra en la espalda de Luna, justo en el espacio entre sus alas. La repentina acción hizo que la yegua oscura se sonrojara. –Sabes, puedo entender el por qué aún siguen siendo leales a ti.– comentó el dragón acariciándola suavemente. –Digo, ¿Quién no querría a alguien tan sabia y hermosa como su reina?– el cumplido la hizo ponerse más roja.
Pinkie Pie empezó a saltar de un lado a otro alrededor de ellos. –¡Y no olvides buena! ¡Oh, y apasionada, no puedes olvidar la pasión! Justo la otra noche la reina Nightmare…– Pinkie fue interrumpida cuando Nightmare enredó su melena alrededor de su boca. Unas palabras más de la boquifloja de Pinkie y se hubiera puesto más roja que las manzanas que colgaban de los árboles a su alrededor.
–Basta de hablar,– dijo ella, tratando de esconder su pena y sonrojo. –Tenemos una visita que hacer.
–Es cierto.– comentó Phantom, quintando la mano de su maestra, quien aún trataba de estar cerca de él.
–¿Deberíamos iniciar la fiesta ya?– preguntó Starlight, haciendo sonreír a Phantom. Luego de esto, ambos se desvanecieron con una llamarada.
–Entonces…empecemos…– Dijo Nightmare para después reír. La yegua oscura empezó a caminar hacia la cabaña.
–Oki doki loki– Dijo Pinkie con un tono de voz más grave y con su melena alaciada. Un segundo después, su melena volvió a la normalidad, y empezó a seguir a Nightmare dando pequeños saltos.
Rainbow y AJ estaban profundamente dormidas. RD soñaba que estaba volando con sus héroes, Los Wonderbolts, haciendo acrobacias mientras sus amigas, sus fans y su novia la veían y vitoreaban su nombre.
AJ soñaba que estaba sentada bajo un gran árbol de manzanas con su novia. El sol se ponía mientras que ambas yeguas lo veían juntas. Sin embargo, ese precioso momento fue interrumpido por el sonido de una puerta abriéndose lentamente. Applejack abrió los ojos, recordando que había cerrado todas las puertas de la casa, ningún poni podía entrar, y los únicos habitantes de la casa además de ellas dos eran los guardias reales.
Tal vez los guardias entraron por una bebida. pensó la vaquera. Sin embargo, escuchó pisadas metálicas, seguidas por pisadas normales. Un minuto…los guardias reales están en servicio, ¡y nadie tiene permitido entrar! Applejack se dio cuenta de lo que pasaba más rápido que lo que tardaba en cosechar todo el lado norte de la granja. Empezó a sacudir a Rainbow dash desesperadamente –¡Dash, Dash! ¡Despierta, hay alguien aquí! ¡Hay que tomar a Fluttershy y salir de aquí!– Applejack susurraba en el oído de su novia.
–Desafortunadamente, eso no va a pasar.– una voz extrañamente familiar habló.
Rainbow despertó, bostezando y tallando sus ojos. Estaba por quejarse de que la habían despertado, hasta que vio el miedo en los ojos de AJ. Parcialmente comprendiendo la situación, saltó de la cama y ambas yeguas fueron hacia la habitación de Fluttershy. Mientras corrían por el pasillo de la casa de Applejack, no podían ver nada más que oscuridad, mientras que el silencio no hacía más que ponerlas nerviosas. Al abrir la puerta de la habitación de la pegaso, no pudieron evitar sorprenderse y sentir temor al mismo tiempo. Ahí estaba Phantom, acariciando suavemente la melena de la pegaso quien dormía plácidamente mientras cantaba la infame canción que la traumatizó.
El dragón se detuvo al ver a las yeguas entrando a la habitación, y sonrió siniestramente.
–Puedo ver que ambas se "divirtieron" antes de mi llegada.– se burló, haciendo que ambas ponis se pusieran rojas. –Y debo decir que me siento un poco…animado también.
–¡¿C-Cómo lograste pasar a los guardias reales?!– demandó saber Applejack.
–Supongo que ni ustedes ni esa puta alicornio blanca recibieron el recado.– suspiró, quitando a Fluttershy de su regazo y dejándola sobre su cama mientras la pobre yegua amarilla temblaba en sus sueños. –Fui muy claro cuando les dije que no involucraran a los guardas reales. Si me hubiesen hecho caso, ellos aún estarían vivos.
Ambas yeguas se apresuraron a atacar al dragón, pero Phantom no hizo nada más que quedarse parado donde estaba. Rainbow fue la primera en acertar un golpe, impactando en la mejilla de Phantom. Applejack la siguió e impactó fuertemente el abdomen del dragón con sus patas traseras. Desafortunadamente, ambos ataques resultaron ser inefectivos, puesto que la única reacción de Phantom fue sonreír.
–Idiotas. Las escamas de los dragones son capaces de soportar el calor de la lava y soportar un boom sónico. Ataques como esos no me hacen más que cosquillas.– retrajo su brazo hacia atrás. –No puedo decir lo mismo de los ponis.– Esta vez fue Phantom quien impactó a Rainbow Dash en la mejilla, enviándola atravesar la pared directo hacia el cuarto de Applebloom. Luego de esto, retrajo su cola e hizo lo mismo con Applejack, haciéndola estrellarse contra el duro piso de madera.
Rainbow se levantó y volvió a atacar, pero esta vez Phantom la estaba esperando con su brazo extendido hacia el lado. Para cuando Rainbow se dio cuenta ya era demasiado tarde, y no pudo evitar recibir un fuerte lazo al cuello por parte del dragón. El impacto, sumado a la velocidad a la que iba, hicieron que se saliera de control e impactara contra otra pared, cerca de Applejack.
Applejack se levantó y rápidamente dio un salto, esperando caer de lleno con todo su peso sobre el dragón. Pero este logró tomarla por el cuello a tiempo, y la lanzó con tanta fuerza hacia el suelo que terminó llegando hasta el sótano, soltando un fuerte alarido de dolor.
Phantom miró por el hoyo que hizo, solo para ver a AJ levantándose una vez más. –Tan testaruda como siempre.– levantó la mirada, solo para ser recibido por un par de cascos de lleno en la cara. El dragón gruñó con molestia al reponerse rápidamente.
Applejack se levantó lentamente y miró hacia el hoyo en los pisos superiores. ¡Ese bastardo! Cuando suba de vuelta le voy a arrancar el… sus pensamientos fueron interrumpidos por un fuerte sonido proveniente de la entrada, seguido del sonido de cascos golpeando el suelo de madera.
Los guardias… ¿Están aquí? Pensó la poni naranja mientras subía lentamente las escaleras. Si su teoría era correcta, tenía que avisar a los guardias que ese monstruo estaba por matar a su novia. Sin embargo, el sonido de las pisadas se dividió: unos dirigiéndose hacia arriba, mientras que los demás se dirigían hacia ella.
De vuelta arriba, Rainbow Dash estaba en el suelo tosiendo sangre. Evidentemente, la poni celeste había recibido una brutal paliza de parte de Phantom. La persistente pegaso se levantó, al mismo tiempo que tres ponis grises entraban a la habitación seguidos de Pinkie, Starlight y Nightmare Moon.
Phantom desvió su mirada hacia Nightmare mientras que Rainbow intentaba ponerse de pie, sin resultado alguno. –¿Cuántos guardias tienen? Esta yegua lenta me está empezando a aburrir.
Dash no tomó el insulto muy bien. Forzándose a levantarse, sus alas se batieron con intensidad en un intento de volar una vez más. Ese intento se vio en vano al notar un aura verde rodeando su cuerpo. Ya no podía ocultar su miedo, levantó la mirada y vio a Phantom, cuya garra brillaba del mismo color que el aura que la rodeaba.
Phantom atrajo a Rainbow hacia él y puso sus garras gentilmente bajo su barbilla, forzándola a mirarlo a los ojos. –Sabes, me da asco el solo mirarte, maldita machorra. Vas por la vida creyéndote lo mejor de lo mejor, pero yo sé que muy dentro de tí, no eres más que una perra preocupada por tu futuro. Es por eso que siempre me jugabas bromas y me tratabas mal, para sentirte mejor de tu miserable existencia.
Rainbow lo miraba con enojo, pero a la misma vez no podía evitar temblar.
–¿S-Se supone que eso debe asustarme?– Phantom apretó el agarre en su mandíbula en respuesta.
–Aún cuando te convertiste en un miembro oficial de los Wonderbolts, jamás serás como Spitfire.
–B-Bastardo…
–Francamente, me cansé de tu pequeña farsa queriéndote hacer la valiente.– gruñó el dragón. –Hora de ir a dormir.– con un movimiento de su brazo, Phantom la lanzó hacia la pared con tal fuerza que la atravesó, aterrizando en el patio de la casa. –Oh, brillante.– gruñó mientras ordenaba a los guardias que entraron que fueran a revisar si aún seguía viva.
Treinta minutos después.
Rainbow Dash finalmente despertó, y lo primero que hizo fue revisar en donde se encontraba. Estaba oscuro, y sobre todo, había mucho ruido. Oía voces, las cuales no podía reconocer. Trató de mover sus piernas, pero algo se lo impedía, o mejor dicho, algo la mantenía en su lugar.
–Cuanto tiempo sin verte,– una de las voces dijo. –Me gustaría jugar un juego contigo, Dashie.
–¿Quién está ahí?– preguntó Dash, aún confundida.
–¿No reconoces mi voz? Por supuesto que no. Sueles olvidar a tus amigos muy fácil.– respondió Pinkie. Rainbow volteó a verla, y se dio cuenta que no era la única en esa condición.
–¿Qué demonios? ¿D-Dónde estamos?– preguntó un confundido corcel rojo apenas despertando. Lo primero que sus ojos verdes vieron fue a su hermanita, Applebloom, y a su prometida, Cheerilee, encadenadas y con varios guardias alrededor. El corcel rojo trató de moverse, pero sus patas estaban encadenadas a la pared. Usando toda su fuerza Big Mac estiró las cadenas, pero su intento de liberarse resultó en vano ya que ninguna de sus ataduras cedió.Giró su cabeza, y vio que AJ apenas estaba despertando.
–B-Big Mac…¡¿Q-Qué corrales estás haciendo aquí?! ¡Pensé que habías…– se detuvo a media oración, recordando que Phantom los había secuestrado.
–Ahora que todos están despiertos, Phantom ¿serías tan amable de explicar las reglas de este pequeño juego?– preguntó Pinkie mientras Nightmare tomaba asiento cerca de las escaleras, comiendo palomitas que Pinkie había hecho para ellas. Esto aseguraría que el show no estuviera aburrido.
–Por supuesto.– respondió Phantom. –Bien, tortuga, ya que no te gusta nada que tenga que ver con un pene, vamos a probar la lealtad que le tienes a tu novia. Me pregunto, ¿A quién ama más, a AJ…tú, o su familia?– Phantom movió a la pegaso hasta que su rostro estaba alineado con el pene de Big Mac. –Las reglas son simples, voy a hacer una serie de preguntas. Todos sabemos que Applejack no mentirá, así que vamos a hacer esto: si Applejack se decide por tí, su hermana y su cuñada serán violadas salvajemente por estos fuertes y, debo agregar, bien dotados corceles.– el dragón se aclaró la garganta y caminó hacia AJ, quien lo miraba con asco y temor mientras él hacía una señal para que los guardias se pusieran en posición. AppleBloom y Cheerilee forcejearon para liberarse, sin resultado alguno.
Los seis corceles grises se acomodaron a cada lado de las yeguas, sus miembros erectos y palpitantes en anticipación, listos para tomar a la maestra y a la adolescente.
–Pero si te decides por tu familia, entonces tu hermano se divertirá con Rainbow.– Terminó Phantom, riendo por lo bajo.
–¡ESTÁS DEMENTE!– gritó Big Mac.
–Starlight, adelante.– Dijo Phantom, señalando hacia la poni púrpura.
–Con gusto, Phantom.– dijo la yegua mientras hacía brillar su cuerno, Un hechizo golpeó la cabeza de Big Mac, haciendo que le diera sueño antes de abrir completamente los ojos mientras estos despedían un brillo púrpura.
–Lo obedeceré en todo lo que me diga, señor.
–¿señor? Me gusta.– Phantom rió con malicia. –Ahora, AJ, dime ¿A quién vas a dejar que violen? ¿Tu novia por tu propio hermano, o tu familia por estos guardias reales?
–Eres un monstruo…– AJ murmuraba mientras miraba al dragón con odio puro.
–¿Monstruo? Dudo que alguna vez comprendas lo mucho que sufrí. No tienes derecho de llamarme así.– respondió Phantom.
–¡Es tu culpa por traicionar a nuestro jefecito, no trates de culparlo!– Pinkie defendió, sacando la lengua burlonamente. La yegua rosa entonces tomó la crin de la granjera y la jaló para hacer que la mirara a los ojos. –Además, a los lectores les gustará ver sufrir a una perra como lo es tu novia.– apuntó a Dash, quien le devolvía una mirada de odio.
–Pinkie, ¿de qué hablas?– preguntó Starlight.
–Oh, estamos en una historia llamada…eh, mejor me callo antes de que el autor me mate también.– Cerró su boca como si fuera un cierre, dejando a todos los presentes confusos. Phantom rió, puesto que lo random que podía llegar a ser Pinkie le divertía mucho.
–Como sea.– prosiguió Phantom, apuntando su mano hacia Rainbow. –Si te niegas a responder, entonces todas serán castigadas severamente.
–Primera pregunta.– Phantom sonrió siniestramente. –¿Fue Rainbow Dash tu primera novia?
–No…– Applejack respondió a regañadientes. Rainbow trataba de alejarse de Big Mac cuando la respuesta entró por sus oídos. La poni celeste miró a AJ con una mezcla de sorpresa y traición.
Phantom sonrió, sabiendo que preguntar a continuación. –Entonces, ¿Quién fue tu primera novia?
–¿Qué te hace pensar que era una yegua?– Applejack respondió con una sonrisa burlona.
Normalmente, esa contestación hubiera enojado al dragón púrpura, pero en este caso sólo rodó los ojos. –Está bien, ya que esa pregunta sarcástica no responde a mi pregunta…– Phantom estaba por chasquear sus garras, lo cual les indicaría a los guardias y al hechizado Big Mac que procedieran.
–¡NO, POR FAVOR! ¡LO SIENTO!– rogó la poni naranja mientras miraba a Rainbow Dash con una mirada que rogaba por su perdón. –Su nombre era Maple Tree, era una poni terrestre que vivía en Ponyville, pero se mudó a Baltimare. Ella era una diosa, su melena y cola color ámbar, su cuerpo café claro, y sus ojos color verde limón.
–Phantom saboreaba el momento. –¿Quién de las dos es mejor amante?
Esto hizo que Applejack se sonrojara, sin saber qué decir. Maple no era tan brusca como Rainbow, pero era muy apasionada, mientras que Rainbow era ambas. Sabía que Phantom no perdonaría si no contestaba una segunda vez. –¡Maple era mejor amante!– contestó la poni naranja, haciendo que Rainbow abriera los ojos con sorpresa. –L-Lo siento, Dashie, por favor perdóname…
Rainbow se rehusaba a creer que esa tal Maple Tree era mejor amante que ella. Sus ojos color magenta se enfocaron en Phantom, quien le daba la orden al corcel rojo para que no hiciera nada por ahora. Para él, esto era demasiado bueno para ser verdad.
–Bien, Rainbow lenta, ¿Tienes algo que decir?– Rainbow no dijo nada. –¿No? Bueno, continuemos. Dime, campesina, ¿A quién amas más? ¿A esa presumida egoísta que está frente al bulto de tu hermano?– Phantom preguntó, mientras Applebloom y Cheerilee la miraban. Ambas forcejeaban contra las ataduras, pero era inútil. Ambas esperaban, no, deseaban que esta pesadilla terminara. O que Applejack respondiera correctamente. –¿O a tu familia?
AJ no respondió.
Al no oír nada, Phantom cerró los ojos mientras negaba con la cabeza. Applebloom y Cheerilee miraron con horror la escena. Chasqueó sus garras, ordenando a los guardias a hacer lo que quisieran con las yeguas.
–¡NOOO!– ambas yeguas gritaron al unísono. Dos de los guardias se posicionaron frente a ambas yeguas con movimientos altamente sincronizados. Ambos bajaron la mirada para ver sus vaginas sin lubricar.
La adolescente y la maestra se sentían violadas con solo sentir la sucia mirada de los corceles sobre sus partes. Los guardias se acercaron más a ellas, mientras que las yeguas cerraron los ojos en espera de lo inevitable. Lágrimas cayeron mientras sentían sus vaginas siendo tocadas por las lenguas de esos sucios guardias. Rainbow volteó a ver a las yeguas llorando, y luego volteó a ver a Phantom, Nightmare, Starlight y Pinkie, quienes estaban sentados mientras disfrutaban de su predicamento.
–¡H-Haz que se detengan! ¡Sólo nos quieres a nosotras! ¡Ellas no tienen nada que ver en esto!– gritó, pero sus súplicas cayeron en oídos sordos. Phantom y Nightmare rodaron los ojos.
–Por si no lo recuerdas, estúpida, le pedí a Applebloom que me acompañara al baile antes de que Luna me lo pidiera.– se quejó el dragón. –No me malentiendas, no tengo nada en contra de ella o sus amigas, pero esto es un castigo, AJ. Lo cual me trae a la siguiente pregunta.– el dragón levantó una garra, dando la señal a los guardias para que se detuvieran. –Dinos, Applejack, ¿De verdad creías que yo era inocente?
–S-S-SÍ.
–¡¿Y por qué no lo defendiste?!– gritó Nightmare iracunda.
–¡¿O por qué no lo buscaste cuando Discord nos dijo dónde estaba?!– preguntaron Starlight y Pinkie al mismo tiempo.
–P-Porque pensé que…tal vez la historia podría ser cierta. Tal vez Spike pudo haber hecho algo como eso ya que…él come carne.
Applejack sintió un dolor agonizante al tiempo que Phantom le lanzaba una maldición. –¡Mi nombre no es Spike!– rugió con furia ante tal ofensa. Ya era malo escuchar a Applejack llamarlo por el nombre al cual él renunció. Lo que de verdad lo enfurecía, era que ella creía en su inocencia y no hizo nada para defenderlo.
Phantom incrementó el dolor infligido por la maldición, haciendo que la yegua gritara más fuerte. Nightmare puso un casco en su hombro, calmando su enojo y haciendo que se detuviera.
–¿De verdad? ¿Avisaste a los ponis en el pueblo lo que sucedió?– preguntó Starlight, encarando a la poni naranja.
–Sí,– comentó Pinkie. –¡¿Les contaste como tú y esa perra lenta de Rainbow ayudaron a la puta gorda que tienen por princesa a desterrar a Phantom?¡– Applejack estaba sin palabras ante los hirientes comentarios de Pinkie.
Applejack fue forzada a mirar como su hermana y cuñada estaban listas para ser violadas. –¡S-Sí, sí lo hice!
–¿Y cómo reaccionaron?– preguntó Phantom cruzándose de brazos.
–E-Estaban sorprendidos al principio, pero luego se alegraron de que ya no estabas.– miró a Pinkie, quien asintió. Luego miró a Cheerilee y Applebloom, quienes abrieron grandes los ojos al ver al dolido e iracundo dragón.
–¿El pueblo entero estaba feliz de que yo fuera desterrado?– preguntó, sintiendo como una ira silenciosa crecía en él.
–S-Sí.– Applejack confirmó, pasando saliva con nerviosismo.
Phantom miró a las dos yeguas, y entonces caminó hacia Applejack. Jaló las cadenas y la tomó por las patas traseras. –¡LUEGO DE TODO LO QUE HICE POR USTEDES, PERRAS! ¡LUEGO DE TODO EL TIEMPO QUE DESPERDICIÉ AYUDÁNDOLAS, NO SOLO ME ENJUICIARON INJUSTAMENTE POR UN CRIMEN QUE YO NO COMETÍ, ¿SINO QUE TAMBIÉN LO CELEBRARON?! ¡JÓDETE APPLEJACK, O MEJOR AÚN, PUEDES MIRAR COMO TU MALDITA FAMILIA DE CAMPESINOS Y EL SACO DE PIEDRAS QUE TIENES POR NOVIA SON VIOLADAS SIN QUE TÚ PUEDAS HACER ALGO AL RESPECTO!– Phantom gritó tan fuerte que las ventanas del recinto estuvieron a punto de romperse.
El dragón entonces tomó una de las patas de la granjera con su boca; sus afiladísimos colmillos atravesaron su piel, músculo y hueso como si fuera papel. Applejack gritó a todo pulmón, pero ni a Phantom, Nightmare, Starlight, Pinkie o los guardias les importaba en lo más mínimo. Phantom giró su cabeza hacia la derecha, arrancando la pierna de la fuerte y orgullosa poni granjera. Chorros de sangre empezaron a brotar de lo que quedaba de su pierna, alcanzando a rociar al dragón en la cara. Phantom escupió la pierna, y usó su lengua para limpiar la sangre.
Phantom ordenó a los guardias empezar el show. Los guardias asintieron y se pusieron en posición mientras que Big Mac fue liberado de sus ataduras. Los sementales tomaron a las yeguas y las pusieron contra el suelo. Los antes flácidos miembros de los guardias ahora estaban completamente erectos y listos para la acción gracias a la magia de Nightmare.
Una vez que los corceles estaban preparados, forzaron sus labios contra los de las yeguas. Los tres a su vez forzaron sus miembros a introducirse dentro de cada una de ellas, haciéndolas gritar de dolor mientras que la adolescente lloraba al sentir como le arrebataban su virginidad. Sangre empezaba a brotar de su alguna vez pura flor mientras el corcel sacaba parcialmente su miembro para volverlo a introducir. Applejack veía con horror la escena mientras su pierna cercenada seguía sangrando a chorros.
–¡D-Déjalas ir, Spike, somos Dash y yo a quienes quieres!¡Ellas no tienen nada que ver en esto!– la granjera suplicó. –¡Por favor, déjalas ir y tómame a mí!– Sin embargo, sus súplicas cayeron en oídos sordos ya que ambos corceles voltearon a Applebloom y Cheerilee y las forzaron a abrir las piernas, exponiendo sus anos.
–¡P-P-Por favor, Spike, no hagas esto, duele mucho! ¡Te lo suplico!– la hermana más joven de la familia Apple suplicó, sus ojos estaban llenos de lágrimas por el intenso dolor que sentía en su entrepierna. Ni Phantom, Starlight, Nightmare, o Pinkie mostraron signos de que eso les importara. De hecho, la sola mención de su antíguo nombre lo enfureció aún más.
Los otros dos guardias las tomaron por sus flancos e introdujeron sus penes en sus cavidades anales, haciéndolas gritar al tope de sus pulmones. Rainbow sintió a Big Mac sacando su enorme miembro de su vagina, y muy como los otros, lo introdujo en el ano de la yegua celeste. El dolor era demasiado.
–Rueguen todo lo que quieran,– la poni rosa comentó mientras caminaba hacia Nightmare Moon. –Todas ustedes lastimaron a Phantom en formas que romperían a cualquier poni. Debieron de haber venido conmigo cuando Discord nos dijo en donde estaba. Pero todas ustedes estaban asustadas porque sabían que él era inocente pero no querían creerlo.
Rainbow gritó más fuerte que la maestra y la adolescente juntas mientras sentía al corcel rojo penetrarla una y otra vez. Su ano sangraba mientras su cuñado metía y sacaba su miembro. La visión de Applejack se oscurecía por la falta de sangre. Tenía que hacer algo para detener a su hermano, y tenía que hacer algo para detener a los guardias que estaban violando a su hermana. Tenía que hacer algo, por su familia, por Dash.
Los sementales continuaron metiendo y sacando repetidamente sus miembros en las pobres yeguas, usándolas como sus juguetes sexuales, gruñendo y gimiendo al sentir sus orgasmos cerca. Las yeguas no podán hacer nada más que llorar, sintiendo como los penes de sus agresores se hacían más gruesos dentro de ellas. Sin advertencia alguna, los sementales dejaron salir su semilla dentro de las pobres ponis, quienes abrieron los ojos de la impresión y el horror. Luego de unos minutos sus penes se pusieron flácidos, y se separaron de la adolescente y la maestra, quienes aún no podían asimilar lo que estaba pasando. Nightmare les ordenó regresar al Imperio de Cristal, y haciendo una reverencia, los guardias se fueron. Phantom usó su magia para levitar a Applejack, y luego la arrojó hacia Rainbow.
–Es una pena, Applebloom y Cheerilee eran perfectas para engendrar más guardias para tu ejército, Nightmare.– Eso fue lo último que las yeguas escucharon antes de perder el conocimiento.
Applejack despertó de su sueño sudando y respirando profundo. Miró sus alrededores, pero todo estaba oscuro. Sintió a alguien sobre ella, y se alivió al notar que era Rainbow, quien también estaba respirando profundamente producto de una pesadilla.
¿Fue real? se preguntó, empujando a Rainbow hacia el lado y estirando sus cuatro patas. Espera… pensó, mirando sus patas y notando que tenía las cuatro. ¿Qué Spike no las había arrancado? La poni vaquera dio unos cuantos pasos, sintiendo un dolor punzante en sus patas traseras. Miró de que se trataba, y se dio cuenta que en donde debería estar su cutie mark, había puro músculo expuesto. ¿Qué demonios?... pensó mientras jalaba las sábanas para descubrir a Rainbow, notando que su cutie mark también había sido cortada. La poni naranja sacudió a la pegaso, quien despertó con un grito de terror.
–¡APPLEJACK!– gritó mientras se lanzaba a los cascos de su novia. Tenía miedo, estaba aterrada de lo que sea que les fuera a hacer ese monstruo y no sabía qué hacer. Luego de diez minutos de llorar en el hombro de su novia, la linterna en la mesita de noche de Applejack se encendió. Applejack vio un reloj de arena envuelto en un aura verde que impedía que la arena cayera, y abajo de este había una carta.
Applejack, Rainbow Dash:
Espero que hayan disfrutado la pesadilla que tuvieron, porque así es como me he sentido durante los últimos siete años. Oh, y espero que no les importe que haya tomado sus cutie marks, ya que de todas formas van a morir en los próximos minutos. ¡Y creo que sé cómo pasarla bien mientras esperan su muerte! ¡Vamos a jugar un juego! Un juego para ver si están dispuestas a vivir. Estas son las reglas: Hay una fuga de gas en la casa, y dentro de diez minutos la casa, junto con todos los que están adentro van a explotar. Las puertas, ventanas y cualquier punto que conecte con el exterior están cerrados con un hechizo de protección, y la única salida es a través del sótano, pero cuando el reloj llegue a la marca de 2 minutos y 30 segundos, las puertas del sótano se cerrarán. El reloj de arena sobre la mesa empezará a correr cuando las puertas se abran, dando inicio al juego. ¿Se salvarán ustedes y dejarán a sus seres amados morir? ¿Se quedarán a que la explosión los mate a todos? Ustedes deciden.
Phantom.
Posdata: Me llevé a Fluttershy.
Tan pronto como las puertas se abrieron, la arena empezó a caer. Ambas yeguas se miraron con horror.
–¡Tenemos que ir con los demás, de prisa!– comentó Rainbow mientras intentaba salir de la habitación volando. Al intentar mover sus alas, sintió un intenso dolor recorrer todo su cuerpo. Volteó a ver y notó que ambas alas estaban rotas.
–N-No podemos… ¿Qué hay de los otros? Iré por Applebloom y por Scoot, tú ve por Big Mac y Cheerilee.– Applejack salió a toda velocidad hacia la habitación de su hermanita, donde la encontró a ella y a Scootaloo durmiendo profundamente. Las sacudió fuertemente a ambas, haciendo que Applebloom se despertara y saltara a sus cascos mientras Scoot se preguntaba qué estaba pasando.
–¡Fue una pesadilla horrible, hermana! Spike y Nightmare…– la joven yegua trataba de decir entre lloros. –Los guardias…
–Shh, no pasa nada, Applebloom. Ahora mismo debemos salir de aquí.
Applejack y las demás corrieron escaleras abajo. Rainbow hizo lo mismo, pero estaba algo indecisa luego de ver a Big Mac bajo el hechizo de Nightmare. Aún así, sabía que tenía que hacerlo.
–¡O-Oigan!– dijo la yegua celeste mientras los sacudía a ambos. –¡Despierten! ¡Debemos irnos de aquí, y rápido!
Ambos abrieron los ojos, mirando a Rainbow completamente preocupada. Big Mac saltó de la cama y juntó sus cascos frente a ella para rogar por su perdón. –¡L-Lo siento tanto, Rainbow…!– dijo antes de ser interrumpido por un casco posándose sobre sus labios.
–Oye, no pasa nada, no fue tu culpa. Ahora mismo debemos concentrarnos en buscar una salida. Phantom provocó una fuga de gas y nos dio diez minutos para salir.– El corcel y la yegua asintieron, y los tres se apresuraron escaleras abajo hacia la cocina. Al llegar encontraron a Applejack, Applebloom y Scootaloo mirando el reloj de arena fijamente.
–¡¿Qué están haciendo?!– gritó Rainbow.
–La puerta sólo dejará ir a uno…y una vez que ese poni salga…se bloqueará mágicamente.– explicó Applejack, entregando la nota a Rainbow.
Quedaban cinco minutos. –¿Quién debe salir entonces?– preguntó la maestra mientras miraba el reloj.
–Voto por Big Mac.– dijo Rainbow levantando su casco.
–Nope.
–Vamos, eres un corcel fuerte.
–No tendrá nada por qué vivir,– dijo mientras abrazaba con su casco a Cheerilee. –Sobre todo si para vivir tengo que sacrificar a mi poni especial.
–Rainbow miró a su novia. –Si Applejack se queda, yo también.– dijo mientras rodeaba con sus cascos a la poni granjera.
–¿Applejack?– preguntó Applebloom, mirando a su hermana mayor.
–Todos sabíamos que este día llegaría.– dijo mientras derramaba algunas lágrimas. –Prefiero ser torturada a ver a mi familia morir.
La adolescente entonces miró a su maestra. –¿Señorita Cheerilee?
–Lo siento, Applebloom, pero si Big Mac o alguna de ustedes muriera, no podría vivir con eso en mi consciencia.– Cheerilee se acercó más a Big Mac. Si iba a morir, sería junto al poni que ella tanto ama.
–¿Y qué hay de ti, Applebloom?– preguntó Rainbow Dash.
–N-No quiero dejar a nadie atrás.
Hubo otra pausa, y solo quedaban tres minutos. –Creo…creo que debes de ser tú, Scootaloo– dijo Rainbow con pesar. –No quiero que las cosas acaben así, pero no creo que él tenga algo en contra de tí. Sé que siempre lo consideraste un amigo, y además tienes una larga vida por delante.– no pudo contener las lágrimas. –Como dijo Applejack, nosotras lo traicionamos. Es nuestra culpa.
–Tiene razón…– concordó Applejack. –Eres la única que no le ha hecho nada malo…eres la única que tiene otra oportunidad.– todos estaban llorando en este punto. –Solo, no te olvides de nosotros, ¿está bien?
–Tú y Sweetie Belle son las mejores amigas que una yegua puede tener…– Applebloom la abrazó. –Me alegra que hayamos vivido lo suficiente para haber obtenido nuestras cutie marks juntas.
–Se una buena poni,– comentó Cheerilee. –Fue un honor el haber sido tu maestra.
–Y sip.– dijo Big Mac.
–Recuerda convertirte en la mejor poni extrema de toda Equestria.– Rainbow Dash se despidió, poniendo su casco en el hombro de la yegua naranja.
–N-Nunca los olvidaré…– comentó con pesar Scootaloo. Empezó a caminar a través de la puerta con solo unos segundos de sobra, sintiendo como la veían mientras ella abandonaba la casa, recordando todos los buenos momentos que vivieron. Recuerdos felices de sus aventuras con Applebloom y Sweetie Belle llegaron a su mente. Recordó el día en el que conoció a la potranca amarilla, todo el tiempo que pasaron tratando de obtener sus cute marks, cuando indirectamente ganaron el concurso de talento por mejor comedia, cuando Big Mac y Cheerilee estaban bajo los efectos de la poción de amor.
Su recuerdo más preciado era cuando ella y sus amigas obtuvieron sus cutie marks luego de ayudar a Diamond Tiara a hacer amigos.
Pero fue interrumpida cuando fue súbitamente arrojada varios metros por la explosión de la casa. La pegaso aterrizó fuertemente sobre el suelo, llorando por la pérdida de algunos de los ponis más asombrosos que conoció. Por la pérdida de sus mejores amigas, su maestra, y aún más doloroso, de su hermana mayor.
