Capítulo 9: "El astuto Red y una derrota injusta"
La tensión se hacía notar en el laboratorio de investigación del profesor Oak, tanto entrenadores como Pokémon, miraban fijamente a Centurión a los ojos, en sus miradas se reflejaba la rabia de no saber si ganarían o no, y la furia a aquel sujeto que sólo había llegado a romper la paz de su mundo; en cambio el general de la luz, miraba a sus contrincantes muy seguro de su victoria, reflejado en su rostro con una sonrisa de ironía a los jóvenes entrenadores ¿Cómo se desenvolverán nuestros amigos en la batalla?
—¡Híper rayo! — tanto Kenta como Marina, ordenaron al unísono a sus Pokémon, atacando sin dudar un segundo, pero casi de forma sarcástica, Centurión detuvo ambos ataques con una mano, al parecer, sin ningún problema.
— ¿No me digan que es lo mejor que tienen? — les desafió con mucha seguridad, burlándose del poder de los Pokémon.
— ¡Rayos, no le hizo nada! — dijo Kenta con rabia, apretando fuertemente sus puños.
—¡Kenta, no podemos detener el ataque! — Le gritó Marina, intentando volver a concentrar al joven en la batalla — ¡Cresselia, psíquico! — pero no había caso, Centurión detenía los ataques sin problemas con sus manos descubiertas.
— ¡Veo que sus ataques son bastante fuertes, veamos si son capaces de resistirlos! — estiró su brazo, y abriendo la palma de su mano, concentró algo de energía, y la disparó contra los Pokémon y entrenadores, al parecer, había hecho una especie de contra—ataque; por suerte, los Pokémon resistieron por los pelos el contra—ataque.
—Con que puede revertir los ataques, ya veo — pensaba Red, sin quitar la vista de la contienda desigual.
— ¿Qué te sucede Red? — preguntó la joven Yellow, ante la extraña mirada de Red, sumida en sus pensamientos.
—Nada — respondió secamente, sin salir de sus pensamientos, muy concentrado — según lo que nos dijo el profesor Oak, cuando esos seres reciben un ataque, se concentran en él, bajando su guardia — sin salir de su trance, volvió la mirada al grupo — ustedes fueron atacados por esas cosas ¿Cómo los derrotaron?
—Con Scyther — respondió rápidamente el observador — aprovechamos su habilidad especial.
—Ya veo — después de, al parecer, sacar conclusiones, le habló a su Pikachu — escucha Pika… (El nombre del Pikachu de Red) — al parecer, le explicó algunas cosas, ya que estuvo hablándole por largo tiempo — ¿entendiste? — el Pokémon solo asintió ante la pregunta de confirmación.
Al parecer, Red formuló un plan rápido ¿pero funcionaría algo formulado en pocos segundos, en especial por las habilidades de Centurión? Al parecer, Red estaba muy seguro de lo que hacía; mientras, Pika se dirigió al Pikachu de Yellow, Chuchu, y comenzó a hablarle al oído sobre el plan de Red, cosa que logró percatarse Yellow.
— ¿Qué estás planeando Red? — se preguntaba extrañada la rubia por la actitud de los Pokémon.
—Solo espero que esto funcione — se decía preocupado Red, ya que, en realidad, no estaba muy seguro de lo que hacía, mientras, disimuladamente, lanzaba algo detrás de el — ¡continúen atacando! — le grito fuertemente a Kenta y a Marina, quienes solo asintieron — ¡Articuno, ve! — exclamó mientras lanzaba una de sus pokébolas, de la cual, salió el ave de hielo — ¡ya sabes que hacer! — Por alguna razón, ordenó sin dar una orden en especifica; estaba siendo muy hermético con su proceso — Blue, envía a Turtley, y… — comenzó a susurrarle algo, que se hacía inentendible —…detrás de ti.
—Está bien — le respondió sin entender claramente por qué quería que hiciera algo así, pero atendió al pedido, confiada en lo que haría Red — ¡Turtley (nombre de su Blastoise), ve! — al lanzar su pokébola, apareció de esta su Blastoise.
— ¡Necesito que ustedes también envíen sus Pokémon! — le pidió a Tracey y a Max; estaba un poco agitado con todo lo que hacía.
—Está bien — respondieron al unísono, y al igual que Blue, los dos llamaron a sus Pokémon — ¡vayan! — de las cuales, apareció Kirlia y Marill.
Red estaba siendo muy discreto con lo que quería hacer, tanto así, que, al parecer, estaba haciendo todo para que, de alguna forma, él se adapte a los hechos; los demás no entendían muy bien sus movimientos, pero la determinación del joven bastaba para hacer lo que Red le pedía; ahora, toda la confianza estaba vertida en el veterano entrenador.
—¡Ataquen con todo lo que tienen, ahora! — y sin dudarlo, todos los Pokémon, por orden de sus entrenadores, atacaron a Centurión con sus ataques más potentes, creando una gran explosión, o por lo menos, impactó, como lo tenía planeado Red.
Lamentablemente, el ataque múltiple tuvo igual resultado a los intentos anteriores, Centurión aguantó el ataque sin siquiera despeinarse.
—¡Ja-ja-ja-ja! — Comenzó a reír descabelladamente — ¡no importa cuántos me ataquen, el resultado será el mismo!
— ¡Es cierto lo que dices — le respondió Red — no importa cuántos te ataquen, el resultado será el mismo, creo que estamos perdidos, jejejeje! — sentencio riendo nerviosamente.
El rostro del resto fue solo de desolación, la confianza que tenían se esfumó como el humo.
—¡Entonces por qué nos mandaste a atacar y sacar a tantos Pokémon! — le gruño furiosa Marina, y se hacía notar esto, gracias a que una vena se asomó en su sien, latiendo fuertemente.
— ¡Jejejeje, lo siento, pensé que funcionaria! — respondió aun riendo nerviosamente.
—Siempre es lo mismo contigo, Red — bufó Blue, bajando su mirada en un suspiro.
—Entonces eso quiere decir, que no queda de otra más que seguir peleando con lo que tenemos — Sentenció seriamente el profesor.
—Esperen un minuto — exclamo extrañado el campeón de Índigo — Red, ¿ya sabias que esto pasaría?
— ¡En realidad no, solo quería intentarlo, jeje! — comento con una sonrisa muy amplia.
—Qué extraño — comenzó a pensar Yellow, mirando confundida al joven por sus palabras, pero a la vez, muy curiosa por su actitud — Red jamás formula planes tan torpes, y menos sin un plan de contingencia, además, aún queda lo que le conversó a Pika.
—¡Bueno — comenzó a decir Centurión, con mucha prepotencia — como ya se dieron cuenta, cualquier intento es inútil, así que ríndanse, y tal vez, los perdone después de su atrevimiento!
—¡No cantes victoria tan rápido, Centurión! — le advirtió muy desafiante Red, confundiendo al general de la luz.
De pronto, dos truenos atacaron a Centurión por la espalda, acompañados por un ataque de anulación, que paralizó por completo a Centurión.
—¡Desgraciados, me engañaron! — gritó lleno de ira, ante la imposibilidad de hacer algo.
—¡Blue, no perdamos el tiempo! — La entrenadora solo asintió — ¡Articuno, rayo hielo!
—¡Turtley, cañón de agua! — ambos Pokémon atacaron con todo lo que tenían nuevamente, esta vez, si acertando directamente a Centurión.
Pero de la nada, antes que alguien pudiera decir paralelepípedo, un tercer trueno atacó a Centurión, justamente en un punto donde no tenía defensa, dejándolo muy lastimado. Ese fue el momento en que se dieron cuenta del verdadero plan de Red, ya que entre la nube de polvo que se levantó, aparecieron tres Pikachu y un Espeon.
—¡Vee, psíquico! — Vee, el Espeon de Red, realizó un ataque psíquico, casi al tiempo, dando el resultado esperado por el joven, Centurión había sido eliminado — ¡perfecto, creo que ganamos! — dijo tras suspirar de alivio, tras derrotar a quien les causaba grandes dolores de cabeza.
— ¿Red, me podrías decir que ocurrió? — Le pregunto muy extrañado el profesor, aun sin entender que había sucedido — ¿además, de quien es ese tercer Pikachu?
—Ese tercer Pikachu fue parte de mi plan — respondió orgullosamente, con la frente en alto y su orgullo al máximo.
De pronto, se dieron cuenta que el tercer Pikachu, se transformó en una masa de color rosado, era un Ditto.
—Gracias Ditto — muy sonriente, Blue comenzó a acariciar a su Pokémon.
—Como se dieron cuenta — comenzó a explicar Red detalladamente — cada vez que atacábamos a Centurión, no sólo detenía nuestros ataques con facilidad, también realizaba contrataques, además, los ataques frontales eran inútiles, el ataque que les ordené, fue solo una pantalla para que no se diera cuenta de mi real plan.
— ¿Y cuándo dijiste que estábamos perdidos? — le pregunto Marina extrañada, aun sin entender todo su actuar.
—¡Qué bien actúo ¿no?! — respondió a la pregunta con otra pregunta, fanfarroneando, cosa que molesto tanto a Blue que golpeó con bastante fuerza con su mano abierta, su nuca.
—¡Estúpido, ya habíamos creído que en verdad estábamos muertos! — le gritoneo groseramente, llena de ira.
— ¡Auch, oye, eso dolió! — Regañó mientras sobaba su nuca por el dolor — de todos modos, lo siento, si decía lo que quería hacer, era lo mismo que nada.
—Aun así, tu plan fue un éxito Red, se nota que eres un gran estratega, pero para la próxima, no te arriesgues tanto — le felicito el profesor Oak, con cierto tono de regaño, pero estaba orgulloso que aquel entrenador haya llegado a tal nivel.
—Eres igual a alguien que conocemos — acotaba Max con cierta burla — ¿verdad? — pregunto abiertamente
—¡Ni que lo digas, Max! — respondieron Tracey, Delia y Oak, con igual tono de burla.
— ¿A quién se refieren? — Preguntó extrañado Red por la comparación — ¿Lo conozco?
—Tal vez si, tal vez no Red — la respuesta indecisa del profesor confundió aún más a Red — ¿conoces a Ash Ketchum? También es un entrenador de aquí.
—Ahora que lo mencionan — acotó nervioso Lance — es cierto, siempre metiéndose en problemas, pero es un joven dispuesto a dar su vida por los demás.
—Ash ¿Dónde he escuchado ese nombre? — decía en voz alta, intentando recordar algo de su colega de profesión — ¡ya lo recuerdo! — Exclamó chocando su mano derecha cerrada en su mano izquierda — recuerdo que hace pocos días participó en la conferencia Valle del Lirio, en Sinnoh ¿en dónde está ahora? — pregunto emocionado.
—No se encuentra aquí, Satoshi le pidió ayuda con algunos asuntos a atender — le respondió el profesor muy serio.
— ¡¿Satoshi estuvo aquí?! — Exclamó algo preocupado — usted me ha dicho que solo viene por temas puntuales, eso quiere decir que esto es más feo de lo que ya parecía.
—Pensemos en eso adentro con una rica comida niños, aún deben estar hambrientos ¿verdad? — les invitó Delia, al tiempo que en el ambiente solo se escuchó el rugir de los estómagos de los jóvenes entrenadores.
—¡Jejejeje! — Rio apenada Yellow — ¡con la pelea, olvide que tenía hambre!
—Además — acotó Oak — tienen que dejar descansar sus Pokémon, no sabemos cuándo volverán a atacar esos soldados de la luz — a lo que los entrenadores asintieron.
De ese modo, por fin, todos volvieron al laboratorio, a excepción de Oak y Lance, quienes aún tenían un tema pendiente.
—Dime Lance ¿a qué viniste exactamente? — le preguntó muy serio el profesor.
—Ante ayer en la tarde, Satoshi paso por Índigo — el rostro de Oak se tornó preocupado — me contó de lo que pasaría, en un inicio no lo tomé con tanta seriedad, creí que exageraba, pero después del terremoto, en el Monte Plateado comenzaron a salir esos soldados de la luz, desde una base que ascendió de la tierra ¿Qué piensa de esto?
—Solo te puedo decir que esto es muy raro, lo recomendable será esperar que Satoshi regrese a Pallet Town, de seguro él tiene más información de esto — decía muy preocupado, no sabía si por miedo a lo que hicieran los soldados de la luz, o por… — no es por pensar mal, pero tengo la sensación que Satoshi no nos ha dicho toda la verdad de esto.
— ¿Por qué lo dice profesor? — pregunto el maestro de dragones, sorprendido por aquellas sospechas.
—No lo sé, no me prestes atención — intentó revertir, batiendo su mano izquierda — sólo estoy divagando, aun así, espero que se quede en eso, pero de la forma en que han pasado las cosas, me da para pensar mucho, estos ataques van más allá de lo que podemos controlar.
Al parecer, el profesor Oak ya está teniendo ciertas dudas acerca de cómo pedía las cosas Satoshi, le parecía muy extraño que sólo llegara a decir que los desastres naturales sucedían por un fenómeno natural, y de la nada, los atacaran unos tipos que se hacían llamar los soldados de la luz ¿qué es lo que estará pasando en realidad? Esto ya se había convertido en una sucesión de misterios y conspiraciones.
Apenas terminaron de hablar, volvieron al interior del laboratorio.
Como recordarán, el Equipo Rocket había sido "secuestrado" por Zapdos; al parecer, su objetivo, era llevarlos a un lugar en específico, una estructura rocosa muy parecida a un árbol. Una vez llegados a un área de la estructura, Zapdos los dejó en el suelo, soltándolos a algo de altura.
—¡Auch! — Se quejó Jessie, sobándose el trasero — ¡ ¿Pajarraco, que no sabes cómo tratar a una señorita?!
— ¡Cálmate chiquita — le pidió James algo nervioso —, sí de todos modos, siempre terminamos igual!
— ¡A mí se me hacía maravilloso que no cayéramos duro! — complementó Meowth resignado.
De pronto, entre las sombras, apareció un ser con forma de perro.
—¡Miren, es un Lucario! — dijo Jessie.
—Zapdos nos contó que ustedes ayudaron una vez al guardián de los mares — les dijo de forma telepática Lucario — y al elegido por el guardián.
— ¿De qué habla este Bobby? — pregunto James extrañado.
— ¡Se refiere al bobo, soquete — Meowth le regañó al amnésico, según el — ¿recuerdas las islas naranja?!
— ¿Qué es lo que quieres? ¡Dinero no tenemos! — apenas Jessie terminó de hablar, detrás de Lucario apareció el creador de todos los Pokémon.
—¡Hola Mew, tanto tiempo sin verte — le saludó el gato con sorpresa — ¿vienes a jugar de nuevo?!
—No Meowth — comenzó a decir telepáticamente — no creo que estemos en condiciones de entretenernos — aclaró muy preocupado — necesito de su ayuda.
— ¿Nuestra ayuda? — Pregunto intrigado — ¿Por qué?
—No sabemos con precisión, pero desde que comenzó a temblar, unos extraños seres comenzaron a atacar por todos lados, por suerte, este lugar está protegido, y no han podido acceder.
— ¿Y por eso quieres nuestra ayuda? — preguntó el gato parlanchín.
—¡Nosotros no trabajamos gratis — comenzó a objetar Jessie — ¿nos vas a…?! — pero fue interrumpida por James.
—¡Quiso decir que sí! — Respondió muy rápido, nervioso — ¡cállate — comenzó a centrar emocionalmente a su compañera — piénsalo bien, si salvamos a las personas, seremos famosos, los grandes héroes de la región Kanto, y nos darán todo lo que queramos!
—No lo había pensado así — rectifico la pelirroja, imaginando la gloria que le deparaba — ¡de acuerdo, te ayudaremos! — le respondió con mucho entusiasmo; de pronto, su codicia había desaparecido por un extraño animo de cooperación sin fines de lucro.
El hecho de que Mew necesite de la ayuda del Equipo Rocket, quiere decir que esto es, tal vez, más grave de lo que se podría imaginar, pero en realidad ¿Por qué Mew necesitaría tal tipo de ayuda?
...
Como buen impaciente, Sesshömaru fue el primero en ir a la caza de Naraku, después que Sango les informara la ubicación de la guarida de Apolo, quien lo tenía bajo su poder. Claramente, los demás también tenían que partir rápidamente, no podían permitir que Apolo se saliera con la suya, pero los conflictos internos, nuevamente, hacían frenar la misión.
—Seguro que Inuyasha querrá llevar a Kikyō — se decía para si Kagome, muy deprimida — no quiero incomodar a nadie, iré con Drew — comento sin muchos ánimos.
—Entonces… — Inuyasha sólo volvió la mirada a la sacerdotisa — Kikyō, tu vendrás conmigo.
— ¡Yo no vine a complacerte — le reprocho molesta — se arreglármelas sola!
— ¡Ay, otra vez la burra al trigo! — Se dijo Drew ya bastante fastidiado — ordenémonos bien, no quiero ser culpable de una muerte antes de luchar contra Apolo — ordenó ya algo molesto por la situación — Kagome, tu irás con Sango, Kikyō irá conmigo, May irá con Inuyasha y Mikami — solo tomo una pokébola — ¡sal Raikou! — Y la lanzo para que apareciera el perro eléctrico — tú irás con Miroku arriba de Raikou.
— ¿Y por qué elegiste ese orden? — intrigado por la decisión del joven peli verde, Inuyasha pregunto ingenuamente.
—¡Si no quieres que Kagome y Kikyō comiencen a pelear, haz lo que te digo! — le respondió al oído, bastante exaltado.
—Está bien — y sin poner objeción, hizo lo que correspondía, por el momento, obedecer — ¡May, sube a mi espalda!
—Está bien.
Al parecer, la proposición de Drew calmó en algo los ánimos, ya caldeados por la situación; el joven ya se sentía incómodo con tanta información amorosa de esos tres, trataba de que todo se centrara en un objetivo, recuperar esa bendita perla y volver a Sinnoh, y por el momento lo estaba logrando. Una vez se aclaró tal embrollo, partieron en dirección a Apolo, pero para no salir de la rutina, a alguien le incomodó tal orden, y lo hizo notar.
— ¿Por qué hiciste eso? — Kikyō le pregunto extrañada.
—No tengo intenciones de verlas pelear antes de enfrentar a Apolo — le explico algo más calmado, pero su tono de voz no lo demostraba — además, tienen que estar tranquilas, esos nervios les puede jugar una mala pasada.
—Como digas, pero la próxima no te metas — le advirtió al joven, molesta por esto.
— ¡Escucha Kikyō, después que recuperemos la perla, pueden matarse entre ustedes si quieren — le regaño furioso, dándole a entender que esta situación era insostenible — ahora necesitamos eliminar a ese Apolo y a los soldados de la luz, sino, podría ocurrir algo irreparable!
— ¿Chicos, ocurre algo? — Preguntó Kagome al acercarse — los vi discutir por algo.
—No es nada Kagome, no te preocupes — le respondió Drew con la voz bastante más calmada.
—Como digas — aceptó la respuesta sin entrar en más detalles — solo tengo una duda ¿Por qué le pediste a Inuyasha que llevara a May?
—Motivos de fuerza mayor, no es nada mas — le respondió algo incómodo, haciendo que Kagome se separara de los dos, muy extrañada por la respuesta.
—Realmente confías en ella — retomó la palabra Kikyō, apenas notó que Kagome se había retirado lo suficiente.
— ¿A qué te refieres? — preguntaba Drew, sin entender a dónde iba la acotación.
—A lo que dijo Satoshi.
— ¡Es solo una amiga, nada más! — le respondió bastante rojo.
—Pues yo no lo creo — acotó nulamente convencida de la respuesta.
Para suerte de Drew, ya estaban cerca de su destino, el punto de reunión de Apolo y la gente poseída por sus influencias.
— ¡Bajemos aquí, no deben vernos! — aconsejó Inuyasha.
— ¡Si!
Aterrizaron cerca del círculo del enemigo, escondiéndose rápidamente dentro de un edificio cercano; al poco de acercarse sigilosamente, dieron con Apolo, pero no con Naraku, ni Sesshömaru.
— ¿Sango, estás segura que Naraku está por acá? — pregunto el joven peli plateado en voz bastante baja.
—Seguro está peleando con Sesshömaru, por que no está ninguno de los dos, deben de haberse ido a otro lugar — acotó Kagome.
—Ese sujeto es Apolo, no se fíen por su aspecto — advirtió Sango, ante una posible confianza en el grupo.
En eso, observaron como una mujer adulta, un anciano y un niño se acercaron a Apolo.
— ¿Todo listo? — preguntó Apolo
—Si señor — entre el grupo, subió hasta Apolo otro niño, solo que este lucía un traje similar al que vestía Sango.
—¡Tu niñito, ven aquí! — le pidió con algo de rabia.
—Si señor — asintió dirigiéndose hasta quedar frente al general de la luz; la forma de actuar, al igual que los demás, parecía más a la de un zombi.
—Según tengo entendido, tu nombre es Kohaku, y vives gracias a un fragmento de la perla ¿o me equivoco?
—Sí señor.
Mientras, escondidos, dos chicas miraban con impotencia la escena.
—¡Mama, abuelo, Sota! — Exclamo en voz baja Kagome, pasando de la angustia a la ira — ¡ese maldito Apolo, me las va a pagar!
— ¡Y también tiene a Kohaku! — agrego la cazadora con igual rabia.
—Debe ser el poder de la perla — comenzó a argumentar la sacerdotisa con mucha calma; en sí, también tenía rabia interna por la situación — debe controlarlos como lo hacía Naraku con los demás.
De pronto, presenciaron algo impactante a la vista de todos, pero en especial para Sango; de la nada, apareció un ser oscuro, y sin dudas ni remordimientos, posesionó el cuerpo de Kohaku.
—Esto ya no lo necesitas — apenas el ser entró en Kohaku, Apolo le quito el fragmento de la perla de Shikon que llevaba, adjuntándolo al fragmento principal.
La escena fue muy desesperante para quienes estaban ocultos, en especial para Sango, quien estaba muy angustiada, conociendo que, si su hermano menor perdía el fragmento, moriría.
—¡Maldito bastardo, te eliminaré! — Dispuesta, pretendió salir a la caza del general, pero una mano de Inuyasha lo impidió — ¡Inuyasha, suéltame!
—¡No hagas locuras Sango — le pidió tan desesperado como la joven — hay que observar bien la situación, no nos podemos arriesgar a un movimiento en falso!
—Sango, sé que es difícil aguantar esto, pero no podemos hacer nada por el momento — le pidió suplicante Kagome; tenía miedo, al igual que ella, de perder no solo las vidas de las personas, sino que peor aún, de algún familiar.
Y no se equivocaban mucho, eran demasiadas personas, todas ahí en contra de su voluntad, fuera que Apolo no era alguien fácil de tratar.
Mientras tanto, Sesshömaru peleaba contra Naraku; al joven Sesshömaru le costaba trabajo enfrentar a Naraku, se notaba en desventaja, pero de pronto, el demonio sintió el llamado de colmillo sagrado.
— ¿Quieres que te utilice? — preguntó a la espada, quien solo seguía llamando desesperada, por lo que la tomó, y dando un abanicazo con ella, provocó que un ser extraño saliera tímidamente del hibrido, pero volviendo casi al acto al cuerpo — ya veo, con que ese es tu punto débil.
—Veo que lo descubriste rápido Sesshömaru, eres muy astuto, lástima que no tenga tiempo para jugar contigo — y atacó fuertemente con una especie de ráfaga de aire, seguido de un rayo de energía oscura — hasta nunca, Sesshömaru — sentencio airosamente, al momento que el ataque impactaba en el demonio, levantando una gran nube de polvo, dando a entender, al parecer, que Sesshömaru había sido derrotado — nuestro señor Apolo debe tener todo listo para salir de este lugar, será mejor que me vaya.
Mientras tanto, nuestros valientes héroes comenzaron a planear un plan de ataque, valga la redundancia, la idea era que nadie saliera herido, lo cual ya era bastante difícil, pero no contaron con una sorpresa; al parecer, Apolo había sentido algo extraño en el ambiente.
— ¡Con que tú de nuevo por aquí! — Comenzó a decir en voz alta — ¡¿volviste para ser eliminada?!
Lamentablemente lo que trataron de planear, y lo que ya llevaban planeado, ya era inútil, Apolo los había descubierto con mucha facilidad, no sabían cómo, pero lo había hecho. No les quedaba más opción que atacar frente a frente a Apolo, era muy difícil, pero era ellos, o él.
—¡Aquí el único eliminado serás tú, Apolo! — gritó Inuyasha al momento que salía de donde estaban escondidos.
—Con que más basura — sólo dirigió la vista al han'yö y ordeno a las personas — ¡soldados! — y al acto, muchas personas se pusieron entre Inuyasha y Apolo, listos para atacar, pero una pequeña sorpresa le aguardaba al general de la luz; de la nada, apareció en el cielo un extraño ser alado, y junto a Inuyasha, Drew.
—¡Masquerain, somnífero! — el Pokémon de Drew fue el primero en moverse, causando el sueño en todas las personas con un solo movimiento.
— ¡Excelente trabajo los dos! — Les felicito Inuyasha muy confiado de la ventaja total — ¡¿y ahora que harás sin tus marionetas?!
—¡Rayos, hay más escondidos! — Se dijo furioso — ¡ ¿Por qué no salen de su escondite, malditas ratas?!
— ¡No es necesario, conmigo basta para eliminarte! — le desafió altaneramente Inuyasha.
—¡No te hagas el valiente Inuyasha! — le increpó Kikyō fuertemente, mientras salía de su escondite.
—¡Kikyō, vete a esconder! — le ordenó algo preocupado por la exposición de la joven sacerdotisa.
—¡Tú no eres el único en este lugar Inuyasha, además, esa perla es mi responsabilidad!
— ¡Kikyō, con que sobreviviste, eres más resistente de lo que pareces! — Le apreció con énfasis Apolo, sarcásticamente — ¡en especial siendo solo una muñeca de barro y huesos!
—¡Por favor, jamás podrías derrotarme! — le exclamó soberbiamente.
—¡Por favor, Kikyō, vete! — le seguía rogando Inuyasha.
Mientras desde el escondite, y sin más opción, decidieron salir, viendo entre confundidos y desesperados la escena.
— ¡¿Qué sucede — preguntó May, muy confundida — que no eran amigos?!
— ¿Por qué crees que les di ese orden cuando vinimos? — le respondió Drew con una pregunta, sin dejar a duda lo que pasaba.
— ¿Entonces por qué la trajiste si sabias que causaría problemas? — le preguntó con algo de rabia Mikami, ya que veía que todo iba de mal a peor.
—Por que Satoshi le pidió que nos ayudara — respondió tajante.
—¡ ¿Satoshi?! — exclamaron las dos sorprendidas.
—Sí, ese sujeto estuvo acá, y le pidió a Kikyō que nos ayudara — les explicó muy fastidiado por tanto secreto — ese Satoshi es un misterio, no sé qué tramara en realidad, pero algo si es seguro, si quiere que Apolo no tenga la perla, debe ser por alguna razón muy fuerte.
—Ya veo — Mikami dijo perpleja, enterándose que ya ni ella sabía en que estaban metidos — ¡pero, aun así, Kikyō no está siendo de mucha ayuda! — le exclamó preocupada.
De pronto, notaron como Apolo comenzó a transformarse en energía maligna, dirigiéndose a Kikyō, entrando en ella con mucha facilidad; su objetivo era posesionarla.
—¡Intenta deshacerte de él, Kikyō! — le gritó Inuyasha acercándose a la joven, mientras ella gritaba, al parecer, del sufrimiento que esto la hacía pasar.
—¡Cállate, yo sé cómo liberarme de él! — le increpó, aun molesta con el joven.
Solo veían como Kikyō intentaba librarse de Apolo, pero a medida que pasaba el tiempo, se veía más complicado, hasta que sucedió lo peor que podía suceder; los ojos de Kikyō se veían inexpresivos, era como si mirara a la nada, dio vuelta la mirada a Inuyasha, y sin más, tomo su arco y una flecha, y sin remordimientos ni dudas, la disparo contra Inuyasha.
—¡No…, Inuyasha! — exclamó Kagome horrorizada por la espeluznante imagen de Inuyasha siendo atravesado por una flecha.
—¡ No puede ser — May solo desvió la mirada, tanto o más horrorizada como Kagome — esto es horrible, no puedo seguir mirando!
— ¡Tranquila! — Drew le pidió con rabia, tomándola de la cabeza, dejando a la joven en su pecho, evitando que mirara la escena.
Kagome solo atino a correr para socorrer de Inuyasha, pero su camino fue interrumpido por la fugaz aparición de Naraku.
— ¡¿A dónde crees que vas?! — le preguntó insolentemente.
—¡Vete de aquí! — le exclamó con rabia Kagome, mientras tomaba su arco y una flecha, dispuesta a dispararla contra el hibrido, pero cuatro personas se lo impidieron, atrapándola — ¡mama, abuelo, Sota, Kohaku, suéltenme! — exclamó mientras trataba de zafarse, sin éxito; al parecer, el efecto del somnífero estaba comenzando a terminar.
—¡Suelten a Kagome, ahora! — casi al acto, Koga comenzó a moverse con el objetivo de salvar a la joven.
—¡Atrévete a dar un paso más —de la nada Apolo, quien estaba en el cuerpo de Kikyō, desapareció y apareció detrás de la señora Higurashi, amenazándola de muerte —, y esta mujer será historia!
—¡Detente Koga, o matará a mi madre! — el joven apenas escuchó, se detuvo.
Estaban de manos atadas, no podían moverse, cualquier movimiento en falso, sería el último; en eso, Apolo salió del cuerpo de Kikyō, quien quedó poseída, al parecer, al igual que Naraku, dejando su huella en Kikyō.
—Si quieren salvarla, tendrán que entregarme sus fragmentos — les dijo el general de la luz, intentando hacer un trueque.
—¡Por supuesto que no! — le increpó Kagome, sintiéndose insultada por la petición.
—No tienes muchas posibilidades, niñita, pero si así lo prefieres — y de pronto, volvió a transformar su cuerpo en energía, entrando en Koga con el claro objetivo de posesionarlo, cosa que no sólo logró con facilidad, sino también, logró quitarle los dos fragmentos que tenía.
Definitivamente las cosas no podían ir peor, a Apolo solo le quedaba un fragmento de la perla para completarla, exactamente el fragmento que tenía Kagome; ahora Apolo tenía como objetivo quitarle el fragmento a la joven, cosa que notó casi por instinto May, quien solo actuó por inercia.
—¡Todos, cierren sus ojos, ahora! — la joven, muy impulsiva, ordenó a su Pokémon — ¡Beautifly, destello! — y un fuerte destello comenzó a invadir el espacio vital de todos, con el objetivo final de cegar tanto a los poseídos como a Apolo, confiada que, con el aviso, sus amigos la habían obedecido.
—Buen intento, pero será inútil — dijo Apolo, muy sarcástico, convirtiéndose en energía nuevamente.
Después que el destello perdió su efecto, todos abrieron lentamente sus ojos, y lo primero que vieron, fue a Kagome desmayada, y junto a ella, a Apolo con la perla de Shikon completa.
— ¡Pero, ¿cómo…?! — exclamó May con la voz apretada, paralizada y asustada.
—Gracias por el aviso, tonta, de haber visto esa luz cegadora, hubiese quedado ciego, pero gracias a esta niñita — decía mientras desviaba la mirada a Kagome — no solo logré ponerme a salvo, también tengo la perla completa — y volvió a desviar la mirada al grupo — ya no tengo nada más que hacer aquí, adiós.
De pronto, en el cielo se formó un agujero de gusano, por medio del cual arrancó Apolo en compañía de Kikyō, Naraku, Koga y Kohaku; después de retirarse, el agujero desapareció, provocando que el cielo se aclarara, dejando ver que aún era temprano, no había pasado aun del mediodía, según la posición del sol. La impotencia se sentía en el ambiente, habían fracasado en su misión, la perla de Shikon estaba en poder de los soldados de la luz ¿Qué harían ahora?
—¡Kikyō! — gritó al aire desesperado Inuyasha, se sentía inútil ante la situación.
—También se llevaron a Kohaku — agrego Sango angustiada, desviando la mirada a May, Drew y Mikami — ¿saben dónde se los llevaron?
—Ojalá lo supiéramos — le respondió Drew con rabia contenida.
— ¿Y ahora qué haremos? — preguntó angustiada May a cualquiera que le pudiese responder.
—Lo primero es atender a estas personas, de seguro continúan poseídas — dijo Mikami, desviando la mirada a los familiares de Kagome — espero que esto funcione — sacó unos pergaminos de exorcismo, los pegó en sus frentes, y provocó que los seres oscuros salieran de los cuerpos, y volviendo casi al acto a posesionarlos.
—Creo que los pergaminos por si solos no funcionarán — concluyó Miroku — tendrán que atacar a esos seres apenas aparezcan, antes necesitamos reúnan a todos — los que podían obedecieron, reuniendo a todos, uno al lado de otro, así Mikami y Miroku comenzarían a preparar el exorcismo — apenas vean a esos seres, ataquen — los que estaban listos para atacar, asintieron.
May con Blaziken, Drew con Flygon y Sango con Kirara, se prepararon para el ataque sorpresa; Miroku y Mikami comenzaron una oración, provocando que los seres comenzaran a salir; por instinto, tanto Blaziken, Flygon como Kirara, atacaron a los espectros, provocando que los separaran de los cuerpos de las personas, pero de repente, algo muy veloz atacó a estos seres, eliminándolos.
— ¿Qué fue eso? — la joven May solo miraba perpleja, pestañaba rápido.
—No lo sé — le respondió igual de confundida Sango, pero con un poco de girar la vista, vieron a Sesshömaru, al parecer, él había sido quien mato a esos seres.
— ¡Hasta que te apareces, Sesshömaru! — le exclamó su hermano menor entre quejidos de dolor.
—Inuyasha, ve a esconderte, en las condiciones que estas, estorbas, yo sólo puedo encargarme de Naraku.
—Sesshömaru, Naraku ya se fue, y no sabemos dónde se escondió — le comentó Miroku, dándole a saber que la batalla había terminado.
Al parecer, ya no había más que hacer, la derrota había sido tajante, la moral de todos estaba en el suelo, los ánimos de ir tras Apolo les sobraban, pero huyó en dirección desconocida, no había más que hacer, más que atender a todas las personas que habían sufrido por la invasión.
El día pasó rápidamente, ya era de noche, y la mayoría de las personas estaban en los hospitales y otras en refugios, ya que nadie confiaba en volver a sus casas; aquella noche, noche de luna nueva, era muy especial para alguien, ya que curiosamente en aquellos días, perdía sus poderes. Kagome prefirió por seguridad y no asustar más a las personas, que sus conocidos se quedaran en su casa, ya que su familia, que aún continuaba durmiendo por el cansancio que produjo la posesión, estaba acostumbrada de la visita de estos demonios; una preocupada May por la condición de Inuyasha, ya que era la primera vez que veía a alguien ser lastimado de ese modo, fue a ver al han'yö quien estaba en el cuarto de Kagome, al menos, con la intención de ver en qué estado estaba y si podía serle útil en algo, pero al entrar, se encontró con una gran sorpresa.
El joven estaba sentado en un rincón del cuarto, con sus ojos cerrados, al parecer, descansando.
—Permiso Inuyasha — llamó a la puerta y entró al cuarto — ¿Cómo te…? — Pero al mirar bien al joven, noto algo extraño, que más que nada, la asustó — ¡ah! — La joven gritó alterada — ¡ ¿qué te paso?!
— ¡No grites! — Le pidió el joven en voz baja, algo asustado — no quiero que todos se enteren de esto — la joven se calmó, y comenzó a mirarlo con curiosidad, inclinando su cabeza hacia un lado — en las noches de luna nueva, pierdo mis poderes de monstruo.
— ¿Alguien más lo sabe?
—Solo Kagome, Miroku, Sango y Shippo.
—Ya veo.
— ¿A propósito, que estás haciendo aquí May? — le preguntó Inuyasha, extrañado por su presencia.
—Todos están atendiendo a las personas, por lo que Kagome me pidió que te viniese a cuidar — le respondió May, mientras le sonreía al joven.
— ¿Y por qué no vino ella? — preguntó Inuyasha, al tiempo que May sintió que alguien abría la prueba, por lo que volteo la mirada, y vio a Drew entrar.
—Al parecer está enojada contigo, y no quiere verte — le respondió Drew, sin aun terminar de atravesar la puerta, haciendo que May se lanzará sobre Inuyasha, tratando de ocultar su secreto.
— ¡¿Tu qué haces aquí?! — May le exclamó molesta por la imprudencia.
—Te vine a buscar, tenemos que irnos a descansar, nos pidieron que nos quedáramos hasta mañana para ayudar.
— ¡¿Hasta mañana?! — exclamó sorprendida por la petición.
—Hay mucha gente y somos pocos los que estamos bien, necesitan mucha ayuda — le recalcó Drew muy serio.
—Está bien — suspiro resignado — ¡pero yo me quedo a dormir aquí! — le berrincho.
— ¿Por qué? — le preguntó muy extrañado por la petición.
— ¡Porque yo quiero, y ahora buenas noches! — Le exclamo algo desesperada — ¡y dile a Kagome que venga!
—Como quieras, buenas noches — y se retiró bastante despreocupado; tras esa conversación, el joven se retiró.
— ¡Jejejeje, no encontré una buena excusa más que esa, discúlpame Inuyasha! — le exclamó algo nerviosa, pero de nuevo, alguien entró al dormitorio de golpe, se trataba de la dueña de aquel cuarto, Kagome, quien encontró a May encima de Inuyasha.
—¡ ¿Qué están haciendo ustedes dos?! — Gritoneo furiosa, casi poniéndose a llorar — ¡encima en mi cuarto!
—¡No, Kagome, no es lo que crees! — Exclamó casi asustada May por el carácter de la joven, mientras, literalmente, saltó a un lado, descubriendo a Inuyasha — vino Drew, e Inuyasha me pidió que no le dijera nada de su transformación, solo trataba de cubrirlo — termino de decir muy apenada.
—¡Es verdad, estamos en plena luna nueva, Inuyasha pierde sus poderes en este estado! — Vio muy avergonzada a los dos regañados por su estúpida reacción, algo sonrojada por la pena — ¡discúlpenme, lo había olvidado, jeje!
— ¿Qué no estabas enojada? — le preguntó Inuyasha muy confundido por el repentino cambio de actitud de la joven
—Solo vine a ver como estabas, y veo que estas bien — le respondió con cierto énfasis de desinterés, que claramente, era bastante falso.
— ¿Saben algo? — el tono alegre de la joven May extrañó tanto a Kagome como a Inuyasha — se parecen mucho a dos amigos, pelean todo el día, pero a la hora de trabajar en equipo, trabajan como si se leyeran la mente, además, cuando lo necesitan, se apoyan mutuamente.
— ¿Por qué lo mencionas? — le preguntó Kagome, intrigada por tal comparación.
—No sé, es solo que me recordaron a ellos, y tu Inuyasha — poniendo énfasis en su persona, desviando la mirada a este — me recordaste a ese chico.
— ¿Es tu novio? — preguntó ingenuamente Kagome.
—¡Claro que no! — Exclamó fuertemente negando con su cabeza, roja por la pena — es solo que se parecen — dijo muy calmada, pero con aun más pena.
—Déjame adivinar — Kagome le comenzó a decir de reojo, moviendo la cabeza de la joven con su dedo índice derecho — cabeza hueca, testarudo, obstinado, cree que sabe lo que hace y actúa como un niño ¿no es así?
—Sí, así es — le asintió levemente con su cabeza.
— ¿Y cómo le puedes encontrar algo bueno a alguien así? — preguntó Drew desde el otro lado de la puerta, sin necesidad de abrir.
—¡Que te importa! — le respondió molesta, gritando a la puerta.
—¡Me importa y mucho! — le dijo como contra respuesta, aparentemente celoso.
— ¿Estas celoso Drew? — Kagome le preguntó de reojo, tambien mirando a la puerta, con una sonrisa maliciosa.
—¡Por supuesto que no! — Refutó molesto, para después regañarla — ¡May, estas molestando, vámonos!
—¡Solo estaba conversando, Drew! — Le contestó algo molesta May — mejor me voy, querrán estar a solas, buenas noches — pero antes que se fuera, Kagome la detuvo.
—¡Espera! — May miró a Kagome muy extrañada por la acción — ¡¿Drew, podrías adelantarte?! — Le pidió un poco contenida — ¡quiero hablar algo con May antes!
—De acuerdo, pero no se alarguen mucho — y se retiró sin chistar.
Una vez se retiró, la joven Kagome quiso iniciar una conversación, más bien, de metida, no le era mucho de su incumbencia, pero quería saber más sobre el corazón de la joven May.
—Por lo visto tu otro amiguito tiene competencia — le comentó Kagome en voz baja, muy pícara.
—Lo sé, el problema es que me gustan los dos, y no sé qué hacer — le respondió May algo temerosa y nerviosa.
— ¿Cómo es tu otro amigo contigo?
—Ash siempre me apoya cuando más lo necesito, me ayuda en los entrenamientos, es capaz de dar su vida por mí, o por lo menos, así era cuando viajaba con él.
—Con que se llama Ash el otro — la joven solo asintió — ¿y Drew?
—Era mi rival en los concursos, en un inicio me molestaba, pero con el paso del tiempo, esa rivalidad se convirtió en una gran amistad que siempre he valorado, creo que sólo me molestaba para ayudarme a hacerme fuerte, pero con el tiempo, no sé cuándo, me comenzó a gustar.
— ¿Y con cual te quedarías? — la pregunta de Kagome dejo a la joven muy sentimental, y sus mejillas con un fuerte color rojizo.
— ¿Sabes? — Le comenzó a responder muy risueña — No estoy segura, mis sentimientos están confundidos, pero algo si se, cuando me decida, me declarare a quién mi corazón dicte, sólo espero no llevarme una decepción — esto lo dijo con un deje de tristeza.
—Entonces suerte May — le respondió muy animada — espero que tengas éxito, y será mejor que te apures, tu romeo te espera.
— ¡Jejejeje, luego nos vemos! — y se retiró corriendo fuera del cuarto.
— ¡Kagome, no te metas, te verás envuelta en problemas que no te corresponden! — le increpó Inuyasha muy preocupado.
—Inuyasha, se lo que hago — le aclaró muy segura.
Una vez que May salió, se encontró con un Drew algo impaciente, no había sido mucho el tiempo, pero el joven no es de los que deja sus deberes a medias.
— ¿De qué conversaban tanto? — le preguntó intrigado por tanto tiempo que estuvo dentro del cuarto, según él.
— ¡Cosas de mujeres! — solo le mostro la lengua, en seña de burla — ¡vamos a dormir, mañana tenemos mucho que hacer! — dijo mientras comenzaba a caminar escaleras abajo, mientras el joven la seguía.
Por mucho que trató, Drew intentó averiguar de qué tanto hablaban, intuía algo, pero May era muy discreta con sus asuntos del corazón; después de un día tan largo y cansador, partieron a descansar hasta el otro día.
El día siguiente fue mucho más tranquilo, y se notó, ya que habían vuelto a la rutina. Después de desayunar, partieron donde se encontraban los refugiados, por decirlo de alguna forma, para comenzar sus labores de ayuda después de la batalla del día anterior, pero entre el día, May comenzó a sentir algo extraño en el ambiente, o más bien, en su mente, ya que solo ella lograba sentirlo; May comenzó a sentir como algo o alguien trataba de comunicarse.
—May ¿puedes escucharme? — decía una voz muy serena.
— ¿Eh? — Abrió ampliamente los ojos, mirando en todas direcciones — ¿alguien de ustedes me hablo? — todos negaron con la cabeza, mirando muy extrañados a la joven.
— ¡May ¿me escuchas?! — volvió a preguntar la voz, esta vez un poco más impaciente.
— ¡¿Quién eres?! — preguntó algo asustada, mirando en todas direcciones, provocando que el resto mirara a la joven muy extrañados por su comportamiento, en eso, May vio como una de sus pokébolas se activaba, dejando salir a un Pokémon — ¡Manaphy ¿eras tú quien me hablaba?! — le preguntó muy sorprendida.
—Así es — le asintió — tengo algo que entregarte — la joven miraba extrañada al Pokémon, quien, hacia lucir una extraña luz frente a él, haciendo que esta se dirigiera al cuello de la joven, quien solo veía sorprendida lo que sucedía, al igual que los demás; cuando la luz desapareció, apareció un pequeño collar en su cuello, la cual tenía en su centro, una especie de piedra preciosa; al parecer, era un zafiro.
— ¡¿Qué es esto?! — preguntaba sorprendida, mientras intentaba tomar y mirar el collar.
—Antes de venir contigo, me pidieron que te diera este collar marino.
— ¿Collar marino? — pregunto extrañada.
—Nadie lo ha logrado utilizar en siglos, sólo espero que tú sepas como utilizarlo — le dijo muy tranquilo.
— ¿Y para qué sirve?
—Desde un inicio, no quise acceder a entregarte esta joya, ya que estaba confiado en que cumplirían la tarea de recuperar la perla de Shikon, pero no fue como lo tenía planeado — el comentario entristeció a May y los demás, quienes aún se sentían mal por el fracaso, cosa que notó Manaphy — pero no se preocupen, el collar les servirá para aumentar su poder, es tan poderoso como la perla, pero esta sólo la podrán utilizar con Kyogre.
—Ya veo — expresó sin entender mucho — no te preocupes, no los decepcionaremos de nuevo, gracias por tu ayuda.
El día pasó rápidamente, y claro, había mucho que hacer, pero había caído la noche, y nuestros amigos ya estaban muy casados. Lamentablemente, May, Drew y Mikami no podían quedarse más tiempo en ese lugar, tenían que volver a Sinnoh, por lo que una vez reunimos en la casa de Kagome, May les explicó lo que sucedía.
—Chicos — el llamado de May hizo que todos la miraran — no es por molestarlos, ni dejarlos con toda esta carga, pero mañana tenemos que partir a primera hora a Sinnoh, no nos podemos quedar mucho aquí.
—Los entendemos, no se preocupen — le dijo algo incomoda por la situación, moviendo sus manos — entonces prepararemos todo para su despedida — de pronto, una voz interrumpió el momento.
—Ustedes también tendrán que prepararse, porque también vendrán — les dijo la voz, con un tono muy serio.
—¡Mewtwo, por fin te comunicas! — celebró May.
—Lo siento, pero hubo unos problemas que solucionar antes — esto lo dijo un poco nervioso, cosa que intrigó a May, pero prefirió no referirse.
—No te preocupes — le dijo algo nerviosa May — ¿a qué te refieres con "también vendrán"?
—Necesitamos toda ayuda posible ¿podrían ayudarnos?
—¡Por supuesto! — Exclamó muy entusiasmado Inuyasha — ¡además, esos malditos de Apolo y Naraku me las tienen que pagar por todo lo que han hecho!
—Mewtwo — comenzó a decirle May con algo de miedo — lo siento, pero no pudimos obtener la perla, Apolo se la llevó, no pudimos hacer nada.
—No se preocupen — les dio a entender para que se tranquilizaran — aún quedan más objetos por recuperar, no decaigan, esto recién está empezando.
—Está bien — le dijo ya más tranquila, gracias a la arenga conciliadora de Mewtwo — te prometo que esta vez no te fallaremos.
—Siempre hemos confiado en ustedes, por un fallo no los pondremos en duda.
—Gracias — dijo muy tranquila, se sentía con un peso menos encima — acerca del viaje, partiremos a Sinnoh mañana en la mañana.
—De acuerdo, entonces los esperaremos hasta mañana, descansen todo lo que puedan — los presentes solo asintieron.
Una vez terminaron de cenar, se retiraron a sus lugares de descanso, pensando que les depararía su próxima aventura, con solo una cosa en mente, no podían darse el lujo de volver a fracasar.
Ya el sol comenzaba a irradiar sus primeros rayos de luz en la ciudad, y ya se veía en el hogar de Kagome mucha actividad; como le habían prometido a Mewtwo, estarían listos a primera hora, y después de terminar de preparar sus cosas, además de haber desayunado algo rápido, se encontraban listos para partir a Sinnoh.
— ¿Entonces quienes nos acompañaran? — preguntó May al grupo, esperando una respuesta de parte de todos.
—Que Kagome e Inuyasha vayan, nosotros tenemos mucho que hacer aquí — comentó Sango — ¿está de acuerdo su excelencia?
—Así es — dijo Miroku, aceptando la idea — además, creo que, si somos muchos, solo estorbaríamos.
— ¡Perfecto, entonces está decidido! — exclamó May entusiasmada, pero alguien que apareció de la nada en el hogar, interrumpió su actuar, se trataba del hermano mayor de Inuyasha.
—Yo también iré con ustedes — les dijo con un disimulado desinterés, pero en realidad, aun tenia rabia de que Naraku lo hubiese derrotado con tanta facilidad.
— ¡¿Qué estás haciendo aquí Sesshömaru?! — Le increpó molesto a su hermano por su presencia — ¡¿acaso pretendes venir con nosotros en caza de Naraku?! ¡Ja, no me hagas reír, además, nadie te ha invitado!
—Ustedes solos son unos inútiles, además, aun me las tiene que pagar ese maldito de Naraku.
— ¡Jejejeje, bueno, mientras más ayuda tengamos, mucho mejor! — Dijo May muy nerviosa, aceptando a Sesshömaru en el grupo — ¡Mewtwo, estamos listos! — llamo telepáticamente.
— ¡De acuerdo! ¡Palkia, están listos, tráelos de vuelta!
—En un segundo Mewtwo.
Partieron de esta dimensión a las 7:00 de la mañana, sin la perla, pero con nuevos compañeros. En el suelo de nuestros amigos, de pronto, se formó un agujero de gusano, por el cual retomaron su viaje de vuelta a Sinnoh ¿Qué clase de aventuras les deparará a nuestros amigos a partir de ahora? ¿Y cambiaran su mala racha?
...
Mientras la batalla entre Ash y Gary contra Satoshi finalizaba, sucedían los mismos desastres naturales en otra dimensión, en esta, vivían dos hermanos, de profesión alquimista, quienes tenían unos cuerpos muy peculiares; el mayor de los hermanos, de cabellos rubios y ojos azules; su brazo derecho y su pierna izquierda, eran prótesis de metal, al parecer del tipo mecánicos; y el hermano menor, al parecer usaba una armadura ¿Por qué razón usaban estos implementos? Pudo haber sido un accidente, o a lo mejor, por otro asunto, pero ahora iremos a lo que convoca el relato de estos hermanos, ya que muy pronto, su rutina cambiaría por hechos muy particulares.
Al parecer, esta dimensión también era azotada por distintos desastres naturales, no sólo por la lluvia que caía a cantaros, sino que también por los extraños sismos que se han sucedido uno tras otro.
Se veía a los hermanos caminar muy pensantes, en dirección a su pueblo natal, al parecer, iban a descansar después de un largo trabajo.
— ¿No han tenido información del paradero de Scar? — preguntó el rubio.
—No, es como si se lo tragado la tierra — le comentó el hermano menor, con mucha preocupación.
La conversación llevaba desde hace bastante, pero de pronto fue interrumpida por un extraño fenómeno en el cielo; un agujero que se abrió de la nada en el aire, del cual, salieron tres personas, un chico y dos chicas. Tal vez fue por un fallo de cálculos o algo por el estilo, pero caían desde muy alto, lo suficiente como para matarse, pero el joven de cabellos rubios, actuó rápidamente, haciendo algo extraño con las manos, lo que provocó que la tierra se levantara, al parecer, había creado alquimia; esto ayudó a que la distancia de la caída no fuera tanta, aterrizando livianamente.
—¡Gracias, nos salvaste! — Le exclamo aliviado el joven de tez morena por el terror de casi morir — ¿Y cómo bajamos? — les preguntó a las chicas, desviando su mirada al suelo.
—No te preocupes — la peliverde, al parecer había tomado una extraña esfera, y la lanzó — ¡Lugia, ayúdanos a bajar!
La extraña bestia alada apareció de esta esfera, ayudando con una especie de energía psíquica a los extraños, hasta llevarlos a tierra firme, mientras, ambos hermanos se acercaron al lugar, muy sorprendidos y curiosos de lo sucedido.
—Muchas gracias por ayudarnos — le agradeció el joven aún un poco asustado — mi nombre es Brock, y ellas son Duplica y… — presentó al grupo, dándose cuenta que en lugar de Ranma, había una chica desconocida — ¿Dónde está Ranma?
—Aquí estoy — dijo con un tono de voz de extrañez la pelirroja.
—Qué extraño — arqueó sus cejas e inclino su cabeza un poco, sin entender bien la situación — que yo recuerde, tu eres hombre.
—Es una historia larga de contar — le explico algo nervioso/a, sacudiendo sus manos — cuando tengamos tiempo, se las cuento, jejejeje.
—Hola — comenzó a saludar, aún sorprendido por la situación — mi nombre es Edward Elric, y el — indicando al que traía la armadura — es mi hermano Alphonse Elric, somos alquimistas.
— ¿Y cómo hicieron que esa roca se elevara? — le pregunto Brock muy intrigado, desviando la mirada a la formación rocosa.
—Fue gracias a la alquimia — comenzó a explicar Edward, cambiando rápidamente de tema — mejor vamos a casa, allí conversaremos más tranquilos, aquí solo nos resfriaremos ¡jejejeje! — rio nerviosamente.
—Tienes razón, gracias por tu invitación — Duplica le dijo sonriente.
Brock, Duplica y Ranma han llegado a su destino, donde conocieron a dos alquimistas, Edward y Alphonse Elric ¿podrán ayudar estos dos jóvenes a nuestros amigos? Sólo esperemos que no se les compliquen tanto las cosas y regresen con bien y con su búsqueda exitosa.
¿Lograran encontrar el objeto a buscar? ¿Cómo influirán los hermanos Elric en la misión? ¿Con quién se irá a quedar May? ¿Qué estarán planeando hacer con el Equipo Rocket? ¿Y Red continuara dando sustos a sus amigos con sus planes sorpresa? Todo esto y más en el próximo capítulo.
Continuará…
