Capítulo 16: "El nuevo equipo Rocket entra en acción, una nueva aventura comienza"

Mientras Ash y los demás se preparaban para su nuevo viaje, tres ya conocidos por nosotros, miembros del equipo Rocket, Jessie, James y Meowth, terminaban su entrenamiento en el árbol del origen, o por lo menos eso parecía. Ya habían pasado los dos días de entrenamiento, y, de hecho, estaban pasado doce horas. Todo parecía indicar, que los tres habían caído.

— ¡Señor, ¿y si no sobrevivieron?! — preguntó Lucario algo nervioso.

—No te preocupes, te aseguro que si — le contestó muy tranquilo Mew.

—Lo digo porque ya han pasado doce horas de su límite de entrenamiento — le comentó muy serio Lucario — ¿quiere que vaya por ellos?

—No es necesario, mira — le indico Mew en dirección por donde habían entrado.

Y como lo dijo Mew, el equipo Rocket sobrevivió al entrenamiento; al parecer, fue una prueba muy dura para ellos, ya que salieron muy heridos, usando unas varillas como bastón cada uno.

—Vengan, les curaré sus heridas — les pidió Mew.

Pero no alcanzaron a llegar, ya que se desplomaron a mitad de camino, producto de las heridas y el cansancio. Luego de unas horas, el trío del equipo Rocket despertó ya con sus heridas sanas, y sus energías renovadas.

—Veo que por fin despiertan — les dijo Mew, al ver como los tres se paraban.

— ¿Por qué estamos aquí? — preguntó Jessie muy extrañada de estar con Mew.

—Veo que no recuerdan nada — los tres negaron ante la afirmación — llegaron aquí muy agotados, por lo que se quedaron dormidos.

—Vaya, al final si salimos — comentó James, mientras su estómago comenzó a alegar — creo que de nuevo me llora la tripa.

—¡ ¿Acaso es en lo único que sabes pensar?! — Le preguntó furiosa Jessie — ¡te recuerdo que estuvimos a punto de morir, tu hambre puede esperar!

—No se preocupen — les comentó Mew — imaginé que tendrían hambre, por lo que les tengo preparada bastante comida para que se repongan.

Los tres vieron el cerro de bayas que les tenía Mew, y muy emocionados, corrieron directo a este.

—¡Gracias! — exclamó muy emocionado el trío.

—Por sus Pokémon no se preocupen — comenzó a decir Mew — están descansando en otro lugar, despertaron antes que ustedes, ya comieron y deben seguir descansando.

Mew vio muy nervioso la forma en la que comían las bayas, parecían bestias devoradoras, comían desesperadamente rápido.

— ¿Acaso no comieron nada en su entrenamiento? — preguntó muy extrañado Mew.

—Veras — comenzó a explicarle James, mientras seguía comiendo — ese lugar era sólo para huir todo el día, así que…

—…simplemente no comimos nada — terminó Meowth, mientras tambien comía — pero ya estamos acostumbrados.

—¡Jejejeje, ya veo! — Dijo Mew algo nervioso — cuando terminen de comer, probaré los resultados de su entrenamiento.

—Como quieras, ahora solo quiero comer, estoy hambrienta — dijo Jessie sin prestar mucha atención, mientras seguía comiendo.

Y después de terminaron de comer y quedar completamente satisfechos…

—Bueno, es hora de comenzar — dijo Mew con entusiasmo — Lucario, por favor.

—Aquí tienen — dijo Lucario, mientras les entregaba sus pokébolas a Jessie y James — yo seré su primer oponente, quiero ver que aprendieron en estos días dentro del árbol.

—Creo que yo empezaré primero — dijo Meowth muy entusiasmado — ¿les parece?

—Por mi bien chimuelo — le dijo James algo desinteresado — hazle ver que no eres solo palabras.

—¡Lo haré! — exclamó el gato parlanchín, no sin antes ser interrumpido.

—Mew, antes te tengo una pregunta — intervino Jessie, muy extrañada de toda la situación.

— ¿Qué sucede? — preguntó Mew tranquilamente.

—La última vez que estuvimos aquí, era bastante más tranquilo, incluso los Pokémon salvajes eran mucho más mansos, pero en esta ocasión, se veían muy fieros, era como si nos quisieran matar cada vez que los veíamos, o al menos esa es la sensación que me daban.

—Todos están preocupados por estos ataques, por lo que decidieron ayudarnos con su entrenamiento — comentó Mew por los Pokémon del árbol.

—Ya veo — comentó Meowth sorprendido — ¡bueno, ya empecemos!

Ambos Pokémon, tanto Lucario como Meowth, tomaron posición ofensiva, esperando el primer movimiento.

—¡Veamos si puedes con esto! — dijo Lucario mientras ejecutaba su ataque rápido.

— ¡Fácil! — un sorprendido Lucario, vio como Meowth aplicó su agilidad para esquivar el ataque, y aprovechando el impulso, golpeó con su cola de acero.

— ¡Vaya, el resultado es increíble — exclamó Mew muy sorprendido — y pensar que tu única gracia era caminar y hablar!

—¡Y me siento muy orgulloso de eso! — Meowth le exclamó algo molesto por resaltar casi en burla sus "gracias", mientras veía como Lucario preparaba su mega—puño.

—Tiene razón, eres mucho más fuerte que cuando llegaste — le dijo Lucario igual de sorprendido — pero esto no es un juego, así que ponte serio.

— ¡Eso lo sabemos — le exclamó Meowth muy triunfante —, si no, no hubiésemos aceptado el entrenamiento! — y gracias a su agilidad, pudo avanzar hasta un punto ciego en la defensa de Lucario, para ejecutar otra cola de acero, dejando al Pokémon canino fuera de combate.

— ¡Increíble, pudiste derrotar a Lucario, realmente se volvieron muy fuertes! — les exclamó Mew muy impresionado.

—¡Para que veas que sí! — le exclamó Meowth triunfante.

—Pude comprobar que están listos para pelear contra esos seres malignos — decía Mew muy serio — será mejor que se preparen, bajaremos al pueblo a eliminar a esos seres malignos, Lucario y yo los ayudaremos.

—De acuerdo — aceptó Jessie sin chistar, al tiempo que aparecía Zapdos — ¿y Zapdos? — preguntó muy extrañada por la aparición del titán del trueno.

—No sólo están atacando el pueblo, también hay ataques por toda la región, por lo que necesito que alguien recorra otros lugares — explicó Mew — en estos instantes, ustedes son los entrenadores más fuertes, y con su poder, no costará mucho trabajo derrotar a esos seres.

— ¿Acaso los bobos, quiero decir, Ash y los otros no pueden ayudar a los demás? — preguntó muy extrañada Jessie.

—Ash y los demás no se encuentran en este mundo — continuó Mew — partieron en un viaje a otras dimensiones, están muy ocupados, por lo que en estos momentos sólo podemos confiar en ustedes.

— ¡Increíble! — Exclamó James sorprendido — ¡está bien! ¿Y quién se queda aquí? — preguntó a sus compañeros.

— ¡Yo me quedo — dijo algo molesta por la pregunta Jessie — ya no quiero volar más por ahora!

— ¡Yo tampoco — tambien negó Meowth algo molesto — ya tengo muchos kilómetros de vuelo, los suficientes para cambiarlos por un peluche de Pikachu!

—¡Ta weno, siempre todo yo! — gruñó James inconforme con la decisión.

—Entonces James ira con Zapdos a otras ciudades y pueblos; Jessie, Meowth, ustedes vendrán con nosotros.

—De acuerdo — dijo James mientras subía al lomo de Zapdos — Jessie, chimuelo, cuídense — se despidió mientras Zapdos emprendía vuelo.

—Tambien debemos actuar rápido — decía Mew mientras sanaba a Lucario — en cuanto termine se sanar a Lucario, bajaremos al pueblo.

—Todo muy bonito — decía Meowth muy intranquilo — sólo tengo una pregunta.

— ¿Qué te inquieta Meowth? — preguntó muy intrigado Mew.

— ¿Que son esas cosas a las que dices que hay que derrotar?

—No lo sé por completo — le respondió muy serio Mew — según lo que me dijeron, esos seres quieren cambiar todo lo que existe y hacer su propia voluntad, y no son exactamente cosas buenas.

—Eso no se oye nada de bien — comentó Jessie algo preocupada — ¡pero será sencillo derrotarlos, después de ese entrenamiento, somos invencibles! — finiquitó muy confiada.

—Para derrotarlos no se necesita ser poderoso — les comentó Mew — los ataques normales no les causa ningún daño.

— ¿Entonces según tú, como se derrotan? — preguntó muy intrigada Jessie.

La explicación dada por Mew, fue exactamente la misma que fue informada a todos los entrenadores, pero por alguna razón, Mew sabía un poco más que los demás ¿Habrá pasado una guerra así en el pasado?

Una vez que Mew recuperó la energía de Lucario…

— ¿Te encuentras bien? — le preguntó Mew muy preocupado.

—Si señor — le respondió Lucario, mientras se recomponía.

—Muy bien — Mew desvió su mirada a Jessie y Meowth, y comenzó su plan — nos tele transportaremos hasta la ciudad, tengan extremo cuidado, el pueblo está plagado de esas cosas.

—¡Si! — exclamaron Jessie, Meowth y Lucario al unísono.

Así, gracias a la tele transportación de Mew, llegaron hasta las afueras del palacio, lugar donde estaban todos los habitantes refugiados.

—Bueno — comenzó a preguntar Jessie, mirando en todas las direcciones — ¿Dónde están? ¿No dijiste que estaban en todas partes?

—Estamos en un lugar del palacio poco concurrido — comenzó a explicar Mew — es una suerte que esas cosas no estén aquí.

— ¿Y qué vamos a hacer? — preguntó muy intrigada Jessie.

—Antes que nada, iré a ver cómo está la situación, no podemos atacar a lo ciego, espérenme un momento — decía Mew mientras se transformaba en un Pidgey — ya vuelvo.

Mew hizo un sobrevuelo por la ciudad, comprobando que sus hipótesis eran correctas, todo el pueblo estaba infestado de aquellos seres oscuros.

—Son aproximadamente quinientos seres — comenzó a hablar telepáticamente a Jessie — creo que con un ataque rápido será suficiente.

—De acuerdo — dijo la pelirroja, desviando la mirada a los dos Pokémon — Meowth, Lucario, comencemos.

Al instante, los dos Pokémon y la chica salieron sigilosamente del interior del palacio, dirigiéndose al corazón del pueblo; apenas llegaron, se mostraron a estos seres, ya preparados para el ataque sorpresa.

—¡No crean que será sencillo — les exclamó la pelirroja muy desafiante — Yanmega, Seviper, salgan! — mientras lanzaba sus dos pokébolas, saliendo una libélula y una serpiente.

Tanto Lucario, Meowth, Yanmega y Seviper, estaban preparados para asestar el primer ataque ¿Cómo les iría en su complicada batalla?

Mientras tanto, James y Zapdos recorrían la región Kanto en búsqueda de quiénes necesitaran ayuda. Cuando sobrevolaron muy cerca de Saffron City, notaron una gran explosión en el lugar donde se encontraba el gimnasio local.

—Zapdos, vamos a ver qué pasó — el Pokémon asintió, y se dirigió raudo al lugar de los hechos.

Cuando llegaron a la ciudad, encontraron que las calles estaban vacías, muchos edificios destruidos, y el gimnasio en ruinas. Al primer lugar al que se dirigieron, fue al destruido gimnasio, donde encontró a dos personas desmayadas.

—¡Creo que ella es la líder loca, y el otro lo conozco muy bien, es la copia del bobo principal y su ratita con chasquilla! — exclamó muy sorprendido James.

Para ser más precisos, según la descripción de James, eran Sabrina y Ritchie, quienes estaban desmayados por el cansancio de la batalla. Al ver esta situación, James con ayuda de Zapdos, se los llevaron a las afueras de la ciudad, para ocultarlos hasta que se recuperaran. Después de un par de horas, tanto la líder como el entrenador despertaron algo adoloridos.

— ¿Qué ocurrió aquí? — Preguntaba Sabrina desesperada, parándose de golpe — ¿Dónde estamos?

—Veo que ya despertaron — les preguntó James muy tranquilo — ¿están bien?

— ¿Tú no eres del equipo Rocket? — Comenzó a preguntar Ritchie, muy dudoso de sus intenciones — ¿Qué haces con Zapdos? — llevó su mano derecha a su cinto, y se dio cuenta que no tenía sus pokébolas — ¡¿dónde están nuestros Pokémon?! ¡¿Acaso trabajas para ellos?! — preguntaba muy molestó.

—Tranquilo — le pidió James, haciéndole un gesto de silencio — Mew nos pidió ayuda, Zapdos me está ayudando, y a sus Pokémon, los saqué de sus pokébolas para que descansaran y comieran algo — mientras indicaba detrás de ellos.

Sabrina y Ritchie miraron en dirección donde apuntaba James, y ahí se encontraban sus Pokémon descansando.

— ¿Y por qué les pidió ayuda a ustedes? — preguntó Ritchie aún no muy convencido.

—Porque ya nos conocían desde antes, solo por eso.

— ¿Y por qué no a Ash? — para el joven, su amigo era la opción más lógica, lo que más extrañeza le produjo la situación.

—Porque él no se encuentra en este mundo — le respondió muy tranquilo James.

— ¿No me digas que Ash está…? — preguntó muy angustiado Ritchie, presumiendo lo peor.

—Claro que no — le respondió entre risas — sigue más vivo que todos nosotros juntos, pero no está en este mundo ahora.

—¡Explícate mejor entonces! — le pidió furioso el castaño, parecía que lo estaba tomando como un estúpido.

—Sencillo, a Ash y sus amigos les pidieron que fueran a otras dimensiones para buscar unos objetos o cosas que nos servirían para derrotar a estos seres.

— ¡Increíble — exclamó Ritchie muy sorprendido — eso quiere decir que esto es más delicado de lo que ya parecía!

— ¿Sabes por qué están invadiendo este lugar? — preguntó rápidamente Sabrina, al ver que sabía más de lo que esperaba.

—No lo sé con exactitud — le contestó muy serio James — pero no tienen buenas intenciones hacía nosotros, pero de algo si soy consciente, si queremos sobrevivir, habrá que destruir a todos esos seres.

— Pero, ¿cómo los derrotaremos? — Preguntó Ritchie muy dudoso — Son muchos, por más que los derrotamos, no terminan de aparecer.

—Por lo mismo me envió Mew, para ayudar a los entrenadores que tengan problemas con esos seres — les decía James, viendo como la líder y el entrenador intentaban ponerse de pie, infructuosamente — les recomiendo que descansen, cansados no durarán mucho.

—De acuerdo — contestaron, acatando la orden sin chistar.

Pese a que Satoshi había destruido la base general de los soldados de la luz, aún quedaban muchos grupos en la región, la única seguridad que se les podía dar, era que ya no aparecía ningún ser más.

Mientras todos estos hechos sucedían, Satoshi comenzaba su búsqueda del templo del mar y el pilar celeste.

—Veamos — comenzó a decir en voz alta Satoshi, mientras Pidgeot se detenía en el aire, en medio del océano — creo que el pilar celeste se encuentra en Hoenn — el joven solo miró hacia el suroeste de Kanto — y el templo del mar está en… — de pronto, detuvo su hablar, para dirigirse a su Pokémon — ¿Pidgeot, donde está el templo del mar? — la cara de resignación de Pidgeot, le hizo notar a su entrenador estaba totalmente perdido — ¡rayos, si Saku estuviera conmigo ahora, me hubiese dado una paliza memorable! — Dijo con muchísimo miedo — vayamos primero a Hoenn, Pidgeot — el Pokémon le asintió, retomando su vuelo.

De esa forma, Satoshi tuvo que rehacer su itinerario, dirigiéndose primero a Hoenn.

Mientras tanto con Jessie y Meowth…

Al parecer todo iba marchando a la perfección, el grupo trabajaba muy coordinado, destruir a todos esos seres no les causaba mucha molestia, solo se podía decir que los resultados del entrenamiento habían dado frutos…

—¡No puedo creerlo — se decía Jessie muy emocionada — hace mucho que no ganábamos, aún recuerdo cuando perdíamos, perdíamos y solo perdíamos por culpa de los bobos, pero ya no será así, cuando todo esto termine, y como ahora somos más fuertes, no nos costará trabajo robarles a Pikachu y dárselo al jefe! — pero sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz que la distrajo.

—¡Cuidado Jessie, detrás de ti! — Le exclamó Meowth, haciendo que la pelirroja mirara tras ella, observando cómo un ser estaba a punto de asestar un golpe contra ella — ¡yo me encargo! — por lo que el gato parlanchín la socorrió, ejecutando un doble ataque rápido, eliminando al ser en cuestión — ¡después sueña, ahora concéntrate en la batalla!

—Disculpa, tienes razón — le agradeció Jessie, saliendo del trance — ¡Seviper, cola venenosa, Yanmega, ataque de estrella!

Mientras tanto, en Pacifidlog Town, un joven entrenador Pokémon de cabello morado y traje azul, se prepara para algo. Al parecer, tambien quería subir el pilar celeste ¿Por qué motivo?

—¡Que ni se te ocurra hacer una locura así Paul — le regañó la enfermera Joy del centro Pokémon del pueblo — arriba de esta torre no hay nada importante, usa esas energías para ayudarnos aquí, además, el centro Pokémon está colapsado, y tus Pokémon están recién recuperados, si se vuelven a lastimar, no sé cuándo pueda volver a atenderlos!

—No se preocupe enfermera Joy, no tengo intenciones de volver — le dijo secamente Paul — además, lo que haga o deje de hacer, es asunto mío — tomó a sus Pokémon — con su permiso, me retiro — y se retiró del centro Pokémon.

—Ay — suspiró la enfermera — estos niños de hoy ¿acaso ya no escuchan?

Después de unos buenos minutos de descanso, James, Sabrina y Ritchie prepararon su plan de ataque. La idea, era terminar con los soldados de la luz lo más pronto posible, ya que extender la batalla, significaría nuevamente terminar agotados.

—Supongo que son conscientes de cómo acabar con esos seres — consultó muy serio James.

—Si — afirmó Ritchie — el profesor Oak dio la información a todos los entrenadores.

—Entonces sabrán cómo empezar a atacar — volvió a consultar James.

—Creo que si — le explicó Sabrina — la mejor opción es un ataque sorpresa, si comenzamos a dividirnos el trabajo, sólo nos complicaríamos nosotros mismos nuevamente, la idea es que se concentren en un solo punto, nosotros.

—Tienes razón — le apoyó Ritchie — de esa forma, tendremos más ventaja en ahorrar tiempo en el primer ataque, y como ahora tenemos a James, él podrá darle el tipo de gracia.

—Me parece una buena idea — acató ahora James — entonces comencemos.

Algo había claro en toda estrategia contra esas cosas, la única forma de derribarlos, era con trabajo en equipo ¿Habría alguna razón para algo así?

Mientras tanto, Jessie y los demás, estaban a punto de terminar con su trabajo, ya casi no quedaban seres, todo marchaba muy bien.

—¡Yo me encargo del resto! — exclamó Mew, mientras se transformaba en un Pidgeot, y usando su famosa velocidad, asestó el ataque final.

— ¡Uf! — Suspiró Jessie, mientras soltaba muy aliviada — ya terminamos ¿Qué hacemos ahora? — le preguntó a Mew.

—Al igual que James, iremos a visitar las demás localidades, tenemos que terminar con la mayor cantidad de seres oscuros posible, y luego iremos a Hoenn.

— ¿Hoenn? — preguntaron la pelirroja y el gato parlanchín al unísono.

—Sí, hay algo extraño en el clima que me tiene muy nervioso, no sé qué es, tengo un muy mal presentimiento — decía Mew muy serio.

— ¿Tan malo es ese presentimiento? — preguntó Meowth muy intranquilo ¿Podían empeorar aún más las cosas?

—Realmente no puedo decirles que siento, por qué ni siquiera yo lo sé — Mew desvió la mirada a los dos, y terminó — espero que no tengamos tantos problemas, vámonos.

—Está bien — respondió Jessie, sin entender nada de lo que dijo Mew.

Al momento que Mew se transformó en Ryaquaza, partieron en su recorrido por Kanto, tambien con el objetivo de ayudar a los demás ¿Pero que habrá sido ese presentimiento que tuvo Mew?

El plan de ataque de Sabrina comenzó como ella quería, si alguno tenía un Magikarp, tambien debía pelear; mientras ella se encargaba del ataque sorpresa, gracias a sus veloces Pokémon tipo psíquico, y al parecer, todo iba por buen pie.

— ¡Por lo visto todo va bien — comentó Sabrina muy concentrada en la pelea — yo continuaré deteniendo sus ataques, ustedes solo concéntrense en dar el golpe final!

—¡De acuerdo! — exclamaron los dos entrenadores al unísono.

—¡Muy bien, Alakazam, psíquico! — usando su fuerza psíquica, el Pokémon de Sabrina detuvo el movimiento de estos seres, dejándolos al descubierto.

—¡Carnavine, semillitas de sandía! — ordenó James el ataque bala semillas a su Pokémon, casi al acto.

—¡Sparky, impactrueno! — lo mismo hizo Ritchie con su Pikachu, muy sincronizado con James.

Aquel ataque había dado en el blanco, eliminando a una buena cantidad de seres. Por el momento, la estrategia de la líder funcionaba sin contratiempos.

— ¡Perfecto, todo funciona como lo planeamos, sigamos así! — exclamó triunfante Ritchie.

— ¡No se confíen, aún quedan muchos! — le advirtió Sabrina, sin perder la concentración en la batalla.

Era una batalla desigual, para solamente los tres. El ejército de seres oscuros era descomunal, pero gracias a la ayuda de James, Carnavine y Zapdos, la batalla no fue tan sufrida, como si lo había sido antes de encontrar al joven de traje blanco. Ya sólo quedaba un ser maligno, suficiente para la ocurrencia de la líder de Saffron.

—¡Perfecto, solo queda tú! — le dijo muy desafiante Sabrina — antes que te eliminemos, necesitamos hacerte unas preguntas — Mientras se paraba frente al ser — ¡Primero que nada ¿Quiénes son?!

—¡No tengo por qué responderte! — respondió muy grosero el ser.

—¡ ¿Acaso quieres terminar igual que tus amigos?!

— ¡No importa — le contestó el ser, dándole a Sabrina una sonrisa maliciosa — es el pequeño precio que se pagará para que todos ustedes desaparezcan, y nuestro señor haga su voluntad!

— ¡Ya veo! — Le dijo al ser, cansada de su poca cooperación — ¡Alakazam, anulación!

— ¡Eso no funcionará! — le desafío el ser muy tranquilo.

— ¡¿Estás seguro?! — Sabrina se acercó más al ser, y le dijo aún más desafiante — intenta moverte — el ser intentó moverse, infructuosamente, dándose cuenta que no tenía más escapatoria.

—¡Vamos, contesta! — le exigió muy molestó Ritchie.

—Si tanto lo desean, de acuerdo… — comenzó a decir el ser de forma muy desinteresada, la misma información que ya conocían todos, desde sus planes, hasta sus objetivos — …les advierto que se rindan ahora, nuestro señor es mucho más poderoso, si me comparan con él, no tendrán una sola posibilidad de ganar.

—Ya veo — dijo muy serio James — con que eso era a lo que se refería Mew.

El pequeño momento que utilizó James para hablar, el ser oscuro lo supo utilizar muy bien, aprovechándolo para huir.

—¡Oye tú, vuelve! — le gritó Ritchie.

— ¡Por favor niñito, no te hagas el valiente, que no te queda — le dijo el ser sarcásticamente — disfruten lo que les queda de vida lo mejor que puedan! — dijo antes de irse raudo y veloz.

—Déjalo — le pidió Sabrina al joven entrenador — ya sabemos todo lo que necesitábamos — desvió la mirada a James, muy intrigada por sus palabras — ¿Qué fue lo que te dijo Mew, James?

—Bueno… — James comenzó a contarles todo lo que les había dicho Mew, desde cuando él les pidió ayuda, hasta todos los ataques en el país, y tal vez, en el mundo — …creo que todo esto tiene que ver con esos soldados de la luz.

—Puede ser — dijo Sabrina, tan impresionada, como incrédula — creo que lo mejor será investigar un poco más.

De pronto, una voz se dejó escuchar en sus mentes.

— ¿Me escuchan? — preguntó una voz algo preocupada.

—¡ ¿Quién es?! — preguntó Sabrina algo asustada, mirando a toda dirección.

—Tranquila, es Mewtwo, es de confianza — le contestó James, reconociendo su voz rápidamente, y volver su atención a Mewtwo — no te escuchaba desde que nos vimos en el monte pureza ¿Qué ocurre?

—Por favor, necesito que se dirijan a la región Hoenn, hay un extraño cambio en el clima de la región, Satoshi se dirige en este instante para allá, si lo llegan a encontrar, podrán preguntarle todas sus dudas.

—De acuerdo, gracias por la información — le contestó James, pensando por un momento en lo que podría estar provocando el cambio climático — creo que iré a la base del equipo Rocket, tal vez ahí tengan más información de lo que sucede.

—Entonces Ritchie y yo iremos a Hoenn — le dijo Sabrina muy preocupada — espero nos puedas alcanzar, y ten mucho cuidado, no sabemos quiénes están aliados con esos seres.

—Por lo mismo ustedes llévense a Zapdos — decía James muy serio —, si llego con el hasta el cuartel, sería muy sospechoso.

—Está bien — le respondió Sabrina —, pero, ¿cómo llegarás hasta allá?

—Yo me arreglo, ustedes preocúpense de llegar a Hoenn — les dijo James, mientras emprendía su camino al cuartel — ¡adiós!

—Creo haber escuchado antes el nombre de Satoshi — comentó Sabrina muy pensante — un entrenador con ese nombre fue a enfrentarme hace mucho al gimnasio por la medalla, le costó mucho ganarme, pero lo logró.

—Yo también he escuchado ese nombre — ahora decía Ritchie muy pensante — creo que alguien con ese nombre es amigo de Ash, pero no fue capaz de pasar las eliminatorias.

—Si ese entrenador es tan importante para Mewtwo, debe haber una razón — concluyó Sabrina, aun preguntándose por qué la importancia de un simple entrenador — después saquemos conclusiones, será mejor irnos.

—Si.

Con muchas dudas en mente, Sabrina y Ritchie, con ayuda de Zapdos, buscaron ayuda en Kanto; y si también era posible, en Johto, a sus colegas de gimnasio; antes de partir a Hoenn. La opción de encontrar a Satoshi, no era vital, pero lograr cruzar alguna palabra, podría ser muy importante, o al menos eso esperaban.

La búsqueda del pilar celeste estaba siendo un poco más larga de lo que creía Satoshi, partiendo por el hecho que no conocía por completo la región, sino tambien, por qué el día estaba pasando muy rápido, pues ya estaba empezando a terminar el día, según su pokégear, que indicaba ya casi las seis de la tarde. No fue hasta que llegó a Slateport, dónde averiguó que cerca de Pacifidlog, en dirección oeste, solía aparecer tal estructura, conocida como el hogar de Ryaquaza, por lo que, a toda velocidad, se dirigió a investigar tal lugar. Luego de hacer ciertas investigaciones en Pacifidlog, averiguó el lugar casi exacto donde aparecía el pilar, dirigiéndose ahora, con mucha esperanza, encontrar tal pilar. Al llegar al punto indicado, muy aliviado, logró divisar su destino, bajando hasta la entrada de la edificación. Lo que apenas se había dado cuenta apenas llegó, fue que alguien más estaba, acusando unas huellas en el suelo.

—¡Muchas gracias Pidgeot, perdóname por hacerte hecho volar hasta aquí — ante la preocupación del entrenador, el Pokémon sólo le asintió muy feliz — te lo agradezco, descansa, creo que tendré que seguir asistiendo de tu ayuda! — Le decía el entrenador a su Pokémon, mientras lo hacía volver a su pokébola — Bien, ahora veamos quién vino y por qué.

El joven entró corriendo al interior de la edificación, y a lo poco andar, encontró a un joven de su misma edad.

—¡Hola… ¿me oyes?! — Preguntó Satoshi, pero el extraño no le prestó atención, por lo que se le acercó — ¡¿me oyes?!

— ¿Qué quieres? — preguntó el joven peli morado.

—Hola ¿Quién eres y qué haces aquí? — preguntó Satoshi muy intrigado.

—Soy Paul, y vine a buscar algo, eso es todo — respondió el joven peli morado muy cortante.

—Yo soy Satoshi — le dijo algo nervioso por el carácter del joven — yo también vine a lo mismo — pero hizo una pausa, se veía intentando recordar algo — ¿Te llamas Paul? Creo haber oído tu nombre en algún lugar, pero no recuerdo donde.

— ¿A sí? — preguntó desinteresado Paul, mientras aceleraba el paso.

—Sí, pero ahora no recuerdo — decía Satoshi muy pensante — bueno, ya me acordaré — dijo mientras también aceleraba el paso.

— ¿Por qué me sigues? — preguntó Paul, fastidiado de la molestosa compañía.

—No te sigo, voy a la cima del pilar, nada más — le respondió algo incómodo — ¿y qué haces? — le preguntó, como para sacar una conversación.

—Soy entrenador — detuvo su caminar, y le dijo bastante molesto a Satoshi — no tengo tiempo que perder como para hablar con inútiles, adiós — finiquitó, comenzando a correr por las escaleras del lugar.

— ¡Jejejeje, que carácter! — Se decía Satoshi muy nervioso — Bueno Saku, estoy tomando de mi propia medicina, y se siente horrible — y de un segundo a otro, notó que Paul ya estaba bastante alejado — ¡oye, espera! — le gritó, mientras corrió hasta alcanzarlo.

Gracias a que avanzaron a paso rápido, Paul y Satoshi llegaron hasta el mirador de la torre, el punto más alto. Desde ese punto, se podía apreciar casi toda la región, y la situación por la que estaba pasando. Del oeste, un sol muy fuerte, y del este, las nubes negras, al parecer, listas para comenzar un aguacero.

—¡Vaya, esto es peor de lo que creía, el clima se volvió loco! — exclamó Satoshi muy sorprendido.

—Con que aquí está — dijo Paul fríamente, mirando un altar que estaba en medio de la plataforma.

— ¿Qué fue lo que encontraste? — preguntó Satoshi muy intrigado, dirigiéndose hasta el punto en cuestión.

Paul comenzó a mirar unos jeroglíficos, movió unas piezas formando una extraña figura, y el pilar comenzó a temblar, descubriéndose una escalera secreta a sus pies. El primero en bajar por ellas, fue Paul.

— ¡Vaya, nunca creí que hubiese un lugar así aquí! — Pensaba Satoshi muy sorprendido — ¿Cómo supiste de este pasadizo secreto? — le preguntó a Paul, pero este no respondió —¡oye ¿me escuchas?! — y seguía sin responderle.

Al final de las escaleras, había una sala, en la cual se veían jeroglíficos en las murallas, y en medio, un pequeño pilar, que era precedido por la estatua de una mujer y Ryaquaza.

— ¿Qué es este lugar? — preguntó Satoshi al aire.

—Hace mil años, fuerzas oscuras intentaron dominar a los controladores del tiempo y el espacio — comenzó a recitar Paul — pero seis guerreras aparecieron para hacerles frente, ellas podían controlar los elementos sagrados y a los Pokémon legendarios, creadores de los continentes y los océanos, al señor de los cielos y al señor de los volcanes. Ellas fueron capaces de sellar la fuerza oscura que tanta desdicha daba al mundo, gracias a un guerrero quien libero un quinto y sexto elemento sagrado. El precio fue caro, pero aquel sacrificio fue capaz de mantener sellado al señor de las tinieblas, pero se advirtió que volvería, y la historia se repetiría.

— ¡Creo que leíste el mismo libro que yo! — le dijo Satoshi sorprendido por el conocimiento del entrenador.

— ¿A sí? — le preguntó sin mirarlo, concentrado en lo que había arriba del pilar — el instrumento del viento solo reaccionará a la elegida, solo ella podrá usar el verdadero poder del señor de los cielos…

—… pero si no sabe usar el instrumento del viento, la furia del señor de los cielos se desataría, y la guardiana moriría — continuó muy serio Satoshi, para rematar como chiste — Libro de mitología y leyendas Pokémon.

— ¿Sabes quién es la elegida? — preguntó Paul muy serio, mirándolo de soslayo.

—¡En realidad, no, jajajaja! — le respondió entre risas.

Paul intentó tomar la tiara, pero no pudo retirarla de su lugar.

—Déjame probar algo — le pidió Satoshi, mientras tomaba una pokébola — necesito de tu ayuda, Alakazam.

— ¿Alakazam? — Paul tomó su Pokédex, y examinó al Pokémon psíquico — no eres tan débil como pareces — por fin decía Paul entusiasmado — al menos eres más fuerte que mi último rival.

— ¿Tu ultimo rival?

—No sé cómo llegó tan lejos en la liga Sinnoh — le dijo hablando del entrenador en cuestión de forma muy despectiva — pero debo reconocer que su Pikachu es muy fuerte.

—¡Ya sé quién eres — exclamó Satoshi — tu eres el ultimo rival que tuvo Ash, por eso me sonaba tu nombre!

— ¿Lo conoces?

—Mejor que a mí mismo, somos amigos de la infancia, comenzamos el mismo día nuestro viaje — decía muy orgulloso — ¡claro que él se levantó un poco tarde, jajajaja!

—Me tiene sin cuidado la vida de ese inútil — le respondió bastante grosero Paul, más interesado en lo que quería hacer Satoshi — ¿y qué es lo que vas a hacer?

—Alakazam, toma la tiara — y como lo había sospechado Satoshi, Alakazam tomó la tiara sin ningún problema — solo reaccionará ante la elegida, pero solo podrá tomarla un Pokémon, o una persona digna de la joya — comenzó a pensar, y se dio cuenta de algo — ahora veo por qué aquella ninja, Sakura, la pudo sostener, seguramente sólo las mujeres pueden sostenerlas — de pronto, solo se vio que miró de reojo a la joya — que joyas más feministas.

—Veo que eres muy inteligente — le felicitó Paul — tengamos una batalla ahora, tengo mucha curiosidad de hasta dónde puede llegar un amigo de ese inútil.

—Tambien me gustaría, pero no creo que este sea un buen momento — le explicó Satoshi, emocionado por el desafío, mientras regresaba a Alakazam a su pokébola — ¡regresa Alakazam! — Guardó su pokébola, y dirigió su atención a Paul — Si quieres saber que voy a hacer con la tiara celestial, sígueme.

Paul sí que tenía curiosidad de saber qué haría con aquella joya, así que siguió a Satoshi hasta el mirador.

— ¡Sal, Pidgeot! — Dijo Satoshi, dejando salir nuevamente a su Pokémon ave — Paul, ahora voy a buscar el templo del mar, con el collar marino ya tendríamos las cuatro joyas elementales.

— ¡Satoshi ¿me escuchas?! — irrumpió una voz en el ambiente.

—Fuerte y claro, Mewtwo ¿Qué sucede?

—Estuve escuchando todo lo que dijiste, te informo que el collar marino ya fue retirado por Manaphy, por lo que no te preocupes por buscarlo, ya tenemos las cuatro joyas.

—¡Qué bueno, no sé cuánto me demoraría en encontrar el templo del mar, gracias por avisarme Mewtwo! — celebró feliz, hasta darse cuenta de algo — ¡ ¿Oye, has estado siguiéndome?!

—Lo siento — le respondió muy tranquilo Mewtwo — Sakura me pidió que te vigilara por si hacías alguna locura, y te avisara de la joya.

—Esa niñita, mi Saku — se decía resignado, esbozando una sonrisa — ¿algún día dejará de preocuparse tanto por mí? — Suspiró y finiquitó — Me rindo, tú ganas — levantó la mirada al cielo, y le dijo a Mewtwo —. El clima en Hoenn está muy raro, me quedaré aquí a investigar.

—Estoy consciente de aquello, le pedí ayuda a unos entrenadores para que fueran a ayudar, en caso de emergencia — le comentó Mewtwo — estamos en contacto.

Y así, Satoshi junto con Paul, comenzaron a recorrer la región en búsqueda de las causantes de los extraños cambios climatológicos.


...


La siguiente aventura, comienza en una ciudad ubicada en otra dimensión, dónde las personas aún tenían una vida tranquila. Al parecer, los ataques de los soldados de la luz no existían, aún al menos. Eran las 7:54 AM, y ya había mucha actividad, pero algo había sucedido, algo fuera de lo común. En una pequeña plaza, en la zona residencial de aquella ciudad, se formó un agujero, del cual, aparecieron diez personas de la nada, llamando demasiado la atención de las personas que transitaban por aquel lugar.

—¡Hola, jejejeje! — Saludó muy nerviosa la peli naranja, para luego dirigirse a los demás — ¡Mejor vámonos, no hagamos alboroto!

—Si — asintieron todos sincronizados.

Y como si no hubiese pasado nada, se retiraron a paso rápido, ocultándose en una de las laberínticas calles.

—¡Eso estuvo cerca, Misty! — le dijo el joven de gorra.

—Si Ash… — pero a Misty le llamó algo la atención, más cuando dio la orden de retirada — ¿ustedes que hacen aquí? — preguntó entre curiosa y molesta.

Y era claro, el grupo era enorme, si quiera como lo había conformado su amiga Sakura. Ahí estaban May, Drew, Kagome, Inuyasha, Dawn, Gary, Duplica y Edward.

— ¡Jejejeje, yo solo quise venir a ver como trabajaban! — le respondió May, pero pensando — ¡y no dejarte a Ashy para ti, pelirroja mal teñida!

—Yo solo la seguí, recuerden que soy yo quien la acompaña — respondió resignado Drew, pero pensando — además, creo que May va a necesitar un poco de ayuda, porque va a fracasar.

—Yo me lancé por instinto, no me di cuenta, jejejeje — respondió muy nerviosa Dawn, pero pensando — ¡y eliminarte de mi camino, cabeza de zanahoria, Ashy es solo mío!

— ¡Dawn aún me preocupa, solo por eso vine! — el comentario de Gary, solo provocó un sonrojo en la pelíazul.

—Yo vine porque algo me dice que esto va a ser emocionante — respondió Kagome muy emocionada.

—Y yo vine a frenarla — le respondió Inuyasha, mirándola de reojo.

— ¡Antipático! — le regañó molesta Kagome.

—Al menos a mí no me gusta meterme en peleas de… — pero algo no lo dejó terminar.

—¡Abajo! — Gritó Kagome, dejando a Inuyasha incrustado en el asfalto. Todos miraban muy nerviosos la escena, era incómodo.

—Yo vine porque los demás vinieron — respondió Duplica para distender el ambiente, pero también pensando en otra cosa — ¡y ganar en este juego, ya verán, voy a barrer el piso con ustedes, jajajaja!

—¡Yo vine por qué Duplica me arrastró hasta aquí, ni siquiera quería venir! — exclamó muy molestó Edward, quién si estaba ahí en contra de su voluntad.

— ¡Jejejeje, lo siento Ed, fue sin querer! — se excusó Duplica, muy nerviosa.

— ¡No puedo creerlo! — Les regañó Misty, pisando fuertemente el suelo con su pie derecho, haciendo temblar el ambiente — ¡¿Cuándo se lanzaron, pensaron mínimamente en lo que pensaba Sakura?! — suspiró, y les ordenó muy enojada — ¡No voy a molestar a Sakura por sus impulsos, así que, a partir de ahora, ustedes están a mi cargo! — los demás sólo asintieron con mucho miedo, más por el miedo que por otra cosa — ¡Buscaremos esas cartas, las tomaremos, y volveremos de inmediato! — Misty, seguida por Ash, comenzaron a caminar, pero los demás no avanzaban — ¡ ¿Qué quieren, una invitación?! ¡ Caminen!

Y así, Ash, Misty y los demás, comenzaron la búsqueda de aquellas extrañas cartas, pero al poco caminar, una chica de aproximadamente 14 años, cabellos castaños y uniforme de marinera, apareció por una calle, como de la nada; iba en patines, a gran velocidad, avanzaba tan rápido, que no se percató del grupo.

—¡Oye, cuidado! — gritó desesperada la chica, yendo directamente contra Ash, intentando frenar.

—¡Ah…! — gritar fue a lo único que atinó a hacer, provocando que Pikachu reaccionara más rápido, y saltara al hombro de Misty.

Las consecuencias, la chica chocó contra Ash, quedando los dos sin sentido tirados en el suelo.

—¡ ¿Ash, estás bien?! — preguntó Misty muy preocupada.

— ¡¿Alguien anotó la matrícula?! — dijo sin sentido, una frase sin sentido.

Los resultados del entrenamiento del equipo Rocket fueron fructíferos, y ahora se encontraban buscando información acerca de los fenómenos climatológicos. Satoshi conoció a Paul, y ahora se encontraban en Hoenn, investigando las razones del extraño clima. Ash tuvo un encuentro un poco doloroso con una chica de su misma edad. ¿Cómo le irá al equipo Rocket y los demás recolectando información? ¿Satoshi y Paul podrán descubrir las razones del extraño clima? ¿Cómo le ira a Ash y los demás en su misión? ¿Y quién será la chica que chocó con Ash?

En el próximo capítulo,

Un nuevo comienzo.