Como recordaran, el equipo Rocket había sido derrotado otra vez después de intentar robar los Pokémon y la comida de nuestros héroes, ya que Sakura y Satoshi habían llegado al pueblo, percatándose del hecho y frustrando el plan de robo.
Jessie: ¡Para denunciar los males de la verdad y el amor!
James: ¡Y extender nuestro reino hasta el Mapocho!
¡Jessie!
¡James!
Pero alguien no quiso esperar el final.
—Pero que pérdida de tiempo, desaparezcan, Pidgeot, viento cortante — dijo de muy mal genio el recién aparecido; al parecer, no tenía mucha paciencia, y menos con los payasos.
— ¡Parece que a alguien no le gustan los discursos! — comentó la peli naranja algo asustada y nerviosa.
— ¿Algún problemas con eso? — le preguntó a Misty, sin apocar su mal genio — sal Venusaur, rayo solar — lanzó su pokébola, y apareció el Pokémon hierba, ordenando con la misma calma y genio; la combinación de ataques fue suficiente para derrotarlos.
—¡Nos mandaron a volar para variar! — se escuchó decir de ellos, solo quedando de su despedida, una estrellita en el cielo.
¿Pero que habrá pasado con ellos?
...
Capítulo 8: "La batalla por la perla y ¿un enemigo aliado?"
Después de ser derrotados, y mandados a volar, el equipo Rocket, bueno, seguía volando, pero de la nada, algo detiene su viaje.
— ¡¿Eh…?! — exclamó Jessie, al notar que ya no avanzaban.
—¡Qué bueno, no caímos duro esta vez! — celebró muy emocionado James, por fin les pasaba algo bueno, extrañamente.
— ¡Parece que algo detuvo el vuelo! — comentó Meowth, haciendo que los tres dieran vuelta la mirada hacia quien detuvo su viaje, y ayudó; había sido un ave de color amarilla del tipo eléctrico.
—¡Zapdos! — exclamó el trio con mucha sorpresa al ver el ave legendaria.
Zapdos, sin perder más el tiempo, se los llevo con rumbo desconocido ¿Qué es lo que querrá con ellos?
Después de la feroz batalla en Pallet Town, la cual duro bastante tiempo, el profesor Oak y los demás se retiraron a descansar, el día había pasado rápidamente, puesto a que ya era de noche; como planificación de seguridad, decidieron hacer turnos, así, si aparecía algún ser oscuro, le avisaría a los demás. La mañana siguiente fue normal, dentro de lo posible, ya que, pese a que la hora indicaba las 8 de la mañana, aún continuaba oscuro.
Tres jóvenes se encontraban llegando a Pallet Town desde el norte, y dos desde el sur en estos momentos; los que se encontraban en el norte, eran un chico y dos chicas, un joven de unos 17 años, moreno, con una chaqueta roja, con un dibujo de pokébola en su espalda y su Pikachu en su hombro derecho; una chica, también de 17 años, vestida de polera celeste y minifalda roja, y una chica de unos 15 años, la que vestía un traje amarillo y pantalón de color azul oscuro, complementado de un sombrero de paja, curiosamente, esta joven también llevaba un Pikachu en su hombro derecho. Los que entraban desde el sur, era un joven de unos 15 años, moreno, de polerón rojo y pantalón marrón, acompañado por su Thyplosion; junto a él, una chica de la misma edad, de cabello celeste y peto de igual color, la cual le quedaba ajustada, lo que provocaba que se viera su hermosa figura, cubierta por una pequeña chaqueta blanca, acompañada de su Misdreavus. Al parecer, el objetivo de estos jóvenes era llegar al laboratorio de Oak ¿pero con que intenciones?
En el laboratorio había mucha actividad desde primera hora, la señora Delia se encontraba ayudando a Max y Tracey a preparar el alimento de los Pokémon, mientras el profesor Oak continuaba investigando los motivos de este fenómeno; de pronto, se escuchó llamar a la puerta trasera del laboratorio, por lo que el profesor atendió al llamado, al abrir la puerta, reconoció de inmediato quien, o más bien, quienes lo visitaban.
—¡Red, Blue, Yellow, tanto tiempo sin verlos! — les saludó el profesor sorprendido por la visita, de al parecer, jóvenes que hace mucho no lo visitaban.
— ¡Hola profesor ¿Cómo está?! — saludaron los tres al unísono.
—Bien, por el momento muchachos, hay muchos problemas — le respondió muy serio.
—Por ese motivo venimos profesor, apenas escuchamos su llamado, decidimos volver inmediatamente — le comentó Red con entusiasmo.
—Gracias chicos, pasen, es peligroso que estén afuera — y los jóvenes, sin chistar, aceptaron la invitación.
El profesor Oak les comenzó a contar sobre lo que Satoshi le había explicado, y como habían sido atacados por estos seres malignos; el escuchar esto, a los jóvenes les dio por mostrarle algo al profesor, al parecer, alguna clase de plan secreto.
—¡Chicas, vamos afuera! — ellas solo asintieron — profesor, acompáñenos afuera por favor.
—Está bien — acepto sin entender que querían hacer, preguntándose para si — ¿Que estará planeando Red?
Mientras salían, Tracey, Max y Delia, quienes se acercaron al sector de investigación, vieron salir al profesor en compañía de los jóvenes.
— ¿Quiénes son los que acompañaban al profesor? — preguntó Max muy intrigado.
—No lo sé, pero al parecer, conocen al profesor — dedujo igual de extrañado Tracey por la visita.
—Mejor vamos a ver de quien se trata — Delia sólo atinó a caminar en dirección al exterior del laboratorio, seguida por los dos jóvenes.
Mientras tanto, el profesor algo extrañado, sólo miraba a los jóvenes.
— ¿Qué me tienen que mostrar que tuvimos que salir? — les preguntó Oak muy extrañado por la conducta de los entrenadores; sólo vio como los tres tomaban una pokébola.
—¡Salgan…! — los tres al unísono, intentando lanzar sus pokébolas, pero una voz los detuvo.
—¡Profesor — el grito provoco que no solo que el profesor, sino también los entrenadores, voltearan la mirada, observando a Tracey, Max y Delia acercarse — lo vimos salir acompañado — el observador volteo la mirada a los extraños y preguntó — ¿Quiénes son ellos?!
—Tracey, Max, Delia — un poco sorprendido, los nombra, pero reacciona casi al instante — se los presento, ellos son Red — indicando con su mano al joven — también es un entrenador de Pallet Town, como siempre se mantiene en viaje, no ha venido, por esa razón no lo conocen, pero de vez en cuando viene, y ellas son Blue y Yellow — ahora indicando a la castaña y a la rubia, respectivamente — Blue también es una entrenadora de Pallet Town, ella se especializa en la evolución, y Yellow, una entrenadora de Viridian City — después de la presentación, Oak volvió al tema que le tenía intrigado — bueno muchachos ¿Qué me querían mostrar? — y sin decir más, los entrenadores lanzaron sus pokébolas, apareciendo de ellas, un ave de hielo, un ser de metal y otro parecido al anterior, pero de hielo, respectivamente — ¡¿Articuno, Registeel y Regice?! — Exclamó muy sorprendido, no esperaba tal sorpresa — ¡¿Cómo los consiguieron?!
—Fue extraño — le respondió Blue, arqueando sus cejas — ellos nos siguieron.
—Ya veo — sólo vieron al profesor sonreír — serán de mucha ayuda — mientras hablaban, se sintió que alguien tocaba la puerta.
— ¡Yo voy profesor! — se ofreció su asistente.
—Gracias Tracey — el observador entró al laboratorio para recibir a los nuevos visitantes, mientras continuaba la conversación en el patio trasero — ¿ya comieron algo?
—Venimos tan rápido, que no nos dio tiempo, pero no se preocupe profesor — le respondió Yellow al profesor, al tiempo que se escuchó rugir el estómago de los tres entrenadores, apenando más a Yellow que a los otros dos — ¡Jijijiji, lo siento! — se disculpó llevando su mano derecha a su nuca, ruborizada por la pena.
—No se preocupen niños, les prepararé algo — dijo la señora Delia muy amable.
— ¡Gracias señora! — dijeron al unísono los tres entrenadores, mientras agradecían con una reverencia.
Tracey llegó a la entrada principal; al abrir la puerta, se encontró con dos jóvenes, un chico y una chica.
—Hola, buenos días ¿buscan al profesor Oak?
—Así es, recibimos su llamado y decidimos venir a ayudar — le respondió el joven.
— ¡Espectacular, pasen por favor! — Los jóvenes entraron y siguieron a Tracey, quien volvía al patio trasero; al llegar, el observador avisa al profesor de la llegada de los entrenadores — ¡profesor, llegaron más entrenadores! — decía mientras se acercaban.
— ¡Excelente, muchas gracias por atender al llamado que hice! ¿Podrían decirme sus nombres por favor? — al terminar la oración, los entrenadores ya estaban frente al profesor.
— ¡Mi nombre es Kenta, es un honor conocerlo profesor!
—¡Y mi nombre es Marina, y debo decir que es un gusto conocer a un investigador tan importante como usted — exclamaba muy entusiasmada su presentación — y quisiera que…! — pero fue interrumpida de golpe.
—¡Ya para Marina! — le increpó, avergonzado de la emoción de la joven
— ¡Jejejeje, lo siento! — decía disculpándose muy apenada, sonriéndole, sacando la lengua.
Al momento que todos terminaban de presentarse, desde el cielo apareció un dragón amarillo, siendo montado por, al parecer, su entrenador; al parecer, era un varón de cabellos rojos, traía un traje rojo, con detalles de color negro a los costados, acompañado de una capa de color rojo. A los pocos segundos, este extraño aterrizo en el patio, casi cerca de los demás; apenas al bajar del Pokémon, la joven Marina corrió hasta el, embobada por su presencia.
—¡Es fabulance! — grito muy embobada, sus ojitos llenos de emoción parecían de cordero degollado.
— ¡Hola…! — Le saludó muy nervioso, sin entender a la perfección que pasaba — ¡¿Quién eres tú?!
—¡Mi nombre es Marina, y soy la presidenta de tu club de fans! — decía muy entusiasmada.
— ¿En verdad? — le preguntó muy nervioso, así que solo agradeció — ¡gracias Marina!
— ¡¿Me podrías dar tu autógrafo, fabulance?! — embelesada, le pidió entregándole en las manos, un cuadernillo y un lápiz.
—¡Ven acá chiquita — le regañó Kenta fastidiado, agarrándola de la ropa, arrastrándola lejos de Lance — hay cosas más importantes que hacer! — todos miraban muy nerviosos la escenita de Marina, pero Oak rompió el momento, retomando la palabra.
— ¿Qué sucede Lance? — Le preguntó preocupado por la visita — Por algo te diste el trabajo de venir de Índigo hasta acá.
—Profesor, los líderes de gimnasio están haciendo todo lo posible para mantener a esos seres a raya, con éxito por el momento — le explicó muy serio, demasiado para traer tan buenas noticias, y no era extraña su seriedad — pero hay algo que me preocupa.
— ¿Qué cosa? — le preguntó la señora Delia, un poco asustada por la cara del joven.
—Esos seres, sus movimientos están muy bien planeados, hay alguien que les debe dar las indicaciones, y seguro, es mucho más fuerte — le comentó muy preocupado, y no era para menos.
—Tienes razón, saben muy bien en donde atacar y cómo hacerlo, si realmente tienen un líder, y si realmente es más poderoso, tendremos muchos problemas… — no alcanzó a terminar lo que decía, ya que fue interrumpido por la voz de un desconocido.
— ¡Así es, y si siguen jugando a los héroes, lo lamentaran en el infierno! — les amenazó una voz muy arrogante y fría, se notaba que no andaba con cuentos.
Todos miraban por todos lados, buscando al dueño de aquella voz, pero sin éxito, pero el pequeño Max, se dio cuenta por qué no lo encontraban, el ser estaba flotando en el aire.
—¡Miren, arriba! — con algo de miedo, señaló a este ser, provocando que todos desviaran la mirada al lugar indicado.
—¡ ¿Quién eres?! — preguntó Red muy desafiante.
—Mi nombre es Centurión, y soy el líder de las fuerzas de este lugar, somos los soldados de la luz, y buscamos la paz en este mundo — decía fríamente, su rostro solo hacía sentir el peor de los miedos.
— ¿La paz? — Lance preguntó extrañado por su misión; la incongruencia de sus actos y palabras, sólo lo molestó — ¡ ¿Cómo aspiran a la paz con tanta masacre y destrucción?!
—Sencillo — le respondió de forma burlesca — solo estamos eliminando a todo ser maligno, y como ustedes son la fuente de toda la maldad, serán sacrificados.
— ¿Nosotros la fuente de la maldad? — las palabras confundieron al profesor, como si ya hubiese escuchado eso antes, extrañamente.
—Nuestro amo y señor quiere ser el líder de toda existencia, y para hacer su voluntad, ustedes deben desaparecer — sentenció con una sonrisa fría y calculadora.
—Ya veo — le respondió muy desafiante Kenta — si no nos queda otra más que pelear — sin demoras, tomó una de sus pokébolas — ¡Entei, sal! — y la lanzó, de la cual, apareció un Pokémon con forma de perro, de pelaje marrón.
—Entonces pelearemos — añadió Marina — cuenta conmigo, Kenta ¡adelante, Cresselia! — e imitando la misma acción de su compañero, lanzó su pokébola, del cual, apareció un Pokémon muy extraño; este era del tipo psíquico, color celeste en la parte superior y amarillo en la parte inferior, con una especie de alas de color rosado, era una mezcla de ganso y hada.
—¡Jajajaja, ya veo, quieren hacerlo lo menos aburrido posible! — les dijo de forma sarcástica, claramente, pensaba que era un juego, o una broma — ¿qué piensan hacer con esos monstruitos?
— ¡Ahora veras! — Los dos jóvenes, muy decididos ante la amenaza, decidieron hacer lo único que podían hacer — ¡ataquen!
Ya era fácil deducirlo, en el laboratorio de Oak, apareció otro de los líderes de los soldados de la luz, su nombre es Centurión; el ataque era realmente planificado, no solo por estos seres ¿Cuál será la conspiración que afecta a nuestros amigos? Algo si era seguro, una nueva batalla contra un general de la luz, estaba por comenzar.
...
May, quien muy confiada por la "alegre" situación de encontrar personas que no habían sido afectadas, fue atacada por estas.
—¡Oye ¿estás bien?! — Le preguntó Inuyasha muy preocupado, pero no recibió respuesta alguna, May estaba inconsciente — Miroku, llévate a May — el aludido se acercó para recibirla — ten cuidado, esas personas ya están controladas por Naraku, llévatela a un lugar seguro, Mikami, necesito que me ayudes, son muchas personas, no podré solo.
— ¡Por fin, ya me estaba aburriendo! — comentó la pelirroja, preparándose para pelear.
—Pero Inuyasha ¿Qué piensan hacer? — le preguntó algo preocupado del plan del hibrido — sólo son personas controladas, no pueden hacerles daño.
—Ya lo sabemos, sólo los detendremos.
— ¡Hagan lo mejor que puedan!
— ¡No te preocupes! — le respondió tanto Inuyasha, como Mikami, haciéndole saber que sabían que tenían que hacer.
Miroku solo atino a retirarse, dirigiéndose a un escondite para esconder, valga la redundancia, a May, mientras Inuyasha y Mikami, se preparaban para, por decirlo de alguna forma, pelear, en forma defensiva, contra las personas manipuladas, al parecer, por Naraku.
Mientras tanto, Kagome, Drew y Koga iban camino al pozo para viajar al futuro; camino a su destino, lograron avistar como una serpiente voladora de color blanco, que comenzó a acompañarlos.
—Una serpiente de Kikyō — dijo Kagome fríamente.
— ¿No dijiste que Kikyō estaba muerta? — Drew le preguntó algo aburrido de intentar en algo, entender lo que sucedía, bufando.
—Es una larga historia — le respondió con tal que se tranquilizara, y volvió la mirada a la serpiente, quien hacia movimientos extraños — al parecer quiere que la sigamos.
— ¿Quieres que la sigamos? — Kagome asintió sin más — de acuerdo ¡Flygon síguelo!
—¡Koga, nos desviaremos! — le avisó Kagome.
—¡Está bien!
Así, decidieron desviar un poco la ruta, para ver que sucedía con la serpiente y con Kikyō.
—Me gustan las historias largas Kagome, cuéntame — le pidió algo molesto.
—De acuerdo — con algo de desánimo, comenzó a hablar — cuando la perla se desfragmento en cientos de pedazos, muchos comenzaron a buscarlos, entre ellos, una bruja llamada Urasue; esa bruja profano la tumba de Kikyō y robó sus restos, creando un cuerpo de barro y huesos, e intentó revivirla para que busque estos fragmentos por ella, pero por si sola, no pudo revivirla, ya que necesitaba sus almas, y como soy la reencarnación de Kikyō, no pudo revivirla, así que se las ingenió para robarme algunas almas, y de ese modo, logro revivirla.
— ¿Y qué pasó después con Kikyō?
—Mató a Urasue, y se dedicó al igual que todos, a juntar los fragmentos, sólo con un objetivo, derrotar a Naraku, pero hace un tiempo, nos quitó todos los fragmentos que habíamos recolectado, lo que era la mitad de la perla y se los dio a Naraku.
— ¡¿Cómo que se los entregó a Naraku?! — Preguntó confundido, no entendía tal locura — ¡¿quería ayudarlo?!
—Es lo que jamás entendimos, pero por lo que hizo, Naraku tiene casi todos los fragmentos.
En un árbol que era bastante grande, había una gran cantidad de estas serpientes que lo rodeaban. Por una extraña petición de Kagome, aterrizaron cerca del árbol, ya que no tenía intención alguna de acercarse, cosa que no entendió Drew, pero accedió.
—Aquí es donde debe estar Kikyō — le indicó Kagome, sin mirar el árbol — vayan ustedes, yo me quedaré aquí.
— ¿Por qué? — le preguntó muy extrañado.
—¡Por favor! — le pidió casi en súplica.
Drew miró el rostro lleno de amargura de la joven, rostro que solo tenía cuando hablaba de la sacerdotisa.
— ¡Está bien, iré solo, quédense aquí! — terminó accediendo, bufando.
Solitario, Drew se acercó al árbol. Una vez debajo de la copa del árbol, comenzó a llamar a Kikyō.
—¡Kikyō, ¿estas por aquí?! — comenzó a llamar, buscándola por todas partes, hasta encontrar respuesta.
— ¿Quién es? — respondió a la defensiva sin mostrarse.
— ¡Mi nombre es Drew — comenzó a responder, aun buscándola — necesito hablar contigo!
—Estoy aquí arriba, dime que quieres — siguiendo las indicaciones, Drew miro en dirección a las ramas, encontrando a una chica joven con un traje característico de los arqueros, un kimono de color blanco con unos pantalones holgados de color rojo; al parecer, la joven estaba algo herida.
— ¡¿Qué te pasó?! — le preguntó bastante sorprendido por el estado en que estaba.
—Nada, Naraku me hizo una visita — le respondió fríamente.
— ¡Y parece que te dejo un recuerdo! — Le respondió sarcásticamente, algo fastidiado por el carácter de la mujer; tomó una pokébola que tenía, arrojándola — ¡Roserade, aromaterapia! — saliendo un Pokémon que traía como manos, una especie de ramo de rosas, y su cara, tenía forma de pétalos perfectamente ordenados; al usar el aromaterapia, Kikyō no solo recupero sus energías, también curo sus heridas, por lo que al acto, las serpientes comenzaron a entregarle almas, para que de ese modo, se recuperase por completo; la rápida curación sorprendió por completo a la joven.
—Tú no eres de aquí — comenzó a decirle muy sorprendida por los poderes del Pokémon — es la primera vez que veo esos animales.
—No son animales, si quiera sé que es eso, son Pokémon, pero no vine a hablar de eso — le dijo secamente — seguimos a una de esas serpientes, al parecer, quería que la siguiéramos hasta acá.
—Ya veo — no habló más, hasta que recordó lo antes sucedido — ¿Qué ocurrió con Naraku? No creo que estas aquí porque si, debes saber que paso con él.
—Al parecer, según lo que dijo un joven llamado Inuyasha, se hizo más fuerte de forma inexplicable, dijo que iría donde vive la reencarnación de la guardiana de la perla.
—Es extraño — agregó extrañada por las palabras — ¿Por qué dijo eso? Habla como si fuera la primera que nos enfrentara.
— ¿Eso es cierto? — le preguntó igual de extrañado.
—Bueno, eso es lo que parece — agregó mientras se llevó su mano derecha a su mentón — es muy extraño.
— ¿Hace cuánto te visitó Naraku?
—Fue hace unas cuantas horas.
— ¿Tenías algún fragmento de la perla?
—No, ninguno.
— ¿Crees saber por qué te atacó? — esa pregunta hizo que la sacerdotisa abriera los ojos de golpe.
—Bueno — comenzó a decir, mientras recordaba las palabras de Naraku — dijo algo raro…
Hace unas horas atrás.
Kikyō se encontraba contemplando el amanecer tranquilamente, sentada en una rama de un árbol, alimentándose de las almas que les traían sus serpientes, pero de pronto, el cielo comenzó a oscurecerse, y muchos seres malignos comenzaron a aparecer.
— ¡¿Qué pasa aquí?! — comenzó a mirar bastante preocupada en todas direcciones, intentando encontrar una respuesta.
—Hola Kikyō, cuanto tiempo — le habló una voz profunda, sin identificarse.
— ¡Naraku ¿Qué quieres ahora?! — le preguntó ya más tranquila, pero con la guardia siempre en alto.
—Nada, solo pase a visitarte — le decía mientras aparecía frente a la sacerdotisa — ¿tiene algo de malo?
— ¡¿Qué es lo que quieres?! — le preguntó desafiante, mirándolo directamente a los ojos.
—Dentro de poco, vendrán visitas especiales, y te pediré que no le digas a nadie lo que te dijo ese sujeto, arruinarías todos nuestros planes — le dijo sonriendo fríamente, mientras la joven, solo abría de golpe sus ojos.
— ¡¿Cómo sabes del mensaje de él?! — le preguntó sorprendida, no comprendía como sabía tanto.
— ¿Tiene alguna importa saberlo? De algo si estoy seguro, no me harás caso ¿verdad?! — le preguntó molesto.
— ¡Yo veré lo que hago! — le respondió aún más molesta.
—Imagine una respuesta así de ti, no me dejas otra opción más que eliminarte — al escuchar esto, los seres malignos comenzaron a atacar a Kikyō; la joven hizo lo que pudo para detenerlos y defenderse, pero sin éxito; el ataque fue tan violento, que Kikyō quedo muy lastimada, cayendo al suelo con fuerza, solo faltaba el golpe final — ¡desaparece! — Y con un poderoso ataque, terminó con Kikyō — hasta nunca, Kikyō — para salir en dirección al poblado, donde en ese momento, estaba Inuyasha, con la idea de invadir la época donde vivía Kagome.
Parecía que Kikyō estaba muerta, pero gracias a sus serpientes, logro protegerse y salvarse del ataque, formando un campo de energía.
Fin de recuerdo.
— ¿Y cómo volviste a subir al árbol? — preguntó sin dejar de mirarla, extrañado.
—Mis serpientes me ayudaron, en las condiciones que estaba, era un blanco fácil para cualquiera, de todos modos, gracias por la ayuda — le dijo sonriente, con un tono de voz muy agradable.
—No te preocupes… no es nada… — le respondió algo apenado — pero, ¿quién fue el sujeto que te habló, y que mensaje te dio? — le preguntó muy extrañado.
—Lo siento, pero sólo se lo debo decir a las personas que vendrían de otra dimensión — le dice muy seria, pero extrañada de la situación — ¿tú de dónde vienes? no eres de este lugar.
—Creo que ya es obvio después de todo, vengo de otra dimensión, y nos envió un tipo llamado… — pero, la asertiva Kikyō lo interrumpió.
— ¿Satoshi?
—¡ ¿No me digas que ese sujeto ya estuvo aquí?! — le preguntó sorprendido, no entendía muy bien que pasaba, pero si era seguro, que ese tal Satoshi no era alguien normal.
—Así es, pero — comenzó a decirle, mientras miraba a su alrededor — me dijo que vendrías acompañado — sólo encontrando a su Pokémon hierba.
—Mi compañera está con Inuyasha, fue en búsqueda de Naraku.
—Ya veo, porque él me dijo que mandaría a una pareja, se supone, según él, que sabrían trabajar muy bien juntos, ya que tendrían algo en común — le comentó algo confundida — ¿Qué es lo que tienen en común?
—¡ ¿May y yo algo en común?! — Exclamo muy nervioso, tomando sus mejillas un tono bordó — maldito Satoshi — maldecía para sí — me las va a pagar — así que le respondió tajante, pero poco convincente a Kikyō — ¡claro que no ¿Qué iba a tener con ella?!
—Así que se llama May — le dijo, sonriéndole — como tú digas — finiquitó, tratando de convencerlo, pero pensaba otra cosa — puedes decir lo que quieras, pero tu corazón dice otra cosa.
— ¡Bueno, ya vámonos! — le ordenó muy molesto por el rato incómodo.
— ¿A dónde vamos? — preguntó confundida.
—Donde May e Inuyasha, deben de necesitar nuestra ayuda.
—Ya veo… si no hay otra opción, vámonos — respondió con mucho desanimo, casi de malas.
— ¿Por qué dices eso? — preguntaba ahora, el joven sin entender.
—Sólo vámonos — bajó del árbol y comenzó a adelantarse.
—Está bien — el joven solo suspiró; por fin comenzaba a entender algunas cosas, y pensaba por la extraña actitud de las dos jóvenes — ahora veo por qué Kagome no quiso acompañarme, que son complicadas — al ver que se había adelantado tanto, salió corriendo a encontrarla — ¡oye, espérame!
Cuando llegaron a encontrarse con Kagome y Koga, fue unos de los momentos más tensos, las dos no podían ni mirarse, pese a que extrañamente, eran la misma persona, solo que por 500 años de diferencia; Drew, con un poco de mirar, se da cuenta que Kagome estaba desanimada por la presencia de la sacerdotisa.
—Bueno, ya vámonos — dijo Kagome sin mirar a los demás, con la mirada desviada.
— ¿Te pasa algo Kagome? — preguntó Koga sin entender la actitud de la chica, muy confundido.
— ¡Nada, solo vámonos! — casi gritó de forma tajante.
—La próxima vez, yo elijo el destino — pensaba el joven ya rendido, no aguantaba el ambiente, así que decidió cortar por lo sano — Kikyō, tu irás conmigo, Koga, tú llevarás a Kagome.
—Con mucho gusto — agradeció para hablarle a Kagome — hermosa Kagome, por favor, sube a mi espalda — el demonio bajó un poco su cuerpo para que ella pudiera subir, cosa que hizo sin decir palabra alguna.
—¡Roserade, regresa! — Volvió su Pokémon a la pokébola — ¡será mejor apresurarnos, si ese sujeto llamado Naraku ya era peligroso, no sabemos de qué pueda ser capaz ahora!
Y sin perder el tiempo, retomaron su camino hacia el portal a la época futura (o sea, el presente).
Mientras este grupo trataba de lidiar con sus problemas, muy cerca del portal, se acercaba un demonio con forma humanoide, junto a él, una especie de duende verde llamado Jaken, quien posee un báculo con dos caras, junto a un monstruo parecido a un dragón de dos cabezas llamado Ah—Un, el cual, era montado por una niña de unos siete años llamada Rin.
— ¡Amo Sesshömaru, según los testigos, Naraku entró por ese pozo! — Le comentaba Jaken en voz alta, pero el demonio canino no respondió — ¡amo bonito, ¿me escucha?! — pero, aun así, seguía sin responder.
— ¿Qué ocurre señor Sesshömaru? — preguntó la pequeña Rin muy preocupada por la expresión de seriedad de Sesshömaru.
—Rin, Jaken, quédense aquí — les ordeno casi, inexpresivamente.
—De acuerdo, señor Sesshömaru.
Sesshömaru saltó al pozo sin más, también a la caza de Naraku, mientras pensaba en las palabras de Kikyō y Naraku, que, por casualidad, logró escuchar; el saber que este demonio había aumentado sus fuerzas, le hizo preocupar ¿Cómo lo había hecho? Se preguntaba, y bueno, era lo que todos se preguntaban, lo que no sabían, era que, tanto lo que había atacado en el laboratorio del profesor Oak, como lo que había atacado a Ash y los demás, tenía en común con Naraku ¿pero en qué?
Mientras todo esto ocurría, Sango, en compañía de Kirara y Beautifly, continuaban en búsqueda de personas, si es que quedaba alguien en la ciudad sin ser afectado por los poderes de Naraku, hasta que la búsqueda dio frutos, encontrando al parecer, a todos los habitantes de la ciudad reunidos en un solo punto; apenas observaron la situación, Kirara volvió a ser una pequeña gatita, y los tres se escondieron casi al acto, para observar que ocurría. Al parecer, un anciano, una señora de 30 a 35 años y un niño de uno años, estaban frente a Naraku en reverencia, al parecer, esperando órdenes.
— ¡Nunca creí que fuera tan fácil controlar a esta gente, en especial a Naraku! ¡Jajajaja! — decía… ¿Naraku? ¿Qué controlo a Naraku? ¿Quién es entonces este "Naraku"? — vamos a lo importante ¿Cómo va la invasión? — preguntó a los tres que estaban frente a él.
—Aún queda gente en la resistencia, pero es cuestión de tiempo — decía el anciano, como hipnotizado, ya que no revelaba sentimientos en su voz.
De la nada, de forma bastante escalofriante, una extraña sombra salió de Naraku, la cual, cambio su forma a la de un ser enano y muy flaco.
—Excelente, muy pronto, los soldados de la luz dominaran toda esta dimensión — decía mientras dejaba a la vista la perla de Shikon, sonriendo maliciosamente — y con esta perla, nuestro amo y señor será el gran soberano de las dimensiones, eliminando la basura y regresando la paz, como él quiere.
—Si señor — respondieron todas las personas, de forma escalofriante, se sentía que todos estaban posesionados.
— ¡Y tu Naraku — le exclamó muy serio — haz algo útil, y busca los fragmentos faltantes!
— Si señor — respondió también en trance; increíblemente, este extraño ser también tenía en su poder la voluntad de Naraku.
—Pero antes… — por alguna razón, lanzo una ráfaga de viento en un punto en específico, justamente donde estaba escondida Sango con su mascota y el Pokémon; a los tres no les quedo otra más que salir, más que nada, para esquivar el ataque — vaya, con que tenemos visitas ¿vienen a unirse por las buenas?
—¡Ni que estuviéramos locos — le respondió Sango muy desafiante, poniéndose en guardia — dinos ¿quién eres tú?!
—Mi nombre es Apolo, soy un guerrero de la luz y el líder de este lugar.
— ¡¿Y qué es lo que quieres?!
—Quiero los fragmentos de la perla de Shikon, y si tienes alguno, entrégamelo por las buenas.
—Ya veo, con que tú eres quien hizo todo este desastre y quiere matar a Kagome — muy desafiante, llevo su mano al boomerang que tenía en su espalda — ¡ tendré que detenerte ahora, hiraikot…! — Pero antes de lanzarlo, tuvo que detenerse, ya que las personas hicieron una especie de barrera humana — ¡maldición!
— ¡Ja, veo que quieres hacer por las cosas por las malas! — Sólo levanto su mano derecha y ordenó — ¡soldados, ataquen! — todos, menos Naraku, fueron a atacar a la espía; la joven sabía que atacaban en contra de su voluntad, no tenía más que defenderse.
—¡Chicos, no podemos pelear contra estas personas, huyamos! — Kirara se volvió a transformar, y Sango trato de subir a su gata, pero fue atrapada por los "soldados", pero cuando todo se veía perdido para joven exterminadora, una fuerte luz resplandeció el lugar, dejando a todos ciegos, menos a dos seres, uno de ellos, Kirara, quien tomo a Sango, retirándose del lugar a toda velocidad.
—¡Rayos ¿Qué fue eso?! — Se quejaba Apolo mientras intentaba ver algo, sin éxito — ¡No veo nada, maldita, me las van a pagar!
Por suerte, nuestra amiga logró escapar a salvo; ya se encontraban muy lejos del epicentro de los problemas, mientras la joven aun intentaba recuperarse del destello. Después de unos segundos, Sango recupera la visión, mirando confundida a Kirara.
—Vaya, que luz tan fuerte — miró a su mascota muy confundida — ¿tú lo hiciste Kirara? — La gata negó con su cabeza — entonces… — desvió la mirada al Pokémon — ¿o fuiste tú? — el Pokémon solo bailo alrededor de la chica, dándole a entender que ella había sido — gracias amiga, nos salvaste — le felicitó muy aliviada y alegre — tenemos que avisar rápido a los chicos, maldición, Naraku fue poseído por ese tal Apolo — dijo muy seria y ansiosa, mientras pensaba que ahora su verdadero enemigo, era más peligroso que el mismo Naraku — los soldados de la luz — se decía — ¿Qué querrán?
Inuyasha y Mikami hacían todo lo posible para defenderse de los poseídos, era mucho trabajo, pero tenían la situación controlada; mientras, Miroku cuidaba a una inconsciente May, bastante escondido para que no los descubrieran, o al menos esa era la idea.
—Pobrecita, espero que despiertes, déjame revisar el golpe que te dieron — decía muy preocupado el monje pervertido, mientras abría la chaqueta que llevaba puesta, dejando ver una polera de color verde, para pasar a subir esta, y revisar su abdomen, en búsqueda de alguna herida, o al menos esa era la idea… — ¡oh, pobrecita, estas muy lastimada, será mejor que te lleve a un lugar más seguro! — por lo que se la llevo a otro lugar.
O al menos eso trató de hacer, ya que, para mala suerte del monje, el desmayo de May, gracias a sus "atenciones", duro bastante poco, lo que provoco que despertara, encontrándose la joven en una penosa situación, no solo estaba en brazos del monje, con su chaqueta abierta, sino que también con su polera totalmente levantada, dejando a la vista de cualquiera, sus atributos femeninos ¡era lo peor que le había pasado en su vida!
—¡ ¿Qué crees que estás haciendo monje pervertido?! — le gritoneo, por decir poco, envuelta por un aura de fuego, estrellando al monje con tanta fuerza contra el suelo, que se produjo un agujero en este; apenas si aguantaba su ira, y eso se notaba en sus ojos y la vena que latía en su frente — ¡si te atreviste a tocarme, aunque sea un pelo, lo lamentaras muerto!
Caminando a paso duro, haciendo temblar la tierra, terroríficamente, no sin antes de arreglarse la ropa, dejando salir a Blaziken para ayudar a sus amigos en el campo de batalla.
—Vaya — le decía Inuyasha a la joven, sin sacar la vista de las personas — veo que te recuperaste muy rápido, veamos si eres buena peleando — le decía desafiante.
—¡Al menos soy mejor que ese monje pervertido! — decía sonrojada de la vergüenza, cerrando sus ojos, indicando detrás de ella.
— ¡Será mejor que me cuide de esta niña — pensó el híbrido asustado, mientras observaba a Miroku inconsciente en el suelo — es peligrosa!
En un par de minutos, y sin grandes dificultades, dejaron fuera de combate a las personas poseídas, pero era muy rápido para cantar victoria, ya que de la nada, apareció otro grupo de personas, en mayor masa, lo que complico a nuestros amigos, pero no era nada distinto al primer grupo, ya que, en un abrir y cerrar de ojos, tambien terminaron fuera de combate; el trío de Inuyasha, Mikami y Blaziken era perfecto en batalla, pero esto no terminaría ahí, ya que de las personas, comenzaron a salir seres oscuros.
—¡Rayos, otra vez esas cosas! — Exclamó Inuyasha frustrado — ya veo, esas cosas poseyeron a las personas.
—Como lo sospechaba — dijo May preocupada — son las mismas cosas que nos atacaron cuando viajamos hasta Sinnoh.
— ¡¿Los atacaron?! — Exclamó sorprendido — ¡¿Y cómo salieron con vida?!
—Bueno, los derrotamos gracias a la ayuda de un amigo y de Mewtwo, al parecer — respondió con su mano derecha en su mentón — solo ellos saben cómo derrotarlos.
— ¿Por qué lo dices? — le preguntó Mikami extrañada, volviendo la mirada a la peli castaña.
—Porque en el momento que nosotros atacamos, no le hicimos daño alguno, pero en el segundo que Mewtwo atacó, fueron exterminados — respondió muy seria, buscando algún punto importante en el ataque, sin encontrarlo.
—Entonces no nos queda otra que averiguar cómo derrotarlos — respondió sonriendo resignado el joven.
—Así parece.
Y con la nula información, no les quedo otra más que improvisar un ataque; Inuyasha desenfundo su vieja espada, la que, al acto, se transformó en una enorme y poderosa espada.
—¡Kaze no kizu! — la espada comenzó a formar unos torbellinos, los cuales, al momento de golpear al centro de ellos con la espada, crearon una especie de cuchilla de aire, la que se dirigió a estos seres.
—¡Blaziken, giro fuego! — en cambio, el Pokémon luchador, por su boca, produjo un espiral de fuego para atacar a estos seres malignos.
Ambos ataques habían dado en el blanco, todo parecía indicar que los habían derrotado, pero como era de esperarse, estos no sufrieron ningún rasguño, pero May, al parecer, notó algo extraño ¿Qué habrá sido?
—Como lo sospeché — se dijo a sí misma, al parecer, vio algo extraño en el actuar de estos seres — ¡Inuyasha, ataca tu solo! — le grito rápidamente.
— ¡De acuerdo! — el hibrido atinó a obedecer sin chistar, y volvió a atacar — ¡Kaze no kizu! — pero antes que asestara el ataque, estos seres se dividieron en dos grupos, lo que provocó que el plan de May se frustrara, y más se complicó la situación, cuando May vio cómo uno de los grupos iba directo contra ella.
—¡No, otra vez no! — Se dijo para sí, muy asustada; solo atinó a ponerse en posición sumisa, protegiéndose con sus brazos, pero alguien de la nada, se interpuso en la trayectoria, anulando el ataque, cosa que Inuyasha aprovechó para atacar a estos seres, eliminándolos sin problemas mayores — ¿Qué paso? — Se preguntaba en voz baja, mientras descubría su mirada, viendo a su salvador — ¡Monje Miroku! — exclamo sorprendida al ver de quien se trataba.
—¡No dejaré que dañen a una hermosa chica! — le dijo muy seguro de sí mismo, y eso se evidenciaba en su rostro.
— ¡Gracias monje Miroku! — la joven pasó a tener sentimientos encontrados, aún seguía enfadada por el exceso de confianza de Miroku, pero sabía que jamás tendría malas intenciones, al menos de hacerle daño — creo que no puedo juzgar a alguien por como es, en realidad Miroku es muy bueno — se decía muy nerviosa, mientras arqueaba sus cejas; pero el segundo grupo de seres la distrajo de sus pensamientos, ya que este estaba detrás de Inuyasha, apunto de atacar, por lo que solo atino a gritar — ¡Inuyasha, detrás tuyo! — pero estaban tan cerca del han'yö, que no le dio tiempo de reacción, solo vio como se le acercaban, pero algo, nuevamente, de la nada, atacó a estos seres, cosa que Blaziken aprovechó sin pensar, atacándolos con su giro fuego, acabando con ellos; la joven, al igual que todos, se preguntaban que había sido — ¿Qué fue eso? — se preguntaba la joven, mirando en todas direcciones.
—Veo que sigues siendo tan inútil como siempre, Inuyasha — dijo una voz que, al escucharla, todos miraron a quien le pertenecía; se trataba de…
—¡Sesshömaru! — exclamó su hermano menor con sorpresa ¿a qué hora había llegado? Se preguntaba.
— ¿Cómo no eres capaz de derrotar a esos monstruos? — le regaño con un tono de voz indiferente.
— ¿Qué te trae por aquí Sesshömaru? — le preguntó muy serio Miroku, sin responderle, ya que estaba concentrado en otra cosa.
—Con que ustedes son los sujetos de los que hablaba esa sacerdotisa con Naraku — decía mientras se dirigía a May.
— ¡¿Te refieres a Kikyō?! — le exclamó ansioso Inuyasha con tan solo escuchar el nombre de la sacerdotisa.
— ¿De qué habla señor? — preguntó May confundida, y era claro, no entendía a qué se refería.
—Ya veo — se detuvo frente a la joven, y después de observarla fijamente, desvió su mirada a Blaziken — el monstruo que tienes, se ve muy hábil, veamos si es capaz de algo más — May seguía confundida.
— ¡¿Qué pretende Sesshömaru?! — exclamó preocupado por lo que fuera a hacer su hermano mayor con May, pero éste no respondió.
Parecía que Sesshömaru fuera a atacar a May, pero en realidad ella jamás fue su objetivo, ya que al parecer, el demonio logró ver algo que los demás no habían visto, un ser maligno estaba usando a May, ocultándose tras su espalda, tal vez, preparando un ataque sorpresa, partiendo por la castaña, por lo que Sesshömaru simplemente, lo atacó, golpeándolo fuertemente, haciendo que este saliera disparado, cosa que aprovecho el Pokémon de la mencionada, eliminándolo por completo con un gancho elevado.
—¡Mamá! — Muy asustada, dio la vuelta mirando como su Blaziken terminaba con el ultimo ser — ¡gracias, no me había percatado que estaba escondido detrás mío! — dijo algo alterada, llevando su mano derecha a su pecho.
—Eso significa que te falta entrenamiento — le advirtió altaneramente, lo que provoco pena en la chica, dándose cuenta que realmente le faltaba mucho entrenamiento; Sesshömaru se separó de la joven, para volver a un punto solitario, mirando al horizonte.
— ¿Qué está sucediendo Sesshömaru? — Muy serio, Miroku le preguntó por la información que él tenía, y que claramente, los demás desconocían — ¿acaso lo que escuchaste de parte de Kikyō, hizo que nos ayudaras?
—No vine a ayudar a nadie — con total indiferencia, le dio a entender que solo fue a una cosa — solo vine porque Naraku dijo que estaría aquí.
— ¡¿No me digas que solo a eso viniste?! — le preguntó Inuyasha, extrañado por su cometido.
—Eso no te interesa — le respondió desinteresadamente, haciendo que su hermano menor se molestara.
—Por lo visto, conoces muy bien la forma de eliminar a esos seres ¿Cómo lo descubriste? — muy intrigado, Miroku le preguntó por aquel hecho.
—Se concentran tanto en un solo ataque, que bajan la guardia, con un ataque por la espalda basta, hasta un niño podría vencerlos.
—¡Como siempre atacando por la espalda, eres un cobarde, Sesshömaru! — le reclamó su hermano aun molesto.
— ¡Ya veo, con que tenía razón! — Exclamó triunfante May — también llegue a la misma conclusión.
— ¿Y cómo te diste cuenta May? — le preguntó Mikami, muy curiosa de sus conclusiones.
—Cuando atacamos a esos seres, en Sinnoh, por una razón que hasta ahora recién entiendo, Satoshi nos ordenó atacar, y casi al acto, Mewtwo los atacó haciendo desaparecer a esas cosas — explicaba intentando recordar cada detalle — seguramente, hizo que atacáramos solo para distraerlos y luego acabarlos.
—Ya veo — finiquitó Miroku.
Pero la conversación, fue interrumpida por un grito, que distrajo a todos, lo que provoco que todos buscaran el dueño de esta voz.
—¡Chicos, por acá! — Todos voltearon en dirección al cielo, encontrando a la joven Sango arriba de Kirara en compañía de Beautifly — ¡chicos, les traigo malas noticias! — la joven aterrizó cerca del grupo, caminando muy seria, su rostro hacia reflejar que algo malo estaba pasando.
— ¡¿Encontraste a la gente de la ciudad o a Naraku?! — muy ansioso, Inuyasha le pidió que le respondiera, no le gustaba para nada la cara de la joven.
—Bueno, encontramos tanto a la gente de la ciudad, como a Naraku, pero creo que eso es solo un detalle — todos miraron extrañados a la joven exterminadora, no parecía nada bueno — Naraku no fue quien tomó control de las personas, es más, al parecer Naraku cayó bajo las influencias de un extraño ser, ya que poseyó su cuerpo.
—No me imagino a Naraku poseído, que penoso — comentó Inuyasha de forma burlesca.
—Muchachos, creo que Naraku ahora no es lo importante, por el momento es solo un títere, lo que me preocupa es Apolo, ya que él tiene en su poder la perla de Shikon.
— ¿Apolo? — preguntó extrañada Mikami.
—Así dijo que se llamaba, dijo que era el líder de este lugar, que era un guerrero de la luz — les aclaraba muy preocupada.
— ¡¿Y en dónde están?! — preguntó Inuyasha.
—Desde donde vine — decía indicando hacia el sur — es todo derecho — apenas dio las indicaciones, el primero en partir fue Sesshömaru.
—¡Sesshömaru, espera! — Pero no escucho a su hermano, continuando su ruta hasta desaparecer de la vista de todos — ese idiota, quiere que lo maten — reprochó molesto.
—Nosotros también tenemos que irnos — ordenó Miroku — no tenemos tiempo que perder — pero la llegada de Kagome, Drew, Koga y Kikyō, detuvo su hablar — ¡llegaron justo a tiempo! — les exclamó a los recién llegados.
Y apenas llegaron, comenzaron al acto los roces internos.
— ¡Hola lobito! — le saludó sarcásticamente Inuyasha a Koga.
— ¡Hola, perro sarnoso! — le respondió ahora Koga a Inuyasha de forma burlesca, mirándolo de reojo.
—¡ ¿Cómo me dijiste?! — el saludo solo provocó que al han'yö le hirviera la sangre.
— ¡Ya oíste, sordo! — le respondió sarcásticamente — ¿viste a quien traigo en mi espalda?
— ¡Solo espero que no le hayas hecho nada, Koga! — le refutó celoso.
— ¿Y que, si le hubiese hecho algo, sarnoso? — Seguía con un sarcasmo aun mayor — sabes que Kagome es mi prometida para matrimonio.
—¡ ¿En verdad los dos se van a casar?! — le exclamó May a Koga y Kagome, muy emocionada.
—¡Por supuesto que no! — Refutó a May muy ruborizada, con mucha pena — O al menos no está en mis planes, apenas tengo 14 años, y tengo que terminar la preparatoria… — características que continuo Inuyasha.
— Además de ser enojona y gritona — sentencio, mientras hablaba con los ojos cerrados y asentando con su cabeza.
—¡Ya es suficiente Inuyasha! — Le exclamo muy molesta, al borde de la ira, por lo que decidió calmarse, diciendo solo una palabra — ¡abajo! — Y mágicamente, el joven se estrelló contra el suelo en contra de su voluntad, quedando adolorido — ¡Dejemos de perder el tiempo, vámonos! — exclamó molesta, haciendo que, en el ambiente, se sintiera un aire de miedo.
Después de este pequeño impase, se dirigieron en dirección sur, donde se encontraba Naraku, aunque realmente, él no era su objetivo final, el enterarse que había un sujeto que tenía un mayor potencial al de su némesis, además de tener la perla de Shikon (o al menos, el fragmento más grande), les daba a entender que al ser más peligroso, debían exterminarlo como sea.
La gran batalla por la perla estaba por comenzar, y al parecer, sería tan complicada como el duelo del equipo de Ash contra Elix, solo esperemos que triunfen, y vuelvan con la perla.
¿Recuperaran la perla de Shikon? ¿Dónde se habrá llevado Zapdos al Equipo Rocket? ¿Cómo le ira al grupo del profesor Oak contra Centurión? ¿Satoshi sabrá algo que aún no ha querido compartir? Todo esto y más en el próximo capítulo.
Continuará…
