El Frío Cielo Sin Luna
Los personajes de Bleach no me pertenecen. Son obra y creación de Tite Kubo.
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Capítulo 7: El Día Que Tanto Esperaba…
- Kuchiki Rukia.
La mujer mencionada, cabizbaja con la mirada llena de tristeza y preocupación, ya no llevaba el típico traje que la identificaba como una Shinigami, sino que ahora era completamente blanco, haciendo evidente que fue despojada de su anterior cargo.
Miro hacia el hombre que menciono su nombre, un anciano venerable, imperturbable como un inamovible pivote, completamente calvo, con una cicatriz en forma de "X" en su frente un poco más cerca de su parte derecha, y con una extremadamente larga barba cana trenzada con un cordel de color morado, que le llegaba hasta la cintura, también se veía como estaba apoyado sus dos manos sobre lo que parecía ser un bastón de madera. Llevaba puesto el Shihakushō negro, típico de los Shinigamis, y en su encorvada espalda tenia puesto el Haori blanco a modo de manto, que representaba su cargo de capitán… y no solo eso, sino que también estampado en un rombo negro horizontal en su espalda llevaba el Kanji que lo representaba como el Capitán del primer escuadrón… no era nada más ni nada menos que el capitán comandante del Gotei 13, Genryūsai Yamamoto Shigekuni.
A su lado, un hombre delgado y de apariencia madura, con la piel bronceada y el pelo corto y de color plateado. Luce un fino bigote moreno, elegantemente recortado. consiste en el típico uniforme de color negro, aunque en su caso está bastante custodiado, ya que luce largos protectores de tela en los brazos y en el cuello, así como una chaqueta blanca jinbaori por encima del Shihakushō de rigor. Delatando su estatus, el hombre llevaba atado en su brazo izquierdo la banda distintiva para los Shinigamis de rango "Teniente", firmemente atada. Este hombre era el Teniente del primer escuadrón, Sasakibe Chōjirō Tadaoki.
Detrás de la mujer se encontraban el capitán y el teniente del sexto escuadrón, quienes se encargaron de buscar a la mujer en el mundo humano, el pelinegro con su eterna mirada estoica, sin mostrar ningún sentimiento aparente y el segundo, el pelirrojo, el cual tenía una venda blanca en su frente debido a que salió no hace mucho de la enfermería del cuarto escuadrón, se le notaba mucho más tenso y nervioso que el resto de los presentes, seguramente porque ya sabía cuáles serían las palabras que saldrían de la boca del hombre de mayor edad.
- La central 46 a dictado tu castigo por haber dado tus poderes de Shinigami a un humano… pagaras la condena de muerte, siendo ejecutada en la colina del Sōkyoku (Doble Hoja) dentro de veinte días y veinte noches contadas desde este preciso instante.
La mujer solo pudo asentir tristemente, sabiendo que no había otra forma de evitar su juicio una vez se haya dictado la sentencia… ella misma no quería pensar ni siquiera en el hecho de que vendrían a por ella solo para rescatarla…
- Los primeros diez días estarás custodiada por el sexto escuadrón durante los primeros diez días completos, luego de que hayan pasado, serás enviada al Senzaikyū (Palacio de la Penitencia) y pasaras el resto de tus días en aquel lugar.
Luego de que el hombre mayor termino de leer la nota que estaba escrita en el papel que tenía en su mano, lo extendió a su teniente, el cual lo agarro y guardo en su vestimenta – Están despedidos.
Luego de que el capitán comandante dio la orden, el peliplata teniente fue en dirección a la puerta para abrirla, en donde el pelirrojo y la mujer condenada salieron. Estos iban a ser vigilados por el teniente del primer escuadrón hasta llegar a su destino, debido a que el capitán del escuadrón en donde se encontraría custodiada la mujer tenía que hablar unas cosas en privado con el jefe del Gotei 13.
Luego de que el peliplata cerrase la puerta mientras se iba con el teniente y la mujer, el pelinegro jefe del clan Kuchiki trajo para el lugar una mesa pequeña en la cual había una tetera junto con dos pequeñas tazas… por lo cual ambos tomaron asiento en los cojines que exactamente puesto para que los dos hombres comenzaran su plática.
- ¿Qué es lo que quería hablar conmigo, Kuchiki Taichō? – empezó el hombre más viejo, con voz ronca y áspera, llena de tranquilidad y sabiduría por el tono el cual utilizaba, como también la vejez que llevaba consigo, sirviendo un poco del té para él y para el capitán más joven.
- Una discrepancia en los informes que recibí del doceavo escuadrón, Sōtaichō… – dijo tan estoico como siempre el pelinegro Kuchiki, el cual no cambio su semblante en ningún momento, mostrando su profesionalismo hasta en momentos como una simple "hora del té" junto con el capitán comandante.
El mayor no cambio su semblante ni su comportamiento de ninguna forma, solo llevo hasta su boca la taza para probar un sorbo de aquel te que dejo preparado su teniente para la reunión.
- Si ese es el caso, únicamente tendrías que ir con Kurotsuchi Taichō por algo como esto…
- Si ese fuera el caso, ni siquiera tomaría mi tiempo en llegar a la duodécima división por algo así…
El anciano poso sobre la mesita su taza de té, levantando una ceja por lo dicho por el capitán, gracias a sus tantos años de experiencia que llevaba consigo, podía determinar a donde estaba yendo el rumbo de la conversación, por lo cual, solo dio un pequeño asentimiento para que continuase su explicación.
- Según se tiene entendido, el humano al que le dio sus poderes Kuchiki Rukia fue quien derroto al Menos Grande hace unos días atrás… - el pelinegro hizo una pausa para tomar un pequeño sorbo de té, no porque quisiese hacer algo de tensión en el lugar, sino porque no sabía si de su boca podrían salir las próximas palabras.
- ¿Qué pasa con eso, Kuchiki Taichō?
- No es cierto. El humano identificado como Kurosaki Ichigo no fue quien derroto al Menos Grande… fue otro compañero de él… un humano que puede utilizar Kidō.
El viejo hombre estaba a punto de tomar un poco de té, hasta que las palabras del pelinegro lo dejasen paralizado por la repentina sorpresa de escuchar de un humano capaz de utilizar Kidō…
- De este joven, no se tiene ningún dato conocido hasta el momento… no pude identificarlo como los otros dos que se han mencionado, humanos con capacidades desconocidas… Lo único que tengo claro, es que está relacionado con el Quincy.
El hombre mayor al escuchar la palabra "Quincy", semblante cambio por una milésima de segundo… recordando muchas de las cosas que sucedieron en antaño… pero dejo de lado aquel vago recuerdo de su pasado para centrarse con el tema el cual estaba hablando el capitán.
- ¿De qué forma estaría relacionado?
- Son conocidos… mucho diría yo. También sabía desde un principio mi rango como capitán y el de mi Teniente con solo vernos… por lo cual, es posible que sea por causa del Quincy, que pudo haberle hecho saber todo sobre la Sociedad De Almas…
- ¿Qué fue de ese joven?
- Estaba en el lugar en donde se encontraba Kuchiki Rukia para su detención, él junto con el Quincy detuvieron a mi Teniente por un tiempo hasta que llego el humano con los poderes de Shinigami de Kuchiki Rukia.
- ¿Dices que los distrajo lo suficiente como para ganar tiempo para que llegase un aliado suyo?
- Así fue. Y no solo eso, afirmo ser quien derroto al Menos Grande, para luego dejar que el humano con poderes de Shinigami pelease contra mi Teniente. En un momento de la pelea, el humano incremento su poder considerablemente como para que yo tuviese que intervenir… pero lo que me desconcertó de todo eso… es que pudo verme cuando me moví con un Shunpo (Paso Veloz) cuando partí el arma de aquel humano…
Hasta este punto, el viejo hombre ya había dejado de lado su taza de té, completamente atento a cada palabra del capitán pelinegro, quien cada vez se sentía menos cómodo contando cada parte de lo sucedido.
- Luego de que decidí terminar con todo sin perder más mi tiempo, utilice Senka (Flor De Velocidad), pero de nuevo, ese otro humano pudo verme, interceptando mi ataque, utilizando su propio cuerpo como escudo para que mi ataque no surgiera efecto en el humano intento de Shinigami.
- ¿Ahora me dices que intercepto tu ataque?
- Ciertamente fue así. Después ya me puse serio ante todo lo que fuese a suceder, debido a que el Quincy decidió intervenir, pero derroté a ambos hombres sin dificultad alguna. Luego de que comenzara a caminar para irme del lugar… el hombre que vio mi ataque… tomo una parte de mi Shihakushō… para luego darme cuenta de que utilizo una versión mucho más poderosa del Hadō # 31 Shakkahō… en la cual logro hacerme una herida considerable, aunque nadie la noto debido a que lo oculte lo mejor que pude… - el hombre mostró su brazo izquierdo, dejando ver como había algunas quemaduras algo graves y otras no tan graves… pero era algo suficiente como para incapacitar a un Shinigami.
Esto ya fue realmente repentino para el mismísimo comandante capitán. Puede ser que los Shinigamis de rango Capitán y Teniente sean considerablemente debilitados para no atraer a enemigos con su alto Reiatsu… pero seguían siendo fuertes. Pero, el que un Capitán sea sorprendido de esta forma…
- ¿Qué sucedió después?
- El hombre se levantó, diciendo que vendría hasta la Sociedad De Almas a detener el juicio… y luego de eso, elevo su Reiatsu tanto como lo hizo el otro humano, diría hasta más que él, y luego de eso… se desmayó sin explicación alguna.
- ¿Qué?
El hombre no entendió lo que dijo el pelinegro, el cual solo asintió en respuesta, dejando entender que fue exactamente como lo dijo.
- No sé por qué razón paso algo como eso, pero no podía hacer más que irme del lugar… no podía hacer un acto ilícito en contra de ese humano…
- Ya veo…
El hombre mayor acariciaba su larga barba mientras pensaba mejor las cosas. Sabía de antemano a que se refería el pelinegro cuando decía "acto ilícito", después de todo, todos ellos eran regidos según las normas de la propia Central 46, y si llegaban con alguien más que no fuese la misión que se les había encargado… las consecuencias de los actos podrían ser categorizadas hasta el rango de "Traición" … algo realmente fuera de lo normal, pero era así como regia la propia central desde hace mucho tiempo atrás…
- ¿Sabes cuál es el nombre de aquel humano?
- No del todo completo… solo sé que tiene por nombre "Daisuke". Su apellido lo desconozco…
- No hables a nadie sobre esto, Kuchiki Taichō.
El pelinegro tuvo una leve reacción de sorpresa… esconder algo tan importante como esto… hasta que entendió la cara seria del hombre, el cual sabía que algo más estaba detrás de todo esto… algo que este también desconocía. El capitán del sexto escuadrón solo asintió a las palabras del hombre, el cual con otro asentimiento le indico que ya podía irse del lugar.
- ¿Qué será lo que está ocurriendo aquí? Primero, el capitán Ichimaru, luego la decisión de la Central 46 y ahora esto… Algo aquí no está muy bien…
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- Que problemático…
Retomando el momento en que le rubio pensó aquello, no podía creer que literalmente el gato era una mujer… una mujer con forma humana más baja que el joven rubio, muy atractiva, de piel oscura y cuerpo esbelto, ojos de color dorado y cabello color morado oscuro, peinado en una larga coleta.
- ¿Qué pasa? ¿Te comió la lengua el gato?
- ¿Al menos puedes vestirte?
- ¿No te gusta lo que ves?
- Sabes… por lo menos tengo algo de decencia… y no es que me interesen este tipo de cosas en estos momentos…
- Vaya… y yo pensando que me divertiría un poco…
Bueno… puede que hubiese un significado oculto detrás de las palabras de la mujer… pero, el rubio siendo el mismo, no tenía por qué pensar en eso, a lo cual, se quedó mirando hacia otro lado, esperando a que la mujer se terminase de vestir.
- Solo espero que Ichigo sea más divertido que tu…
La mujer se había colocado en frente del rubio, haciéndole saber de qué ya estaba completamente vestida. Llevaba puesto ropa ceñida de color negro, sobre la cual lleva una especie de chaqueta de color naranja, y calza unos zapatos ligeros de color blanco.
Por un momento, le rubio se quedó pensando en las palabras dichas por la mujer… sospechando que también formaría parte del entrenamiento del pelinaranja en algún momento… pero lo dejo de lado, sabiendo que este todavía debía completar el suyo propio.
- ¿Qué es lo que hay que hacer ahora?
- Es simple… tendremos una batalla… en la cual, no podrás utilizar tu Zanpaku-tō.
La mujer espero para ver cuál sería la reacción del rubio… esperando que este hubiese protestado un poco, pero sorprendió un poco al ver como el rubio dejo de lado aquella arma, dejándola clavada en el suelo sin protestar en ningún momento.
- Una batalla a mano limpia… puedo suponer que será algo como "Artes Marciales"
- Ciertamente así es, pero a esto se le llama Hakuda (Golpes Puros). Es el termino general para las técnicas de combate cuerpo a cuerpo, en la cual utilizas tu propio cuerpo como arma.
- Conque Hakuda… me pregunto si pasa lo mismo con las Zanpaku-tō…
- A eso se le llama Zanjutsu (Arte De La Espada), pero eso ya es algo de lo que preocuparse otro día… en este momento, será mejor que te prepares si no quieres quedar inconsciente por una semana… - la mujer se había preparado colocándose en guardia para el primer y único asalto para evaluar la forma del rubio, por lo cual, este solo dio una sonrisa al ver a la mujer.
- No es necesario que me adviertas de algo que nunca sucederá, Yoruichi-san… - el rubio se había colocado en su propia pose de pelea, para luego ver detenidamente a la mujer.
Se quedaron así por varios segundos, esperando a que alguno de ellos hiciese el primer movimiento, mirando cada pequeño movimiento que hacia el cuerpo de cada uno con cada respiro… para luego la mujer mover ligeramente su dedo meñique de su mano derecha, cosa que el rubio percibió.
La mujer había empezado el encuentro con un golpe directo a la cara con su mano izquierda, pero el rubio lo había visto venir desde un principio, por lo cual movió su cabeza ligeramente.
- Que velocidad… - el rubio empezó su contraataque levantando su brazo derecho para tratar de darle un puñetazo certero en la boca de su estómago... para luego sorprenderse de la habilidad de la mujer al apoyare con una mano de aquel brazo que iba en ascenso, para luego girar en el aire y darle una patada de lleno al rubio, el cual fue expulsado unos cuantos metros hacia atrás.
- Sus movimientos… se parecen mucho a los de Tatsuki-san… Al parecer estoy en presencia de una experta en las artes marciales…
El rubio se colocó de pie, quitándose un poco la tierra que se había adherido a su traje de Shinigami, para luego volver a poner su mirada en la mujer.
- ¿Qué pasa? ¿A caso soy tan rápida que no puedes ver mis movimientos?
- No es eso… solo me estoy acostumbrando… - el rubio sin siquiera pensarlo dos veces, apareció a un lado de la mujer a una velocidad comparable con la de ella, sorprendiéndose por el cambio de ritmo del joven – acostumbrando a mi cuerpo a luchar contra ti.
Luego de eso, el rubio dio un golpe certero a la mujer, la cual por la sorpresa no había reaccionado en ningún momento a la respuesta del rubio, haciendo que esta levitase un poco.
Antes de que el rubio completara su combo con una patada ascendente, la mujer desapareció completamente de la vista del joven, reapareciendo detrás del rubio a unos cuantos metros de este.
- Vaya… y pensar que tuve que realizar Shunpo (Paso Veloz) para esquivar ese simple golpe… una decepción para la proclamada "Shunshin" (Diosa De La Velocidad) tener que hacer algo como esto… - luego de eso, la mujer reapareció de un parpadeo a un lado del rubio sorprendiéndolo un poco.
- Esto… fue lo mismo que hizo aquel capitán para tratar de herir a Ichigo… pero fue diez veces más rápido que…- sus pensamientos fueron cortados debido a un fuerte golpe en el estómago por parte la mujer al rubio, el cual tuvo que colocarse de rodillas por un momento.
- Lo que acabo de hacer… es una de las cosas que Kisuke me pidió que te enseñase… "Shunpo", lo primero que hice para esquivarte, y "Senka" (Flor De Velocidad) para darte ese golpe…
El rubio se levantó agarrando su estómago con una mano… no sabía si la mujer se estaba conteniendo o no, pero ese golpe fue algo que si le dolido.
- Ya veo… - por más que el dolor estuviese presente en su cuerpo, el rubio era experto para ignorarlo por breves momentos, como este, para analizarlas palabras de la mujer y los movimientos que esta había realizado.
- Entonces… el Shunpo es un movimiento que permite al usuario moverse a una gran velocidad de un lado a otro… y el Senka es una técnica que proviene le Shunpo para atacar por la espalda al rival…
Si la mujer decía que no estaba impresionada, sería la mentira más estúpida que esta hubiese dicho debido a su expresión, ojos abiertos como platos al notar la aguda inteligencia que tiene el joven rubio, la cual se podría comparar con la de su amigo sombrerero… y eso era decir mucho.
- Y pensar que yo tarde días para entender todo esto… - la mujer había soltado un leve suspiro, ahora podía entender un poco el interés del su amigo por este joven… y eso que solo era en la parte de su talento innato, lo cual la deja con muchas preguntas al respecto – Bueno… ya entiendes la base de la técnica, ahora tienes que aplicarlo en…
Como si fuera algo de los más normal, el rubio reaparecido a un lado de la mujer, para luego darse cuenta que a una velocidad mucho mayor se había colocado justo en frente.
- ¿Qué mierda acaba de suceder?
- Supongo que es así como funciona… - el rubio no había dicho estas palabras a alguien en específico, solo era el mismo pensando en voz alta, sorprendiendo a la mujer, la cual no podía articular palabra alguna al ver lo afín que era el joven con aquello.
Luego de que el rubio volvió su mirada a la mujer, quien pudo notar que estaba completamente impactada debido a su mirada completamente en blanca y su mandíbula tan abierta que le llegaba al suelo.
- ¿Yoruichi-san?
- ¿Eh? Ah… solo… sigamos con el entrenamiento… - la mujer había vuelto a la normalidad en el momento en que su nombre fue nombrado, volviendo con la misma actitud de antes… aunque todavía se le notaban algunos pequeños dejes de sorpresa e su expresión – la verdad, es que poco puedo enseñarte en cuanto hablamos de Hakuda debido a tu desempeño notable al esquivar y golpearme acostumbrándote a mi estilo, en cambio en Hōho, todavía es muy pronto para decir si eres tan bueno como muchos otros…
- Lo entiendo… agradezco su honestidad.
- Creo que Kisuke no te lo ha comentado, pero el "Hōho" también es necesario que lo mantengas en secreto junto con tus poderes de Shinigami…
- Debido a que es una técnica derivada del poder de los Shinigamis, como los Quincys tienen las suyas propias. Lo entiendo perfecto y claro, Yoruichi-san.
- Claro… suponiendo que esto es gracias a tu buen amigo Quincy…
- Más o menos…
- Ahora, lo siguiente que sucederá es que seguirás luchando contra mí por las próximas horas hasta que yo diga que pares…
- ¿Esta vez lucharas en serio contra mí?
La pelimorada se le quedo viendo de manera curiosa al rubio, el cual averiguo que ella se estaba conteniendo desde un principio, lo cual sería algo muy obvio de notar… si fuera por ella, la "batalla" hubiese terminado desde el momento en que estos dos se habían puesto en guardia… pero aquello no era una batalla, era un entrenamiento, y ahora era el momento de intensificarlo aún más.
- Desde un principio… cuando llegaron aquellos Shinigamis… me di cuenta que esa no era la fuerza real de un Shinigami de su rango. Podría entenderlo de aquel capitán, pero no era para nada creíble como aquel Shinigami de rango Teniente fue totalmente dominado por Ichigo… y que luego llegase aquel y lo nos dejase como si de basura nos tratáramos… aún hay mucho por lo cual tengo que pasar para lograr superarlos a todos…
- Cierto, pero para lograrlo, será mejor no perder más el tiempo con pensamientos tan deprimentes…
Ya habiendo pasado más de veinte horas seguidas, el rubio no paro en ningún momento para descansar o para hacer cualquier otra cosa que no fuera pelear contra la mujer, que al llegar a la hora número "diez", le había permitido utilizar su arma, la cual todavía seguía en aquella forma "liberada" desde un principio.
Ahora llegando al punto en donde se encuentra un rubio totalmente agotado y a una mujer la cual suspiraba de vez en cuando.
- Cada segundo que pasa… puede mantenerme el ritmo, aun estando en esas condiciones tan deplorables, y en ningún momento baje mi ritmo… - la mujer no podía evitar estar cada vez más curiosa por saber que había detrás de aquel rubio para que tuviese un talento innato desde un comienzo más que temprano – Dejemos esto hasta aquí. Ya ha sido suficiente entrenamiento por el momento.
- ¿Es realmente necesario?
- No vas a lograr nada sobre esforzándote de manera imprudente, tienes que descansar si no quieres terminar siendo una carga en la Sociedad De Almas…
El rubio se tomó un momento para pensar las palabras de la mujer, que ciertamente tenían todo el sentido del mundo, prácticamente no había dormido en casi todo un día… además, tenía que estar presente en menos de cuatro horas para ver el progreso de cierto pelinaranja…
- Yoruichi-san… si no es tanta molestia, descansare por al menos dos horas, por lo cual te pido que me despiertes cuando pase dicho tiempo…
La mujer solo había asentido con la cabeza a las palabras del joven, el cual era algo evidente la razón por la cual quería descansar ese tiempo exacto.
El rubio fue a una de las rocas más cercanas, para luego sentarse y recostar su espalda en aquella roca y proceder con su corto descanso…
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Actualmente, quedaban exactamente dos horas para que el entrenamiento que el sombrerero le había impuesto al joven Kurosaki terminase…
Todavía no había una respuesta real para poder decir como terminaría esto… con el pelinaranja con sus recuperados poderes de Shinigami… o este mismo convertido en un Hollow… pero ciertamente esa última posibilidad parecía algo sumamente divertido para muchos, sobretodo el sombrerero, el cual descarto esa posibilidad por unas cuantas razones que el mismo tenía…
- Quedan menos de dos horas para que Kurosaki-san se convierta en un Shinigami… realmente se está tomando su tiempo ahí abajo…
El rubio sombrerero estaba sentado ce piernas cruzadas encima de una de las rocas, leyendo el informe que le había dejado su querida amiga hace no mucho, con la mirada seria en eso, debido a que lo leído por este solo eran cosas que el mismo ya había anticipado que pasarían… pero lo que no concordaba en todo eso, era el tiempo en el cual sucederían las cosas.
- Yo también pensé lo mismo cuando me enteré de eso… es raro que la central 46 se su tiempo para realizar la ejecución de Kuchiki Rukia será en la colina del Sōkyoku (Doble Hoja), es más, parece como…
-Hacía tiempo que no te veía de esa forma, Yoruichi-san... – decía el siempre humorístico sombrerero, claramente tapando su sonrisa con su abanico, cosa que de cierto modo divirtió a la mujer, pero ates de que pudiese decir algo para formar una conversación típica entre ellos, el rubio quiso seguir con el tema principal de la conversación - No es necesario divagar tanto… cuando ya sabemos la respuesta.
El sombrerero fue directo a donde la mujer quería llegar, ganándose en consecuencia un suspiro pesado de la mujer.
- No sé si elegiste a una buena persona para que cargase con el Hōgyoku (Joya Derrumbada).
- Ni yo mismo estaba seguro, pero ni tiempo ni las circunstancias están a nuestro favor…
Los adultos se quedaron pensando en un sinfín de posibilidades las cuales podrían suceder en el futuro más cercano, solo esperando que solo sucediera lo mejor de todo, pero su momento fue interrumpido por la llegada de cierto rubio, el cual estaba usando el abrigo que el sombrerero le había dado.
- Supongo que sigue ahí abajo…
- Correcto, Daisuke-san. Todavía no hay una respuesta por parte de Kurosaki-san… Tessai-san está ahí abajo listo para cualquier circunstancia…
- ¿No estaría mal si le doy algo de motivación a Ichigo?
La pregunta del rubio más joven había descolocado a los dos adultos, queriendo entender en lo que estaba pensando hacer el joven.
- ¿Alguna razón en específico?
- Tengo una idea de cómo adelantar el ascenso de su poder…
Y nuevamente, no tenían ni la menor idea de lo que estaba tramando… bueno, eso sería en el caso de la mujer, debido a que el sombrerero dio una pequeña sonrisa la cual fue escondida por su abanico, cosa que noto la mujer.
- No veo por qué no dejarte hacerlo… puedes bajar en este momento.
Sin esperar más tiempo, el rubio activo la invisibilidad de aquel abrigo para que no lo notase el pelinaranja una vez que llegase hasta abajo, todo esto siendo visto por una confundida pelimorada.
- ¿Qué es lo que piensas?
- ¿Yo? En nada en específico.
- ¿Entonces por qué lo dejas ir sin más?
- ¿No crees que estás haciendo demasiadas preguntas, Yoruichi-san? Solo siéntate y ve conmigo como terminará esto… estoy más que seguro que el Daisuke-san será más que fiel a su afirmación de "adelantar el entrenamiento".
La mujer por fin había entendido el significado de las palabras del joven gracias al sombrerero, por lo cual frunció su ceño debido a la forma tan casual en la que su amigo se tomaba algo como eso… pero, sabiendo como este era, solo decidió hacerle caso, después de todo, conocía muy bien al rubio mayor como para dudar en cada uno de sus métodos… muy peculiares, pero efectivos.
Volviendo con el rubio más joven, este había quitado su modo de invisibilidad una vez que estuvo en la espalda del pelinaranja para que este no lo notase, pero el que si lo noto fue el hombre corpulento y bronceado, el cual no hizo nada relativamente llamativo al sorprenderse de su presencia para no llamar la atención del Kurosaki.
El rubio solo asintió al hombre, el cual por un momento pensó las cosas detenidamente, para luego asentir al rubio, en confusión del pelinaranja que no entendía lo que pasaba a su alrededor, para luego salir del profundo pozo, dejando a los dos jóvenes en aquel sitio completamente solos.
- ¿Tessai-san? ¿Por qué se fue tan de repente?
El pelinaranja no pudo evitar preguntarse por la repentina salida del hombre de lentes, el cual supuesta mente estaba supervisando su entrenamiento para que nada se saliese de control.
- Parece que tienes problemas… Ichigo…
El pelinaranja se paralizo al escuchar esa voz conocida, para luego voltease y notar que no había nadie en el lugar.
- Ya te quedan menos de dos horas para convertirte en un Hollow… y todavía no has logrado nada.
- ¿Daisuke? ¿Eres tú? – el pelinaranja no entendía bien lo que pasaba, estaba mirando a todos lados, pero no encontraba a la persona que estaba diciendo aquellas palabras.
- Parece que necesitas un pequeño incentivo para que recuperes tu poder…
El pelinaranja pudo sentir como la cadena que estaba atada en su pecho se reducía a mucho más de la mitad en la cual se encontraba.
- ¿Qué demonios…?
- ¿Qué pasa, Ichigo? ¿Aterrado?
- ¡¿Quién está ahí?! ¡¿Qué pretendes hacer?!
- Ya te lo había dicho… solo te di un incentivo para que recuperes tu poder antes de que se te agote el tiempo… los últimos quince minutos que te quedan… será mejor que no los desperdicies en una persona que no puedes ver…
- ¡¿Cómo se supone que lo haga con un idiota que no hace nada más que molestar?!
- Vaya… ¿Pero eso no es lo que te esperara una vez que llegues a la Sociedad De Almas? – el rubio se dejó ver, estando situado al frente del pelinaranja, el cual se sorprendió de verlo en el lugar… pero no lo logro reconocer debido a que tenía la capucha puesta, y la oscuridad del lugar, junto con la poca luz que estaba dando el agujero no ayudaba en nada - Tu propósito es salvar a Rukia-san de su ejecución, ¿No?
Ahora sí, el pelinaranja pudo identificar completamente a la persona que tenía delante gracias a la forma en la cual se refirió a la baja pelinegra, a lo cual, esta iba a responder, pero el rubio no le dejo hablar gracias a un fuerte golpe que le había dado en el estómago, haciendo que el pelinaranja escupiese algo de saliva y cayese sobre sus rodillas.
- La única forma de que lo logres… es conseguir despertar tus poderes que están en lo más profundo de ti… Tu una vez me ayudaste a vencer a un Menos grande que quería aniquilar gran parte de la ciudad dándome de tu Reiatsu… Este es el momento en el cual te devolveré el favor, Kurosaki Ichigo… para convertirte en Shinigami… e ir a la Sociedad De Almas y salvar a Kuchiki Rukia de su injusta ejecución... – el rubio coloco su mano derecha en el comienzo de la cadena, para que luego de esta brillase de color blanco con los bordes completamente negros, desvaneciéndose cada vez más al llegar al centro del color del Reiatsu.
- ¿Qué?
- Es momento de que despiertes, Ichigo.
Al pelinaranja se le estaba comenzado a formar una máscara muy conocida por el rubio, el cual solo estaba suponiendo que era algo normal, debido a que a el también le había pasado, aunque solo era una forma de desviar aquel pensamiento, debido a que el mismo sabía que aquello no era algo normal, pero no era el momento de pensar en eso.
- ¿Qué esperas, Ichigo?
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- Urahara-san, Lady Yoruichi.
Dijo el hombre de trenzas, llegado al lugar en donde se encontraban los dos nombrados.
- Ya has hecho tu parte, Tessai-san. Es momento de que Kurosaki-san haga su parte con un poco de la ayuda de Daisuke-san…
- A eso he venido a preguntar…
- Antes de eso, ¿Puedes volver a tu otra forma, Yoruichi-san? – decía el sombrerero mirando hacia la mujer, la cual un poco dudosa por la pregunta del rubio, solo hizo lo que pidió – Bien, según mis cálculos, Kurosaki-san saldrá de ahí en menos de cinco minutos debido a que Daisuke-san le dará un poco de su motivación para ayudar a florecer el poder de Kurosaki-san…
- ¿Cómo estas tan seguro de eso, Kisuke? – dijo la mujer en su forma de gato, volviendo a tener la misma voz grave.
- Daisuke-san cortara la cadena hasta quedar unos veinte o diez minutos para que Kurosaki-san se convierta en Hollow, para luego seguramente darle de su Reiatsu para acelerar el ascenso del poder Shinigami…
- ¿Dijiste cortar la cadena?
- De hecho, creo que ya lo hizo – dijo el sombrerero apuntando con un dedo en dirección al hoyo para sentir el Reiatsu Hollow que emanaba del pelinaranja, pero antes de que siquiera el hombre bronceado bajase para ver al Kurosaki, el sombrerero lo detuvo alzando una mano – No hay necesidad de hacer algo más… solo observen como Kurosaki-san saldrá de ahí en… tres… dos… uno.
De la nada, un pilar de luz salido del lugar, para luego mirar primeramente como un borrón negro volaba por los aires, identificándolo como el rubio.
Mientras este descendía brutalmente del aire, al mismo tiempo ascendía una ráfaga de luz que choco con el techo de aquel lugar, para luego terminar estampándose violentamente contra el suelo, creando una gran ráfaga de aire y una nube de humo que no dejo ver a la persona que se encontraba en ese lugar.
Luego de unos segundos de que la brisa terminase, los presentes colocaron su mirada en la silueta que se dejaba ver poco a poco en aquella nube de humo… para sorprenderse de que el pelinaranja estaba en aquel lugar, con su mismo traje de Shinigami, con la misma correa que estaba atada desde su hombro derecho hasta bajar a la parte izquierda de su abdomen… pero lo más importante, la máscara completamente blanca, con unos pequeños huecos horizontales para sus ojos, y unos dientes largos y puntiagudos que le recordaban totalmente a los de un Hollow.
Luego de hacer contacto visual con los adultos de la zona, el pelinaranja saco su espada, la cual seguía igual de rota desde el combate contra el pelinegro captan, para luego con el pomo de su empuñadura romper la máscara en pedazos que se los había llevado el aire, para ver el rostro normal del joven Kurosaki… el cual desprendía poder total.
Los mayores vieron detrás del pelinaranja, para encontrarse con el rubio, el cual tenía una pequeña sonrisa en su rostro, para luego colocarse la capucha del abrigo en señal de asentimiento a los presentes, y desaparecer de la vista de ellos, sabiendo que el joven utilizo la invisibilidad del abrigo.
Por parte del pelinaranja, este noto la mirada de los presentes que no estaba puesta en él, para voltear la cabeza por un pequeño instante, para ver que no había nada detrás de él, cosa que lo intrigo un poco, creyendo que desde un principio se encontraba el rubio más joven en aquel lugar.
- ¿Realmente estuviste ahí, Daisuke? – fue el pequeño y corto pensamiento del pelinaranja mientras sacaba lo que quedaba de su espada de su funda, pensando que el pequeño encuentro que hubo con el rubio no fue más que una simple ilusión…
- Parece que has salido en un buen momento… Kurosaki-san.
El sombrerero capto la atención del joven pelinaranja rápidamente, sabiendo que el rubio menos ya estaba yendo por la puerta secreta para llegar a su campo de entrenamiento secreto, valga la redundancia, y posiblemente proseguir con su entrenamiento personal, para luego mirar al hombre bronceado, el cual solo asintió para ir al lugar en donde le enseñaría nuevas técnicas al rubio.
- …
Por parte del pelinaranja, este todavía estaba pensativo, mirando la empuñadura de su arma, que tenía por lo menos cinco centímetros de metal del más de un metro que debería ser realmente aquella arma.
- Ya que completaste la segunda parte de tu entrenamiento… es hora de proseguir con la etapa final…
Todo lo que estaba diciendo el sombrerero fue visto por la mujer en su forma animal, la cual al ver a su amigo utilizar su Zanpaku-tō en su forma Shikai, decidió que era momento de retirarse… todavía tenía mucho trabajo que hacer… lo cual refería a dos jóvenes con poderes un poco extraños…
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- Puedo decir… que tienes unos métodos tan… inusuales como Urahara-san…
- Agradezco tu cumplido, Tessai-san.
- En realidad… no era un cumplido…
El rubio y el hombre de lentes se encontraban en el campo entrenamiento secreto del primero, listos para empezar con la nueva lección.
- Urahara-san había pedido que siguiese entrenando en tu arte en el Kidō, como también te enseñase dos nuevos hechizos que serán de gran utilidad una vez que estén en el Seireitei…
- ¿Cuáles son esas técnicas, Tessai-san?
- Son el Bakudō #37 Tsuriboshi (Estrella Suspendida) y el #58 Kakushitsuijaku (Invocación De Los Gorriones Rastreadores). El #37 sirve como un amortiguador para caídas y el #58 es un medio de comunicación…
- Ya comprendo por qué son tan esenciales… ¿Pero eso será lo único?
- Por supuesto que no. Es más que evidente que te instruiré en todo este tiempo para que puedas realizar cada uno de los hechizos desde sus formas más potentes hasta solamente tener que pensarlo para simplemente utilizarlo…
- En otras palabras… me enseñaras a utilizarlo en las clases Eishōhaki, Nijū Eishō y Kōjutsu Eishō…
- Así que ya tienes conocimiento de las clases…
- Rukia-san me enseño todo lo que sabía.
- Y lo ha hecho muy bien… Entonces no hay que seguir perdiendo más tiempo y comencemos…
- Antes de eso… ¿Cuánto tiempo estaré practicando Kido contigo?
- Técnicamente, seria hasta que logres dominar todos los Kido que te enseñe e cada clase… por lo que tomaría unos pocos días para lograrlo.
- Lo otro era… ¿De qué forma tiene pensado Kisuke-san entrenar a Orihime-san y a Chad?
- Los jóvenes entrenaran bajo la tutela de Lady Yoruichi a petición de Urahara-san.
- ¿Es posible que pueda verlos cuando estén en su entrenamiento? Tengo curiosidad por ver como son realmente sus poderes…
- Si ese es el caso, podemos ir el día de mañana. Según tengo entendido, ellos comenzaran a entrenar en la tarde de ese día.
- Me parece bien. Gracias Tessai-san.
Luego de la tranquila platica de ambos hombres, comenzaron con el respectivo entrenamiento en el cual el rubio se estará enfocando únicamente en Kidō los próximos días.
Luego de que pasase el primer día completamente, el hombre bronceado dio por terminada la sesión de ese momento, para luego subir hasta la casa del joven rubio, el cual seguía con su abrigo ocultando su poder, para ir al lugar en donde estarían sus dos amigos entrenando para la excursión que prontamente harían a la Sociedad De Almas.
- ¿Qué es lo que hará una vez que lleguemos con los demás, Daisuke-san?
- Realmente, no tengo pensado revelarme ante ellos, solo veré el progreso de sus poderes y luego me iré… es algo así como para tener una idea más clara de lo que son capaces de hacer viéndolos de primera mano.
- Ya veo… ¿Es por eso que activaste la invisibilidad?
La pregunta del hombre mayor solo hizo que el rubio asintiese… aunque realmente su acción ni siquiera había sido vista por el hombre, para luego soltar un simple "Hmp" en afirmación a la pregunta. Por su cabeza solo pasaba el pensamiento divertido de sorprender a sus "compañeros de aventuras espirituales" una vez que lo vean en de esa forma… ya estaba pensando en la cara que podría cada uno una vez que revelase todo su poder.
- Ellos deben estar por aquí cerca…
El hombre bronceado dijo mientras guiaba al rubio hasta un edificio abandonado… para luego ver salir de este a la mujer pelinaranja junto con el moreno y la mujer gato.
- ¿A dónde creen que van?
Decía el curioso rubio en voz baja al hombre de cabello trenzado que estaba a su lado, el cual solo se encogió de hombros sin saber la respuesta.
El rubio se concentró un momento… para luego entender lo que pasaría en ese momento… esto fui debido a que en la dirección a la cual el trío estaba yendo… era el campo en el cual entrenaba en antaño con los Quincys.
- Tessai-san… Vamos a seguirlos a una distancia prudencial, no es momento de que se den cuenta de que estaos aquí… y también te pediría que escondas lo mejor que puedas tu presencia… es posible que al lugar a donde van, se encuentre Uryū-san… y no sería bueno para mi si llega a ver que estás ahí… seguramente empezará a sospechar que también me encuentro contigo.
El rápido análisis del rubio dejó un poco impresionado al hombre, el cual realmente estaba aún más impresionado por dentro, pero dejando eso de lado, asintió en respuesta y empezó a disminuir su Reiatsu.
- ¿Cómo estás tan seguro de eso?
- Lo conozco desde hace mucho tiempo… y sé que eso es lo que pensara una vez que estemos ahí.
El dúo estuvo lo más alejado posible del trío que se encontraba más adelante, para luego finalmente llegar hasta lo que parecía ser una pequeña zona sin tantos arboles alrededor y una pequeña cascada la cual terminaba en aquel pequeño riachuelo que seguía su camino.
- ¡Ishida-kun! – dijo la pelinaranja llamando la atención del azabache, el cual tenía su típica ropa de academia todavía puesta, además de tener en su mano derecha un guante que la cubría hasta casi llegas a su codo.
- ¿Inoue-san? ¿Sado-kun? – el Quincy realmente no esperaba tener visitas en estos momentos, seguramente porque no esperaba a que alguien supiese donde estaba metido… bueno, ciertamente solo una persona sabía lo que realmente estaba haciendo - ¿Qué hacen aquí?
- Vinimos a proponerte si querías unirte a nuestro entrenamiento… - la siempre animada Orihime lo decía de la misma forma que siempre, haciendo que el moreno detrás suyo asintiese por lo dicho.
Luego de pensar unos segundos, noto la presencia del gato negro… el cual repentinamente para él, tenía la energía de un Shinigami. Sabiendo que esto era obra del mismísimo sombrerero que técnicamente les salvo la vida luego de la venida de los Shinigamis.
- Lo siento… peor tendré que negar su propuesta.
Los presentes solo se sorprendieron al oír la respuesta del azabache, y cierto rubio que estaba mucho más alejado pudo suponer a que se debía aquella acción.
- Todavía sigues siendo muy orgulloso, Quincy…
- La única forma de completar este entrenamiento… es haciéndolo por mi cuenta, por lo cual dejare pasar su petición…
- Lo entendimos, Ishida – dijo el moreno son evidente compresión en su voz.
- Llámenme cuando estén listos para ir a la Sociedad De Almas. Hasta entonces, seguiré en mi entrenamiento en este lugar.
Los jóvenes solo asintieron ante las palabras del azabache, para luego dar media vuelta e ir nuevamente al edificio en donde entrenarían.
- Parece que Uryū-san trato un poco duro a Chad y a Orihime-san… pero supongo que esto era algo solo de él.
Más alejado del grupo, estaban el dúo espiando la conversación que había terminado no hace mucho, viendo como el trio se alejaba lentamente del lugar, dejando solo al azabache, quien estaba lanzando flechas de Reishi a un punto en específico.
- Creo que… ya no hay necesidad de seguir estando aquí.
- ¿Estás seguro, Daisuke-san?
- Completamente. Ya mejor dejare las cosas con Chad y Orihime para otro momento…
Con esas palabras, ambos hombres se retiraron de aquel lugar, para volver al campo de entrenamiento bajo tierra del rubio para proseguir con la práctica de su Kidō…
Y así fue como pasaron los dos días restantes que el hombre bronceado había determinado como el día limite en el cual el rubio aprendería las dos nuevas técnicas, además de ejecutar los demás hechizos que aprendió en todas las clases posibles… aunque realmente, había terminado unas cuantas horas antes de lo predicho por el hombre.
- Lo has hecho muy, Daisuke-san. Creo que hasta ahora no será necesaria mi presencia para seguir con tu entrenamiento…
- Agradezco que haya tomado su tiempo en enseñarme sus conocimientos de Kidō, Tessai-san
- Ni lo digas, muchacho. Es muy inusual ver a un joven interesado en las artes de Kidō en estos días… ni siquiera los más veteranos y muchos de los capitanes dejan de lado estas artes para centrarse en el manejo de su espada.
- Creo que ahora entiendo la emoción de Rukia-san al enseñarme…
El rubio se quedó pensando por un momento… algo más que curiosos por saber una parte que de cierto modo todavía no entendía… pero, aprovechando que el hombre con él, era el momento de hacer unas cuantas preguntas…
- Creo que ya lo había dicho antes… pero ustedes no son personas comunes en una ciudad tan simple como esta…
El hombre no había cambiado en ningún momento la expresión que tenía en su rostro, sabiendo a donde el joven estaba yendo.
- Creo que es un buen momento para hablar de esto… si Urahara-san estuviese aquí y el joven le hubiese preguntado, posiblemente le diría todo o dejaría que lo supiera una vez estando en la Sociedad De Almas… - el hombre no podía pensar en alguna otra forma de evitar el tema, es decir, muchos de los jóvenes que estaba dispuestos a arriesgar su vida para salvar a la joven pelinegra… y todo porque estaba manejado desde las sombras por una persona que los jóvenes no tienen ni idea de que este haciendo todo eso… - Una vez… formamos parte del Gotei 13…
- Bueno… creo que eso era algo un poco más que evidente, Tessai-san – el rubio sabia esta parte desde un comienzo, ya de antemano tenia demasiadas sospechas sobre el rubio sombrerero, el cual los estaba ayudando sin siquiera pedir algo a cambio… hasta sabía todo lo que sucedía en aquel lugar sin siquiera estar ahí. Creo que sería muy tonto de parte del mismo rubio no sospechar de algo como eso.
- Shihōin Yoruichi y Urahara Kisuke… ambos eran capitanes del segundo y duodécimo escuadrón respectivamente… y yo era el Gran Jefe y Comandante de los cuerpos de Kidō, mejor conocido como Kidōshū (División de Kidō).
- ¿Qué cosa? – el rubio no podía estar más que impresionado con las palabras que estaba escuchando del propio hombre… sabía que aquellas personas que les habían ayudado eran muy poderosas, que, a lo mucho, podrían rozar el rango de "Capitán", pero ahora sabiendo toda la verdad… nada más alejado de la realidad. Y además de ser entrenado por nada menos que tres capitanes diferentes y hacerles frente en las practicas… Esto era como una oportunidad de oro en una vida.
Luego de varios segundos, el joven pudo asimilar las palabras del hombre, por lo cual asintió para que este continuase con la explicación.
- Hace ya más de cien años… Urahara-san fue cruelmente acusado por algo que no había hecho… cosa que le hizo perder su cargo y ser a estar en el mundo humano por el resto de su vida… yo al tratarlo de ayudar, perdí deshonrosamente mi cargo… si no fuese por Lady Yoruichi, la condena tal vez hubiese sido peor… pero eso le costó su propio cargo, ya que a su vez también fue exiliada por ayudarnos.
El rubio se tomó su momento para pensar las cosas… realmente lo que acaba de decir el hombre bronceado era totalmente grave… demasiado grave.
- ¿Qué fue lo que sucedió para que terminasen de esta forma?
- Un problema con algunos Hollows a las afueras del Rukongai… a lo cual, un Shinigami de rango capitán junto a su teniente y su tercer, cuarto y quinto asiento para revisar qué fue lo que paso. Luego de no haber tenido noticias de ellos, el Sōtaichō (Capitán Comandante) llegase a enviar a tres Capitanes, una Teniente y al Vice-jefe de los cuerpos de Kidō en mi lugar, para determinar lo que había sucedido anteriormente. Previamente a este mandato, Urahara-san había mandado a su Teniente para revisar lo que había sucedido.
- Urahara-san sabiendo que había algo malo detrás de todo esto, decidió ir por su cuenta para revisar lo que había sucedido, a lo cual, sabiendo que esto iba a suceder, lo acompañe hasta ese lugar… para encontrar a todos y cada uno de los Shinigamis que había mandado Sōtaichō con una máscara Hollow en sus rostros… técnicamente, alguien estaba experimentando con ellos…
- "Hollowficación"… así es como se llama lo que estaba experimentando aquel sujeto. Urahara-san y yo tratamos de detenerle… pero él fue mucho más astuto y perspicaz que nosotros... esa persona… que podría manipular a cualquiera de nosotros sin darnos cuenta… ese hombre… de naturaleza peligrosa y manipuladora… capaz de proyectar una imagen muy distinta de lo que es en realidad… salió completamente impune de sus acciones, sin dejar rastro alguno de que él alguna vez estuvo en aquel lugar.
- Luego de que Urahara-san tratase de salvarlos utilizando un objeto que el mismo había creado, llamado Hōgyoku, se pudo retener la Hollowficación… pero la Sociedad De Almas… mejor dicho, la central 46 no tomo esto para nada bien, condenándonos a ambos por ser los culpables de que todo esto hubiera sucedido… marcando a los Shinigamis rescatados como "Hollows", junto con el exilio de Urahara-san y mi denegación… hasta que Lady Yoruichi nos ayudó a escapar y así mismo, salvar la vida de los Shinigamis victimados de su injusta condena…
El rubio estaba realmente impactado. No tenía nada que decir con respecto a lo que ellos pasaron… casi más de cien años para que algo como eso llegase a ocurrir… y todavía el culpable estuviese suelto en algún lugar… del Seireitei.
Antes de que el joven pudiese al menos hacer una pregunta, el hombre mayor fue en dirección a donde se encontraba la puerta secreta que conectaba con el campo de entrenamiento de la "tienda Urahara"
- Hasta el momento, lograste dominar todas las técnicas que te he enseñado mucho antes de lo que yo mismo habría imaginado. Solo queda que perfecciones los demás ámbitos que te quedan, por lo cual no sería de gran ayuda solo con mi Kidō. Urahara-san está centrado en los avances del Kurosaki-san y Lady Yoruichi está gestionando el entrenamiento de tos dos amigos. En estos momentos, no hay nadie con el cual puedas entrenar ahora. Por lo cual, la única forma en la que podrás seguir avanzando… se encuentra en lo más profundo de tu ser… y así sobrepasar el límite de lo que eres capaz de hacer ahora. Mucha suerte, joven Daisuke. Estaré esperado en la tienda de Urahara-san para ayudarlos a ir a ustedes a la Sociedad De Almas.
El hombre con sutil cuidado hizo desaparecer aquella parte de la pared, sabiendo que desde ese punto se podría sentir su Reiatsu para los dos que estaban entrenando en el otro campo de entrenamiento, para luego con un último saludo con su mano, hacer aparecer aquella parte de la pared nuevamente.
- ¿No creen que se comportaba un poco extraño?
- Si me lo preguntas a mi… realmente estaba actuando mucho más raro de lo normal, mi señor – respondió una voz completamente distorsionada a la pregunta del rubio, el cual solo asintió.
- Tal vez sea por recordar algo que el mismo considere desagradable… supongo que es algo normal – la voz profunda teorizo, aunque solo fuese algo pensado por las reacciones faciales a simple vista que había hecho aquel hombre, no significaba que realmente eso era lo que había pasado, lo cual el rubio junto con sus demás presente sabían.
- ¿Quién creen que sea ese Shinigami que ocasiono todo esto?
- Respuesta algo difícil de responder…
- Pero hay cierta posibilidad de que este conectado con todo lo que esté pasando, mi señor.
La voz distorsionada fue quien se encargó de terminar lo que el primero había empezado a decir, ganándose un asentimiento de los que escucharon.
- ¿Y qué hay de los Shinigamis que sirvieron como conejillo de indias?
- Es seguro que estén vivos en alguna parte de la ciudad…
- O tal vez un poco alejados… No lo sabremos hasta preguntarle al sombrerero en persona – esta vez fue el turno del hombre con voz profunda terminar lo que empezó el primero.
- Bueno… Supongo que será algo para después de salvar a Rukia-san. Pero… ¿Recuerdan la parte en la que dijo que se le habían colocado una mascaras parecidas a la de los Hollow?
- Es algo parecido a lo que pasa con usted y su amigo, mi señor.
- Se puede decir, que ellos se asemejan mucho a ustedes dos.
- ¿En qué sentido?
- Creo que eso mejor lo explicare yo – dijo el de la voz distorsionada, para darle a entender al otro que no sería necesario que hablase de momento – Su amigo y usted son más especiales de lo que parecen ser… No solo por ser humanos y contar con los poderes de un Shinigami… sino que en ustedes también se encuentra el poder de un Hollow.
- ¿El poder de un Hollow?
- Así es., mi señor. ¿Recuerdas la máscara que tenías puesta en el momento en que sacaste tus poderes de Shinigami? – dijo el hombre pelinegro, el cual con su mano izquierda el paso de un lado de su cara hasta otra, para dejar ver aquella misma mascara que llevó puesto el rubio el día en que desbloqueo sus poderes… solo que esta era totalmente negra con algunos detalles en sus ojos de color blanco, algo como lagrimas que bajaban de los huecos de sus ojos… exactamente, tres rayas que terminaba hasta llegar a la mejilla, para también ver cuatro rayas en cada hueco, que ascendían hasta su frente del mismo modo que las de abajo, con unos círculos pequeños en el extremo más cercano a los huecos, para luego ver lo que parecían ser las mismas rayas, pero en la parte en la cual iba su boca, cuatro yayas completamente verticales y unos labios blancos que eran atravesados por las rayas y una raya aún más grande que conectaba con la parte de la nariz.
- Si me dices "¿Qué tal se ve?", realmente esta genial la máscara.
- Y no solo eso, sino que cada vez que esta mascara aparezca en tu rostro, serás muchas veces más fuerte de lo que eres ahora.
- Y también sirve como un aumento de poder… una forma de verme poderoso y "cool" al mismo tiempo.
- Lo único malo en todo esto… es que todavía es capaz de utilizarlo, mi señor.
- ¿Cómo qué no?
- Recuerde, sus poderes todavía son muy nuevos como para que ya te hayas acostumbrado a ellos… en ningún momento has tenido una pelea e serio con nadie, en la cual hayas llegado al límite como para seguir superando tu potencial…
- Bueno… si ese es el caso, creo que tengo una gran idea – decía el rubio, el cual se quitó el abrogo negro, para estar en su traje de Shinigami sin ningún impedimento, para luego sacar su espada agarrándola con ambas manos y mirar hacia una roca cercana - ¡Seguiré entrenando hasta que no pueda más! ¡Si esa es la única forma en la que puedo ser más fuerte y superar mis limites, no hay necesidad de seguir pensando!
Luego de aquello, el rubio lanzo un tajo de energía color negro que destrozo a la mitad aquella gran roca y unas tres más que estaban detrás de esta.
- Nunca mejor dicho, mi señor.
El rubio escucho las palabras que sonaron al mismo tiempo, sabiendo que iba en el camino correcto, estaría haciendo lo mismo una y otra, y otra, y otra, y otra vez hasta lograr su objetivo… ser más fuerte.
Y así fue como el rubio paso los próximos días hasta que llegase el momento en que el sombrerero los llamase para empezar la misión de rescate, haciendo un asalto al Gotei 13, el cual no debía subestimar en ningún momento…
Varios días más tarde…
Según la información que le había comunicado el sombrerero hace ya unos días atrás, este era su último día para prepararse, debido a que el día siguiente ya estaría a primera hora en la Sociedad De Almas.
A parte de eso, sabía que el sombrerero le había dado este día libre al pelinaranja, seguramente para que hiciese todo lo que tenía que hacer antes de irse, por lo cual, este no desaprovecharía esta oportunidad en la cual el rubio mayor no tendría ocupaciones, aparentemente, para hacerle preguntas, que estaban mucho más relacionadas con la misión de rescate en sí que en la conversación que tuvo con el hombre de lentes.
Por ahora, sería mejor que le fuera a hablar con el hombre, debido a que en las próximas horas estaría más que ocupado poniéndose al día con lo que estaba sucediendo actualmente, por lo cual, no había tiempo que perder.
El rubio aun seguía en su forma espiritual, esta vez llevaba puesto el abrigo por si acaso, además de que había dado un corto vistazo al lugar en donde actualmente estaba entrenando… realmente, era algo más que complicado de describir… grietas, escombros y rastros de destrucción por todos lados.
- Creo que sería bueno decirle a Kisuke-san que me ayude un poco a arreglar el lugar… - dijo el joven, claramente pensando en voz alta.
El rubio fue en dirección a la perta secreta para ir a la tienda del sombrerero lo más rápido posible, lo cual no tardo ni un minuto en llegas justo hasta las escaleras de mano por las cuales se llegaba hasta la tienda… lo cual no fue necesario hacer.
- Llegas justo a tiempo, Daisuke-san…
Desde una de las piedras, se encontraba el sombrero tirado sombre su espalda, colocando su codo izquierdo para apoyar su cabeza mientras que con su otro mano meneaba el abanico lentamente.
- Supongo que ya sabes por qué estoy aquí…
- Tengo mis sospechas, pero creo que es con respecto a los detalles que tienes que saber antes de la partida a la Sociedad De Almas… ¿O me equivoco?
- Ese es el tema principal.
- Así que hay algo más…
- Más bien, es otro favor… con respecto a arreglar el desastre que deje en el campo de entrenamiento…
- ¿Oh, eso? Supongo que lo puedo hacer mientras no estas por aquí…
- Bueno, entonces… ¿Me podrías explicar cómo tienes pensado que entraremos al Seireitei?
- Buena pregunta… Hay dos maneras de poder hacerlo: por una de las cuatro puertas principales o haciendo un hoyo en la barrera…
El rubio no solo dio una mirada un poco curiosa, debido a que no entendía a donde el sombrerero quería llegar realmente… es decir, tenía conocimiento previo de muchas cosas, pero de las medidas de protección del Gotei 13… era algo de lo cual el difunto Quincy no le hablo en ningún momento.
- No tienes que decírmelo… lo vi en tu expresión. El Seireitei está protegido desde cualquier ángulo posible, las 4 puertas están custodiadas por 4 con fiables Guardias, Danzōmaru de la puerta del Norte, Kaiwan de la puerta del Este, Hikonyūtō de la puerta del Sur y finalmente Jidanbō Ikkanzaka, de la puerta del Oeste. Técnicamente, se encontrarán con Jidanbō debido a que mi técnica con las incursiones clandestinas está conectada con aquel sector, por lo cual, solo haría falta pelear contra el para que los deje entrar. Si las cosas no salen como uno espera, entonces tendrán que buscar a una vieja amiga de Yoruichi-san para que los ayude a atravesar la barrera. Esto es debido a que la parte superior está protegida por el Sekkiseki (Piedra De Reducción Espiritual), un mineral único que se encuentra en abundancia en la Sociedad de Almas con la capacidad de bloquear Reiryoku. La barrera compuesta a partir del Sekkiseki es denominada Shakonmaku (Membrana de Protección de Almas), siendo la máxima seguridad que cubre a todo el Seireitei, por lo cual, la única forma de atravesarla es con la ayuda de la amiga de Yoruichi-san.
- ¿Cuál es su nombre?
- Shiba Kūkaku, sabrás quien es cuando la veas. Pero esto es en el caso en el cual no puedan entrar de la manera sencilla.
- ¿En dónde mantienen a Rukia-san?
- No estoy del todo seguro… pero según mis sospechas, puede que se encuentre detenida en el Senzaikyū (Palacio de la Penitencia), es la torre más alta que está justo en frente de la colina del Sōkyoku. Una vez que llegues, será mejor que te guíes por lo que los Shinigamis te digan, claramente teniendo tus precauciones.
- Me parece aceptable… creo que eso era todo lo que tenía que preguntarle.
En cierto modo, el sombrerero se confundió por la respuesta que le había dado el rubio, ya que este mismo esperaba que tuviese muchas más preguntas que solamente aquello…
- Se lo que estás pensando, Kisuke-san. Realmente… no tenía pensado hablar del porque estas ayudándonos tanto o que ganas con ello… o incluso, por qué razón no lo puedes hacer tu… sé que hay algo mucho mayor detrás de todo esto… y nosotros somos más que peones en un juego que ni tu ni yo está manipulando… solo me interesa averiguar por mi cuenta si estoy realmente en lo cierto… por lo cual, no es para nada necesario hablar del pasado que no se puede cambiar… ya tengo mis propios motivos por los cuales quiero ir a la Sociedad De Almas.
El rubio más joven dio media vuelta para dirigirse de nuevo a su campo de entrenamiento, dejando pensativo al sombrerero, el cual solo dio una pequeña sonrisa por la acción que había tomado el más joven.
- Con que ya tenías planeado hacer un viaje… y no solo para ayudar a Kuchiki-san… Creo era demasiado evidente que algo como esto sucedería… estando en tu posición, seguramente hubiese hecho lo mismo… después de todo…
Luego de que el rubio menor finalmente se perdiese de la vista del sombrerero, este fue directo hacia las escaleras de mano, para luego subir y llamar a sus empleados, seguramente para empezar a dejar todo listo para lo que sucedería dentro de menos de veinticuatro horas.
Volviendo con el rubio más joven, este estaba ya en su casa, todavía tenía puesto el traje que le abrigo, además de estar ahora en su cuerpo normal… sintiendo un poco la fatiga de los tantos días seguidos que estuvo entrenando sin parar.
- Sería bueno entrenar mientras estoy en mi forma normal con mi Kidō… aunque realmente estoy pensando si sería bueno ir así o en mi forma espiritual…
- Será mejor que vayas en tu forma espiritual… es solo por el simple hecho de usar el Shunpo y demás técnicas de Hōho… lo cual no puedes hacer estando en tu forma física… - fueron las sabias palabras de la voz profunda, la cual más que una simple recomendación, era una advertencia.
- Todos aquí sabemos que nada bueno pasara una vez que lleguemos a ese lugar… y si queremos ser lo más precavidos posibles, es necesario tomarnos esto en serio, siendo usted capaz de utilizar todas las técnicas posibles sin ningún inconveniente, mi señor – dijo la voz distorsionada, el cual también había dado su punto de vista, o, mejor dicho, completando las palabras del primero.
El rubio solo asintió estando de acuerdo en lo dicho por las presencias que se encontraban en el, para luego salir del su hogar para ir a algún lugar a pasar el resto del día…
- Veamos… son las 10:54 AM… a las 2:00 PM iré a ver a los demás… pero antes de que alguno de ellos pueda preguntar, sería mejor retener mi presencia como el día en que estuve en la escuela…
Decía el rubio, claramente enviándole un mensaje a las personas que se encontraban en su ser, a lo cual se pudo escuchar un "Hmp" en afirmación a las palabras que el rubio dijo.
- Sería bueno ir a donde están Chad y Orihime-san… a estas alturas, deberían haber mejorado considerablemente desde la única vez que los pude ver en acción…
El joven ya sabía en donde era el lugar en donde entraban sus amigos, los cuales habían desarrollado aquel poder tan extraño pero eficiente como ningún otro… aunque también fuese algo realmente conveniente. No se podía en que algo realmente raro había ocurrido con ellos durante ese tiempo para que desarrollasen poderes así sin explicación…
- Creo que estoy yendo en dirección equivocada…
El rubio pensó un poco mejor las cosas… el problema estaba en que si a Ichigo por orden del mismo rubio sombrerero dejo de entrenar este día… es posible que haya pasado lo mismo con aquellos dos.
Sabía que aquella mujer gata estaba con ellos en ese momento, por lo cual, sabía que ella respondía a lo que decía el sombrerero, por lo cual, era evidente que no se encontrasen en aquel lugar en estos momentos.
- Al parecer… tendre que utilizar la otra manera…
El rubio cerro sus ojos concentrándose en toda la energía espiritual que se encontraba a su alrededor, notando la presencia de cada persona cercana y lejana, manifestado en forma de telas blancas.
Entre todas ellas, pudo distinguir varias, como la del joven pelinaranja, el cual se encontraba en su hogar junto con sus hermanas… pero lo raro de aquello, era la energía que sentía en el adulto Kurosaki… no parecía ser lo mismo de hace un tiempo… como si algo estuviese cambiando en su ser…
Dejando de lado eso, se enfocó también en la energía del joven hombre, Chad, el cual precisamente estaba en compañía de la mujer pelinaranja, como también de su amiga artista marcial, su amigo pelinegro y el castaño… seguramente estaban teniendo una buena salida por aquel lugar…
Justo en el momento en el cual iba a ir en dirección a donde se encontraban todos ellos, pudo distinguir el Reiatsu el Quincy, el cual no estaba en aquel lugar en el que siempre solía entrenar… según parecía, estaba en su casa, seguramente preparándose para la encrucijada que, seguramente, fue avisado por sus amigos.
El rubio volvió a centrarse en lo que tenía que hacer en ese momento… pero, para su desgracia, su atención se fijó de nuevo en el pelinaranja, el cual estaba saliendo de su hogar… precisamente para dirigirse para aquel lugar.
- Cuando no puede ser tan conveniente…
El joven solo dio un corto pero cansado suspiro… las cosas no podrían ser mucho mejores de lo que el mismo pensaba…
- Al parecer… sería mejor ir hasta el lugar sin utilizar este abrigo para no levantar sospechas, mi señor…
- Tienes razón, Hitsujikai. Creo que ahora tengo que volver de nuevo a quitarme esto y retener mi Reiatsu… adelantar las cosas… supongo que desde siempre he sido así…
El rubio volvió hasta su hogar, quitándose aquel abrigo para sus presencias retener su poder para que ninguno de ellos lo pudiera sentir.
- Debido al incremento de tu poder en los últimos días… solo podremos retenerlo máximo tres horas…
- Gracias por el aviso. Entonces sería mejor esperar a que se haga más de tarde… seguramente seguirán todos reunidos en ese momento, así que por el momento será mejor permanecer aquí.
El rubio bajo hasta su campo de entrenamiento para dejar liberar su poder retenido por sus compañeros y empezar a meditar un momento…
- ¿Y qué opinas?
- ¿De qué, exactamente?
- De los hechizos que has aprendido en este tiempo.
- ¿Eso? Pues… son realmente útiles y me gustaría tratar de utilizarlos todos contra Shinigamis… tal vez hubiera sido buena idea utilizarlos primero en los Hollows de la ciudad…
- Opino lo mismo, mi señor. Aunque también fue realmente bien utilizarlos en el propio hombre que te los enseño… estabas tratando con un experto en Kidō después de todo.
- Bueno… ahora que lo pienso… si contamos todo lo que me enseño…
- Seria una lista algo larga…
- Si… menos mal que hice mis propias anotaciones en un cuaderno para no olvidarme de ningún detalle…
De repente, el rubio saco un cuaderno que estaba escondido en el abrigo, mostrando una lista de todos los hechizos que había aprendido hasta ahora.
Lista de Kidō
Hadō:
#1 Shō (Impacto)
#4 Byakurai (Rayo Blanco)
#11 Tsuzuri Raiden (Lectura Del Relámpago)
#12 Fushibi (Llamarada Del Asecho)
#31 Shakkahō (Disparo De Fuego Rojo)
#33 Sōkatsui (Lluvia De Fuego Azul)
#57 Daichi Tenyō (Danza De La Tierra Hacia Arriba)
#73 Sōren Sōkatsui (Loto Gemelo De Fuego Azul, Aplastamiento)
Bakudō:
#1 Sai (Obstrucción)
#8 Seki (Repulsión)
#9 Geki (Golpe)
#26 Kyokkō (Luz Curvada)
#37 Tsuriboshi (Estrella Suspendida)
#58 Kakushitsuijaku (Invocación De Los Gorriones Rastreadores)
#61 Rikujōkōrō (Prisión Luminosa De Seis Barreras)
#63 Sajō Sabaku (Bloqueo Esclavizante De Cuerdas)
#81 Dankū (División De Vacío)
Realmente, en todo este poco tiempo, para poder realizar todos eso hechizos… mucha gente no lo creería si solo lo decía por simple alardeo.
Luego de que ya habían pasado unas cuantas horas… para ser más precisos, eran las 6:30 PM, el rubio decidió que ya era momento para ir en búsqueda de sus amigos.
El rubio, con su nueva camisa sin mangas color naranja, muy igual a la que se destruyó el día en el que ataco el Menos Grande, listo para al lugar en donde se encontraban los demás.
- ¿Qué debería decir? Después de todo, todavía sigo de "viaje"
- Quizás algo como "Se me olvido buscar algo y tuve que volver" o tal vez…
- Solo inventa algo tan patético que sea lo más creíble posible… no es como si fuese algo realmente importante… - la voz profunda dijo, cortando en plena oración al sujeto de la voz distorsionada.
- En eso tiene un buen punto… bueno, no es como si fuese la primera vez…
Entre tanto pensar las cosas con sus compañeros, el rubio ya había llegado hasta el lugar en donde se encontraban los jóvenes… raramente, en un parque de diversiones.
- Esto sí que es muy poco usual…
Y así era. En muy pocas ocasiones todos ellos iban a estos lugares para hacer cosas como estas… hasta que recordó el día que era… de hecho, habría fuegos artificiales en la noche.
Suponiendo que esa era la razón, el rubio se adentró en el parque de atracciones que nunca quiso visitar, ya sea porque simplemente no quería o no tenía tiempo para aquello… eran muchas las posibilidades.
- Necesitare sacar solo un pequeño pico de mi Reiatsu para llamar su atención…
Decía el rubio, el cual, junto con la afirmación de sus dos compañeros, procedieron a romper por mucho menos de un segundo la retención con la cual nadie podía sentir la energía del rubio…
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- ¿Por qué acepte venir aquí en primer lugar?
El pelinaranja del eterno ceño fruncido no podía evitar quejarse de lo aburrido que se sentía en estos momentos. Tal vez solo debió quedarse en la tienda del sombrerero y seguir entrenando con este en lo que pudiera… pero esto realmente comenzaba a volverse molesto.
Estuvo varias horas acompañado de sus amigos, los cuales le habían invitado a salir y "hacer algo diferente", por lo cual, este sabiendo que podría ser una oportunidad para despedirse de los chicos… pero no pensó que las cosas fueran de esa forma.
Desde el principio ya tenía que lidiar con el problemático castaño, que iba de atracción en atracción para luego ser completamente vetado por estar haciendo quien sabe qué cosa.
Después, estaban los problemáticos y efímeros juegos de feria, los cuales estaban hechos para fallar de una forma u otra… claro que eso lo desmintieron el miso junto con su amigo moreno, los cuales terminaban haciendo lo cada juego, como el de hacer caer las botellas con una pelota de goma, sabiendo que las botellas estaban pegadas con pegamento, estos dos terminaron destrozando todas las botellas que habían… para luego terminar vetados.
Por lo menos, agradecía que las demás personas se quedasen tranquilas… pero, esto era demasiado… hasta había pensado que era una mejor idea dejar que el alma modificada llamada "Kon" tuviese su cuerpo por el resto del día para que este pudiese hacer cualquier otra cosa…
Hasta que de pronto, el par de pelinaranjas y el moreno sintieron un pico de Reiatsu por un breve momento… mucho menos de un mili-segundo, para luego ambos voltearse al mismo tiempo y ver como un rubio estaba caminado desinteresadamente justo al lado de la entrada del lugar, seguramente para irse a otro lado.
- ¿Este es el Reiatsu de…?
- ¡Daisuke-san! – grito fuerte y animadamente la mujer, llamando la atención del mismo rubio y sus demás compañeros.
- ¿Eh? ¿Orihime-san? – pregunto el rubio, mirando hacia la mujer la cual le había llamado – Y parece que no estás sola…
- Dai-su…
- No creas que no me di cuenta, Keigo – dijo el rubio, para colocarse a un lado del castaño, el cual no vio cuando el rubio se movió tan rápido… tanto, que ya ni siquiera estaba en el lugar en donde se suponía que estaba, haciendo que este se estampase de cara fuertemente contra un farol que estaba en medio.
- Es bueno verte, Daisuke-san. Creía que estaba de viaje… - decía el pelinegro Mizuiro, el cual, hacia un gesto con su mano en señal de saludo, lo cual fue devuelto con un asentimiento del rubio-
- Y lo sigo estando. Tuve que volver para terminar con unas cosas que me faltaron de hacer… solo estaré por esta noche en Karakura.
- ¿Por qué no me sorprende? Eso es tan de tu estilo… - decía la artista marcial, quien tenía su brazo derecho envuelto en un yeso, debido a que hace poco se hirió en el último torneo de artes marciales la cual también se estaba acercando junto con los demás - ¿Y por esa razón estabas caminando por ahí sin más?
- Así es. Además, no tenía pensado venir con ustedes y entrar a este lugar… realmente es molesto estar aquí.
- Concuerdo – dijo el aburrido pelinaranja, el cual estaba justo detrás del moreno quien literalmente hacia todo lo posible para que el sueño no llegase a dominar al pelinaranja, haciendo que a todos les saliese una gota de sudor en sus sienes.
- Supongo que ya se dieron cuenta de una de las razones por las que no me gustan estos lugares… los juegos son realmente problemáticos… ¿Por qué presiento que esto se le ocurrió a Keigo?
- ¡Oye! Al menos lo intente.
- Bueno, ahora ya sabes lo que no tienes que hacer la próxima vez – dijo con su típica sonrisa ladeada el rubio, viendo como el castaño solo miraba hacia otro lado ofendido – Si quieren, puedo sacarlos de este aburrimiento sin fin…
- Ya escucharon. Sigamos a Daisuke antes de que me muera de aburrimiento total – el pelinaranja no se molestó en siquiera esperar a que los demás decidieran a hacer algo, logrando sacar una gota de sudor aún más grandes de los demás.
- Yo también estaba muy aburrida aquí… estos juegos sí que están arreglados para que la gente pierda… si hubiese tenido mi brazo bueno en un estado más eficiente que este…
- Se me había olvidado… escuche algunos rumores de que quedaste de segundo lugar en el torneo femenino de artes marciales, Tatsuki-san…
- No me lo recuerdes. Si no hubiese sido por este brazo roto, es más que seguro que hubiese ganado el primer lugar…
- Bueno… si contamos el femenino… eso es muy probable…
- ¿Qué insinúas?
- ¿Yo? Nada de nada, solo estoy recordando como hace años también quedaste de segundo lugar… debido a que en el torneo internacional mixto alguien fue mucho mejor que tu… - claramente, el rubio tenía una sonrisa más que burlona en su rostro, lo cual solo aumentaba la molestia en la mujer.
- ¿Y eso que? Ya me volví la mejor artista marcial de la ciudad. Ahora soy capaz de derrotarte…
Internamente, el rubio solo se estaba riendo, más que nada, porque siempre era lo mismo con la mujer. La primera vez que se enfrentó contra ella, la siguiente en el torneo nacional, y la siguiente en el internacional… la mujer siempre reacciono de la misma forma… y en todas ellas, el rubio siempre fue superior no solo a ella, sino que a todos los que enfrento, incluido los maestros de artes marciales que no pudieron hacerle frente. Aunque, solo fue a un torneo internacional en toda su vida… y, por consiguiente, fue el único que gano debido a que se retiró por aquella falta de motivación.
- ¿Te burlas de mí?
- No es eso… solo estoy recordando el pasado…
El rubio dejo de hablar con la mujer para dirigir al grupo a lo que sería el lugar en donde no se aburrirían durante el resto de la noche…
- ¿A dónde nos trajiste?
- Según tengo entendido, hoy habrá fuegos artificiales en el cielo estrellado de la ciudad… por lo cual…
Luego de haber tomado unos cinco minutos escalando una pequeña montaña, llegaron hasta un lugar en donde se podía ver perfectamente el cielo nocturno de la ciudad, dejando pasmados y sorprendidos a todos por las vistas periféricas que tenían en este lugar.
- ¿Cómo es que conoces un lugar como este?
- En algunos de mis entrenamientos, siempre suelo usar un lugar muy cercano a este sitio, por lo cual, lo encontré mientras estaba con mi rutina… - decía el rubio, respondiendo la pregunta del pelinaranja, el cual ahora tenía una duda mucho más grande, como todos los demás, que surgió
- ¿Tu entrenas? – dijeron todos en coro, no creyendo lo que escucharon del rubio, esperando que solo se tratase de una broma.
- ¿Y cómo creen que soy el mejor de la escuela en deportes? Claro que tengo que entrenar seguido si no quiero perder mi forma… miren ese hoyo en aquel árbol – dijo el rubio, señalando un árbol cercano, el cual tenía un hoyo en el centro, producto de un fuerte golpe en aquel tronco – Eso es producto de mi intensivo entrenamiento…
- Realmente tiene sentido… - dijo el moreno por primera vez en todo lo que iba de camino. Ahora tenía sentido como es que el rubio era tan fuerte… pero ahora lo que se desconocía, era el régimen auto-impuesto por este mismo.
- Creo que va siendo hora de ver como es el cielo de la ciudad desde este ángulo… - el rubio dijo, para luego señalar el cielo nocturno, mirando como de la ciudad ascendía un haz de luz… para luego explotar, dejando que la pólvora de aquel fuego artificial hiciera su trabajo e iluminase gran parte del lugar.
- Se ve tan… Hermoso… - dijo la mujer pelinaranja, quedando asombrada por el lugar tan eficiente en donde se veían los fuegos artificiales sin ninguna complicación.
- Chad, Orihime-san… - dijo en un susurro a los dos mencionados, que convenientemente estaba el uno al lado del otro, sorprendiéndolos por el repentino cambio en el semblante de este mismo – Por desgracia, ya no tendré oportunidad de analizar sus poderes para darme una mejor idea de lo que me dijeron hace algunas semanas… pero creo que después de todo, no sería algo necesario saber más de aquello… lo que me interesa saber ahora, es… ¿Están dispuestos a sacrificar todo para poder salvar la vida a Rukia-san?
Ambos estaban impactados por el cambio de ambiente que trajo consigo el rubio, quien aprovecho que los demás estaban inmersos en sus pensamientos mirando el cielo iluminado.
Ninguno de ellos supo que decir por unos segundos, quedándose bloqueados al entender que las palabras del rubio decían claramente que esto no era un simple juego de rescate, era una misión suicida de vida o muerte.
No era la primera vez que alguien les decía algo como eso, debido a que el sombrerero ni siquiera jugo en ningún momento, yendo directo al grano, al igual que el joven rubio.
- Lo entendemos perfectamente, Daisuke… y ya respondí esta mima pregunta a Urahara-san… Si es una persona preciada para Ichigo, lo es para mí también, después de todo, es algo que siempre se lo debo a él… Además, también se lo debo a Kuchiki-san… No permitiré que la condenen por algo que ella consideró bueno.
- Y yo… quiero realmente salvar a Kuchiki-san. No puedo evitar pensar en que… tengo un poco de poder para ayudarla, y el hecho de no ir y salvarla… No quiero quedarme de brazos cruzados sin hacer nada. Kuchiki-san es mi amiga, y no dejare que le pase algo.
El rubio realmente no podía entenderlos bien… sí que eran voluntades algo… extrañas… pero si contamos cuál era su propia motivación… sea como sea, el rubio solo logro sonreír al encontrar una concordancia en las voluntades de ambos…
consideraban a Kuchiki Rukia un ser querido.
- Con eso es más que suficiente… - decía el rubio, haciendo que la tensión que sintieron los dos se fuera en ese instante – lamento haber hecho algo así… pero tenía que asegurarme de saber lo que pensaban realmente de todo esto…
- Descuida, Daisuke-san…
- Yo no tuve ningún problema.
- Excelente… creo que será mejor que me vaya. Todavía tengo una cosa más que hacer… los espero pronto.
Dijo el rubio, quien trataba de alejarse lentamente de aquel lugar para no llamar la atención… por desgracia, las cosas no salieron como este esperaba.
- ¡HAAAAAAAA! – gritaba la mujer artista marcial, quien estaba suspendida en el aire, producto de su embestida, estirando su pierna derecha para conectársela al rubio en la cara, cosa que llamo la atención de todos los demás.
El rubio sin más bloque el ataque, haciendo que la mujer colocase su otra pierna en el suelo para no caerse.
- ¿Pasó algo, Tatsuki-san?
La mujer no dijo nada por unos segundos, mirando al rubio directamente a los ojos, cosa que llamo la atención del joven, quien no esperaba esta acción de la mujer.
- No es nada… solo estaba viendo algo… - la mujer retrocedió, para luego volver al lugar en donde estaba mirando los fuegos artificiales, al lado de la mujer pelinaranja – La próxima vez que te vayas… solo avisa y ya.
- Lo pensare para la próxima vez.
El rubio dio media vuelta, listo para dirigirse a su casa… más que nada porque su tiempo se estaba acabando – Lamento tener que irme tan de repente… pero tengo que hacer algo más antes de irme mañana… los veré pronto.
El joven no espero a que alguno de ellos dijese algo para poder irse, realmente tardo mucho más tiempo de lo que este se había imaginado con los muchachos… pero era algo que el siempre disfrutaba.
Ahora dejando a los demás intrigados en aquel lugar, la mujer pelinegra solo dio un corto suspiro para volver a ver los fuegos artificiales de forma pacífica.
- ¿Por qué hiciste eso, Tatsuki-chan? – decía la mujer pelinaranja, aprovechando que ahora todos estaban pensativos mirando los fuegos artificiales… aunque más que pensativos, se diría "perdidos", bueno, eso en el caso del pelinaranja, quien ni siquiera se inmuto desde que el rubio se fue del lugar.
- No es nada… Solo quería comprobar una cosa…
- ¿Qué cosa?
- Al parecer… Daisuke ya no es el mismo…
La pelinaranja de cierta forma coloco un poco más curiosa de lo normal, incluso llego a preocuparse por no entender el significado de lo que acaba de decir su amiga pelinegra… pero todo aquello se fue al retrete cunado esta solo estaba sonriendo.
Una sonrisa que solo veía en su infancia, justo en el momento en que peleaba contra el rubio… esa sonrisa realmente no significaba algo bueno, pero sabiendo de quien se trataba, dejo sus preocupaciones de lado para proseguir viendo el Show que se estaba dando en el cielo…
- ¿Qué tan poderoso se habrá vuelto Daisuke? - este pensamiento es el que tenía estancado en su cabeza el hombre pelinaranja, el cual seguía sumido en sus pensamientos, recordando la vez en la cual pudo convertirse en Shinigami… - ¿Realmente fuiste tú el que me ayudo? ¿Solo fue una simple ilusión? Sea como sea, tengo el presentimiento de que lo averiguare tarde o temprano…
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Todo estaba listo.
Según el mensaje que le había dejado escrito el hombre del sombrero rayado en su pared, le indicaba que todo estaba terminado para el viaje al rescate de Kuchiki Rukia.
Y se preguntaran: "¿Cuál es ese mensaje que le dejo Urahara?".
Pues, fiel a su estilo, dejo enmarcado en una de las paredes de la sala del rubio, escrito con salsa de tomate "Todo está listo".
El sentido del humor del hombre era muy poco común de encontrar… pero, en cualquier caso, sabía si esto le llegaba a suceder a alguno de sus compañeros, pensarían que la salsa de tomate con la que se había escrito el mensaje era sangre real, por lo cual, el rubio no pudo evitar sacar unas cuantas carcajadas al ver el mensaje que le habían dejado.
Debajo de la pared, había una nota en una hoja de papel, en la cual había algo escrito por el sombrerero: "Se lo que estarás imaginando en este momento… y para hacer tus pensamientos realidad, he hecho lo mismo en las casas de los demás".
- Y solo me tomo pensarlo para hacerlo realidad…
El rubio salió de su forma física, estado con su abrigo puesto en su forma espiritual, para luego tomar el camino largo a la tienda del hombre.
Si bien podía haber tomado la ruta en la cual iba habitualmente, solo quería pasar en busca de dos personas en específico…
- El Shinigami sustituto comenzara a salir de su hogar dentro de unos minutos, mientras que el Quincy ya va de camino a la tienda…
- Adiós a mi suerte…
El rubio no pudo evitar suspirar al escuchar las palabras de su compañero de voz profunda.
Al parecer, solo podía ir a buscar a una persona… y tenía que ir tapido si no quería llegar tarde.
Haciendo uso de lo aprendido en su entrenamiento, creo plataformas con su Reiryoku para desplazarse por el aire hasta llegar a la casa del joven pelinaranja, claramente utilizando la invisibilidad y retención de Reiatsu del traje.
Paso mucho menos de diez segundos para estar en frente de la propiedad en la que vivían lo Kurosaki, aquella clínica que también era su casa.
En el preciso momento en el que llego al lugar, justo estaba saliendo el joven pelinaranja, el cual no hizo ruido alguno al salir de su hogar… y justo cuando estaba a punto de revelar su presencia….
- Ichigo…
Detrás del pelinaranja, estaba el hombre pelinegro, el cual sorprendió tanto al mencionado como al rubio que estaba expectante a lo que sucedía en este lugar…
- ¿Así que ya te vas?
El pelinaranja no sabía que decirle al hombre… realmente no sabía cómo comenzar si quiera su conversación si no fuera a los golpes… literalmente.
- Supongo que es inevitable… pero, solo ten esto… - el hombre le entrego al pelinaranja una especie de colgante… con un extraño Kanji que este no pudo identificar… pero el rubio abrió en sobremanera sus ojos al darse cuenta… eso era una especie de amuleto que sirve para proteger a la persona la cual este utilizando dicho objeto.
- Cósela en alguna parte de tu camisa… realmente no importa el lugar que decidas… solo recuerda que te estaremos esperando cuando vuelvas…
Puede que el pelinaranja no haya entendido ni el uno por ciento de lo que dijo el adulto… pero, sabiendo que no tenía tiempo para seguir pensando, asintió con su determinación, para luego ir en dirección a la tienda del sombrerero.
- Crecen tan rápido… ¿No lo crees, Masaki-chan?
Luego de esas últimas palabras del pelinegro, este entro de vuelta a su hogar, siendo todo esto observado bajo la mirada analítica e inquisitiva del joven rubio.
- Interesante… Muy interesante…
El rubio estaba más que interesado en lo que tendría que decir el hombre una vez que este mismo lo dejase al descubierto… sabia y entendía que tenía sus propias razones para no hacerlo contado al pelinaranja hace mucho tiempo, pero, eso no le decía que el mismo lo investigase a fondo para saber lo que realmente estaba detrás de todo esto…
- Así que también sabe de los Shinigamis… y puede que sea la causa de que Ichigo sea tan poderoso… pero será mejor que me vaya de aquí… tal vez en otra ocasión sorprenda a Isshin-san… Tal vez con algo que traiga de la misma Sociedad De Almas…
El rubio fue de camino hasta la tienda del sombrerero, viendo como a las afueras de esta se encontraban la mujer pelinaranja, el hombre moreno y la mujer gato. Hasta el momento, no había señal del azabache Quincy y del pelinaranja Shinigami… pero solo era cuestión de minutos para que llegasen al lugar.
El rubio decidió entrar con sumo cuidado hasta llegar al sótano de la tienda. Si ser notado por nadie gracias al súper conveniente e increíble abrigo que le dio el sombrerero.
Ya estando en aquel "sótano", mirando como el sombrerero y el hombre bronceado estaban parados, mirando aquel marco rectangular que habían terminado de hacer no hace mucho.
- Tessai-san, Kisuke-san.
El rubio llamando a los dos hombres, los cuales voltearon en dirección a donde sonó la voz del rubio… notando que este no había desactivado la invisibilidad.
– Esto… es solo para practicar una entrada muy genial… y quisiera probarla cuando bajen los demás… así que, por favor, no digan nada acerca de mi o algo parecido. Tengo pensado hacer…
La voz del rubio se hizo cada vez más baja, casi inaudible para el oído humano… pero lo suficiente como para que los dos hombres escuchasen y el sombrerero solo sonriese por la peculiar entrada que planeo el joven.
- Descuida, Daisuke-san. Si lo que necesitas es que sigamos tu juego… con gusto me presto para ver las caras divertidas de los jóvenes.
Dijo el sonriente rubio, quien no pudo evitar tapar aquella sonrisa con su abanico, como hacía muy a menudo, mientras que el hombre de lentes solo asintió en complicidad con en rubio.
Luego de varios minutos, empezaron a bajar primero el Quincy, la pelinaranja y el moreno, los cuales fueron en dirección al sombrerero, quien no dejaba de sonreír.
- ¿Dónde están Kurosaki y Daisuke-san? – preguntaba el azabache Quincy, el cual ahora estaba vestido con el típico traje con el cual se identificaban los Quincys, zapatos elegantes y pantalón a la medida de color blanco, una camisa manga larga, la cual en el medio lo atravesaba una franja de color azul claro, en adición a esto, una capa corta que llegaba justo arriba de su cintura, ajustada con una cadena corta puesta elegantemente en aquel lugar, con su guante puesto de la última vez que se le había sido visto.
- Descuiden, no falta mucho para que lleguen… - decía el sombrerero con su sonrisa de complicidad enmarcada, siendo cuidadosamente enmascarada por su abanico para que la mujer en su forma animal no terminase sospechando de él, cosa que funcionaba perfectamente – Debo decir… que ustedes dos se ven mucho mejor que la última vez…
Decía el sombrerero, mirando a los dos jóvenes que acababan de dominar gran parte del poder que adquirieron hace poco, ganando un asentimiento de ambos.
La mujer pelinaranja, la cual ahora traía una camiseta color rosa con un estampado de una extraña flor de tres pétalos en el centro, pantalones deportivos grises con una franja de color rojo a los lados y simples zapatillas amarillas.
El moreno, el cual traía una camisa sin mangas de color gris algo azulado con una franja gruesa de color rojo oscuro a su lado izquierdo, dejando ver un tatuaje en su brazo izquierdo de un corazón algo llamativo, pantalones holgados de color negro y zapatos de color beige.
Luego de esperar unos quince segundos, bajo de las escaleras el pelinaranja, el cual no se había sorprendido de ver al moreno y a la pelinaranja… pero si un poco de ver al azabache de lentes en aquel lugar.
- ¿Tu qué haces aquí?
- No te hagas ideas, Kurosaki. Solo voy a demostrar la superioridad que tienen los Quincys sobre los Shinigamis.
Rápido y contundente… como siempre suele ser el joven azabache, lo cual gano una mirada nervosa por parte de los jóvenes y ninguna expresión aparente de los demás.
- Bueno, bueno… ya que todos estamos reunidos aquí… es hora de comenzar a explicar lo que sucederá a continuación…
- ¿Pero no falta Daisuke?
- No realmente, Kurosaki-san… - decía el sombrerero, ganando una mirada dudosa de los jóvenes y una indescifrable por parte de la mujer en su forma de gato.
- Yo siempre estove aquí…
Desde todas direcciones… o desde sus cabezas, se podía escuchar claramente la voz del rubio, a lo cual, lo más jóvenes del lugar miraron hacia todos lados, descifrar el lugar en donde se encontraba el joven…
Del suelo, empezó a emerger una especie de neblina que se comenzaba a ascender lentamente, hasta dirigirse hasta una de las rocas más altas y empezar a arremolinarse en un pequeño tornado… para luego ser dispersado brutalmente por una ráfaga de viento… dejando ver…
- No hay nadie…
Fueron las palabras del pelinaranja, el cual no entendía lo que estaba haciendo el rubio.
- Yo diría que salió bien… ¿Tu que dices, Kisuke-san?
Justo en la dirección en donde se encontraba el sombrerero, a su lado se encontraba el joven rubio vestido con aquel abrigo negro.
- Yo diría que hizo falta un poco más de dramatismo a tu entrada…
- Tal vez enfocando mucho más humo alrededor y dejarlo más tiempo y hacerlo despacio… podría mejorar considerablemente tu entrada… - completo el hombre de cabello trenzado, también incorporándose a la conversación.
- ¡¿Qué demonios?!
- Suena muy bien. Tratare de hacerlo la próxima vez que llegue a tener que intentarlo… - decía el rubio más joven, ignorando por completo el grito que acababa de dar el azabache - ¿Uh? ¿Pasa algo?
- ¿Cómo que…?
- Descuiden, solo los utilice para practicar una especie de entrada que tengo pensado hacer en un futuro… - dijo el rubio, contestándole la pregunta con una simple respuesta al pelinaranja.
- Bueno, bueno… mejor dejamos estas discusiones para otro momento… - dijo el sombrerero, haciendo que todos obtuvieran su atención y quitando su mirada del rubio más joven – Para ponerlos en contexto… para legar a la Sociedad De Almas, tendré que abrirles una Senkaimon (Puerta De Penetración De Mundos), una puerta dimensional que permite viajar a los Shinigamis de un mundo a otro, por lo cual, primero tendrán que pasar por el Dangai (Mundo Del Proceso), una dimensión intermedia que separa el mundo de los vivos con la Sociedad De Almas. Esta es custodiada por Seimichiō (Limpiador) es una entidad que limpia el Dangai, valga la redundancia. Por lo cual, es necesario ser rápido si no quieren terminar atrapados en ese lugar por el resto de sus vidas.
La explicación del sombrerero coloco serios a los jóvenes, los cuales solo asintieron al comprender lo grave que sería cometer un simple y diminuto fallo.
- Para esto, ustedes serán guiados por Yoruichi-san, quien le indicara como entrar al Gotei 13 y rescatar a Kuchiki-san…
En eso, justo a un lado del sombrerero, apareció un gato negro ya conocido por todos… excepto por el pelinaranja.
- ¿Estás diciendo que seremos guiados por un gato?
- Es como escuchaste, Ichigo.
El pelinaranja se sobresaltó al ver como la persona que le respondía era el gato, con una voz grave y llena de burla.
- Si eso es todo lo que tenía que decirnos… mejor vamos y terminemos con esto de una vez por todas… - justo en el momento en que el pelinaranja iba a hacer alguna escena en la cual estaría ocupando líneas innecesarias hablando de cosas como "Los gatos no hablan", el rubio se adelantó a los hechos y fue en posición frente al marco el cual se utilizaría como entrada a su destino.
- Bien dicho, Daisuke-san – dijo el sombrerero, el cual se colocó en uno de los lados del marco, para que el hombre de cabello trenzado se colocase al lado contrario, para luego juntar sus manos y pagarlas al suelo, para que el marco se rellenase con una especie de agujero de color negro.
- Supongo que este es el momento en el cual entramos y rescatamos a Rukia… - decía el pelinaranja, colocándose a un lado del rubio, para que la mujer gato se colocase en frente de ellos.
- Kisuke lo dijo antes, así que no hay necesidad de volverlo a repetir, así que… ¡Andando!
Luego de las palabras del gato, el pelinaranja entro junto con este, para que seguido a estos, fuesen el azabache y el moreno, dejando como últimos a la pelinaranja y al rubio.
- Nos vemos luego, Tessai-san, Kisuke-san. Déjales un saludo a Jinta-san y Ururu-san de mi parte…
Luego de que la mujer pelinaranja entrase, el rubio la siguió en el proceso… pero antes de que diera si quiera un paso, el mundo a su alrededor se había congelado, notando que esto era producto de sus compañeros, los cuales seguramente tenían algo que decir.
- Ya decía yo por qué estaban tan callados…
- Esto es solo para avisarte de lo que estas a punto de hacer…
- Estoy completamente seguro de que estoy haciendo lo correcto… además, esto era lo que quería hacer desde que descubrí la verdad… ¿Lo recuerdan, Hitsujikai?
El lugar a su alrededor se había vuelto en blanco y negro, para que a ambos lados del rubio se hicieran presentes las formas físicas de sus fieles compañeros.
- Pero recuerda… no hay marcha atrás una vez que atravieses esa puerta… - decía el serio pelinegro con la voz distorsionada, dejando su oración en el aire esperando a que el otro terminase lo que tenía que decir.
- Así que vuelvo y repito, ¿Estás seguro de que quieres hacer esto? – decía el serio pero sereno peliblanco con su voz profunda.
Por un momento, el rubio se quedó pensativo, sabiendo que esto era otra de esas pruebas que ellos les hacían, por lo cual, solo dio su sonrisa, para dejar ver sus ojos brillando en total convicción.
- Desde que obtuve mis poderes de Shinigami no hubo marcha atrás… estoy más que seguro de hacer esto.
Luego de la respuesta definitiva del rubio, los dos presentes solo asintieron con una pequeña sonrisa en sus rostros, para luego hacer que el lugar volviese a la normalidad.
- Siempre anhele que este día llegara… y ahora que estoy aquí, no voy a retroceder… Así que, Sociedad De Almas, serás testigo de mi llegada.
El rubio no tardo más tiempo pensando en aquello, para luego adentrarse al Senkaimon creado por el sombrerero.
- Buena suerte, muchachos… la necesitaran…
Luego de que ya todos se habían ido, el sombrerero cerro el portal, para que luego dirigirse a las escaleras para subir a su tienda, llamando la atención del hombre bronceado.
- ¿Sucede algo, Urahara-san?
- Tessai-san… tenemos mucho trabajo que hacer…
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Fin Del Capítulo.
