Hola a todos. Como se imaginaran, en este capitulo, la tortura de Sakura de Ecruteak, continua. Ademas, el ContestShipping va ganando, ¿pero triunfara? Los dejo leer, y les aviso, queda muy poco para que este arco termine. Feliz Navidad, y nos vemos el proximo Sabado.


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Capítulo 27: "Más de un secreto revelado"

La pregunta de Misty había dejado muy descolocado a Ash y a May.

—¿Qué recuerdas? —Misty ignoraba todas las preguntas de Ash, por alguna razón.

—Bueno… —comenzó a recordar muy pensante Ash— No se quien fue claramente, pero aquella persona me dijo que no me rindiera jamás, que no importara cuántas veces cayera, que siempre me levantara, puesto a que yo era alguien muy especial —hizo una pausa, y volvió la vista a Misty—. Ahora que lo pienso, no entiendo que intentó decirme con eso…

—Eso es algo que tú debes averiguar —dijo muy extraña Misty—. Solo te puedo decir una cosa.

—¿Qué me vas a decir? —preguntó Ash como si ahora estuviese hablando, no con Misty.

—Tus seres queridos, tus amigos y todos nosotros, siempre estaremos para ayudarte, cuenta con todos nosotros hasta el final.

—¿Qué que estás hablando, Misty? —preguntó algo asustada May— Estas hablando como si no nos conocieras, me asustas.

De pronto, Misty se desvaneció en frente de los dos, cayendo desmayada, siendo agarrada por Ash antes que cayera al suelo.

—Misty, ¿estás bien? —preguntaba Ash mientras la sacudía suavemente.

—¿Qué le paso? ¿Porque se desmayó? —comenzó a preguntar muy preocupada May.

—No lo sé —realmente no comprendía que pasaba, en lo único que estaba concentrado, era en despertar a la joven— Misty, despierta ¡Vamos, despierta! —en eso, la peli naranja comenzó a quejarse, abriendo los ojos con algo de dificultad— Que alivió, por fin despiertas… —suspiró aliviado el entrenador, ayudando a recomponerse a la peli naranja— ¿Qué te pasó, Misty?

—¿Qué hago aquí? —preguntó Misty muy confundida.

—Suicune, tu… —comenzó a decirle al Pokémon, quién sólo asintió, entendiendo a dónde quería llegar May.

—Suicune me pidió mi cuerpo —explicó Misty muy seria—, necesitaba decirte algo importante, así que accedí.

—Ya veo —las palabras de Suicune dejaron muy intranquilo a Ash, le era curioso que todo coincidiera tan bien—. Entonces ustedes ya lo sabían todo, ¿verdad? —Suicune sólo negó a las palabras— Explícate entonces, por favor.

—Hazlo Suicune, con confianza —le dijo Misty muy tranquila, confiando ciegamente en su Pokémon.

Y Misty volvió nuevamente al trace.

—Lo siento Ash, pero nosotros no conocemos toda la historia, pero si quién participó en la guerra actual. Ho-oh, puede darte las respuestas que necesitas.

—Aun así, tus palabras fueron muy confusas —dijo May muy confundida—. Lo que dijiste, no tiene sentido.

—¿Qué duda tienes, joven May?

—¿Qué significa eso de "sus seres queridos"? —preguntaba muy seria May— Hasta donde todos tenemos entendido, Ash es hijo único, y su padre desapareció hace mucho.

—Los seres queridos de Ash, son las personas que más quiere, como tu May, Max, Brock, Gary y los demás —hubo una pequeña pausa en el discurso, y Misty volvió al habla en representación de Suicune—. Si hablas por familiares sanguíneos, tambien los tiene… Lo siento, pero no soy el indicado para darles detalles… —volvió a detener el habla, y se dirigió a Ash— Ash, quiero darte un último consejo.

—Dime Suicune.

—Ten mucho cuidado con tus decisiones, sigue tus corazonadas, y no cometas un error; no sólo terminarás sufriendo tú, tambien los que más quieres, y no te preocupes por nosotros, sea la decisión que tomes, todos te apoyaremos, sin excepción.

Ash notó como Misty salía del trance, y la abrazó a su cuerpo para evitar que cayera, cosa que por suerte no ocurrió, ya que, en esta ocasión, la líder de gimnasio no se desvaneció.

—Tranquilo Ash, creo que ya me acostumbré —dijo Misty muy tranquila, tomándose la cabeza.

—¿Estás segura? —preguntó Ash poco convencido.

—Ash, no me sobreprotejas tanto, sabes que sé cuidarme sola —le pidió Misty algo incómoda, pero feliz— ¿Ya le dijiste todo, Suicune? —el Pokémon le asintió— Qué bueno que te haya podido ayudar —sentenció Misty muy satisfecha—. Ash, May, volvamos a casa, tenemos que volver a la casa de Sakura, además, no sabemos cuándo volverá a azotar el viento.

—¡Si, por favor, no quiero que me lleve! —exclamó con algo de nervios May.

Las declaraciones de Suicune fueron muy curiosas, y daban para debate, debate que hicieron Ash, Misty y May, camino vuelta a la casa de campo. ¿Qué significado habrá tenido aquellas palabras que le dijeron a Ash, en el incidente de los titanes? Ash no era alguien que se rindiera fácilmente, la frustración era uno de sus males, pero sus amigos sabían cómo sacarlo de ese lado oscuro. ¿Y qué otro pariente tendría Ash? Como había mencionado May, él era hijo único, y su padre era un misterio. De lo único que estaba consciente en ese momento el entrenador de Pallet Town, era sobre las decisiones que debía tomar a futuro; sabía que debía tomar una decisión personal ¿Pero a quien haría sufrir aparte de él, si llegara a equivocarse? A las únicas personas que tenía en mente, era a Misty y a Sakura.

Al llegar a la casa, la parejita hambrienta se llevó un buen regaño…

—¡¿Dónde se metieron ustedes dos?! —les regañó fuertemente Gary.

—¡Jejejeje! Lo siento, Gary —dijo muy nervioso Ash—. Necesitaba hablar con May de algo muy personal, ¡pero ya estamos listos!

—¿Sobre qué? —saltó casi al acto Drew, muy desconfiado de esas palabras; sabía que May le tenía mucho cariño a Ash, y esa reunión sólo le dio mala espina.

—Nada de gran importancia para los demás —dijo Ash mientras se dirigía dirección al peliverde—. Disculpen por demorarlos chicos, iré a arreglar mis cosas ¡Aún quedan muchas cartas por sellar! —y en el pequeño momento que pasó por el lado de Drew, le dijo en voz baja— Drew, cuida bien de May. Sí me entero que la has hecho sufrir, vendré personalmente a romperte la cara. ¿Entendiste? —y continuó su marcha.

—¿Qué habrá sucedido? — Drew miraba muy extrañado a Ash, pensando en sus palabras, y entendiendo rápidamente con un gesto de despedida de parte del entrenador, sonriendo al petitorio— No te preocupes, jamás lo haría.

—¡Espérame Ash, tambien tengo que arreglar mis cosas! —exclamó algo apurada May, siguiendo al joven.

Una vez con Ash y May preparados, y el furgón que los llevaría de vuelta a la ciudad natal de Sakura estacionado en el frontis, partieron de vuelta a la residencia Kinomoto.

—Sakura, quiero preguntarte algo —comenzó a preguntar muy serio Gary.

—¿Qué sucede Gary?

—Nos dijiste que sentiste la presencia de la carta del viento. ¿Por qué no la sellaste?

—Cuando Ash, May y Misty volvieron, la presencia de la carta desapareció —respondió Sakura muy pensante, preocupada por la extraña situación—. Desconozco el motivo real de por qué desapareció, pero por ese motivo no pude sellarla.

—¿Y eso de que las cartas están siendo controladas por alguien? —preguntó May muy intrigada.

—¿De dónde sacaste eso? —preguntó Sakura muy sorprendida de tal teoría.

—Pero si… —iba a comenzar a explicar la peli castaña, pero Ash la interrumpió de golpe.

—¡Nada, son solo conclusiones, no hagas caso! ¡Jejejeje! —comenzó a excusar Ash, riendo muy nervioso, para agarrar a la joven del cuello, y hablarle al oído— Al parecer, esas fueron conclusiones de Suicune. Intentemos no alertar a nadie de eso, no quiero que los chicos se desconcentren de la misión por mi culpa, esto es entre Misty, tu y yo. Debemos estar alerta.

—De acuerdo —dijo May muy desconcertada, no muy segura del plan de Ash.

Era claro que los demás no eran conscientes del ataque de las cartas, y quién podría estar provocando los atentados contra todos, según palabras de Suicune. ¿Qué podrían hacer Misty, May y Ash con aquella delicada información? Las cartas atacaban, pero no había nadie en el lugar, era como un ataque en piloto automático.

Después de un largo viaje, el grupo por fin había llegado a la casa de Sakura, y como era de esperar, los problemas continuarían. Sakura intentó introducir la llave en el cerrojo de la puerta, pero está salió expulsada, dejando muy sorprendidos a todos.

—¿No te habrás equivocado de llave? —preguntó muy curiosa Kagome.

—Eso es imposible —dijo Sakura muy intrigada, volviendo a repetir el ejercicio, con los mismos resultados—. Esto me es muy familiar —pensó Sakura muy seria, mientras tomaba la llave del libro de las cartas—. Debería funcionar —y en el momento que introdujo la llave, del cerrojo salió una luz muy extraña— ¡Lo suponía, era candado!

Sakura muy seria, saltó hacia atrás, y diciendo su conjuro, volvió la llave en el báculo de las cartas, y actuando con rapidez, dirigió la parte más alta de este a la extraña energía, y volvió la carta a su estado original. Todos veían muy sorprendidos la rápida acción de la peli castaña, ya no se tomaba como juego, la recuperación de las cartas.

—¡Perfecto, tenemos otra más! — celebró muy triunfante Sakura, volteando la mirada tras ella, encontrando no exactamente lo que esperaba— ¡Ash…! —exclamó preocupada Sakura, al ver al joven sin sentido en el suelo.

—¡No me querían tanto…! —dijo Ash… nuevamente mordiendo el polvo…

—Deberías ser más cuidadosa, Sakura —le dijo May algo nerviosa—. El pobre de Ash no es inmortal… o al menos eso creo…

—¡Perdóname! —fue todo lo que exclamó la chica, haciendo una reverencia, muy apenada.

Después de ese pequeño incidente, dentro de la casa, comenzaron a planificar su ruta a seguir.

—Chicos, ¿qué les parece si vamos a dar un paseo por la ciudad? —les propuso Sakura con mucho entusiasmo— Tomoeda tiene muchos centros comerciales, parques y lugares de todo tipo de interés.

—¡Me parece una excelente idea! —exclamó Dawn muy ansiosa— ¡Quiero llevar ropa de este lugar, serian modelos exclusivos!

—¡Excelente idea Sakura, así podremos buscar más cartas! —dijo con entusiasmo Ash.

—Suena bien —dijo muy pensante Edward—, aunque creo que son las cartas las que nos buscan —muy serio, se quedó mirando a Ash, y le dijo—. Por alguna razón, te quieren matar.

—Sí, es verdad —le apoyó Ash en su teoría, muy serio— ¡Por lo mismo, no podemos dejar que las cartas hagan de las suyas, podrían lastimar a alguien! —y por inercia, se dirigió a la puerta gritando— ¡No hay tiempo que perder, vámonos!

—¡Detente ahora mismo, Ash Ketchum! —le gritó muy enojada Misty. Claramente, lo estaba regañando.

—¡¿Qué sucede ahora, Misty?! —le preguntó molestó el aludido, sin ser consciente de por qué el regaño.

—¡¿Al menos sabes a donde tienes que ir?!

—¡¿Qué no es obvio…?! —le gruñó, mientras todos miraban expectantes su ridícula respuesta, y él sintiéndose el idiota— ¡Jejejeje! Lo siento, creo que me entusiasmé un poquito —dijo muy apenado, haciendo que todos perdieran el equilibrio.

—¡No hay caso contigo…! —dijo Misty resignada, dirigiéndose a Sakura— ¿Dónde vamos a ir?

—¡Chicos, les aseguro que les va a gustar el paseo, seré una buena guía turística! —dijo Sakura, muy emocionada— Iré por unas cosas a mi cuarto, y nos vamos.

Sakura se retiró a su cuarto para preparar su trabajo de "guía turística", cómo le había llamado, pero al entrar, encontró un "campo de batalla", por decirlo de alguna forma. Su cuarto estaba completamente desordenado; papeles, envoltorios de dulces, y una bola amarilla que, al parecer, respiraba, o al menos lo intentaba.

—¡Kero…! —gritó como energúmena Sakura. Se sentía en su voz, la maldad encarnada…

Todos muy preocupados por aquel grito, subieron hasta la puerta del cuarto de la peli castaña. ¿Qué habría pasado? Se preguntaban.

—¡Sakura, ¿estás bien?! — le preguntó Shaoran muy preocupado, haciendo que Sakura asomara la cabeza.

—Esperen un momento, chicos ¡Jejejeje! —rio algo apenada la joven, notándose una vena muy bien marcada en su sien— Salgo en un segundo.

Sakura cerró violentamente la puerta, puso llave, y comenzaron a escucharse sonidos de golpes, un grito seco de la chica, y sonido de más desorden.

—¡Quiero que este cuarto este limpio y ordenado para cuando vuelva! ¡¿Me escuchaste?! —exclamó furiosa Sakura, muy agitada. Al salir del cuarto, con mucho miedo, miraron a una peli castaña que estaba muy apenada, aún con la vena de su sien bien marcada— ¡¿Nos vamos…?!

—¡Si! —exclamaron todos muy intimidados, por el extraño fuerte carácter de Sakura, haciendo caso al acto.

¿En verdad podía llegar a tener tan mal carácter la joven?

Después de tan incómodo momento, comenzó el tour comandado por Sakura, y con los gastos pagados por parte de la fortuna Daidouji.

La ciudad de Tomoeda, era bastante más grande de lo que lograba describir Sakura. La vida en su zona comercial era muy variada, y los jóvenes disfrutaron desde compra de recuerdos, visita al parque central, hasta las voraces compras de las chicas, cargadas por las mulas de carga… quiero decir, sus amigos…

—¿Qué más compraré…? —se preguntaba muy pensante en voz alta Dawn.

—¡¿Más cosas?! —preguntó desesperado Gary.

—¡¿Algún problema, Gary?! —dijo Dawn, mostrándole una mirada asesina.

—No…, ninguno… —respondió el aludido muy intimidado.

—¿A qué te refieres con eso de "más cosas"? —preguntó muy curioso Ash.

—Cuando fuimos a buscar a Taichi y a Hikari, compró varias cosas, aunque no fueron tantas como ahora —suspiró resignado, y continuó—. Está abusando de Tomoyo, ni siquiera sé cómo le vamos a pagar todo esto…

—¡No te preocupes Gary — decía Tomoyo muy alegre—, estoy volviendo a ver a la Card Captor en acción, y con eso soy muy feliz! —el comentario lo único que provocó, fueron los nervios en la aludida, mientras los demás no entendían a qué se refería con "Card Captor".

—¡Jejejeje! —rio algo nervioso Ash— Con respecto a las compras de Dawn, esto no es nada, si hubieses viajado con ella, sí que te hubieses vuelto loco.

—Ya lo creo… —comentó Shaoran muy nervioso—, es la que más ha comprado.

Mientras Ash, Sakura, Gary, Tomoyo y Shaoran seguían hablando muy separados del grupo, más por Dawn; seguían observando el gran centro comercial. En eso, la visita fue interrumpida por el gruñir del estómago de Ash.

—¡Oigan, ya me dio hambre! —se quejó Ash, bastante fatigado.

—A mí también —agregó Dawn, igual de fatigada—. Tanto comprar, me abrió el apetito.

—Conozco un lugar muy rico dónde podemos almorzar —comentó Sakura—, además, los platos son muy grandes.

—¡Eso suena genial! —exclamó Ash con entusiasmo— ¡Llévanos Sakura!

Aún no había aparecido ninguna carta, pero en ese momento, daba lo mismo. El paseo era muy agradable, y el consumismo inagotable, salvo por Ash y Sakura, quienes más parecían disfrutar cada segundo del paseo, se mantenían muy distraídos, y eso era más importante para los demás, después de lo sucedido.


...


El equipo, temporalmente comandado por Anna, se dirigía a la base de Wind. Para suerte de ellos, por decirlo de alguna forma, no se asomó ningún tipo de ser oscuro, el viaje era mucho más tranquilo de lo que ellos imaginaban. No fue hasta el atardecer, cuando el crepúsculo asomaba en la puesta de sol, tiñendo el cielo de color carmesí, como si de un horrible presagio se tratase, que llegaron hasta la base de Wind.

Tal vez ellos no lo sabían, pero en ese momento, participarían de la última batalla, ya que, para esos momentos, todos tenían sus misiones cumplidas, salvo la misión de Ash, dónde extrañamente, el único ataque que sufrían, era el de las cartas.

Ya habían pasado doce horas desde que Wind había mandado a secuestrar a Sakura, doce horas de sufrimiento constante para la peli morada, a quien, como lo había prometido la guerrera del viento, cada tres horas fue a interrogarla y torturarla por su nula cooperación. Fueron cuatro sesiones del peor sufrimiento que solo una mujer despechada podía dar a, según ella, la maldita que le había quitado a su Satoshi. En la cuarta sesión, fue cuando Sakura vio una posible posibilidad de escape de aquel lugar; una de las descargas eléctricas de Wind, provocó un paro cardíaco en la joven, provocando su muerte instantánea…

—¡Si quiera lo intentes, maldita! —dijo con mucha rabia Wind, mientras hacía unas figuras raras con sus manos— ¡Ni la muerte será una vía de escape!

Y concentrando una gran cantidad de energía en sus manos, formó una esfera de energía, la que lanzó a Sakura, reviviéndola al instante. La joven comenzó nuevamente a respirar, agitadamente; se sentía muy agobiada, no era consciente de su estado actual, pero algo si era seguro, era consciente que Wind la había traído de nuevo del lugar a donde había partido, sólo para torturarla más. Siquiera la muerte era una opción de escape.

—Agradéceme el milagro de recibirte, Saku —comenzó a decirle sarcásticamente—. Me merezco un premio, con saber el paradero de Sato, me conformo.

—¡No te lo diré! —gritó Sakura con todas sus fuerzas.

—Será como tú digas entonces —la molestia de Wind comenzó a notarse cuando comenzó a concentrar una cantidad, aún más grande de electricidad en sus manos, atacando con ella a la peli morada, quién gritó desesperadamente del dolor, comenzando nuevamente a desvanecer su conciencia—. Te sugiero que hables ahora, no querrás que use todo mi poder en ti.

—¡Ya te dije, no te diré nada, jamás te diría donde esta Sato, déjalo tranquilo! —gritó desesperada Sakura— Conmigo haz lo que quieras, mátame si quieres, a final de cuentas, puede que tengas razón, yo soy la culpable de todo —dijo en voz baja su última declaración, notándose en sus palabras y gestos, mucho dolor; dolor emocional.

—¡¿Por qué haces las cosas difíciles?! —exclamó desesperada Wind— ¡¿No me digas que crees que quiero a Sato para matarlo?!

—Sé qué no lo quieres matar, tú no eres mala, pero trabajas para esos seres asquerosos —comenzó a decir más tranquila Sakura— ¿Por qué trabajas para los soldados de la luz?

—¡Eso no te interesa, yo solo quiero a Sato! —y aumentando aún más el poder de su ataque eléctrico, atacó a Sakura.

—¡Por favor…, detente…! —gritó de dolor Sakura, seguido de un largo grito seco; su sufrimiento llegaba a un punto en el cual quería morir.

—¡Oye tú, suelta a Sakura ahora! —exclamó de la nada una voz masculina, llamando mucho la atención de la guerrera.

—¡¿Quiénes son ustedes?! —exclamó Wind, furiosa por la intromisión de los desconocidos a su base.

—Por fin llegaron…, pensé que se habían olvidado de mi… —decía muy quejumbrosa Sakura, apenas respirando— Tengan mucho cuidado…, Wind es muy poderosa…

—¡¿Qué fue lo que te hicieron?! —preguntaba impactado Tracey, tras ver el deplorable y horrible estado de su amiga.

—Lamentablemente no me equivoque —decía furioso Goku, tras ver tal nivel de tortura— ¡No te preocupes, terminaremos con esta tipa y te rescataremos!

—¡Cabezas hueca! —exclamó muy sufrida Sakura— ¡Ignoren que estoy aquí, acaben con Wind, ahora!

—¿Wind? —dijo muy extrañado Al, recordando las palabras de Gary— ¿Acaso tu eres una guerrera elemental?

Mientras todos veían muy impresionados las conclusiones de Al, Sakura simplemente bajó la mirada muy asustada, y la aludida comenzó a reír descontroladamente.

—¡Jajajaja! Veo que eres muy listo, Alphonse Elric. Te felicito — rio sarcásticamente Wind—. Así es, acertaste. Mi nombre es Wind, y soy la guerrera elemental del viento, y veo que saben de nuestro verdadero poder, así que, si van a pelear, háganlo en serio —decía, mientras tomaba posición ofensiva, observando a todos detenidamente, hasta mirar a quien esperaba— ¿Tú eres Yoh?

—Sí, pero…, ¿cómo sabes mi nombre? —preguntó algo extrañado el aludido.

—¡Si…! —comenzó a exclamar muy emocionada; parecía quinceañera— ¡¿Quieres tener una cita conmigo?!

—Eres muy atrevida para pedirle algo así en frente de su prometida —dijo de forma muy altanera Anna— ¿Qué te hace creer que lo dejaré?

—Anna Kyōyama…, creo que así deberían llamarte… —decía Wind mientras agarraba del cuello a Sakura— Te recuerdo que, si Yoh no hace lo que yo le digo, su amiguita será la única perjudicada.

—¡Maldita! —gritó furioso Goku con toda la intención de atacarla, pero había sido una pésima idea. Apenas pudo avanzar un par de centímetros, Wind tenía electrocutada nuevamente a Sakura, con una fuerza aún mayor, perdiendo por fin el conocimiento— ¡Imposible, no puede existir alguien tan fría y veloz, no creí que lo fuera a hacer en verdad! —pensó ingenuamente el saiyayin.

—Eso fue realmente estúpido, Son Goku, creí que eras un poco más inteligente —dijo muy molesta Wind— ¡No te di autorización para perder el conocimiento! — volvió a gritarle a Sakura, recuperando la energía de Sakura, no así sus heridas, haciendo que la joven despertara nuevamente de golpe, entre estremecedores gritos, y una respiración agitada— No querrán que sufra aún más —amenazó nuevamente Wind.

—Veo que es verdad, no tiene ninguna intención de matar a las personas. Tengo que hacer algo —pensó seriamente Yoh—. Anna, por favor —comenzó a decir a la chica—, espero comprendas la situación.

La decisión de Yoh estaba tomada, comenzando por caminar hasta Wind, sin quitarle en ningún segundo la mirada a la guerrera elemental.

—Wind, acepto tu cita —le dijo muy sonriente el chamán.

—¿En verdad? —preguntaba muy incrédula, soltando el cuello de Sakura— ¡Qué bien! —y exclamando muy alegre, se abrazó al joven.

—¿Estás seguro? —preguntó Al, poco convencido por la idea— ¿No quieres que te acompañemos?

—Estoy seguro chicos, no se preocupen —contestó Yoh muy despreocupado.

—¡Entonces no perdamos el tiempo, vámonos! —gritó muy emocionada Wind, llevándose a rastras al joven.

Una vez que Yoh y Wind desaparecieron de la vista de todos, los demás intentaron acercarse a Sakura, pero Anna se los impidió al acto.

—¿Por qué no podemos ir? —preguntó algo extrañado Al.

—¿Encima lo preguntas? —dijo algo molesta Anna.

—Al menos dale esto — le pidió algo extrañado Goku, entregándole la última semilla del ermitaño que quedaba—, con esto se recuperará.

—De acuerdo —aceptó la ayuda Anna, recibiendo la semilla—. Ni se les ocurra acercarse, den la vuelta, y no miren —decía muy seria, comenzando a acercarse a la peli morada, mientras que los demás hacían caso.

—Las mujeres son muy extrañas —comentó muy extrañado Goku.

—¡Ay, otro más! —suspiró resignado Tracey.

Apenas Anna llegó con Sakura, la rubia miró a la herida, siendo recibida con una sonrisa que reflejaba muchísimo dolor.

—Veo que sobreviviste —le dijo medio en broma Anna.

—Por supuesto… —decía Sakura muy adolorida— ¿Qué esperabas?

—Me dieron esto, supuestamente recuperará tu energía —dijo Anna queriendo darle la semilla.

—¡Detente, no te acerques! —exclamó Sakura muy aterrada.

—¿Qué sucede? —preguntó Anna muy extrañada.

—Esta cosa… está protegida por un campo de energía…

—¿Sabes cómo se desactiva? —Anna había comenzado a mirar por todos lados, buscando algún mecanismo para desactivar el campo.

—No lo sé…, pero si cometo algún error…, Wind va a matar a mis Pokémon…

—¿Te refieres a esos monstruos extraños? —preguntó algo intrigada.

—Así es…

—¿Sabes dónde los tiene? —preguntó Tracey intentando voltear la mirada.

—Veo que no valoras tu vida —dijo Anna con un tono muy amenazador, mientras Tracey volvía su cabeza, aterrado.

—No lo sé… —dijo muy agotada Sakura—, sólo vi que se los llevó…

—Entonces tendremos que esperar —comento Al, algo frustrado.

No quedaba más opción que esperar los resultados de la cita de Yoh.

Mientras tanto, el antes mencionado y Wind, se encontraban en una sala muy bien adornada; todo hacía indicar que Wind quería una cita de verdad ¿Tanto le había encantado el joven chamán? En el centro de la sala, había una mesa muy bien producida; velas aromáticas, un fino mantel celeste y varios platos muy bien cuidados.

—¡Qué bonito lugar! —dijo muy sorprendido Yoh, mientras miraba la puesta en escena.

—¡¿De verdad?! —exclamó muy emocionada Wind— ¡Me esmeré mucho, tenía muchas ganas de conocerte!

—¿Y cómo supiste de mi existencia? —preguntó el joven muy intrigado.

—¡Jajajaja! —rio casi en broma la peli azul— ¡Todos conocen al rey de los chamanes, además, te estuve viendo por mucho tiempo desde aquí, y te conozco muy bien!

—¡Increíble, no lo sabía! —exclamó muy sorprendido Yoh.

—Por favor, dame un segundo, quiero que esto sea bonito —dijo la guerrera del viento, mientras se retiraba a sus aposentos.

Después de… algunos minutos…, volvió vestida con un traje celeste, el cual era largo, le llegaba hasta los tobillos, escote, zapatos de taco alto, y su cabello suelto.

—¡¿Cómo me veo?! —preguntó muy apenada Wind, dando un pequeño giro.

—¡Increíble, te ves muy bien! —volvió a decir muy sorprendido Yoh.

—Gracias —le agradeció muy apenada la pelíazul, cerrando sus ojos con una sonrisa— ¿Vamos a la mesa? Yo misma prepare todo.

—Como gustes —le respondió Yoh, llegando a la mesa, moviendo una silla—. Por favor —dijo muy cortés el chamán.

—Gracias, que caballero —le agradeció muy feliz Wind, aceptando gustosa el gesto.

—No es nada —dijo muy sereno Yoh, pero notándose mucha preocupación en su mirada— Wind, disculpa, quería preguntarte algo.

—¿Qué ocurre? — preguntaba Wind muy curiosa.

—¿Por qué eres tan mala? Mirando el lugar, puedo decir que tú eres una persona de buen corazón.

—¡Yo no soy mala, son los demás los que no me comprenden, en especial esa Sakura! —exclamó furiosa Wind.

—¡Tranquila, no lo dije para que te molestaras! —le pidió algo nervioso Yoh.

—Disculpa… —dijo muy apenada Wind.

—Al menos dime, ¿por qué le hiciste eso a Sakura?

—¡Porque ella me quitó a un chico que me gustaba y no aguanté la rabia! —dijo muy molesta la guerrera del viento.

—¿Y qué fue lo que hizo?

—Le contó sobre mis sueños, sobre un mundo mejor —comenzó a decir muy emocionada—. Lo que queremos es eliminar a los humanos, los causantes de la destrucción de la naturaleza.

—Sí, bueno… —comenzó a decir muy complicado Yoh; al fin y al cabo, era consciente de sus palabras— No puedo negártelo, los humanos no le han tenido respeto al lugar donde viven, pero ellos tratan de sobrevivir por todos sus medios, además, hay humanos que respetan mucho la naturaleza, ¿sabes? No todos son iguales.

—Esas personas que pregonan tanto del cuidado por la naturaleza, en su pasado tampoco cuidaron de ella —decía con disgusto—, y ahora creen que por cambiar su pensar, repararan su pasado —miró a los ojos a Yoh, y luego su plato servido—. Creen que, por cambiar su forma de pensar, cambiaran todo, pero, aun así, son inconsecuentes con sus palabras.

—Si, tal vez… —Yoh se daba cuenta que la chica que estaba frente a él, no era mala, no tenía malas intenciones, en sus palabras, se notaba que amaba la naturaleza. Podía hacerla volver— Míralo así, ellos tratan de hacer lo que ellos creen que es correcto, y de corazón no quieren ver la naturaleza destruida, además, piensa tambien que a ningún humano le han enseñado la forma correcta de cuidar su hogar.

—En eso tienes razón —comentó muy suspicaz la pelíazul.

—Sé que tienes resentimientos con Sakura por lo que te hizo, pero te aseguro que lo hizo con el afán de proteger a Satoshi —le dijo muy afable—. ¿Tú crees que Satoshi estaría feliz si le hicieras daño a su amiga?

—¿Tú crees que él se enojaría conmigo? —preguntó ingenuamente.

—¿Cómo te pondrías tú, si supieras que alguien está maltratando a tu mejor amigo o amiga?

—¡Eso jamás se lo perdonaría, y lo primero que intentaría hacer, es…! — comenzó a responder muy segura, comenzando a darse cuenta de sus propias palabras — ¡No, no quiero que Sato me odie! —comenzó a exclamar muy desesperada.

—La violencia jamás ha solucionado nada, solo da sufrimiento y rencor —reflexionó Yoh muy serio.

—Tú, ¿cómo sabes de Sato? —pregunto muy curiosa la guerrera del viento.

—Gracias a Sakura, somos muy buenos amigos, y los valoro mucho —respondió Yoh muy sereno.

—Ya veo —Wind se había dado cuenta que, con sus acciones, lo único que lograría, es que la persona que amaba, la odiara para siempre— ¿Tú crees que habrá alguna forma de ganarme la confianza de Sato nuevamente? —preguntó muy angustiada.

—Eso deberías preguntárselo a Sakura, ella es quien lo conoce mejor.

—Debo serte sincero —decía Wind mientras se levantaba de la mesa—, después de lo que le hice, me da miedo.

—¿Puedo hacerte una última pregunta?

—Por supuesto que sí, Yoh —dijo la pelíazul con más confianza.

—¿Cuál es tu objetivo en la vida? Tu sueño.

—Mi sueño es reconstruir todas las dimensiones, erradicando a la humanidad —decía muy emocionada Wind—. Quiero volver la naturaleza a su origen, donde todos los seres vivos puedan existir sin miedo a desaparecer o sufrir, quiero ver el verde de los árboles y las plantas, las hermosas flores, y quiero compartir ese sueño con Sato.

—¿Tú crees que es necesario erradicar a los humanos para lograr algo así?

—¿Tú crees que no es necesario? —preguntó muy curiosa Wind.

—Los deseos son del corazón —comenzó a decirle muy amable Yoh, mientras caminaba hasta estar frente a la pelíazul—. Si en verdad lo deseas, puedes hacer todo eso con fuerza de voluntad, y si nos permites, te ayudaremos.

—Aunque lo digas de esa forma, no podría hacer algo así —decía muy acongojada.

—¿Por qué? —preguntó muy intrigado Yoh.

—Todos mis movimientos, los de Aqua, Tera y Magma, están bajo la supervisión del gran señor —dijo muy seria Wind—. Las demás están convencidas de las palabras del ser superior.

—¿Y quién es ese ser superior?

—Realmente no lo sé —decía Wind negando con su cabeza—, jamás lo hemos visto, salvo su voz… A decir verdad, nadie lo conoce, pero se dice que él ha existido desde el inicio de todo, desde la creación; si quiera yo, que soy una de las guerreras más poderosas del grupo, lo ha visto, pero se dice que tiene alguna relación con un ser divino aún más grande, creo que ese ser es el dios supremo de todo.

—Ya veo… —dijo muy confundido Yoh, sin entender nada de lo que le había dicho— Creo que ahora no tiene mucha importancia —Yoh posó sus manos sobre los hombros de Wind, y le preguntó directamente— ¿Qué tal si te unes a nuestro equipo?

—¡¿Qué… que me una a ustedes?! —exclamó muy sorprendida por la petición la pelíazul.

—Por supuesto —Yoh respondía mientras le mostraba una sonrisa—. Nosotros tratamos de buscar la paz y la armonía entre las personas y la naturaleza, y si te quedas con nosotros, veras que tus sueños se harán realidad sin matar a los demás.

—No lo sé… —respondió Wind— Prefiero hablar con Saku primero…, sólo espero que quiera hablar conmigo.

—Te aseguro que si querrá —le apoyó Yoh con entusiasmo—, ella no tiene resentimientos contra ti, eso te lo aseguro.

—Eso espero —dio la vuelta, y volvió a sus aposentos.

Yoh había logrado su objetivo, logrando percatarse que aquella joven, la guerrera del viento, no era más que una chica que intentaba hacer las cosas por el bien de su mundo, curiosamente, cayendo en sus propias palabras. El siguiente paso, era lograr que Sakura quisiera hablar con ella. Estaba convencido que podría lograr algo así, quería que ese vínculo de amistad entre Satoshi y Wind volviera para el bien de todos.

Después de unos minutos, Yoh volvió con el grupo.

—¿Cómo te fue? — pregunto Al muy expectante.

—Espero que bien —respondió Yoh muy confiado, mientras se separaba del grupo, y se dirigió con Sakura y Anna—. Sakura, necesito pedirte un favor.

—¡¿Cómo se te ocurre pedirle favores en el estado que está?! —le regañó muy molesta Anna.

—Descuida Anna… —dijo entre quejidos Sakura— ¿Qué necesitas de mí…, Yoh?

—Quiero que hables por un momento con Wind, por favor.

—¡¿Acaso te lavó el cerebro?! — le exclamó furiosa la peli morada.

—Te lo pido por favor, Sakura —le suplicó Yoh—. Escúchala, intenta comprender sus actos, confía en mí.

—Lo intentaré por ti… —dijo Sakura muy seria y molesta—, aun así… no prometo nada.

Después de cinco minutos, Wind volvía con sus ropas de guerrera elemental, y con el bolso de Sakura en sus manos. Wind movió su mano derecha hacia su derecha violentamente, desactivando el campo de energía que cubría a la joven entrenadora, y con una corriente de aire, bajo suavemente a la chica hasta el suelo. La situación era muy extraña, todos veían las acciones de la guerrera elemental con mucha atención. ¿Qué estaría planeando?

—Si tienen algún método de restaurar su energía, por favor, háganlo —dijo Wind sin mirar al grupo, más por vergüenza, curiosamente, algo agitada.

—Ni es necesario que lo digas —dijo Anna mientras le daba en la boca de la peli morada la semilla del ermitaño.

Sakura, con algo de dificultad, comió la semilla, y después de unos segundos y pequeños quejidos de dolor, la joven se recuperó por completo, observándose a sí misma muy sorprendida por aquella milagrosa recuperación.

—¡Increíble! —exclamó Anna muy sorprendida— Traje tu ropa, vístete —le dijo mientras le entregaba una bolsa de tela con sus prendas.

—Gracias Anna —le agradeció muy seria, sin despegar en ningún momento su vista de Wind.

—Sakura, aquí están tus Pokémon —dijo Wind algo asustada, estirando su brazo con el bolso a Sakura.

—Si… Gracias… —le agradeció muy molesta, quitándole violentamente el bolso de sus manos.

Sakura no entendía que le pasaba a Wind. ¿Qué habría pasado dentro de aquel lugar con Yoh? Se preguntaba muy intrigada, mientras terminaba de vestirse.

—Listo. Ustedes cuatro, ya puede acercarse —le indicó Anna al grupo aislado, una vez que Sakura estaba lista— Y tú, ¿qué planeas? —le pregunto a Wind, interponiéndose entre la guerrera y la entrenadora.

—Eso lo quisiera hablar con Sakura —dijo muy angustiada la pelíazul, mirando a la aludida— ¿Podemos ir a hablar a un lugar privado?

—¿Qué planeas? —le pregunto poniéndose en guardia.

—No planeo nada, sólo quiero hablar contigo.

—Está bien —le aceptó nulamente convencida Sakura—, sólo lo hago porque se lo prometí a Yoh ¡Pero si te respondo o no, será mi decisión, ¿escuchaste?!

—Me parece justo.

Wind sentía que había mucho de qué hablar con la joven que odiaba tanto, y todo por culpa… ¿de Sakura por entrometerse en algo que no debió, o por culpa de ella misma? Esa era la pregunta que tanto la atormentaba.

En el mismo salón en el que estaba con Yoh, Wind se encontraba con la peli morada. Por el cariño de Satoshi, necesitaba primero recuperar como amiga, a la entrenadora de Ecruteak.

—Sakura —comenzó a decir Wind, muy compungida—, sé que no me lo merezco, pero por favor, perdóname por todo lo que te hice.

—¡¿Por qué tendría que hacerlo?! —comenzó a increparle la peli morada, furiosa— ¡Estuviste a punto de matarme!

—Lo sé, por eso no espero que jamás me perdones —Wind estaba con la mirada baja, se veían caer lágrimas de su rostro—. Estuve pensando mucho lo que me dijo Yoh, y te quisiera preguntar algo —la pelíazul levantó la mirada, y vio a los ojos a su… amiga—. Cualquiera sea tu respuesta, la aceptaré.

—¿Qué quieres ahora? —preguntó muy desconfiada Sakura.

—¡¿Puedo unirme a tu equipo?! —le suplicó Wind muy avergonzada.

—¡¿Qué…?! —la pregunta sacó de base a Sakura, no esperaba esa clase de preguntas.

—¿Tú crees que Sato me aceptaría en su equipo?

—¡Por supuesto que sí, muy gustoso! —exclamó muy feliz Sakura. Para ella, ahí estaba nuevamente su vieja amiga— Él te conoce, y tú también, no deberías hacerte esos cuestionamientos. Pero, ¿por qué ese cambio? —preguntó ahora muy intrigada.

—Si te mato, Sato se enojaría, si mato a todos, Sato me odiaría, y no aguantaría que me odiara para siempre, lo quiero mucho —decía entre avergonzada y apenada.

—Él se pondría muy feliz si defendieras sus ideales —le decía Sakura, mostrándole una sonrisa—. Con ese cambio de pensamiento, te aseguro que se pondrá muy feliz, y te volverías a ganar su confianza.

—¡¿En verdad?! —preguntó muy ilusionada Wind, la que se notaba en brillo de sus ojos.

—¡Por supuesto, pero…! —le respondió muy afable Sakura, colocando de pronto el dedo índice derecho en su frente; Wind miró el dedo, y después a Sakura, quién ahora la miraba de reojo — Sato es mío y solo mío, así que no te acerques más de lo necesario a él. ¿Entendiste?

—¡Ya veras, el será mío, hare todo lo posible para que lo sea! —le exclamó algo gruñona la pelíazul.

—¡Claro que no!

—¡Claro que sí!

—¡Que no!

—¡Que sí!

—¡Que no!

—¡Que sí!

—¡Que sí!

—¡Que no!

—¡Jajajaja! ¡No puedo creer que aún caigas en esos trucos tan viejos e infantiles! —reía Sakura, burlándose de la, aún ingenuidad de la chica, según ella.

—¡Tramposa! —Wind se lanzó a atacar con un puñetazo a Sakura, pero la peli morada lo esquivó sin siquiera mirar.

—¡Amiga, cada día estás más lenta! —decía muy desafiante Sakura.

—¿Eso crees? —le preguntó igual de desafiante Wind.

Se veía que las dos chicas se llevaban muy bien, eran muy buenas amigas, y se veía que las dos eran capaces de enfrentar sus diferencias de la forma menos civilizada posible, peleando. Los golpes llamaron la atención de todos, por lo que corrieron rápidamente hasta los aposentos de Wind, encontrándose una escena algo… extraña; ambas chicas estaban sentadas, abrazadas, muy felices, en ese instante riendo.

—¡¿Qué pasa Sakura?! —exclamó muy serio y extrañado Tracey.

—¡Nada Tracey, tranquilo! —decía aún entre risas Sakura— Creo que empezamos con el pie izquierdo —le dio la mano a Wind para ayudarla a levantarse, y dijo — ¡Les presento a una de mis mejores amigas, Wind, y a partir de ahora, formará parte de nuestro equipo!

—¡¿Qué…?! —fue lo único que se escuchó del grupo.

—Lo sabía —dijo triunfante Yoh—. Gracias por escucharla, Sakura.

Nadie podía creer lo que escuchaban. ¿Wind ahora sería parte de su equipo? ¿Tan fácil accedió Sakura a algo así? Estuvo a punto de matarla, una de las guerreras elementales, parte de los soldados de la luz, y la acepta como si de toda la vida se hubiesen conocido.

—¡Sakura, ¿estás segura de lo que dices?! —preguntó muy molesto, más por la despreocupada acción de la peli morada.

—Tracey, por favor, confía en mí —le pidió muy sonriente—. Se lo que hago.

—No lo sé —ahora comenzaba a cuestionar Al—. Disculpa Sakura, pero no confío en ella.

—Y yo confiaba en ustedes como mis guardaespaldas, y fallaron hasta en lo básico — dijo Sakura sin quitar su sonrisa, mostrando su lengua traviesamente.

—En eso tiene razón… —acotó Goku muy incómodo.

—Chicos —Wind se acercó al grupo, y muy sumisa les hizo una reverencia—, lamentó mucho el pésimo rato que les hice pasar, quiero dar mi mejor esfuerzo para que se sientan orgullosos de mi —les dio la espalda, y dijo—. Si me quieren atacar, pueden hacerlo, lo merezco, quiero estar tranquila cuando vea a Sato.

Todos veían muy sorprendidos a Wind; realmente estaba con la guardia baja, con los brazos bajos, mientras miraba a Sakura, quién la vio muy preocupada.

—Wind —comenzó a decir Tracey—, si Sakura y Satoshi confían en ti, entonces también confiarnos en ti.

—Tu desinterés a ti misma es la mejor prueba de tu nobleza. Espero que podamos trabajar juntos —decía Goku muy emocionado, más por conocerla; sabía que era mucho más poderosa que ella.

—Trabajaremos juntos, también confiaré en ti, espero no nos falles —decía Alphonse muy tranquilo.

—Son demasiado confiados —decía Sesshömaru muy serio, mientras se acercaba a Wind—. Jamás he bajado la guardia con sujetos como tú —tomó del hombro a la pelíazul, y la puso frente a frente, mirándola a los ojos—. Si llego a notar algún movimiento extraño de tu parte, no dudes que te eliminaré.

—¡Sí, señor! —dijo muy intimidada la joven guerrera.

—¡Jejejeje! Que desconfiado —rio muy nerviosa Sakura—. ¿Quieres que partamos ahora, Wind?

—Es es lo que más quisiera ahora —comenzó a decir muy seria Wind—, pero si se llegan a enterar que trabajo para ustedes, estaré metida en problemas, en especial con mis compañeras.

—Podrías trabajar como nuestra agente doble —le propuso Sakura—, seguir trabajando para los soldados de la luz.

—Es buena idea —dijo Wind—. Puedo darles algo de información adicional, aún hay ciertas cosas que si quiera Sato y tú saben.

—Lo que tú quieras, pero fuera de esta base, podrían escucharte —le sugirió Sakura muy seria.

—Es verdad —dijo muy pensante la pelíazul—, aún deben quedar soldados por aquí.

—Si ellos son el problema, no te preocupes —le dijo Al muy tranquilo—, ya los derrotamos a todos.

—¡¿Los derrotaron a todos?! —exclamó muy sorprendida Wind.

—Así es, fue muy sencillo —decía Goku, acercándose a la joven—. Al contrario, siento que tú eres muy fuerte, y que, si hubiese luchado contra ti, me hubieras derrotado antes de poder hacer algo.

—Pero ahora estás de nuestro lado —decía Sakura muy feliz, abrazando por la espalda a Wind, posando su mentón en su hombro derecho—, y quiero que Aqua, Tera y Magma también estén con nosotros —dijo algo nostálgica la peli morada.

—Saku —comenzó a preguntar Wind muy compungida—, aun no me respondes, ¿me perdonas por lo que te hice?

—Wind —Sakura abrazó con más fuerza a su amiga, y besó tiernamente su mejilla, lo que provocó sorpresa y sonrojo en la pelíazul—, por Sato, esto quedará entre nosotras, jamás nadie lo sabrá —se separó de la pelíazul, y miró de forma suplicante al grupo—. Ese será nuestro secreto, se los pido, por favor.

—Si esa es tu decisión, no tenemos derecho a entrometernos —dijo algo desconcertado Tracey.

—Muchas gracias amigos —le agradeció Sakura con una sonrisa—. Por ahora, nos quedaremos en esta dimensión, tenemos que prepararnos para el regreso.

—Saku —comenzó a decir Wind muy seria—, hace dos días, escuche que utilizarían los objetos que consiguieron para hacer algo en Hoenn, no sé qué con precisión, pero creo que es algo muy grave.

—Ya veo —dijo muy pensante Sakura.

—Si eso es cierto, tendré que partir en este mismo momento su entrenamiento — dijo Anna muy seria.

—¡Ya la escucharon, caminen! ¡Uno, dos, uno, dos! —les exclamó muy traviesa Sakura, empujando al grupo a la salida— ¡Si no quieren meterse en problemas, obedezcan!

Así, un nuevo miembro de unía al equipo de Sakura, uno muy particular, Wind, la guerrera elemental del viento. ¿Cómo trabajaría con los demás? ¿Será realmente muy confiable tener a un ex miembro de los soldados de la luz con los demás? Sakura confiaba, pese a todo, ciegamente en aquella chica, la cual, como última prueba de confianza, destruyó su base, aún con todas sus cosas en el interior. La chica realmente quería que confiaran en ella.

Ahora comenzará un entrenamiento muy especial para el grupo, el cual sería dirigido por Anna. Según la información de Wind, algo estaban planeando en Hoenn, algo que traería graves consecuencias, y curiosamente, sería con los objetos que alcanzaron a robar; la perla de Shikon, y la energía de las cuatro bestias sagradas. ¿Qué estarán planeando hacer?


...


Ash y los demás seguían recorriendo cada rincón del barrio comercial de Tomoeda muy felices y tranquilos, comprando y visitando lugares de interés… O al menos eso hacían hasta hace diez minutos atrás… Tenían problemas con Dawn, y no por el exceso de compras exactamente…

—¡Sceptile, hoja sable! —¿Ordenaba Ash?

—¡Blaziken, corte elevado! —¿También ordenaba May?

Así es, por alguna razón, Dawn cayó bajo el control de una carta. La situación fue así, después de terminar de comer, todos se dirigieron a comprar a una librería, en ella, Dawn encontró un libro sobre lucha profesional, le interesó y comenzó a revisarlo, creyendo que le serviría para que sus Pokémon aumentaran sus habilidades, pero el libro se fusionó con Dawn, y de pronto, comenzó a atacar a los demás. Habían pasado alrededor de diez minutos de ese incidente, y ahora se encontraban luchando contra la coordinadora. Por recomendación de Sakura, les pidió que lucharan contra ella y la derrotaran, porque esa era la única forma de liberarla de la posesión.

Todo iba muy bien, pero por alguna extraña razón, apareció una segunda Dawn. ¿Cómo fue a pasar algo así?

—Creo que también se activó la carta gemela —decía Sakura muy seria—. Tendrán que derrotar a las dos al mismo tiempo.

—¡Genial, primero teníamos a una experta en lucha, y ahora a dos! —comenzó a gruñir muy molesto Ash.

—¡No te quejes, concéntrate en la lucha! —le regañó May.

El paso del tiempo también estaba haciendo efecto, tanto Sceptile como Blaziken estaban muy agotados, les era muy difícil seguirles el ritmo, y la fatiga estaba ganando.

—Bueno, creo que llegó mi turno —comenzó a decir Inuyasha, mientras caminaba hasta el campo de batalla.

—Sí, ya me estaba aburriendo —asintió Ed muy entusiasmado, imitando la acción.

—De acuerdo —asintió Ash muy serio— ¡Sceptile, regresa!

—Suerte chicos —dijo May preocupada— ¡Blaziken, tú también!

—Recuerden que es trabajo en equipo —comenzó a aleccionar Sakura—, tienen que atacar y moverse de la misma forma, perfectamente sincronizados, si se mueven de distinta forma, la otra copia lo sabrá.

—Lo sabemos, no te preocupes por eso —dijo muy engreído Inuyasha.

—Sólo te lo recordaban por si se te olvidaba —acotó Ed con algo de ironía— ¡Será mejor que te prepares!

—¡Siempre lo estoy! —exclamó Inuyasha mientras desenfundaba a colmillo de acero, tomando su figura original.

—Espada… ya veo… —comentó Ed muy suspicaz, usando la alquimia para crear una espada con su automail—, puede ser una buena idea.

—Sólo tengan cuidado de no herirla —comentó Ash muy preocupado.

—¡Ya lo sabemos, no hay necesidad de que lo digas! —exclamó el alquimista muy soberbio.

Dawn ha sido poseída por dos cartas, la carta lucha y la carta gemela, y ahora son dos expertas en lucha. Esta vez, la batalla ha sido más difícil que en veces anteriores.

Por lo que hemos visto, una de las guerreras elementales, Wind, se ha unido al equipo de Sakura, quien le perdonó todo lo que le hizo, y, además, le prometió que no le contaría nada de lo sucedido a Satoshi. Anna comenzará con el entrenamiento del equipo, pero con un poco de temor; claro, temor de parte del equipo. El mensaje de Suicune a Ash fue muy extraño, todo hacia referir a los seres queridos de Ash, en especial a su familia; cosa extraña, ya que el único familiar de Ash, es su madre, Delia. ¿Cómo funcionará el equipo con un antiguo miembro de los soldados de la luz? ¿Satoshi sabrá que fue lo que ocurrió? ¿Cómo será el entrenamiento de Anna? ¿Qué querrán decir las palabras de Suicune? ¿Y cómo terminara el caso de la posesión de Dawn? Todo esto y más, en el próximo capítulo.

Esta historia continuará…