Capítulo 11: "La aparición de las guerreras elementales"
Como recordarán, en el capítulo anterior, una chica muy parecida a Misty llamada Lisa, fue a pedirles ayuda a Ed y Al, ya que su pueblo había sido invadido por, al parecer, los soldados de la luz, a lo que nuestros héroes aceptaron ayudarla, lo que no sabían, es que les esperaba una gran sorpresa en ese lugar.
—Si te costó trabajo salir de ese lugar, quiere decir que debe estar plagado de esos seres — comentó Ed muy pensante, tratando de darle la vuelta a un plan de infiltración.
—Así es — le confirmó Lisa.
—Eso quiere decir que, si vamos a infiltrarnos, debemos hacerlo con mucho cuidado.
— ¿Y cómo lo haremos hermano? — preguntó Al, tambien tratando de buscar una solución.
—Eso no es problema — respondió Brock, mientras asistía a uno de sus Pokémon — ¡sal, Steelix!
— ¿Y cuál es tu plan? — le preguntó Ed, con mucha curiosidad.
—Haremos que Steelix haga un túnel bajo tierra — comenzó a explicar el criador — nos acercaremos lo que más se pueda, y entraremos directamente al corazón del pueblo.
—Ya entiendo — dijo Ed muy serio —. Pero, ¿cómo sabrás donde está el corazón del pueblo sin equivocarte?
—Yo me sé el pueblo de memoria, puedo hacerles un mapa — aportó Lisa, así resolviendo el último inconveniente.
—Excelente — celebró Brock — entonces preparemos todo para partir.
Después de preparar los últimos detalles, no solo de la misión de infiltración, sino tambien de sus recursos necesarios, partieron al pueblo atacado. Aún el sol estaba a medio cielo, sólo calculando cuanto se demorarían, llegarían al anochecer a su punto de inicio.
Las dudas aún invadían en nuestros amigos, pero para Brock y Duplica, conocer a Lisa había sido lo más curioso, y era inevitable tener curiosidad de alguien que se parecía tanto a su amiga peli naranja de Cerulean.
—Es increíble el parecido que tienes con nuestra amiga Misty, Lisa — le comentó Brock, aún sin salir del asombro.
— ¿Ah? — la aludida no atinó a decir nada, de hecho, aún se preguntaba quién era esa tal Misty.
—Eso es cierto, es increíble — agregó Duplica.
— ¿Lisa, cuánta gente vive en el pueblo? — preguntó Brock, más por curiosidad.
—Pese a que es pequeño, hay unos dos mil habitantes — decía Lisa, con bastante orgullo del lugar donde vivía.
— ¿Dos mil? — comenzó a preguntar muy preocupado Ed.
— ¿Qué sucede Ed? — preguntó Brock muy preocupado; la cara de Ed no era exactamente de tranquilidad.
—Como les dije, para crear la piedra filosofal se necesitan de seres humanos vivos, mientras más personas se sacrifiquen, más poderosa será la piedra — no más el tono de voz de Ed, sino el saber que podrían estar planeando algo con esa gente, aterraba al grupo — tengo un mal presentimiento.
— ¿No me digas que…? — Brock quería dar sus suposiciones, pero el mismo se detuvo por miedo a lo que iba a decir.
—Espero que esté equivocado.
— ¿Cuántas personas saben crear la piedra filosofal? — preguntó Duplica muy seria.
—Casi nadie — le contó Ed un poco pensativo — es información privada y clasificada de los militares.
—O sea que trabajas para los militares — concluyó Brock al joven Ed, quién sólo pensaba en todo lo que había pasado.
—Así es — le respondió muy desanimado el alquimista de acero — tuve que hacerme perro de los militares para saber cómo crear esa maldita piedra.
—No tienes por qué culparte por eso — comenzó a decir Brock, posando su mano derecha en el hombro izquierdo de Ed — no sabías como crear la piedra filosofal, pero cuando lo averiguaste… — tomó una pequeña pausa para buscar las palabras correctas, siendo la idea que Ed viera su coraje y rectitud — ¡Nadie quiere sacrificar a los seres vivos por ambiciones propias, pero también hay personas que no les importa la vida de otros, con tal de cumplir sus ambiciones!
— ¡No te preocupes — continuó Duplica, mientras se le acercó, quedando casi pegada al joven — el destino lo quiso así y hay que saber enfrentar todo lo que nos tira, por muy duro que sea, pero también puedes cambiarlo! — La joven puso su mano derecha en su mentón, muy pensante — por ejemplo ¿alguna vez imaginaste conocer a personas de otra dimensión?
— ¡Ni en la peor de mis locuras! — le contestó Ed arqueando sus cejas.
—Míralo así — complementó Brock — no fue sorpresa para ti ver a Lugia, pese a que jamás habías visto un ser de ese tipo, tal vez, el hecho que hayas vivido tantas cosas, no solo te ha servido para que nada te sorprenda, tambien te ha servido para lograr asimilar para bien lo desconocido.
— ¡Es cierto chicos, creo que estoy acostumbrado a toda cosa rara, jejejeje! — Ed sólo rio entre feliz y nervioso.
—Chicos — interrumpió Lisa — falta poco para llegar, a partir de aquí comienza la línea de defensa de esos seres raros.
—Comencemos entonces — Brock tomó la pokébola del Pokémon serpiente de acero, y la lanzó — ¡sal, Steelix! — Y el Pokémon salió dando su peculiar gruñido — ¡Steelix, cava un túnel — el criador indico hacía su frente, dando a conocer la dirección a seguir — en esa dirección!
— ¿Y cómo sabrá el camino a tomar si irá bajo tierra? — preguntó Ranma, dejando curiosos a todos.
—Ya sabía que preguntarían algo así — dijo muy sonriente Duplica, mientras se retiraba, escondiéndose detrás de unos árboles y arbustos, y saliendo una copia de la peli naranja — ¡hola, soy Lisa!
—¡Increíble, que buen disfraz! — exclamó sorprendido Ed, para después caer en que estaba pensando Brock y Duplica — ¡Ya entendí, es un excelente plan!
Así, Duplica disfrazada de Lisa, comenzó a caminar hacia el oeste; la idea era clara y precisa, la imitadora caminaría en dirección al pueblo afectado, dando a conocer a Steelix la dirección a tomar, gracias a que el Pokémon de acero tenía la habilidad de detectar los movimientos terrestres, aun estando a muchos metros de profundidad.
Después de caminar un largo trecho, por fin había llegado a las líneas enemigas; en el entorno se veía muchos seres oscuros pululando, era muy peligroso salir si no se tenía cuidado.
Habían pasado unas cuantas horas desde que Duplica y Steelix habían empezado con su infiltración, de hecho, ya había caído la noche, por lo que Duplica decidió esconderse dentro de la ciudad. El punto final del túnel, era una casa que estaba exactamente en el centro del poblado.
— ¡Perfecto, la primera parte del plan fue un éxito! — celebró en silencio Duplica — será mejor quedarme aquí, ya es de noche, lo mejor es que examine la situación para cuando lleguen los chicos — miró dentro del túnel, y vio al Pokémon de acero — ¡Steelix, ve con Brock, que yo me quedaré aquí, no te preocupes! — el Pokémon asintió, y comenzó su viaje de regreso.
Mientras, Brock y los demás esperaban con algo de ansias y nervios a Duplica y Steelix, siendo éste el único en aparecer.
— ¿Todo listo Steelix? — el Pokémon solo le asintió a Brock.
— ¿Y dónde está Duplica? — preguntaba Lisa, intentando encontrarla dentro del agujero.
—Seguramente se quedó en el pueblo — comentó Brock, intentando adivinar que iba a hacer, en especial en un lugar así — se está arriesgando mucho quedándose allá, pero por ahora no podemos hacer nada, será mejor dormir para partir mañana temprano.
—De acuerdo — exclamaron los alquimistas, la peli naranja y el chico de cabello negro.
Después de preparar el lugar para descansar, en específico, dentro del agujero hecho por Steelix, comieron, con excepción de Al curiosamente, y partieron a dormir, no sin antes camuflar el agujero con la ayuda de Ed y su alquimia, para prepararse para el día siguiente.
Curiosamente, lo que no sabían los chicos, es que necesitaban a los hermanos Elric para crear la piedra ¿acaso sería un plan del general de la luz de ese lugar?
—Buenas noches chicos — despidió Brock.
—Buenas noches.
...
Mientras tanto con el equipo de Dawn…
Dawn se encontraba en un gran predicamento, no podían hacer mucho por el momento, por lo que decidieron esperar hasta el día siguiente, ya que iría Satoshi a ayudarlos. Al parecer Satoshi…
—¡…nos tendrá que dar una explicación! — exclamó Dawn, muy molesta.
— ¡¿Eh?! — el gruñido de la muchacha llamó la atención de todos.
— ¡Satoshi será muy bueno, pero si sabía que iba a ocurrir esto ¿Por qué nos manda así sin más?! — preguntaba dudando de la inteligencia del que los había mandado.
— ¡Cálmate Dawn — comenzó a orar Gary — a lo mejor él no sabía que ocurriría algo así, lo conozco desde que tengo memoria, él no es de improvisar sus acciones!
— ¿Entonces qué hacemos? — preguntaba Hikari, buscando una solución rápida, a sabiendas que no existía.
— ¿Qué tal si salen a conocer la ciudad? — Les aconsejó Taichi — no tiene ningún sentido que estén aquí encerrados, además, no creo que vuelvan a aparecer esos seres oscuros.
—No es mala idea — dijo Hikari, apoyando la idea de su hermano — ¿se animan?
—¡Por supuesto! — Dawn aprobó con muchísimo entusiasmo — ¿y los centros comerciales? — preguntó con mucha curiosidad.
—¡Por cantidades! — le respondió la peli castaña, aún más entusiasta que antes.
— ¡¿Quién nos acompaña?! — preguntó Dawn con un ánimo aún mayor, como si no existiese techo para algo así.
La propuesta no gustó a ningún hombre, todos negándose casi al instante, pero las chicas decidieron por todos, por lo que, obligados por las buenas, el de la grandiosa idea, Taichi, su casi hermano, por decirlo de alguna forma, Takeru, y Gary, sólo por qué era a quién le tenía más confianza Dawn, tuvieron que aceptar tamaña epopeya, tal vez más difícil que lo que les espera, o quizás…
Las chicas compraban todo lo que les gustaba, qué era casi todo, donde había una oferta, no había ser vivo que las alcanzaran, y los chicos, mejor ni mencionarlo. Después de muchas compras, y miles de bolsas que cargaban los chicos…
— ¡¿Ya compraste todo lo que necesitabas?! — preguntó entre curiosa y emocionada Dawn.
— ¡Si! — Respondió Hikari, tan emocionada como su compañera de compras — ¿y tú?
— ¡Por supuesto!
—¡Qué bueno! — respondieron muy agotados los tres acompañantes, ya no queriendo más.
— ¡¿Dijeron algo?! — preguntaron las dos chicas, envueltas de un aura maligna, mirándolos maléficamente.
—No, nada — respondieron con mucho miedo.
—Gracias por cargar nuestras bolsas, chicos — agradeció sonriendo Dawn — me dio sed ¿tomamos algo? — todos la miraron extrañados, pero asintieron, al fin, tambien estaban sedientos.
Después de comprar unos refrescos y algo para comer, se sirvieron a una de las mesas del patio de comidas.
— ¿Cómo es de dónde vienes? — Preguntó Hikari, queriendo saciar su curiosidad — ¿Esos animales son comunes por dónde vives?
—No son animales — le respondió Dawn, desinteresada del error de Hikari — que se llaman Pokémon, y si son muy comunes.
—Disculpen Dawn, Gary — irrumpió Taichi — ¿para qué necesitan la energía de las cuatro bestias sagradas con exactitud?
—Como les habíamos dicho — respondió muy seria Dawn — la necesitamos para parar los desastres naturales que están sucediendo, y al parecer, detener a esos seres raros.
—Por lo menos — continuó Gary — eso es lo que tenemos entendido, no nos dijeron mucho, pero todo parece ser muy serio — pero en sus propias palabras, se dio cuenta de un pequeño detalle — a propósito, es extraño que todo esté tan tranquilo.
—Es cierto — complementó Dawn — en nuestra dimensión caía un diluvio, no paraba de llover — hizo una pequeña pausa, y concluyó — a lo mejor no ocurre lo mismo en otras dimensiones.
En eso, se acercó una de las meseras, pero como estaban tan entretenidos en la conversación, no se percataron de su presencia, pero cuando habló, la sorpresa comenzó…
—Disculpen jóvenes ¿se les ofrece algo más? — preguntó la dependiente a los comensales.
—No señorita, muchas gra… — decía muy tranquila Dawn, pero al momento de mirar a la joven, cayó de la silla.
— ¿Qué te sucede Dawn? — Le preguntó Gary, ante su vergonzoso actuar — disculpe a mi… — iba a iniciar su disculpa, pero al ver a la joven, cayó en el por qué el actuar de su compañera — ¡No puede ser!
— ¿Qué les sucede chicos? — Les preguntó muy preocupado Takeru — disculpe señorita, muchas gracias, creo que nos retiramos.
—Aquí tienen su cuenta, muchas gracias por su compra, con su permiso me retiro — dijo sonriendo, mientras se retiraba.
— ¿Qué les sucedió chicos? — Taichi les preguntó muy extrañado del actuar de Dawn y Gary.
—Ni yo lo se aun — respondió Dawn, media confundida, media avergonzada — mejor vámonos, necesito descansar.
—Estoy de acuerdo — apoyó Gary.
Ya estaba anocheciendo, y Takeru ya debía irse a su casa, ya que ésta quedaba bastante lejos, despidiéndose de todos, pero aún quedaba un pequeño detalle.
—Creo que no tienen algún lugar donde quedarse — comentó Hikari algo nerviosa.
—Pues no — Dawn comentó avergonzada — ¿Qué hacemos?
—No se preocupen, quédense en nuestra casa — les invitó Taichi.
— ¿No los molestaremos? — preguntó Gary, incómodo por la invitación.
—No se preocupen chicos — respondió Taichi, dejando más tranquilos a Dawn y Gary.
— ¿Y Mugen? — preguntó muy curiosa Dawn.
—Cuando lleguemos a casa, le avisaremos a Izzi para que se quede en su casa a dormir, no se preocupen — respondió Hikari, solucionando el problema.
Apenas llegaron a la residencia de la familia Yagami, llamaron a Izzi por lo pactado, quien acepto sin mayores inconvenientes. Después de cenar, partieron a dormir, pero el día siguiente, sería muy duro para ellos.
...
Al día siguiente…
Mientras el equipo de Dawn se preparaba para la llegada de Satoshi, el equipo de Brock ya trabajaba en la infiltración.
...
Desde muy temprano, Brock y los demás se prepararon para la infiltración, llevaban un buen trecho del túnel avanzado, hasta que notaron como un ser oscuro se les acercaba.
— ¡Con que aquí estaban! — les exclamó el ser con sorpresa.
— ¡Rayos, nos descubrieron! — soltó Ed con rabia, creyendo que todo lo que habían hecho, había sido inútil.
—Ed, soy yo — dijo una voz ya más familiar.
— ¿Duplica? — preguntó dudoso Brock.
— ¡Por supuesto — exclamó la disfrazada, quitándose este en un abrir y cerrar los ojos — ¿a quién más esperabas?!
— ¡Jejejeje, tienes razón, por un momento pensamos que ya nos habían descubierto! — respondió Brock aún sorprendido.
— Lo siento chicos, no fue mi intención — se disculpó Duplica, soltando una sonrisa — ya revisé todo el pueblo — empezó a decir muy seria — está lleno de esos seres, será difícil internarse sin que nos vean a todos, a menos que se disfracen — terminó de decir, mientras mostraba unos trajes.
—Sí que estabas bien preparada — le felicitó Brock — comencemos.
La idea de Duplica de infiltrarse disfrazado de aquellos seres era excelente, salvo un pequeño detalle.
— ¿Al, no te vas a poner el traje? — le preguntó Duplica muy curiosa.
—Creo que debimos decirlo desde un principio — Ed suspiró, y explicó la inconveniencia que los aquejaba, muy triste — Al es solo una armadura, lo único que hay dentro es su alma, ese fue nuestro castigo por intentar revivir a nuestra madre.
—Lo siento, no sabía… — fue lo único que atinó a decir Duplica, arrepentida de haber preguntado algo tan banal, según ella.
—No te preocupes, Duplica — le dijo Al, tranquilizándola.
Luego de caminar el largo túnel, dentro de la casa donde terminaba este, comenzaron a planificar que haría cada uno.
—Nos separaremos — comenzó a explicar Brock — así abarcaremos más terreno, si encuentran a alguien escondido, tráiganlo aquí — los demás asintieron a la instrucción — nos reuniremos dentro de una hora aquí mismo ¿de acuerdo?
— ¡De acuerdo!
...
Veamos qué pasa con el equipo de Dawn…
Ya todos estaban listos para partir, solo faltaba que llegara Satoshi; eran las diez de la mañana, y todos estaban reunidos en la casa de Izzi.
— ¿A qué hora va a llegar su amigo Satoshi? — preguntó Izzi, terminando de preparar todo para el viaje.
—No lo sé, espero que llegue pronto — le respondió Gary, confiando en la siempre puntualidad de su viejo amigo.
Cuatro horas después…
—¡ Jajajaja, volviste a perder Dawn! — Izzi, al parecer, volvía a burlarse de la mala suerte de la coordinadora.
—Menos mal que es un juego sin apuesta, sino tendría que irme sin absolutamente nada encima — dijo resignada Dawn, sin saber si era mala suerte, o simplemente era mala para los juegos de cartas.
— ¡No puedo creer que fueras tan mala! — añadió a la burla Gary.
—¡Cállate Gary Oak! — le gruñó al investigador, en su papel de mala perdedora.
En eso, el timbre de la casa sonó, por lo que Izzi atendió al llamado.
—Buenas tardes ¿se encuentra Gary Oak? — preguntó el joven que recién llegaba.
— Tú debes ser Satoshi, ¿verdad?
—Así es — el joven que tanto esperaban, se presentó simplemente asintiendo.
—Pasa, te esperábamos.
Una vez adentro, quiso empezar de una buena vez, no quería perder más el tiempo, pero el recibimiento no fue exactamente el esperado.
— ¡No me van a convencer, no voy a seguir jugan…! — siguió reclamando Dawn, ya que no quería más humillación, pero fue interrumpida por la voz de Izzi.
—Perdón por interrumpir chicos, pero llegó quien esperábamos.
—Hola chicos, como… — iba a empezar a saludar, pero ver a Dawn dirigirse a él, con pie de plomo, lo calló al instante.
—¡ ¿Por qué te demoraste tanto?! — le preguntó amenazante, queriendo asesinarlo.
— ¡Bueno — comenzó a responder muerto de susto — yo también tengo cosas que hacer!
—¡Eso debiste pensarlo antes de mandarnos aquí — siguió Dawn, gritoneándole aún peor — donde estamos atascados sin poder hacer nada, además perdí hasta mi ropa interior!
— ¡Disculpa, se me paso ese detalle! — trató de excusarse, y tontamente preguntando por lo último que dijo la pelíazul — ¿Cómo es eso que perdiste tu ropa interior?
La pequeña Dawn no se había dado cuenta de lo que había dicho por su ira, por lo que la pregunta la avergonzó, notándose en su rojo rostro.
—Déjalo Satoshi, no tiene importancia — le comentó Gary, algo ofuscado — aunque — ya le hablaba con mucha picardía a Dawn — igual hubiese preferido el juego con apuesta.
—¡ ¿Qué dijiste?! — ya no le gritó furiosa, ahora le gritó irritada, las venas de su sien no podían estar más hinchadas.
— ¡Nada! — le dijo aterrado de miedo Gary; quería que se lo tragara la tierra.
—Más te vale — le amenazó Dawn, un poco menos irritada, pero solo un poco.
Los demás se intimidaron con solo verla, lo más sensato, era abrir la boca sólo para respirar, y siquiera.
—Bueno — quiso tomar la palabra Satoshi, intentando retomar compostura — Palkia me explicó todo, por lo que abriré temporalmente la puerta al digimundo.
— ¿Y cómo sabes del digimundo? — Taichi le preguntó a Satoshi muy curioso, y con algo de sospecha.
—Ya les dije que Palkia me explicó todo — le respondió mirándolo de reojo, ya que era la segunda vez que lo decía — y segundo — sólo metió su mano derecha a su bolsillo de su chaqueta y sacó un aparato muy extraño — por esto.
— ¿Cómo obtuviste ese digivice? — ya Taichi preguntaba con mucha intriga ¿cómo tenía tanto o más contacto alguien de otra dimensión que ellos, que eran, y fueron, los niños elegidos del digimundo?
— ¿Tiene alguna importancia ahora? — la respuesta descolocó a todos ¿Por qué andaba con tanto secretismo Satoshi? — puedo mandarlos, pero solo cuatro personas ¿Quiénes irán?
Vaya problema, sólo podían ir cuatro personas, por lo que se decidió de la forma más fácil…
—¡Piedra, papel o tijeras! — era todo lo que repetían, mientras decidían con el antiguo juego de tres símbolos. Satoshi miraba la escena algo desconcertado, y nervioso.
Al final, los ganadores fueron Dawn, Gary, Taichi y Hikari.
— ¿Ya terminaron? — preguntó Satoshi algo nervioso.
—¡Si! — celebraron los ganadores.
—Cielos — Satoshi sólo suspiró — vámonos — tomó el digivice que tenía, y apuntó a la pantalla, mientras decía — ¡ábrete, puerta al digimundo!
Y la puerta se abrió por unos segundos, llevándose a los cinco jóvenes al digimundo.
...
Mientras tanto, con el grupo de Brock…
Ya había pasado una hora, y Brock, Duplica y Edward se encontraban reunidos en su base secreta. Durante la inspección al pueblo, solo encontraron seres malignos, ningún habitante, puesto que, al parecer, todos estaban en…
—…la biblioteca de la ciudad — decía Duplica, dando a conocer sus descubrimientos — pero extrañamente, esta sin guardias ese lugar, es muy raro.
—A lo mejor se encuentran confiados porque es muy difícil acceder al pueblo — intentó explicar Ed.
—Pero cuando los enfrentamos antes de llegar a Sinnoh — comenzó a recordar Brock — fueron muy fáciles de derrotar, esto es muy raro.
—Vayamos a la biblioteca entonces — concluyó Ed — allí sabremos qué es lo que pasa aquí.
El recorrido fue muy tranquilo, y estando disfrazados lo hacía más fácil, era como si estos seres estuvieran ciegos. Después de caminar un buen trecho, llegaron al frontis de la biblioteca, y como lo había dicho Duplica, estaba sin guardias, por lo que se acercaron hasta la puerta, la cual extrañamente estaba sin cerradura, por lo que no les costó trabajo abrirla.
—Duplica — preguntó muy curioso Ed — ¿Cómo supiste que aquí tenían a todas las personas?
—Cuando llegué, me dedique a revisar todo el pueblo para analizar la situación, y sin querer, escuché una conversación que tenían dos de esos seres, y uno le dijo al otro que fuera a la biblioteca a ver sus presas, después que se separaron, lo seguí hasta la biblioteca, pero lo extraño, es que paso mucho tiempo, de hecho, jamás salió.
— ¿Cómo que jamás salió? — Ed preguntó muy extrañado, no tenía sentido lo que decía la peliverde — ¿Cuánto tiempo te quedaste vigilando?
—Unos treinta minutos — hizo una pausa la imitadora, y retomo la palabra, tambien muy extrañada de la situación — hasta a mí me pareció extraño, en especial por que la biblioteca no es tan grande como para tomarse tanto en revisar.
El interior de la biblioteca estaba en penumbras, sólo se guiaban gracias a una tenue luz salía de un punto de la biblioteca; caminaron hasta ésta, y con lo que Ed y los demás se encontró, fue una gran habitación, lugar donde provenía la luz, donde al parecer estaban todos los pueblerinos, entre ellos, una persona que ya conocía Ed.
— ¡Con que aquí estaba Scar — exclamó de sorpresa Ed — ¿Por qué lo habrán traído aquí?!
— ¿Lo conoces? — preguntó Brock.
—Sí, lo buscábamos por todas partes, pero por alguna extraña razón había desaparecido, bueno, ahora sabemos dónde se encontraba.
De pronto, Scar comenzó a despertar, logrando ver a los tres intrusos, pero la presencia de Ed, le alertó más la atención.
—¡Edward Elric, debes salir rápido de aquí, es una trampa! — le exclamó Scar muy alarmado.
— ¿A qué te refieres? — preguntó Ed, sin entender lo que decía.
— ¡Ellos, están en busca de la piedra filosofal!
—¡ ¿Qué?! — exclamaron los tres jóvenes a la vez.
—¡ ¿Y ellos como saben de la piedra?! — Ed preguntó con algo de terror, sus suposiciones eran correctas.
—No lo sé, sólo me trajeron y me dijeron que me necesitaban para la creación de la piedra.
— ¿Acaso tú sabes hacer esa maldita piedra? — le preguntó Ed aún más preocupado.
—Así es, pero lo más extraño, es que no sé cómo supieron que yo podía crearla.
Mientras tanto, Al y Ranma estaban en su improvisada base con Lisa, pero de pronto, los seres oscuros comenzaron a atacar el lugar donde estaban.
—¡Rayos, nos encontraron! — exclamó con rabia Ranma.
— ¿Pero por qué recién nos atacan ahora? — la pregunta de Al descolocó a Ranma, era cierto lo que decía.
— ¿A qué te refieres?
—Es raro — explicaba Al, mientras detenía a los seres con la ayuda de la alquimia — están apareciendo como si hubiesen esperado algo, seguro desde hace mucho sabían que estábamos aquí.
—Es cierto — Ranma le vio sentido a todo lo que dijo Al — por ahora concentrémonos en alejar a estas cosas — miró detrás de él, y vio a una Lisa con mucho miedo, en posición sumisa — ¡Lisa, quédate detrás mío!
— ¡Si! — exclamó desesperada la peli naranja.
Pero el efecto defensivo del acto alquímico se desvanecía por causa de los constantes ataques de estos seres; no tardó en desaparecer por completo la muralla creada por Al, dejándolos expuestos, no tenían más salida que atacar; tanto Al y Ranma atacaban, pero por desgracia, era en vano, ya que no recibían daño.
—¡ ¿Cómo que era sencillo derrotar a estos seres?! — Comenzó a quejarse Ranma por los nulos resultados — ¡Por más que los atacamos, no les hacemos nada de daño!
Pero ocurrió algo que nadie esperaba, sin que se dieran cuenta, Lisa atacó a Ranma y a Al, dejándolos fuera de combate.
—Excelente trabajo — les exclamó a los seres, para después mirar a Ranma y a Al maliciosamente — y a ustedes dos, gracias por venir a ayudarnos.
—¡ ¿Quién eres tú realmente?! — le preguntó con mucha rabia Ranma.
— ¡Creo que ya es hora de terminar esta farsa! — concluyó Lisa.
El cielo comenzó a oscurecerse, iniciando una fuerte lluvia; lo que vieron los dos jóvenes, los dejo boquiabiertos, Lisa comenzó a transformar solo su vestimenta, unas botas que llegaban hasta mitad de pierna, unos shorts, y un peto que le quedaba holgado; extrañamente, seguía pareciéndose a Misty, solo que ahora, con un traje azul oscuro, y el pelo suelto.
—Bueno chicos, me presento con mi verdadera identidad, mi nombre es Aqua, y soy uno de los generales de los guerreros de la luz, y soy conocida por controlar el elemento agua — dijo la guerrera elemental del agua, de forma muy brusca.
— ¡¿Guerreros de la luz, que es lo que quieren?! — preguntó muy desafiante Al.
— ¡Solo queremos crear una nueva realidad sobre todo lo que existe, y necesitamos la piedra filosofal para cumplir nuestra misión, pero antes, tenemos que eliminar a todo ser vivo que sea productor de maldad, o sea a los seres humanos!
— ¡Ustedes sólo son tipos sedientos de poder! — le reclamó Ranma.
—¡Tú no sabes que es lo que queremos hacer, será mejor que te calles, si no quieres que te dé una paliza! — Exclamó Aqua llena de resentimiento — ¡lo siento Ranma, Alphonse, pero tengo que hacerles una visita a sus amiguitos!
Después de terminar de hablar, Aqua salió volando, literalmente, a una gran velocidad hacia la biblioteca, no sin antes de entrar, volver a su disfraz de Lisa.
...
Mientras tanto, el equipo de Dawn…
Ya en el digimundo, Satoshi les explicó sobre un aspecto de su ayuda, y de lo que tenían que hacer.
—Por favor, presten atención — la voz de Satoshi hizo que los cuatro lo miraran — tengo que volver a Pallet Town, por lo que les prestaré temporalmente la energía de mi digivice para que puedan volver — hizo una pausa algo larga, y continuó — escúchenme, apenas tengan el poder de las cuatro bestias sagradas, regresan de inmediato al templo de Dialga y Palkia.
— ¡De acuerdo! — tanto Gary como Dawn, respondieron al unísono.
—Con su permiso, me retiro.
Y después de una fuerte luz que se produjo, Satoshi desapareció.
De esta forma, el grupo de Dawn, Gary, Taichi y Hikari junto a Gatomon, partieron a su destino, pero antes que pudieran dar el primer paso, aparecieron en frente de ellos dos seres, un insecto rojo y una especie de dinosaurio amarillo de pequeño tamaño.
—¡Taichi, Hikari, por aquí! — les llamo el ser amarillo.
— ¡¿Agumon, Tentomon, que hacen aquí?! — les preguntó Taichi ¿Que harían exactamente en un lugar así?
—Nos mandaron a llevarlos con Shinlonmon — contestó Agumon, mientras los dos seres digitales se acercaban.
— ¿Y quién los mando? — preguntó Hikari, muy intrigada.
—Les parecerá extraño — contestó Tentomon — pero ellos mismos llegaron a nosotros, y nos pidieron que los lleváramos con ellos.
— ¿Taichi, crees que ellos sepan algo de lo que ocurre? — preguntó algo preocupada Dawn.
—Eso lo averiguaremos cuando conversemos con Shinlonmon, ahora vámonos.
Al parecer, el camino era muy largo, ya que llevaban mucho caminando, tanto era, que el ambiente cambió de un desierto a un hermoso bosque; el encontrar un lago fue como una bendición, ya estaban exhaustos, por lo que decidieron descansar por un momento.
— ¡¿Cuánto hemos caminado?! — preguntaba Dawn, mientras se recostaba en el suelo, cansada.
—Como 2 horas — le respondió Gary, haciendo un cálculo para él, preciso — ¿no me digas qua ya te cansaste? — le preguntó con algo de burla.
—¡Claro que no! — le respondió desafiante, y complementar su duda muy agobiada — Solo me preguntaba cuánto falta para llegar.
—No te preocupes, ya no falta mucho — le respondió Agumon muy tranquilo — solo unas tres horas.
—¡ ¿Tres horas?! — Le gritoneó a Agumon, aún más agobiada — ¡ ¿A eso le llamas poco?!
— ¿Ves? Ya te cansaste — comentó Gary, mirándola con pena.
—¡Ah…! — Dawn de estiró en el suelo, y bufó — que bueno que estoy acostumbrada a viajar.
Después de terminado el descanso, prepararon nuevamente sus cosas para continuar su viaje; tanto para Dawn como a Gary, les resultó el lugar un tanto extraño, ya que una vez terminado aquel pedazo de bosque, el desierto volvió al ambiente.
—Vaya, que lugar tan extraño — comentó Dawn, mientras miraba en todas las direcciones — un bosque en medio de un desierto, yo le llamaría oasis.
—Pero si te das cuenta — comenzó a corregir, de algún u otro modo Gary — es muy grande para ser un oasis, aunque estoy de acuerdo contigo — finiquitó, terminando por darle la razón a la coordinadora.
Pero a poco de salir, en medio del desierto, vieron a una persona, para ser exactos, a una chica desmayada, una chica de pelo castaño y ojos color rubí, con una polera de color azul, y blue—jeans. Rápidamente, Taichi y Hikari se acercaron a atenderla; al parecer, se había desmayado por el calor que hacía en ese lugar.
— ¡Oye niña, despierta — comenzó a decirle Taichi, mientras la sacudía suavemente — vamos despierta!
— ¿Cómo habrá llegado a este lugar? — le preguntó Hikari a su hermano.
—No lo sé — pero mientras el joven peli castaño respondía, la joven despertó — ya despertó — Taichi atinó a ayudarla a sentarse, cosa que la joven logró con dificultad — ¿estás bien?
—Sí, muchas gracias — la joven le respondió esbozando una sonrisa.
—Hermano ¿no se parece a la chica del local de comida? — preguntó Hikari muy perspicaz.
—Sí, es cierto.
Y al segundo, Dawn y Gary llegaron con los demás.
— ¿Chicos, que paso? — preguntó Dawn muy preocupada.
—Esta chica — decía Hikari mientras miraba a la desconocida — estaba desmayada.
— ¿Estas bien…? — Le preguntó Dawn a la chica, hasta que se dio cuenta de quién se trataba — ¡ah… — y gritó sorprendida, dando un paso atrás — es ella!
—¡ ¿Cómo llegó aquí?! — exclamó igual de sorprendido Gary.
—Lo mismo nos preguntábamos — Taichi respondió muy serio, tenía serias dudas de lo que pasaba.
— ¡¿May, como llegaste aquí?! — le preguntó Dawn ¿a May?
—Disculpen, pero mi nombre no es May, mi nombre es Ritsuko — no era de sorprenderse de haberla confundido, era igual a May, hasta en su peinado.
—De acuerdo, Ritsuko — le dijo Gary, intentando no demostrar su sorpresa —. Aun así ¿Cómo llegaste aquí?
—No lo sé — comenzó a contestar la joven muy pensante, confundida — estaba en mi casa trabajando en la computadora, de pronto una luz cegadora salió de ella, y aparecí aquí.
— Pero, ¿cómo entraste si supuestamente la puerta estaba sellada? — Taichi seguía preguntando, había algo que no le calzaba.
—No tengo idea, ni siquiera sé qué lugar es este — la joven Ritsuko hablaba con algo de susto — solo quiero salir de aquí, además tengo sed y hambre.
Los jóvenes sacaron algo de comida y agua de sus consumibles para que la joven, extrañamente extraviada, se repusiera; pero no podían dejarla ahí tirada, tampoco la podían devolver al mundo real, por lo que optaron a que los acompañaran, después de todo, como conclusión, si ella pudo entrar ahí, tal vez, sea también una niña elegida, por lo que también le concernía su periplo.
El camino por el desierto fue duro, como todo camino en un desierto, y como lo había dicho Agumon, después de las tres horas de viaje, el ambiente cambió radicalmente; el nuevo paisaje era muy distinto, desde donde se le mirara, un ambiente lúgubre y muy tenebroso, el suelo era de una extraña baldosa de piedra ya muy gastada, en el centro, había un agujero de gran envergadura, que parecía no tener fondo, y en medio de este, una estructura que al parecer, estaba hecha de piedra, todo era como hecho por la naturaleza; para poder acceder a él, había que cruzar por un puente de piedras, el cual era adornado por aros de piedras puntiagudas.
—¡Este lugar da mucho miedo, parece sacado de una historia de terror! — decía con mucho miedo Dawn, mientras se abrazaba fuertemente al brazo derecho de Gary.
— ¿Podrías soltarte un poco? — Comenzó a pedirle Gary, un tanto incómodo por la situación, como sonrojado por como la coordinadora lo tenía abrazado — es incómodo caminar así, en especial si me aprietas tanto.
Al momento que Dawn se dio percató que estaba estrangulando el brazo de Gary, sólo aliviano el abrazo, sin soltar en ningún segundo al investigador.
— ¡Jejejeje, lo siento! — Se disculpó muy avergonzada la pelíazul — ¿ahora sí?
—Ah… — Gary suspiró, y dijo resignado — haz lo que quieras — mientras pensaba en lo dependiente qué era Dawn — no sé cómo Ash la aguantaba en sus viajes — de pronto la miró, y le sonrió — se ve que es muy tierna — se sonrojó, y comenzó a sacudir su cabeza — ¡ah…, ya comencé a pensar tonterías!
— ¿Gary, te pasa algo? — le preguntó la coordinadora, muy preocupada del comportamiento del joven.
—¡No, nada — intentó negar, aún muy sonrojado — ¿Cómo crees?!
—¡Chicos — gritó de repente Hikari, alcanzándolos — ya casi…! — Pero calló al instante cuando vio cómo estaban los dos — ¡Ops, creo que interrumpo algo! — dijo Hikari muy pícara.
— ¡¿No se ven lindos?! — dijo Ritsuko muy risueña, le brillaban los ojos.
—No nos habían dicho que eran novios — soltó Taichi muy fácil, sólo sonreía.
— ¡Claro que no — respondió Dawn sin soltar en ningún segundo a Gary — sólo me abracé porque este lugar me dio un poco de miedo! — ya decía con mucha pena.
— ¡Solo es una miedosa! — soltó Gary, volteando la mirada, cosa que no lo vieran sonrojado.
—Pero reconoce que te gusta que te abrace — decía Dawn con una mirada muy picarona — si no, hace mucho te me hubieses quitado.
—Solo lo hago para que te quedes callada, gritona — respondió Gary, ahora cerrando los ojos, respuesta que irritó a Dawn, a tal nivel, que lanzó a Gary contra el suelo.
—¡ ¿A quién le llamas gritona?! — gritoneó Dawn al borde de la furia.
— ¡Jejejeje, chicos — les llamaba nuevamente Hikari, ya muy nerviosa — sólo quería avisar que casi llegamos!
— ¿Eh? — tanto Dawn como Gary, voltearon la mirada a la chica que los llamaba, quién apuntaba hacia su horizonte, volvieron a voltear la mirada, ahora mirando en dirección a dónde les señalaban, y efectivamente, ya estaban casi en el frontis de la edificación — ¡tiene razón, vámonos! — e instintivamente, corrieron hasta la entrada, mientras los demás sólo miraban a la pareja, muy nerviosos.
Y tal como lo había dicho Hikari, llegaron hasta la entrada de la estructura; la entrada estaba sellada por una enorme puerta, por lo que Agumon se acercó, y gritó.
—¡Shinlonmon, estamos listos!
Para la impresión de los humanos, las puertas se abrieron de par en par, dejando el acceso libre a los visitantes. A poco caminar, llegaron a una sala, la cual carecía de techo, sólo quedando el cielo a la vista, desde donde descendió Shinlonmon. La impresión fue grande ante su presencia, ya que este Digimon con forma de dragón, era enorme, por no decir, gigantesco.
—Los esperaba jóvenes — al empezar a hablar, todos se concentraron en cada palabra que decía este Dios — mi nombre es Shinlonmon, soy uno de los cuatro guardianes de este mundo, ustedes deben ser los elegidos ¿verdad?
—Así es — habló Agumon, mientras indicaba a Dawn y Gary — ellos han venido de otra dimensión para solicitar su ayuda.
— ¿Y la otra joven? — preguntó Shinlonmon, haciendo alusión a Ritsuko.
—A ella la encontramos en el desierto cuando veníamos para acá — contestó Taichi.
— ¿Cómo llegaste aquí? — preguntó nuevamente el gran guardián, muy serio.
—Vera… — Ritsuko, al igual que a nuestros amigos, le contó cómo llego a ese lugar.
—Ya veo — respondió cortante, pero había algo que lo dejó muy intranquilo, por lo que hizo una pausa, pensando en lo sucedido — que extraño, las puertas dimensionales deberían estar selladas ¿Cómo pudo entrar aquí? — y luego dirigió su atención a Gary y Dawn — ustedes vienen por nuestra energía ¿verdad?
—Así es — comenzó a responder Gary — en nuestro mundo hay muchos desastres naturales, además de unos seres raros que nos han atacado, y la necesitamos porque nos dijeron que su poder nos serviría para terminar con todo esto.
—Ya veo — asintió sin más Shinlonmon — por lo visto esto es más grave de lo que parecía, y también veo que puedo confiar en ustedes con esto.
Así sin más, Shinlonmon les entregó una esfera multicolor, rodeada con los colores celeste, rojo, azul y naranjo.
—Esta esfera contiene la energía de los cuatros guardianes del digimundo, espero la sepan utilizar, les deseo buena suerte, jóvenes.
—Gracias — asintieron todos, menos Ritsuko, que no entendía mucho de que hablaban.
Pero la verdad, es que Shinlonmon se retiró muy intranquilo ¿Qué es lo que le preocupaba?
—Espero que estén bien — se decía el dragón — creo que debí decirles a que se enfrentan, pero Satoshi me recomendó que lo mejor era no hacerlo ¿Podrán manejar todo esto, y salir con vida? Rezare porque les vaya bien.
Por lo menos, ya se sabía que Satoshi estuvo en ese lugar desde hace mucho ¿Qué es lo que realmente pretenderá aquel entrenador?
Mientras tanto, y ya sin más que hacer en ese lugar, decidieron volver a su mundo, o dimensión.
—No tenemos más que hacer en este lugar — advirtió Taichi — volvamos con los demás, mientras más rápido terminemos esto, menos complicaciones tendremos.
— ¡Si! — asintieron todos, obedeciendo a quién hacía de líder.
Luego de salir de la edificación, se dirigieron hasta un portal, que era una especie de televisor, usaron el digivice que les entregó Satoshi para abrir el portal, y así lograron volver al mundo real.
—¡Qué bien, regresamos, y con el encargo…! — celebró Dawn, pero la felicidad le duró poco.
—¡ ¿Que ocurrió aquí?! — exclamó aterrada Hikari, observando el lugar.
Aunque parezca extraño, después del viaje, terminaron en la calle, pero eso no fue lo raro, por decirlo de alguna forma, ya que su primera visión de la cuidad, era destrucción total, era como si un cataclismo hubiese arrasado con todo, edificios destruidos y calles desiertas. De pronto, una gran explosión se produjo, al parecer, causada por una pelea, y de un segundo a otro, seres oscuros aparecieron en frente de los recién llegados; todo parecía indicar, que desde hace mucho estaban luchando ¿Cuándo habrían llegado, y por qué justo en ese momento? Pero la sorpresa no terminó ahí, ya que detrás de los seres oscuros, aparecieron unos monstruos muy extraños.
—¡ ¿Chicos, que sucede aquí?! — preguntó Taichi, entre confundido y alarmado.
—¡Mientras ustedes se fueron a pasear al Digimundo, esas cosas comenzaron a aparecer — le respondió Yamato desesperado — no sólo eso, por alguna razón, Gabumon y los demás aparecieron ¿no se suponía que la puerta estaba sellada?!
—¡Eso parecía ser, pero — comenzó a decir Taichi, mientras apuntaba a Ritsuko — ella apareció en el digimundo! — Taichi quería respuestas, ya estaba desesperado y confundido — ¡Gary, Dawn ¿alguien sabe que sucede aquí?!
—¡No lo sabemos! — Comenzó a responder Dawn, mientras tomaba todas las pokébolas que tenía — ¡chicos, al escenario! — de los cuales aparecieron Piplup, Pachirisu, Mamoswine, Buneary, Cyndaquil y Latios.
—¡Ya tendremos tiempo para averiguar qué sucede! — agregó Gary, imitando a su compañera — ¡salgan todos! — apareciendo Umbreon, Blastoise, Electrive, Moltres, Golem y Arcanine.
La batalla era encarnizada, parecía no tener fin, la invasión de estos extraños seres era a gran escala, y curiosamente muy bien planificada, pero nuestros amigos también conocían de planificación, y gracias a un ciego trabajo en equipo, lograron derrotar a todos los soldados; la batalla había terminado con marcador a favor de los jóvenes, aunque con consecuencias; tanto Pokémon como Digimon, terminaron exhaustos.
—¡Uf! — Taichi soltó una bocanada de aire — Por fin terminamos, sí que nos costó.
—¡Son increíbles chicos — le exclamó Ritsuko — eliminaron a esas cosas feas, pensé que nunca se acabarían! — Pero se fijó en un detalle que la preocupó mucho, las bestias, para ella — veo que están exhaustos ¿podrán pelear si vuelven a aparecer esas cosas feas?
—Lo dudo — le respondió Taichi — sólo espero que ya no aparezcan más — era consciente del miedo de Ritsuko, y era el mismo miedo que tenía él.
—Ya veo — la joven peli castaña posó su dedo incide derecho en su mentón, pensando en encontrar alguna solución — ¡entonces yo me encargare de ellos, ya no estarán más cansados! — exclamó sonriente.
— ¿Qué vas a hacer? — preguntó Dawn muy curiosa de lo que iba a hacer la joven.
— ¡Esto…! — la joven peli castaña se acercó a los Pokémon y Digimon, y comenzó a acariciarlos; se veía que, pese a que eran seres muy extraños para ese lugar, era muy tierna, y se notaba en el rostro, en especial de los Pokémon — no se preocupen — decía mientras sonreía — esto no les va a doler, bueno, eso creo.
De la nada, Ritsuko desapareció y reapareció; al parecer, se había movido a una velocidad increíble. No sabían que había pasado, era el shock, tal vez la sorpresa, pero pese a ver a sus compañeros inconscientes después del ataque, no atinaron a nada, hasta que, con suerte, Dawn en algo, logró salir del trance.
—¡ ¿Ritsuko, que fue lo que hiciste?! — dijo muy impactada Dawn, estaba en shock.
—Sólo los mande a dormir — respondió fríamente Ritsuko — no quiero molestias, quiero llevarme la energía de los guardianes sagrados sin complicaciones.
—No estaba equivocado, ese era el mal presentimiento qué tenía — se decía, y maldecía Taichi, sintiendo que pudo hacer algo — ¡ ¿Quién eres tú en realidad?!
—Disculpen mi falta de educación, me presento.
De Ritsuko, sólo se vio como su ropa cambiaba, notándose un traje ajustado de color naranjo y shorts del mismo color, pero curiosamente, seguía pareciéndose mucho a May.
—Soy Tera, una de las guerreras elementales de los soldados de la luz, controladora de la tierra, los metales y minerales.
— ¿Los guerreros de la luz? — Preguntaba casi en murmullo Gary, cayendo de a poco en lo que pasaba — ¡ ¿Qué es lo que quieren?!
—Eliminar a la fuente de la maldad de todas las dimensiones, y crear uno único, según los deseos de nuestro amo y señor.
—¡ ¿Y qué o quién sería la fuente de la maldad, según ustedes?! — le preguntó Dawn, ya completamente enfocada en los hechos.
—¡Ustedes, los seres humanos! — respondió Tera furiosa.
—¡ ¿Nosotros?! — preguntaron todos muy impávidos al unísono.
— ¡Ustedes no han sabido cuidar el mundo en donde viven — comenzó a responder Tera con mucha rabia y odio a los presentes — sólo lo han destruido, y no se merecen este hermoso lugar, por lo que lo mejor para este mundo, es eliminarlos!
—¡Tienes razón, pero no puedes generalizar! — Tambien respondió Dawn con mucha rabia, aplicando no sólo lo aprendido por su madre, sino tambien, en su viaje con Ash — ¡ tambien hay personas que cuidan este planeta, además, lo que ustedes tienen es una ambición que quieren cumplir a costa del sufrimiento de los demás!
—¡No me digas — le respondió Tera de forma sarcástica — mírense ustedes, obligando a esos seres a pelear sus peleas, y hablan cosas sin sentido — su semblante cambio, dando notar una sonrisa llena de maldad — lo que hagan o no hagan, al fin y al cabo, me tiene sin cuidado, pero si quieren, pueden unirse a nuestro grupo y entregarnos la energía de las bestias sagradas, y si tengo compasión, los dejaré para que hagan el aseo de nuestra base!
—¡No lo haremos! — exclamaron todos al unísono, poniéndose en guardia.
—Como digan, si esa es su respuesta — Tera sólo levantó vuelo, y avanzó lista para asestar el primer ataque — ¡entonces mueran!
El equipo de Brock estaba a punto de enfrentarse a un poderoso enemigo, mientras que el equipo de Dawn estaba a punto de ser eliminado. Ya han aparecido dos generales elementales, Aqua, que es muy parecida a Misty, y Tera, que se parecía mucho a May. ¿Nuestros héroes podrán salir airosos de sus misiones? ¿Cuál será el asunto que tiene que atender Satoshi en Pallet Town? ¿Quién será exactamente Satoshi y cómo es que tenía un digivice? Todo esto y más en el próximo capítulo.
Continuará…
