Capítulo 5 : Dientes Blancos.
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El alarma que estaba programada para sonar a las 7 de la mañana comenzó a sonar y los ojos de Mile se abrieron, tomó su celular y apagó el alarma.
Volviendo a dejar su celular a un lado, el joven siguió estando acostado pero con los ojos mirando hacía el techo durante varios segundos que parecían ser eternos hasta que volvió a tomar el celular y levantarse de la cama.
Al tocar el piso con sus pies, sintió el frio del mismo ya que sus medias negras estaban rotas, producto de su pequeña perrita que dormía en la cama junto a él, por lo que antes de hacer cualquier otra cosa se puso otras medias que estuvieran bien.
Como no siempre estabba seguro si primero debia desayunar o cepillarse los dientes, esta vez optó por primero ir al baño para hacer todo lo que correspondía hacer ahí y luego desayunar.
Lo primero que notó al verse en el espejo del baño era que su cabello estaba hecho un completo desastre, pelo lacio claro estaba lleno de caspa e incluso con varias canas a pesar de que el trataba y trataba de cuidarselo.
Tras lavarse la cara y cepillarse los dientes, escupió hacía el lavado el resto de agua que le quedaba en la boca, notando que también había escupido sangre.
Cuando vio sus dientes en el espejo, se dio cuenta de que otra vez sus encías estaban sangrando como venía pasando hacía varios dias.
Mile siempre pensaba en tratar de mejorar sus dientes y su cabello para que se vieran mejor, pero como era una persona sana sin ningún problema de salud, lo terminaba dejando a un lado ya que esas cosas meramente superficiales no le importaban demasiado.
Antes de salir del baño, Mile se quedó pensando por un momento si ese era un horario indicado para "satisfacerse" a sí mismo porque casi dos semanas habían pasado desde la última vez que se había autocomplacido, pero se decidió por dejar esperar unos dias más.
La pequeña perrita de Mile (que era tan solo una pequeña rescatada de la calle), ya estaba como siempre esperando sentada en la esquina de la cocina esperando a que su dueño saliera del baño y le diera de comer, entendía muy bien como era la secuencia de las mañanas.
Mientras la pequeña "Rose" estaba comiendo, Mile preparaba su desayuno que era de lo mas simple : un té junto a unas tostadas de mermelada.
Con el te ya listo y la tostadora haciendo el clásico sonido de que ya estaba todo preparado, Mile las tomó para llevarlas a la mesa donde también ya esperaban la mermelada y el azucar.
Primero antes que todo, Mile prendió el televisor en el canal de música y luego se sentó en la mesa para disfrutar su desayuno.
Colocó aproximadamente 6 o 7 cucharadas de azúcar en el te, no sin comerse el mismo un par de cucharadas para después usar la misma para poner la mermelada sobre las tostadas.
Mordiendo una de las tostadas, Mile miraba su celular revisando algunas de sus redes sociales en las que no solía tener demasiadas notificaciones pero lo que mas le importaba era ver si ese mensaje que había mandado ayer antes de que sucediera todo el asunto de los "power rangers" habia sido contestado pero no fue así, y hizo que aquellas persona había estado en línea recientemente.
Era claro que como aún era temprano ella no iba a contestar, pero a pesar de eso Mile no volvía a mandar mensajes para no parecer tan molesto, si ayer no le habían contestado en todo el dia era claro que en este momento tampoco lo iban a hacer.
Eran ya las 8:45 de la mañana, una hora había pasado desde que terminó de desayunar y durante ese tiempo Mile simplemente permaneció sentado con su celular en mano y escuchando que canciones estaban pasando en la televisión.
Fue el momento en que se puso de pié, se quitó la remera que tenia puesta y se miró en el gran espejo que había en su sala, su físico había mejorado bastante. Cosa que lo sorprendió ya que en un principio no creía que esas apps de ejercicio realmente funcionaban pero era solo cuestión de ser diariamente constante en eso.
Como entonces iba haciendo cada día por medio desde hace aproximadamente 7 meses, Mile comenzó a ejercitar frente al espejo los diferentes tipos de ejercicio que la app le iba indicando mientras Rose solo lo observaba sentada.
Flexiones de brazos, abdominales, entre varios otros ejercicios variados que se podían hacer tranquilamente en casa sin ningún otro artefacto.
Usualmente esa rutina le llevaba entre 30 o 50 minutos pero nunca más de una hora.
Esta vez al parecer el ejercicio fue mas largo, porque una vez que terminó y vio la hora, faltaban 15 minutos para que sean las diez de la mañana. No se había extendido una cantidad exagerada de tiempo pero le había parecido extraño esos cuantos minutos de más.
Mile se tiró sobre el sillón de su sala a la misma vez que Rose también subía para estar junto a él, el joven siguió mirando el canal de música y volvió a dormirse.
Eran las 11 de la mañana en punto cuando el joven abrió sus ojos nuevamente y vio la hora esta vez, en la pantalla del televisor.
Notó como su pequeña perrita ya estaba frente a la puerta del departamento esperando para salir, esa era la hora del paseo efectivamente.
Mile terminó de prepararse poniéndose la remera roja desgastada del día anterior y también el mismo pantalón que había usado.
Por fin estando listo, Mile tomó la correa para atar a Rose y llevarla a dar un paseo, no sin antes mirar el anillo rojo que desde ayer llevaba en el dedo índice de su mano derecha.
Trató de no prestarle atención a eso y abrió la puerta de su departamento para salir junto a su perra, pero alabrirla vio como estaba alguien a punto de tocarla.
- Ah, eres tú, el sujeto de ayer. - dijo Mile sin sorprenderse.
-Jeff, Jeff Sanders. - habló Jeff, con una mirada seria ante la actitud desinteresada del joven que tenía en frente.
- Claro. - Mile salió junto a Rose, cerró la puerta de su casa y se dirigió hacía las escaleras ignorando totalmente a Jeff.
- Oye, oye, oye. - lo detuvo Jeff poniéndose frente a él.
- Supondría que tratarías de hablarme apenas me veas, hasta estaba planeando algo para no tener que cruzarte, pero se me fueron las ganas de hacerlo así que aquí estamos ahora, ¿Me dejas pasar? - preguntó Mile. - no creo que tengas nada nuevo que decirme, ayer en aquel lugar fueron bastante claros con todos nosotros, y si, iré en algún momento a ese lugar donde trabajas tú, pero ahora sólo quiero que me dejes pasar.
Jeff no supo que palabras decir ya que Mile había dicho todo lo que él planeaba decirle, miró hacía abajo y vio como la pequeña perrita le estaba ladrando de una manera bastante agresiva.
- Se pone así cuando alguien se acerca mucho a mi, es muy celosa. - dijo Mile bajando las escaleras junto a Rose tras Jeff se hacía a un lado para dejarlos pasar. - no te preocupes demasiado, haremos lo que tenemos que hacer y listo.
Era algo incomprensible para Jeff, la forma ese joven actuaba después de que tan sólo ayer la vida de él y los demás había dado un giro total, pero de alguna manera parecía no importarles.
- No puede ser, esto tiene que ser una broma. - suspiró con resignación Jeff, que para tratar de no estresarse también bajó las escaleras para irse del edificio y dirigirse al gimnasio, donde hoy mismo comenzarían los nuevos arreglos.
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Caminando junto a Rose a su lado, ya habían llegado a los Box Hill Gardens por lo que Mile la dejó libre para que corra un momento mientras el se sentaba en uno de los bancos que había por ahí.
Una vez sentado, notó mirando a su alrededor que había mas policías por las calles, seguramente por todo lo que había pasado ayer.
Dejó de prestar atención a eso cuando escuchó la notificación de que le había llegado un mensaje, por fin le habían contestado, ademas se trataba de un audio por lo que rápidamente se puso a escucharlo.
"Holaaa, perdón por no haberte respondido ayer pero es que vivo ocupada y a veces se me olvida ver algunas mensajes" decía esa dulce voz femenina con alguna risita. "y hablando de lo que me dijiste, la verdad es que por estos días no puedo, peeero quizas el finde de semana tenga un poco de tiempo libre, puedes pasar a verme, cualquier cosa te avisaré y esta vez no lo olvidaré" terminó el audio.
Otra vez era un no, por más de que le dijo que quizás el fin de semana podían verse, la respuesta para la salida que el había sugerido fue nuevamente un no.
- Parece que todavía no puedes tener una mamá. - dijo Mile a su perrita que se había acercado a él con un palito que la había encontrado.
Mile tomó el palito del hocico de Rose y amago a que lo lanzaba y ella quedaba confundida buscándolo, hasta que se lo mostró otra vez y esta vez si se lo lanzó.
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- Algo me dice que ustedes tienen muchísimo trabajo que hacer.
- ¿Que diablos haces aquí Piero? - se quejó Kruse al ver a ese rubio sentado en la silla del señor Moore dentro de su oficina.
- Haciendo lo que dije que iba a hacer. - contestó Locatelli. - el mejor equipo de científicos e investigadores ya está llegando a este lugar para ayudar a mejorar en todo lo que sea posible el proyecto de nuestro querido Emil Svensson.
- Ya que estamos aquí, seré directo contigo. - se acercó Kruse. - si hay algún otro motivo, si ustedes estan planeando algo, yo mismo me encargaré de...
- ¿Y por qué habría otros motivos ocultos?. - preguntó sonriendo Piero mientras se ponía de pie. - antes que preocuparse por eso, deberían ocuparse de ese grupo de jóvenes, tal vez eso sería lo mas conveniente.
En ese momento, las puertas de la oficina se abrieron para que Moore y Emil entraran.
- Lo siento señor, no sabía que él estaba aquí. - se disculpó Kruse.
- No te preocupes, yo le dije que me esperara aquí. - dijo Moore, que tenía una carpeta en sus manos. - aquí está, todo lo que tienes que saber sobre nosotros y como nos manejamos.
- Muchas gracias, apenas empezamos y ya siento que somos un excelente equipo. - sonrió Piero tomando la carpeta. - estén todos ustedes completamente seguros de algo, esos anillos serán cada vez mas poderosos y nuestro Jerome Wondolosvsky será atrapado antes de que cause un daño mayor. - terminó de decir el rubio yéndose de la oficina de Moore con esa carpeta en mano.
- No se preocupe señor, estaré siempre atento ante cualquier cosa rara. - indicó Kruse saliendo también de la oficina.
El hombre director del centro de seguridad suspiró y se sentó en su silla.
- Hoy los Maximum Data terminaran de traer todos sus respectivos materiales, desde mañana podremos llamar a los jóvenes para empezar a darles el entrenamiento indicado y así podrán controlar bien los anillos. - indicó Emil. - no se preocupe en exceso, todo va a salir bien.
- Espero que así sea, esos jóvenes ahora son nuestra mas poderosa arma y de ellos dependerá prácticamente la seguridad de no solo Australia, también del mundo. - dijo Moore, se lo veía un poco mas tranquilo pero aun preocupado.
- Yo me encargaré de todo eso. - sonrió Emil.
- Estoy seguro de que lo harás, nunca tuve dudas. - dijo Emil. - pero hay cosas que tampoco debes descuidar, eres humano.
- Lo sé señor Moore, lo sé, pero hay una responsabilidad muy grande ahora por lo que daré todo de mi para que las cosas den resultado. - decía el joven científico con decisión. - y no se preocupe, también llamaré a Clare todos los dias hasta incluso 2 o 3 veces por día, ahora iré a ver a los de Maximum Data para finalizar el conteo de todo el material que nos han traído, con su permiso señor.
El científico se retiró de la oficina dejando a un pensativo Moore, Emil era como un hijo para él y no quería para nada que toda esta repentina situación lo sobrepasara y no pudiera controlar las cosas no sólo de su vida profesional, sino personal debido a Clare y al bebe que ésta esperaba.
"Esto es mucho para mi, pero también para ti hijo"
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El dia habia pasado sin ningún sobresalto, tal como tenían que ser siempre, aunque ahora Mile sabía que esto iba a dejar de ser así ya que en cualquier momento iban a necesitar de él.
Por lo tanto, debía disfrutar esos momentos ya que ahora serían muy pocos.
Claro, disfrutarlos a su manera.
Terminando de comer una pizza que había quedado del almuerzo, Mile se recosto en su sillón y puso el canal donde estaban transmitiendo esa famosa novela turca "Dr. Milagro".
Le gustaba ese exagerado drama innecesario que los turcos le ponían a sus programas.
Ya con su ropa de cama puesta, Mile decidió acostarse, Rose ya estaba dormida en una esquina de la cama.
Primero, pasó por la cocina por un vaso de jugo y vio como había varias cosas para lavar pero no le importó demasiado, en algún momento lo iba a hacer asi que le daba lo mismo.
Cuando ya estaba acostado, recordó que se había olvidado de cepillarse los dientes por lo que se levantó con una leve queja para irse al baño.
Mientras se cepillaba los dientes, sus encías volvían a sangrar provocando que cuando escupia el agua también salía con sangre.
Antes de irse del baño, se detuvo un momento, no tenía nada de malo que se autocomplaciera en ese momento pero de todas formas optó por seguir esperando. Quería saber cuantos dias podía estar sin hacer eso y la verdad ya llevaba bastante como para cortar la racha.
Ahora si estando en la cama, se acomodó para que así su perrita en la esquina de la cama no lo incomodara.
Tomó el celular por última vez, aunque era obvio que no había ningún mensaje por lo que lo dejo a un costado y se puso a dormir por mas de que aún seguía siendo bastante temprano con la excusa de que no sabría en que momento iba a poder volver a descansar de esa manera.
Y la verdad, no era una mala excusa.
Gracias por leer, espero que les haya gustado y no olviden dejar sus opiniones y de también pasarse por mi página de Facebook The L.A.V y también mi instagram.
Nuevamente gracias, nosssss vemossss.
