El Frío Cielo Sin Luna

Los personajes de Bleach no me pertenecen. Son obra y creación de Tite Kubo.

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Capítulo 9: Fugitivos En El Seireitei

- Esto sí que es realmente conveniente….

Desde aquella estrella suspendida de energía espiritual, mejor conocido como el Bakudō #37: Tsuriboshi, hablaba cierto joven de cabello rubio, el cual no podía estar más que agradecido con cierta persona por enseñarle dicha técnica. Realmente el sombrerero no mentía cuando dijo que dicho hechizo sería de lo más conveniente… demasiado tal vez.

- ¿Todo en orden ahí arriba?

Daisuke preguntaba a la otra persona que había caído del cielo junto con el… no era otro que Sado Yasutora, mejor conocido por todos como Chad, el cual bajo de un brinco desde el Tsuriboshi, cayendo enfrente de Daisuke y asintiendo en respuesta.

- ¿Crees que todos se encuentren bien?

- Pues claro. Después de todo, pude calcular la trayectoria de Ichigo y Ganju, y también de la Uryū-san y Orihime-san… si no fuese porque Yoruichi-san fue al lado opuesto que nosotros, también hubiese utilizado el Bakudō… aunque realmente, no era algo necesario…

El moreno solo asintió estando satisfecho con la respuesta del rubio… realmente era sorprendente.

- Vaya… realmente es demasiado molesto la forma en que llegamos a este lugar…

Flashback

- Bueno, creo que ya es momento de que entremos en el Seireitei.

Decía Ichigo, quien estaba justo en la entrada de aquel gigantesco caño que sobresalía de la excéntrica casa de la mujer Shiba.

- Si, si, como sea… ya saben lo que tienen que hacer para no terminar como un fuego artificial mientras estén en el aire… - decía desinteresadamente Kūkaku, quien solo miraba hacia otro lado en busca de otra persona - ¿Qué tato tardas en venir?

- ¡Ya voy! Es solo que no encontraba mi espada…

De la entrada de la casa, se escuchó la voz de nada menos que Ganju, el cual esta vez tenía una vestimenta muy diferente que la que llevaba puesta en la llegada de los humanos a la Sociedad De Almas.

- Espera un segundo…

- ¿El también vendrá con nosotros? – Ishida completo lo que vendría siendo la pregunta de Ichigo, el cual no miraba de forma amigable al joven de la familia Shiba, mirada que fue de vuelta por este con la misma o mayor molestia.

- ¿A caso creían que los enviaría así sin más? Ganju solo los acompañara en nombre de mi familia… ya que si hablamos de habilidad…

- ¡Oye! ¿Por qué eres así, Nee-san? – preguntaba con cierta depresión el hombre, cosa que solo saco unas cuantas carcajadas de Daisuke… por parte de los demás, solo veían la escena con una gota de sudor – A demás… yo soy el auto proclamado…

- Y entonces, ¿Cuándo nos vamos? – pregunto Daisuke, interrumpiendo la línea que podría haber sido genial para Ganju, a lo cual este empezó a quejarse una y otra vez… pero la gran mayoría de los presentes ni siquiera presto atención, acción que coloco aún más depresivo al hombre Shiba.

- Solo tienen que colocarse en ese lugar, luego, activar la esfera para finalmente lanzarlos hasta el Seireitei.

Realmente, las palabras de la mujer Shiba hacían que todo sonase tan simple como levantarse y caminar… aunque realmente solo era así para dos de las siete personas que irían a rescatar a la Shinigami pelinegra.

- Vaya, suena demasiado sencillo – decía sorprendida Orihime, quien con su animada forma de ser hacía levantar el ánimo del grupo, cosa que ciertamente funcionaba.

- Bueno, ¡Y qué demonios esperamos entonces!

Ichigo hablo desde dentro del cañón, a lo cual todos fueron en su dirección para finalmente poder pasar a la siguiente fase de la misión… pero antes de que todos llegasen a entrar, Daisuke se retrasó un poco para hablar con Yoruichi, quien

- ¿Qué tan difícil crees que sea?

- Depende a lo que te estés refiriendo…

- Salvar a Rukia-san… ¿Qué tan difícil puede llegar a ponerse?

La mujer ni siquiera respondió, cosa que era más que suficiente para Daisuke, el cual siguió en dirección a la entrada del gigantesco cañón.

- Si todo sale según tiene pensado Kisuke… no será tan difícil.

Yoruichi dijo en voz baja cuando se colocó a un lado del rubio, a lo cual este asintió en comprensión por las palabras de la mujer.

Justo cuando iba a entrar en el cañón… todo el paisaje a su alrededor se tornó en blanco y negro, a excepción de el mismo, cosa que era más que conocido por el joven.

- ¿Sucede algo… Hitsujikai?

Pregunto Daisuke, a lo cual dos figuras se hicieron presentes de la nada, para dejar ver a los mencionados con el mismo nombre.

- Un mal presagio…

El rubio tuvo que parar el tren del pensamiento por un segundo para analizar perfectamente lo que acababa de escuchar… para luego esbozar una pequeña sonrisa tranquila y serena.

- Descuiden… tratare de tener el mayor cuidado posible para que nada malo nos ocurra…

- Estoy consciente de ello… porque se le lo que puede llegar a ser capaz, Daisuke.

El mundo volvió a tener el mismo color de antes, a lo cual el rubio rápidamente se adentró en el cañón, colocándose entre Ganju y Chad, para luego colocar su mano en el orbe que sostenía el Shiba y accionarlo para activar la barrera.

- ¡Koganehiko, Shiroganehiko! ¡Exploten!

Aunque sonase de una forma muy extraña, los hermanos entendieron perfectamente a lo que se refería Kūkaku, por lo cual, de una palanca giratoria que estaba a un lado del cañón, ambos hermanos empezaron a girarla rápidamente para accionar el cañón.

¡Boom!

Fue el sonido producido por el gran cañón, cosa que produjo una fuerte ráfaga de viento en todo el lugar, como también un destello de luz se produjo, cosa que ilumino el cielo nocturno de aquella parte del Seireitei.

Ya en el aire, todos los integrantes del grupo estaban colocando una mano sobre la esfera, tratando de transmitir la cantidad exacta de energía para que siguiese estable…

- No puedo seguir el ritmo…

Fue la oración dicha por Inoue, la cual conducía mucha más energía espiritual de lo que ella podría hacer normalmente, cosa que hacía que se cansase mucho más rápido de lo normal.

- Ichigo, envía menos cantidad de Reiryoku a la esfera.

- Si, lo siento, es mi culpa…

El mencionado disminuyó un poco la cantidad de Reiryoku que enviaba a la esfera… pero…

- Ichigo… es muy poca…

Ahora era Chad el que estaba sobre esforzándose de más, cosa que saco un suspiro de fastidio de pelinaranja.

- Descuida, Ichigo. Yo me encargo.

Dijo Daisuke, a lo cual solo concentro una cantidad mínima de Reiryoku a la esfera, cosa que logro equilibrar la circulación de energía espiritual que se debía enviar a la esfera.

- ¿Cómo hiciste eso? – pregunto impresionado Ganju, el cual no entendía bien lo que hacía cada vez aquel rubio.

- Debido a que Ichigo posee más Reiryoku que nosotros, como también el hecho de tener un gran Reiatsu en este, es normal que se le haga muy difícil de controlar… por lo cual, solo se necesita de un agente externo para que la cantidad de energía sea equitativa para cada uno… y que mejor que el Reiatsu de otra persona…

Dio una corta explicación Daisuke, a lo cual Ganju asintió en señal de comprensión… para luego sacar una libreta de uno de sus bolsillos y anotar la respuesta del rubio.

- ¿Para qué anotas lo que dice Daisuke-san? – decía curiosa Orihime por el interés de Ganju.

- Cada persona de mi clan siempre fue experta en el manejo del Kidō… por lo cual, siempre es bueno aprender de los demás lo más que se pueda… - decía con mucha ilusión el hombre, el cual desde siempre había sido más que afín al arte del Kidō, lo cual era el arte con la que hacia sus propios fuegos artificiales… por lo tanto, no podía emocionarse cuando se hablaba de dicho arte.

- No sabía que también te gusta realizar hechizos…

- ¿Y cómo no? Nuestra familia siempre se ha centrado en Kidō, por consiguiente, siempre hemos sido conocidos por nuestro manejo innato…

La conversación tuvo que para cuando se había empezado a divisar el Gotei 13… por lo cual, era más que evidente que en cualquier momento podrían chocar contra el Shakonmaku.

- ¡Prepárense!

Dijo Daisuke, a lo que todos asintieron en respuesta para el impacto inminente…

Y fue así como sucedió, en menos de veinte segundos ya estaban chocando con la parte más alta de la cúpula de energía espiritual.

- Maldición… esta cosa sí que es dura.

Se quejó Ishida, el cual se le pudo notar esforzándose para seguir llevando más Reishi a la esfera… lo cual, a Daisuke le dio una gran idea.

- ¡Conduzcan más energía a la esfera!

- ¡¿Estás loco?! ¡Si hacemos eso…! – Ganju tuvo que detenerse al entender lo que quería decir el rubio.

- Exacto.

Al entender la idea de Daisuke, todos aplicaron más Reiryoku a la esfera… para que esta explotase de la sobrecarga y crease un gran agujero en la barrera en la cual todos pudieron entra… pero para su desgracia, la explosión producida por dicha esfera, causo que cada uno de ellos se separasen.

- Maldición… No… Pensándolo mejor… creo que es mucho mejor que nos seremos en grupos y busquemos la forma de rescatar a Rukia dispersando las fuerzas de los Shinigami en vez de centrar el punto de atención en un solo lugar con todos juntos…

Daisuke empezó a mirar a su alrededor… para ver como a su lado se encontraban Ichigo y Ganju… pero estaban demasiado alejados, a otro lado, se encontraban Chad e Ishida… y un poco más alejados, Orihime y Yoruichi…

- ¡He Chad! ¡Dame una mano!

Grito el rubio para captar la atención del moreno, el cual se acercó lo más que pudo hasta en donde se encontraba cayendo.

- ¡Tu también trata de acercarte, Uryū-san!

- ¡¿Qué demonios es lo que tratas de hacer?!

El Quincy se acercó lo mejor que pudo hasta colocarse en medio de Chad y Daisuke… para luego ver como ambos tenían cascos de soldados de guerra que de quien sabe dónde sacaron.

- ¡¿En qué mierda están pensado ahora?!

- ¡Hadō #31: Shakkahō!

Dijo sin previo aviso Daisuke mientras que Chad hacia una pose como de estar disparando una bala de un cañón, a lo que, gracias al impulso del hechizo, el azabache logro llegar hasta donde se encontraba la mujer pelinaranja.

- Como no vi venir eso… - pensó con molestia Ishida, mientras apagaba un mechón de pelo que se estaba quemando.

- ¡No olviden el objetivo! ¡Mientras estemos separados, más posibilidades de rescatarlas tenemos! ¡Y a menos que no sea necesario, no luchen contra Shinigamis de rango Teniente! ¡Y mucho menos a los de rango Capitán!

Más que nada, las palabras de Daisuke no iban para nada dirigidas hacia el Kurosaki ni para el Ishida, ya que ellos prácticamente eran de los pocos que podían defenderse de ellos, y mucho menos a Yoruichi.

Ahora, yendo en cuatro direcciones diferentes, los jóvenes empezaron con la operación de rescate de Kuchiki Rukia.

- Bakudō #37: Tsuriboshi.

Dijo Daisuke, para que de tres de sus dedos saliesen cuatro ráfagas de luz en dirección a donde posiblemente podrían caer sus compañeros, más en donde este iba a caer.

- Maldición… si hubiese perfeccionado esta técnica… tal vez hubiese hecho uno más para Yoruichi… pero literalmente está a mi lado contrario…

Fin Del Flashback

- Pero bueno, ¿Qué más da?

Daisuke solo se encogió de hombros tras recordar la forma en que entraron al Seireitei, para luego deshacer el hechizo puesto junto con los otros dos que coloco para sus amigos.

- ¿Ahora qué es lo que haremos?

- Nos moveremos hasta encontrar un lugar seguro en donde pasar la noche… no creo que sea un buen momento para salir, después de todo, ya hemos llamado la atención de todos en este lugar… sería más que imprudente de nuestra parte salir por ahí sin más…

Chad no hizo ningún comentario extra a la idea de Daisuke, por lo cual solo asintió estando completamente de acuerdo para luego proseguir a moverse lo más cautelosos posibles por el lugar…

Las horas no fueron tan largas como uno esperaría, y que en el momento en que salieron del cañón Shiba, solo faltaban unas pocas horas para el amanecer, cosa que hizo que el descanso fuese mucho más corto, pero de igual forma, un descanso era un descanso, y en momentos como estos, siempre son bienvenidos.

Encontrar un lugar para esconderse fue mucho más sencillo de lo que se esperaba inicialmente, solo tuvieron que doblar una esquina y llegar hasta un almacén de caga cercano… y lo mejor de todo, estaba repleto de cajas completamente vacías. Así que la primera noche en el lugar no fue tan problemática como uno podría esperar.

- ¿Ya estás listo, Chad?

Daisuke miró en dirección al mencionado, el cual solo salió de una de las cajas que se encontraban en lo más profundo de aquella habitación, para luego salir de ella y colocarse a un lado del rubio.

- Estoy listo.

Dijo Chad mientras estiraba una y otra vez su brazo derecho.

Mirando mejor el lugar ya que era de día, se podía apreciar perfectamente la arquitectura del lugar… realmente parecía como una Japón feudal pero mucho más elegante y limpia, como también maravillosas estructuras que se veían a la distancia…

Ya con todo relativamente listo, ambos jóvenes emprendieron camino hasta la salida… pero no se podía esperar otra cosa menos que tener a un grupo de al menos cien Shinigamis que casualmente patrullaban la zona…

- Nota mental… siempre revisa el lugar antes de salir.

- ¿Pasamos al plan B?

- Si… atacar hasta que no quede nadie más…

Daisuke y Chad fueron en dirección hacia aquellos Shinigamis, el moreno transformo su brazo derecho para volver a tener la misma apariencia que obtuvo aquella vez del incidente del Menos, mientras que el rubio solo se quitó aquella capucha y dio una sonrisa desafiante.

- Veamos qué tan fuertes son…

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- Lamento la demora… tuve unos asuntos que atender con Taichō antes de venir…

En un lugar completamente diferente, se encontraban los Shinigamis de rango "Teniente" de cada uno de los trece escuadrones.

La persona que acababa de hablar… no era otro más ni menos que Abarai Renji, Teniente del sexto escuadrón, el cual se había comprado unos nuevos lentes, reemplazando los que cierto rubio destrozo hace no mucho en aquella ocasión.

- ¡Abarai-kun! Llegas justo a tiempo.

Hablo una sonriente Shinigami, la cual tenía atado en su brazo derecho la venda correspondiente al quinto escuadrón… una pelinegra de baja estatura que tenía su cabello recogido con un moño sujeto por una pieza de tela de color azul claro, dejando dos mechones sueltos a cada lado de su rostro, al igual que un flequillo que peina hacia un costado… Hinamori Momo es el nombre de esta mujer.

Ya observando mejor el lugar en donde se encontraban estas personas… no era nada menos que una reunión de tenientes de cada división del Gotei 13… a excepción del teniente del primer y treceavo escuadrón, el primero que por motivos laborales no podía asistir a la reunión… de hecho, Sasakibe Chōjirō casi nunca se presentaba ante las reuniones organizadas por los tenientes; en el caso del segundo… la vacante para teniente del trigésimo escuadrón todavía estaba vacía…

En el lugar de la reunión, había un Shinigami muy alto y corpulento que estaba comiendo una bolsa de patatas fritas. Su cara es ancha y poco agraciada, con gran nariz y boca. Su pelo es negro y lo lleva peinado de una forma muy… peculiar… lleva puesto el uniforme estándar de un Shinigami, agregando la venda correspondiente a su estatus como teniente y una gran gola de color morada y algunas joyas de oro que lleva puestas en su cuello y manos… este hombre es el teniente del segundo escuadrón y comandante en jefe de patrullas del "Onmitsukidō" (Literalmente, "Tácticas Secretas", o mejor conocido como "Fuerzas Especiales"), Ōmaeda Marechiyo.

Un poco más alejado de este, se encontraban dos hombres hablando tranquilamente, uno de ellos de piel pálida, ojos azules y un llamativo pelo rubio claro con un mechón tapando buena parte de su rostro; llevaba puesto el traje habitual de un Shinigami, con la adición de la banda de teniente en su brazo izquierdo… Kira Iduru, teniente del tercer escuadrón.

La persona con quien estaba hablando, un joven de cabello corto negro oscuro y erizado hacia abajo, llegándole un poco más debajo de las orejas, ojos diminutos como puntos que mantiene entrecerrados, además de unas llamativas cicatrices, tres rayas completamente verticales que atravesaban su ojo derecho hasta llegar hasta debajo de su mejilla, debajo de su ojo izquierdo tiene algo parecido a una venda de color gris oscuro, casi negro, y lo más llamativo de todo, el número "69" tatuado en su mejilla izquierda.

Para llamar más la atención, su traje Shinigami no es tan holgado como el de los demás, además, no posee mangas, además de llevar una gargantilla y un brazalete en su brazo derecho, ambos de color negro, como también la banda de su escuadrón atado en su brazo izquierdo. Este hombre es el teniente del noveno escuadrón, Hisagi Shūhei.

Al otro lado de donde se encontraban los ya descritos tenientes, se encontraban dos mujeres platicando.

Una de ellas, una chica pelo rosa con una apariencia de niña en muchos sentidos… pequeña, energética, alegre y descuidada. Llevaba el típico traje de los Shinigamis, como también la banda atada en su brazo izquierdo… lo que parecía ser una niña de por lo menos siete años de edad, era nada menos que Kusajishi Yachiru… teniente del undécimo escuadrón.

A su lado, otra mujer, pero esta era mucho más alta… mucho más que la estatura promedio, además de tener una expresión un poco preocupada o melancólica… quien sabe por qué razón, pero ese no es el caso. Su cabello corto de color plateado no pasaba desapercibido, como también el estilo en el cual este, ya que de su lado derecho caen sobre su pecho dos pequeñas trenzas adornadas y sujetas con cuentas redondas; su indumentaria Shinigami era la estándar de cualquiera, así como también la banda típica de los tenientes junto con la insignia de su escuadrón… esta mujer es la teniente del cuarto escuadrón, Kotetsu Isane.

En otro lado, se encontraba otro hombre, el cual solo estaba mirando expectante, esperando a que se diera a conocer el motivo de dicha reunión… este hombre de cabello negro con corte estilo militar con las patillas recortadas, gafas de sol negras, un fino bigote alto, musculoso… pericia ser uno de los típicos miembros de los "Yakuza". A parte de su apariencia, sigue vistiendo el uniforme típico de los Shinigamis sin ningún accesorio visible. Él es el teniente del séptimo escuadrón, Iba Tetsuzaemon.

A otro lado, se encontraban otras dos mujeres hablando de trivialidades, una de ellas, una mujer de aspecto joven pero extremadamente formal, constitución esbelta y piel pálida, cosa que resaltaba sus azulados… o grisáceos ojos, para resaltarlo, tenía unos lentes puestos. Tiene el pelo negro recogido por atrás de una forma elegante, dejando caer un gran mechón hasta la altura del cuello enmarcándole el lado derecho de la cara. Su vestimenta no cambiaba en lo absoluto su uniforme de Shinigami, solo el hecho de que tenía atado la banda con la insignia de su escuadrón… y un grueso libro que llevaba con ambas manos. Ella es la teniente del octavo escuadrón, Ise Nanao.

A su lado, una atractiva mujer de ojos celestes, labios gruesos, pelo largo y ondulado de color… que iba entre el rubio y el naranja. Bajo su labio, hay un pequeño lunar negro, no obstante, lo que más resalta de su apariencia física es sus enormes pechos. Viste con el típico uniforme de Shinigami, agregando una pequeña cadena alrededor de su cuello y una tela de color rosa que luce sobre sus hombros. Su insignia de teniente, al contrario de sus colegas con el mismo cargo, no lo lleva en su brazo sino en la cintura, prendida de uno de los lazos de la faja blanca del traje. Ella es la teniente del décimo escuadrón, y el nombre de tan cautivadora mujer, es Matsumoto Rangiku.

Y, por último, pero no menos importante, estaba en una esquina una mujer menuda y atractiva, de piel pálida y gestos limpios y llenos de cautela. Su pelo es de un color violeta oscuro, y lo lleva muy largo, recogido en una trenza que le recorre toda la espalda. Dos mechones le caen por las sienes enmarcándole su rostro, y un flequillo cubre la mayor parte de su frente.

En lo que a su vestimenta se refiere, es la que más personalizada tiene su indumentaria, ya que lleva puesto una especie de kimono corto de color negro, dejándolo hasta la altura del muslo medio, y en la cintura luce una faja Obi ancha y blanca ceñida con un cordel rojo en lugar del cinturón Sash común, y unos mitones que en cierta forma recordaban mucho a los del capitán Kuchiki en ambas manos.

Sobre su manga izquierda lleva atada la bandana propia de su cargo con la insignia de su escuadrón, y en el cuello lleva una gargantilla roja. Su calzado también es radicalmente diferente, al incluir unas sandalias de tacón bajo en vez de las sandalias tradicionales. Esta mujer con tan llamativo y no habitual vestimenta, es la teniente del duodécimo escuadrón, Kurotsuchi Nemu.

Ya por fin con todos los tenientes ya en el lugar, ambos solo se quedaron en donde estaban situados… más bien, este tipo de reuniones nuca había sido algo tan formal… de hecho, era raro hacer este tipo de reuniones, aunque el motivo de esto era realmente obvio…

- ¿Ya escucharon de lo que sucedió en la onceava división? – preguntó una curiosa Hinamori, la cual llamo la atención de muchos de los tenientes.

- ¿En la división del capitán Zaraki? ¿Qué paso? – dijo un intrigado Renji… al parecer no estaba enterado de todos los hechos acontecidos en las últimas horas.

- ¿Cómo es que todavía no lo sabes, Renji? ¿No escuchaste de la derrota del tercer asiento de la décima división? – decía el pelinegro de la apariencia de Yakuza, dejando impactado no solo al pelirrojo, sino a varios de los tenientes que no tenían ni idea de lo ocurrido.

- ¿Has dicho que alguien ha derrotado a Ikkaku-san? – Renji no se lo podía creer… después de todo, se suponía que aquel sujeto, Madarame Ikkaku, fue quien lo entreno antes de convertirse en un teniente…

- Mayuri-sama fue personalmente a verificar si la información que había recibido era cierta… - comenzó explicando la teniente del duodécimo escuadrón de forma monótona, cosa más que habitual en ella – según lo dicho por Madarame Ikkaku, Tercer asiento de la undécima división, un Shinigami de cabello naranja lo venció sin tantas complicaciones.

Como bien se sabe, la relación entre los capitanes de ambos escuadrones no es la mejor… por lo cual, el excéntrico capitán del duodécimo escuadrón tuvo que ingeniárselas para sacarle la información al tercer asiento que se negó a compartir con este lo que había sucedido… por lo cual, tuvo que "escuchar por error" la conversación entre capitán y tercer asiento… decir que no estaba impresionado sería una barbaridad.

- ¿Un Shinigami? – Hisagi no entendía bien lo que se estaba diciendo… por qué razón hay un Shinigami con aquel grupo de Ryokas.

- Aparentemente… por desgracia no hay más información que solo eso – termino sin cambiar de semblante Nemu, a lo cual todos se mantuvieron pensativos, tratando de averiguar que estaba pasando.

Por otro lado, Renji se fue sin siquiera dirigir una palabra, gracias a que este estaba justo al lado de la puesta de entrada, casi nadie había notado su retirada de lugar…

- ¿Hmn? – miro una extrañada Hinamori la cual pudo notar la ausencia del pelirrojo… pero nunca supo cuando fue que se fue de aquel lugar…

- Lo poco que sabe el departamento de Investigación y Desarrollo de la situación actual… - Nemu volvió a tener la atención de los tenientes - es posible que sean dos humanos con poderes desconocidos, un alma que vino del Rukongai, un Shinigami, un Quincy, una antigua Shinigami y… un sujeto completamente desconocido…

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- ¿Algún problema?

- Ninguno.

Daisuke y Chad habían acabado con todos aquello Shinigamis que se habían interpuesto entre ellos, y aprovechándose de aquello, el rubio logro sacar un poco de información del lugar en donde se encontraban actualmente.

- Si lo que escuche es cierto, estamos en lo que vendría siendo en el territorio perteneciente al onceavo escuadrón… y las palabras de Kisuke-san al decirme de esto… es huir inmediatamente.

- ¿Huir? ¿Inmediatamente? – Chad no pudo evitar extrañarse… realmente no que tan difícil vencer a esos Shinigamis, pero…

- La razón de ello… es porque para nada en el mundo tenemos que toparnos con el capitán de este escuadrón… y realmente no tengo ganas de saber a qué se refería.

- En ese caso, es mejor hacer caso a la advertencia de Urahara-san.

Ambos jóvenes procedieron a retirarse tranquilamente del lugar, a lo cual, gracias a que no eran los únicos "fugitivos" en el lugar, no se toparon con más Shinigamis en el camino… pero cuando salieron de aquella división, pudieron sentir un poco cerca un tremendo incremento de Reiatsu…

- ¿Esto es…?

- Si… parece que Ichigo está cerca… y probablemente esté en problemas.

Daisuke solo negaba una y otra vez para que la idea de que el pelinaranja se haya encontrado con un Shinigami de rango capitán se fuera de su cabeza… pero para elevar así su Reiatsu…

Sin perder tanto tiempo, el dúo fue en dirección a donde se podía sentir la energía espiritual de su compañero ascender notoriamente.

Luego de unos minutos, ambos llegaron hasta una de las azoteas de una de las casas cercanas al lugar de los hechos… un pelinaranja luchando contra un pelirrojo… y para mal, el Kurosaki esa quien estaba en desventaja…

- Se en lo que estás pensando, Chad… - Daisuke poso su mano sobre el hombre del moreno, el cual no hizo alguna expresión aparente – pero por ninguna circunstancia, no hay que intervenir…

- ¿En serio no tenemos que intervenir? – la clara negatoria ante la decisión del rubio era clara, por lo cual, Daisuke solo mantuvo su expresión seria para hablar con el moreno.

- Se en lo que estás pensando… pero esto es algo que Ichigo tiene que hacer por su cuenta… después de todo, no es la primera vez que se encuentra con ese pelirrojo…

- ¿No es… la primera vez?

- Ese Shinigami… es una de esas dos personas que se llevaron a Rukia-san de vuelta al Seireitei…

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- Lamento haberte hecho esperar, Renji… - decía Ichigo colocándose de pie nuevamente, mientras tenía su cara llena de sangre y demás cansancio notorio - Descubrí mi determinación, ¿Sabes? ¡Te venceré! – de repente, Ichigo aumente exponencialmente su Reiatsu… tanto como en aquella primera ocasión cuando enfrentó contra el pelirrojo por primera vez… y hablando de aquel pelirrojo, Renji, estaba totalmente aturdido por el cambio en la mirada del pelinaranja… esos ojos… llenos de completa y pura determinación, hacían que este se quedase paralizado de la impresión.

Sin avisar, Ichigo ya no se encontraba en su posición, cosa que sorprendió a Renji, el cual por instinto miro hacia arriba, para ver como el pelinaranja caía para acertarle un espadazo, por lo cual, en respuesta del teniente, dio un tajo lateral con su espada, la cual se extendió para alcanzar al joven… pero su sorpresa vino cuando Ichigo en el aire logro esquivar su espada dando una voltereta hacia un lado.

- Cuando esquivas… no permitas que te lastimen… - Dijo Ichigo en voz baja, para quedar en el suelo justa al lado izquierdo de Renji.

- ¡Maldito seas! – dijo el pelirrojo, para luego dar otro tajo en dirección a Ichigo, pero esta vez utilizo su espada para cubrirse del golpe, haciendo todo su esfuerzo posible para no retroceder al impacto.

- Cuando proteges a alguien… no dejes que salga herido… - Al decir estas palabras en un susurro, Ichigo balanceo su espada en un tajo descendente, cosa que detuvo efectivamente el ataque de Renji, el cual no podía creer lo que estaba sucediendo… por segunda vez.

Luego de aquella impresionante actuación de Ichigo, este levanta su espada, teniéndola completamente horizontal para dar el tajo definitivo que acabaría con el encuentro de una vez por todas.

- Cuando ataques… ¡Mata!

Con eso dicho, el pelinaranja hizo descender su espada, para que de esta saliese una ráfaga de energía espiritual en dirección al pelirrojo, el cual nuevamente ataco para detener la ráfaga… grande fue la sorpresa de todos al ver como la espada de Renji se rompió en pedazos, para que la ráfaga diese de lleno contra el pelirrojo, el cual salió volando hasta estrellarse con una roca cercana y quedar completamente derrotado.

- Maldición… ¿Cómo pude ser derrotado?

Fue la pregunta evidente que hizo Renji a ninguna persona en específico, mirando a la nada tratando de recordar los mejores momentos que paso con cierta pelinegra…

- ¡AAAAAAAHHHHHHH!

Y ya dejando de resistirse, Renji no pudo aguantar más y dio un gran grito lleno de impotencia… por no poder ser lo suficientemente fuerte… lo suficiente como para poder derrotar a Ichigo… lo suficiente como para poder salvar a Rukia…

- Tu… - decía Renji en dirección al pelinaranja, el cual solo se acercaba lentamente hasta donde se encontraba este – por tu culpa… ¡Por tu culpa es que la mataran!

- ¿Y crees que soy un idiota? ¡Claro que lo sé! ¡¿Para qué demonios crees que he venido hasta este lugar?!

- ¿Eh?

- ¿Crees que solo vine a pasar el tiempo y ya? Yo vine hasta aquí para saldar mi deuda… voy a salvar a Rukia.

- ¿Y crees que…?

- Tu también la quieres salvar, ¿No?

- ¡¿A ti que mierda te importa?!

- Si de verdad quieres salvar a Rukia… no tienes por qué pensar en estupideces como "pero". Si realmente desearas salvarla, solo pensarías en eso, y lo demás no te importaría.

Renji no tenía palabras para poder contradecir lo que había dicho Ichigo… pero no podía si quiera pensar en algo para responderle y seguir despreciándolo…

- Conque es así… - Renji solo agacho su cabeza, esto debido a que prontamente caería desmayado, pero antes de eso, no podía hacerlo sin antes decir sus pensamientos al pelinaranja – Entonces… te dejare el resto a ti… ¡Ve y sálvala!

El grito del pelirrojo probablemente pudo ser escuchado por todo el Seireitei… pero claramente es una exageración… de igual forma, los jóvenes que habían llegado hace rato hasta el lugar en donde se estaban dando los sucesos de aquella disputa, solo miraban tranquilamente como terminaban las cosas.

- Supongo que entendiste realmente lo que te intentaba decir…

- Realmente… no hay necesidad de preocuparme por Ichigo…

Chad solo podía estar aliviado por el resultado en el cual había terminado todo… uno en el cual el Kurosaki pudo ser el vencedor… y posiblemente, tener a un nuevo aliado.

- Vaya… y pensar que Ichigo utilizo mis palabras para tener la confianza de Renji… maldición, tal vez y le dé una patada en el trasero por robar mi frase y hacerlo parecer que es suya para verse genial…

Chad solo podía ver un poco nervioso la actitud de Daisuke, el cual rápidamente cambio su semblante a uno mucho más serio.

- Y no solo eso… su cambio a la hora de atacar… esas palabras las escuche de Kisuke-san… esto sí que es algo que no venía venir… - Daisuke solo dejo de lado el asunto del pelinaranja, ahora centrándose hacia donde conducían las escaleras que se encontraban un poco más alejados de donde se había efectuado la pelea.

- Subiendo por esas escaleras… está el lugar en donde están reteniendo a Rukia-san…

Señalo Daisuke con su dedo, justo detrás de donde se encontraba el ya inconsciente pelirrojo.

- Entonces…

- Absolutamente no, Chad – negó rápidamente ante la proposición del moreno – la razón… acaba de suceder una pelea de gran magnitud, por lo cual, es más que evidente que vendrán muchos más Shinigamis… y tal vez más tenientes y capitanes…

- Ya veo… entonces… hay que encontrar otro lugar por donde ir…

- Así que también te diste cuenta…

- Si este es el último lugar en donde se vio a un intruso por última vez, es normal que bloqueen los alrededores o tiendan una trampa para poder atraparnos… - analizo Chad la futura situación que podría acontecer en algún momento cercano, lo cual hizo sonreír al rubio.

- Bien… entonces será mejor que nos vayamos…

- ¿Y qué hay de Ichigo?

Al decir aquellas palabras, Chad concentro su mirada en el moribundo pelinaranja… el cual estaba siendo llevado por Ganju… y otro Shinigami, el cual parecía estar ayudándolos y abriendo un pasadizo del suelo… para finalmente irse sin dejar algún rastro.

- Veo que ya Ichigo consiguió un nuevo amigo… - Chad solo asintió a lo que dijo el rubio, realmente no esperaba algo como eso – bueno, vámonos antes de que esos Shinigamis lleguen hasta aquí.

Sin más, ambos jóvenes desaparecieron del lugar sin dejar rastro… todo esto para encontrar una nueva ruta de entrada para llegar a su destino.

No paso mucho tiempo para que finalmente cayera la noche en la sociedad de almas, a lo cual ambos jóvenes tuvieron que buscar otro nuevo refugio para pasar la noche, cosa que lograron sin algún inconveniente.

Apenas llegó el amanecer, Daisuke y Chad siguieron con su camino, esta vez tratando de rodear un poco el lugar en donde estaba el Senzaikyū, por lo cual, luego de mucha caminata…

- Bueno… al parecer creo que en dirección a la octava división debería haber otra ruta…

Daisuke solo recopilaba un poco más de información de varios de los Shinigamis que andaba derrotando a diestra y siniestra… pero no pudo pasar por alto a un Shinigami que salió volando del lugar, esta acción fue llevada a cabo por el moreno, el cual tenía su brazo extendido hacia adelante con algo de humo saliendo de su puño.

- ¿Y eso que fue?

- Según escuche, él es el tercer asiento de la octava división… no escuche bien su nombre…

- ¿Un tercer asiento derrotado de un solo golpe? Tiene que ser una broma… si es el tercer asiento, debería ser el tercer Shinigami más fuerte de su división… pero…

- Vaya, no esperaba visitas por este lugar…

Los jóvenes se paralizaron por completo al escuchar las palabras de un hombre con voz algo cansada, quien llevaba puesto un kimono rosa… y debajo de este…

- Maldición… - el rubio no pudo evitar molestarse por el hecho de no encontrarse a un Shinigami de rango capitán… sino que dicho Shinigami era considerado para ser el próximo capitán del primer escuadrón… y eso era dejaba bastante en claro el porqué de la preocupación del joven…

Para darle un mejor ambiente al lugar, desde el cielo empezaron a caer hojas de árbol de Sakura, cosa que realmente daba un aire más tranquilo y relajado en el ambiente… si no fuese por el hecho de que aquellos pétalos eran obra de una mujer que estaba en la terraza de una de las casas.

Esta acción solo saco una gota de sudor nervioso de ambos jóvenes… realmente no esperaban que algo como esto pudiese suceder…

- Ya puedes para, Nanao-chan…

Decía con su típico tono cansado, tratando de seguir pareciendo genial al ser descubierto… pero por alguna razón, los pétalos seguían cayendo.

- ¿Nanao-chan?

Se preguntó el hombre, ahora viendo como la mujer seguía lanzado cada vez más pétalos, pero esta vez en dirección al hombre capitán.

- ¿Nanao…?

Esta vez, aquel plato de paja en donde estaban acumulados aquellos pétalos, cayó encima del hombre, para que luego terminase también cayendo aquel plato, cosa que agrando la gota de sudor nervioso del moreno, y por parte del rubio… este estaba que no podía aguantar reírse en voz alta.

- Bueno, ya que… - decía el hombre sacudiéndose los pétalos que tenía en su vestimenta – ¿Les gustaría beber un poco?

El hombre se sentó en el suelo y saco una botella que el rubio identifico rápidamente…

- Lo siento… pero somos menores de edad… - Chad tuvo que detenerse al recordar un hecho en específico… - No sé si esto es bueno o es malo…

- ¡Mas, por favor!

El rubio extendió aquel plato pequeño que había dejado el capitán en el suelo para los jóvenes. No era desconocido para nadie el hecho de que a Daisuke le encantase mucho tomar bebidas alcohólicas todo el tiempo… de hecho, ¿Quién no sabía de los desastres que hacían Daisuke y Kurosaki Isshin cuando estaban borrachos en casa del Kurosaki?

- No esperaba que uno de ustedes le gustase tanto este tipo de bebidas…

- Bueno, es algo que me encanta… de hecho ¿Realmente no quieres un trago, Chad?

El moreno solo suspiro al ver la tranquilidad con la cual el rubio se tomaba toda la situación… era completamente irreal lo que estaba sucediendo.

Chad finalmente negó con la cabeza… para solo ver como su compañero y el capitán estaban sumidos en su propia charla.

- Yo tampoco quería pelear contra un capitán en estos momentos… - hablaba Daisuke mientras tomaba el Sake que le había dado el capitán – Agradezco la invitación… me hacía mucha falta tomar un poco de esto.

- No tienes que agradecer nada… aunque ahora que te veo... realmente te pareces mucho a un viejo amigo… Ichimaru-Taichō no mentía cuando dijo que te parecías mucho a él…

- ¿Un viejo amigo? – Daisuke no podía sentirse intrigado ante las palabras del capitán del octavo escuadrón… tal vez podría…

- ¿De casualidad no conoces a algún "humilde y apuesto" científico?

Y fue allí cuando cayó en cuenta… a lo cual, el rubio solo empezó a reír fuertemente por lo dicho por el capitán.

- JAJAJAJAJA, no sé si sentirme halagado o no… si, conozco a ese hombre, Kisuke-san… aunque ahora es un "humilde y apuesto" tendedero; pero te puedo asegurar que no somos parientes ni nada por el estilo…

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¡ACHUUUUUU!

Se escuchó un gran estornudo en algún lugar de la ciudad Karakura… o para ser específicos, en la tienda perteneciente al hombre del sombrero, Urahara Kisuke.

- ¿Se encuentra bien, Urahara-san?

Desde la puerta de una de las habitaciones de la tienda, el hombre corpulento y de cabello trenzado, Tessai, pregunto al hombre que estaba trabajando sentado, mirando atentamente el contenido que estaba en aquella gigantesca pantalla.

- Si… estoy bien, solo fue algo que me molestaba la nariz… o tal vez algún conocido mío esté hablando muy bien de mí.

- Dicen que, por estas épocas, las enfermedades suelen ser mucho más frecuentes… creo que tengo algunos medicamentos que parecen caducados, pero realmente potencian aún más su efectividad.

- Bueno… ¿Por qué no probamos un poco? Después de todo, ¿Qué podría salir mal?

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- Vaya, aunque suponiendo lo que me dices, es bueno saber que Urahara se encuentra bien…

Y entonces Daisuke entendía lo que estaba haciendo el hombre… sacando información de este con simples trivialidades… al parecer, quería ver si era algún enviado del sombrerero, cosa que consiguió fácilmente… si no fuese por el hecho de que el hombre se sentía algo aliviado de saber de qué aquel hombre estaba bien, haciendo lo suyo, pero bien…

- Aunque ahora que lo veo… ni siquiera sé cuál es tu nombre, Shinigami-san…

- ¿En serio? ¿En dónde están mis modales…? Soy Kyōraku Shunsui, capitán de la octava división.

- Un placer conocerlo, Shunsui-san… soy Daisuke… - luego de hacer dicho aquello, el silencio se había formado entre el hombre y el joven, cosa que alzo una ceja el capitán, a lo cual el rubio capto a lo que se refería - es solo así.

- ¿Y no hay nada más…? Oh… lamento…

- Descuide, es algo normal que esto me suceda… de hecho, sucede muy a menudo, pero es fácil acostúmbrate.

- Ya veo… pero bueno, creo que es momento de dejar este tipo de cosas a un lado… - la cara de Kyōraku se había tornado seria, cosa que entendió Daisuke, el cual largo de terminar de tomar un último trago, se dispuso a escuchar lo que diría el hombre – Como saben, su estado actual dentro del Gotei 13 es de fugitivos… ¿Sabes lo que significa?

- Lo entiendo perfectamente…

- Y también sabemos que su razón de estar aquí es para evitar la ejecución de Kuchiki Rukia… ¿No estoy mal?

- Para nada, esa es la verdadera razón de nuestra invasión.

- Es por esa razón que les daré a ti y a tu compañero dos opciones… - el rubio mantuvo su expresión calmada desde el principio, sabiendo que algo como esto podía suceder – Uno: se rinden y se entregan hasta que termine todo el asunto de la ejecución de Rukia-chan; o dos: Luchan para poder irse…

El rubio solo miraba serio las dos propuestas que había dado el hombre… en ambas, sabía que no era por decisión propia del hombre… realmente era notorio que Kyōraku no quería hacer este tipo de cosas… pero después de todo, sabía que eso era el deber de un capitán para mantener el orden dentro del Seireitei.

- ¿Puedo pedirle una cosa?

- ¿Qué paso?

- Tendría que hablar con mi amigo de allí para ver qué opina de todo esto… - Daisuke solo apunto con su pulgar al moreno que estaba mucho más alejado del lugar.

- Adelante, no tengo ningún problema.

Daisuke agradeció con una afirmación con su cabeza, para luego ir rápidamente en dirección al moreno, dejando solo al hombre terminándose de tomar aquella botella…

- ¿No crees que les estas dando mucha libertad para ser Ryokas?

Detrás del hombre, apareció la teniente de dicha división, Ise Nanao, la cual acomodaba un poco sus lentes para ver mejor en donde se encontraban los jóvenes.

- No es para tanto… si estoy en lo correcto, es posible que ya supieran de nosotros y nuestro alcance… por lo cual, saben perfectamente que no tienen ninguna posibilidad de escapar… después de todo, ellos no son lo que realmente importa actualmente…

La mujer no podía evitar estar un poco curiosa por saber cómo es que el capitán había llegado a esa conclusión… pero aun así lo dejo para otro momento… ya que en su cabeza todavía pasaba aquel anuncio reciente, cosa que fue remarcada por Kyōraku con su última oración… se había encontrado muerto al capitán de la quinta división… Aizen Sōsuke, suceso el cual todavía no se tenía claro quién era el culpable del acto.

En el caso de los jóvenes, Daisuke ya había terminado de explicar la situación a Chad, el cual no podía estar más que perplejo ante el anuncio del rubio.

- ¿Y bien?

- ¿Hay alguna forma de escapar?

- Solo hay dos formas de hacerlo… pero, por desgracia, en cada una solo escapa uno de nosotros…

- Si ese es el caso… tu eres quien debe irse y rescatar a Rukia.

Daisuke realmente no se sorprendió de escuchar la respuesta del moreno… de hecho, ya esperaba que algo como eso sucediera.

- ¿Y por qué no escapas tu y yo me quedo distrayendo a Shunsui-san?

Chad solo se tomó un momento para pensar en la razón que le diría a Daisuke… no porque no había una razón aparente, sino porque era algo que había notado desde un principio.

- Desde que llegamos a este lugar… siempre te has estado conteniendo…

- ¿Qué? ¿Por qué dices que he estado haciendo algo como eso?

- ¿Recuerdas aquella vez cuando te vimos en el parque? Ese día… aunque fuese por un segundo… pude sentir un poco de tu Reiatsu. Y es evidente que tú eres mucho más fuerte de lo que pensamos…

El rubio no mostró ninguna reacción física aparente… pero por dentro, estaba totalmente impresionado de que el moreno haya podido sentir su presión espiritual…

- No sé por qué razón estés escondiendo tu verdadero poder… pero tampoco soy quien te puede juzgar por hacer algo como eso… si lo estas ocultando hasta ahora, tendrás tus razones para hacerlo… pero no puedo dejar que tú, que eres mucho más poderoso que yo, termines siendo capturado ahora mismo…

- Ya veo… - Daisuke solo dio una pequeña sonrisa a Chad, para luego colocar una mano en su hombro – Agradezco que me comprendas… tal vez en algún momento te diga la verdadera razón de por qué escondo mi verdadera fuerza… pero esto es algo que todavía tiene que ser un secreto… - el rubio fue caminando en dirección a donde se encontraba el capitán junto con su teniente esperando una respuesta.

- Te daré todo el tiempo que necesites para escapar… mucha suerte, Daisuke. Dale saludos a Kuchiki-san de mi parte.

Daisuke sabiendo que el moreno sería capturado inevitablemente, solo asintió a su último deseo… el cual cumpliría definitivamente.

Ahora, ambos jóvenes ahora se encontraban frente a los Shinigamis más importantes del octavo escuadrón, su teniente teniendo aquella mirada seria que siempre tenía, y su capitán… con su mirada cansada pero tranquila a la vez…

- Puedo suponer que ya han tomado una decisión… Daisuke-san.

- Así es, Shunsui-san… Aunque lamentablemente, no sea la que tu estés esperando… No creo que sea momento de rendirme… no antes de ver a Rukia-san y salvarla de su ejecución…

- Ya veo… lamento tener que escuchar eso… ¿Sabes lo que sucederá ahora?

- Si… lo se… por lo cual… - Daisuke se preparó, haciendo una pose algo extraña, cosa que dejo tan curioso a Chad como a los Shinigamis – te enseñare la técnica que utilizare para escapar de aquí sin ser visto por nadie…

- ¿En serio? ¿Qué es lo que tienes preparado? – por más que el hombre quisiese detener al joven… no podía evitar sentirse intrigado por saber qué es lo que tiene preparado el rubio.

- ¡Esto!

Y así sin más… el rubio desapareció de su lugar completamente… dejando más que impactados a los presentes… tanto fue que de quien sabe dónde, se pude ver un arbusto seco rodar tranquilamente con el viento, llevándolo desde un extremo del lugar hasta el otro.

- ¿Qué? ¿Desapareció? ¿Cómo fue que lo hizo? En ningún momento lo vi moverse… ¿A caso será tele transportación? ¿O tal vez utilizo Shunpo? No… eso es imposible, de ser así, al menos habría un rastro al lugar a donde fue… ¿Lo tenía preparado con su amigo? Tampoco… el también esta tan sorprendido como nosotros…

Kyōraku pensaba a gran velocidad lo que acababa de suceder… no entendía como simplemente desapareció como si de un fantasma se tratase… como de un fantasma…

- Oh vaya… - Kyōraku solo se palmeo mentalmente al no recordar una de las dos funciones de la capa creada por Urahara… una de ellas, hacer invisible a su portador… pero, según palabras del capitán, esa no era la habilidad más peligrosa de aquel abrigo… sino era la supresión total de su energía, la cual no podía ser sentida por ninguna persona… sin ninguna excepción.

- Probando, uno, dos… ¿Me escuchan?

De todas partes del lugar, se estaba escuchando nada menos que la voz de Daisuke… como si estuviese en las cabezas de todos los presentes en aquel lugar.

- ¿Daisuke?

- ¡Oh, Chad! Que bien que me escuches… lo que significa que Shunsui-san y su teniente también me escuchan…

- Entonces te hiciste invisible para alejarte del lugar… y ahora que estas en un lugar seguro, utilizando el Bakudō #58: Kakushitsuijaku para poder hablar con nosotros…

- No podía esperar menos de un capitán… Pero bueno, esto solo es para despedirme formalmente de usted. Shunsui-san.

- ¿Despedirte?

- Así es. Ya que me caíste bien desde que le conocí, creí que era de mala educación desaparecer así sin más…

- Vaya… realmente eres un joven muy sorprendente… tal vez si esto termina bien…

- ¿Volver a beber de nuevo? ¡Acepto encantado su oferta! Bueno, creo que es momento de desaparecer… - luego de haber dicho aquello, la voz del rubio dejo de ser oída para los Shinigamis… pero el único que lo podía oír ahora era nada menos que Chad.

- Chad… para ser francos… te pido por favor que te rindas… no existe ninguna posibilidad en la cual puedas vencer a Shunsui-san… y antes de que preguntes algo… de un Tercer asiento a un Capitán… hay una brecha inimaginable…

Daisuke, quien estaba en una azotea cercana al lugar, termino rápidamente con el hechizo… solo para ver la cara seria del moreno…

- Sé que en eso ultimo… no me harás caso en lo más mínimo…. Pero, aun así, buena suerte amigo… lamento tener que dejarte solo en una ocasión como esta…

Daisuke, quien todavía tenía activada la invisibilidad de aquel abrigo, miro en dirección a donde estaba la entrada principal hacia el lugar en donde se encontraba la mujer Kuchiki.

- Ahora… no es momento de que pierdas, Ichigo.

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- Bueno… parece que ahora quedamos tu y yo… - Kyōraku miraba en dirección hacia el moreno, quien todavía seguía con aquella expresión seria en su rostro – Supongo que no te rendirás sin antes lograr vencerme…

- Debo decir… Daisuke me pidió que no pelease con usted y solamente me rindiese… pero no es algo que yo pueda hacer… - Chad hablaba seriamente, mientras la mirada del Shinigami capitán se hacía aún más cansada – Es por eso… que le pido que me demuestre esa razón por la que me tengo que rendir.

Si Kyōraku no estaba sorprendido, no lo disimularía demasiado bien, debido a la cara de sorpresa que tenía actualmente… por lo cual, bajando un poco aquel sobrero de paja que llevaba puesto, miro en dirección al joven.

- Si quieres saber esa razón… atácame con tu mejor ataque.

Chad, con su brazo derecho totalmente encendido en aquel Reishi, desprendía una gran presión en el ambiente, cosa que hizo dar un paso atrás a la teniente Nanao.

- Increíble… pensar que un humano tenga un Reiatsu tan potente… - la mujer no pudo dejar pasar la presión que generaba el joven, el cual ya estaba completamente listo para atacar.

- Nanao-chan… ¿Puedes alejarte un poco de aquí? Es posible que esto termine un poco peor de lo que estoy pensando…

- Aquí voy.

Chad hablo, llamando la atención de los Shinigamis, a lo cual, Nanao se colocó un poco más alejada para no verse envuelta en el ataque, y en el caso de Kyōraku, este solo mantenía su vista en el joven.

Luego de que por la cabeza de Chad pasasen los recuerdos más preciados que tenía con su amigo pelinaranja, finalmente disparo una poderosa ráfaga de Reishi en dirección al capitán… quien con su mano lo desvió como si nada, impactando de lleno en la casa en donde estaba la teniente anteriormente.

- ¿Lo desvió… con solo una mano?

- Y bien, ¿Estas satisfecho?

Chad tuvo que sorprenderse de nuevo, debido a que ahora el capitán se encontraba detrás de este…

- …

Luego de que Chad pensase las cosas detenidamente, entendió perfectamente a lo que se refería el rubio cuando dijo que se rindiese… porque no existía posibilidad alguna de que lo pudiera vencer… y en el peor de los casos…

- Me rindo…

De forma inexplicable, Chad cayo en el suelo completamente inconsciente… pero antes de que su cuerpo llegase a tocar si quiera el piso, Kyōraku lo agarro en plena caída.

- ¿Qué fue lo que sucedió?

- Al joven ya no le queda nada de energía espiritual… al parecer en aquel ataque lo dejo todo…

Nanao se acercó hacia el capitán mientras este cargaba en un hombro a Chad.

- ¿Lo llevaremos a la segunda división?

- No creo que sea algo necesario… después de todo, ellos no son el problema principal…

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- Que raro… siento el Reiatsu de Ichigo cerca… pareciera que acababa de pelear hace… ¡¿Qué demonios paso aquí?!

Se preguntó Daisuke al subir aquellas escaleras, las cuales conducían por un largo sendero recto que llevaba hasta la llamada colina del Sōkyoku… pero no pudo evitar sorprenderse cuando se encontró con todo aquel lugar completamente destrozado.

Por inercia, el Daisuke desactivo su invisibilidad y se quitó la capucha para mirar mejor los alrededores de donde se encontraba ahora…

- Maldición… esto es obra de Ichigo… pero como estaba tan concentrado bebiendo con Shunsui-san pase por alto esto…

- ¡Oye, el del abrigo tétrico!

Daisuke se paró en seco al escuchar aquella voz proveniente de una pequeña mujer… una de apariencia de niña de ocho o siente años y cabello rosa, y con un sonrojo permanente en su cara…

- ¿Disculpa? – pregunto el rubio, mirando como aquella chica se encontraba en frente de este de un parpadeo, sorprendiendo al joven en gran medida.

- ¿Quién eres tú? – dijo la niña, la cual ahora miraba con la cabeza ladeada hacia un lado.

- Esa debería ser mi línea – dijo el rubio con un resoplido… no recordaba cuando fue la última vez que interactuó con una niña de aquella personalidad… ¿Tal vez cuando estaba en el orfanato? – Como sea, soy Daisuke, y solo andaba por aquí buscando a un pelinaranja… - el joven tuvo que detenerse un momento a pensar mejor las cosas… - Maldición, como se me pudo pasar por alto su atuendo… ¡Es una teniente!

- ¡¿Eres amigo Ichi?! ¡El lucho muy genial contra Kenny!

- ¿Eh? – Daisuke solo pudo parpadear por la forma irreal en que acababan de ocurrir los hechos… suponiendo que aquella chica era una teniente, debió arrestarlo al verlo… pero en cambio… - ¿Quién es "Kenny"?

- ¡Kenny es mi amigo! Esta por allá descansando de su pelea contra Ichi…

Un poco más alejado del lugar, se encontraba un consiente hombre, el cual sostenía son una mirada de nostalgia aquella Zanpaku-tō…

- Entonces… dices que Ichigo lucho contra ese hombre… Kenny, y todo esto termino con todo "ESO" – dijo señalando el escenario… el cual solo eran escombros por todos lados – a todo esto… ¿En dónde está Ichigo?

- Emmmm… una mujer llego y se lo llevo… como era su nombre… Yochiki… Yumichi… - la pequeña niña tenía su mano puesta en su barbilla recordando el nombre de la mujer que se había llevado al pelinaranja hacía poco tiempo.

- ¿Yoruichi-san?

- ¿Eh? ¡Sí! ¡Ese es su nombre!

- Bien… si no te importa, ¿Cuál es tu nombre?

- ¿Yo no te he dicho mi nombre? ¡Yo soy Yachiru, la teniente del onceavo escuadrón! ¡La teniente de Kenny! – la chica llamada Yachiru solo daba su infantil presentación, cosa que en un principio haría que el rubio tuviese una gota de sudor en su nuca… pero…

- ¡¿Del onceavo escuadrón?! – pensó alarmado el rubio al darse cuenta de lo que había pasado - ¡¿Ichigo lucho contra el capitán del onceavo escuadrón?!

- ¡Si! ¡Nunca había visto a Kenny-chan tan feliz!

Daisuke no daba crédito a lo que acababa de escuchar… ¿Era que sobreestimo a aquel capitán? ¿Era que Ichigo se había vuelto demasiado fuerte?... sea cual sea la respuesta, ahora no era el momento de pensar en ello…

- ¿No te molesta si hablo con el capitán Kenpachi?

- ¿Sabes cuál es el nombre de Kenny…? ¡No creo que tenga problema!

La pequeña niña llevo arrastrando al rubio hasta estar en frente del capitán que enfrento el pelinaranja hace un tiempo atrás…

- ¿Quién es este sujeto Yachiru? - rápidamente hablo el capitán al sentir la presencia de la niña y el joven. El hombre ni siquiera movió su cabeza para ver a los recién llegados.

- ¡Me encontré con un amigo de Ichi! ¡Y se llama Dai-Dai!

- Es Daisuke en realidad… pero, como sea, solo vine a hablar… - el rubio solo dejo pasar el pequeño apodo puesto por la niña, teorizando que era algo normal en ella al ponerle también uno a su amigo de cabello naranja y al capitán del undécimo escuadrón.

- Así que eres amigo de Kurosaki Ichigo… - gracias a la presentación del rubio, llamo rápidamente su atención, a lo cual movió su cabeza en su dirección.

- Si… de hecho, es de el de quien quiero hablar.

- ¿Hablar de Ichi? – dijo la curiosa Yachiru, la cual se encontraba arrodillada a un lado de Kenpachi.

- Así es… aunque sé que parece extraño…

- ¿Y bien? ¿Qué es lo que quieres saber?

- ¿Qué sentiste cuando peleaste contra él? ¿Tenía dudas? ¿Parecía débil? ¿Desde un principio te dio pelea?

- Ese mocoso… pude sentir una gran conexión con su Zanpaku-tō… Un Reiatsu tan poderoso que quiero volver a sentir… - una sonrisa salvaje del hombre hizo que el rubio tuviese una buena imagen de la personalidad de capitán… ahora entendía la razón por la cual Urahara le pidió que se alejase del hombre en un principio.

- Bien… eso es más que suficiente… agradezco tu cooperación, Zaraki Kenpachi.

- Si, como sea… si vez a Ichigo… dile que quiero mi revancha cuando lo vea.

Daisuke solo asintió en dirección al hombre, para luego irse caminando en dirección al Senzaikyū… caminata que fue interrumpida por la misma chica de cabello rosa.

- ¿Cuál es tu nombre completo?

Fue la pregunta inocente de la niña, cosa que por un momento había hecho al rubio preguntarse "¿Cuándo es que lo dirían?".

- Ese es mi nombre completo… no hay más nada.

La mujer quedo un poco extrañada ante las palabras de Daisuke, pero antes de que llegase a responder, el rubio continúo hablando.

- Solo soy un huérfano el cual no sabe la identidad de sus progenitores… por esa razón, es que no hay más…

- ¿Qué tan fuerte eres?

El rubio solo se quedó callado por un momento, mirando la ahora cara seria de la niña… cosa que le parecía algo curioso de ver.

- Soy muy fuerte.

- ¿Ichi te podría vencer?

- … - ahora Daisuke se sentía más que extrañado por las preguntas de la chica de cabello rosa, aun así, solo respondió como si nada – Nah… yo ganaría.

Luego de esas preguntas, la niña volvió a su actitud infantil inicial, para finalmente despedirse del joven.

- ¡Kenny-chan estaría muy feliz si peleas contra el!

- Puede que cuando termine todo esto… acepte una pelea contra Kenpachi.

Ahora sí, el rubio finalmente pudo retomar su camino hacia donde se encontraba Rukia… pero antes, observo como la niña se despedía alegremente del este, a lo cual, devolvió el gesto levantando su mano, para luego empezar a correr.

- Es extraño…

- De que hablas… Hitsujikai – Daisuke respondió a la voz profunda que resonó en su cabeza, sabiendo que, si su compañero hablaba, es porque algo raro estaba sucediendo.

- La presencia de esa chica… se parecía tanto a la de un Shinigami… como también no – una voz distorsionada se había hecho presente también, a lo cual el rubio solo dio un pequeño suspiro.

- Oigan… creo que no es momento de teorizar más cosas… creo que primero deberíamos terminar con el objetivo principal…

- Lo sentimos mucho, mi señor – en coro, ambas voces se disculparon formalmente.

- No es necesario, más bien, agradezco que me hayan avisado. Tal vez en otro momento profundicemos más sobre el tema, ahora lo que más importa es salvar a Rukia-san.

Luego de haber pensado aquello, Daisuke no volvió a oír las voces provenientes de su mente, sabiendo lo que significaba, siguió tranquilamente con su camino a paso veloz.

Luego de un rato, pudo sentir no solo el Reiatsu del conocido Ganju… sino también de otras personas que se encontraban en un puente…

- Vaya… y pensar que la encontraría antes que yo…

Dijo el rubio, mirando ahora el puente en donde se encontraba el Shiba junto con el Shinigami que había ayudado a escapar a Ichigo el día anterior… y no solo eso, también, saliendo de una puerta se encontraba la persona a quien debían rescatar…

Antes de que el rubio hiciera el primer movimiento, una persona apareció al otro extremo del puente…

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- ¡¿Nii-sama?!

Hablo por primera vez en mucho tiempo aquella mujer, la cual llevaba puesto aquel kimono blanco en señal de haber sellado sus poderes de Shinigami, mirando con sorpresa al capitán Kuchiki.

- Así que ustedes dos estaban tratando de salvar a Rukia de su ejecución…

Byakuya solo miraba la situación con su típica expresión totalmente estoica, mientras que Ganju y su acompañante Shinigami estaban más que nerviosos por la llegada del capitán.

- Kuchiki-Taichō… yo…

- No tienes que decir nada, Hanatarō…

Decía Ganju al Shinigami de apariencia frágil y endeble, Yamada Hanatarō, el cual era un joven Shinigami delgado y de corta estatura, de pelo color negro un poco largo enmarcado a la mitad del rostro; llevaba puesto el traje normal de los Shinigamis, además de tener colgado en diagonal en su hombro derecho un bolso de primeros auxilios, esto debido a que el joven es perteneciente de la cuarta división, la cual se encargaba del área médica.

- Pero Ganju-san…

- ¿Acaso crees que nos dejara con vida? Conozco la naturaleza de este capitán… más porque se perfectamente que es un Kuchiki…

Más que una advertencia, era como una flecha envenenada dirigida hacía Rukia… esto debido a que, por motivos ya conocidos, tuvo que asesinar a nada menos que a Shiba Kaien, antiguamente teniente de la treceava división… y hermano mayor de Kūkaku y Ganju.

- Pero aun así… ustedes dos tienen que escapar…

- Ninguno de ustedes escapara de aquí – corto fríamente el capitán del sexto escuadrón, el cual reapareció justo en frente del joven Shiba, cosa que sorprendió a los presentes.

Antes de si quiera dar un paso más hacia Ganju, Byakuya tuvo que retroceder para que un rayo blanco dirigido desde el techo de uno de los edificios cercanos no le llegase a impactar.

- Esto sí que es algo inesperado…

Ahora, en el lugar en el que impacto aquel rayo de luz blanco, un rubio con abrigo negro se había hecho presente, claramente, mirando directamente hacia aquel capitán.

- ¿Tu…? – decía Byakuya sorprendido de ver nuevamente a aquel rubio… y no solo eso, sino de haberlo tomado por sorpresa de una forma como esa.

- Es inesperado… que hayas logrado encontrar a Rukia-san antes que yo… Ganju.

El rubio volteo su mirada en dirección a donde se encontraba el joven Shiba, mientras que detrás de este, estaba uno sorprendido Hanatarō más una impactada Rukia.

- ¿Q-qué?

- Pues lo que dije, Ganju. Realmente es sorprendente que hayan llegado hasta aquí casi ilesos… maldición, y yo que creía que sería el primero en ser capturado…

- Tu… ¡Tu como demonios te atreves a subestimarme! ¡Yo, el autoproclamado…!

- Sabes, no es momento de que hagas tu aburrido pero divertido monologo, Ganju… - corto rápidamente Daisuke, cosa que hizo enfurecer nuevamente a Ganju por no terminar de decir todas y cada una de sus autoproclamaciones – Primero tienen que escapar de aquí.

- Oh, por cierto… - recordó Daisuke, mirando al Shinigami del cuarto escuadrón – Tengo que agradecerte por haber ayudado a mis amigos… Y tu… – ahora decía Daisuke señalando a Rukia - … Estoy feliz de ver que te encuentras bien, Rukia-san.

- ¿Eh?

Obviamente, las personas a las que se dirigió Daisuke solo podían ver de una forma extraña por aquel despreocupado comportamiento…

- Les dije… - Rukia hablo por primera vez, por fin reaccionando a lo que sucedía en su entorno, cosa que llamo la atención de los demás presentes - ¡Les dije que no vinieran a rescatarme!

- Y yo que tu advertencia solo sería una pérdida de tiempo – contraataco Daisuke, recordando un poco de lo que le había dicho a la pequeña pelinegra - ¿No recuerdas?

- Pero…

- Rukia-san… ya te lo dije una vez… y por lo visto, creo que lo volveré a repetir. No dejare que una persona preciada para mi termine siendo mal juzgada por salvarle la vida de alguien más…

Rukia no articulo otra palabra más, ella solo podía mirar como el rubio le daba aquella sonrisa ladeada de siempre.

- A demás, te lo debía, ¿No? – el rubio solo pudo mirar como una sonrisa fantasmal enmarcaba el rostro de la mujer… cosa que fue suficiente para que Daisuke ensanchara un poco más su sonrisa y ladease su cabeza a un lado - creo que este es el momento en el que tienen que escapar, ¿No creen?

- ¿Y tú crees que dejare que algo como eso suceda? – desde detrás de Daisuke, se pudo escuchar perfectamente la voz del capitán Kuchiki, el cual alarmo a los presentes, salvo al rubio, al ver como este tenía su palma derecha extendida hacia el lugar en donde estos se encontraban parados – Hadō #33: Sōkatsui.

Dijo el pelinegro, para luego un haz de fuego azul se dirigiese al lugar… para luego impactar en un muro invisible interrumpiendo la trayectoria del ataque, cosa que dejo sorprendidos a los presentes.

- Bakudō #81: Dankū.

Todos miraron con sorpresa al rubio, quien era el responsable de haber hecho aquel hechizo Kidō para protegerlos del ataque del capitán.

- ¡Dankū! ¡¿Puedes crear un hechizo de ese nivel?!

Hanatarō no podía que alguna otra persona que no fuese un capitán o algún Shinigami destacable por su habilidad pudiese crear un hechizo de aquel nivel… y aún más que sabía realmente quien era el rubio… después de todo, este fue quien paso mucho más tiempo hablando con Rukia antes de que esta fuera llevada al palacio de la penitencia, claramente, esta le contó al joven de sus aventuras en el mundo de los humanos junto con el pelinaranja de Ichigo y el resto.

- Entonces lo que dijo Ichimaru-Taichō no era mentira… realmente puedes utilizar hechizos de alto nivel…

- Si por Ichimaru te refieres al Capitán que nos encontramos hace unos días cuando llegamos al Seireitei y nos intentó matar apenas nos habló, entonces sí, eso fue lo que paso… - respondió Daisuke a las palabras de Byakuya, cosa que impacto a los demás presentes.

- ¡¿Te enfrentaste a Ichimaru-Taichō?! – Hanatarō ya había escuchado más que suficiente para que pudiese desmayarse tranquilamente… han sido demasiadas sorpresas por aquel día.

- Eso es una larga historia… pero este no es momento para hablar de eso.

- Veo que realmente eres mucho más de lo que aparentas… - hablo Byakuya, cosa que en cierta manera sorprendió a Rukia por el hecho de, prácticamente, había hecho un cumplido… a su enemigo – Kuchiki Byakuya, capitán de la sexta división.

- Daisuke, es un honor ser reconocido por un capitán…

Silencio.

Fue lo que sucedió por unos minutos, los cuales Byakuya espero intrigado en que Daisuke terminase de hablar, a lo que por el tiempo que había pasado, este alzo una de sus cejas, a lo que el rubio solo se palmeo la cara al entender la reacción del Shinigami.

- Se lo que estas esperando… es solo eso… no hay más.

- ¿Me estas tomando el pelo?

- ¿Qué? No, no, no, no, no…. Realmente solo soy Daisuke, ese es mi nombre completo… - Daisuke movía sus manos rápidamente, tratando de hacer ver a Byakuya que realmente estaba diciendo la verdad.

El capitán solo podía ver con cierta duda ese hecho… realmente, era curioso que un joven del mundo humano no poseyera algún apellido…

- Ya veo… - el capitán de la sexta división solo cero sus ojos, comprendiendo que era cierto lo que el rubio decía – aun así… no dejare que ninguno de ustedes escape de este lugar.

- Ya lo veía venir… pero estoy mucho más preparado que aquella vez… - Daisuke recordó rápidamente lo que había sucedido en su primer encuentro con el hombre pelinegro – y te aviso que las cosas no sucederán de la misma manera.

- Lo tengo más que claro… por lo cual… - Byakuya rápidamente desenfundo su Zanpaku-tō, dirigiendo la punta de esta en dirección a Daisuke – No pienso subestimarte… por tercera vez…

Antes de si quiera poder levantar su arma en contra del rubio, un tajo de una cuchilla gigante atravesó su camino, acto realizado por un Shinigami sustituto de cabello rubio que llego de un lado del puente, para luego colocarse a un lado de Daisuke.

- No esperaba que te recuperases tan rápido de tu batalla… Ichigo.

- Ni siquiera me molestare en preguntarte cómo es que sabes de eso… Daisuke.

Ahora, con algunas partes de su cuerpo vendadas, como el torso y uno de sus brazos, llego a la escena el popular Shinigami sustituto, quien hace ya varias horas atrás tuvo una batalla abismal contra el demonio de la onceava división, nada menos que Zaraki Kenpachi.

- ¡Idiota!

Desde atrás del pelinaranja, una patada voladora fue en dirección a su cara, acto que sorprendió a todos los presentes por lo repentino que paso todo aquello, todo esto fue hecho nada menos que por la pelinegra Rukia.

- ¡Oye! ¡¿Qué demonios es lo que te pasa?!

- ¿Qué me pasa? ¡Te dije que vinieras a salvarme y aun así no me haces caso!

- ¡Pues claro que no! Yo nunca te hago caso.

Muchos de los presentes solo podían ver lo que acontecía con una gota de sudor nervioso por la actitud de ambos, quienes por lo visto les importaba poco y menos la situación en la que se encontraban.

- Suficiente.

El Reiatsu de Byakuya se elevó mucho más allá de lo que muchos de las personas del lugar podían aguantar… Hanatarō, Ganju y Rukia tuvieron que arrodillarse un poco por la presión que emanaba el capitán, mientras que Daisuke e Ichigo estaban erguidos, mirando seriamente al hombre.

- Ya basta de seguir con tantas interrupciones… no debo perder más mi tiempo.

Y así, fue como el capitán apareció justo en medio de Ichigo y Daisuke utilizando Shunpo, cosa que no sorprendió al dúo… sino que ambos esperaban algo similar a aquella acción.

- Ahora te puedo ver… Byakuya.

La acción de Ichigo sí que dejo un poco sorprendido al hombre… mirando que ahora se encontraba justo en el lugar opuesto a donde él se encontraba.

- No creas que porque me puedes ver y utilizas Shunpo me podrás ganar.

Actualmente, las cosas solo iban de un lado a otro, mirando de aquí para allá aquella pelea de Shinigamis en velocidad, tele transportándose y dando tajos que dejaban un sonido metálico en donde estaban hace milisegundos atrás.

- No tenía ni la menor idea de que Ichigo podría utilizar Shunpo… vaya que si es muy bueno manejando los poderes de un Shinigami.

Era de reconocer lo bien habilidoso que se había vuelto el Kurosaki en tan poco tiempo… es decir, hace días atrás, era casi un hecho de que Ichigo no era tan fuerte como lo era en este preciso momento… pero era seguro que cada una de sus batallas habían logrado un gran efecto positivo en este, por lo cual, el rubio solo podía sentir cierta emoción por ver que su amigo cada vez se volvía más y más fuerte…

- Aun así… todavía te falta un poco más para superarme.

El pensamiento del rubio paro en seco al ver como ambos contrincantes se habían quedado parados, mirándose cara a cara con una seriedad que no dejaba ver ninguna otra emoción en la expresión de ambos.

- No entiendo cómo es que puedas seguir teniendo tus poderes de Shinigami… pero realmente es molesto si quiera pensarlo, por lo cual, veo que no me dejas opción…

- ¡Espera, Kuchiki-Taichō!

En el extremo contrario de donde se encontraba el grupo rescatista, justo detrás de donde se encontraba el capitán del sexto escuadrón llego un hombre peliblanco tratando de detener lo que estaba a punto de hacer el pelinegro.

- Ukitake-Taichō…

- Yo… - tuvo que detenerse un momento al hablar cuando vio al Shinigami de cabello naranja - ¿Qué? ¿Cómo es que se parece a él?

- Él no tiene nada que ver con la persona en la que estás pensando.

Byakuya supo fácilmente que Ukitake al ver a Ichigo pensó en el parecido irreal que este tenía con el difunto teniente de la treceava división, por lo cual, no era extraño que el capitán peliblando se sorprendiera de verlo.

Recuperando su compostura, Ukitake miraba nuevamente serio a Byakuya, quien ahora volvía a la misma expresión estoica de antes.

- Esto no tiene que ser de esta forma…

- Si no quiero que ninguno escape de este lugar… - era más que evidente por la forma de hablar de Byakuya que no se retractaría por las acciones que tomaría a continuación – tengo que ponerme serio… Chire (Dispérsate), Senbonzakura (Mil Pétalos De Cerezo).

La hoja de la Zanpaku-tō se separó en lo que parecía ser un millar de pequeñas cuchillas, dejando solo la guarda y el mango del arma en manos de Byakuya.

- Entonces… ese es el Shikai de Byakuya…

Sorprendiendo un poco al capitán peliblanco, apareció justo a su lado aquel rubio que hablaba tranquilamente a un lado de este, analizando cada pequeño detalle del capitán pelinegro.

- ¿Cómo apareciste aquí?

- ¿Eh? Solo camine hasta aquí mientras ustedes dos hablaban… - Daisuke se encogió de hombros dando su respuesta, cosa que intrigo a Ukitake al no percibir energía alguna del joven… hasta que se dio cuenta que abrigo llevaba puesto…

- Oh… ya veo…

- ¿No piensas atacarme ni nada parecido?

- No… realmente, solo quería evitar alguna pelea en este lugar… - decía el peliblanco, mientras suspiraba cansado al ver como el Kuchiki y el Kurosaki volvían reapareciendo de un lado a otro – pero creo que fue en vano…

- De un modo u otro, esto tenía que pasar… - hablaba Daisuke, mientras veía como Ichigo esquivo un tajo de aquellas diminutas cuchillas – es algo personal que hay entre ellos dos.

- Si… supongo que es así… - Ukitake se quedó callado por un momento, recordando algunas de las cosas de las que hablo cierto capitán peliplata unos pocos días atrás – Ukitake Jūshirō, un gusto conocerte.

- Daisuke… también es un gusto cocerlo, Jūshirō-san…

Y había sucedido de nuevo, otro silencio de parte del peliblanco, esperando a que el rubio terminase su oración, cosa que no sucedió, a lo cual solo se intrigo por dicha cosa, como también el hecho de que había sido llamado por su nombre y no por su apellido como era usualmente.

- Creo que tengo que ser mucho más concreto a la hora de hablar… - Daisuke solo dio un suspiro al notar la intriga del capitán, sabiendo a que se debía – es solamente Daisuke.

- ¿En serio?

- Si. Solo y únicamente eso.

- Vaya… eso significa…

- Así es…

- Oh… lamento…

- No hay nada de que disculparse… creo que es algo muy normal que esto me suceda el día de hoy… - Daisuke solo dio una leve sonrisa, restándole importancia al asunto, a lo cual, Ukitake solo asintió… para luego notar cierta similitud de actitud con un viejo amigo…

- ¿De casualidad no serás familiar de algún obsesionado científico?

- ¡JAJAJA! Parece que hoy todos me confunden con Kisuke-san… No, no soy su pariente o algo parecido…

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- ¿Esto tiene que ser una broma?

Fue el pensamiento de cierto hombre de cabello rubio… el cual estaba sentado en un inodoro, agarrándose la barriga y estremeciéndose mucho.

- Creo que tengo más pastillas que podrían aliviar su necesidad…

Desde el otro lado de la puesta de lo que era nada menos que el baño de la "Tienda Urahara", hablaba Tessai, el cual tenía variedad de pastillas en un pequeño bolso que llevaba en sus manos.

- ¡Creo que esta vez no será necesario…! – de repente, la barriga de Urahara empezó a rugir como nunca - ¡Tras más papel de baño, Tessai!

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- Así que no fui el único que te confundió… al menos me alegro de saber que él se encuentre bien... claro, haciendo lo suyo, pero bien.

Decía un animado Ukitake, a lo cual Daisuke solo sonrió ante la acción del hombre.

- Si… supongo que eso es lo suyo.

- Por cierto, ¿Quién fue la persona que te dijo esto antes?

- Fue otro de los capitanes… vaya que Shunsui-san me cayó muy bien…

- ¿Kyōraku? ¿Dices que hablaste con Kyōraku y lograste escapar?

- Tengo que admitir… que este abrigo es lo mejor que me han dado en toda mi vida.

Ukitake no podía estar más que perplejo por lo hábil que podría llegar a ser Daisuke… después de todo, Kyōraku no por nada era considerado el próximo capitán comandante una vez que el capitán actual, Yamamoto, decida retirarse… y ser completamente burlado por un joven que ni siquiera era un Shinigami…

- ¿Qué es lo que está haciendo, Yoruichi-san?

Pregunto un serio Daisuke, llamando la atención de Ukitake, el cual volvió a la realidad, viendo como una mujer de cabello morado y tez oscura llevaba cargando en su hombro a un inconsciente Ichigo.

Lo que sucedió, en medio de la pelea de Byakuya e Ichigo, el primero decidió terminar todo de un solo golpe, pero antes de que la espada del hombre tocase el suelo, apareció Yoruichi, la cual dejo inconsciente al pelinaranja.

- Ha pasado mucho tiempo, joven Byakuya.

- Shihōin Yoruichi.

La aparición de Yoruichi no fue una gran sorpresa para Ukitake, de hecho, el ya esperaba que en algún momento apareciera la mujer, después de todo, ya había muchas sospechas de que ella también formaba parte de la incursión de los fugitivos… lo que no esperaba, era la acción que había tomado en estos momentos.

- ¿Yoruichi-san?

- Creo que es un mal momento para ponernos al día, Ukitake-san.

La mujer estaba con una expresión tranquila… como si toda esta situación ya estuviese bajo control, para luego mirar en dirección a Daisuke.

- Tenemos que irnos.

Las palabras de la mujer dejaron más que curioso e intrigado al joven, el cual no pudo pensar más debido a la interrupción del capitán del sexto escuadrón, el cual fue a dar un tajo lateral hacía la mujer pelimorada, pero fue completamente esquivado por esta.

- Te mostrare quien soy mucho más rápido que tú, Yoruichi.

- puede que hayan pasado más de cien años de no utilizar este cuerpo… pero, aun así, no por nada soy llamada la "Shunshin" todavía.

Y así es como empezó una nueva batalla de velocidad entre Yoruichi y Byakuya… batalla que fue ganada por la mujer, la cual ahora se encontraba en el techo de una de las casas cercanas.

- Lamento tenerme que irme así de repente, Jūshirō-san.

Inexplicablemente, a un lado de la mujer se encontraba un rubio, el cual hablaba desde el techo de aquella casa al sorprendido Ukitake.

- ¿Cómo?

- ¡Y ustedes! – Daisuke llamo la atención de los tres espectadores que se encontraban al otro lado del puente: Ganju, Hanatarō y Rukia - ¡Lamento irme así de repente! ¡Pero les prometo que luego los buscare!

Y de repente, el rubio desapareció de la vista de los presentes, cosa que los sorprendió a todos, menos al hombre peliblanco y a la mujer pelimorada, dicha mujer también desapareció del lugar, pero se notó que fue utilizando el Shunpo.

- Con que a eso se refería… ahora entiendo cómo fue que escapo de Kyōraku…

Internamente, Ukitake solo pudo reírse de él mismo por dejar pasar algo como aquello… es decir, era su deber como capitán haberlo detenido justo cuando lo vio… pero de igual forma, ambos tenían una meta más que similar…

- ¿No iras tras ellos, Kuchiki-Taichō?

Ukitake noto como Byakuya ya había enfundado su espada nuevamente mientras este caminaba en dirección a su escuadrón.

- Ya mi trabajo aquí termino…

Fue lo único que dijo para seguir su paso y bajar por unas escaleras cercanas, a lo cual, Ukitake dejo de mirarlo para fijar su vista primero en las tres personas que quedaban… para luego mirar en la dirección en donde estaba anteriormente el rubio…

- Parece que tengo que hablar con Kyōraku… y tiene que ser ahora mismo.

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- Entonces Byakuya estaba a punto de utilizar su Bankai…

Desplazándose de una azotea a otra, se encontraba la mujer pelimorada, la cual pareciera que estuviese hablando sola… si no fuese porque el rubio estuviese utilizando la invisibilidad en estos momentos para ir tranquilamente por el lugar.

- Si… es por eso que ahora tengo que entrenarlos para que utilicen….

- Hablando de eso… – interrumpió el rubio, el cual primero miro que su amigo pelinaranja siguiera inconsciente… todavía sus poderes eran un secreto – creo que todavía no es mi momento de utilizarlo.

- ¿Qué no es tu momento?

- Claro que en algún momento descubrirán mis poderes de Shinigami… pero, hasta que llegue ese momento, nadie puede saber de eso… absolutamente nadie.

- …

La mujer solo podía seguir curiosa por la decisión del rubio… pero, si eso es lo que quería… ella no era la indicada para juzgarlo.

- Bien… cerca de aquí está un campo de entrenamiento que podremos utilizar libremente para escondernos…

- Suena bien para mi…

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Fin Del Capítulo