Hola, en esta ocación, traigo un capitulo que, en ese entonces lo hice inspirado en los juegos Pokémon Mystery Dungeon, asi sabran para donde tira este capitulo. En ese entonces, esos juegos recien habian salido para GBA y DS, y me gustaron mucho. Bueno, espero les guste este mini descanso.
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Capítulo 23. Especial: "El equipo de rescate Pokémon"
Todo era tranquilidad en la casa de campo, los Pokémon acuáticos disfrutaban nadar en la laguna, los Pokémon voladores surcaban el cielo tranquilamente, y los terrestres, se preocupaban más de jugar, dormir o comer, pero dos Pokémon estaban algo alejados del grupo, uno muy triste y el otro, consolándolo.
Sus entrenadores y amigos estaban dentro de la casa, preparando sus almuerzos y la de los Pokémon, lo que los humanos no se imaginan, es que mientras ellos están dentro, afuera estaba a punto de suceder algo con curiosas consecuencias.
Pikachu y Sceptile estaban cerca de un acantilado. La vista era hermosa, todo lo que se veía eran campos verdes, pero este paisaje no levantaba el ánimo de Sceptile.
—Sceptile, ¿qué te ocurre? —preguntaba Pikachu muy preocupado.
—Es ella —dijo Sceptile muy triste— No lo sé, me siento traicionado.
—¿A qué te refieres con eso? —preguntó muy confundido el Pokémon eléctrico.
—Además de ti, Pikachu, Bayleef es a quien más quiere a Ash —Sceptile miraba al horizonte, orando un triste monólogo.
—Si no me explicas bien, no voy a entender —Pikachu aún intentaba descifrar todo lo que le decía su amigo.
—¿Recuerdas esa Meganium, de la que me enamoré? —comenzó a recordar muy triste.
—Sí, terminé quedándose con ese Tropius —recordó igual de triste Pikachu.
—Me costó mucho trabajo recuperarme después de eso, pero gracias a Ash, logré ver que no valía la pena seguir sufriendo por alguien que jamás podré recuperar.
—Pero después de eso, peleaste muy bien, inclusive aprendiste un ataque nuevo —le trató de recordar muy alegre Pikachu.
—Cuando estuvieron de viaje, y me quedé con los otros Pokémon, con los primeros con los que me llevé bien, fueron con los de mi tipo, Bulbasaur me daba consejos, es muy bueno para eso, es un líder nato, pero en Bayleef, encontré una gran amiga.
—Eso es bueno —le comentó muy confundido—, pero aun no entiendo, por qué te pusiste así cuando Bayleef evoluciono en Meganium.
—Veo que pasar mucho con Ash, te pegó lo despistado —volvió su mirada a Pikachu, notándose en su rostro frustración—. Te contaré…
Hace siete meses.
El profesor Oak y Tracey estaban alimentando a los Pokémon de rancho, realizando exámenes rutinarios, mientras dos Pokémon de hierba, al parecer, conversaban de algo personal.
—¡…sí, es cierto, eso fue muy gracioso! —dijo entre risas Bayleef.
—¡Totodile de verdad está loco —decía Sceptile también entre risas— y lo que hizo con Corphish fue vergonzoso!
—¡Si, eso cierto! —Bayleef hizo una pequeña pausa, y miró al cielo— Es muy divertido conversar contigo, pero quisiera saber una cosita —le comentó muy feliz—, no quería preguntártelo por miedo a que te molestaras… —decía esto último muy nerviosa.
—¡Pregúntame lo que sea, con confianza! —Sceptile no tenía problemas para hablar de lo sea con Bayleef, por lo que darle esa confianza, era natural.
—Bueno… —comenzó a preguntar muy apenada— ¿Cómo conociste a Ash?
—Fue al inicio de su viaje —comenzó a contarle Sceptile muy tranquilo—, cuando conocí a Ash era muy obstinado, mi hogar era un árbol muy viejo, el cual termino por caer, traté de salvarlo, pero no lo logré. En ese tiempo, encontré muy extraño que un humano se preocupara de esa forma de un solo Pokémon salvaje, pero él me ayudó en todo lo que pudo, en ese instante, encontré un gran amigo, así que decidí acompañarlo.
—¡Jajajaja! —comenzó a reír Bayleef más por la similitud con ella— ¡¿Tú también!
—¿Yo también? —preguntó Sceptile muy curioso.
—Yo también era muy obstinada —comenzó a contarle ahora Bayleef muy en confianza—, la única diferencia, fue que él intentó capturarme, pero no lo dejé, aun estando muy débil por culpa del matón de Charizard. Después me llevó a un centro Pokémon para que me atendieran, pese a eso, hui, y para mi mala suerte, comenzó una fuerte tormenta de nieve. Él salió a buscarme, hice lo que pude para que no me ayudara, pero él me dio mucha protección y confianza, así que acepté. No sé qué pasó en ese instante, pero sentí algo raro por él, sentí que no podía estar lejos de él, así que decidí seguirlo, creo que en ese instante me gustó mucho su compañía, estar con él.
— Yo sentí algo parecido hace muy poco, pero fue por una Meganium —dijo algo triste Sceptile, con la mirada baja.
—Eso se le llama amor —le respondió Bayleef muy feliz— ¿Qué pasó con ella?
—Se enamoró de un Tropius, quien también le gustaba a esa Meganium —Sceptile miró al cielo, y sonrió—. Eso me dolió mucho, pero gracias a Ash, me recuperé.
—Ash es muy bueno —decía Bayleef mientras miraba el cielo—, puedes confiar en él para lo que sea.
—Aun así —Sceptile desvió su mirada a Bayleef, quién se percató, quedándose los dos mirándose—, espero no encontrarme nunca más con una Meganium, creo que me traería muy malos recuerdos.
—¡Entonces dejemos de hablar de ella! —dijo Bayleef, sin borrar su sonrisa de su rostro— A propósito, ¿has visto la Bulbasaur de esa chica llamada May que vino una vez…?
Fin de recuerdo.
—Ahora veo a por que te pusiste así —le dijo Pikachu a su amigo muy angustiado.
—¡Tengo rabia, me traicionó, sabía lo que le dije, he hizo lo que más me duele! —gritó furioso el Pokémon de hierba.
—¡Tú sabias que algún día iba a evolucionar, no puedes ser tan egoísta! —le retó muy molestó Pikachu por la actitud de su amigo.
—¡Lo sé, y eso es lo peor de todo! —su furia fue tan grande, que disparó una gran ráfaga de balas de semillas a ciegas.
Para desgracia de Sceptile, su rabia estaba a punto de causar muchos problemas.
Infernape iba de árbol en árbol, muy feliz de la vida, como buen mono, paseando. Pero para su mala suerte, el ataque de Sceptile le dio de lleno, lo que provocó que perdiera el equilibrio. Al caer, sólo por instinto al desconocer el origen de lo que lo atacó, se defendió disparando un ataque de lanzallamas a cualquier parte, para ser más exacto, hacia el cielo. Mientras tanto, Charizard volaba tranquilamente por el lugar; no tenía la posibilidad de visitar un lugar así todos los días, pero por esas cosas de la vida, recibió de lleno el lanzallamas de Infernape, sacando lo peor de su carácter, disparando muchos lanzallamas a tierra firme, lugar de donde notó que venía lo que lo atacó. Fue inevitable, al segundo comenzó un incendio.
—¡¿Qué rayos sucede aquí?! —preguntó Pikachu notando como el fuego comenzaba a expandirse.
—¡Algo o alguien causo un incendio! —dijo Infernape recién apareciendo.
—Lo siento…, sólo me defendí de un ataque… —dijo Charizard, mientras aterrizaba a tierra firme junto al grupo.
No podían permitir que el incendio se expandiera a tal punto, que los demás se dieran cuenta del desastre que habían dejado, por lo que comenzaron a moverse casi al instante, llegando Squirtle con otros Pokémon, listos para la emergencia.
—¡Formen una línea los Pokémon de agua, utilicen sus ataques de agua, a mediana potencia! —las órdenes de Squirtle eran claras y precisas, por lo que los demás hicieron caso al acto— ¡Los Pokémon de fuego intérnense, boten árboles para crear cortafuegos, en línea recta! —al igual que los primeros, los Pokémon de fuego hicieron caso al acto, internándose rápidamente en el bosque, comenzando a crear el cortafuegos— ¡Esperen a mi orden! —dijo el Pokémon tortuga, observando primeramente los movimientos de los Pokémon de fuego, hasta que terminaron el cortafuegos, saliendo rápidamente del interior de incendio— ¡Ahora!
La formación del líder de bomberos Squirtle daba buenos resultados, el fuego se apagaba con gran facilidad; se daba a notar su experticia en aquel tipo de siniestros. Después de unos minutos de trabajo, el incendio se apagó por completo.
—Excelente trabajo, y muy eficiente —le felicitó muy orgulloso Suicune—, digno de un Pokémon de agua.
—¡Gracias, es mi deber como bombero! —con mucha pena aceptó el halago.
De pronto, desde el interior del bosque, aparecieron Pikachu, Infernape, Sceptile y Charizard. Él, más bien, la primera en expresar su preocupación, fue Meganium.
—¡Sceptile, ¿estás bien?! —le preguntó la Pokémon muy preocupada.
—Sí, estoy bien —le respondió Sceptile sin mirarla, retirándose del grupo—, gracias por preocuparte.
—Al hacer feliz a Ash, hice recordar algo muy desagradable a Sceptile —dijo muy triste Meganium—. Mejor no hubiese evolucionado.
—Sceptile me contó todo —comenzó a decirle muy preocupado Pikachu—, no fue tu culpa… Creo que deberías hablar con él.
—Sí, tienes razón —tenía razón su amigo, debían hablar de aquella situación, por lo que decidió seguirlo, pero un llamado de atención la detuvo.
—¡Chicos, les tengo malas noticias! —llegó algo apurada una Venusaur.
—¿Qué sucede? —preguntó Pikachu algo preocupado.
—¡Pachirisu, Azurill y Skitty no están! —exclamó Bulbasaur muy agitado, recién llegando— ¡Desaparecieron!
—¡¿Qué…?! —exclamaron todos al unísono, muy asustados.
—Debieron perderse en la confusión, estábamos más atentos del incendio —concluyó muy serio Suicune.
—¡Busquémoslos rápido! —exclamó desesperado Pikachu— ¡Si vuelven los demás y no los encuentran, nos van a matar!
¿La situación podía empeorar? Por cierta peli naranja podría ser.
Por su descuido, y haber confiado en los que no participaron en el incendio, los pequeños Pokémon se perdieron. Ahora tocaba su segunda misión, buscar a los pequeños traviesos, dividiendo el trabajo en tres grupos de cuatro Pokémon, mientras los demás, volverían al campo principal de la casa, para no llamar la atención.
—¡¿Están listos, chicos?! —exclamó Pikachu, recibiendo un muy efusivo abrazo de Buneary, y un silencio muy incómodo de parte Bulbasaur y Suicune, quiénes veían muy nerviosos a la pareja.
—Nosotros estamos listos —avisó algo más serio Flygon, retirándose en compañía de Moltres, Politoed y Beautifly.
—¡Comencemos rápido! —exclamó Piplup con mucho entusiasmo, retirándose con Munchlax, Manaphy y Corsola.
¿Lograrán encontrar a los pequeños antes que los demás se enteren?
Mientras tanto, Sceptile había vuelto al mismo lugar donde estaba con Pikachu, sólo que, en esta ocasión, estaba solo, o al menos eso era lo que pensaba.
—No sé si pueda volver a confiar en ella —pensaba muy triste Sceptile—, me pidió que me olvidara de ese mal recuerdo, y lo primero que hace, es recordármelo.
—Sceptile —dijo Meganium, apareciéndose entre los árboles, manteniendo la distancia con su querido amigo, más por miedo a alguna mala reacción.
—¡¿Qué quieres?! —le exclamó Sceptile de muy mala forma, sin mirarla en ningún momento.
—Discúlpame… —le respondió muy triste la Pokémon de hierba—, no era mi intención que te molestaras.
—¡Pero lo hiciste! ¡Tú misma me lo dijiste, olvídate de ella, no pienses más en ella, te dije que no quería volver a ver más a una Meganium, y mira lo que haces!
—Tenía que hacer algo para que Ash ganara la batalla, mi cuerpo me lo pidió, no es algo que uno pueda controlar a voluntad —intentó justificarse con mucha vergüenza.
—Bulbasaur me contó que una vez pudo controlar su evolución cuando quisieron obligarlo a evolucionar —le comentó aún más molestó—, así que no me vengas con eso.
—¡Por favor, no quiero que me odies por eso! —le suplico con la miraba baja, casi llorando— ¡Vi a Ash tan feliz, que decidí evolucionar! —calmó sus emociones, y comenzó a reflexionar la situación— Creo que, en ese momento, olvidé tus palabras, y me dejé llevar por la situación.
—No te odio, nuestra amistad no se perderá —le dijo Sceptile menos molesto—, pero no te volveré a ver como la misma de antes, algo más que una amiga.
—Yo quiero mucho a Ash, pero los humanos y los Pokémon no pueden estar juntos como yo quisiera —reflexionó Meganium ahora mirando a Sceptile—, pero a ti te vi como algo más que un amigo, a alguien en quien confiar. Me agradas, y mucho.
—Te aconsejo que te olvides de quererme de esa forma, la única que sufrirá eres tú —concluyó Sceptile, retirándose del lugar.
Sceptile muy molesto de tener al lado a Meganium, decidió retirarse pacíficamente, pero la Meganium se lo impidió, interponiéndose en su camino. El sorpresivo movimiento de la Pokémon de hierba, provocó que Sceptile retrocediera, y sin percatarse de la proximidad del acantilado dónde estaba parado, dio un paso al vacío, cayendo sin parar, por lo que Meganium actuó en el mismo instante, usando sus látigos cepa para salvar de la caída a su amigo.
—¡Suéltame, no necesito tu ayuda! —le exclamó duramente Sceptile.
—¡No te hagas el valiente, sabes que no podrás saltar en un lugar así! —ahora le regañó Meganium, molesta por el orgullo de su amigo. También tenía razón, era una superficie recta, no tenía como saltar.
—¡Si no me sueltas, tú también caerás! —Sceptile ya estaba muy molestó, más por el mismo nivel de porfía de Meganium.
—¡Por supuesto que no, jamás te dejare!
Meganium utilizó toda su fuerza para intentar sacarlo del acantilado, pero al tocar el borde de éste, y ayudado por la fuerza que ejercía para rescatar a Sceptile, parte del suelo se desmoronó, provocando que la Pokémon tambien cayera. Sceptile no lo pensó mucho, por lo que cómo pudo, se abalanzó contra la pared, usando sus hojas sables para intentar trabarse en la superficie rocosa, y utilizando los mismos látigos cepa de Meganium, la levantó hasta su espalda, comenzando a caer pausadamente hasta un pequeño descanso que había en el lugar.
—¿Estás bien? —preguntó Sceptile, mientras bajaba a Meganium de su espalda.
—Si…, eso creo… —respondió algo asustada.
—¡Te dije que me soltaras, sabias que era peligroso! —le regañó fuertemente Sceptile.
—Lo siento, no quise darte problemas… —se disculpó muy avergonzada Meganium.
—Aún así, gracias por intentarlo —le dijo Sceptile algo nervioso, más por la sinceridad con la que habló.
—Sceptile —le dijo muy sonrojada Meganium—, te lo dije, para mí, tú seguirás siendo algo más que un amigo, es lo mínimo que podría hacer por ti —le dijo con un tono de voz muy sincero.
—Bueno… Gracias… —dijo Sceptile muy nervioso— Pero ahora los dos estamos en problemas —agregó el Pokémon de hierba mirando primero arriba, y después abajo, notando una distancia similar— ¿Cómo saldremos de aquí?
—Mis látigos no son tan largos para llegar allá arriba —concluyó Meganium muy preocupada.
Mientras tanto, el equipo de Pikachu comenzaba la búsqueda de los pequeños Pokémon.
—¡Pachirisu, Skitty, Azurill! —llamaba a voz alta Pikachu, mirando a todas direcciones.
—¿Dónde estarán? —preguntó muy preocupada Buneary.
—No creo que se hayan ido tan lejos, el incendio no duró mucho —dijo Bulbasaur muy pensante.
—Pikachu, Buneary —les llamó Suicune muy serio.
—¿Qué pasa Suicune? —preguntaron los aludidos al unísono.
—¿Podrían caminar, por favor? Ahí parados no van a encontrar a nadie —pese a su seriedad, se le notaba algo de molestia en lo poco cooperadores de los dos.
—¡Si, ya caminen! —les gruñó Bulbasaur, igual de molesto.
Tampoco es que Pikachu no quisiera cooperar, pero Buneary lo tenía bien atrapado entre sus brazos. Esto llevaba un buen rato, el Pokémon eléctrico ya había hecho esfuerzos para zafársela, sin resultados satisfactorios.
—¡Vamos Buneary, suéltame por favor! —decía muy desesperado Pikachu, aun tratando de sacársela de encima.
—¿Te molesto? —le preguntó la coneja con algo de pena.
—Eh… —Pikachu trató de buscar una respuesta que no la hiciera llorar, por lo que dijo lo más imparcial posible— Buneary, tenemos que caminar, hay que buscar a los pequeños…
—¡Tú no me quieres, eso es lo que pasa! — dijo llorando desconsoladamente.
—¡No es eso…! Este… —volvió a buscar una respuesta, aunque también sabía que lo que le dijera, la iba a poner peor, por lo que le dijo la verdad— ¡No me dejas caminar, es sólo eso!
—¡Eres un mentiroso, no quiero volver a verte nunca más! —y con la fuerza de su rabia, y de sus orejas, le pegó fuertemente en la nuca, terminando Pikachu mordiendo el polvo, literalmente.
—¿Desde cuando tienes problemas con tu novia? —le preguntó muy desconcertado Bulbasaur.
—¡No es mi novia! —le gritó algo exasperado Pikachu— ¿Por qué tengo que pasar por eso?
—De la forma que sea —les dijo Suicune—, vamos tras ella, con tres perdidos, tenemos de sobra.
No quedaba de otra, no querían a un cuarto perdido, por lo que los tres fueron tras el Pokémon conejo, pero no fue mucho lo que avanzaron, ya que, a metros, Buneary estaba parada.
—¿Qué sucede? —preguntó Pikachu muy intrigado.
—Miren —dijo Buneary, sin despegar la mirada hacia dónde estaba indicando.
Los tres la miraron muy extrañados, miraron hacia dónde indicaba Buneary, y ahí estaba, Skitty, jugando como si nada estuviese pasando; al parecer, había seguido unas pequeñas mariposas, tal vez, por curiosidad.
— ¡ Excelente trabajo Buneary, encontraste a Skitty! — le felicitó Bulbasaur.
— ¡Vamos por Skitty y volvamos a la cabaña! —dijo Pikachu con entusiasmo.
Con mucha precaución, los rescatistas se acercaron a Skitty, pero el pequeño gato hizo un sorpresivo movimiento, se acercó a lo que parecía un desnivel de gran altura, quedando al borde de éste, perdiendo el equilibrio. Los cuatro rescatistas, rápidamente se acercaron a Skitty, pero él pequeño Pokémon recuperó rápidamente el equilibrio, retirándose de tan peligroso lugar, desconcertando a Pikachu, Bulbasaur y Buneary, continuando de largo, siendo ellos los que terminaron cayendo desde una buena altura, con Pikachu mordiendo el polvo por segunda vez, literalmente, sirviendo tambien de colchón de Bulbasaur, y Buneary como la tercera, cayendo encima de los dos, mientras Suicune se hacía ver desde la parte alta, imponente, con Skitty en su lomo.
—Ya tendrán tiempo de jugar, regresemos —dijo Suicune algo serio.
—¡Jejejeje! De acuerdo —dijeron Bulbasaur y Buneary muy apenados.
—¡Ya bájense, me dejan sin aire! —exclamó desesperado Pikachu.
Por fin habían logrado rescatar al primer Pokémon perdido, pero eso no quitó el mal humor de Buneary.
—Será mejor que hables con ella, si no quieres que tu novia se enoje más —le aconsejo algo incómodo Bulbasaur.
—¡Ya te dije que no es mi novia! —exclamó Pikachu muy nervioso.
—Ella no opina lo mismo —le comentó Suicune, notando aun, la gran molestia de Buneary a Pikachu.
—¡Ah…! —suspiró resignado Pikachu— Es verdad, será mejor que hable con ella.
Y era el único que podía hacer algo, al fin y al cabo, con él estaba enojado, así que decidió, con algo de miedo, acercarse a su… novia…
—¿Aún estas molesta conmigo? —preguntó Pikachu con algo de miedo.
—¡No me hables! —le gruñó Buneary, evitando cruzar miradas.
—Espero que esto funcione —pensó muy nervioso Pikachu, mientras le daba la mano a la conejita—. Por favor, no te molestes…, no fue mi intención…
—Si crees que con eso me vas a comprar, no lo vas a lograr —claramente, Buneary no cedía. Sí que tenía su orgullo.
—No me queda de otra —pensó resignado el ratón eléctrico, soltando un suspiro—, bueno, creo que es lo que busca —y con algo de pena, le dio un beso en la mejilla a Buneary— ¿Ahora si me perdonarás?
—¡Si mi amor! —le exclamó embobada, lanzándose encima, abrazándolo desesperadamente.
—¡Jejejeje! Por fin se tranquilizó, por decirlo de alguna forma —pensó Pikachu muy incómodo por la coneja, más por como lo tenía abrazado.
Así, muy incómodo, Pikachu y su equipo partió con Skitty en compañía.
Mientras todo esto ocurría, el equipo de Flygon seguía su búsqueda desde el aire; tenían la gran ventaja de que podían revisar un mayor territorio.
—¿Quién habrá provocado este incendio? —se preguntaba Flygon muy serio.
—Algún tonto que sólo quería llamar la atención —respondió de forma bastante desagradable Moltres.
—No deberías referirte de esa forma de los demás —le increpó algo molesta Beautifly.
—¡Lo siento, pero no me pidas que piense de otra forma! —le contra respondió muy gruñón el ave de fuego.
—Dejen de pelear los dos —les dijo muy serio Flygon—. Miren abajo, encontramos a uno —mientras indicaba un campo de flores, dónde jugaba muy feliz Pachirisu.
Estaba muy feliz, el olor de las flores lo volvía muy hiperactivo.
—¡Lo encontramos, lo encontramos! —celebro Politoed muy feliz arriba de Flygon, aplaudiendo arduamente.
—¡A eso se le llama entusiasmo! —comentó Beautifly muy nerviosa.
—Vamos por Pachirisu y volvamos rápido —comentó Moltres bastante impaciente.
Ya abajo, se encontraron un Pachirisu muy feliz, como si nada.
—Pachirisu, te buscábamos —le dijo Flygon algo serio, haciendo que la pequeña ardilla eléctrica lo mirara muy feliz.
—Acompáñanos, los demás están muy preocupados —le dijo Beautifly mientras se le acercaba.
El pequeño Pachirisu no entendía completamente lo que le decían, la verdad es que no quería irse, por lo que se puso muy nervioso, lo que provocó que lanzara una fuerte descarga eléctrica, electrocutando a todos.
—Tranquilo, vamos con los demás, en casa tendrás muchos amigos con quien jugar —le dijo muy empático Flygon, a quien no le afectó ni en lo más mínimo la descarga, bajando hasta el suelo, haciendo que la pequeña ardilla subiera —¡Estamos listos chicos, vámonos!
—¡Qué bien…! —exclamaron entre quejidos Moltres, Beautifly y Politoed, bastante afectados.
Ya tenían a Pachirisu, podían estar más tranquilos, por lo que decidieron volver de inmediato.
—¡Uf…! —suspiró Flygon mucho más aliviado, ya con Pachirisu en su espalda— Tenemos a uno, ahora espero que los demás hayan encontrado a los otros pequeños —de pronto, una pequeña turbulencia se produjo, haciendo que la ardilla eléctrica cayera de la espalda del Pokémon dragón— ¡Pachirisu!
—¡Yo me encargo! —exclamó Moltres, bajando a toda velocidad, logrando rescatar a Pachirisu— ¡Uf…! —ahora suspiró Moltres, mientras Pachirisu saltaba alegremente en su espalda, sin conocimiento de que estuvo a punto de matarse— ¡Eso estuvo cerca!
—¡Regresemos rápido, ya no quiero más sustos! —exclamó algo desesperado Flygon.
Mientras tanto, el equipo de Piplup comenzaba su búsqueda al interior del bosque.
—Qué bueno que no se quemó todo el bosque —comentó Piplup aliviado.
—Squirtle es un bombero profesional —comentó Corsola muy orgullosa… por algún motivo…
—¡Imaginen toda la comida que se hubiese quemado! —exclamó Munchlax entre llantos fingidos.
—Si… la comida… —le dijo de reojo Corsola.
—¡Miren, arriba! —exclamó Manaphy muy preocupado, indicando a la copa de un árbol.
En la copa del árbol, y sin saber cómo llego hasta ahí, estaba el bebé Azurill, atrapado entre lianas, llorando desconsoladamente.
—¡¿Estás bien?! —le preguntó muy preocupado Manaphy, pero el llanto del pequeño no paraba.
—¿A alguien se le ocurre algo para sacarlo de ahí? —preguntó muy serio Piplup, mirando a los demás.
—¡No se preocupen, yo me encargo! —exclamó muy confiada Corsola, preparándose para actuar.
Corsola comenzó a cargar su cañón de picos, apuntó a las lianas, y disparó las espinas, rompiendo la trampa en la que estaba el pequeño Pokémon, cayendo desde bastante altura, pero gracias a la… agilidad de Munchlax…, se deslizó hasta donde supuestamente caería Azurill, cayendo el pequeño en la barriga del Pokémon hambriento, así evitando que se lastimara.
—¿Estás bien? —le preguntó Munchlax algo curioso, pero Azurill comenzó a llorar al instante.
—Pequeño —comenzó a decirle muy afable Corsola—, vámonos a casa, todos están buscándote, en especial tu mamá —el recordarle a la joven que lo cuidaba, hizo que dejara de llorar, apegándose a Corsola muy feliz—. Eso es, tranquilo —le dijo muy contenta Corsola—. Ya vámonos, no queremos más problemas… —intentó decir Corsola, pero era demasiado tarde.
El hambre de Munchlax provocó que fuera directo a una colmena de abejas que había cerca, para sacar aquella exquisita miel, y molestando a los pequeños, y curiosos para ellos, insectos, saliendo de la colmena muy molestas.
—¡Oigan, jejejeje, disculpen! —dijo muy nervioso Munchlax— ¡No sabía que fuera peligroso!
—¡Si no sabías, ¿por qué lo tocaste?! —le regañó Piplup muy molestó.
—¡Jejejeje! Olía muy rico, y me dio hambre… —intentó justificarse muy apenado.
Por causa de la torpeza del hambriento de Munchlax, terminaron huyendo del ataque de los pequeños insectos, con excepción del pequeño Azurill.
—¡¿Qué estás esperando?! ¡Vámonos de aquí, rápido! —gritó muy desesperado Manaphy, pero el pequeño Pokémon siguió sin moverse.
De pronto, y para sorpresa de sus rescatadores, Azurill uso su ataque de burbujas para ahuyentar a las abejas, logrando su cometido, pasando él a convertirse en el rescatista.
—Ser el pequeño del equipo, no quita lo fuerte —dijo muy orgullosa Corsola.
—¡Yo solo espero que Munchlax no toque nada más! —Piplup le exclamó furioso al aludido.
—Lo siento —muy arrepentido de sus acciones, el Pokémon comilón se disculpó.
—Será mejor irnos —sugirió muy preocupado Manaphy—, deben estar muy preocupados.
Después de unos minutos, por fin, los rescatistas habían llegado al jardín principal de la cabaña, dejando en buen y más atento cuidado de los pequeños, a cargo de Roserade.
Pero lo que ellos no sabían, es que aún quedaban dos Pokémon que rescatar, y no fue que se enteraron, hasta que escucharon los gritos de alguien muy conocido.
—¡Es Meganium! —fue todo lo que gritó Pikachu, quién muy preocupado, salió en dirección a dónde provenían los gritos, el acantilado dónde se había reunido con Sceptile.
Al llegar, lo único que encontró fue parte del suelo desmoronado; todo parecía indicar que Meganium había caído.
—Creo que llegamos tarde —concluyó Pikachu muy triste ¿Su vieja amiga había…?
—Miren, aquí se ve algo de tierra desprendida, lo más seguro es que Meganium cayó por este lugar —concluyó Squirtle, observando el borde desmoronado, y siguiendo la vista abajo.
—¿No se suponía que Sceptile estaba con ella? —preguntó muy extrañado Charizard.
—Existe la posibilidad que ambos cayeran —dijo Suicune muy serio.
—No saquen conclusiones tan apresuradas —les advirtió Moltres—, bajaré a revisar.
—Espero los encuentre a salvo —pidió Pikachu muy compungido.
Mientras Moltres bajaba a revisar que había sucedido con Sceptile y Meganium, tres jóvenes, dos chicos y una chica para ser más precisos, salieron listos para servir la comida a los Pokémon.
—¡Chicos, la comida está lista! — llamó con entusiasmo el joven de cabello negro azabache.
—Esto es malo —comenzó a decir Lugia—, si se llegan a dar cuenta que no estamos todos, entrarán a preocuparse.
—Iré a ver qué sucede —dijo Cyndaquil muy preocupado.
—¿Los podrás encontrar? —le preguntó Raikou muy curioso.
—Creo que si —dijo Cyndaquil muy ansioso—, sólo tengo que seguir el camino por donde se fueron.
—Te acompañaremos —dijo muy serio Blaziken—, por el tipo de grito que dio Meganium, creo que están en mayores problemas del que podemos imaginar —la intuición de Blaziken no era tan errónea, por lo que acudieron a su lado, Blastoise, Latios y Arcanine.
—Deja que ellos vayan —dijo Lugia muy serio.
—¡No, iré con ustedes, me preocupa mucho Meganium! —exclamó muy decidido Cyndaquil.
—¡Nosotros también estamos preocupados —le regañó Lugia—, pero no podemos hacer mucho, los demás están muy agotados y estresados por todos los últimos sucesos, no querrás que se pongan peor al darles más preocupaciones!
—¡Me da lo mismo lo que me digas, Meganium es mi amiga, y no la voy a abandonar ahora! —le dijo Cyndaquil muy desafiante, partiendo a buscar a su amiga de Johto.
—Nunca intentes de convencer a un Pokémon de fuego, es inútil —le recordó muy sarcástico Blaziken.
—Me doy cuenta que es inútil —le dijo Lugia resignado—. Soy el único que puede comunicarse con los demás, por lo que me quedaré.
—¡Entonces no perdamos el tiempo, vámonos! —exclamó Latios, partiendo casi al acto con los otros tres Pokémon.
—Espero se encuentren bien —pensó Lugia muy preocupado.
La peligrosa situación, formó un cuarto equipo de rescate, está vez, con los Pokémon más fuertes del equipo en él ¿Lograrán rescatar con bien a Sceptile y Meganium?
—¡Chicos, ¿a dónde van?! —preguntó la peli naranja, sin entender la actitud de los Pokémon.
—Fueron a buscar a los demás —le respondió Lugia a los jóvenes telepáticamente.
—Qué más da… —comentó algo desconcertado el joven de gorra— ¡Vamos a buscar el resto de la comida!
Obviamente, no habían llevado toda la comida, afortunadamente; eso le dio a los Pokémon, el tiempo suficiente para solucionar el problema que tenían con los Pokémon de hierba.
—¡Regresen pronto, no podré distraerlos por siempre! —se decía muy ansioso Lugia.
El equipo de Blaziken, en compañía de Cyndaquil, habían llegado al lugar de los hechos. Ahí estaban Pikachu, Squirtle, Suicune, Bulbasaur, Venusaur y Charizard, esperando…
—¡Pikachu, ¿qué pasó?! —le preguntó Cyndaquil muy preocupado.
—Al parecer, Meganium y Sceptile cayeron, Moltres bajó a revisar que pasó.
—¡Los demás ya salieron! —exclamó Cyndaquil muy preocupado— ¡Vuelvan a la cabaña, nos están esperando a todos!
—Tiene razón, si desaparecemos mucho tiempo, nos meteremos en problemas, no podemos preocuparlos más —concluyó Suicune, haciendo caso al llamado de Cyndaquil.
—Se supone que nosotros fuimos a buscarlos —les explico Blaziken—, por lo que podemos quedarnos más tiempo.
—Se los encargamos —dijo Charizard, mientras partía con Squirtle, Cyndaquil y Suicune.
A los pocos segundos, Moltres apareció con noticias.
—Los encontré en un descanso —comenzó a explicar Moltres—, alcanzaron a parar antes de seguir cayendo, pero no pude sacarlos de ahí, el lugar es muy estrecho al menos para mí.
—¿De qué forma los sacaremos? —comenzó a pensar Pikachu muy ansioso.
—Podemos utilizar nuestros látigos cepa para subirlos —acotó Bulbasaur.
—Excelente idea —comentó muy entusiasta Venusaur.
—Entonces iré a explicarles el plan —comentó Moltres volviendo a bajar.
—¿Pero podrán soportar el peso de los dos? —preguntó Pikachu muy preocupado.
—¿Por qué crees que estamos aquí? —le respondió con una pregunta muy engreído Blastoise —¡No nos subestimes!
—¡Es verdad! —exclamó alegremente Pikachu— ¡ Ustedes son los más fuertes del equipo! —y con mucho entusiasmo, con el puño derecho en alto, exclamó— ¡Comencemos!
—¡Si! —exclamaron todos con el mismo entusiasmo.
—Primero necesitamos la ubicación correcta de Sceptile y Meganium —dijo muy pensante Pikachu, mirando a su alrededor, y después dirigirse al borde del barranco— ¡Moltres, danos la ubicación correcta de Sceptile y Meganium! —le gritó Pikachu, respondiendo el aludido con un lanzallamas, el cual le llega en toda la cara…— Gracias… —le agradeció con sarcasmo la rata rostizada…
—¡Nosotros nos encargamos del resto! —exclamó Bulbasaur mientras sacaba a Pikachu con sus látigos, y poniéndose junto con Venusaur, en posición para dejar caer sus látigos cepa.
Mientras tanto, Moltres preparaba a Sceptile y Meganium para el rescate.
—Ahí viene la ayuda —avisó Moltres, al momento que las lianas caían.
—¡Qué bien! —celebró muy alegre Meganium.
—Como los látigos cepa no llegan hasta acá, tendrás que utilizar los tuyos para alcanzar los de Bulbasaur y Venusaur.
—¡Está bien! —Meganium sacó sus látigos, y orientado por Moltres, logró enlazarse con Bulbasaur y Venusaur— ¡Sceptile, agárrate fuerte de mí!
—¡¿Quieres que te abrace?! —le preguntó Sceptile muy nervioso.
—¿De qué otra forma pensabas que ibas a salir de aquí? —le preguntó de reojo Meganium— Arriba de Moltres te quemaras, los Pokémon de hierba y el fuego no se llevan bien.
—¡Está bien, tú ganas! —le exclamó Sceptile muy gruñón, más que nada por los nervios que tenía de abrazar a Meganium— ¿Así está bien? —preguntó el Pokémon de hierba muy nervioso.
—¡Moltres, diles que ya estamos listos! —prefirió avisar al ave de fuego, antes que a Sceptile, más por los mismos nervios.
—¡De acuerdo! —asintió Moltres, volviendo con los demás.
El problema que había en el rescate iba más por Meganium. Ella quería sentirse la salvadora de Sceptile, hacia lo posible para hacerle sentir bien al orgulloso "amigo". Una vez que Moltres dio la orden de comenzar a tirar, Blaziken y Blastoise, tomando los látigos de Bulbasaur, y Latios y Arcanine los de Venusaur, comenzaron a tirar con todas sus fuerzas. Los dos tríos hacían un genial trabajo, estaban logrando de a poco, sacar a Sceptile y Meganium, pero a mitad de obra, tanto Bulbasaur y Venusaur, así como Meganium, comenzaron a sentir como el enlace de los látigos cepa comenzaba a ceder de a poco. Sceptile logró notar esto a tiempo, por lo que, con ayuda de los mismos látigos, subió hasta donde se enlazaban estos, y justo cuando se separaron, en un acto casi instintivo, el Pokémon de hierba agarró los látigos, salvando a Meganium de una desgracia.
—¡Sceptile, no vas a poder, suéltame por favor! —exclamó desesperada Meganium.
—¡Chicos, ¿está todo bien?! —preguntó muy preocupado Pikachu, mirando hacia abajo.
—¡Si, no te preocupes, solo sigan tirando! —gritó algo desesperado Sceptile.
—¡¿Estás seguro?! —preguntó Pikachu nuevamente, nulamente convencido.
—¡Háganlo, rápido! —exclamó entre quejidos.
—¡Rápido, tiren con fuerza! —les exclamó Pikachu, haciendo apurar la tarea de salvamento.
Ya la misión de rescate se había vuelto complicada, y el único que sufría la subida de Meganium, era Sceptile, quién ya no sentía los brazos.
—¡Por favor, suéltame! —le imploraba llorando Meganium— ¡Te traicione, me lo pediste, no querías volver a ver nunca más una Meganium, y yo te pago de esta forma!
—¡No te voy a soltar! —le exclamó con todas sus fuerzas Sceptile— ¡Te dije eso por orgulloso, nada más! En esa época me sentí muy mal, pero tú me hiciste ver de otra forma la vida —por causa de aguantar el peso de Meganium, Sceptile sintió un calambre en sus brazos, lo que le hizo sentir mucho dolor, dando un grito que intentó disimular infructuosamente.
—¡Por mi culpa has tenido que pasar por todo esto, discúlpame! —le suplicó llorando Meganium.
—¡No tienes por qué disculparte de nada, es mi deber protegerte! —le dijo muy orgulloso Sceptile, entre quejidos de dolor.
—¡¿Por qué eres tan bueno conmigo, después de lo mala que he sido contigo?! —le preguntó angustiada la Pokémon de hierba.
—¡Porque te quiero mucho! —las palabras de Sceptile dejaron en silencio a una Meganium, muy sentimental. No sabía que decir— ¡Nunca he sido un Pokémon sociable, pero tú fuiste la única que accedió a hablar y compartir conmigo, aunque al principio yo no quería!
—No sé qué decir…, yo… —pero sus palabras fueron interrumpidas, al momento que Sceptile soltó los látigos de Bulbasaur y Venusaur, al ya no poder soportar su dolor y entumecimiento de los brazos.
La caída libre era imparable. Era inminente el impacto contra el suelo de ambos Pokémon.
—Tú discúlpame…, no cumplí lo que te prometí… —le pidió Sceptile, para después perder el conocimiento.
—Hiciste lo que pudiste, no tienes que disculparte por nada —dijo muy feliz Meganium, quién uso sus látigos para llevar hasta ella a Sceptile, resignada a que ambos caerían al vacío.
De pronto, y por alguna razón, sintió como algo los hacía flotar en el aire.
—¡¿Qué ocurre?! —comenzó a preguntarse Meganium, mirando a todos lados, intentando encontrar una respuesta.
—Qué bueno, llegamos a tiempo —dijo Lugia, quién estaba frente a los dos orgullosos.
—Si, por poco y tendríamos que prepararnos para los problemas —decía Butterfree, con algo de ironía.
—¡Lugia, Butterfree, que bueno que vinieron! —celebró muy feliz Meganium.
Justo a tiempo, y contra todo pronóstico, Lugia y Butterfree llegaron a salvar a Sceptile y Meganium con la ayuda de su fuerza psíquica, llevándolos hasta tierra firme junto con los demás Pokémon.
—¡Ah…! —Pikachu comenzó a gritar desesperado, mientras se sentaba en el suelo, comenzando a respirar agitadamente— ¡Nos asustaron! —suspiró pesadamente y dijo— ¡Se salvaron, que bueno que llegaron justo a tiempo!
—Recuperaré las energías y lesiones de Sceptile —le dijo Lugia a Meganium muy tranquilo—. Creo que ustedes dos tienen mucho de que conversar.
—Si… —decía muy sentimental Meganium— De una vez nos tenemos que sincerar.
Luego que Lugia terminó de recuperar a Sceptile, todos tomaron la decisión de dejar a solas a los dos enamorados. Claramente tenían mucho que decirse.
—Sceptile —le preguntó con algo de miedo, muy sonrojada—, ¿es cierto lo que me dijiste?
—Si…, es cierto… —respondió con igual miedo Sceptile, por el miedo a la respuesta de Meganium—, pero tú quieres a Ash —desvió la mirada de la Pokémon y muy frustrado, dijo— ¡Olvida lo que te dije, por favor! —se levantó, y comenzó a retirarse, pero los látigos cepa de Meganium se lo impidieron, dejándolo atado suavemente.
—Tontito, te dije que los Pokémon y los humanos nunca podrían estar juntos de esa forma —dijo Meganium muy apenada, comenzando a acercarlo a ella, lo suficiente como para darle un beso—, pero nosotros si —el orgulloso Sceptile quedó paralizado, sin responder— ¡oye, ¿estás bien?! —preguntó Meganium muy preocupada, ya que Sceptile no daba ninguna respuesta de ningún tipo, siendo reanimado por un chorro de agua que venía de entre los matorrales, mirando Meganium muy nerviosa la ayuda.
—¡Bueno…, yo…, este…! —fue todo lo que respondió después de despertar de golpe— No sé si quieres estar conmigo —dijo muy apenado Sceptile, con mucho nerviosismo— ¿Quieres estar conmigo?
—¡Por supuesto que sí! —le respondió muy feliz Meganium, apegándose a Sceptile— Ya te lo dije, quiero ser algo más que tu amiga, y eso es lo que seré —y bueno, Meganium le dio otro beso, pero en esta ocasión, Sceptile lo respondió.
Mientras tanto, entre los matorrales…
—Por fin hicieron las paces —dijo Pikachu muy feliz.
—Deberías hacer lo mismo con tu novia, Pikachu —le comento Bulbasaur, mirándolo de reojo.
—¡Te dije que Buneary no es mi novia! —le exclamó furioso Pikachu.
—Pero si yo no hablé de nadie en específico… —dijo algo sarcástico Bulbasaur, desviando la mirada de Pikachu— ¿Por qué te refieres a ella?
— ¡Ya vámonos! —exclamó Pikachu furioso y sonrojado, mientras se retiraba— ¡Tenemos cosas que hacer, nos deben estar esperando!
—Que poco sincero es —comentó muy desconcertado Blaziken.
—Sí, igual que su entrenador… —comentó resignado Bulbasaur, negando por la terquedad de Pikachu.
—Pero en algo tiene razón —les comenzó a recordar Blastoise.
—¿En qué? —preguntó Latios muy intrigado.
—En que tenemos que irnos, si no aparecemos ahora por la cabaña, comenzarán a buscarnos.
—Entonces iré a avisarles que van en camino —se ofreció Lugia, mientras se retiraba con ayuda de la tele transportación.
—¡Ahora…! —decía Arcanine maliciosamente, listo para salir— ¡A separar a esos tortolitos!
—Nunca cambiaras… —negó Blastoise resignado— Ahora veo por qué arrancaron las porristas de Gary.
—¡Jejejeje! Si… — interrumpió riendo maliciosamente Arcanine, saliendo de golpe, apareciendo entre los dos enamorados— ¡Lo siento chicos, se acabó la diversión, tenemos que volver!
—Gracias por recordarlo, idiota… —le dijeron de reojo y muy molestos Sceptile y Meganium, por haberles interrumpido.
Y así, terminó está pequeña aventura Pokémon, curiosamente, con un final feliz.
La comida estaba servida, y todos los Pokémon llegaron muy entusiasmados a comer, a todos se les notaba muy felices.
—¡Chicos, a almorzar! —exclamó el joven de cabello negro azabache con mucho entusiasmo, notando algo muy curioso. Había dos parejas comiendo del mismo plato— ¿Qué les pasa a ustedes? —preguntó muy intrigado.
—¡Que lindos se ven! —exclamó la joven peli naranja muy emocionada.
—Creo que los Pokémon decidieron por ellos con quien quedarse —concluyó con entusiasmo el joven peli castaño—. Nosotros también deberíamos ponernos en campaña.
Y una de esas parejas, eran Pikachu, quien no estaba exactamente a voluntad con Buneary, comiendo juntos.
—Gracias por compartir tu comida conmigo —dijo muy feliz Buneary.
—Si, como quieras… —suspiró resignado, y pensó—. Sólo lo hago porque no quiero tener problemas después —Pikachu miró por unos segundos a Buneary, y por alguna razón, se sonrojó, y comenzó a comer muy rápido.
Al contrario, Meganium y Sceptile estaban muy felices juntos, casi dándose de comer entre ellos…
—Espero que no nos llevemos como esos dos —dijo algo incómodo Sceptile.
—Tú no eres como Pikachu —le dijo muy orgullosa Meganium—, tú eres mucho más maduro, pero un obstinado.
—Bueno… —dijo muy apenado Sceptile—, intentaré reparar ese defecto.
—Son defectos cuando cometes torpezas, pero también puedes tomarlas como una virtud; de todas formas, a mí me gustas como eres, no quiero que cambies —le dijo muy apenada, pero feliz Meganium, provocando que Sceptile se sonrojara aún más.
Mientras, el más despistado de los tres humanos, no entendía que le pasaba a sus Pokémon…
—¿Qué le pasa a Sceptile? —preguntó entre intrigado y preocupado.
—Esos dos hacen una muy bonita pareja — dijo muy melancólica la peli naranja, sintiendo como si fuese una novela de amor.
—Pero si los dos son de tipo hierba, harían mejor pareja con un tipo volador o fuego —cuestionó muy pensante el joven de gorra.
—¡Tonto, no me refiero a ese tipo de parejas! —le gritó furiosa la joven, ante la insensibilidad de su amigo.
—Para mí esa es la única clase de parejas que ganan en las batallas Pokémon —comentó muy confundido el chico de la gorra.
—¡Ay…! —suspiró la chica resignada— ¿Qué no sabes pensar en otra cosa?
—Si quieres seguir esperando a que madure, te vas a hacer anciana —le respondió el joven peli castaño de forma irónica, sin que aún, el joven ingenuo entendiera que pasara.
Y así, terminaron las aventuras del equipo de rescate Pokémon, y por fin descansarán como se debe. El misterio del incendio nunca se desveló, nunca jamás supieron la razón por la que comenzó, con excepción de Pikachu, Sceptile e Infernape, y bueno, es mejor que todo quede así, o al menos eso creo, ya que estos hechos, terminaran desatando algunos incidentes.
Esta historia continuará…
...
Y si, odié mucho ese capitulo, tambien quise hacer algo asi. Bueno, en el próximo capítulo, retomaré la historia. Hasta la proxima semana.
