Hola a todos, no hice ningún comentario ni nada por el estilo en el capítulo anterior, mas que nada, para no hacerles perder la emoción del momento.

Aclarando cosas: cuando escribí originalmente los dos últimos capítulos del arco dos, habia hecho que Ash "friendzoneara" a Sakura, ya que iba con toda intención de declararse a Misty, pero preferí en esta ocación, dejar el resultado ya leidos por todos. Cuando noté que en las modificaciones y correcciones, comenzaron a quedar vacios en la historia, me vi obligado a agregar un par de personajes mas; se que los reconoceran rapidamente a quienes me refiero.

Basicamente, hice un remake de toda la historia. Espero les guste el arco tres. Les advierto, es muy distinto a lo que han estado leyendo hasta este momento.


...


Capítulo 31: "El inicio de una antigua batalla, la nueva entrenadora"

Los viajes dimensionales ya son parte del pasado, las últimas cinco lograron los objetivos, encontrar a los objetos o personas especiales; pese a que fueron cumplidas, también hubieron derrotas muy extrañas, y preocupantes.

Pero aún no era el momento de aliviarse o descansar, en sus caras tenían una siguiente misión, detener a los ancestrales Pokémon de Hoenn, quiénes por causa de Magma, y la posesión a los Pokémon salvajes, estaban causando estragos en toda la región.

Los viajes dimensionales, además de las misiones, fueron muy fructíferas, al menos en lo que se refiere a la alianza de nuevos compañeros, quienes han aceptado ayudar ciegamente a nuestros amigos. Cada quien tiene distintas habilidades y poderes, pero ¿cómo se comportarían trabajando en equipo? ¿tendrían lo suficiente para continuar la batalla y triunfar?

Las cinco últimas misiones terminaron con éxito, pero algunas, a un alto precio, un precio tan alto, que mantiene detenido todo.

La región Hoenn, una región dividida en dos áreas, terrestre y marítima; cuentan que en estas tierras viven dos seres mitológicos, que hace mucho tiempo tuvieron un gran enfrentamiento, con resultados que hasta el día de hoy son visibles, la creación de los océanos y continentes. Pese a que son simplemente una leyenda, su enorme poder ha sido una razón por la que muchos los han buscado para utilizar sus poderes con fines egoístas, como el equipo Magma y el equipo Aqua, pero gracias a la valentía de un joven entrenador, no sólo logró arruinar sus planes, sino tambien, hacer ver a los líderes de estas organizaciones sus errores, y lograr la desintegración de estas.

En estos mismos instantes, en Hoenn, el clima esta inestable; la situación era preocupante, pero más que analizar la situación, no podían hacer nada. Desde el momento que comenzó aquella inestabilidad climática, muchos científicos investigaban el porqué de esta situación, sin resultados favorables; pero no fue la respuesta, hasta que divisaron a los dos Pokémon ancestrales en Slateport City.

Habia llegado el momento de comenzar la gran batalla, y Mewtwo era consciente de esto, por lo que solicitó ayuda a los grupos que podían en aquel momento; no hubo muchos problemas, todos atendieron el llamado al segundo, volviendo todos al templo de Dialga y Palkia.

Quienes tenían grandes problemas en esos momentos, era el equipo comandado por Ash y Misty; quienes se encontraban en el hospital principal de la ciudad de la dimensión en la que estaban.

Gary fue el primero en salir de la sala de observaciones donde tenían a Ash; el deber que sentía en ese momento el joven investigador hacia sus amigos, era dar a conocer el estado de salud del joven entrenador de Pallet Town.

—Ya veo —comenzó a decir muy seria, más preocupada Kagome—, esto es más grave de lo que parecía.

—Lo que no sabemos, es cómo fue que perdió la memoria con exactitud —decía Gary muy pensativo—. Tendremos que quedarnos más tiempo en este lugar.

—¿Pero podemos pasar a verlo? —preguntó May muy acongojada.

—El doctor nos dijo que lo mejor por ahora, es dejarlo descansar, y que mañana podríamos pasar a verlo de nuevo —dio un vistazo a todos, y continuó con su oratoria—. Ash aún está algo lastimado, por lo que le darán el alta dentro de tres días.

—¡Es mucho tiempo! —dijo algo impaciente Drew, más preocupado porque su región natal era la que estaba bajo ataque— ¡Ya escuchaste a Mewtwo, nos necesitan ahora!

—Tendrán que comprender el estado de Ash —dijo Dawn algo molesta por el comentario de Drew—. Tendrán que aguantarnos, les guste o no.

—Por nosotros no se preocupen —intervino muy serio Inuyasha—. Podemos irnos ahora de vuelta con los demás. Comprendo su preocupación y que quieran quedarse, no tiene sentido que todos nos quedemos aquí.

—Sí, tienes razón —concluyó rápidamente Gary— ¡Mewtwo, ¿escuchaste todo?!

—Sí, y me parece buena idea —dijo Mewtwo en la mente de todos—. ¿Quiénes volverán? —pero nadie respondió.

La única certeza que tenían todos, y estaban de acuerdo, era que estaban más preocupados por el estado de salud de Ash que por otra cosa. No sabían en que momento, pero su fiel amigo era el único motivo para continuar; si uno se quedaba, todos se quedaban.

—No es necesario que vuelvan si así lo desean —dijo igual de preocupado Mewtwo—. Sé que la situación de Ash es crítica, además, los otros equipos se encargarán del resto, así que no se preocupen.

—Muchas gracias por tu comprensión Mewtwo, y discúlpanos por todo el mal rato —le agradeció muy preocupado Gary—. Confió en que todo saldrá bien, nos contactaremos apenas tengamos todo listo por acá.

—No se preocupen, la salud de Ash es lo más importante en este momento, estamos en contacto —y con esto, Mewtwo cortó la comunicación.

—¿Creen que fue lo correcto quedarse callados? —preguntó Ed al grupo, muy inseguro de su propio actuar.

—No sé ustedes, pero yo estoy más preocupada por Ash que por cualquier otro ahora —decía muy acongojada Duplica.

Después de unos minutos, aparecieron Misty y Sakura en el hall principal.

—¿Cómo está Ash? —preguntó Gary algo ansioso, creyendo que podrían haber llegado con nuevas noticias.

—Dentro del estado actual de Ashy, está bien, pero aún no saben por qué perdió la memoria —decía Sakura muy triste.

—Eso quiere decir que… —quiso concluir May con algo de miedo.

—No encontraron ningún golpe fuerte en la cabeza, salvo algunas heridas menores —les respondió Misty con algo de rabia.

—¡Entonces Magma le robó la memoria! —sentenció con mucha rabia Dawn.

—Puede ser una posibilidad —dijo Gary muy pensante—. Dinos Sakura, ¿cómo aprendiste los ataques de los Pokémon de Ash?

—No lo sé —comenzó a decir muy acongojada Sakura—. Sólo sé que estaban en mi cabeza, pero no sé por qué.

—Sakura —comenzó a decir muy serio Shaoran—, ¿qué fue lo que te mostró la carta de los sueños?

—Es cierto, aquel sueño, no sé cómo empezar… —comenzó su introducción Sakura, comenzando a contarles con cada detalle, sin excepción, aquel extraño sueño.

Todos escuchaban atentamente cada pasaje del sueño de Sakura, intentaban entender que querría decir cada palabra de Sakura, pero cuando creían que lograban entender algo, se volvían a perder; nada de lo que decía tenía ni sentido ni lógica.

—Los sueños de la carta de los sueños son premonitorios —comenzó a re explicar Shaoran—. Tus sueños intentan decirte que pasará en el futuro, y seguramente, tiene mucho que ver con lo que comenzará a pasar en el lugar donde vive Ash.

—No lo sé, aún hay algunas cosas que no entiendo —dijo May muy confusa.

—Nadie de nosotros entiende el sueño —le aclaró Gary igual de confundido—, y no creo que valga la pena pensar en algo así ahora.

—Hay algo que no entiendo de ti, Shaoran —comenzó a decir muy pensante Sakura—. ¿Cómo pudiste usar la carta del tiempo?

—Es verdad —dijo con mucha inseguridad Shaoran—, me lo preguntaste durante la batalla, y te prometí responderte.

—El mismo mago Clow, el día del juicio final, me dijo que mi magia era distinta a la de él, recuerda que la primera vez que intenté utilizar la magia de las cartas Clown, no pude, por lo que tuve que usar mi propia magia.

—Y como es magia tuya, no puedo usar tus cartas —Shaoran suspiró, y miró al techo del hospital—. Fue en el momento que iba a tomar el avión para acá…

Hace cuatro días atrás.

Shaoran miraba algo impaciente su reloj, estaba pendiente de no perder el vuelo, sabía que esta era su única oportunidad de salvar a Sakura, y mientras más rápido llegara, sería lo mejor.

—En treinta minutos, el avión con destino a Tomoeda comenzará su servicio, favor de acercarse al embarcadero para abordar el vuelo —se oyó por el altoparlante del aeropuerto.

—Por favor Sakura, aguanta… —dijo muy preocupado el joven peli castaño.

—¿Crees que con la fuerza que tienes, puedas ayudar a Sakura? —preguntó una voz femenina tras él.

—¿Cómo? —Shaoran muy sorprendido por aquella pregunta, volteó la mirada, y vio a alguien, por la voz, tal vez una chica, oculta tras una capa y una capucha— ¿Quién eres tú?

—Lo siento, pero no puedo decírtelo —dijo la joven, de forma muy misteriosa.

—¿De dónde vienes? —volvió a preguntar Shaoran algo molesto.

—Lo siento, pero tampoco puedo decírtelo.

—¡¿Entonces qué quieres de mí?! —le preguntó molesto.

—Ayudarte —levantó un poco su cabeza la misteriosa, de quien solo se alcanzó a ver una sonrisa—. Quien me mandó hasta aquí, le pidió ayuda a Eriol para que tú personalmente puedas ayudar a Sakura.

—El personalmente me llamó —le cuestionó Shaoran—. ¿Por qué te mandaría a ti solo para eso?

—Porque ese es mi deber —se acercó al joven mientras sacaba algo de su bolsillo, de lo que parecía una falda roja—. Sólo podrás usarlo una vez con las cartas de Sakura, úsalo cuando tú creas conveniente, no lo desperdicies.

—Muchas gracias —respondió Shaoran, mientras estiraba su mano derecha abierta, recibiendo una especie de talismán.

—Y un consejo personal, dentro de lo que me dijeron que podía decirte —dijo la joven misteriosa.

—¿Qué sucede? — preguntó muy extrañado Shaoran.

—Ocurra lo que ocurra, deja que Sakura sea feliz, tome la decisión que tome.

—¿Le va a pasar algo a Sakura? —preguntó muy preocupado el joven peli castaño.

—Eso no lo sé —le negó la misteriosa, logrando que un mechón castaño miel se viera debajo de aquella capucha—. Desconozco quien vendrá a ayudar a Sakura, tenemos cierta planificación, pero no el orden.

— Ya veo —volvió la mirada al talismán, y de nuevo a la joven, pero esta ya no estaba— ¡Oye, ¿dónde estás?! —exclamó muy extrañado, mirando a todos lados, sin encontrar a la misteriosa.

Fin de recuerdo.

—¿Habrá sido alguien quien mandó Satoshi? —preguntaba al aire Gary.

—No lo creo —respondió Misty—. Hace cuatro días, Sakura fue quien nos dijo sobre el viaje de Satoshi a Hoenn, que estaba buscando las joyas elementales, nunca lo vimos mandar a alguien más que nosotros.

—De alguna u otra forma —comentó Ed—, si no hubiese sido por esa mujer, ahora estaríamos contando otra historia.

—Es verdad —dijo muy pensativo Gary, sacudió su cabeza, y continuó—. Nosotros tambien tenemos que descansar, tenemos mucha información, y no sabemos cómo tomarla ni manejarla.

—Tienes razón —le asintió Misty—. Además, si llega a suceder algo, nos avisaran mañana en la mañana.

—Sí, tienes razón —agregó Ed.

La decisión más lógica en aquel momento, era descansar, por lo que decidieron quedarse a dormir en el mismo hall, esperando el siguiente día.


...


Como la aparición de Kyogre y Groudon se produjo en Slateport, todos los entrenadores y líderes de gimnasio, se dirigieron a este sector. Paul, Ritchie y Sabrina se encontraban In Situ desde hace un par de horas, y como eran los que tuvieron mayor contacto con Mewtwo y Satoshi, comenzaron a explicar todos los sucesos a los entrenadores y líderes de gimnasio recién llegados.

Había que moverse rápido, debían detener a aquellos monstruos legendarios a toda costa, antes que terminaran por destruir toda la región. El plan de ataque planificado por los líderes de gimnasio, se daba por iniciado sin más demoras.

—Sí, estoy de acurdo, es todo lo que podemos hacer —comentó Sabrina muy seria.

—Sólo recuerden que son Pokémon legendarios, no será lo mismo que pelear contra un Pokémon normal —les recordó Ritchie muy preocupado.

—¡Pero tenemos a Zapdos de nuestro lado —comentó Roxanne con entusiasmo—, nos será de gran ayuda!

—Pero solo será efectivo contra Kyogre, ya que es de tipo agua —le recordó Ritchie, desviando la mirada a la líder de tipo roca—. Groudon que es tipo tierra, será muy resistente, por lo que necesitaremos Pokémon tipo agua y tipo planta.

—Como líder de gimnasio de Sootopolis, maestro y artista de Pokémon de agua, me encargaré del equipo de los Pokémon acuáticos —aportó Juan, apareciéndose en el grupo.

—Muy bien, ahora falta el equipo de los Pokémon planta —dijo algo entusiasta Ritchie.

—Yo puedo encargarme del equipo de Pokémon planta —intervino Erika—, es la especialidad del gimnasio de Celadon.

—¡Excelente, ya tenemos todo listo, es hora de comenzar! —exclamó Ritchie con mucho entusiasmo, recibiendo un "Si" muy eufórico de parte de todos.

El plan era sencillo, rodear a Kyogre y Groudon, quiénes estaban concentrados en su propia batalla, y atacarlos con todo lo que tenían. Pero había algo muy extraño en aquellos Pokémon, cosa de la que sólo Ritchie se percató.

—Esto es extraño —decía Ritchie, intentando buscar un punto débil para comenzar el ataque.

—¿Qué sucede? —preguntó Sabrina muy intrigada.

—Míralos con atención —decía el joven peli castaño con una mueca de preocupación—. Sus tamaños, sus energías, no son como los que describían en los libros de mitología.

—Dame un segundo, quiero sentir sus presencias —le pidió la líder psíquica muy seria, cerrando sus ojos, y al par de segundos, abriéndolos de golpe, muy asustada—. ¡Tienes razón, los cambios que tienen son radicales! ¡¿Qué les habrá pasado?!

—Ya tendremos tiempo para averiguarlo, comencemos el ataque —dijo muy apresurado Ritchie—. ¡Zapdos, trueno a Kyogre, equipos de agua y planta, contra Groudon!

Los ataques se dirigían a una gran velocidad y poder contra los dos Pokémon. De parte del equipo de agua, hidrobombas, y por parte del equipo planta, rayos solares; cuando los ataques asestaron, provocaron una gran explosión en el lugar.

Cuándo se disipó la nube de polvo, pudieron ver los resultados del ataque combinado; los dos Pokémon legendarios continuaban luchando como si nada. Al parecer, una especie de campo de energía, creado por ellos mismos involuntariamente, los protegió.

—El poder de los ataques no fue suficiente, necesitamos algo con más fuerza —les dijo Paul con algo de rabia.

—No, no es que nuestro poder sea bajo —le explicó Sabrina muy seria—, algo aumentó el poder de Kyogre y Groudon.

—¡Por supuesto que no podrán, el poder de ellos está fuera de su nivel, así que no lo vuelvan a intentar! —dijo una chica de cabellos celestes, que apareció de la nada en medio de los dos Pokémon legendarios.

—¡¿Quién eres tú?! —le preguntó Ritchie, mientras, al igual que los demás, se ponía en guardia ante la presencia de la desconocida.

—Discúlpenme, me presento. Mi nombre es Magma, la guerrera de fuego, una de las cuatro guerreras elementales.

—Ya veo, con tu eres una de las guerreras elementales —le dijo desafiante Paul, sin perderla de vista.

—Con que nos conoces, que honor —respondió de forma irónica Magma.

—Déjate de halagos —le dijo muy molestó Paul—. ¿A qué viniste?

—Tienes razón, a lo que venía —Magma miró fijamente a los ojos de Paul, y le desafió—. ¿Qué tal si revisas tu Pokédex? Yo sé que también sirven para revisar el poder de los Pokémon. ¿Qué te parece si revisas el nivel de poder de Kyogre y Groudon?

—No es necesario que lo digas —algo enfadado, Paul tomó su Pokédex, y escaneó a los dos Pokémon. Pero lo que sucedió, asustó a todos. La Pokédex estalló—. ¡No puede ser, la Pokédex está hecha para identificar hasta el nivel máximo de los Pokémon, es imposible que haya estallado!

—A menos que hayan superado su nivel natural —concluyó Ritchie muy preocupado, muy asustado de su conclusión.

—¿Eso es posible? —Sabrina preguntó, igual de asustada.

—Con esto, si —les respondió la guerrera de fuego, mientras mostraba unos fragmentos de la perla de Shikon en su mano izquierda—. Gracias a ellas, el poder de estos legendarios es tan grande, que son invencibles —los fragmentos que tenía en la mano, los incrustó en la frente de ambos Pokémon, provocando que estos crecieran, cambiando el color de sus energías—. Con esto, cada uno tiene dos fragmentos. Veamos si pueden contra ellos.

La batalla parecía decidida, no tenían forma de derrotar a ambos Pokémon, sólo quedaba esperar el fin.


...


Ninguno de los jóvenes que estaba en el hall del hospital había podido dormir del todo bien; más que dormir, la preocupación agotaba rápidamente la mente de todos, y era peor el caso de Sakura, quién no pudo dormir en toda la noche, o al menos eso parecía, ya que era la única que se encontraba en el cuarto de Ash, quién aún estaba en observación.

Sakura continuaba muy triste, se sentía culpable de todo lo que había sucedido; Ash la había salvado del ataque de Magma, pero ella no fue capaz de hacer nada, o al menos eso era lo que rondaba por su cabeza, y la atormentaba.

Su preocupación era alta, y la sentía latente en su corazón, ella también debía hacer algo, por lo que había decidido ir con Pikachu para ver a su, aunque realmente no creía que se lo merecía, novio; con la idea que, tal vez, el ver al pequeño ratón eléctrico, podría ayudarle a recuperar su memoria. Al fin y al cabo, muchas veces Ash le había dicho que él era su mejor amigo.

La primera en despertar del grupo que aún dormía en el hall, fue Misty, quién se percató de la ausencia de la peli castaña, intuyendo dónde podría estar, con Ash; por lo que, con mucho coraje, y sin su ego, decidió ir a ver a la que ella había reconocido, como pareja de torpes.

—Lo siento Ashy, no fui capaz de ayudarte —le decía Sakura a Ash entre lágrimas, intentando aguantar su llanto—. Si hubiese controlado las cartas desde un inicio, nada de esto hubiese pasado —Pikachu lo único que hacía, era acariciar la cabeza de Sakura, intentando consolarla.

—Tu no podías saber que iba a suceder —sonó la voz de Misty, quién entraba sorpresivamente al cuarto—. Además, en buena parte es culpa de Ash, le encanta jugar a ser el héroe.

—¡Misty, ¿a qué hora llegaste?! —exclamó algo asustada Sakura por la sorpresiva llegada.

—Recién —le respondió, mostrándole una sonrisa muy acogedora—. Veo que trajiste a Pikachu —comentó con algo de sorpresa—. ¿Cómo lo entraste sin que lo descubrieran?

—Les dije que era un muñeco —le respondió la peli castaña mientras acariciaba la cabeza del roedor—. Entendió todo el juego, y se comportó como un actor profesional.

—¿De hace cuando estás aquí? —preguntó algo incómoda la líder de gimnasio.

—Anoche no podía dormir, así que pedí un permiso para quedarme, y me lo dieron —le respondió la brujita, mientras volvía la mirada al entrenador.

—¡O sea, ¿has estado aquí toda la noche?! —Misty le preguntó muy sorprendida.

—Si —le respondió Sakura, desviando su vista a los ojos de la peli naranja. Se veía en la joven una sonrisa muy triste.

—Como lo suponía, Sakura es la más indicada —pensaba Misty muy feliz, pero con algo de envidia—, los dos se cuidan y necesitan mutuamente —cerró sus ojos por unos segundos, y sin mirar, caminó hasta quedar frente a Sakura a cierta distancia, volvió a abrir sus ojos, y tomó de las manos a la joven, levantándola hasta su altura—. Tranquila Sakura, veras que despertará, verá a Pikachu, y volveremos a la normalidad —pegó su frente a la de Sakura, y le dio una sonrisa—. No te preocupes, recuerda que ese niñito es inmortal —le dijo en broma, dándole un beso en la mejilla—. Bienvenida a la familia.

—Gracias Misty —le agradeció la peli castaña algo sonrojada, muy sorprendida del acto de cariño de Misty. Las jóvenes se separaron, y se quedaron mirando al dormido entrenador— Misty, ¿recuerdas lo del sueño que tuve?

—Por supuesto —le asintió muy intrigada la peli naranja—. ¿Por qué me lo preguntas?

—Quiero tomar una decisión —comenzó a decir muy seria Sakura—, pero antes, quiero hablarlo con todos ustedes, quiero saber su opinión. Dependiendo de cómo despierte Ashy, lo hablaré.

—¿Qué estará pasando por la cabeza de Sakura ahora? —se preguntaba muy curiosa Misty, intentando descifrar sus palabras.

Y justo en ese momento, Ash despertó de su letargo.

—¡Ashy, por fin despiertas! —exclamó con gran alegría Sakura, lanzándose a abrazarlo.

—¿Otra vez ustedes dos? —comenzó a preguntar nuevamente Ash, zafándose del abrazo, para él odioso, de Sakura— ¿Qué hacen aquí? No quiero desconocidos.

—¡Me voy a aguantar solo por esta ocasión! —reclamó para sí Misty, ante tan desagradable saludo de Ash— Venimos a verte, estábamos preocupados por ti —le dijo al entrenador, muy afable.

— ¡Mira Ashy! —exclamó con entusiasmo Sakura, mientras ponía frente al entrenador a su Pikachu— ¿Lo recuerdas? —el Pokémon le sonrió y saludó con sus patas, muy feliz; tenía la esperanza que lo reconociera.

—¿Qué es esa cosa rara? —preguntó Ash con mucho desagrado— ¿Cómo puedes cargar así a esa rata? —el comentario entristeció mucho a Pikachu, notándose en sus orejas caídas.

—¡Ash, él es Pikachu, tu mejor amigo, fue tu primer Pokémon, ¿cómo puedes decir algo así?! —le gritoneo furiosa Misty, mientras preparaba sus manos para agarrarlo del cuello.

—¡Misty, tranquilízate —le pidió algo desesperada Sakura, usando todo su cuerpo para detenerla, abrazándola—, es natural que diga algo así en el estado que está!

—¿Qué les pasa a ustedes dos? —preguntó Ash muy incómodo por la presencia de las dos desconocidas— Son muy raras.

—Discúlpanos —decía Sakura dando una pequeña reverencia—, no fue nuestra intención molestarte, sólo estamos muy preocupados por ti —al ver la actitud de Sakura con Ash, Misty prefirió imitarla.

—¿Por qué se preocupan tanto por mí? —preguntó el amnésico entrenador, algo molestó por la situación— Ni siquiera se sus nombres.

—Discúlpanos. Ella es Misty —dijo indicando a la peli naranja—, y yo soy Sakura, somos amigas tuyas —hizo una pausa, notándose mucha angustia en la peli castaña; pero prefirió darle una sonrisa a Ash—. Luego nos vemos.

Sakura prefirió salir rápidamente de aquella sala; no aguantaba ver al joven entrenador en tan patética situación, y tampoco quería que la viera llorar; Misty la siguió muy compungida. ¿Ella hubiese aguantado tal situación? Su reacción ante el desconocimiento de Ash por Pikachu, le había dado la respuesta.

Lo mejor que podía hacer en ese momento, era apoyar en todo a Sakura, quien por sí sola, ya estaba aguantando el calvario de ver a su novio en tales condiciones.

Los demás ya habían despertado; de hecho, estaban atentos al pasillo, de dónde intuían que aparecerían Misty y Sakura, cosa que sucedió.

—¿Cómo está Ash? —preguntó muy preocupada Dawn.

—Igual que ayer, la cosa no ha cambiado —le respondió Sakura con la mirada baja.

—Veo que entraste con Pikachu —dijo con algo de entusiasmo May—. ¿Lo reconoció?

—Al contrario, preguntó que era esa cosa rara —le respondió Misty cabizbaja.

—Veo que no hay mas caso, perdió la memoria por completo —concluyó con rabia Drew.

—Chicos, quisiera hablar de algo muy personal con ustedes —las palabras de Sakura llamó la atención de todos, quedándose todos mirándola—, espero que lo tomen a bien y no se molesten.

—¿Qué sucede? —preguntó Gary muy extrañado.

—Bueno chicos, como se han dado cuenta, Ash ni siquiera sabe su nombre, no recuerda absolutamente nada, y bueno… —decía titubeante en sus palabras, intuía que lo que decía, y lo que quería hacer, era malo e incorrecto— ¡Todo lo que le ocurrió fue culpa mía, si hubiese controlado las cartas desde un inicio con más responsabilidad, ahora mismo estarían de vuelta a casa sin problemas! —dijo entre llanto.

—Sakura, esto no es culpa tuya —le intervino Shaoran con rabia—. Eriol me dijo que te avisara, ya que no pudo comunicarse contigo. Si hubiese llegado antes, nada de esto hubiese pasado.

—Dejen de buscar culpables, así no van a solucionar nada —les dijo muy preocupado Inuyasha.

—Es cierto —le apoyó Ed—. Por algo suceden las cosas, piensa en el presente para que puedas solucionar todo a futuro.

—Si… tienen razón… discúlpenme… —Sakura limpió sus lágrimas, y miró a todos con determinación—. Chicos, Ash me ayudó y rescató en muchas ocasiones en poco tiempo, así que es hora que yo lo ayude y recupere su memoria.

—A eso se le llama decisión —dijo Gary muy agradado por el tono en que lo decía Sakura—, pero ¿cómo lo harás?

—Yo pienso que la memoria de Ash fue robada por Magma. ¿Se fijaron en la esfera que tenía en su mano? —todos le asintieron—. Bien, creo que esa es la memoria de Ash.

—¿Y qué es lo que piensas hacer para recuperarla? —le preguntó May muy intrigada.

—¡Voy a derrotarla y recuperar su memoria! —exclamó decidida la brujita.

—Ya veo, esas cartas son muy fuertes, te ayudarán mucho —concluyó muy pensante Drew.

—No sólo utilizaré las cartas —le corrigió Sakura.

—Espera un momento, Sakura —intervino de golpe Misty, muy intrigada de las palabras de la joven, quién aún no era clara—. Adentro me dijiste que harías algo dependiendo de cómo despertara Ash, así que explícate mejor, que no entendemos.

—No les voy a explicar nada, se los diré directamente, y como no puedo pedírselo a Ash… —dijo mirando a los ojos a Misty, tomándola de las manos muy decidida— ¡Por favor, te lo pido, sé que no soy nadie, pero me siento responsable de todo esto, así que me quiero hacer cargo de los Pokémon de Ash hasta que recupere su memoria!

—¡¿Qué?! —fue todo lo que gritaron al unísono por la decisión de Sakura.

Principalmente, fue Misty quién era la más sorprendida por la petición. ¿Por qué le pedía algo así? ¿Por qué habría tomado una decisión así? Eran las preguntas que se le pasaban por la mente a la peli naranja.

—¡Sakura, espera un momento —intervino Gary rápidamente, claramente la idea no le convencía para nada—, está bien que en un inicio hayas controlado los Pokémon de Ash sin problemas, pero eso no quiere decir que van a volver a obedecerte! —se le acercó a la peli castaña, y muy serio le dijo— Ellos vieron a su entrenador en peligro, sólo fue por eso que te obedecieron.

—Eso es cierto —intervino Drew igual de convencido, nada—. Pienso que la más indicada para que cuide los Pokémon de Ash, es Misty, ella es quien mejor conoce a Ash.

—Sakura —ahora le dijo muy preocupada May—, sabemos que eres la novia de Ash, pero sus Pokémon no te conocen, salvo Pikachu, ellos son muy orgullosos y leales a Ash, dudo mucho que te vayan a obedecer.

Cada palabra que escuchaba Sakura, sólo reafirmaba lo que pensaba; era una pésima idea. La joven se desanimó por completo, nuevamente se sentía inútil, si no podía controlar sus propias cartas, que era el miedo que ahora tenía, ¿cómo podría controlar a aquellas desconocidas bestias? Era verdad, por muy novia que fuera de Ash, sus Pokémon era un tema completamente distinto.

— ¡Ya cállense! —gritó furiosa Misty ante tanta palabrería, estúpida para ella— ¡¿Qué no se dan cuenta que tiene todas sus esperanzas en salvar a Ash? Sakura sabe que tal vez no funcione, pero al menos quiere intentarlo!

El silencio reinó en el lugar. Todos estaban blancos, no sólo por el fuerte grito de Misty, sino también con el rostro de la joven, quién miraba a todos furiosa. Sakura por fin se sentía protegida, y con mucha pena, juntó sus manos a la altura de la cintura, y se le acercó a la joven para agradecerle su apoyo, pero antes que pudiese decir algo, Misty se le adelantó.

—Como lo dijiste, eso es algo que se lo tienes que pedir a Ash —le dijo muy conciliadora Misty—, pero ahora esos Pokémon no tienen entrenador —se alejó de la joven, y se paró junto al grupo—. Si tú quieres hacerte cargo de ellos, hazlo, no tienes por qué pedírmelo a mí, pero si necesitas ayuda, ahí estaré para lo que sea.

—Tienes razón, Misty —dijo Gary muy avergonzado, dándole una reverencia a Sakura—. Discúlpame por lo que te dije, no fue mi intención ofenderte, pero hacerte cargo de ellos es más difícil de lo que parece. Ahora, tienes la ventaja que son los Pokémon de Ash, y están muy bien entrenados, creo que se encariñarán rápido contigo.

—Sakura, también te pido disculpas por cómo me comporte —dijo Drew igual de avergonzado, dándole una reverencia—. Si necesitas algún maestro, también estaré para ayudarte.

—Sí, maestro de las rosas —le dijo May mirando de reojo a Drew—. Sakura, tus palabras son tan falsas como las nuestras —aquellas palabras, provocaron que todos miraran sorprendidos a May, esperando a ver cómo salía de esa metida de pata—. No digas que no eres nadie para hacerte cargo de los Pokémon de Ash —cerró sus ojos, y muy melancólica le dijo—. No hay nadie mejor que la novia de Ash para encargarse de sus Pokémon.

Sakura abrió ampliamente sus ojos, comenzó a recordar el sueño, dándose cuenta que May le había dicho exactamente lo mismo que Ash. Entrecerró sus ojos, y llevó sus manos a su pecho, tranquila pero muy feliz, aún con lágrimas en sus ojos.

—Sabía que reaccionarían así chicos, fue por eso que quise tomar esa decisión con ustedes, no se preocupen —de pronto, notó como Pikachu subió a su hombro derecho, quién le sonrió con mucho entusiasmo, listo para empezar su nuevo desafío—. ¡Pikachu, te juro que no te fallaré! —le exclamó con entusiasmo.

—Te advierto Sakura Kinomoto, esto es sin llorar —comenzó a decir Gary muy serio—. Necesitamos disciplina y dedicación, y si quieres acostumbrarte a sus mañas, será mejor que te pongas a trabajar ahora mismo.

—Sí, tienes razón, daré todo para no defraudarlos —dijo muy decidida Sakura, limpiando lo que quedaba de lágrimas en sus ojos y mejillas.

De pronto, se ve como el doctor que cuidaba a Ash, aparecía desde las salas de cuidado.

—Señorita Misty —llamó el doctor—, le tengo buenas noticias. La recuperación de su hermano ha sido más rápida de la esperada, no sé qué tiene ese chico, pero le daremos el alta ahora mismo.

—Se los dije, es inmortal… —comentó entre sarcasmo Inuyasha.

—¡Abajo! —gritó muy molesta Kagome, haciendo que el híbrido se estrellara contra el suelo…— ¡No más bromas, ¿de acuerdo?!

Todos vieron algo nerviosos el extraño regaño, pero Sakura logró distender el ambiente.

—¡Qué bueno, Ashy está bien! —celebró muy alegre Sakura.

—Doctor, ¿y su amnesia? —le preguntó muy serio Gary.

—Desconocemos su origen —comenzó a explicarles el doctor—, no tiene ningún golpe fuerte en la cabeza o algo que le haya provocado su estado amnésico; salvo algunas heridas, se encuentra en perfectas condiciones. Les recomiendo que lo lleven a lugares que le puedan ser familiares, hay casos en que aquel tratamiento ha funcionado, y con él podría funcionar.

—O tal vez, Sakura tenga razón —pensó muy serio Gary—. Muchas gracias por todo doctor, seguiremos sus consejos.

—Y por la cuenta hospitalaria no se preocupen, ayer en la noche la cancelaron —les comentó antes de retirarse el doctor—. Iré por Ash, espérenme un momento.

—Seguramente fue Tomoyo —dijo con algo de pena y alegría Sakura.

—Tendremos que darle las gracias de alguna forma, ha hecho mucho por nosotros —comentó Dawn muy incómoda por la situación.

—No se preocupen amigos —dijo una Tomoyo que llegaba por detrás del grupo—, ya estoy más que pagada —todos vieron muy intrigados las palabras de la joven, más cuando juntó sus manos, y las apoyó en su mejilla derecha, casi gritando ilusionada— ¡Gracias a ustedes, volveré a ver a Sakura en acción! —mientras sacaba una cámara de un pequeño bolso que traía, y comenzaba a grabarla.

—¿No me digas que…? —quiso preguntar Sakura con muchos nervios, intuyendo la respuesta.

—¡Tengo un armario repleto de trajes para que los pruebes y modeles! —dijo aún más emocionada Tomoyo.

—¡¿No me digas que son esos trajes…?! —también quiso preguntar May, con igual o más nervios.

—¿Estás segura de ir? —intentó cuestionar en pregunta Drew, muy serio— Recuerda que esto no es un juego.

—Cuando dejé salir las cartas por accidente, Tomoyo me acompaño en la captura de todas ellas —le explicó Sakura muy segura; al fin y al cabo, quería que la acompañara.

—Siempre y cuando no sea un estorbo, hagan lo que quieran —les advirtió algo fastidiado Inuyasha.

En eso, el doctor apareció con el amnésico entrenador, quién miraba con mucha suspicacia e inseguridad a los, para él, extraños.

—Muy bien Ash —le decía muy afable el doctor—, puedes volver a tu casa, y espero puedas recuperar pronto tu memoria.

—Oiga, ¿por qué tengo que irme con estos desconocidos? —le preguntó muy desconfiado; no estaba convencido de tal idea.

—Porque yo lo digo —le respondió cortante el doctor—. Tu hermana, tu novia y tus amigos te ayudarán en tu recuperación —le revolvió un poco el cabello al joven peli azabache, haciendo que el joven se zafara de la mano del doctor muy molesto—. Harás todo lo que te digo, claro, si te quieres mejorar. ¿De acuerdo?

—De acuerdo, como diga —respondió de mala forma Ash, sin despegar su mirada de desconfianza en el grupo; si quiera le agradaba la idea de estar con esa gente tan extraña.

—¡Rayos…! —suspiró ofuscado Gary— Esto será difícil —volvió su atención a Sakura, y básicamente le ordenó—. ¡Sakura, estas atrasada con tu entrenamiento, debiste haber empezado ayer! —pensó un momento sus palabras, y se dijo— No sé por qué no me sorprende…

—¡Si señor! —le exclamó Sakura con pose militar, algo intimidada.

Sakura había decidido llevar una mochila extremadamente pesada; hacerse cargo de los Pokémon de Ash. ¿Cómo le iría?

Era sabido de las practicas era intensas, al menos para los que las conocían, por lo que decidieron volver a la casa de campo anteriormente ofrecida por Tomoyo; debían tratar de continuar trabajando bajo el resguardo de no afectar la vida normal de las personas.

Fue Gary quién decidió tomar el papel de tutor de Sakura; tenía mucho trabajo, y Sakura tenía la voluntad de querer aprender de todo, pero eran consciente que, con solo la voluntad no llegarían muy lejos, el aprendizaje y la retroalimentación eran muy importantes; ataques, defensa, movimientos, tipos, ventajas, desventajas, cambios de estado, era mucho lo que tenía que aprender, y en muy poco tiempo.

Todos los Pokémon de Ash estaban fuera de sus pokébolas, supuestamente preparados para obedecer las órdenes de Sakura; mucho no hacían, más que holgazanear o juguetear.

—Veamos —se veía que Gary desde hace mucho estaba aleccionando a Sakura; estaba muy serio en su papel—, sí yo tengo a un Pokémon de acero, ¿qué tipo seria la opción correcta?

—Creo que era fuego, lucha y tierra, ¿verdad?

—Correcto —le felicitó Gary sin quitar la seriedad de su cara—. ¿Y contra un tipo dragón?

—Tipo hielo y dragón —respondió bastante más segura la peli castaña.

—¿Y si no tienes un Pokémon tipo hielo o dragón?

—Alguno que utilice ataques de tal tipo —Sakura respondía demasiado segura.

—Muy bien sabionda, veamos si es cierto toda tu palabrería —le desafió con algo de ironía Drew, mientras dejaba salir a su Pokémon dragón— ¡Ve, Flygon!

—Creo que podría utilizar a Charizard —decía muy auto convencida—. Pese a que no es un dragón, si lo parece.

—Veamos si es cierto —dijo Gary algo curioso por las acciones de Sakura. ¿Qué iría a hacer?

—¡Charizard, ven por favor! —curiosamente, el Pokémon de fuego atendió a su llamado, parándose de su lado, mirando fijamente a Flygon— ¡Espero que estés listo para luchar, Charizard! —pero lo primero que hizo, fue mirarla, y acostarse en el suelo— ¿Qué te pasa? —preguntó muy curiosa.

—Te dije que no sería sencillo —le dijo Gary con cierto tono de regaño—. A Ash le costó mucho trabajo y esfuerzo que le obedeciera, y por lo orgulloso que es, no va a obedecer a una chiquilla inferior a él. Si quieres lograr ganarte su confianza, tendrás que esmerarte.

—¡Vamos, ayer trabajamos muy bien en equipo! —le dijo suplicante Sakura, pero Charizard escupió algo de fuego de su boca en respuesta— ¡Oye! —muy molesta por la actitud del Pokémon, a Sakura no se le ocurrió mejor idea que agarrarlo de la cola, y comenzar a jalarlo— ¡Ya, levántate!

—¡Sakura, no hagas eso! —le dijo muy asustada Misty.

—¿Por qué? —preguntó ingenuamente Sakura, recibiendo en toda la cara el lanzallamas de Charizard, dejándola perpleja; y atendiendo a su orgullo, el Pokémon se fue del campo de entrenamiento.

—Por eso —respondió perpleja…, muy tarde.

—¡Oye, vuelve acá! —le gritó Sakura a Charizard muy enojada; parecía una niña berrinchuda.

—¡Quedaste rostizada! —comenzó a burlarse Ash, riendo a más no poder.

—¡Oye, no te burles! —le reclamó la peli castaña inflando sus mejillas.

—¡No te burles —le regañó muy molesta Misty—, tú también pasaste por lo mismo!

—Lo siento, no quise burlarme, fue solo una broma —la risa de Ash había desaparecido por completo, dejando a un joven muy avergonzado, a punto de ponerse a llorar.

—Ash, ¿estás bien? —Misty le preguntó muy preocupada al joven; y no era para menos, desde que lo conoció, jamás lo había visto así.

—¿Ash pidiendo perdón así de fácil? ¿Esto es en serio? —Gary estaba igual de sorprendido y preocupado.

—Al parecer no solo perdió la memoria, sino también su personalidad —intentó concluir Kagome.

Todos vieron con mucha pena a Ash. ¿Qué le habían hecho realmente? ¿Él era realmente Ash Ketchum? No sé parecía en nada al joven que conocieron, ahora más parecía un cobarde irrespetuoso.

—Ash… —fue todo lo que susurró Gary, sacudió su cabeza y llamó a su alumna— ¡Sakura, continuemos con el entrenamiento!

Sakura descubrió que la vida de un entrenador Pokémon era mucho más dura de lo que sus amigos aparentaban, cuando fue hasta con los Pokémon de Ash, dónde intentó convencer a todos de hacerle caso, recibiendo en respuesta más de 30 ataques, dejando a la peli castaña completamente abrumada.

Pikachu y Latias eran los únicos que entendían la situación, e intentando ayudar a Sakura, igual terminaron atacándola, llegándole de lleno más de algún impactrueno.

Mientras tanto, los demás veían muy nerviosos tan patética escena.

—¿Tú crees que esto fue buena idea? —Kagome le preguntó a Misty, ahora ella nulamente convencida de la decisión de Sakura.

—No lo sé, lo estoy comenzando a dudar —le respondió muy desconcertada.

—Algo si es seguro —quiso acotar Ed igual de desconcertado, con un claro tic en su ceja derecha.

—¿Qué cosa? —le preguntó muy extrañada Misty.

—Si sobrevive, nos será de gran ayuda, fuera de ser inmortal.

—¿Tú también Ed? —le preguntó de reojo Kagome.

—¡Lo siento mucho Kagome, pero menos que eso no puedo imaginar! —le respondió el alquimista también mirando reojo a la peli azabache.

—¡Ay Sakura! —suspiró resignado Shaoran— Creo que fue muy ingenua.

De pronto, vieron como Pikachu y Latias también entraron a la pelea con los otros Pokémon, quedando en medio de todo; mientras Sakura continuaba recibiendo ataques, como uno de los chorros de agua de Squirtle.

Quienes no tenían ninguna intención de interactuar con aquellos bárbaros, eran Sceptile y Meganium, quiénes muy apartados, estaban en su propia nube.

—¿Qué les pasa a esos dos? —preguntó Inuyasha al aire.

—Tienen cosas más importantes que hacer —respondió muy emocionada Kagome, mirándolos fijamente—. ¿No se ven lindos?

—Si tú lo dices —respondió muy confundido.

Mientras tanto, el grupo conflictivo.

—¡Por favor, cálmense! —gritó desesperada Sakura, pero lo único que recibió fue a Pikachu en su cara, usando este la cara de la joven como trampolín para continuar con la pelea de "amigos".

—Avísanos si sobrevives —le dijo muy serio Gary—, así continuamos después.

—En este punto, el problema tuyo, nosotros no tenemos que meternos en esa pelea —le recordó Drew igual de serio—. Tú decidiste hacerte cargo, y esa pelea también es parte de la responsabilidad de un entrenador —en eso, Ash apareció en medio de los dos.

—Oigan, ustedes dos, el de pelo castaño y el de pelo verde —les llamó algo desinteresado el joven peli azabache.

—El del pelo verde es Drew, y yo soy Gary, no el del pelo castaño —le recordó bastante molestó—, ¿y qué quieres?

—¿Es cierto lo que dicen, de que esos Pokémon, como ustedes le dicen, eran míos?

—Por supuesto que si —le respondió igual de molestó Drew.

Ash volvió la mirada al grupo de Pokémon que se atacaban entre ellos, y a Sakura. Caminó hasta estar frente al grupo, y los miró con algo de desagrado.

—¡Deténganse todos! —les gritó su "entrenador", haciendo que obedecieran todos los Pokémon, quedándose mirando al joven.

—Ash, ¿qué haces aquí? —preguntaba Sakura, quién estaba tirada en el suelo, atada de pies por los látigos cepa de Bulbasaur, y con Totodile saltando arriba de ella.

—Si es verdad lo que me han dicho, te ayudaré un poco, pero tú te encargaras del resto —le respondió bastante desinteresado de la situación.

Por suerte, Ash había logrado que todos se tranquilizaran, dejando por fin a Sakura en paz, soltándola para que pudiera reincorporarse.

—Necesito que me escuchen todos —la voz molesta de Ash, hizo que hasta Sceptile y Meganium se acercarán y prestaran atención—, no sé qué fue lo que ocurrió, tampoco los reconozco a ninguno de ustedes, así que no puedo decir mucho, pero quiero que me escuchen, si de verdad ustedes fueron mis viejos amigos, necesito que me hagan un favor, hagan todo lo que les diga Sakura, yo no puedo hacerme cargo de ustedes y tampoco me interesa —todos los Pokémon escucharon muy desanimados cada palabra de su entrenador, antiguo entrenador—. Discúlpenme, pero ya no tengo ninguna responsabilidad ni nada hacía ustedes, a partir de ahora, es Sakura su entrenadora, como tanto le dicen esos tipos raros —los Pokémon no dejaban de mirar al entrenador, pero éste no dejaba de indicar a Sakura; por lo que voltearon sus miradas a Sakura, quién en su rostro reflejaba mucha angustia, más por ella misma por empezar a creer que esto no resultaría—. Un último mensaje de su antiguo entrenador. Cuídenla, y llévense bien —y terminado su discurso, volvió con los demás.

—Gracias Ashy por todo —pensaba entre lágrimas Sakura—. Aun en tu estado me ayudas. Eres una de las personas más buenas que he conocido en mi vida. No te defraudaré —limpió sus lágrimas, y comenzó a hablar a los Pokémon—. Chicos, sé muy bien que no soy como Ashy, pero espero hacerlo lo mejor posible, por favor confíen en mí. Sé que no me conocen, pero como Ashy, yo quiero ser amiga de ustedes, porque yo confío ciegamente en ustedes. Sé que suelo equivocarme mucho, por eso quiero que ustedes me enseñen, y me unan a su equipo… Amo mucho a Ashy, no quiero defraudarlo… —pero su discurso fue interrumpido por el lanzallamas de Charizard, volviendo a carbonizar el rostro de la joven— ¡¿Y ahora eso por qué?! —le reclamó muy molesta.

—¡Es su forma de saludar, te dio la bienvenida al equipo! —le respondió muy feliz Misty.

—Vaya… —susurró Sakura algo perpleja; saliendo de su estado, dándole una sonrisa a Charizard—. Muchas gracias Charizard, solo espero que limites un poco tu cariño —le comentó algo nerviosa la peli castaña, causando la risa y distensión del grupo.

—Veo que no está del todo perdido Ash, su instinto de ayuda sigue intacto —se dijo muy aliviado Gary—. ¡Muy bien Sakura, continuemos con el entrenamiento!

Sakura ya había dado el primer gran paso, que los Pokémon de Ash le obedecieran, y por fin había comenzado el entrenamiento en serio.

Sakura iba a por todo, se había impuesto la misión de recuperar a Ash por completo, pero sabía que debía derrotar a las guerreras elementales antes que todo. De lo que aún no eran conscientes, era que tambien debían derrotar a quien mandaba todo este ataque, pero, ¿quién sería el líder de todo esto?


...


Las cosas no eran igual de fáciles en Slateport City, ya que los creadores de los continentes y los océanos se estaban preparando para destruir a sus enemigos.

—¡Rayos, es nuestro fin! —gritó Ritchie con mucha rabia.

—¡No somos oponentes para ellos, son muy poderosos! —dijo con igual rabia Sabrina, quien al igual que los demás, esperaba resignada su final.

Pero de pronto, se vieron en otro lugar; mas parecía un campo, con varias áreas acomodadas para distintos tipos de Pokémon, y a un costado, lo que parecía un edificio.

—¿Qué pasó? —preguntó al aire Ritchie, mientras intentaba reconocer el lugar.

—Lo siento mucho, pero tuve que tele transportarlos al laboratorio del profesor Oak —les explicó un ser que apareció de la nada frente a ellos—. El poder de esos Pokémon está fuera de los limites, ni siquiera yo podría enfrentarlos.

—¿Quién eres tú? —preguntó Sabrina, quien, al igual que los demás, miraba con mucha atención a quien los había salvado de una muerte segura.

—Soy Mewtwo, y he estado ayudando a Satoshi desde el inicio de todo esto.

—¿Conoces a Satoshi? —preguntó muy sorprendido Ritchie— ¿Dónde está ahora? ¿Está aquí?

—Él se encuentra haciendo algunas investigaciones —les explicó Mewtwo con mucha calma—. Además, fue a pedirle ayuda a una de las entrenadoras más fuertes del país, Cynthia.

—Con que la campeona vendrá a ayudarnos, sí que estamos bien —comentó con algo de sarcasmo Paul, y algo sorprendido.


Mientras tanto, en Sinnoh, Cynthia estaba con Satoshi, aprovechando de que no estaba con Sakura…

—¡Por favor, aun no te vayas! —le pidió la campeona muy agitada al joven.

—¡Cynthia, lo siento, pero tengo que hacerlo! —le dijo rendido Satoshi, como si estuviera haciendo fuerza para aguantar algo.

—¡Por… favor… resiste un poco más… yo sé que te puedes aguantar un poquito más…! —le volvió a pedir entre lágrimas.

—De acuerdo… —muy ofuscado, y con la respiración muy agitada, accedió Satoshi—. Sólo lo hago para que nos ayudes…, campeona… —le remató con tono irónico.

—Vamos, no seas tímido… —le dijo muy cariñosa la rubia—, sabes que para esto… se necesita de más de una persona.

—Si…, claro… —Satoshi apenas si podía hablar por la respiración agitada—. Deberías conseguirte un novio para estas cosas…

—Si…, como digas… —le respondió Cynthia, como si tambien estuviera haciendo fuerza —, pero como ahora estas tú…, además…, yo te estoy ayudando…

—¡De acuerdo, al menos sujeta esa alfombra, no puedo empujar este estúpido librero! —le gritó furioso Satoshi, quien por más fuerza que hacía, no podía mover aquel mueble de madera— ¡Y no pienso sacar a mis Pokémon para algo tan inútil, deberías usar los tuyos! —y entre dientes le dijo— O mínimo consíguete un novio con Pokémon psíquicos…

—Claro que si tengo —decía mientras ponía su pie derecho en la alfombra, y ayudaba a levantar el librero para meter la alfombra bajo el, para que Satoshi moviera lo que parecía ser… el ultimo mueble de la casa…—, pero mi abuela se los llevó todos, al único que tengo ahora es a Garchomp.

Después de terminar con la remodelación de la casa de Cynthia, y bueno, Satoshi hacer por un buen rato de dueño de casa, estaban listos para partir.

—Muchas gracias por lavar, cocinar, limpiar, planchar, ordenar… —comenzó a agradecer muy cínica la campeona, con una sonrisa de oreja a oreja.

—Si…, como… digas…, sólo vámonos… —le pidió muy cansado el pobre de Satoshi.

Una vez fuera de la casa, y los dos sobre el Pidgeot de Satoshi, partieron a su nuevo destino.

—Satoshi, ¿me escuchas? —se escuchó la voz de Mewtwo en la mente del entrenador.

—Si, por suerte mi mente no está cansada —comentó muy fastidiado, y aun algo cansado.

—¿Por qué lo dices? —pregunto el Pokémon muy extrañado.

—Olvídalo —le pidió el joven, sacudiendo su cabeza violentamente—. Dime, ¿qué sucede?

—Slateport City fue totalmente destruido —la noticia dejó blanco al entrenador; se suponía que había mandado a todo un ejército de entrenadores a ese lugar para ayudar. ¿Los habría mandado a su perdición? —. Por Ritchie, Sabrina y los demás no te preocupes, todos están bien, los tele transporté al laboratorio del profesor Oak.

—Gracias Mewtwo —suspiró aliviado Satoshi—. Entonces tenemos nuevo destino, el laboratorio Oak, vamos para allá —desvió un poco su mirada a Cynthia, y le comentó las nuevas—. Cynthia, Slateport fue destruido por Kyogre y Groudon, nuestro nuevo destino es Pallet Town —volvió su mirada a su Pokémon, y exclamó— ¡Pidgeot, a toda velocidad! ¡Cynthia, agárrate con fuerza!

—¡De acuerdo!

Por fin ha comenzado la gran batalla, una batalla que comenzó hace mucho tiempo.

El entrenamiento Pokémon de Sakura comenzó con muchas dificultades, pero gracias a la última charla de Ash a sus viejos Pokémon, todo tomó la dirección correcta. Kyogre y Groudon destruyeron por completo Slateport, y seguramente seguirán con las ciudades, y la región completa; el gran problema, es que son invencibles, ya que Magma a puesto dos fragmentos de la perla de Shikon en ellos, por lo que su poder natural había sido excedido de forma sobrenatural.

¿Cómo le ira a Sakura con el entrenamiento? ¿Tendrá lo suficiente para lograr su misión? ¿Podrán detener a Kyogre y Groudon? ¿Dejará Cynthia de usar a Satoshi como ella quiere sin permiso de Sakura? Aún quedan muchas preguntas sin resolver, pero esto está recién empezando.

Ha entrado en escena una nueva protagonista, Sakura Kinomoto.

No se pierdan el próximo capítulo.

Esta historia continuará…


...


Espero que les haya gustado este inicio, porque en este arco solo hay batallas. Los espero el próximo sábado. Saludos y cuídense.