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Capítulo 1: Reinicio

Después de un tiempo la respiración de la señora se acompaso indicándome que se encontraba dormida, yo aún me encontraba debajo de su cama, rodeada de polvo y telarañas pero era mejor eso que salir rápidamente y toparme con el mismo sujeto.

La sangre había parado de brotar de mi frente y a su vez está ya se encontraba resecan sobre mi piel, en ese lapso de tiempo pude poner mis pensamientos en orden, sabía por mis recuerdos que no me encontraba en algún lugar familiar, ciertamente tenía muy poca información y lo único que conseguía era que mi cabeza palpitara prediciéndome jaqueca.

Al estar bajo la cama un buen rato mi cuerpo me pidió que me estirara un poco, mi mente era un remolino de emociones, sabía que me llamaba Sakura o eso era lo que podía recordar, quise internarme fuertemente en mis pensamientos por lo que cerré los ojos dejándome envolverme por la oscuridad.

Mis recuerdos me indicaban que yo era una persona adulta pero al palparme a mí misma me pude dar cuenta que solo era una niña, intentaba recordar el lugar de donde provenía pero fue inútil, incluso intente recordar las caras de algunas personas pero lo único que conseguía eran imágenes borrosas en mi mente.

Todo lo que tenía eran recuerdos fragmentados de mi pasado, estuve mentalizándome que mi antiguo yo había muerto.

¿Cómo?

Intente recordarlo, pero sin éxito alguno, quizás los dioses me habían dicho que hice algo terriblemente mal como para redimir mis pecados y que el único castigo que me esperaba era vivir una vida con mis recuerdos anteriores.

Sea como fuere, no planeaba dejarme morir, este pequeño cuerpo había luchado contra aquel asqueroso sujeto, lo que significaba que aun quería vivir, mis recuerdos se habían asentado en mi memoria pero aun sentía que tenía mucho por recordar, ignore eso por un momento e intente escarbar en mis recuerdos de esta vida.

Sabía que seguía llamándome Sakura, pero mi apellido había cambiado, mi madre era una prostituta de un burdel, por lo que la señora que me ayudo debía de serlo también. Al parecer mi pequeño cuerpo tenía tantas ganas de vivir que sobrevivió a los cuidados de mi progenitora.

Porque si de algo estaba segura, madre no debía llamarla.

Otra cosa de la que me di cuenta fue el cambio de idioma, no sabía el idioma que había hablado y entendido con anterioridad, pero estaba segura que no era el que tenía en mis recuerdos, esa era una de las cosas que tenía que averiguar, mis recuerdos me indicaban que tampoco poseía gran conocimiento ni de educación por decirlo de alguna manera y de la sociedad en la que actualmente vivía, por lo que era importante conseguir todo lo que pudiera si había decidido sobrevivir.

Me arrastre con mi cuerpo adolorido para salir de aquella cama, había permanecido el tiempo suficiente como para que el bastardo se hubiera alejado lo suficiente. Al erguirme me di vuelta y vi a la señora que me había ayudado dormida, no quise despertarla por lo que lo mejor era irme inmediatamente de ahí, antes de salir por aquella puerta una voz muy débil me detuvo.

No deberías salir, es muy peligroso— Al girarme vi a un niño al lado de la puerta sentado con sus piernas recogidas, era imposible que lo viera con todo lo que acababa de pasar, al verlo fijamente deduje que posiblemente teníamos la misma edad y la misma altura, pero él se veía mucho más desnutrido que yo, su contextura decía mucho quizás la señora que me había ayudado era su madre y ella al no poder trabajar no tenían dinero para conseguir alimento, ver esta situación me volvió a decir que mi yo de esta época había luchado por sobrevivir en el mundo que le había tocado—Deberías quedarte

Voy por unas cosas, ahorita vuelvo—Sonreí un poco, no tenía muchas ganas de regalar sonrisas pero al menos se la daría al pequeño, además quería pagar la deuda que había adquirido.

Salí de la habitación y me aventure un piso arriba, según recordaba era la habitación de mi progenitora, antes de entrar pegue mi odio a la puerta intentando escuchar si se encontraba "trabajando", al no escuchar nada me interne en la habitación, en la mesilla al lado de la cama había una pequeña lámpara de aceite, la agarre y la encendí para ir al cuarto de baño, si algo me disgustaba de esto era que recordaba una pequeña parte de las comodidades de mi vida anterior, como la luz eléctrica o el sistema de drenaje.

Aquí solo había una cubeta con agua que utilizabas para tu aseo personal y para tus necesidades al menos había un inodoro que seguramente no funcionaba como los de mi anterior vida.

Esto tiene que ser una broma— Acerque la lamparita a la cubeta llena de agua, al menos para verme, la apariencia que tenía era como la de mi vida anterior, cuando recordé me lamente por recordarme a mí misma y no a las demás personas, pero ahora entendía porque ese bastardo asqueroso me quería, mi apariencia me traería problemas

Me enjuague la cara con el agua de la cubeta, no me importaba que se ensuciara para cuando esa señora regresara no estaría aquí por lo que sus maltratos e insultos no llegaran a mí.

Solo vestía con una gran camisa que seguramente eran las ropas que "ella" ya no quería, busque entre las cosas alguna tela, camisa o lo que sea, negra o café y unas tijeras, al menos para poder hacer alguna capa o algo para cubrir mi cabello rosa.

Cuando termine con las cosas, me puse la pequeña capa que había improvisado, la até a mi cuello con uno de los cordones de tela sobrante, necesitaba salir, buscar comida e información.

Baje las escaleras con cuidado hasta la entrada principal, parecía estar en un edificio residencial solo que la puerta principal quedaba frente a otro edificio, parecía estar rodeada de edificios y de callejones, de alguna manera recordaba como si ya hubiera pasado por alguna situación similar pero no recordaba a ciencia cierta.

Antes de comenzar a vagar me asome por la rendija de la puerta que quedaba enfrente de la entrada principal y al ver lo que había adentro me di cuenta que el edificio anterior solo era el lugar donde las prostitutas descansaban de su trabajo.

Ignore el burdel y comencé a vagar, malditamente entendía las palabras de las personas que hablaban alrededor pero no podía leer los carteles o las hojas que se encontraban dispersas por la ciudad.

Entre mi inspección general pude hallar la siguiente información, me encontraba en la ciudad subterránea, mejor conocida como la ciudad clandestina, pude entender entre las quejas de las personas que una vez que naces aquí difícilmente puedes salir a la superficie, no solo eso, si no que, al parecer había caído en un mundo donde existían titanes que comían personas.

Sé que la ciudad se construyó en caso de que la humanidad pereciera, pero con tan solo ver alrededor se podía ver que era una tierra sin leyes.

Vivía en un basurero.

Al no contar con dinero ni nada, no tuve más opción que robar comida, mi cuerpo clamaba que lo alimentara con algo, me acerque a un puesto de pan y de manera sigilosa pude agarrar algunas piezas, mi plan fue a la perfección pero no me había dado cuenta que otros chicos un poco más grandes que yo habían visto mi hazaña por lo que no dudaron en perseguirme para arrebatarme lo que había tomado.

Corrí tan rápido como pude, estuvieron a nada de alcanzarme pero por algún milagro me perdí entre la multitud, después de ponerme a salvo, decidí seguir con mi maratón de regreso al edificio residencial.

Al llegar abrí la puerta sin siquiera tocar y vi todo exactamente igual, el niño seguía en la misma posición y la señora seguía en cama, quise acercarme para darle un pedazo de pan pero la voz del chico me detuvo.

Está dormida, no despertara en un buen rato—No le dije nada, solo me acerque y le extendí la hogaza de pan

Tómalo y come ¿No haz comida nada verdad?—Al ver que no movía sus manos para tomarlo intente acercárselo a la boca para que pudiera comer, si así estaba el, la señora quizás ni si quiera podía masticar.

Gracias—Me sorprendió el rápido movimiento de sus manos, no le dije nada solo me senté a su lado y empecé a comer yo también.

Después de un rato de silencio intente entablar conversación —¿Cómo te llamas?

Levi

Soy Sakura ¿Ella es tu mamá?

Si—La voz de Levi seguía igual de apagada después de comer, aunque si lo pensábamos bien no había mucho por lo que sonreír en estos lares—Su nombre es Kuchel Ackerman— Después de eso no volvimos a hablar de nuevo, estuvimos en silencio un tiempo hasta que no aguante el sueño y me quede dormida.


Sensei ¿Qué dice el grabado de la pared?—Ironicamente podía ver el escrito pero no a las personas a mi alrededor

—"Si no posees el cielo, gana conocimientos y estate preparado; Y si no posees la tierra, corre por los campos y busca la fuerza" Eso son los principios que un chunnin deben seguir

¿Y qué hay del símbolo que falta?

Bueno eso está para que todos lo llenen— ¿Por qué? ¿Por qué no puedo verlos?

.

.

.

Desperté por el movimiento continuo en mi hombro—Sakura ¿Estas bien?—Levi había dejado de moverme cuando gire la cabeza para verlo

Si

¿Qué es Sensei?—Para tal pregunta me di cuenta que hable dormida no se cuanta información dije o si solo dije "sensei" quizás estaba hablando en mi antiguo idioma

Antes de que pudiera descansar la voz de Kuchel me interrumpió—Levi la hubieras dejado descansar un poco más—Si bien solo vi a Kuchel una vez, juraba que estaba un poco más demacrada que ayer

Lo siento

No, no, está bien, estaba soñando, descuiden—Mi intención era alivianar el ambiente cosa que funciono por que la señora Kuchel cambio de tema.

Eres la hija de Kumiko Sato ¿No?

Si—Realmente no sabía si ese era el nombre de mi progenitora, solamente conteste si porque no quería dar una imagen de victima

No se parecen en nada, el cielo te ha bendecido con una adorable apariencia, lo único en lo que te pareces a Kumiko es en la forma de tus ojos— ¿Bendición? En esta cloaca de porquería mi apariencia era más una maldición que una bendición, la tos se volvió a presentar por lo que ya no pudo seguir hablando, en ese momento recordé que aún quedaba una hogaza de pan, la desenvolví de mi capa y camine hacia ella—Te lo agradezco querida pero no puedo comer—Tal y como había supuesto la falta de energía hacia que no pudiera ni si quiera masticar.

Eso no me detuvo, busque en la habitación algún tazón o plato, al encontrarlo fui a la pequeña cocina que tenían en esa área, aun se cocinaba con carbón o leña, más la humedad de haber vivido tantos años en el subterráneo suponía que los pulmones de la pobre Kuchel estaban a punto de colapsar, en esta vida no había llaves de agua pero si una pequeña bomba de agua, al menos no estaban tan atrasados en el sentido de que había que ir a buscar agua a un pozo.

Levi al ver lo que estaba haciendo me ayudo a bombear, fue más fácil de esa manera ya que ni él ni yo contábamos con una fuerza considerable, desmorone el pan en el tazón de agua para que se ablandara un poco, Kuchel necesitaba comer aunque sea algo.

Creo que la bendecida fue Kumiko al tener una niña tan amable—Me dijo al verme intentar darle de comer, no era que fuera amable, pero estar con Levi y Kuchel aunque sea un tiempo me proporcionaría un lugar seguro mientras me acostumbraba a esta vida.

Cuando se quedó dormida me la volvía a cobijar, Levi estuvo a mi lado todo el tiempo mientras alimentaba a su madre, incluso me ayudo a que comiera, cuando me puse mi capa de nuevo la mano de Levi me detuvo.

No vayas, es peligroso, iré yo—Quizás lo había contagiado con mis agallas y ahora él quería ir a buscar comida, pero viendo la apariencia de Levi estaba segura de que no tendría muchas probabilidades de éxito

Descuida, volveré en un rato—Le dije sin darle derecho a réplica, salí de ese lugar para volver a recorrer las calles marginales de la ciudad subterránea.

En mi camino vi unas enormes escaleras, suponía que daban directo a la superficie, pero si no tenías un permiso especial te obligaban a volver, quizás una coincidencia pero vi a unos tipos que parecían militares escoltar con brutalidad a las personas que al parecer habían salido.

Había cambiado de puesto pero el producto a robar fue el mismo que el de la vez pasada un poco de pan, para mi mala fortuna esta vez no me pude escapar de los chicos más grandes que yo que buscaban robarme mi comida.

Solo sentí las patadas alrededor de mi cuerpo, sentí el dolor palpitar en mi piel y la herida de mi cabeza volver a abrirse, vamos denme un respiro, para la poca suerte que me quedaba, se fueron del lugar donde me habían interceptado con 3 hogazas de pan de las 6 que había robado, no supe como lo logre pero volví a la habitación de Kuchel y Levi.

Los ojos de angustia de Levi hicieron que me sintiera un poco mal por mi decisión pero si hubiera ido él, seguramente habría regresado con los huesos rotos. Le di una de las tres hogazas de pan para que la guardara para Kuchel mientras que las otras dos nos la comíamos en silencio.

¿A dónde vas?—La voz de Levi me detuvo antes de salir de la habitación

Iré a ver unas cosas, no te preocupes, vuelvo de rato—salí inmediatamente de la habitación con un propósito en mente, si no tenía la fuerza necesaria entonces la tendría que volver a adquirir si es que quería sobrevivir. "Si no posees la tierra, corre por los campos y busca la fuerza" eran las palabras que una vez alguien me había dicho.

La parte trasera del edificio residencial era poco frecuentada por los transeúntes, por lo que lo convertí en mi lugar de entrenamiento, comencé con un poco de estiramiento para luego pasar a repeticiones de sentadillas o flexiones, con un cuerpo de 9 años mal nutrido quizás no adquiriría la fuerza necesaria pero si aumentaría mi resistencia que al menos me serviría para correr en caso de que me llegaran a atrapar por robar comida.

Las siguientes semanas fueron más o menos lo mismo, prácticamente me había vuelto parte de la vida familiar de los Ackerman, cada día traía pan que era lo único que podía robar, aunque un día me aventure a robar un pedazo de carne, el robo se había convertido en una persecución que termino con una pierna lastimada, pero no me importo en absoluto, ese día Levi y yo termínanos aprendiendo como usar la estufa de leña con los fósforos que había robado de una de las habitaciones de las prostitutas.

Levi resulto con una pequeña quemadura por lo que termine usando la carne que había conseguido como un paño para aminorar el dolor antes de comerla, una de las cosas buenas que tenía el recordar la vida anterior es que ya sabía cómo cocinar y saber cuándo la carne ya estaba en su punto.

Tuve que hacer lo mismo que hacía con el pan con la comida de Kuchel, Levi me ayudo a levantar a su madre para que pudiera comer pero al verla a los ojos supe que estaba muy cerca de su final.

La dejamos descansar cuando termino de comer lo poquito que le habíamos preparado por lo que nos pusimos a comer en el piso la carne antes de que se enfriara completamente.

No sé porque seguía con la familia Ackerman, según yo, solo quería pagar mi deuda y pensando racionalmente ahora ellos me debían a mí, quizás tuve una respuesta temporal cuando vi a los ojos a Levi mientras devoraba su carne, si, quizás sobrevivir aquí sea un poco más fácil si me apoyo en alguien.

Dormíamos juntos, comíamos juntos y nos limpiábamos con una tela húmeda para evitar oler mal pero no había mucho que hacer para niños como nosotros, el invierno llego, quizás no lo veíamos por vivir en el subterráneo pero lo que si era un hecho es que la temperatura había bajado drásticamente por lo que por las noches Levi y yo dormíamos abrazados al menos para tener un poco de calor.

Aun con el frio calándome en los huesos por la poca ropa que llevaba seguía mis entrenamientos, encontrar comida para robar cada día fue más difícil, había días en los que pasábamos sin probar bocados.

Sabíamos que iba a ser más difícil sobrevivir en esas condiciones y la vida de Kuchel se apagaba con cada día que pasaba. No sé cuándo pase de robar comida a robar objetos, mis valores decían que eso estaba completamente mal pero mi lado racional me hacía pensar en cómo sobrevivir el invierno, termine robando un tartán para acobijarnos en las noches así le podríamos poner otra manta a Kuchel, así ella estaría caliente y nosotros de igual manera pues la manta no cubría lo suficiente, Levi temblaba tanto que me había temblar a mí también.

La temperatura comenzaba a bajar más gradualmente, y eso me hacía preguntar cómo había sobrevivido hasta ahora con una madre que no me había buscado en semanas aunque no es como si la necesitara mucho.

Con las temperaturas bajas solo encontraba pan duro o mohoso que otros habían tirado, pero eso era mejor a no tener nada en el estómago.

Levi—Hablo Kuchel quien se encontraba en la cama interrumpiendo nuestra dura comida

¿Mamá?—Dijo Levi acercándose al filo de la cama, en ningún momento ella volteo a verlo por lo que temía lo peor.

Quédate al lado de Sakura, entre los dos podrán sobrevivir—Sonaba como sus últimas peticiones a su único hijo—Y no dejes que Sakura lleve la comida a la mesa sola, por más terca que sea— Me acerque junto a Levi para poder verla mejor, no estaba tosiendo pero se notaba su dificultad para respirar.

No te preocupes, Sakura y yo estaremos juntos y mañana juntos iremos por comida, intentaremos buscar carne—La inocencia de Levi al pensar que conseguir carne era fácil me dio pena

Y tu Sakura, recuerda que no puedes hacer todo sola, Levi te va ayudar, nacieron en este lugar y solo se tienen el uno al otro, confíen entre ustedes—Creo que sintió mi presencia por lo que me dedico esas palabras

Descuide, todo estará bien, solo que tiene que descansar, mañana Levi y yo iremos por comida—La tenue sonrisa apareció en los labios de Kuchel—Apóyense entre ustedes—Y luego de eso Kuchel dejo de respirar

¡Mamá! ¡MAMÁ! ¿Mami?—Empezó a gritar frenéticamente y a llorar mientras sostenía su mano, Kuchel había muerto, tuve que cerrar los ojos de Kuchel que se habían quedado viendo a un punto fijo.

El llanto de Levi se escuchaba en toda la habitación, tuve que quitarle la mano de Kuchel que sostenía para poderla cubrir completamente con una manta, Levi seguía llorando por lo que tuve que abrazarlo fuertemente para que se desahogara, el llanto de Levi me confirmaba una cosa, Kuchel había sido una buena madre.

Mierda… Kuchel ¿Por qué? ¿Cómo planeas que dos niños de 9 y 12 años sobrevivan en este basurero?

Las lágrimas de Levi seguían escurriendo de sus ojos, tanto que tenía toda mi camisa empapada, quería decirle algo, pero que se supone que digas cuando la madre de alguien acaba de fallecer, no tenía palabras para expresar un pésame correctamente y ahora me había atado indirectamente a su hijo.

Solo atine a sentarme en el suelo arrastrando a Levi quien aún se encontraba llorando en mi pecho.

¿Qué se supone que debía hacer?

Hasta ahora me habían golpeado, gritado y casi violado, por alguna razón aun no quería morir, era seguro que no sabía qué hacer, pero de lo que si estaba segura era que Levi y yo sobreviviríamos en esta tierra sin Ley.

Aun si eso significaba tener que mancharse las manos.

Esa noche Levi lloro por un largo tiempo y luego se quedó dormido, con muchas cosas en mi mente le seguí luego de un tiempo.


Capítulo 2: Kenny

Vaya la pequeña tiene pantalones, ups, creo que ni pantalones llevas—La sonrisa del sujeto que se encontraba enfrente me crispaba los nervios, no sabía cómo había llegado pero no iba a dejarle ponerle la mano a Levi tan fácilmente. Las palabras que me habían dicho Kuchel habían sido como un grillete y al mismo tiempo una guía.


N/A: Este es primer capítulo, si ven alguna falta de ortografía o coherencia no duden en decirme, no tengo a nadie que lea mis escritos antes de subirlos por lo que por más que lo lea no sé si estén en orden.

En fin… No duden en dejarme comentarios, estaré agradecida :c no avance mucho este capítulo pero se supone que es como Levi y Sakura se conocieron, espero no alargar mucho este fic espero lo disfruten de corazón.

Una última cosa: ¿Comentarios? :p