P.O.V. Phantom.

Me senté en los jardínes reales, solo, mirando atentamente a las estrellas mientras pensaba Ella hace las estrellas más hermosas que un dragón podría ver. La noche era hermosa; las estrellas brillaban como un manto infinito de diamantes haciendo retroceder la oscuridad para traer luz a cada oscuro rincón del cielo nocturno. Si estuviera atento y tuviera suerte, podría haber visto alguno de esos diamantes abriéndose paso a través de la noche como un pincel sobre un lienzo en blanco.

Cuarto de Twilight y Trixie.

Las dos yeguas estaban acostadas sobre la cama, sus cuerpos cubiertos de sudor luego de las apasionadas actividades en las cuales ellas tomaron parte recientemente. Ambas estaban seguras en los brazos de la otra, felices de que Nightmare les hubiera cedido entrada al mundo de los sueños. Su descanso fue interrumpido por una nube de cenizas mágicas que entró por la ventana, flotando hasta posarse sobre su cama mientras se movía como una serpiente buscando refugio. La nube pronto se condensó, volviéndose una gran masa hasta que, con un destello de magia, se transformó en dos trozos de carne fresca con dos cutie marks bastante familiares. El cuero naranja con manzanas rojas era acompañado por un cuero color cian con un rayo de arcoiris.

Para desgracia de las ocupantes de la cama, no se despertaron inmediatamente. No, el mensaje había llegado en medio de la noche mientras ellas estaban profundamente dormidas y no había más que paz y silencio. Esto le permitió a los trozos de cuero posarse sobre la cama, remojando el colchón y las sábanas con sus jugos e impregnándolos con el característico olor de la muerte. No fue hasta que el líquido carmesí llegó hasta los cuerpos de las ocupantes que estas notaron algo fuera de lugar. Twilight despertó cansada y algo molesta por la incómoda sensación de humedad frotándose contra sus cascos traseros, y entonces gritó, y gritó, y gritó un poco más. Despertó a su pareja, a las pocas mascotas que quedaban en el castillo y a varios ponis que residían en las cuadras aledañas.

La identidad de los trozos de carne que miraron las yeguas era más que clara dada la singularidad de las cutie marks, y esto hizo a Twilight temblar de pavor. Phantom había conseguido llegar a Applejack y Rainbow Dash, esta era su firma, pero no hubo carta en esta ocasión como es usual en su modus operandi. Él siempre dejaba una carta donde mencionaba que él era el autor de los crímenes, esa era su manera de avisar quienes eran los próximos en el pasillo de la muerte donde él era el ejecutor. De esa manera lograba plantar miedo en los corazones de los ponis, un terror que los consumiría por dentro que no les permitiría tener paz en ningún momento. El hecho de que no hubiera ninguna carta hacía dudar a Twilight si esto debía ser considerado una bendición, o una maldición.

Apresurándose a confirmar el bienestar de sus amigas, Twilight y Trixie se olvidaron de cualquier medida de seguridad, haciendo que los guardias reales comieran su polvo mientras ellas rezaban a Celestia, Luna e incluso Discord que ellas estuvieran bien, que, por algún milagro, hayan escapado de la sentencia de muerte que les había impuesto Phantom. Obviamente, sus plegarias no fueron escuchadas.

Aún cuando corrían a todo galope, todavía estaban a medio kilómetro cuando una explosión resonó por todo Sweet Apple Acress. La explosión fue de tal magnitud que les hizo temblar hasta los dientes. Ceniza y humo pronto llenaron el aire al tiempo que Twilight y Trixie llegaban al granero a toda velocidad. Twilight no era ajena a las explosiones, y esto la hizo rezar todavía más por el bienestar de sus amigas.

Sin embargo, al llegar, todo se volvió una pesadilla. Fueron recibidas por cadáveres carbonizados esparcidos por el suelo y el olor a muerte impregnando el ambiente. Los cadáveres de los guardias yacían sin vida frente a ellas. Twilight sabía que once guardias habían sido puestos a resguardar la casa: cinco unicornios y seis pegasos, pero solo notó ocho cadáveres. ¿Dónde están los otros tres? se preguntó la princesa de la amistad. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando notó un enorme hoyo en donde debía estar la casa de AJ. Ambas yeguas se sorprendieron al mirar el espectáculo frente a sus ojos. Las dos corrieron alrededor del crater en busca de sobrevivientes, y pronto escucharon unos sollozos provenientes de la zona norte. Twilight y Trixie corrieron hasta la fuente, y se encontraron con una yegua adolescente.

–¿Qué pasó?– preguntó Trixie mientras miraba a su alrededor.

–Spike…– dijo mientras trataba de limpiarse las lágrimas. –Fueron él y Nightmare…nos pusieron a Applebloom y a mi a dormir…todo lo que recuerdo fue que hubo una fuga de gas, y-y-y yo me fuí. Dejé a Applebloom, Applejack, Rainbow Dash, Big Mac y Miss Cheerilee para que murieran y…– la pobre Scoot ya no pudo más, se lanzó a los cascos de Twilight y Trixie y lloró hasta que ya no pudo más. La pobre había sufrido no solo la pérdida de su mejor amiga, sino también de su heroína y su figura a seguir.

Las dos ponis trataron de consolarla, dándole palmadas suaves en la espalda y asegurándole que todo estaba bien.

–¿C-Cómo pasó?– preguntó Twilight. Scootaloo la miró a los ojos y le contó lo que le había dicho Applejack. Twilight escuchaba con atención, a su vez sin creer lo que la pequeña decía. Al parecer Phantom había provocado una fuga de gas, sellando todas las puertas y ventanas excepto la del sótano, y los obligó a decidir a quién salvar, mientras que los demás iban a morir. Twilight estaba en shock al escuchar tal atrocidad. –¿Dónde está Fluttershy?

–N-No lo se…– dijo mientras sollozaba. –Yo estaba con la abuela Smith, Winona, Big Mac, Miss Cheerilee y Applebloom cuando él y Nightmare aparecieron. La última cosa que recuerdo fue que Spike estaba devorando a Winona antes de que yo me desmayara. Cuando desperté, estaba en la cama con Applebloom.– la pequeña podía segur llorando toda la noche, pero en ese momento sentía una increíble rabia que jamás había sentido antes.

Un tosido fue todo lo que tomó, un pequeño sonido fuera de lugar. Uno tan familiar pero tan fuera de lugar que era imposible evitar.

–Bah,– escucharon a alguien quejarse –Revelaste mi posición, Scoots.– dijo la voz, que provenía de unos árboles a la izquierda de las yeguas. –Y francamente, estoy cansado de escuchar mi antiguo nombre.

–¡Asesino!– Scootaloo gritó mientras que una figura se aproximaba hacia ellas, saliendo de la oscuridad como si estuviera hecha de esta. Era un dragón casi tan alto como Celestia, delgado pero con músculos definidos, escamas moradas, abdomen y placas dorsales verdes, alas y ojos color esmeralda que irradiaban un aura de tranquilidad y amabilidad que Twilight no tardó nada en recordar.

–¿Spike?– preguntó. Su tan ansiado reencuentro con él no era como ella lo había soñado. Ella quería reunirse con él a solas, lejos de los ojos de su mentora, de su amante, y sobre todo, lejos de los ojos de los demás. –¿O debo llamarte Phantom?

El dragón oscuro rió. –Veo que has escuchado de mí. Así es, Twilight, soy yo.– dijo mientras extendía sus alas y brazos en una pose de grandeza. –El mismo.

Su sonrisa desapareció mientras miraba a la única sobreviviente de la masacre de la casa Apple. –Scootaloo, si he de ser sincero contigo, me sorprende que te hayan dejado salir.– comentó, dirigiendo su atención a la pequeña y temblorosa yegua frente a él. –Hubiera apostado que elegirías a Applebloom o a Rainbow Dash para que vivieran. Al menos hubiera considerado a Applebloom como una amenaza. Tenían treinta segundos; más que suficiente para que un poni terrenal saliera caminando.

Phantom llevó su garra bajo su barbilla y se puso a pensar acerca de las posibilidades que pudieron dar con este desenlace. –¡Ah!– exclamó, rompiendo el silencio. –Estaban siendo crueles.– dijo con un tono que era impropio de él. –Incluso en sus últimos momentos, fueron increíblemente crueles.

Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Phantom había ido demasiado lejos. Scootaloo, usando toda la rabia que tenía embotellada, lanzó un rugido de pelea y corrió a atacar al dragón. Desafortunadamente, esto resultó en una pérdida de tiempo, puesto que Phantom era demasiado fuerte para ella. Él pudo haberla igualado golpe por golpe, pero solo por querer burlarse de ella un poco más, evadió cada golpe que la pequeña se esforzaba tanto en dar.

–Te falta disciplina, Scoots, tus golpes son tan débiles y caóticos que no le darías ni a un árbol. En este momento no eres más que un animal cansado y patético.– Scootaloo se detuvo por un momento y miró a Phantom a los ojos.

El dragón sostuvo su mano frente a ella para indicarle que se detuviera y sonrió.– Scootaloo, por favor, relájate un poco.– dijo en un tono juguetón.

¡Este cretino se está burlando de mí! pensó la pegaso mientras se lanzaba una vez más hacia él, intentando darle un golpe de lleno en el rostro. Esta vez Phantom se hizo hacia un lado, haciendo que Scootaloo cayera al suelo al aterrizar.

–Piensa,– dijo el dragón mientras seguía esquivando cada golpe. –Applejack y Rainbow Dash estaban felices de morir juntas. Big Mac quería pasar sus últimos momentos al lado de su amada, justamente al igual que ella. Eso deja a las dos pequeñas potras como la única opción viable.– dijo mientras esquivaba un golpe dirigido directamente a su rostro. –Apple Bloom hubiera sido la mejor opción; ella tiene familia regada hasta por debajo de las rocas, y yo no hubiera tomado represalias en su contra. Quien escapara era quien iba a vivir, fui muy específico. A sabiendas de eso, tú fuiste quien salió. ¿Por qué?

Phantom dejó de esquivar los golpes y simplemente los recibió por las cosquillas que le causaban. –Es porque estás sola.– Esa oración hizo petrificar a la yegua naranja. Phantom se apoyó en una rodilla y colocó su garra bajo el mentón de Scoot. –¿Dónde están tus padres, Scootaloo? O mejor aún, ¿Dónde están los ponis que te van a extrañar cuando mueras? Muchos de ellos estaban en ese cráter de allá.– El dragón apuntó hacia el lugar donde una vez estuvo la residencia de la familia Apple. –Al menos los que más importaban. Respóndeme algo. ¿Qué tan cruel es dejar que un poni que no tiene nada ni a nadie, mire mientras aquellos que importaban más mueren por su propio casco?

–¡Tú los mataste!– gritó como respuesta mientras se alejaba de él.

–Sí, yo los maté, y fue un fiasco premeditado. Pero yo no los abandoné y dejé que murieran, ¿cierto?– El dragón sonrió. –Tenía planeado matarlos desde un principio. Aún así, tú los abandonaste luego que ellos decidieron que tú debías vivir. Pudiste haberte negado y morir junto a ellos, pero dejaste a tu mejor amiga atrás.

–E-Eres un monstruo…– respondió Scootaloo, lágrimas caían de sus ojos ante los ataques de Phantom.

–Estoy rodeado de mulas hipócritas.– Phantom suspiró, sabiendo que sus palabras no serían entendidas por ponis tan testarudas. –Si soy un monstruo por querer matar a los ponis que me traicionaron, entonces tú eres peor por abandonar a tu amiga, a quien de verdad te quería.– Phantom apretó las garras y dejó de hablar con tono de burla. –Ya sé lo que es ser abandonado por todos, así que pensé que alguien más debería probar el amargo sabor del abandono.

–¡Cállate!– gritó Twilight. –¡Scootaloo no hizo nada malo! ¡Era o salvar a un poni o morir todos! ¡Rainbow Dash preferiría morir antes de abandonar a alguien! Eres tú el que está mal… ¡P-Phantom!– Su voz estaba a punto de quebrarse mientras lágrimas caían de sus ojos. Ese ya no era el dragón que ella conocía.

Phantom se dio la vuelta para luego desaparecer. Unos momentos pasaron hasta que reapareció frente a la princesa de la amistad. Soltó un golpe en su pecho y la hizo caer al suelo mientras la poni color lavanda se sostenía el pecho con dolor.

–Twilight…– su profundo tono de barítono resonaba en sus oídos. –Tienes suerte de que me contuve con ese golpe. Sé que te has vuelto más poderosa desde la última vez que te ví, pero no quiero que esto sea tan fácil.

–Pero, ¿Quién dice que no me puedo divertir un poco?– su tono de seriedad cambió a uno juguetón. –El Síndrome del Sobreviviente es algo realmente interesante de ver cuando se desarrolla. No es divertido cuando los demás ponis se interponen.– En su cara se puso un semblante de tristeza, haciendo que por la mente de Twilight pasaran recuerdos de los tiempos donde su pequeño asistente solía despertarla en la noche, llorando y diciendo que tenía miedo de que lo abandonaran.

A pesar del dolor, Twilight se forzó a ponerse en pie. –¡No hagas esa cara!– gritó la princesa, sintiendo una enorme ira apoderándose de ella. Phantom sabía que ella actuaba de esa manera para evitar sentirse culpable.

–Esta es mi cara normal, Twilight. ¿Acaso está mal?

–Esa cara pertenecía a mi asistente número uno. ¡Tú ni siquiera tienes derecho de saberlo!– gritó Twilight.

–Eso es absurdo, Twilight.– Comentó Phantom, saboreando el momento. –Todo lo que hice fue cambiar mi débil nombre, pero esta sigue siendo mi cara. ¿O tal vez soy otro dragón bien parecido?– siguió burlándose, disfrutando hacer rabiar a la princesa.

–¡DETENTE!– Twilight disparó un potente rayo de magia hacia el dragón, pero éste simplemente lo desvió con su dedo índice. Aunque sorprendida por su poder, la princesa continuó su ataque.

–¡Esa sonrisa solamente le pertenece a Spike! ¡BASTA, BASTA, BASTA!– Gritaba Twilight mientras disparaba rayo tras rayo, intentando asesinar a ese impostor, a ese doppelganger, ese fantasma que había tomado la forma de su mejor amigo, de su querido hermano. Phantom por su parte se limitó a desviar cada ataque sin hacer el más mínimo esfuerzo.

–Estás asumiendo que he dejado de ser quien soy, Twilight. Y debo decir que es ciertamente preocupante. Hablar sin respaldar tus argumentos no me sorprende en lo absoluto viniendo de tí, dado ese complejo de hipócrita que tienes.– decía el dragón mientras esquivaba cada disparo. –Como dije, la verdad es que solo cambié el nombre que tenía cuando mi vida era miserable.

–¡No! ¡Spike jamás habría hecho esas horribles cosas! ¡Spike jamás habría amenazado con matar a sus amigos y seres queridos! ¡Spike no es un monstruo!– gritó la alicornio mientras recuperaba algo de aire.

¿Me llamas monstruo cuando fueron ustedes quienes abandonaron a un bebé dragón por un crimen que no cometió?– dijo con una calma sorprendente pero sintiendo una ira desgarradora. –Vaya que eres una hipócrita.– dijo con sarcasmo. Twilight sintió su ojo temblar; estaba cansada de escuchar esa maldita palabra.

–Tienes razón en una cosa, ya no soy más Spike, el dragón que conocían y trataban como un idiota.– comentó Phantom. –Spike era débil, tratando de convencerse de que aquellos quienes abusaban de su amabilidad y su estupidez eran sus amigos. Él hubiera ido hasta el fin del mundo para encontrar a quienes lastimaron a sus seres queridos y hacerlos pagar. No se habría detenido hasta cobrar venganza de quien te hubiera lastimado a tí, tus amigas o a cualquiera que hubiera significado algo para él. No he cambiado, Twilight, simplemente tengo una nueva familia, en la cual no estás tú.

–Esta nueva familia de verdad se preocupa por mí y me quieren por lo que soy, en lugar de usarme para sus fines egoístas. ¿Te digo algo? Eso era todo lo que quería.– Phantom suspiró. –Para ser honesto, habría desaparecido de Equestria sin nada más que una tonta molestia por lo que pasó, pero la emperatriz Nightmare me contó lo que le sucedió a mi verdadera familia, las atrocidades que cometieron contra mi especie en la migración de dragones. Estoy seguro que Fluttershy ya te dijo, ¿Verdad?

A la mente de Twilight vinieron horribles imágenes: tubos de ensayo y probetas, huevos rotos y cuerpos mutilados, electricidad y chillidos de dolor, una investigación sobre una especie hostil.

–Mi familia es la razón por la que iría hasta el fin del mundo. La razón por la que volvería a hacer mil veces todo lo que he hecho. La razón por la que pienso corregir todo el mal que se hizo por la curiosidad. La razón por la que vengaré la sangre de los inocentes.

–Esa es la frase de villano más cliché que he escuchado.– interrumpió Trixie, quien no había dicho nada desde que llegó. A Phantom le enojaba que ella interrumpiera una conversación que no le concernía.

–Tal vez, pero yo no busco la dominación mundial.– comentó el dragón. –Solamente busco retribución, busco vengar una traición. Pero tú debes saber de traición, Twilight. ¿Cómo te sentiste cuando descubriste que tu hermano y su esposa habían muerto? ¿Enfurecida? ¿Desesperada? ¿Destrozada?

–Tú al menos tuviste la oportunidad de conocerlos, de verlos crecer, de conocer su historia, de saludarlos en la mañana. A mi me robaron esa oportunidad. Cuando tú te sentías triste, enojada o feliz, tenías a tus padres para hablar, yo no. ¡¿Alguna vez te sentiste excluida o no querida?¡ ¡Yo siempre me sentí así!

Repentinamente, Phantom empezó a reír como si viera lo gracioso en la tragedia que es su vida. –¡Lo divertido e irónico es que ni siquiera lo sabía!– exclamó mientras reía. –Yo no era más que una broma para ella, ¿verdad? Riendo y sonriendo cuando llegué a este mundo a pesar de todas las muertes que tomó, haciendo mi mejor esfuerzo para hacer amigos con los ponis y haciéndome creer que me aceptarían.

La risa desapareció y Phantom regresó a su tono serio. –Nightmare y yo regresamos a Canterlot el día después del que desaparecimos para asegurarnos de unas cosas. ¿Sabes qué pasó cuando le mostré un papel con una imagen mía a un poni y le pregunté si conocía a ese dragón? ¡No era Spike el dragón, o tu asistente número uno, era "el esclavo de esa alicornio púrpura"!

Phantom apretó los puños mientras sus ojos brillaban con un aura verde. –¡Dado que la misma princesa hipócrita que me educó para ser un tapete para los demás fue quien me bautizó, el nombre de Spike no es más que un recordatorio del abuso y humillación que he sufrido toda mi vida!– comentó con furia. –¡Es por eso que ví necesario crear un nuevo nombre! ¡Soy nada más y nada menos que Phantom, el fantasma de las pesadillas!

Habiendo terminado, Phantom se dio la vuelta y caminó hacia unos arbustos. De ahí, sacó a una Fluttershy temblando y con la mirada perdida. –Como sea, estoy divagando y se hace tarde.

Arrojó a Fluttershy hacia las yeguas; Trixie la atrapó antes de que se golpeara con el suelo mientras que Twilight preparaba otro rayo de magia. Phantom miró a su antigua hermana preparando el ataque, como si no hubiera entendido nada de lo que ha estado diciendo todo este tiempo. –Pueden llevársela, solo la tenía para asegurarme que no acabara con su vida ella misma.– dijo para después emprender su camino. Se dirigió a las afuera de Ponyville, sin protección y sin voltear atrás, pero detuvo luego de avanzar unos cuantos metros.

–Recuerda esto, Twi, no me detendré hasta que todos los que me dieron la espalda hayan pagado.– Los ojos de Phantom brillaron intensamente antes de regresar a la normalidad. –Por hoy las dejaré ir para que piensen en mis palabras, si es que me pusieron atención.– Una brillante aura verde irradió de las escamas de Phantom. –Pero la próxima vez…– dijo mientras apuntaba hacia Twilight. –Te llevaré al infierno personalmente.

Twilight sintió un escalofrío recorrer su espalda ante sus palabras. No pudo encontrar palabras algunas para responder ante tal amenaza, todo lo que su cuerpo pudo hacer era temblar mientras trataba de fingir valentía.

El dragón continuó su camino hacia la oscuridad, y ahí fue donde Scootaloo atacó. Lanzando un grito de pelea que resonó a través del energizado aire mientras ella lo atravesaba como un cuchillo en mantequilla. Usando un trozo de escombro que encontró, la pegaso saltó hacia el dragón en un intento de acabar con su vida, pero Phantom la tomó del cuello con cuidado de no lastimarla. No valía la pena ensuciarse las garras por algo tan insignificante.

Con una sola mirada a sus incandescentes ojos, Scootaloo sintió tanto miedo que pensó que se iba a desmayar. –No morirás tan rápido, Scoots,– le susurró. –Aún hay más actos en esta obra. La verdad es que me caes bien, así que te recomiendo que te sientes en silencio si no quieres verla desde el otro lado.

Phantom soltó gentilmente a Scootaloo y continuó su camino. Paralizada de miedo, todo lo que pudo hacer era ver al dragón desaparecer en la oscuridad de la noche hasta que una cegadora llama verde emergió de sus pies para engullirlo. Cuando la llama se apagó, el dragón ya no estaba. Habiendo perdido su oportunidad para vengar a Applebloom y los demás, Scootaloo comenzó a llorar.

Ponyville, cuatro días después de la masacre de Sweet Apple Acress.

Ponyville estaba hecho un caos; tenían miedo de que el dragón apareciera volando sobre la ciudad y quemara a todos durante los funerales, los cuales se efectuaron en el granero de Sweet Apple Acress. Los Orange y los demás Apple atendieron para mostrar respeto a sus familiares difuntos. Incluso la princesa del sol fue, explicando que aunque hizo lo mejor que pudo para proteger a sus súbditos, falló miserablemente.

Los elementos restantes también hablaron, despidiéndose por última vez de sus amigas. Scootaloo no habló, no quería hacer nada más que llorar. Luego de los funerales, muchos ponis se ofrecieron para cosechar las manzanas en honor al elemento de la honestidad y su familia.

Rara, la amiga de la infancia de AJ también fue al funeral. Aún cuando era una cantante pop muy ocupada, todavía se daba el tiempo de visitar a su amiga de vez en cuando. Es por esto que se puso bastante mal cuando se enteró de la muerte de AJ.

Los Wonderbolts erigieron un monumento en honor a la orgullosa Rainbow Dash, ya que ella se había vuelto un miembro oficial hace ya siete años. Desde que era una potrilla había mostrado mucho potencial. Fue un honor haberla tenido en sus filas.

Imperio de Cristal

Nightmare Moon, quien se había convertido oficialmente en la reina del imperio al menos hasta que tomaran Canterlot, estaba sentada en su trono cómodamente con Phantom haciéndole compañía a su lado. Flurry Heart, por su parte, entendía que era muy joven y no estaba lista para gobernar el imperio todavía. Pero esto no evitó que Nightmare la educara y la preparara para gobernar lo que algún día sería suyo.

Al momento, se encontraban escuchando el reporte de una pegaso roja. Su nombre era Scarlett Blaze. Muy como Emerald Wind, Scarlett era uno de los Zodiacos que estaba al cargo de Obsidian. En su caso, ella no estaba a cargo de las relaciones con los dragones, sino que ella estaba a cargo de las relaciones con Griffinstone.

Hacer negocios con los grifos era mucho más difícil que los dragones debido a su naturaleza codiciosa. Pero con paciencia, los grifos eventualmente fueron bastante razonables (a excepción de unos cuantos). Con el carisma de Scarlett, los grifos accedieron a intercambiar recursos con Nightmare y Phantom. De hecho, fue gracias a Scarlett que Gilda accedió a que Goldbeck formara parte del ejército de Phantom.

–Capitán, Snips, Snails y Pip han regresado y desean dar su reporte.

–Déjalos pasar.– dijo Nightmare desde su trono. Los guardias hicieron un saludo y abrieron las puertas para dejar pasar a los soldados al salón. Ahora que todos sabían de la alianza de Pinkie con Phantom, no era seguro que la poni rosa se quedara en Ponyville.

Los que alguna vez fueron potros algo despistados y torpes, ahora eran espías altamente capacitados, todo gracias al entrenamiento de Pinkie.

–Capitán, hemos regresado con un reporte.– comentó Snips.

–Adelante.– respondió Phantom. Snails tomó un paso al frente y empezó a hablar.

–Ponyville está hecho un caos; los ciudadanos tienen miedo de que usted regrese. Algunos incluso se marcharon del pueblo.

–Eso es un buen comienzo.– dijo Phantom.

–También hay reportes de la Guardia Real uniendo fuerzas con los Wonderbolts para tratar de enfrentarnos.– habló Snails.

–Ilusos.– comentó Nightmare. –¿Algo más?

–Aún no lo confirmamos, pero hay rumores en Ponyville de que Appleloosa está formando una milicia para matarlos.– reportó Pip.

–Me encantaría ver eso.– se burló Phantom. –Esta información es muy útil, buen trabajo.– Los tres corceles hicieron una reverencia antes de que Snails los teletransportara de vuelta a Ponyville.

Nightmare se estaba aburriendo de solo estar sentada, así que decidió usar su tiempo libre para pasar el rato con su estudiante. –Phantom, vayamos a caminar.– pidió Nightmare con voz suave; después de todo, había hecho una hermosa noche para una agradable caminata en su nuevo imperio.

Phantom y Nightmare salieron del castillo y caminaron por las calles del Imperio de Cristal. Phantom estaba feliz de saber que dos de sus supuestas amigas estaban muertas. El saber que las yeguas que lo traicionaron tuvieron una muerte horrible le llenaba de orgullo. Ahora Phantom podía enfocarse en el resto de los elementos y sus parejas, si es que no las terminan, claro.

Mientras caminaban por las calles, Phantom no pudo evitar fijarse en el cielo nocturno. La belleza de la noche que había traído su maestra era deslumbrante. La luna llena iluminaba en la oscuridad de la noche, y las estrellas brillaban como diamantes. Era hermosa, pero su belleza no se acercaba a la de su maestra, Nightmare Moon. Sus largas piernas y hermosos flancos se meneaban de lado a lado mientras caminaba. La manera en la que caminaba haría correrse a cualquier corcel o yegua con tan solo mirarla.

Phantom no pudo evitar echar un pequeño vistazo a tal belleza, pero su interés en los flancos de su reina no pasó inadvertido. Nightmare Moon comenzó a menear sensualmente sus flancos mientras caminaba. Adoraba molestar a su estudiante de vez en cuando.

Phantom escuchó la infantil risa proveniente de su mentora. –¿Ves algo que te gusta, querido?– Se burló la diosa de la noche, haciendo que Phantom se sonrojara. Nightmare se dio la vuelta y tomó el mentón de Phantom en su casco, haciendo que sus ojos se alinearan con los de ella mientras la diosa sonreía cálidamente. –Está bien, mi estudiante. Podrás ver todo lo que quieras una vez que acabemos con los tus antiguas amigas.– Nightmare dijo con desprecio esa última palabra.

–¿Debemos esperar a que Pinkie, Starlight y Midnight vengan con los demás guardias?– preguntó Phantom. Nightmare asintió.

–¿Y qué hacemos ahora? Digo, acabamos con esos estúpidos guardias diurnos y los ponis de cristal que nos apoyaban han sido liberados de prisión.– Phantom tenía un buen punto. Habían logrado hacer retroceder a los guardias de Celestia, y en el camino liberaron a varios guardias lunares. Nightmare se detuvo y colocó su casco bajo su mentón para pensar en qué hacer una vez que lleguen los nuevos guardias.

–Vamos, sígueme.– pidió la alicornio oscura mientras se dirigía a los campos del imperio. Phantom la miró con curiosidad para después ir tras de ella. Luego de unos minutos caminando, se encontraban en uno de los campos a las afueras de la ciudad. Para su sorpresa, no estaba ensangrentado, ni tenía el distintivo aroma a muerte y destrucción característico de las áreas aledañas. El fresco viento les pegaba en el cuero y las escamas, dándoles una agradable sensación. No había peleas, ni muertes ni torturas.

Era justo como cuando Phantom vivía en el bosque, cuando no tenía nada de qué preocuparse. Solo eran él y Luna, jugando y disfrutando de la naturaleza y la belleza del mundo. Phantom deseaba haber pasado más momentos como este con Luna antes de su destierro. Él disfrutaba mucho escuchar sus historias bajo el cielo nocturno, acurrucarse con ella y sentir el toque de sus cascos en sus espinas. Phantom de verdad amaba su compañía, y cada segundo que pasaba ella le gustaba más.

Sintiéndose valiente, Phantom saltó en el aire y derribó a Nightmare. Ambos rodaron colina abajo hasta que eventualmente se detuvieron. El dragón quedó sobre la alicornio, sus ojos conectados con los de ella, pudiendo ver el leve sonrojo en su rostro haciéndose más notorio con cada segundo que pasaba.

En un arranque de orgullo, Nightmare desvió su mirada hacia el imperio en un intento de esconder su rostro. Phantom puso su garra bajo su rostro y alineó sus ojos con los de él de nuevo. Sus latidos se sincronizaron. Phantom fue el primero en intentar darle un beso, acercando sus labios con los de ella hasta que solo unos cuantos centímetros los separaban. Era emocionante, el primer beso de Phantom iba a ser con la princesa de la noche.

–¡PHANTOM, NIGHTMARE MOON!– la aguda voz de Pinkie resonó en el aire, llamando la atención de ambos y arruinando el momento.

¡Siempre tiene que pasar algo! Pensó Phantom con furia.

Nightmare empujó a Phantom y se levantó rápidamente. Phantom gruñó de dolor y también se levantó mientras sobaba su estómago.

–Traje a los guardia lunares como me lo pidieron. Fue realmente fácil, primero los reuní para una gran fiesta y desp…– antes de que Pinkie pudiera terminar, Nightmare puso su casco sobre su boca.

Starlight se sonrojó con remordimiento por haber interrumpido el momento. –Lamentamos haberlos interrumpido, pero ya estamos aquí.– comentó. Phantom y Nightmare se quitaron el polvo y miraron a los setenta y cinco guardias lunares que habían reunido. Veinticinco terrestres, veinticinco unicornios y veinticinco pegasos. Todos con alas membranosas de murciélago y pupilas rasgadas como felinos.

–¿Cuántos trajiste?

–Setenta y cinco, mi señora, y hay otros cinco más en el castillo reuniendo información. Los otros veinte aún son leales a Celestia.– Midnight informó.

–¿No tenías más, Nightmare?– preguntó Phantom. El recordaba que había al menos mil guardias en la guardia lunar.

–Eso desearía, querido.– comentó Nightmare. –Cuando regresamos, mi hermana nos dio mil guardias y les dio a elegir a los demás si quería unirse. Tristemente nadie se quiso unir, así que hicimos a esos mil nuestra guardia personal.– explicó la alicornio. –Ahora, escuchen,– habló la princesa en su tono real de Canterlot para tener la atención de los guardias. –¡La Guardia Lunar ya no existe! ¡De ahora en adelante, La Guardia de la Oscuridad patrullará la noche y protegerá a su princesa!– Dijo la alicornio con orgullo, obteniendo un saludo militar por parte de los guardias.

–De ahora en adelante, trabajaremos bajo un nuevo sistema con Spike, o a quien ahora conocerán como Phantom, como capitán.

Phantom dio un paso al frente y se dirigió a los nuevos reclutas con una poderosa voz.

–¡PONIS DE CRISTAL, SOLDADOS LUNARES, SOMOS UNO AHORA! ¡ANTES MIEMBROS DE UNA NACIÓN QUE PRETENDÍA PREDICAR LA MAGIA DE LA AMISTAD Y EL AMOR, PERO QUE VIVÍAN EN LA IGNORANCIA! ¡NOS DESHAREMOS DE ESA IGNORANCIA UNA VEZ QUE NOS DESHAGAMOS DE CELESTIA! ¡PRONTO TODA EQUESTRIA SE INCLINARÁ ANTE NUESTRO RÉGIMEN,Y ABRIRÁ SUS OJOS A UNA VERDADERA TIERRA DE ARMONÍA, POSTERIOR AL DERROCAMIENTO DE LA MONARQUÍA SOLAR! ¡EL IMPERIO DRAGÓN SERVIRÁ COMO UNA NACIÓN A PARTIR DE ESTE DÍA! ¡SOMOS LA FAMILIA NIGHTMARE!

Los guardias elevaron sus cascos en el aire, vitoreando ante el discurso de su nuevo líder.

Los soldados no eran estúpidos, sabían de los crímenes que su capitán había cometido y de las atrocidades que había hecho. Pero también sabían que esas acciones estaban bien justificadas. Habían escuchado del injusto juicio y de su aún más injusto destierro, y estaban dispuestos a apoyarlo hasta el final de cualquier manera que pudieran. Por encima de todo, eran leales, y por lo que habían escuchado, la traición y el mal juicio hacia él era algo que aún no comprendían del todo. Algo que de verdad les molestaba era que uno de los elementos, los cuales lo habían traicionado, fue con él a pedirle perdón. Aún cuando le eran totalmente leales a Phantom, no iban a confiar tan fácil en ella.

–Capitán Phantom,– Midnight se paró firme, lista para seguir los comandos de Phantom. –¿Cuáles son sus órdenes?

–Midnight, quiero que tomes a quince guardias y los despliegues en la frontera del imperio, y quiero que tomes a dos guardias para que resguarden a la Princesa Flurry Heart cuando no esté con Sunburst o Starlight. Luego de eso regresa al castillo, tengo una tarea importante para tí. El resto de ustedes vivirá en el castillo, no quiero que esa puta y a sus guardias ataquen mi imperio o a mi familia. ¿Entendido?

–¡SI SEÑOR!– respondieron los guardias al unísono.

–Pinkie,– dijo Phantom mientras se dirigía a la yegua rosa. –Quiero que te asegures que Pip, Snips y Snails vigilen a Celestia.– Pinkie asintió en su estílo personal antes de irse saltando hasta perderse de vista rápidamente. Debo averiguar cómo hace eso…

–Rompan filas.– Phantom ordenó. Los guardias saludaron una vez más y Midnight empezó a seleccionar a los guardias que iban a cuidar la frontera. Luego de que los guardias fueran puestos en sus respectivos lugares, Midnight regresó a la sala del trono donde interrumpió una conversación entre Phantom y la emperatriz. Phantom caminó hacia Midnight mientras que Nightmare se sentó en el trono.

–Luego de eso quiero que mandes a alguien a Las Pegasus para que auspicie un desfile de moda. En caso de que alguien pregunte, dile al mensajero que diga que es a petición de Hoity Toity para conseguir modelos pedantes y creídas para su siguiente línea de ropa…y asegúrate que Fancy Pants y Rarity reciban su invitación.– Phantom comentó con estoicismo. Nightmare no pudo evitar reír al recordar la manera tan firme y seria en la que le habló a los soldados. Definitivamente hizo una buena impresión.

Midnight se despidió haciendo un saludo militar y se marchó de la sala del trono, pero Phantom la detuvo. –Antes de que vayas, asegúrate de que nuestra invitada está bien alimentada y descansada. No quisiera que se perdiera la ejecución de su hermana mayor.– Midnight asintió, y voló de la sala del trono, dejando a Phantom y a Nightmare solos otra vez.

Nightmare miró al dragón dar un gran bostezo; no había dormido nada en dos días puesto que estaba ocupado peleando contra guardias solares y liberando ponis de cristal que estaban de su lado. –Duerme un poco, mi estudiante. Como capitán, necesitas un buen descanso.– Nightmare comentó con un tono maternal.

–¿Estás segura, Luna? Digo, los ponis que salvé…– El dragón se detuvo cuando la alicornio levantó su casco.

–Entiendo eso, Phantom, pero has estado despierto por dos días. Quiero que estés bien descansado para lo que el destino nos traiga mañana.Y no te preocupes, si algo pasa, yo o los guardias te informaremos.

Phantom sucumbió ante la orden de su maestra. Hizo una reverencia antes de salir de la sala del trono y caminar hacia su recámara. Antes de cruzar el umbral, se dio la vuelta y miró a la alicornio que estaba sentada en el trono. La alicornio le dio una cálida sonrisa, lo cual hizo que él hiciera lo mismo.

Algún día yo me sentaré en ese trono, contigo a mi lado. A mi lado…como mi reina. Phantom pensó. La diosa de la noche no solo había reparado su corazón, sino que lo había reclamado para ella. Mirándola una vez más, Phantom dejó la sala del trono. Su recámara era la misma que Shining Armor y Cadence compartían hace un tiempo.

Phantom miró a través de la ventana y observó la ciudad de cristal. La luna de su maestra brillaba fuerte en el cielo y su luz se reflejaba en los edificios, haciéndolos brillar como linternas. El Imperio de Cristal ahora era suyo.

Las Pegasus, 19:25 horas.

Las Pegasus, la segunda ciudad más grande y una de las ciudades más populares en Equestria. Las luces de colores, los ponis trabajando en casinos, bares y restaurantes, e incluso el ambiente, era un lugar donde los ponis podían ganar o perderlo todo. Un lugar donde incluso Pinkie podía festejar desde el ocaso hasta el alba. Pero lo que hacía a la ciudad grandiosa era el hechizo que le permitía a las demás razas de ponis caminar en las nubes. El hechizo estaba diseñado para que todas las creaturas, no solo las aladas, pudieran caminar en el conjunto de nubes para que pudieran ver los impresionantes edificios y disfrutar los shows. Era una maravilla de ingeniería, cada nube tenía un generador de magia que alimentaba el hechizo para que los caminantes pudieran acceder.

Rarity estaba en un elegante hotel llamado Las Paradise, cuyo dueño era su prometido, Fancy Pants. Ella lo amaba enormemente, y por esa razón trató de romper con él por su seguridad. Pero como un buen caballero, él estaba dispuesto a sacrificarse para que ella escapara de la ira de ese monstruo. Fancy solicitó al menos veinte guardias para que resguardaran el hotel.

Como lo pidió Hoity Toity, Rarity iba a presentar su más reciente línea de ropa en el show que él iba a auspiciar. Rarity había rechazado la invitación debido a que la desaparición de su hermana era su prioridad número uno. Sin embargo, la carta que había recibido de Phantom el día después del funeral de Rainbow Dash, Cheerilee y la familia Apple estipulaba que Sweetie Belle iba a estar ahí. Sin titubear ella empezó a empacar sus cosas.

La yegua blanca sacó una caja de debajo de la cama y la abrió. Adentro estaba un rubí de fuego en forma de corazón, el cual Phantom le había dado gustosamente el día antes de su cumpleaños. Rarity lo abrazó contra su pecho con fuerza. Por favor regresa, Spikey-Wikey, por favor.

Horas después, Rarity se encontraba en primera fila para el show de moda. Estaba sentada al lado de Fancy, y esto parecía preocuparle. Los guardias posicionados alrededor del recinto miraban a Rarity de forma extraña. La luz se atenuó al tiempo que el reflector apuntó al centro del escenario.

–DAMAS Y CABALLEROS,– una voz masculina hizo eco en el salón. –BIENVENIDOS AL DÉCIMO DESFILE DE MODAS ANUAL DE EQUESTRIA, PATROCINADO POR EL MAESTRO DE LA MODA, HOITY TOITY. EL DESFILE DE ESTE AÑO SE LLEVA A CABO EN EL FABULOSO LAS PARADISE, CUYO DUEÑO ES UNO DE LOS NOBLES DE CANTERLOT, FANCY PANTS. Y SIN MÁS QUE AGREGAR, ¡QUE COMIENCE EL ESPECTÁCULO!

Ponis empezaron a caminar a través de las cortinas vistiendo los más impresionantes diseños que cualquier poni jamás haya visto. Incluso Hoity aplaudía con entusiasmo, disfrutando las creaciones de los ponis en maneras que algunos solo podían imaginar. Algunos eran elegantes, otros reveladores, pero lo que hizo que muchos ponis abrieran los ojos con sorpresa (y Rarity con temor) era una joven unicornio de cuero blanco con melena en tonos púrpuras claro/oscuro que salió hacia la pasarela. No vestía nada especial, solo un simple vestido color kaki. Lo más extraño era que estaba llorando.

–¡¿Cuál es el significado de esto, señorita Rarity?!– preguntó el corcel gris antes de que las luces se apagaran, llenando el salón con gritos de sorpresa y murmullos. Cuando las luces regresaron, un dragón de escamas púrpuras estaba parado detrás de la joven yegua con sus alas extendidas, inspirando miedo. vestía un saco negro con gemas decorando sus hombros y símbolos de media luna en cada bolsillo del pecho.

A su lado estaban otros ponis: Starlight Glimmer, Thorax, Zecora, Midnight, Goldbeck, Obsidian, y otro poni que vestía una gabardina con gorra ocultando su identidad.

Repentinamente, un destello cegador apareció en medio del escenario, revelando a dos ponis más una vez que se aclaró. Uno era la alicornio oscura que ya todos conocían, pero lo que sorprendió a Rarity, Fancy Pants, y sobre todo a Sweetie Belle, era la identidad del otro poni. Rarity se quedó sin habla, sabiendo que solo había una poni cuya melena parecía algodón de azúcar.

–¿S-Spike, P-Pinkie?– preguntó la yegua blanca aún sin creer lo que veía.

–¡Hola a todos!– comenzó a decir Pinkie mientras Phantom tomaba a Sweetie y la arrojaba hacia el lado del escenario. Para mantener el drama, la poni rosa estaba vestida de bufón. –¡Bienvenidos al horrorizante desfile de modas! Auspiciado por el falsamente acusado, ¡Phantom el Dragón!– La yegua arlequín hizo una pausa mientras uno de los guardias rodaba a una temblorosa Fluttershy hacia el escenario. –El Capitán de las Pesadillas.– dijo en un frío tono atemorizante, haciendo temblar a los presentes.

–¡¿Q-Quién los invitó…monstruos?!– Hoity preguntó con repulsión. –¡Este evento es para nobles solamente!– Fancy abrazó a su prometida mientras Sweetie Belle saltó del escenario y corrió hacia los cascos de su hermana y cuñado. –¡Guardias, guardias, saquen a estas bestias de mi vista!

Los guardias no actuaron, sólo se quedaron de pie en sus posiciones en espera de las órdenes de su capitán y princesa.

Entre los guardias estaba un corcel blanco llamado Cloud Skipper, quien era uno de los tres Zodiacos entrenados por Midnight. Cloud Skipper y Midnight se conocen desde que eran potrillos. Hacían todo junto incluyendo jugar, cantar, e incluso se unieron a la guardia real al mismo tiempo. Por supuesto que Midnight era mejor en combate cuerpo a cuerpo que Cloud, pero él jamás estuvo celoso de eso. Cloud era más estricto en cuanto a las reglas, mientras que Midnight usualmente no les prestaba mucha atención.

Cloud no se volvió un Zodiaco por decisión, sino por su amiga y por la traición hacia Phantom siete años atrás. De hecho, él era uno de los ponis que sabían de su relación madre-hijo con Celestia.

Ni Hoity Toity ni Fancy Pants tenían idea de que los guardias que contrataron trabajaban para Nightmare. –¡¿Que esperan?! ¡Arrestenlos!– Gritaba Hoity desesperado, muy para el gusto de Nightmare.

–No tiene caso.– dijo Midnight con una sonrisa maliciosa. –Todos los guardias que contrataste son parte del ejército de la emperatriz Nightmare Moon.

–Y si yo fuera ustedes no sería tan idiota como para intentar escapar.– habló Nightmare. Todo el recinto está sellado con magia, y si alguno trata de escapar…no saldrán con vida.

–Una vez dicho eso, empecemos el show con un truco de magia. Y para esto necesito un voluntario, claro.– el dragón caminó a través de la pasarela y sonrió, apuntando su garra hacia los atemorizados ponis.

–¿Qué tal tú, Fluttershy?– Phantom la miró con una sonrisa sádica. La yegua se sobresaltó al escuchar su nombre dicho con una voz que le causaba tantas pesadillas. Desvió la mirada, incapaz de decir una sola palabra para salvarse. No después de lo que Phantom había hecho. El dragón chasqueó sus garras en señal de que quería algo. Los guardias acercaron dos cajas: una de metal y la otra de madera. Cada caja era lo suficientemente grande para albergar un poni adulto.

–Para este truco, mi antigua y aterrada amiga, Fluttershy, va a estar dentro de una de las cajas, y saldrá por la otra como nueva…o bueno, no tan nueva. Puede que salga con quemaduras y algunos hoyos pero definitivamente saldrá de la otra caja.– el dragón sonrió mientras un aura verde limón envolvía el cuerpo de la yegua. Phantom la levitó de a silla de ruedas hacia la caja de madera. Los guardias se rieron en forma de burla mientras cerraban la caja.

–Ahora,– habló Phantom mientras que Nightmare tomaba asiento en seguida de algunos ponis. Pinkie caminó hacia el telón y desapareció entre las cortinas, para reaparecer un segundo después con una caja que contenía espadas extremadamente afiladas.

Obsidian observó a un corcel valiente levantándose de su lugar y correr hacia la puerta. El corcel de cuero rosa pálido trató desesperadamente de abrir la puerta sellada mágicamente, pero Obsidian le disparó una bola de fuego de color gris directamente a la cara. El fuego rápidamente se extendió hacia todo su cuerpo, haciendo que el corcel soltara gritos y alaridos desgarradores hasta que se volvió cenizas. Phantom y Pinkie lo miraron sin mucha importancia mientras que Nightmare permaneció sentada, mirando el show que realizaban su amiga y su estudiante. Los demás ponis desviaron su mirada hacia el guardia que resguardaba la puerta, como si nada hubiera pasado.

La emperatriz dijo que cualquiera que intentara salir iba a morir.– El dragón hizo una pausa mientras todos lo volteaban a ver. –Ahora sí, vamos a comenzar, Pinkie. Oh, y recuerda de lo que hablamos, no toques los puntos vitales o la diversión se acabará pronto.

–¡Entendido, jefecito!– dijo la poni rosa al tiempo que tomaba una de las espadas en su casco. –¡Justo así!– dijo mientras clavaba una de las espadas en la caja de madera. Desafortunadamente, la hoja no dio con el objetivo. –Upsy, fallé.– Pinkie rió y tomó otra espada, apuntando hacia el otro lado. La espada atravesó la caja, perforando el hombro de la yegua atrapada adentro. Lo único que se escuchaba era el chillido de dolor de Fluttershy.

Phantom soltó una pequeña llamarada hacia la caja de madera. Los gritos de la yegua amarilla llenaron el lugar. Rarity miró con horror mientras las llamas del dragón consumían la caja hasta volverla cenizas mientras los gritos de su amiga resonaban en el aire. No lo pudo soportar más.

–¡DETÉN ESTA LOCURA AHORA, SPIKE!– todos miraron a la yegua color marfíl levantarse de su lugar junto a su prometido y caminar hacia el escenario. Phantom levantó una ceja, mirando el rubí de fuego que él le había obsequiado hace ya muchos años colgando de su cuello. Todo esto pasó mientras que la caja de madera se había consumido casi por completo y los gritos de Fluttershy se habían detenido.

–Ha pasado mucho tiempo, ¿No es así, Rarity?– Phantom se inclinó hasta que su rostro estuvo a la altura del de la yegua, solo para ser recibido con un casco de lleno en la mejilla. Rarity sintió el dolor de su casco golpeando sus duras escamas, pero logró contener el dolor.

–¡Qué vergüenza!– gritó la yegua. –¡El Spike que conocí no iría por ahí matando a sus amigos más cercanos! ¡Y Pinkie no lo ayudaría si eso significara la muerte de sus mejores amigas!– Nightmare rodó los ojos ante escuchar decir a la yegua "mejores amigas", pero Rarity la ignoró y continuó. –¡El Spike que conocí, el que me seguiría como un cachorro no se regocijaría con esos actos tan monstruosos!– Rarity golpeó su casco contra el suelo. Antes de que Phantom pudiera hablar, Nightmare se levantó y caminó hacia el escenario. Ella hubiera estado, y habría estado, bien con solo ver el acto de su alumno, pero el comentario del cachorro de Rarity fue demasiado.

–¡TE ORDENAMOS QUE TE CALLES!– demandó Nightmare en su voz real de Canterlot. Rarity inmediatamente se devuto.

Thorax habló después. –Phantom no hubiera hecho esas horribles acciones si no lo hubieran mandado a morir.– habló con un tono frío.

–¡Su nombre es…!– intentó decir, pero Nightmare la interrumpió antes de que terminara. Ella odiaba el antiguo nombre de su estudiante tanto como lo hacía Phantom.

–¡DIJE SILENCIO!– gritó una vez más a la unicornio. –Siete años atrás abandonaron a un bebé dragón, a un infante inocente. Ustedes son las portadoras de la armonía, ¿no es así? ¿No sienten remordimiento por lo que le hicieron a Phantom? ¿Dónde estaban ustedes cuando él más las necesitó?– Las preguntas de Nightmare dejaron sin palabras a Rarity. Phantom abrió la caja de metal, haciendo que el cadáver de lo que alguna vez fue la portadora de la amabilidad cayera al suelo: tenía los hoyos por donde entró la espada, y su cuerpo estaba calcinado hasta el punto en el que parecía más un trozo de carbón. Debajo de ella se había formado un charco de sangre.

–¡Oh oh oh! ¡yo se, yo se!– exclamó Pinkie rebotando alrededor del escenario. Se detuvo, y su pelo se alació mientras su mirada se endurecía hacia la poni blanca –Estaba con su novio divirtiéndose tarde en la noche. Cuando Discord nos dijo dónde encontrar a Phantom, ella se marchó hacia Canterlot porque estaba demasiado aterrada de ver a Phantom cara a cara.– Pinkie dijo con veneno en su voz, e inmediatamente su melena volvió a la normalidad. La mandíbula de Rarity llegó hasta el suelo, preguntándose cómo Pinkie sabía eso de ella y su prometido.

Nightmare volteó su mirada hacia el poni con capucha a un lado de Obsidian. –Ahí entras tú, revélate.– ordenó la alicornio, confundiendo al público.

El poni se deshizo de la capucha, revelando su identidad. La audiencia se quedó sin aire al ver de quién se trataba. Era una yegua que había desaparecido hace seis años.

La ex novia de Fancy Pants… Fleur Dis Lee

Phantom miró a la antigua modelo con simpatía. Siete años atrás se había extrañado de que esta no fuera la acompañante de Fancy Pants para el baile del día de los corazones y los cascos. Tal parece que Fancy era más cretino de lo que Phantom creía, ya que rompió con su novia para juntarse con una yegua más jóven. Cuando se supo la noticia, Fleur Dis Lee quedó humillada y devastada, por lo que huyó al Imperio de Cristal. No mucho después Starlight la encontró y le ofreció una oportunidad para vengarse de aquellos quienes la humillaron.

Fleur sabía mucho de negocios dado que era la novia de Fancy, por esta razón Nightmare y Obsidian la tomaron bajo su ala. Durante lo siguientes años el dragón negro educó a la unicornio acerca de los negocios con las naciones aliadas del Imperio Dragón. Ahora, Fleur trabaja como uno de los Zodiacos de la Guardia de Nightmare y ejecutiva para la división de Obsidian junto con Emerald Wind y Scarlett Blaze.

Mientras Emerald hacía negocios con los dragones y Scarlett se encargaba de los grifos, Fleur tenía la responsabilidad de hacer acuerdos con el Príncipe Rutherford y los yaks. Los yaks eran muy respetuosos con Fleur Dis Lee y gustaban de hacer negocios con una poni tan encantadora. Honestamente, Fleur ha vivido una vida mucho más buena trabajando para Phantom, quien la trataba mucho mejor, que los estúpidos nobles de Canterlot. Además, se había vuelto un tanto…cercana con Obsidian.

–¿F-F-Fleur?– preguntó Fancy. –¿Por qué?

–Querido, ya deberías de saber por qué.– en lugar de estar furiosa y gritar, la yegua estaba calmada y serena. –Luego de nuestra ruptura, tú destruiste mi carrera, mi reputación. Lo tenía todo: fama, dinero, y a un corcel que me quería. Pero eso no fue suficiente para tí, ¿verdad?

Fancy tragó saliva y se ajustó el cuello de su traje. –Si fuiste suficiente, pero algo más sucedió.

–Por favor, ilustranos, Fancy. ¿Por qué dejarías a una supermodelo como yo por una citadina asalariada como ella?– preguntó Fleur mientras apuntaba su casco hacia Rarity.

Fancy no dijo nada. Quería explicarse, pero no encontraba las palabras.

–Eso pensé.– Fleur dijo con desprecio.

Para este punto Fluttershy estaba empezando a recobrar el conocimiento. El dolor de las quemaduras y las espadas encajándose en su cuerpo la hizo desmayarse.

–Oh, hola Shy…estás justo a tiempo.– comentó Phantom con una sonrisa malvada.

El cuerno de Starlight se iluminó y le disparó a Rarity con un hechizo de parálisis. Sin embargo, esto hizo que Fancy se levantara y se subiera al escenario. Nightmare previó esto y usó su cola para detenerlo.

–A menos que quieras que tus huesos se rompan por el agarre mágico de nuestra reina, te recomiendo que no hagas nada.– Starlight advirtió, haciendo que Fancy empezara a temblar de miedo e impotencia. Starlight entonces usó su magia para levitar a Sweetie Belle y regresarla al escenario. Phantom miró a Rarity mientras Starlight la sostenía con su magia.

Fleur no pudo evitar reír ante el predicamento en el que estaba su ex novio. –Pero que dilema.– se burló.

–Estoy de acuerdo.– Phantom comentó, sonriéndole a la unicornio de melena rosa. –Vamos a jugar un juego.– el dragón caminó hacia la joven yegua. –¿Recuerdas esa canción que canta Fluttershy? Quiero que la cantes.

–¿D-Disculpa?

–Ya me escuchaste. Y si te equivocas una sola vez…puedes explicarle a tu hermana como fallaste en salvar su vida.– con esto, Phantom levantó una de sus afiladísimas garras.

La yegua color marfíl negó con la cabeza. –¡Me rehúso! ¡Sweetie Belle no tiene nada que ver con lo que te hicimos nosotras, Spi…– Rarity se detuvo. Si se refería a Phantom con su antiguo nombre, podría matar a Sweetie Belle en el acto. –Digo, Phantom. Déjala ir y…– Rarity fue interrumpida por el sonido de tela rompiéndose; el cuerpo de la joven yegua ahora estaba expuesto para todos los presentes. Phantom puso su garra en su pecho, clavandola sobre su cuero blanco. El líquido rojo bajó desde el pequeño corte, haciéndola hacer el gemido más lindo que jamás haya escuchado.

–No está bromeando. Y no intentes ayudarlos, Fluttershy.– comentó Starlight. La yegua tímida solo podía quedarse ahí, apenas soportando el peso de su cuerpo y batallando para respirar.

Satisfecho, Phantom volvió su atención hacia Rarity. –No me gusta que me hagan esperar…– dijo con enojo.

–A-Antes de que comience…¿cómo supiste que estaba aquí? ¿Y cómo te llevaste a Fluttershy si se supone que estaba en el hospital bajo extrema supervisión? ¿Y por qué te están ayudando Pinkie y Starlight?– preguntó Rarity. –Pinkie, tú fuiste quien casi lo mata mientras empacábamos el invierno. Y Starlight, ¡tú fuiste la estudiante de Twilight!

–Oh, eso es fácil, y ya que ni Fluttershy ni Sweetie pueden hablar, el ejército de Nightmare tiene espías incubiertos en todas partes, incluyendo Ponyville. Eso es todo.– comentó Phantom. –Y respecto a Pinkie y Starlight, uno: Starlight me defendió durante el juicio, y sempre creyó en mi inocencia, no como ustedes. Dos: Pinkie fue la única en buscarme para pedirme perdón. ¡AHORA CANTA!

Rarity empezó a sudar; sabía que Phantom iba a matar a su hermana si erraba una sola palabra. –I-I-I watched you change…into a fly…I turned away…you were on fire.– Phantom asintió.

Rarity pasó saliva y volvió a cantar. –I watched you change. In you. I-Like you never feel the same.

–I-I watched you c-c-change. I-In you. Like you never, feel the same. I-I took you h-home,– Fluttershy abrió los ojos lo mejor que pudo, recordando lo que Phantom y Nightmare le hicieron.

–I-I-I put you on the glass. I pull off your wings.– se detuvo y se quitó una lágrima, tratando de soportar la humillación. –¡T-Then I lie!–

Phantom negó con la cabeza y sonrió burlonamente. Nightmare, Pinkie y el resto de sus allegados pronto hicieron lo mismo.

–Wow,– Phantom comentó mientras su risa se iba atenuando. Colocó su garra sobre el cuello de Sweetie. –No solo fallaste, pero te equivocaste en la primera línea.–

El dragón se acercó a la pobre y aterrada yegua para susurrar algo en su oído. –¿Tienes algo que decir antes de ir a dormir?– Pero Sweetie no respondió. –Bien, porque te quitaré lo que tanto atesoras, Sweetie.– La aludida abrió los ojos al escuchar lo que iban a tomar de ella. Algo que ella tanto había trabajado en mejorar y conservar.

Su voz.

Phantom levantó su garra en el aire al mismo tiempo en el que Fancy lanzó un hechizo de fuego para detenerlo. O al menos eso trató, pero la melena mágica de Nightmare absorbió la magia. Con gran velocidad, Midnight apareció de la nada en frente de Fancy y le dio una patada en la cara por tratar de lastimar a Phantom.

–Bastardo.– dijo la nocturna.

Fleur caminó hacia Fancy con una sonrisa, ya que la patada hizo que el unicornio empezara a escupir sangre y pedazos de diente roto. El noble trató de apartar la mirada, pero Fleur lo obligó a encararla al poner su casco bajo su mentón. –Empiezas a verte mejor, querido.

Rarity solo pudo ver con horror cómo la garra de Phantom caía, cortando profundamente el cuello de Sweetie Belle. El público se horrorizó. La mayoría de las yeguas, algunos corceles y el presentador se desmayaron al ver tal cantidad de sangre manchar el impecable cuero de la joven unicornio. Trató de hablar, pero no pudo ya que Phantom tiró su cuerpo en el suelo. Levantó su casco en dirección a su hermana y movió los labios, intentando decir algo. Con su último aliento logró formular una oración.

–Te amo, Rarity…– una vez dejó de hablar, su casco cayó.

Rarity soltó un alarido desgarrador y corrió a atacar a Phantom. Su mirada estaba llena de rabia y sus movimientos eran erráticos. –¡E-E-E-ERES UN MALDITO M-MONSTRUO!– gritó mientras golpeaba las duras escamas del dragón. Aún cuando el saco de éste suavizaba un poco los golpes, estos lastimaban sus cascos. Esto no la detuvo, ella continuó golpeando y lo haría hasta matarlo.

Cuando Phantom se cansó, le dio una patada que la envió volando hacia donde estaba Fluttershy. –¿Monstruo? ¿Todos ustedes creen que soy un monstruo?– preguntó Phantom, extendiendo sus brazos y alas. Muchos de los ponis que no se desmayaron respondieron de manera positiva, algunos incluso le gritaban "monstruo" o "asesino".

Nightmare apretó los dientes con enojo y ordenó a Obsidian deshacerse de esos estúpidos ponis que se atrevían a insultar a su estudiante. Sus ojos brillaron mientras dejaba salir su ira de dragón en forma de una llamarada que alcanzó a varios ponis de la audiencia.

En shock por lo que acababa de ocurrir, la audiencia guardó silencio por temor a ser los siguientes en ser calcinados. Obsidian gruñó mientras confrontaba a Phantom; al ser él uno de sus primeros soldados, era asquerosa la forma en la que lo maltrataban, solo por ser un dragón.

Pinkie tomó algunas espadas y empezó a hacer malabares con éstas. En ningún momento quitó su mirada de los ponis en el público, lista para lanzarles una espada si intentaban hacer o decir algo contra su capitán.

–¿En serio?– Phantom dijo con desdén y señaló a Fancy, quien aún se encontraba atrapado por la melena mágica de Nightmare. –Y supongo que nadie excepto este imbécil que tal vez o tal vez no engañó a la pobre Fleur Dis Lee sabe que fui desterrado del país, ¿verdad?– preguntó el dragón mientras caminaba por la pasarela.

Finalmente, una yegua tuvo el valor de hablar. –¡Todos sabemos acerca de tu destierro y tus crímenes, monstruo!– gritó la poni, pero fue silenciada cuando Midnight voló y con su increíble fuerza la mandó a volar hacia la pared de una patada.

–¡¿Acaso sabían que alguna vez llegué a ver a Celestia como mi madre?!– el público quedó en shock al escuchar tal revelación.

Pero no le creyeron. Pensaron que estaba mintiendo y tratando de ganar simpatía. Uno de los corceles se atrevió a hablar. –¡La Pincesa Celestia jamás se hubiera atrevido a adoptar a una bestia como tú!– estaba a punto de decir algo más, pero se detuvo al sentir un fuerte dolor en su abdomen. Al voltear a ver, miró una garra oscura que pertenecía a Obsidian, quien tomó lo que había dentro del poni y lo jaló hacia afuera. El pobre diablo se desvaneció al ver sus intestinos tirados en el suelo.

–Oh, pero es verdad,– aseguró Phantom, quien empezaba a cansarse de ser interrumpido. Caminó hacia un par de yeguas, las cuales parecían estar muriendo de miedo. –Estoy seguro que Celestia no les dijo, pero ella mató a mi verdadera familia, así como a los de mi especie en la gran migración hace más de dos generaciones.– Phantom miró a los presentes, quienes estaban sorprendidos ante sus palabras.

–¡Una vez más, este lagarto gigante no dice más que mentiras!– un corcel gritó. Starlight lo silenció tomándolo con su magia por el cuello y girando su cabeza ciento ochenta grados.

Una vena se hizo notar en la cara de Phantom, en señal de que estaba molesto y estaba llegando a su límite. –¡¿Podrían dejar de interrumpirme?!– gruñó con molestia. –¡Además, el próximo que me llame lagarto recibirá una espada directo a la cara o morirá calcinado!

Los ponies se quedaron callados ante la amenaza. Satisfecho con el silencio, Phantom se aclaró la garganta y caminó hacia Rarity, quien ya estaba alistando un hechizo de ataque.

–Me enamoré perdidamente de tí desde que te vi por primera vez, ¿sabes?– Phantom apretó los puños tan fuerte que una de sus garras atravesó sus escamas. Pudo ignorar fácilmente el dolor, pero sintió como la sangre caía de su pequeña herida. –Trabaje duro día y noche para que me notaras, ¡¿Y para qué?! ¡Para que le abrías las piernas y te revolcaras con el primer poni que te hablaba bonito! Bueno, he estado esperando esto por un largo tiempo.

Phanom tomó a Rarity por sus mejillas y lentamente dirigió sus labios hacia los de ella. Nightmare abrió los ojos en shock al ver que Phantom estaba a punto de besar a la poni que jugó con su corazón. Tal acción casi la hace estallar en llamas, pero aparentemente Phantom lo hacía a propósito. Ya lidiaría con él luego. Pinkie miró a Rarity con una mirada de decepción.

Rarity miraba confundida y sorprendida mientras Phantom estaba a unos cuantos centímetros de ella. Sabía que a Fancy no le iba a gustar nada, pero tal vez este acto podría traer a su Spikey-Wikey de regreso. No fue el caso. Antes de que sus labios se tocaran, Phantom se alejó.

–Que asco, sabe a fracaso.– el dragón le dio una bofetada a Rarity directo en la mejilla, haciendo que cayera al suelo. La yegua se levantó y se limpió la sangre de la mejilla. Lo que más le dolía era la vergüenza de haber sido no solo rechazada, sino abofeteada en frente de tantos ponis.

Phantom se volteó hasta encarar a la alicornio y se inclinó. –Lo lamento, Nightmare. Me avergüenza siquiera haber considerado darle mi primer beso a alguien como ella.–

Nightmare estaba en parte aliviada; por un momento pensó que en verdad le daría su primer beso a alguien que lo utilizó.

Phantom tomo a Rarity y a Fluttershy de la melena y las arrastró por la pasarela. Los presentes estaban aterrados de escapar; sabían bien lo que les esperaba si lo intentaban.

Phantom levantó a Rarity de la melena y la amenazó con arrancarla de raíz. La levantó lo suficiente para que la yegua blanca empezara a patalear. Phantom estaba por levantar su brazo y apuñalarla en la espalda, pero se le ocurrió una mejor idea. Él sabía que Rarity había estado durmiendo con corceles ricos mientras ignoraba lo que él sentía. –No…ya se que hacer contigo.– dijo para después dejarla caer.

Nightmare no sabía que tramaba su estudiante, pero le gustaba esa mirada en sus ojos. No sabía explicarlo, pero había algo en el lado oscuro de Phantom que la hacía adorarlo.

Phantom chasqueó las garras, y varios guardias aparecieron en el escenario. –Teletransportenla a los calabozos del Imperio de Cristal, pero no la maten. Tengo algo mejor planeado para alguien de su nivel.–

Los guardias unicornios obedecieron, tomándola por el cuello y desapareciendo con un destello.

El público miró atónito mientras que Nightmare y los guardias sonreían. Pinkie cerró los ojos, en señal de respeto a su antigua amiga. Fleur, por otro lado, no pudo evitar soltar una pequeña carcajada; sabía que lo que sea que Phantom tuviera planeado no podía ser bueno. Para Rarity.

El dragón devolvió su atención hacia Fancy Pants, quien gritaba y trataba desesperadamente de liberarse de la melena de Nightmare Moon. No tuvo éxito, pero eventualmente Nightmare lo liberó.

Ahora libre, Fancy caminó hacia Phantom. –¡REGRESALA!– gritó. Harto de escuchar a todos estos estúpidos nobles gritar, Phantom lo tomó por el cuerno y lo arrojó hacia el otro lado del salón. Cuando el unicornio se levantó, Fancy notó que había sangre bajando desde su cabeza. Miró con ira al dragón, al bastardo que se había llevado al amor de su vida sosteniendo un cuerno de unicornio en su garra. Abrió los ojos como platos cuando unió los puntos y se dio cuenta de quién era ese cuerno.

Phantom se elevó a una velocidad increíble y cayó de lleno sobre la espalda del corcel. Fancy Pants se quedó un momento en el suelo mientras tosía sangre; esas patadas casi le rompen la espalda.

–Fancy, me conoces desde hace ya años. ¿En serio piensas que yo me tomaría la molestia de hacer todo esto solo porque sí?– Phantom cuestionó al corcel. Aún estando furioso, Fancy estaba en shock debido a la pérdida de su cuerno, pero de alguna manera tenía la cabeza despejada.

–Jamás me esperé esto de tí, Phantom, si es así como te haces llamar ahora. ¿Qué pasó contigo?– preguntó Fancy Pants.

–Me encantaría responder esa pregunta, pero se que jamás entenderías.– habló Phantom. –Fui traicionado y abandonado, no solo por mis amigos, sino por todo el mundo. ¿Alguna vez te dijeron la razón de mi destierro?

–Asesinaste a un noble de Equestria e intentaste asesinar a la Princesa Flurry Heart.

–Error. Me inculparon.

–¡Deja de mentir! ¡La misma princesa dice que representas una amenaza para Equestria!

–¿Cómo pude yo haber representado una amenaza?– preguntó el dragón, logrando mantenerse calmado. –No niego que he matado, pero tengo razones para ello. Como carnívoro, estoy forzado a matar animales salvajes para poder sobrevivir. Los ponis que me desterraron, como esa ingrata que espera su destino en el Imperio de Cristal, me usaron para sus fines egoístas.– la calma que sentía hace un momento poco a poco fue transformándose en furia. Sus ojos verdes como esmeraldas brillaron intensamente mientras veía al unicornio. –Eso incluye a Applejack y Rainbow Dash, quien me molestaba por ser débil, y también a la mayoría de ustedes, quienes me temían por algo que estaba fuera de mi control: ser un dragón.

–Phantom fue uno de mis primeros amigos,– habló Starlight, poniendo su casco sobre su pecho. –Él me ayudó a reconectarme con mi amigo de la infancia, quien ahora es el amor de mi vida.

Thorax habló después. –Luego de la fallida invasión a Canterlot durante la boda real, ya no estaba seguro en la colmena. Fue en ese entonces que me exilié del reino, y es ahí donde lo conocí.– Thorax volteó a ver al dragón con una sonrisa. –Phantom me trató como nadie se había atrevido a tratarme antes. Había decidido no volver a la colmena, y él me ayudó a ser aceptado en el Imperio. Es por eso que mi lealtad está con quienes me ayudaron.– Su mirada de felicidad cambió bruscamente a una de ira. –Soy de los pocos que de verdad saben cómo se sintió Phantom, como a él, los demás ponis me juzgaban por algo sobre lo que yo no poseía el control.

–Cuando Phantom fue desterrado,– comenzó a hablar Pinkie sin dejar de hacer malabares con las espadas. –¡Yo fui la única de las seis malditas ponis más cercanas a él en ir con él e implorar por su perdón!– gritó la yegua rosa. –Me dijo que la única manera de que me diera su perdón era entender cómo se sentía no solo ser como él, sino que también entender cómo se sentía ser cada una de las criaturas que no eligieron ser lo que son. Fue ahí donde maté a mi primera criatura y, ¿saben que? Fue horrible, una experiencia traumatizante para alguien que no tiene necesidad de eso. Él no quería matar, oh no no no no ¡no! ¡Él únicamente lo hacía porque no tenía opción!

Pinkie hizo una pausa para mirar al público. –¿Saben? Apuesto a que ninguno de ustedes nobles estúpidos saben que es una cebra, o por qué tiene rayas. No se molesten en levantar un casco, estan tan cegados por lo que pasa adentro de Equestria que nunca prestan atención a lo que pasa afuera.– Pinkie volteó a mirar a Nightmare, quien asintió ante su discurso. Luego de esto Phantom continuó.

–Amé a todos los ponis que me criaron,– comentó el dragón, aún jugando con el cuerno de Fancy Pants en sus garras. –Pero pronto descubrí que ellos solo me querían cuando me necesitaban. En el momento en el que no les fuera de utilidad me iban a tratar como un tapete como esa yegua calcinada de ahí.– dijo mientras apuntaba hacia Fluttershy. –Lo peor de todo es que su princesa, a la que una vez llamé madre, mató a mi familia y a mi especie. Después de haber abierto los ojos, me deshice del nombre con el que me bautizó la yegua que más dolor me causó; su más reciente princesa, Twilight Sparkle. Ya no soy Spike, el dragón débil que dejaba que los demás se aprovecharan de él. No, él está muerto. ¡Ahora soy Phantom!

Arrojó el cuerno hacia un lado, aterrizando cerca de Fluttershy. –Todo lo que he hecho es para vengar a mi familia, para acabar con quienes me hicieron tanto daño. Si quieren seguir llamándome asesino, primero deberían de ver a su querida princesa para que vean que es un verdadero monstruo.

Fluttershy miró todo con horror. Sabía que Rarity seguía viva, pero no quería imaginar lo que iba a hacer con ella. Esto era demasiado para ella. Con un gran esfuerzo y fuerza que no supo de dónde sacó, tomó el cuerno de Fancy y lo clavó directo en su corazón.

La yegua amarilla sabía que, hasta este punto, todo lo que le había sucedido había sido su culpa.

Ni Nightmare, ni Phantom, ni nadie de sus allegados se inmutó por la muerte de Fluttershy. Para ellos, la pegaso ya había cumplido con su misión. Fluttershy sabía que ese día eventualmente llegaría.

–Hemos terminado aquí.– anunció Phantom, caminando fuera del escenario con sus allegados detrás de él. Tenía planes para su más reciente prisionera, y la muerte no sería tan placentera para vengarse de la yegua que le rompió el corazón.

El dragón rió, sin ser capaz de contener sus pensamientos para él. –Tú sigues, Twi… Oh, no puedo esperar para volver a ver tu rostro de nuevo.– comentó con una sonrisa. Ya tenía planeado algo para matar a su antigua cuidadora, mejor amiga y hermana.

Los ponis que fueron al show de moda se sentaron a esperar su turno para salir; los guardias los estaban liberando uno por uno, pero los ponies seguían con miedo. Aún podían ver las atrocidades que fueron cometidas en ese lugar, aún podían escuchar las palabras de ese maldito dragón haciendo eco en sus cabezas. Si todo lo que dijo fue verdad, entonces la princesa tenía mucho que responder. La muerte de muchos y la desintegración de las relaciones exteriores era solo el principio. Celestia tenía mucho que responder.