Capítulo 20: "Pikachu, el Pokémon salvador, ¿o el Pokémon salvado? La aparición de las guerreras de Céfiro"
Tanto Pikachu como Latias, intentaban detener los movimientos de May, pero su manejo con la espada, y el hecho que no la podían lastimar, lo hacía demasiado difícil.
— ¡Si era tan hábil con la espada, no hubiese ayudado contra Apolo! — comenzó a quejarse Inuyasha, mientras apenas paraba los ataques de la coordinadora.
— ¡Oye Ash — comenzó a regañarle Dawn —, nunca nos dijiste que May sabía ocupar espadas!
— ¡¿De qué están hablando?! — Ash ya sentado en el hombro derecho de Dawn, comenzó a decirles algo molesto — ¡May jamás ha usado un arma! ¿Qué le habrá pasado?
— Ash — Sakura, quién estaba en el hombro izquierdo de Dawn, comenzó a explicarles —, May está bajo en control de la carta espada, por eso su habilidad. La única forma para que vuelva a la normalidad, es quitándole la espada.
— Ya veo — Dawn muy seria, aviso rápidamente de la situación — ¡Inuyasha, Ed, May está bajo el control de la carta espada, quítenle la espada para que vuelva en sí!
— ¡ ¿Y se puede saber cómo lo haremos?! — exclamó Inuyasha algo desesperado.
— ¡Si detenemos los movimientos de May, aunque sea por un segundo, podríamos quitarle la espada! — explicó Ed, con la idea de él quitarle la espada — ¡¿Algún voluntario?!
— ¡Tengo una idea! — intervino Dawn — Sólo espero que funcione — susurró algo insegura de sí sería buena idea — ¡Latios, usa psíquico en May, necesito que detengas sus movimientos!
Latios detuvo sus movimientos defensivos, y comenzó a aplicar su fuerza psíquica contra May, pero la peli castaña logró percatarse de esto, y avanzó velozmente contra el Pokémon psíquico, quién sólo atinó a esquivar el ataque.
— ¡No sabía que fuese tan veloz! — exclamó muy impresionado Ash — ¡¿Sakura, eso también es por efecto de la carta?!
— Lo más seguro.
— ¿Y si probamos deteniendo el movimiento de la espada? — ideó Dawn muy seria.
— ¿Y cómo lo harás? — preguntó Ash muy intrigado.
— Podría utilizar la cola de acero de Pikachu — dijo muy segura Dawn.
— Si crees que funcionará, adelante.
— ¡Pikachu, tacleada de voltios! — Pikachu tomó cierta distancia de May para comenzar su tacleada de voltios, corriendo contra la coordinadora de Hoenn.
— ¿Para qué querrá utilizar la tacleada de voltios? — se preguntaba para si Ash muy pensante, intentando descifrar la estratagema de Dawn. Pese a que el entrenador no decía nada, su expresión de seriedad lo acusaba, cosa que sólo Sakura notó.
— ¿Sucede algo Ash? — preguntó la peli castaña muy preocupada.
— ¿Dawn, para que la tacleada de voltios? — le preguntó Ash muy serio.
— ¡Ahora verás! — respondió la pelíazul con mucha confianza — ¡Chicos, cuando Pikachu toque la espada, ustedes traten de quitársela como sea!
— ¡De acuerdo Dawn! — exclamó Ed, quién se preparó para el movimiento decisivo.
— ¡Pikachu, combinación, cola de acero, ahora!
Gracias a la combinación de la velocidad, ventaja de tipo en la tacleada de voltios, y la fuerza de la cola de acero, provocó que Pikachu ejecutará un ataque muy distinto al que tenía planeado Dawn, quien con Ash, observaron sorprendidos el acto.
— ¡¿Qué ataque fue ese, Dawn?! — le preguntó Ash muy sorprendido por el movimiento de Pikachu.
— ¡No lo sé, es primera vez que lo veo ese ataque! — respondió Dawn igual de sorprendida.
— ¡Esa fue una cola eléctrica! — respondió una voz muy familiar, provocando que Dawn mirara tras ella.
— ¡Gary, por fin llegaste! — celebró la pelíazul, muy contenta, hasta que Arcanine se paró a su lado.
— ¡Hola Dawn, tanto tiempo! — saludó muy tranquilo el investigador — ¿Que ocurre aquí?
— ¡Lo mismo te pregunto! — le contestó muy enojada Dawn, indicando a una Misty que aún seguía muy abrazada al joven.
— Bueno… — comenzó a responder muy nervioso Gary —, la dejé que me abrazara por que se había caído en el camino, no le gusta mucho la velocidad, ¿acaso a ti no te ocurrió nada extraño? — preguntó muy extrañado.
— ¡Claro que no! — exclamó igual de molesta — o al menos eso creo… — dijo bastante insegura — ¡Pero a Ash y a Sakura si!
— A propósito — preguntó Gary, mientras miraba a todos lados buscando a los aludidos — ¿Dónde está la pareja de torpes?
— ¡No somos torpes! — exclamaron molestos Ash y Sakura, perdiendo el equilibrio de donde estaban sentados, cayendo, y siendo salvados por Dawn, quién los agarró en sus manos — ¡Jejejeje, lo sentimos Dawn!
— ¡Debe ser broma que ustedes son Ash y Sakura! — exclamó muy desconcertado Gary — ¿Ven que son torpes? — les dijo negando con su cabeza resignado — Ash Ketchum… — comenzó de pronto a hablarle de forma despectiva — ¡Sabía que estaba muy por sobre ti, pero esto es exageradamente literal!
— ¡Cállate Gary Oak — comenzó a gruñirle muy infantil —, y dile a Misty que te deje de abrazar!
— Esta verdad Misty — le dijo Gary muy apenado —, ya llegamos.
— ¡Jejejeje, lo siento de nuevo Gary! — le respondió muy apenada y sonrojada, mientras se separaba del joven.
— ¡ ¿Como que de nuevo?! — Ash ya gritaba como un energúmeno celoso.
— ¡ ¿En verdad eres tú, Ash?! — le preguntó al aludido muy sorprendida.
— ¡ ¿Tu qué crees?! — le respondió de malas el celoso.
— ¡ ¿Y tú Sakura?!
— ¡Jejejeje! — la aludida sólo rio nerviosa.
— ¡ ¿Y qué les pasó que se quedaron de ese tamaño?! — preguntaba Misty aún sin salir del asombro.
— ¡Chicos, perdón por interrumpir su conversación, se ve muy interesante, pero…! — interrumpió Ed — ¡May trata de matarnos, ¿podrían dejar eso para después?! — les dijo bastante desesperado y algo enojado, mientras intentaba con mucho trabajo parar los ataques.
— ¡Jejejeje, disculpa Ed! — dijeron muy apenados los aludidos.
— ¿Intentaron detener sus movimientos? — preguntó Gary mientras bajaba con Misty de Arcanine.
— Si, pero esquiva cualquier intento con facilidad — respondió algo frustrada Dawn.
— ¿Y cómo lo intentaron?
— Con un ataque psíquico, y la combinación de tacleada de voltios y cola de acero, pero tampoco funcionó.
— ¿Tienen algún Pokémon que pueda de alguna forma de detener movimientos, como látigo cepa? — preguntó Gary mirando a todos.
— Esta mi Bulbasaur y mi Bayleef, y tambien están el Beautifly y el Venusaur de May — respondió Ash muy serio.
— Tus Pokémon no creo que estén en condiciones de pelear Ash — le aseveró Gary muy pensante —, si te hiciste pequeño, ellos deben estar en igual condición — desvió su mirada a May y concluyó —. No queda más que usar los Pokémon de May.
— ¿Y cómo haremos eso? — preguntó muy preocupada Dawn.
— ¡Intenten quitarle el bolso de cintura a May — gritó Gary a Inuyasha y Edward —, creo que será más sencillo que quitarle la espada!
— ¡ ¿Y para que quieres su bolso?! — preguntó Inuyasha algo desesperado.
— ¡Necesitamos sus Pokémon, y los tiene en su bolso, hagan lo que sea para quitárselo!
— ¡Por mí no te preocupes, será mucho más fácil que quitarle la espada! — exclamó Ed muy seguro — ¡Necesito que la distraigas por unos segundos — le gritó a Inuyasha —, no necesito más!
— ¡Eso no será problema!
Inuyasha en esta ocasión, se tiró a atacar a May, quién no tenía ningún problema en detener su ofensiva; a la vista de los espectadores, era una pelea reñida, cualquiera de los dos podía ganar, pero de la nada, y sin previo aviso, se vio pasar a Pikachu a gran velocidad por las piernas de May e Inuyasha, provocando que los dos se distrajera; fue un pequeño momento, pero lo suficiente para que Ed se dirigiera a la cintura de la coordinadora, y cortara el cinto que sujetaba el bolso, cayendo al suelo.
— ¡Muy bien! — celebró el alquimista, tomando el bolso, al mismo tiempo que May se percató de su actuar, y al acto, comenzara a atacarlo — ¡Rayos, es demasiado rápida, ¿qué haré?!
— ¡Pásame el bolso, rápido! — exclamó alguien tras él, provocando que Ed volteara la mirada.
— ¡Toma! — sin pensar, ni ver quién era, le lanzó el bolso — ¡Qué bueno que llegaste, Drew!
— ¡ ¿Qué le pasó a May?! — preguntó muy extrañado el peliverde, viendo como ahora el ataque lo concentraba en Inuyasha.
— ¡La muy confiada tomó esa espada y la poseyó! — le respondió mientras se paraba a un lado de Flygon.
— ¡Como siempre tan impulsiva! — exclamó fastidiado Drew — ¿Para qué le quitaron su bolso?
— ¡Gary dijo que usarían a uno de sus Pokémon para ayudarnos a detenerla!
— ¡Drew, rápido, saca a Beautifly o a Venusaur! — exclamó algo desesperado Gary desde el otro lado del campo de batalla
— ¿Para qué quiere a Beautifly? — se preguntó Drew, cayendo rápidamente en el plan — Ahora entiendo, con qué era eso — abrió el bolso de la chica, y tomó la primera pokébola que vio —. Espero que sea esta — y muy dudoso, la lanzó.
Lamentablemente, no era exactamente a quien necesitaban, Blaziken.
— ¡Rayos, me equivoqué! — gritó con rabia el peliverde, al momento que vio como May se dirigía a atacar a su propio Pokémon — ¡Blaziken, esa no es May, está siendo poseída por esa espada! — tanto las palabras, como las acciones de May, dejaron al Pokémon de fuego muy desconcertado.
El ataque de May no se detenía, por lo que Blaziken solo se dedicaba a esquivar con igual dificultad que Inuyasha y Ed. Entre la desesperación, Drew tomó otra pokébola, y para su suerte, al lanzarla apareció Beautifly.
— ¡Bien! — celebró triunfante Drew — ¡Beautifly, sé que será extraño, pero necesito que me obedezcas por esta vez — comenzó a pedir muy serio el coordinador — necesito que detengas los movimientos de May con su tiro de soga! — el Pokémon muy confundido, sólo lo miraba, si quiera sabía que pasaba, pero no fue hasta que May lo atacó, esquivando por los pelos la espada — ¡rápido, si quieres salvar a May, hazlo ahora! — el Pokémon al ver el estado de su entrenadora y coordinadora, muy decidido lanzó su ataque de tiro de soga, pero May lo rechazó con gran facilidad.
— ¡Latios, psíquico! — ordenó nuevamente Dawn.
Latios intentó nuevamente con su fuerza psíquica, pero May nuevamente se percató del ataque. Pero para sorpresa de la joven poseída, Pikachu apareció bajo Latios, asestando una cola de acero en la espada, provocando que retrocediera el ataque, aprovechándolo muy bien Beautifly, atinando dos veces el tiro de soga, deteniendo el movimiento no sólo de sus pies, sino también, de la mano que portaba la espada, y sin pensarlo, Inuyasha apareció, golpeando el revés de la mano de la coordinadora, quién soltó la espada, sin contar que la espada volvería a la mano de May, como si estuviese conectada con algo a ella.
...
Hace mucho tiempo, tres chicas fueron llamadas a un mundo extraño, donde la magia y los monstruos son comunes, para salvar a este y su pilar, pero para su desgracia, a la persona que fueron a salvar, la tuvieron que eliminar para la salvación de ese mundo. Después que mataron a esa persona, muchos desastres comenzaron a ocurrir, y seres malignos aparecieron para convertirse en el nuevo pilar, fuera de seres de otros mundos quienes iban con el mismo objetivo, pero una de las tres elegidas, quienes fueron llevadas nuevamente a ese lugar, se transformó en el pilar, y su primer mandato, fue liberar aquel mundo del pilar, y que los seres que vivían en ese lugar, hicieran surgir su mundo a pulso, sin ayuda de un pilar. Este mundo se llama Céfiro, un mundo en otra dimensión, las tres chicas elegidas se llaman Hikaru, Umi y Fuu, más conocidas como las guerreras mágicas. El antiguo pilar era la princesa Emeraude, quien cayó en locura, cambiando su ser tras la muerte de su amado Zagato, su guardia personal y eliminada por voluntad propia. Su segunda visita, fue para solucionar los problemas que quedaron por falta del pilar, y detener, o por lo menos, conocer las intenciones de los supuestos candidatos al pilar, además de eliminar a un ser maligno que quería tomar el poder del pilar, Devonair. Cuando todo terminó, Hikaru fue la elegida para tomar el poder del pilar, quien, como primera orden, eliminó la existencia del pilar, y ordenó a todos a mantener su mundo con sus propias manos. Después de todo esto, fueron devueltas a su mundo. Ya han pasado cinco meses de que todo esto ocurrió, las tres chicas habían vuelto a su vida cotidiana, pero su rutina estaba a punto de cambiar, puesto a que un viaje extraño, y nuevas personas, las llevarían a una aventura que jamás hubiesen imaginado.
Las tres chicas, a lo mejor por buena o mala coincidencia, se encontraban nuevamente en la torre de Tokio. Habían dejado ese lugar como su punto de reunión.
— ¡ ¿Qué le pasa a Hikaru que aún no llega?! — exclamó Umi, furiosa por la demora de su amiga.
— Seguramente tuvo algún contratiempo — le respondió Fuu muy tranquila, pero nerviosa por el enojo de su amiga.
— ¡Más le vale que tenga una buena excusa! — y al terminar de gruñir, vio como Hikaru llegaba corriendo, muy agitada — ¡Por fin llegas!
— ¡Jejejeje, lo siento…, me retrase…! — contestó riendo muy nerviosa, con la respiración agitada.
— ¡Al menos llegaste, eso es lo que importa! — le regañó Umi menos molesta.
— Umi, tranquila, ya estamos las tres — le respondió Fuu algo nerviosa.
— Ya han pasado cinco meses — comentó Hikaru nostálgica, mirando hacia el exterior, haciendo que las chicas olvidarán la incómoda situación.
— El sistema del pilar fue deshecho — agregó Umi —. Espero que estén bien ahora que no dependen del pilar.
— Bueno — comentó muy feliz Fuu —, al menos ya no habrá nadie que quiera tomar el poder de Céfiro.
Pero de pronto, sintieron como algo las absorbió, y de la nada, aparecieron en otro lugar; para ser más preciso, en un bosque.
— ¡¿Dónde estamos?! — exclamó muy alarmada Hikaru, mirando a todas direcciones.
— Creo que volvimos a Céfiro — comentó muy extrañada Fuu.
— ¿Pero por qué? — preguntó Umi, preocupada por la situación.
— Yo las mande a llamar — respondió una voz muy suave y familiar en el aire, mientras aparecía el dueño de la voz.
— ¡Guru Clef! — exclamaron las tres chicas al unísono.
— Lamento mucho haberlas traído nuevamente a Céfiro, pero necesitamos de su ayuda — comenzó a explicar muy acongojado el brujo —. Están en el lugar más seguro del reino, desde hace tres días, seres oscuros comenzaron a atacar el reino.
— ¡ ¿De nuevo están atacando Céfiro?! — exclamó Hikaru muy preocupada; se suponía que después de desaparecer el pilar, la paz reinaría.
— Así es — le asintió Guru Clef —, esos seres vinieron en busca de los mashin, pero por suerte, al parecer, aún no los encuentran.
— ¡¿A los mashin?! — preguntó muy preocupada Hikaru, sin entender cuál era la intención hacia ellos.
— ¡¿Sabes por qué motivo los buscan?! — preguntó Fuu igual de preocupada.
— No lo sé — les negó el mago —. A decir verdad, desconocemos sus intenciones.
— ¡¿Qué haremos ahora?! — preguntó Umi muy preocupada.
— ¡Ir con los mashin! — exclamó Hikaru, adelantando su paso, mientras sus amigas sólo la miraban — ¡Que esperan, vámonos!
Al poco correr, en su camino se formó un portal, dónde salieron dos jóvenes, y una chica, con quiénes Hikaru chocó.
— ¡Auch, eso dolió! — se quejó Hikaru, después de caer pesadamente al suelo — ¡¿Qué pasó?!
— ¡¿Qué te pasó Hikaru?! — preguntó Umi, llegando algo preocupa, más cuando vio a los desconocidos — ¡¿Quiénes son ustedes y de donde salieron?!
— Hola, mi nombre es Kenta, y eso dolió — se presentó el joven aún en el suelo, sobándose la cabeza.
— Yo soy Marina, es un gusto.
— Mi nombre es Kenshin, y disculpen la repentina llegada.
— ¡Jejejeje, lo siento! — se disculpó Hikaru, mientras se volvía a levantar —. Mi nombre es Hikaru, y ellas mis amigas — mientras indicaba a las otras chicas —, Umi y Fuu.
— ¡¿Quieres dejar de ser amable con esos desconocidos?! — le exclamó molesta Umi — ¡Ustedes, ¿de dónde salieron?! — claramente Umi no tenía mucha confianza en los desconocidos, y menos por la forma en que llegaron.
— Ustedes deben ser los que mandaron, ¿verdad? — preguntó asertivamente Guru Clef.
— Así es — respondió Kenshin —, supongo que Satoshi les informó de todo.
— ¿Los conoces? — preguntó Umi muy sorprendida.
— No a ellos precisamente, pero aquel joven, Satoshi, me dio el aviso que vendrían.
— Ya veo — dijo muy pensante Hikaru — ¿A que vienen precisamente? — preguntó muy intrigada.
— Venimos a buscar a los guardianes de este lugar, nos servirán para derrotar a unos seres oscuros que nos atacan — explicó muy serio Kenta.
— Por lo visto, los ataques son más amplios de lo que creía — pensó el brujo — ¿Saben quiénes son esos seres?
— Según ellos, se hacen llamar… — Marina comenzó a explicarles sobre los soldados de la luz, sus supuestos objetivos, y como han atacado distintas dimensiones — ¿Saben dónde están esos guardianes?
— Los guardianes como les llaman ustedes, son los mashin, y estas tres jóvenes son quienes los controlan — les explicó Clef, indicando a las tres chicas.
— Pero a partir de ahora, seremos nosotros quienes los controlaremos — dijo un ser, el cual apareció de la nada.
— ¡ ¿Quién eres tú?! — exclamó Kenta, poniéndose a la ofensiva.
— Soy Marte, un general de los soldados de la luz, y vengo por los mashin — dijo el general de forma muy arrogante.
— ¡No creas que te será sencillo! — exclamó Hikaru imitando la ofensiva de Kenta.
— No se preocupen, no peleare ahora con ustedes — decía en tono burlón —, solo ustedes saben dónde están los mashin, y si los elimino, nunca los encontraremos, pero si no tienen intenciones de buscarlos, no me quedará otra opción que destruir este mundo.
— ¡Eres tan confiado como los otros! — le exclamó Marina, mientras tomaba una de sus pokébolas — ¡Ve, Feraligart! — apareciendo al acto el Pokémon de las grandes fauces — ¡No me interesa si quieres pelear ahora o no, te eliminamos ahora! ¡Hidrobomba! — el Pokémon disparó una potente bomba de agua contra Marte, quién la esquivó con facilidad.
— ¡Increíble, jamás había visto esa clase de monstruos! — exclamó Hikaru muy sorprendida.
— ¡No son monstruos, son Pokémon, y dejemos los detalles para después! — exclamó muy rápido Kenta — ¡Primero tenemos que eliminar a ese tipo!
— Tiene razón ¡Guru Clef, nuestras armaduras! — exclamó Umi igual de rápido.
— ¡De inmediato!
Como si fuese magia, las chicas cambiaron sus vestimentas informales, a unas extrañas armaduras.
— ¡Increíble! — exclamó Marina asombrada — ¡¿Cómo hicieron eso?!
— ¡Como dijo Kenta, para después las explicaciones! — exclamó muy confiada Hikaru — ¡Marte, no te saldrás con la tuya! — gritó muy confiada la pelirroja — ¡Chicos, al ataque!
...
Todos vieron como la espada volvía a las manos de May, y como de un segundo a otro, aprovechando que, bajo ella estaba Pikachu al descubierto, colocó la punta del arma en el cuello del Pokémon, quedando este paralizado, con mucho miedo.
— ¡May, suelta esa espada, ahora! — gritó muy desesperado Drew.
— …tengo que eliminar… a los enemigos de mi amo…, y tú eres muy peligroso para nuestra misión… — dijo nuevamente May, con una voz plana.
— ¡¿Qué estás diciendo?! — preguntó Inuyasha muy extrañado por las palabras.
— …debo eliminar… al ser que juntara al elegido…, con la guerrera del quinto y sexto elemento…
Mientras tanto, Gary, Misty y los demás, escuchaban atentamente cada palabra de la poseída May.
— ¿De qué está hablando May? — preguntó muy extrañada Dawn.
— Seguramente es una pista para derrotar a los soldados de la luz — dijo muy pensante Gary.
— Dijo que tenía que eliminar al ser que juntaría al elegido con la guerrera del quinto y sexto elemento — agregó muy pensante Misty — ¿A qué se referirá con eso?
— ¡¿Que tiene que ver Pikachu con todo esto?! — comenzó a preguntar algo exasperado Ash.
— ¡Creo que ya sé! — exclamó Dawn muy perspicaz.
— ¡¿En serio?! — preguntaron todos al unísono.
— Bueno, es sólo una teoría — comenzó a explicar la pelíazul —, pero creo que Pikachu es aquel ser que juntará al elegido con esas personas.
— ¿Crees que tenga algo que ver con lo que nos dijo Sakura? — preguntó Misty muy intrigada.
— ¡¿Yo les dije que?! — preguntó la supuesta aludida.
— Me refiero a una amiga que vive de donde vinimos, que también se llama Sakura.
— ¿Y qué les dijo? — preguntó muy curiosa Kinomoto.
— No sé con exactitud — comentó muy seria la peli naranja —, pero creo que tiene mucho que ver con esas joyas elementales.
— ¡¿Ya podrían dejar de sacar conclusiones?! — exclamó Ash desesperado — ¡Ayuden a Pikachu!
— ¡Es cierto — exclamó rápidamente Sakura al ver que nadie se movía —, ya tendremos mucho tiempo para sacar conclusiones!
— ¿Ustedes desde cuando son tan buenos amigos? — preguntó muy extrañada Dawn; y no era extraño, Sakura se había cuadrado con Ash casi al acto.
— Desde… — iba a comenzar a contarles Ash, pero recordó el beso que Sakura le dio, lo que provocó que se sonrojara.
Por un momento, la situación fue muy incómoda para Ash, cosa que observó Sakura, quien casi adivinando lo que pasaba por la mente de Ash, y concluyendo por el sonrojo, ella también pasó al mismo cuadro de nervios y pena, cosa que alcanzó a notar Dawn en los dos, provocando ciertas sospechas.
De pronto, y sin ningún previo aviso, todos vieron como de forma casi suicida, Drew se lanzó contra May, aprovechando lo concentrada que estaba con el Pokémon. Al terminar los dos al suelo, Ed sólo atinó a patear con todas sus fuerzas la espada, alejándola de sus manos, mientras el peliverde solo la abrazaba desesperadamente.
— ¡May, despierta por favor! — exclamó Drew, después de hincarse frente a ella, sacudiéndola suavemente.
— … — pero la joven no respondía.
— ¡Por favor May, despierta! — le pedía Drew casi llorando.
— … ay… — de pronto, May comenzó a quejarse mientras volvía en sí.
— ¡May! — gritó el peliverde mucho más tranquilo.
— … ¿Dónde estoy…? ¿Qué me pasó…? — preguntó la joven completamente desorientada, mirando a todos lados.
— Aún estamos dentro del laberinto, y estuviste a punto de matarnos — respondió Inuyasha muy serio.
— … ya veo… — respondió inconsciente, procesando muy rápido las palabras — ¡¿Qué?!
— Y por muy poco casi matas a Pikachu — agregó Drew, mientras la ayudaba a sentarse.
— ¡ ¿Qué fue lo que ocurrió con exactitud?! — preguntaba May completamente despierta, entre asustada y nerviosa.
— ¿Recuerdas la espada que tomaste? — le preguntó Ed muy serio.
— Algo, pero luego que la tomé, no sé qué paso — respondió muy inquieta.
— Apenas tocaste la espada… — comenzó a contarle Ed todo el desastre que había cometido, desde destruir las murallas del laberinto, y como había comenzado a atacar a todo lo que se le cruzaba por el frente, literalmente.
— ¡Lo siento, perdón por mi descuido — comenzó a muy avergonzada a disculparse —, en especial a ti Ed y a Pikachu!
— ¡A quien deberías darle esas disculpas, es tu salvador! — le dijo de forma maliciosa y pícara Ed.
Las solas palabras de Ed, provocó que May mirara a Drew a los ojos, ya que estaban a la misma altura; el sonrojó fue inevitable, los dos estaban bastante extasiados aún por todo lo sucedido.
— Gracias por salvarme, Drew — dijo May muy apenada, y muy sonrojada.
— ¡No te preocupes… — respondió Drew igual de nervioso —, solo trata de no cometer tantas locuras!
— Está bien Drew, te lo prometo — le asintió, mientras desviaba su mirada a Pikachu —. Pikachu, ven por favor — le pidió, accediendo el Pokémon eléctrico casi al acto —. Tú también, discúlpame por todo — también le pidió con mucha pena, mientras comenzó a acariciarlo, dejándose el Pokémon.
— Él también nos ayudó mucho.
— ¡¿De verdad?! — le preguntó muy sorprendida May a Drew, volviendo su atención a Pikachu — ¡Gracias Pikachu! — agradeciéndole con un beso en la frente del Pokémon, lo que hizo que este se apenara.
— Ya vámonos May — le dijo muy celoso Drew, curiosamente —, aún tenemos que salir de aquí.
— ¡Espera Drew! — exclamó muy nerviosa y muy sonrojada May.
— ¡¿Qué pasa May?! — pregunto algo molestó el peliverde.
— Aun me falta agradecerte por ayudarme… — le dijo muy apenada, esbozando una tierna sonrisa.
— ¡No te preocupes…, solo vámonos! — dijo Drew muy nervioso al ver a May, quién le impidió la huida, tomándolo del brazo.
— ¡Claro que no — exclamó aún más nerviosa, pero muy terca, encarando rudamente al joven —, tú también te mereces un premio, y te lo daré ahora! — y dicho eso, May comenzó a besar muy apasionada al peliverde, dejando al joven perplejo.
De entre medio, apareció cierta joven desde la espalda de Inuyasha, aplaudiendo la escena.
— ¿Acaso solo apareces para esta escenita, Kagome? — le preguntó el híbrido, mirándola de reojo, más molesto por su intromisión.
— Te dije que sería divertido venir, ¿no? — respondió Kagome, más que satisfecha por la escena.
Mientras tanto, Misty y Dawn estaban en sus pensamientos.
— ¡Sólo tengo que dejarlos muy juntitos, y una menos en el camino! — celebró para si Misty — Aunque creo que Drew ya sabía que esto iba a pasar — terminó deduciendo.
— ¡Muy bien, que se queden juntitos, que yo no los molesto, una menos, quedan tres! — celebró aún más efusivamente Dawn, para sí.
Pero Ash y Sakura veían la escena muy rojos, nerviosos, apenados; estaban a punto de reventar, cosa que notaron muy bien Misty y Dawn.
— ¡¿Qué habrá pasado con esos dos?! — comenzó a preguntarse Misty, bastante molesta y celosa.
— ¡ ¿Qué fue lo que hicieron mientras no los vimos?! — comenzó a pensar Dawn, imaginando cosas de toda índole — ¡Espero que no sea lo que estoy pensando, porque si no los mato! — exclamó para sí la pelíazul, más furiosa que Misty.
— ¡ ¿Chicas, les pasa algo?! — preguntó Ash muy curioso por la extraña mueca hacia él, posiblemente.
— ¡Nada, por ahora! — exclamaron al unísono Misty y Dawn muy molestas.
— ¡¿Seguras?! — preguntó Gary igual de extrañado.
— ¡¿No íbamos a ir al árbol, Gary?! — le exclamó ya furiosa Misty al investigador.
— Veo que ustedes también pensaron lo mismo — acotó Dawn.
— Nosotros estábamos ya muy cerca, creo que si seguimos el desastre de dejé, llegaremos rápido — dijo algo apenada por su "obra" —. Tema aparte, ¿saben dónde están Ash, Sakura y Duplica?
— No sabemos dónde está Duplica, pero Ash y Sakura están aquí — dijo muy molesta Dawn, indicando sobre sus hombros.
— ¡ ¿En verdad son ustedes?! — exclamó muy sorprendida May.
— ¡Jejejeje, si, somos nosotros! — respondió Ash con una risa nerviosa.
— Sólo espero que volvamos a la normalidad pronto — acotó igual de nerviosa Sakura.
— Si, se siente muy raro estar de este tamaño — decía Ash muy incómodo.
— ¡Entonces vayan a consolarse a otra parte, no quiero escuchar sus problemas! — dijo más molesta por la complicidad de los torpes, agarrándolos de la ropa, dejándolos caer sin piedad, logrando May salvarlos de terminar en el suelo.
— ¡Oye, ten más cuidado! — le regañó May muy molesta por la actitud de su amiga.
— ¡Tienes razón, debí dejarlos caer de más alto! — finiquitó tajantemente Dawn, retirándose como si nada.
— ¡¿Qué le pasa?! — preguntaba Ash confundido por su actuar.
— ¡Inuyasha, por favor, cuídalos! — le dijo May, entregándole ahora a Ash y Sakura al híbrido.
— Esta bien — aceptó algo confundido Inuyasha —, ¿Sucede algo May?
— Voy a conversar con Dawn — dijo muy seria May —, por algún motivo se molestó con ustedes, y quiero saber por qué — dio media vuelta, y se dirigió con Dawn, quién curiosamente estaba hablando con Misty, separadas del grupo.
Irremediablemente, la líder de Cerulean también la atrajo a la conversación, agarrándola de un brazo, dejando muy confundida a la peli castaña.
— ¡Oigan, ¿qué les pasa?! — les exclamó bastante molesta May.
— ¡No grites, que te van a escuchar! — le regañó en susurro Misty.
— ¡¿Qué les pasa?! — ya preguntó susurrando.
— Cuando besaste a Drew, y a propósito — le comento Dawn con una sonrisa picarona —, buen trabajo, picarona.
— ¡Si solo me arrastraron por eso, mejor me voy! — exclamó muy molesta y sonrojada May.
— ¿Entonces no quieres saber que vimos? — le preguntó muy seria Misty.
— ¿Qué vieron? — preguntó muy curiosa May; la curiosidad la carcomía.
— Cuando besaste a Drew, vimos muy claro como Ash y Sakura se sonrojaron — le explicó Dawn muy seria.
— ¡Eso sí que es raro! — dijo May muy sorprendida — Bueno, a Sakura no la conocemos, a decir verdad, pero Ash, él es muy despistado para esos temas.
— Siempre lo besaban chicas — comenzó a recordar como una energúmena Misty —, pero jamás mostró algún tipo de muestra de gustarle, solo se quedaba parado como idiota.
— ¡ ¿De verdad?! — exclamaron muy sorprendidas tanto May como Dawn.
— Si — asintió muy segura Misty, refiriéndose al joven con algo de lástima —, el pobre es tan despistado, que nunca se ha dado cuenta de nada — y entre sería y molesta, finalizó —, por eso me pareció muy extraña esa reacción en Ash, creo que ocurrió algo cuando nos separamos.
— Y el único que sabe qué pasó, y ojalá nos indique algo, es Pikachu — agregó muy sería Dawn —. Esos dos no nos van a decir nada.
— Ya veo, pero él no puede hablar — comentó muy pensante May — ¿Cómo le sacaremos esa información?
— ¡Yo me encargo de eso! — comentó Misty, quedándose mirando a las chicas de muy mala forma, en silencio.
— ¿Pasa algo más Misty? — preguntó May muy preocupada, y algo asustada.
— ¿O necesitas algo más? — ahora preguntó Dawn, igual de preocupada.
— ¡¿Me vieron la cara de tonta?! — exclamó fuertemente Misty, asustando a todos, mientras los demás se preguntaban ¿Qué había pasado? — ¡Se a la perfección a que vinieron! — volvió a hablar en voz baja — ¡Tanto escándalo para intentar quedarse con Ash!
— ¡¿Cómo lo supiste?! — preguntaron al unísono las dos coordinadoras, temiendo por sus vidas.
— ¡Por favor — respondió muy sarcástica la peli naranja —, sólo les falta unos carteles con luces para dejarlo aún más claro! — suspiró muy fastidiada, con reales ánimos de asesinarlas, pero respiro profundamente, y comenzó a intentar calmarse — Por el momento, haré como que no ha pasado nada, será una tregua temporal — las jóvenes sólo asintieron algo más aliviada, y aún asustadas —. Ahora lo importante, es saber qué pasó entre Ash y Sakura.
— ¿Y cómo lo haremos? — preguntó Dawn algo preocupada.
Mientras tanto, Ash y los demás veían muy curiosos y asustados, la reunión de las chicas.
— ¡¿Qué les pasará?! — preguntó Ash muy intrigado, y asustado después del grito.
— No lo sé — contestó Sakura muy nerviosa.
— ¡Oigan, ustedes! — Inuyasha comenzó a exclamar a los pequeños que estaban en sus manos — ¿Qué quiso decir May con eso de que Misty y Dawn se molestaron con ustedes?
— No lo sé — comentó Ash muy pensante.
— A lo mejor, algo hicieron que les molestó, y simplemente nosotros no lo vimos — concluyó Drew igual de pensante.
— Deberías tener más cuidado con lo que haces Ash — le regañó Kagome —. Ustedes los hombres, siempre hacen cosas que nos molestan, y creen que sus acciones no tendrán consecuencias.
— Creo que tendré que revisar en mi cabeza las cosas que hice — dijo algo ingenuo Ash, creyendo que Misty seguía, seguramente, molesta por lo que pasó durante la búsqueda de las esferas.
— Cambiando de tema — decía nuevamente Kagome, retomando la palabra — ¿Qué se sintió recibir un beso de tu amada, Drew?
— ¡Bueno…, no sé qué decir…, todo fue tan rápido…, no sé qué pasó…! — respondió Drew muy nervioso, ocultando inútilmente su felicidad.
Tanto la pregunta de Kagome, como la respuesta de Drew, hicieron nuevamente a Ash y a Sakura, recordar aquel beso que se dieron, notándose claramente en sus mejillas sonrojadas. Se veía que los dos eran pésimos para ocultar sus sentimientos, su impulsividad, tal vez, no les ayudaba, cosa que Kagome notó al acto.
— Te tengo una pregunta, Ash — dijo Kagome, esbozando una sonrisa muy tierna al joven.
— Dime.
— ¿Me puedes decir cómo ocurrieron aquí las cosas? Me refiero a la posesión de May.
— Veamos… — comenzó a decir Ash muy pensante — Ed y May estaban peleando, y Sakura y yo llegamos arriba de Pikachu, después llegaron Dawn e Inuyasha, luego llegaron Misty y Gary en Arcanine, y, por último, Drew y tu Kagome, arriba de Flygon ¿Por qué lo preguntas? — preguntó muy curioso.
— Por nada Ash, solo curiosidad — le respondió sin borrar su sonrisa — ¡curiosidad que ya me despejarás, jijijiji! — se dijo muy traviesa
De pronto, Duplica y un dormido Kero arriba de Lugia, hacían su llegada como la integrante faltante.
— ¡Duplica, por fin llegas — le exclamó Misty, antes que pudiese hacer lo que sea —, antes de reunirte con los demás, ¿podrías venir con nosotras?!
— ¡De acuerdo! — exclamó feliz, más que nada, por reencontrarse con los demás — Lugia, bajemos cerca de las chicas — el Pokémon sin más, obedeció a la joven, bajando hasta un lado de las amigas de Ash.
— ¡Por fin los encontré, creímos que jamás encontraríamos el camino! — celebró muy aliviada — ¡¿Qué sucede ami…?! — pero no alcanzo a terminar hablar, ya que Misty la agarró del cuello, tapándole la boca.
— ¡Escúchame bien — exclamó en voz baja Misty, tan molesta como con las otras chicas —, sé muy bien a que viniste, así que no te pases de lista! — bastante asustada, Duplica miró a Dawn y May, quiénes con una sonrisa muy nerviosa, y saludando con la mano, dando a entender de qué hablaba Misty —. Ya tendré tiempo para desquitarme contigo — esto ya lo escuchó con mucho miedo la imitadora —. Escucha atentamente, si es que tanto te importa Ash… — decía Misty, contándole sobre las extrañas reacciones de Ash y Sakura, y a la vez, explicaba un, tal vez pésimo plan, mirando de soslayo repetidamente a Lugia, quién lo notó algo nervioso — …por ahora tendremos una tregua, pero una vez que aclaremos qué sucede, las volveré a ver cómo rivales ¡Y tu Lugia — le decía muy amenazante la peli naranja —, nos vas a ayudar, te guste o no!
— ¡¿Qué yo que?! — dijo muy nervioso y asustado Lugia.
— ¡Lo vas a hacer…, ¿verdad?! — preguntaron bastante furiosas ante una posible negativa. Parecían envueltas en un aura maligna, tanto Misty, May como Dawn.
— ¡Claro…, como ustedes digan! — les respondió muy nervioso, y asustado, mientras pensaba — ¿Qué estarán planeando? No creo que sea nada bueno, pero si quiero seguir viviendo, mejor hago lo que me piden.
— ¡¿Chicas, ya terminaron?! — les gritó Gary, algo impaciente por tanta conversación femenina.
— ¡Si Gary! — está vez exclamaron las cuatro, sonriendo tierna y escalofriantemente.
— ¡Creo que sus sonrisas no vaticinan nada bueno! — pensaba Gary muy asustado —. Muy bien, ahora que estamos todos reunidos, podemos continuar — decía indicando el árbol —, seguramente dónde está ese árbol, está la salida.
— Espero que así sea — dijo Inuyasha algo fastidiado.
— El único problema — indicó May, apuntando al supuesto camino a seguir — es que no se puede pasar.
— ¿Por qué no? — preguntó Kagome intrigada.
— Hay una especie de escudo, o algo por el estilo — comentó Ed muy serio.
— Por favor Kagome — le pidió Inuyasha a Kagome, entregándole a Ash y Sakura, dejándolos caer en las manos de la chica — ¡Voy a destruir ese escudo!
— ¡Ya dejen de pasarnos por todas sus manos, no somos objetos! — gritó Ash muy molestó, haciendo un berrinche.
— ¡Si, ya déjense! — también gritó Sakura, haciendo el mismo escándalo — Pero…, ¿Cómo harás para destruir el escudo? — preguntó muy intrigada.
— ¡Ese no será problema! — exclamó con entusiasmo Inuyasha, sujetando a colmillo de acero con sus dos manos. De pronto, la espada comenzó a tomar un color rojizo, lo que parecía energía — ¡Apártense, esto podría ser peligroso! — haciendo caso inmediato, todos retrocediendo tras el híbrido. Alrededor de la espada comenzaron a formarse unos torbellinos — ¡Kaze no kizu! — y al agitar la espada, vieron como especies de cuchillas de viento, comenzaron a dirigirse al supuesto lugar donde estaba el escudo, formando un agujero en este — ¡Muy bien, vámonos!
Después de atravesar el último obstáculo, todo el grupo unido, continuó el camino hacia el árbol, con la esperanza de encontrar la supuesta salida que ahí había.
Después de unos minutos, llegaron al lugar del árbol, observando cómo esté estaba en medio de lo que parecía un enorme campo, dejando atrás las fastidiosas murallas del laberinto.
...
Después de un frustrado primer ataque de nuestros amigos, Marte iniciaba su primer movimiento, lanzando bolas de fuego contra los jóvenes, pero antes de asestar aquel ataque, Guru Clef creó un escudo de energía, evitando cualquier efecto de este.
— ¡Váyanse rápido, yo lo detendré el mayor tiempo posible! — exclamó muy serio, y concentrado Gurú Clef.
— ¡No, nosotras te ayudaremos! — exclamó Hikaru, poniéndose en guardia.
— ¡Si no se van ahora, tendremos más problemas! — exclamó desesperado el brujo.
— ¡Él tiene razón Hikaru — le exclamó Kenta —, si les llega a pasar algo a ustedes, sólo nos meteremos en más problemas!
— ¡Rápido, váyanse! — les exclamó Guru Clef apenas deteniendo el ataque de Marte.
— ¡De acuerdo…, por favor cuídate! — le pidió muy preocupada Marina, mientras regresaba a Feraligart a su pokébola.
Finalmente, los jóvenes escaparon del campo de batalla, dejando a Guru Clef luchando solo.
— No sé por qué te ocultas de ella — dijo el mago después que desaparecieran los jóvenes —. Ya puedes salir Latis, voy a necesitar un poco de ayuda.
Entre los árboles, apareció otra persona, quién vestía de una armadura negra.
— Solo no quisiera encontrarme con ella — comentó muy serio Latis, mirando a Marte fijamente —. Con que ese es el sujeto que está detrás de este ataque.
— Con que habían más — dijo sarcástico Marte —. Te sugiero que, si hay más gente aquí, que salga a ayudarte — su expresión había cambiado por completo, mostrándose algo molesto — ¡No tengo tiempo para perderlo con ustedes, mueran!
Mientras tanto, ya algo lejos, el grupo de Kenta comenzó a poner al día a Hikaru y sus amigas, sobre los sucesos y por qué su llegada a aquel mundo, desde por qué buscaban los mashin, hasta el ataque de los soldados de la luz. De pronto, en medio del bosque, un pequeño ser color rosado se atravesó en el camino de nuestros amigos.
— ¡Monoka! — exclamó Hikaru, provocando que aquel ser la mirara, y muy feliz se fuera a sus brazos.
— ¡Qué bonito! — dijo Marina muy embobada — ¡¿Quién o qué es exactamente?!
— Se llama Monoka, y es una criatura de estos lugares.
— ¡¿Quieres avanzar? — le exclamó muy molesta Umi —, en el camino tendrás tiempo de presentarla!
— ¡Vaya, que carácter! — dijo Kenta algo asustado, como si a él lo estuviesen retando.
— Discúlpala — le pidió Fuu —, no es la persona más paciente del mundo.
— ¡Tienes razón, no hay tiempo que perder! — exclamo Hikaru, dándole la razón a su amiga —. Monoka, ¿Dónde están los mashin? — Monoka bajó de los brazos de Hikaru, y con la ayuda de una especie de gema que tenía en su frente, emitió un rayo indicando hacía unas montañas cercanas —. Ya veo, continúan donde los vimos por última vez. Entonces, vámonos.
El avance a paso rápido, hizo que el viaje fuera rápido, valga la redundancia; curiosamente, sin contratiempos ni ataques de los soldados de la luz. Al llegar a la cima de las montañas, su destino real, los jóvenes se vieron tele transportados a un antiguo templo, lugar donde, al parecer, era habitado por tres espíritus, un enorme dragón azul, una especie de ave verde y un tigre de color rojo.
— Los estábamos esperando — dijo el tigre rojo, muy serio, y a la vez preocupado.
— ¡Ceres! — exclamó Umi, observando al ave.
— ¡Windom! — también exclamó Fuu, observando al dragón.
— ¡Rayearth! — Hikaru era la más sorprendida, y con mucha extrañeza, observó al tigre.
— ¡¿Quiénes son ellos?! — exclamó boquiabierto Kenta, sin creer en las dimensiones de los espíritus.
— Ellos son los mashin de Céfiro — le respondió Hikaru, esbozando una sonrisa — o sea, el motivo por el que vinieron.
— ¡Vaya, son gigantescos! — exclamó Marina, tan o más sorprendida.
— A ustedes también los esperábamos, jóvenes — dijo Rayearth, mirando a Kenta, a Marina y a Kenshin.
— ¿A nosotros? — preguntó muy extrañada Marina.
— Un joven vino con nosotros, y nos pidió su ayuda, dijo que enviaría a unos jóvenes para ayudar a las guerreras de Céfiro, y que su sola presencia, significaría el inicio del ataque de aquellos seres malignos.
— Veo que Satoshi los puso al corriente — agregó Kenta muy serio —. Estás en lo correcto, nuestro mundo está siendo atacado por los soldados de la luz, y necesitamos de su ayuda, por favor.
— Solo hay un inconveniente — comentó Umi muy engreída —, solo las guerreras mágicas pueden controlar todo el poder de los mashin, o sea, nosotras.
— Vaya, que humildad — dijo algo nervioso Kenta.
— Por la misma razón fueron llamadas a este mundo nuevamente — dijo Windom —. Como ustedes son nuestras regentes, solo ustedes podrán usar nuestro poder, por lo que tendrán que acompañarlos.
— ¡¿Nosotras acompañarlos?! — exclamaron muy extrañadas las tres chicas.
— Les explicaré con detalle la situación real — dijo Kenshin, quién era el más consciente de toda la situación —, hemos reunido aliados de todas las dimensiones a las que hemos viajado, les hemos solicitado ayuda y han aceptado, y esperamos que ustedes no sean la excepción.
— ¡¿A qué te refieres con eso?! — preguntó Hikaru muy confundida, sin entender aún que tenían que ver ellas con todo lo que sucedía.
— Como nosotros tendremos que ir con ellos, ustedes también tendrán que acompañarnos — resumió Windom.
— ¡Por ningún motivo — exclamó furiosa Umi —, ya no quiero seguir peleando más, ya había regresado a mi vida normal!
— Por mí no se preocupen, los puedo acompañar — aceptó Fuu muy tranquila.
— ¡Por supuesto que los ayudaremos! — exclamó Hikaru con mucho entusiasmo — ¡Chicas, Céfiro nos necesita!
— ¡Esperen un momento! — interrumpió violentamente Umi.
— ¡¿Qué sucede Umi?! — preguntó Hikaru muy confundida.
— ¡¿Por qué nosotras tenemos que ir con ellos?! — reclamó muy enojada Umi, indicando al grupo de Kenta — ¡No es nuestro problema!
— En eso te equivocas — le objetó Kenshin.
— ¡ ¿Y según tú, porque también es nuestro problema?!
— Si no destruimos a los soldados de la luz, todas las dimensiones que conoces y no conoces serán destruidas, y eso incluye donde vives.
— ¡ ¿Qué?! ¡ Eso es imposible! — exclamó aterrada Umi.
No sólo Umi estaba aterrada con aquella idea, el tridente de Céfiro recién había caído en la importancia de su necesaria ayuda. No sólo afectaba a Céfiro aquel ataque, sino que también a todo lo que existía; tambien en esa, o en cualquier otra dimensión, o mundo.
— Por favor Umi, tambien necesitamos de tu ayuda — comenzó a suplicarle Kenta —, tampoco te estamos obligando. Si no quieres participar, lo entenderemos.
— ¡Rayos…! — gritó Umi muy frustrada, bajó los hombros, y dijo — Está bien, los acompañaré, pero solo lo hago para salvar nuestro mundo. Espero que después de todo esto, por fin vuelva a mi vida normal.
— Esta decidido — dijo Rayearth, mientras los tres mashin se fusionaban con las armaduras de las jóvenes —. Haremos lo posible para ayudarlos, pero depende de ustedes su futuro, les deseo suerte.
— ¡Ya hemos perdido mucho tiempo, tenemos que volver con Sakura, ahora! — exclamó Kenshin muy apurado.
Y sin más demoras, dentro de las que ya tenían, salieron del templo con ayuda de lo mismo que los había tele transportado hasta ese lugar, volviendo al pico de la montaña donde habían llegado. De pronto, vieron como dos personas caían pesadamente frente a ellos, muy lastimados; se trataban de Guru Clef y Latis. Muy preocupada, Hikaru corrió hasta los dos extremadamente preocupada, muy en especial por Latis
— ¡Guru Clef! — exclamó Fuu muy preocupada, socorriendo al aludido.
— ¡Latis, ¿Qué te paso?! — preguntó Hikaru, muy angustiada por el estado del espadachín. El estado de los dos rivales de Marte se hizo evidente ante la nula respuesta de ambos.
— ¡Rayos, olvidamos explicarles como derrotarlos! — exclamó Kenta con mucha rabia.
— ¡Pero al otro no lo habíamos visto — dijo muy extrañada Marina —, no hubiese servido de mucho si a él no le decías!
— En eso tienes mucha razón niñita — de la nada, Marte apareció frente a ellos —, no sirvieron de mucho, fue muy fácil derrotarlos.
— ¡No te confíes Marte — le exclamó muy desafiante Kenta —, sólo tuviste suerte por un olvido, pero lamento informarte que nosotros sabemos a la perfección como derrotarte, así que prepárate!
— ¡Veo que tienes mucha confianza de tus habilidades, enano, te enseñaré un par de cosas para que aprendas a respetar a tus mayores! — Marte comenzó a acumular tanta energía, que la dejó expulsar en forma de una ráfaga de fuego, no sólo calentando el ambiente, sino también dejando caer una lluvia de fuego sobre nuestros amigos.
— ¡Viento de defensa! — abanicando con su mano izquierda, Fuu dejó aparecer un campo de energía verdoso, protegiendo a todos del ataque mortífero.
— ¡Increíble, me tienes que decir algún día como hacen esas cosas! — exclamó Kenta muy emocionado.
— ¡Kenta, ¿recuerdas lo que nos contaron sobre las guerreras elementales?! — preguntó muy preocupada Marina.
— ¡Marina, acaso estás insinuando que…! — comenzó a decir aterrado, volviéndose su rostro pálido — ¡¿Acaso tú tienes algo que ver con ella, o tu eres el guerrero de fuego?!
La pregunta fue clara y concisa, lo que provocó una sonrisa escalofriante en Marte. ¿Él era el guerrero del fuego?
Por fin el equipo de Ash se ha reunido después de tantos problemas, y entre el torpe incidente de May, a quien lograron liberar, la joven de Hoenn besó a Drew como recompensa de haberla salvado, pero manteniendo sus sentimientos hacia Ash intactos, puesto que en compañía de Misty, Dawn y Duplica, maquinaron un plan con claras intenciones de saber qué fue lo que pasó con Ash y Sakura en el laberinto. Por fin habían llegado al árbol, y la supuesta salida, pero lo que no saben, es que aún les quedan muchos obstáculos para lograr salir de aquel lugar. El equipo de Kenta conoció a Hikaru, Fuu y Umi, quiénes serían muy importantes para la batalla contra los soldados de la luz, pero Marte, uno de sus generales, apareció con clara intención de acabar con ellos, y al parecer, es o tiene alguna relación con el o la guerrero/a del fuego. ¿Cómo terminará la aventura del equipo de Ash en el laberinto? ¿Lograran derrotar a Marte? ¿Y qué tiene que ver Marte con el guerreo del fuego? Todo esto y más en el próximo capítulo.
Esta historia continuará…
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Hola a todos, no me explayaré mucho, así que seré conciso. A partir del proximo capitulo, obviamente para los que leyeron esta historia anteriomente, hice muchas modificaciones, las que les explicare en su momento. Saludos a todos, y cuidense mucho.
